41085(23-04-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N°  

Bogotá D.C.,  veintitrés (23) de abril  de dos mil trece (2013).   

VISTOS  

         

          Decide      la      Corte      la      colisión     negativa     de  competencias      suscitada  entre  los  Juzgados  Promiscuo  del  Circuito  de  Sopetrán,  Antioquia,  y  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Antioquia,  en  virtud de la cual rehúsan continuar con el juicio adelantado en  contra  de  JAIME  ALCIDES  LOAIZA  GÓMEZ,  por  el  delito  de  homicidio agravado.   

ANTECEDENTES   

          1.  De  acuerdo  con  la  resolución  de  acusación  de fecha 8 de  noviembre  de 2012, el día 6 de octubre de 2004, aproximadamente a las 10:00 de  la  noche,  se  produjo  la  muerte  del  señor Jesús  Antonio  Puerta  Pérez,  luego  de  que  “llegaron  dos  sujetos  aproximadamente  a la casa de habitación  pidieron  unas cosas de la tienda de la víctima, cuando la víctima entrego los  elementos  fue sometido, le metieron un trapo en la boca y los dos sujetos se lo  llevaron,  lo montaron a una camioneta y posteriormente fue encontrado muerto el  señor  Puerta  Pérez en el  sector  denominado Quebrada Seca…”. El cadáver fue  hallado  al  día  siguiente  con  4  impactos  de proyectil de arma de fuego en  “el  lado derecho de la cara en la región de encima  de la ceja derecha”.   

En  desarrollo de labores investigativas, se  determinó  que  la muerte de Puerta Pérez  fue  cometida  presuntamente  por  JAIME  ALCIDES  LOAIZA  GÓMEZ, sujeto desmovilizado del grupo  al  margen  de la ley, perteneciente al Bloque Noroccidental de las Autodefensas  Unidas de Colombia, liderado por alias “Memín”.     

La calificación jurídica provisional de la  conducta  punible se hizo por el delito de “HOMICIDIO  AGRAVADO,  según  lo describen los artículos 103 y 104 numeral 7 de la Ley 599  de  2000, en atención a que el delito de concierto para delinquir fue objeto de  sentencia  anticipada  por  el  cual  hubo  de  hacerse  ruptura  de  la  unidad  procesal”.   

          No  obstante,  en la página 28 concluyendo el pliego de cargos y la  responsabilidad  de  su  autor  en  el mismo, señaló que dicha muerte debe ser  calificada  como  homicidio  agravado “conforme a los  artículos 103 y 104 numerales 7 y 9”.    

          2.      Ejecutoriada     la     acusación,     la     etapa     del  juicio        correspondió  al  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sopetrán,  Antioquia,  donde  mediante  decisión  del  18  de  febrero  de 2013 su titular  consideró  que  la  competencia para tramitar la actuación correspondía a los  jueces  penales  del  circuito  especializado,  por  cuanto el fiscal instructor  había  calificado  la  conducta  como homicidio agravado, según los artículos  103  y 104 numerales 7º y 9º, los cuales, de conformidad con el artículo 1º,  numeral  2,  del  Decreto  2001  de  2002, son de competencia de los juzgados de  dicha  especialidad,  por cuya razón remitió las diligencias a tales despachos  proponiendo conflicto de competencia negativo.   

3.  El expediente fue repartido al Juzgado  Primero  Penal del Circuito Especializado de Antioquia. Por auto del 20 de marzo  del  año en curso, su titular estimó que el delito de homicidio por el cual se  procedió  en  la  resolución  acusatoria  aparece  agravado únicamente por la  causal   7ª,   y   que,   por   tanto,   atendida   la   cláusula  general  de  competencia1,  no  le  corresponde conocer de la presente actuación, sino a los  jueces penales del circuito ordinarios.   

Para llegar a esa conclusión consideró que  la  calificación  jurídica  provisional  de  la  acusación  se enmarcó en el  injusto  de  homicidio  agravado, según lo descrito en los artículos 103 y 104  numeral  7º  de  la  Ley  599  de  2000,  y  si  bien  en la parte final de las  consideraciones  se  hace  mención a la causal 9 de la misma normatividad, ello  fue  producto  de  un  lapsus  mecanográfico  del  señor  Fiscal, “pues  en  ninguna  parte  del  haber o  caudal  probatorio  se  respalda  y  sustenta probatoria y argumentativamente la  agravante  anunciada  en el numeral 9.”. Esto  es:  “En persona internacionalmente  protegida  diferente a las contempladas en el título II de este Libro y agentes  diplomáticos,  de  conformidad  con  los  Tratados  y Convenios internacionales  ratificados  por  Colombia”  (Subrayas  propias del  texto).   

Al   respecto   también   se   apoyó  en  jurisprudencia  de  esta  Corte  que  trató  el  tema  del homicidio en persona  protegida  previsto  en  el artículo 135 del Código Penal, y su diferencia con  el   homicidio   agravado  por  la  causal  9  del  artículo  104  del  Código  Penal.   

Trabado el conflicto negativo de competencia,  dio  aplicación  al  artículo 93 y siguientes de la Ley 600 de 2000, así como  al   inciso   2º  del  artículo  18  transitorio  de  la  misma  obra  y,  por  consiguiente,  dispuso  remitir  el proceso a la Corte Suprema de Justicia, para  que emitiera la decisión correspondiente.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

           

1. Competencia     

La  Sala  es  competente  para conocer de la  presente  colisión  negativa  de  competencias  suscitada  entre  los  Juzgados  Promiscuo  del  Circuito  de  Sopetrán  y  Penal  del Circuito Especializado de  Antioquia,  de  conformidad con lo establecido en el artículo 18 transitorio de  la Ley 600 de 2000.   

2. Solución al conflicto  

         Debe  la  Sala  empezar por señalar que  así  como  la  acusación constituye el marco fáctico y jurídico que fija las  reglas  dentro  de  las  cuales  se  desarrolla  el  debate propio de la fase de  juzgamiento,  de  igual  manera  tal  pieza  procesal  ha  de  ser  la base para  determinar  el  juez  a  cargo  de  quien debe quedar la actuación, sin que sea  pertinente  para  ese  efecto  considerar  circunstancias  no contempladas en el  pliego   de   cargos.  La  Corte  ha  prohijado  tal  criterio        desde       antaño:   

“La   resolución  acusatoria  es  pieza  procesal  fundamental,  que  una  vez  ejecutoriada  señala  el marco general y  limítrofe  para  el  desarrollo  de  la  fase  del  juicio,  en acatamiento del  principio   de  congruencia;  por  tanto,  para  determinar  cuál  es  el  Juez  competente  para dirigir la causa a que da lugar esa específica pieza procesal,  no  es  factible  hacer  deducciones  ni  inferencias  a  partir de elementos de  convicción  que  no  forman parte del sumario, ó raciocinios que no hayan sido  tenidos  en  cuenta en el propio pliego de cargos”2.   

Pues  bien, de acuerdo con los términos del  escrito  de  acusación  la  conducta  imputada a JAIME  ALCIDES  LOAIZA  GÓMEZ  es  la de homicidio agravado,  según  los  artículos  103 y 104 numeral 7ª de la Ley 599 de 2000. En efecto,  los   hechos  tuvieron  origen  cuando  dos  sujetos  arribaron  a  la  casa  de  habitación  de  la  víctima,  señor  Jesús Antonio  Puerta  Pérez,  donde también funciona una tienda de  víveres,  y  al  momento  en que el último mencionado despachó un pedido, fue  sometido  violentamente  y  conducido  de  inmediato  a  una  camioneta. Al día  siguiente,   se   encontró   el  cadáver  de  Puerta  Pérez  con  cuatro  impactos  de  arma de fuego en el  rostro, en el sector de Quebradaseca, Antioquia.    

La  calificación  jurídica  de la conducta  punible  se  hizo  de la siguiente manera: “HOMICIDIO  AGRAVADO,  según  lo describen los artículos 103 y 104 numeral 7 de la Ley 599  de  2000”.  En consecuencia, la causal 9 contemplada  en  el  artículo  104  enunciada  en  la  página  28  del pliego de cargos, es  reflejo,  como  bien  lo  señala  el funcionario que trabó la colisión, de un  equívoco  en  el  cual incurrió el fiscal instructor, pues la víctima en modo  alguno  se  enmarca  en  la  condición  a  la  que  alude  la  norma que otorga  competencia  al  juez  de  esa especialidad, esto es, persona internacionalmente  protegida  diferente  a  las  contempladas  en el Título II del Código Penal y  agentes  diplomáticos,  v.gr.  protegidas  con  arreglo  a convenios y tratados  internacionales sobre Derecho Internacional Humanitario.   

Dicho  de  otro  modo,  como  se  trata  de  homicidio  agravado  únicamente por la causal contemplada en el numeral 7º del  artículo  104 del estatuto represor, y la mención que en la acusación se hizo  de  la  causal 9 del artículo 104 fue producto de un error, la competencia para  conocer  del  asunto radica, se insiste, en los Juzgados Penales del Circuito, a  fuerza  de  la  cláusula general de competencia de que trata el artículo 77 de  la Ley 600 de 2000.   

Con   fundamento  en  las  consideraciones  precedentes,  concluye  la  Sala que le asiste razón al Juez Penal del Circuito  Especializado  de  Antioquia  al estimar que la competencia radica en el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sopetrán,  por lo que a esta última autoridad se  remitirán de inmediato las diligencias.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

1.   ASIGNAR el conocimiento de  este   proceso   al   Juzgado   Promiscuo  del  Circuito  de Sopetrán,       Antioquia,      al cual se dispone enviar de inmediato la actuación.   

2.  COMUNICAR  lo  aquí decidido al Juzgado  Penal    del   Circuito   Especializado  de Antioquia,  remitiéndole copia de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no procede ningún  recurso.   

        Cópiese y cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO           

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ    MUÑOZ                     GUSTAVO           ENRIQUE           MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO              JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1  Artículo 77 numeral 1º Ley 600 de 2000.   

2 Auto  del 6 de octubre de 2004. Radicación 22738.     

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