40959(04-06-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado  acta Nº  172   

Bogotá        D.C.,   junio   cuatro   (4)  de  dos  mil  trece (2013).   

V    I   S   T   O  S   

La   Sala  resuelve  lo  que  en  derecho  corresponda,  respecto  del  recurso  de casación interpuesto por la defensa de  Carlos Arturo Ramírez.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

                                        

1. Fueron   sintetizados  por  el  sentenciador de segundo grado de la siguiente manera:     

“El  21  de  abril  de  1997, la entonces  Asesora  Jurídica  del  municipio  de Aguazul (Casanare), formuló denuncia por  las  irregularidades  encontradas  por parte de la auditora especializada, en la  celebración  del  desarrollo  del  convenio  número  127 de 1996 y el contrato  número  297 del mismo año, celebrados entre dicho municipio con la cooperativa  COINCO  y  la  Unión  Temporal  ICIC Ltda. representada por Miguel Ángel Pinto  Barón, con la finalidad de construir el acueducto municipal.   

“La mencionada auditora fue contratada por  la  empresa  BP,  la  que a su vez había celebrado un convenio con el municipio  para costear la mitad del proyecto.   

“Las  irregularidades  denunciadas tienen  que  ver, tanto con el proceso de selección de las firmas contratistas, como la  existencia de sobrecostos en su ejecución.   

“Para  la  fecha  de  los  hechos, Carlos  Arturo    Ramírez,   se   desempeñaba   como   Alcalde   Municipal”.   

         

         2.   Por  los  anteriores  sucesos, la Fiscalía General de la  Nación  el  5  de  diciembre  de  2003, dictó resolución de acusación, entre  otros,  contra  Carlos  Arturo  Ramírez,  como  autor   de  los delitos de  peculado  por  apropiación,  contrato  sin cumplimiento de requisitos legales y  celebración  indebida  de  contratos,  providencia  que  al  ser  recurrida fue  confirmada el 26 de diciembre de 2003.   

         3.   El Juzgado 3° Penal del Circuito de Yopal el 26 de enero  de  2011, condenó al citado acusado a la pena principal de 265 meses y 15 días  de  prisión,  multa  equivalente a 3.323.87 salarios mínimos legales mensuales  vigentes  e  inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  por  el  término  de  20  años,  como  autor  de  los delitos atribuidos en la  resolución de acusación.   

         4.   Apelado  el fallo por la defensa, el Tribunal Superior de  Yopal   el  25  de  marzo  de 2011, lo modificó, en lo relativo al quantum  punitivo,     imponiendo     a     Carlos    Arturo  Ramírez  la pena principal de 196 meses de prisión,  multa  de  $2.673.746,000  y  la inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  la  redujo  a 10 años, como autor  de los delitos de  peculado  por  apropiación,  celebración  de  contrato sin cumplimiento de los  requisitos    legales    e    interés    indebido   en   la   celebración   de  contratos.   

         5.  Contra  la  anterior  decisión  se  interpuso  el  recurso  de  casación,  presentada la demanda y corrido el traslado a los no recurrentes, la  misma   fue   inadmitida   por   esta   Corporación  el  13  de  septiembre  de  2011.   

6.  Mediante  sentencia  de tutela, la Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del Consejo Seccional de la Judicatura de Bogotá  el  13  de  agosto  de 2012, negó el amparo solicitado por la defensa de Carlos  Arturo  Ramírez, en relación con una presunta violación del debido proceso en  que  incurrieron tanto esta Sala de la Corte como el Tribunal Superior de Yopal.  Empero, en el numeral 2° de la decisión textualmente dispuso:   

“Instar  a  la  Sala  Penal  del Tribunal  Superior  del  Distrito Judicial de Yopal para que, dentro de un término pronto  y  razonable, aclare y/o corrija la providencia proferida el 25 de marzo de 2011  dentro  del proceso N° 2008-0015-02, en el sentido indicado, esto es, en cuanto  a  la precisión y aclaración de las conductas punibles enrostradas y en cuanto  a    la    multa,   la   que   ha   de   imponerse   al   accionante”.   

    

1. El  10  de septiembre de 2012, el  Tribunal  Superior  de  Yopal, en razón del fallo de tutela, no obstante que la  situación  presuntamente  omitida  fue  consignada  en  la sentencia de segunda  instancia, dispuso:     

“ACLARAR         que  los delitos por los cuales resultó condenado el señor Carlos  Arturo  Ramírez  son:  Peculado  por apropiación, contrato sin cumplimiento de  requisitos    legales    e    interés    indebido   en   la   celebración   de  contratos.   

“Igualmente,   que  la  pena  de  multa  corresponde  a $2.673.746.000 S.M.L.M.V., es decir, DOS MIL DOSCIENTOS SETENTA Y  TRES PUNTO SETECIENTOS CUARENTA Y SEIS S.M.L.M.V.   

“SEGUNDO.   Para  dar cumplimiento a  lo   ordenado  por  el  artículo  309  del  CPC,  comuníquese  a  los  sujetos  intervinientes  lo  decidido,  advirtiéndose  que  contra este auto, no procede  ningún              recurso”.   

    

1. Por  auto  unipersonal  del 28 de  septiembre  de  2012,   el  Magistrado  Ponente  de  la Sala Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de la Judicatura de Bogotá Doctor José  Albino  Ibagué,  requirió  al Tribunal Superior de Yopal, en orden a que diera  cumplimiento   al   fallo  de  tutela,  según  lo  reglado  en  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  “atendiendo los principios de  especialidad   y  especificidad,  y  habilitando  los  términos   para   la   intervención   de  los  sujetos  procesales”.     

    

1. La  Sala del Tribunal Superior de  Yopal,   mediante   interlocutorio   del   9   de   octubre  de  2012,  dispuso:  “habilitar  los  términos  para  que  los  sujetos  procesales puedan intervenir”.     

    

1. Por  petición  elevada  por  el  defensor  del sentenciado, la Sala del citado Tribunal el 23 de octubre de 2012,  anotó  que  el  juez  de tutela no invalidó el fallo de segunda instancia. Sin  embargo,  ordenó  que  se  oficiara  al  mismo, a fin de que se “precise”     y     “determine”  si  la  Corporación  debe  dictar una nueva sentencia.     

    

1. En auto del 6 de noviembre de 2012,  el  Tribunal  Superior  de Yopal, por pedido de la defensa técnica, declaró la  extinción  de  la  acción penal por razón de la prescripción respecto de los  delitos  de  interés  ilícito  en  la celebración de contratos y contrato sin  cumplimiento  de los requisitos legales, razón por la cual procedió nuevamente  a  determinar  la  pena  imponiéndole al procesado la de 100 meses de prisión,  multa  de  $380.003.335  e  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y  funciones  públicas por el mismo periodo de la restrictiva de la libertad, como  autor del punible de peculado por apropiación.     

    

1. El 27 de noviembre del mismo año,  la  citada  Corporación  de  segunda instancia, negó el recurso de reposición  interpuesto  por  la defensa y concedió el recurso de casación, el cual había  sido  igualmente  interpuesto,  derivado  de  la  acción de tutela tantas veces  mencionada que habilitó los términos.     

9.  Presentada  la  demanda  de casación y  surtido  el  traslado  a  los  no  recurrentes,  el  proceso fue remitido a esta  Corporación para lo de su cargo.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

La Sala se abstendrá de tramitar el recurso  de casación por los siguientes motivos:   

En  primer lugar, dígase que la mencionada  impugnación  resulta  improcedente, toda vez que contra la sentencia de segunda  instancia,  la defensa de Carlos Arturo Ramírez la interpuso, siendo inadmitida  la  demanda  por  auto  del  13  de  septiembre de 2011, según así se advierte  claramente  de  la  síntesis  de  la  actuación procesal hecha en precedencia,  adquiriendo,  por tanto, en esa fecha la sentencia ejecutoria, puesto que contra  la  misma  no procedía ningún recurso, como así claramente se estipuló en la  parte  resolutiva  del  auto inadmisorio, por expreso mandato del inciso 2° del  artículo 187 de la Ley 600 de 2000.   

En  otras palabras, contra el fallo dictado  por  el  juzgador  de segunda instancia, se intentó la casación, cuyo trámite  culminó  con  el  auto  inadmisorio  del  libelo, en tanto éste incumplió los  presupuestos  de  lógica  y  debida  fundamentación  en  la postulación de la  única  censura.  Así  mismo,  la Corte, luego de examinar el diligenciamiento,  advirtió  que  “del  estudio  del  proceso  no  se  vislumbra   violación   de   derechos   fundamentales   o   garantías  de  los  intervinientes,  para  ejercer  la  facultad  oficiosa  de  índole legal que al  respecto le asiste a la Sala”.   

Ahora  bien, en relación con la acción de  tutela  postulada  en  el  Consejo  Seccional  de la Judicatura de Bogotá, Sala  Disciplinaria,  en  cuyo  fallo  se  admitió  que  dentro  del  trámite  penal  adelantado  contra  Carlos  Arturo  Ramírez  no  se había vulnerado el derecho  fundamental  denunciado  como agredido, no obstante, sin guardad logicidad en la  construcción  argumentativa  de  la  providencia,  dispuso  que se aclarara los  delitos  por  los  cuales se condenó al procesado y el quantum de pena a purgar  en  el  establecimiento  carcelario,  orden  que  fue  cumplida  por el Tribunal  Superior de Yopal.   

Al  respecto  valga destacar que de acuerdo  con  el  artículo  412  de la Ley 600 de 2000, la sentencia no es reformable ni  revocable  por  el  “mismo juez o sala de decisión  que  la  hubiere  dictado,  salvo en caso de error aritmético, en el nombre del  procesado   o   de   omisión  sustancial  en  la  parte  resolutiva”.   

         Acatando  la orden del juez de tutela y no obstante que en el fallo  de  segunda  instancia  estaba  claramente  estipulado tanto los delitos por los  cuales  fue  condenado  el procesado como la pena  que éste debía cumplir  en  el centro carcelario, el Tribunal Superior de Yopal, a través de auto de 10  de septiembre de 2012, procedió a reiterarlos.   

En  esa  medida,  valga  destacar  que  la  corrección  que  el  juzgador  haga  del  fallo  tendrá  la categoría de auto  complementario   y   se  encuentra  inmerso  en   la  decisión,  en  tanto  únicamente  aclara aspectos no relevantes del objeto de la controversia, razón  por  la  cual  la  misma  no  tiene  la  virtualidad  de variar los términos de  ejecutoria,  ni  de  habilitar  unos nuevos para   que   las   partes  puedan  ejercer  el  derecho  de  impugnación.   

En tales condiciones, abiertamente irregular  se  aprecia  la  actuación  del  Magistrado  Sustanciador  (Doctor José Albino  Ibagué),  cuando  como  juez  de  tutela  ordenó  al  Tribunal  habilitar  los  términos  “para  la  intervención  de los sujetos  procesales”,   lo   cual   a  la  postre  resultó  determinante  para  que se declarara la extinción de la acción penal de dos de  los  tres  delitos  por los cuales se había condenado al acusado, desconociendo  que  respecto  de  los  mismos  ya  existía sentencia en firme, y como si fuera  poco,  dio  lugar  a que se interpusiera nuevamente le recurso extraordinario de  casación,  no  obstante  que  esta Corporación ya había inadmitido la demanda  casacional    que   en   su   momento   fuera   presentada   contra   el   mismo  fallo.   

Expresado de otra forma, la orden de tutela  dada  por  la  Sala  Jurisdiccional  Disciplinaria  del  Consejo  Superior de la  Judicatura,  era  únicamente  para  que  el  Tribunal  de  Yopal  aclarara  los  delitos   por  los  cuales  fue   condenado  el  procesado  y  la pena  impuesta,  lo  cual  debía cumplirse a través de un acto complementario que en  manera  alguna  habilitaba  los términos judiciales, máxime cuando la Corte ya  había  conocido  de  la  actuación, en razón del recurso de casación, siendo  inadmitida  la  demanda  el  13  de  septiembre de 2011 y por lo mismo, el fallo  recurrido  había  cobrado firmeza, la que sólo podía removerse con la acción  de revisión.   

En esa medida, si el acto de adición del  fallo  tiene la naturaleza de auto complementario, el nuevo recurso de casación  resultaba  abiertamente  improcedente,  habida  cuenta que el mismo no se estaba  interponiendo contra una sentencia.   

En   consecuencia,   la  Corporación  se  abstendrá  de calificar la demanda de casación, por improcedente, y dispondrá  que  el  expediente  sea  remitido  al  Juez de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad   que   vigila   el   cumplimiento   de   la   sanción   impuesta  al  procesado.   

Así  mismo,  por  Secretaría  de la Sala,  expídanse  copias  de  este  fallo  y de las piezas procesales pertinentes, con  destino  a  la  Unidad de Fiscalías Delegada ante la Corte Suprema de Justicia,  para  que se investigue la conducta a todas luces irregular del Magistrado José  Albino  Ibagué,  integrante de la Sala Jurisdiccional Disciplinaria del Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Bogotá, conforme a lo señalado en párrafos  precedentes.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

    

1. Abstenerse  de  tramitar   el   recurso   de   casación       presentado,      por  ser  improcedente,  conforme  a  lo  expuesto en la parte motiva de esta decisión.     

    

1. Por Secretaría de la Sala, expedir  las  copias  pertinentes  con  destino  a  la  Coordinación  de  la  Unidad  de  Fiscalías  Delegadas  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  para  lo  de  su  cargo.     

    

1. Remitir el expediente al juzgado de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad que vigila el cumplimiento de la  pena del sentenciado.     

    

1. Contra  esta decisión no procede  ningún recurso.     

Cópiese,   comuníquese   y   cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                                                             GUSTAVO      E.      MALO  FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                                                                      JAVIER   DE JESUS ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *