40470(28-08-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado acta No. 279  

Bogotá,  D.C.,  veintiocho (28) de agosto de  dos mil trece (2013)   

ASUNTO  

Se  pronuncia la Corte sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por el apoderado del tercero civilmente  responsable  Sociedad  Buses  Amarillos y Rojo S.A., contra la sentencia emitida  por  el  Tribunal  Superior  de Bogotá el 27 de julio de 2012, mediante la cual  confirmó  en  lo  fundamental el fallo de primer grado proferido por el Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de Descongestión, por medio del cual condenó al  procesado  Miguel  Ángel  Sáenz  Mora  a  36  meses  de  prisión  y  a éste,  solidariamente  con  la  empresa Buses Amarillos y Rojos S.A. a pagar la suma de  200   s.m.l.m.   como   perjuicios  morales.  No  hubo  condena  por  perjuicios  materiales.   

HECHOS Y ANTECEDENTES RELEVANTES  

Los  hechos son sintetizados por el Tribunal,  así:   

“El  10 de julio de 2004 a la altura de la  carrera  7ª  con  calle 26 sur de Bogotá colisionaron el colectivo de servicio  público  de  placas SGK977 conducido por Miguel Ángel Sáenz Mora y el taxi de  placas  SGF292  manejado  por Aníbal Díaz Riaño, situación que causó que el  primero  de  los  rodantes  perdiera  el  control  y  arrollara a la niña Diana  Lucrecia  Castillo  Abello  de 9 años de edad y a su padre Luis Adolfo Castillo  Camacho,  la  primera perdió la vida, mientras que el segundo recibió lesiones  que    le    ameritaron    incapacidad   médico   legal   de   10   días   sin  secuelas”.   

Advertidas las autoridades sobre el accidente  y  allegado  el  informe  respectivo  así  como  el  acta  de levantamiento del  cadáver,  el  14  de  septiembre  de  2004  la  Fiscalía  43 Seccional dispuso  apertura  instructiva  (fl.56),  oyéndose en indagatoria a Aníbal Díaz Riaño  (fl.65)  y  se  declaró  persona  ausente  a Miguel Ángel Sáenz Mora; una vez  aportado  el protocolo de necropsia, y copiosa prueba testimonial, el 19 de mayo  de  2008 fue clausurada la investigación, dictándose en contra de este último  resolución  acusatoria  por  el  delito  de  homicidio culposo, en tanto que en  favor  de  Díaz  Riaño  se  precluyó  la  actuación  (fl.272),  en decisión  ratificada por la segunda instancia el 29 de enero de 2009.   

Tramitada  la  fase del juicio se profirieron  las  sentencias  de  primera  y segunda instancia en los términos anunciados en  precedencia.   

DEMANDA  

Un  cargo  dice  postular  el  apoderado  del  tercero  civilmente  responsable acusando con base en el art. 207 del C. de P.P.  violación    indirecta   de   la    ley   sustancial,   por   “falsa  apreciación  de  la  ´prueba,  por  suponer  o imaginar  hechos sin que obre prueba en el proceso”.   

Dice  configurarse  los errores anunciados en  “dar  por  demostrado  sin  estarlo”,  que  la  empresa  Buses  Amarillos  y  Rojos  S.A. es responsable  solidaria,  por  cuanto  si bien el acusado no se encontraba cumpliendo su labor  el   hecho  de  la  afiliación  hace  responsable  a  dicha  empresa;  también  “dar  por  demostrado  sin  estarlo”,  que  el  imputado  para el día de los hechos estaba “bajo  el cuidado de Buses Amarillos y Rojos S.A.” y  por  último  “dar por demostrado sin  estarlo”,  que  conforme  con el art. 1494 del C.C.,  “las  obligaciones nacen del concurso de una o más  personas,  ya  porque una persona se obligue unilateralmente o por mandato legal  y por ende deduce la responsabilidad solidaria”.   

A la demostración de las anteriores premisas  se  dedica  el actor enseguida, partiendo de reconocer que en ningún momento se  discute  la  responsabilidad penal manifiesta de Sáenz Mora en los hechos, pero  sí  que la sóla afiliación del vehículo que manejaba haga a la empresa Buses  Amarillos  y  Rojo  responsable  solidaria por los perjuicios, máxime cuando el  día  de  los  hechos  Sáenz Mora no estaba cumpliendo una ruta autorizada y en  consecuencia  tampoco  se  puede  sostener  que  estuviera  bajo su cuidado o se  tratara de un subordinado.   

Solicita,  así, se case la sentencia y dicte  una de reemplazo de carácter absolutorio.   

CONSIDERACIONES  

1.  En  doctrina  desde  hace  varios lustros  decantada         por         la         Sala1, se tiene precisado que cuando  el  objeto  de  la  demanda incoada por el tercero civilmente responsable es con  exclusividad  respecto  de  la  indemnización  de  los perjuicios fijados en la  sentencia  condenatoria,  corresponde  al  actor  observar  las  causales  y  la  cuantía  para  recurrir conforme al ordenamiento procesal civil (sin reparar en  la  pena  fijada  para  el  o  los  delitos  imputados),  conforme se deriva del  artículo 208 de la Ley 600 de 2000, aplicable en este caso.   

2.  De manera expresa el censor en casación,  que  representa  los  intereses  de  la  empresa Buses Amarillos y Rojo S.A., ha  manifestado  su  aquiescencia  con  la  declaración de responsabilidad penal de  Miguel  Ángel  Sáenz  Mora, haciendo exclusiva materia de inconformidad que en  relación  con la condena en perjuicios morales (equivalente a 200 s.m.l.m.), se  haya   hecho   solidariamente   responsable   a   la   empresa   por   el  actor  representada.   

3. Lo primero que se advierte es que resultaba  forzoso   al   casacionista,   fijados  así  el  contenido  y  alcance  de  sus  pretensiones  ante  la Corte, acudir a las causales civiles y desarrollarlas con  base  en  dicho  ordenamiento.  Pero  además, tema que desde la perspectiva del  interés   jurídico   enerva   cualquier   aspiración   en  orden  al  recurso  extraordinario   aducido,   que  debía  satisfacer  la  cuantía  del  interés  jurídico  para  atacar  una sentencia con el objetivo de ser exonerada de dicha  condena,  aspecto  que por demás hace incoherente la petición que el fallo sea  absolutorio.   

4.  En  efecto,   emerge  evidente  la  carencia  de  interés  jurídico  para  demandarse el fallo del Tribunal por el  representante  del  tercero  civilmente  responsable,  toda vez que en términos  del   citado  artículo  208 aplicable en este caso, cuando quiera que  la  casación  tiene por objeto únicamente lo relacionado con la indemnización  de  perjuicios  decretados  en  la  sentencia  condenatoria,  está  impelido el  libelista,  conforme  se  advirtió,  a  tener  en  cuenta  como  fundamento las  causales  y  sobre  todo  la  cuantía establecidas en las normas que regulan la  casación civil.   

A  este  respecto,  debía  consiguientemente  ceñirse  a  lo  dispuesto  por  el  artículo  366 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por  el artículo 1° de la Ley 592 de 2000, esto es, que la  condena  no  podía  ser  inferior  a  425  salarios  mínimos legales mensuales  vigentes  en  el  2012  -por corresponder a la fecha de la sentencia impugnada-,  cifra  en  pesos  evidentemente muy superior a la que fue declarada como condena  de 200 s.m.l.m.   

Siendo  ello  así  y evidente la ausencia de  interés   por   razón   de   la  cuantía  en  este  caso,  la  demanda  será  inadmitida.   

* * * * * *  

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de  Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada  por el apoderado del tercero civilmente responsable Buses Amarillo y  Rojo S.A.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                       FERNANDO  A. CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA     DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO                                         JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Casación 23188 de 2005, entre muchas otras     

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