40628(06-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA DE CASACION PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                                  GUSTAVO      ENRIQUE      MALO  FERNÁNDEZ   

                            Aprobado Acta No. 29.   

          Bogotá, D.C., seis de febrero de dos mil trece.   

V I S T O S  

Decide  de  plano  la  Corte  la  solicitud  formulada     por    VÍCTOR    RAFAEL    RODRÍGUEZ  CÁCERES,  quien  en  su  condición de procesado y de  abogado  inscrito, demanda el cambio de radicación a otro Distrito Judicial del  trámite  que  se  surte  en  segunda  instancia  en  la Sala Penal del Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga.   

ANTECEDENTES Y FUNDAMENTOS  DE LA PETICIÓN   

En el escueto e impreciso escrito presentado  por  el peticionario, señala que solicita el cambio de radicación y expone los  motivos de su pretensión como se transcribe a continuación:   

“1. El cambio de  radicación:   A   otro   Tribunal   de   Distrito  Judicial  Sala  –  Penal; se afecta la imparcialidad y  las   garantías   procesales.  Anexo:  Evasivas  de  jueces.  No  hay  auto  de  detención, y hay prohibición de transcripciones. 163 c.p.p.   

2. Existen doce (12) habeas corpus; con las  radicaciones  registradas,  en expediente, en mi poder, en los archivos desde el  veinte  (20)  de  septiembre  de 2012, fecha en que fui privado ilegalmente: sin  existir  un  acto  del juez llamado: auto de detención judicial. Para privar de  la  libertad  a  mi  persona:  Víctor  Rafael  Rodríguez  C.  No hay medida de  aseguramiento y no hay subsanación art. 163 c.p.p.   

3.  Comprobado en los archivos del registro  del  centro  de  servicios judiciales; y de varios jueces de garantías y jueces  laborales  y civiles que verificaron la llamada ilegalidad de la detención; sin  existir  auto  de  detención  judicial  en  mi  contra  y  sin  haber fallos en  derecho.”   

La  solicitud  de  cambio de radicación, en  esas  condiciones,  fue  presentada  en  el  Tribunal  Superior  de Bucaramanga,  Corporación  que  por  auto  del  pasado  28  de  enero  ordenó  enviarla  por  competencia  a la Sala de Casación Penal, al tiempo que informa haber señalado  “…el  próximo  30  de  enero de los corrientes a  partir  de  las  9:00 am para la lectura del fallo de segunda instancia, la cual  fue    aprobada    mediante    acta    024    del    23   de   enero.”   

C O N S I D E R A C I O N  E S   

La  solicitud  presentada  por  el procesado  VÍCTOR   RAFAEL   RODRÍGUEZ   CÁCERES,  plantea  el  cambio  de radicación de un proceso que se adelanta  ante  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga para que su trámite se surta ante  otro  Tribunal,  razón  por la cual la Corte resulta competente para resolverlo  de  acuerdo con el artículo 32-8° de la Ley 906 de 2004 y 75-8° de la Ley 600  de 2000.   

          El  cambio  de radicación de un proceso penal es viable únicamente  en  los  casos taxativamente señalados en el artículo 85 de la Ley 600 de 2000  (artículo  46  de  la  Ley  906  de 2004),  que  impidan  adelantar el proceso con la debida imparcialidad e  independencia  de  la administración de justicia, la plenitud de las garantías  procesales  o  con  las mínimas condiciones de seguridad que protejan la vida o  la  integridad personal de los sujetos procesales (los  intervinientes  y  en especial las víctimas), o de los  funcionarios  públicos,  con  la  obligación  del peticionario de probar tales  hechos  de  los  cuales  se  desprende  la  necesidad del traslado de la sede de  juzgamiento.   

En ese sentido, la jurisprudencia de la Sala  tiene  establecido  pacíficamente  que  la  variación  de la radicación de un  proceso  penal  debe responder a situaciones absolutamente externas o exógenas,  a   las  condiciones  del  lugar  en  donde  se  desarrolla  el  juicio,  habida  consideración   de   que   la  ley  prevé  instrumentos  para  separar  a  los  funcionarios  judiciales  del  conocimiento  del  caso por razones eminentemente  individuales o particulares.   

Es decir, que en aquellos eventos en los que  se  quiere  controvertir  la  imparcialidad, probidad, idoneidad o independencia  del  funcionario  que  adelanta la causa, la ley, en tales situaciones, ofrece a  los  sujetos  procesales  la posibilidad de recusarlo, y al servidor público la  obligación  de  declararse  impedido,  según lo establecen los artículos 99 y  siguientes  de  la  Ley  600  de  2000  y  56  y  siguientes  de  la  Ley 906 de  2004.   

Por lo tanto, las razones que potencialmente  conducen  a  trasladar  un  juicio  de  un lugar a otro deben surgir de factores  generados  en el sitio donde aquél se esté adelantando, al extremo que afecten  a  la  totalidad  de  los funcionarios que estarían facultados para conocer del  asunto,  y  no de los cuestionamientos que sea factible formular contra alguno o  algunos   de   los   juzgadores,  pues,  existiendo  los  mecanismos  jurídicos  anunciados  para  separar  del  conocimiento  del  caso  a  aquellos  en quienes  concurra  una causal de impedimento o recusación, basta asignar el conocimiento  del    asunto    a    otro    funcionario   en   quien   no   concurran   dichas  condiciones1.   

Asimismo,   el   desconocimiento   de  las  garantías  procesales  como  factor  determinante de la remoción de un proceso  del   lugar  de  ocurrencia  de  los  hechos,  no  depende  de  la  cantidad  de  hábeas   corpus  que  se  interpongan  por  considerar  ilegal  la detención o la medida de aseguramiento  impuesta,  sino  de  otras  causas  por  cuya  presencia  perturbadora del recto  ejercicio  de  la  actividad  judicial  se torna imprescindible erradicarlas. Es  decir,  no  depende  de simples conjeturas ni de expectativas, sino de la real y  material  presencia de hechos o situaciones perturbadoras del recto ejercicio de  la  actividad  judicial  que  conlleven  a  justificar el cambio de radicación,  aspectos todos que omite señalar y demostrar el peticionario.   

En síntesis, es necesario que quien solicite  el  cambio  de  radicación,  demuestre y sustente las situaciones excepcionales  que  lo  facultarían,  porque de acuerdo con los artículos 87 de la Ley 600 de  2000  y 48 de la Ley 906 de 2004, al libelista le incumbe la carga de la prueba.   

Igualmente, es necesario probar la aptitud y  trascendencia  de  las  circunstancias  en  las  que  fundamenta la amenaza o la  puesta  en  grave  peligro de la jurisdicción en la región donde se tramita el  juicio;  o, desvirtuar la imparcialidad que debe regirlo y, en consecuencia, que  permitan  vislumbrar  su injerencia en el trámite cuyo cambio de radicación se  solicita.   

Debe   destacarse   también  que  nuestra  legislación  procesal  penal  prevé  la  oportunidad  procesal  para elevar la  petición.  En  efecto,  en  el  sistema  de  la  Ley  600 de 2000 (artículo     86),     “Antes  de  proferirse  el fallo de primera instancia…”,  mientras  que  en  el  de  la  Ley  906  de 2004 (artículo   47   modificado   por   el   71   de  la  Ley  1453  de  2011),  se  faculta para hacerlo hasta “Antes  de  iniciarse  la  audiencia  del juicio oral…”.   

En  este  caso  se  pidió  el  cambio  de  radicación   ante   el   Tribunal   Superior   de   Bucaramanga,   –cabe       advertir–  sin que el solicitante entregara los  medios  de  persuasión  que  lo  sustenten,  ni  la  información  relevante  o  suficiente  que,  al menos, permitiera establecer si el proceso penal se tramita  por  las disposiciones de la Ley 600 de 2000 o por las de la Ley 906 de 2004. No  obstante,   en   cualquiera  de  esos  supuestos,  la  pretensión  se  advierte  absolutamente  extemporánea,  porque el Juez Colegiado, al ordenar el envío de  las  diligencias  a  esta Corporación, informó haber señalado “…el  próximo  30 de enero de los corrientes a partir de las 9:00  am  para  la  lectura  del  fallo  de  segunda  instancia,  la cual fue aprobada  mediante acta 024 del 23 de enero.”   

De  ahí  se  desprende  que sin importar el  trámite  procesal que se esté aplicando, la solicitud de cambio de radicación  rebasa por mucho la oportunidad legal para instaurarla.   

A  lo anterior debe sumarse que, conforme lo  ha  señalado  la  Sala  reiteradamente,   los  motivos  que  determinan la  solicitud  de cambio de radicación deben probarse en la actuación, aspecto que  ni  siquiera  intentó  el  peticionario, quizás con la vana pretensión de que  sea  la  Sala  la  que asuma esa carga, a efecto de que allegue los elementos de  juicio  tendientes a la demostración de sus asertos2.  Lo  cual  no  es caprichoso,  porque  siendo  la  figura jurídica del cambio de radicación una excepción al  principio  del  Juez  Natural,  en  primer  lugar, por su trascendencia, demanda  plena  comprobación  de  los  hechos  postulados como factor perturbador, desde  luego,  a  partir  de  la presentación de prueba pertinente y suficiente en tal  cometido;  y  en  segundo  término,  reclama que el factor perturbador no pueda  contrarrestarse de manera diferente.   

En  suma,  el  procesado  ha  contrariado lo  dispuesto  en  los  artículos  85 y 87 de la Ley 600 de 2000, 47 y 48 de la Ley  906  de  2004, pues, la extemporaneidad de su solicitud y la carencia probatoria  acerca  de  los  vagos  fundamentos  fácticos en los que pretende sustentar las  afirmaciones  es  manifiesta,  asertos  que  por  no  contar  con  la respectiva  demostración,  no pasan de ser simples e inacabadas apreciaciones de quien así  lo expone.   

Por esas razones, como no están demostradas  las  condiciones señaladas en la ley para conceder un cambio de radicación, se  negará la solicitud formulada en ese sentido.   

En  mérito  a  lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

  R   E   S  U  E  L  V  E   

NEGAR el cambio de  radicación     solicitado     por    VÍCTOR  RAFAEL  RODRÍGUEZ  CÁCERES, por  las  razones  expuestas  en  la  anterior motivación.   

Cópiese y devuélvase a  su lugar de origen. Cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                          JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 Ver  providencias  del  21  de febrero de 2007, radicado No. 26.927;  6 de junio  de  2006,  radicado  No. 25.559; 20 de mayo de 2003, radicado No. 20.755 y 19 de  mayo de 2002, radicado No. 19.240, entre otras.   

2 C. S.  de J., auto de 14 de marzo de 2006, Rdo. 25.176.     

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