40359(30-01-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No. 021  

Bogotá,  D. C., treinta (30) de enero de dos  mil trece (2013).   

VISTOS:  

Procede  la  Corte  a  resolver  la petición  probatoria  formulada  por  el  defensor  de  Daniel  Barrera  Barrera, quien es  solicitado en extradición por el Gobierno de los Estados Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1.   Mediante  oficio  No. OFI12-0022386-OAI-1100 del 3 de  diciembre  de  2012,  la  Jefe  de  la  Oficina  de  Asuntos Internacionales del  Ministerio  de  Justicia  y  del Derecho comunicó a la Corte que el Gobierno de  los  Estados  Unidos,  por  intermedio  de su Embajada en Colombia y con la Nota  Verbal   No.   2275   del   20   de  septiembre  de  igual  año,  solicitó  la  detención  provisional  con fines de extradición del  ciudadano  colombiano Daniel Barrera Barrera, quien es reclamado para comparecer  a    juicio    “por    delitos    federales    de  narcóticos”  ante las autoridades judiciales de ese  país,  cuya  captura  se materializó el 14 de noviembre siguiente por miembros  de  la Policía Nacional, en cumplimiento de la Resolución del 20 de septiembre  de 2012 expedida por el Fiscal General de la Nación.   

La  aludida  Jefe  de  la Oficina de Asuntos  Internacionales,  en  esa  oportunidad, también expresó que la representación  diplomática     del     país     requirente,     por   medio   de   la  Nota  Verbal No. 2782 del 3 de diciembre de  2012,  formalizó  la  solicitud de extradición de Barrera Barrera y allegó la  documentación  debidamente  traducida  y  legalizada.  Además, informó que el  Ministerio             de             Relaciones    Exteriores,    con   oficio   DIAJI/GCE No. 2843 de la misma  fecha,  conceptuó  que  el  tratado  aplicable  al presente caso es  “la  Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra el tráfico  ilícito  de  estupefacientes  y sustancias psicotrópicas, suscrita en Viena el  20  de  diciembre  de 1988” y que, de conformidad con  lo  establecido  en  el artículo 6º, numerales 4º y 5º, de la convención en  cita,  así como según los  artículos   491  y  496  de  la  Ley  906  de  2004,  es   procedente   obrar  de  acuerdo  con    “el    ordenamiento    jurídico    colombiano”.   

Así  las  cosas,  envió  a  la  Corte  la  documentación   ofrecida  por  la  representación  diplomática  del  Gobierno  requirente,  “teniendo  en cuenta que se encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos  en la normatividad procesal penal  aplicable”.   

2.    Cabe  mencionar  que  en  este  caso  la  solicitud  de  extradición  se  realiza con  fundamento  en  tres  acusaciones  sustitutivas,  todas  pronunciadas en el año  2010,  así:  (i)  la  No.  S1  07  Cr.  862, proferida en la Corte del Distrito  Judicial  Sur  de  Nueva  York  el  22  de abril; (ii) la No. 10-288 (S2) (ILG),  dictada  en  la  Corte del Distrito Judicial Este de Nueva York el 7 de junio; y  (iii)  la  No. 10-20587-CR-GRAHAM (s), emitida en la Corte del Distrito Judicial  Sur de Florida el 28 de septiembre.   

3.  Recibidas  las  diligencias  en  esta  Corporación,  una  vez  el requerido Daniel Barrera  Barrera  designó  defensor de confianza, con auto del 5 de diciembre de 2012 se  dispuso   agotar  el  término  para  pedir  pruebas,  del  cual  hizo  uso  ese  abogado.   

3.1. En ese sentido,  el  apoderado  del  reclamado  sostiene  que  como  las acusaciones ofrecidas en  sustento  de  la solicitud de extradición por el Gobierno de los Estados Unidos  no  cumplen  los requisitos formales previstos en el artículo 337 de la Ley 906  de  2004,  pide que por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores se le  requiera para que las allegue satisfaciendo los mismos.   

Así,   en  relación  con  la  acusación  sustitutiva  S1  07  Cr.  862  del  22 de abril de 2010 proferida en el Distrito  Judicial  Sur  de  Nueva  York,  aduce  que como en el capítulo de “actos  manifiestos” se hace alusión  a     “cómplices”  identificados      como     “CC-1”,  “CC-2” y  “CC-3” sin proporcionar  más  datos, esto se opone a lo preceptuado en el literal c) del numeral 5º del  artículo  337  de  la  Ley  906  de  2004, en tanto allí se indica que se debe  mencionar su nombre, la dirección y los datos personales.   

Luego  agrega  que  lo  propio ocurre con la  declaración   jurada   del   Agente   Especial   Shawn   M.   MacDonald  de  la  Administración  para  el Control de Drogas, pues allí se hace referencia a los  testigos     cooperadores    “CW-1”,   “CW-2”,  así       como       a       la      fuente      confidencial      “CS-1”1,          “generando   esta  denominación  confusión,  pues  no  sabe  la  defensa  de  qué se defenderá el señor Daniel Barrera Barrera… si del dicho  de  Cómplices,  o  de lo que hayan manifestado Testigos o acaso de lo que digan  Fuentes  Confidenciales”,  así  que  a juicio de la  defensa se requiere que sean individualizados.   

Después  añade  que  como en la acusación  sustitutiva    S1    07    Cr.    862    se    indica   que   los   “Cómplices”  tienen la condición de  coacusados,  de  conformidad  con lo preceptuado en el numeral 1º del artículo  337  de  la  Ley  906  de  2004,  es  necesario  que sean individualizados, para  igualmente poder ejercer el derecho de defensa.   

Así mismo, expresa que semejantes falencias  se  evidencian respecto de la acusación sustitutiva No. 10-288 (S2) (ILG) del 7  de  junio  de 2010 dictada en la Corte del Distrito Judicial Este de Nueva York,  por  cuanto  el primer cargo que únicamente se le imputa allí a Daniel Barrera  Barrera,  se  apoya  en la declaración jurada del Agente Especial Denis Kennedy  Departamento  de  Seguridad  Nacional  de  los  Estados  Unidos,  donde  se hace  referencia   al  “Testigo  #  1”     y     al   “Testigo   #  2”,    sin    ofrecer    más    datos.   

Adicionalmente,  sostiene  que la situación  antes   descrita   se   repite   frente   a   la   acusación   sustitutiva  No.  10-20587-CR-GRAHAM  (s)  del  28  de  septiembre de 2010 emitida en la Corte del  Distrito  Judicial  Sur  de  Florida, la cual se sustenta en la declaración del  Agente  Especial  Paul K. Cohen de la Administración para el Control de Drogas,  quien  solamente  hace  mención  a  los  “Testigos  dispuestos      a     colaborar”     “CW-1”,          “CW-2”       y      “CW-3”.   

Así las cosas, reitera que se debe requerir  al  Gobierno de los Estados Unidos para que envíe las acusaciones que sirven de  sustento  a  la  petición  de  extradición  cumpliendo los requisitos formales  consagrados en el artículo 337 de la Ley 906 de 2004.   

3.2. De otra parte,  la  defensa  afirma  que como las acusaciones atrás identificadas no indican de  “manera   exacta  los  hechos  que  determinan  la  solicitud  de  extradición”,  según  lo  prevé el  artículo   495  de  la  Ley  906  de  2004,  pues  muestran  omisiones  en  las  circunstancias  de  tiempo, modo y lugar, depreca que se requiera al Gobierno de  los  Estados  Unidos  en  orden  a  que  suministre  tal  información  de forma  precisa.   

En ese sentido, indica que en la declaración  jurada  del  Agente  Especial  Shawn  M.  MacDonald  que  sirve  de  apoyo  a la  acusación  sustitutiva  No.  S1  07  Cr.  862, simplemente se afirma que Daniel  Barrera    Barrera,    entre    los    años    1998    a   2010,   “compró  toneladas  de pasta cruda o base de cocaína a miembros  de   las   FARC”  y  que  uso  laboratorios  en  los  “Llanos    del    Este    Colombia”, sin que en definitiva se especifique su ubicación.   

Además, allí se dice que realizó embarques  de  drogas por “fuera de Suramérica, por Colombia y  Venezuela  con  destino  a  los  Estados Unidos, Europa y África”,  descripciones  que  a juicio de la defensa no se sujetan a la ley  procesal     colombiana,    pues    reitera    que    se    debe    “indicar  de  manera  exacta  el  lugar  y  fecha  en  que fueron  ejecutados     los     hechos     que     determinan     la     solicitud     de  extradición”.   

Ahora,  una  vez el abogado hace mención de  otras  situaciones que en su concepto constituyen imprecisiones relacionadas con  los  hechos  imputados  a Barrera Barrera y asegura que las falencias afloran en  la  tres acusaciones que sirven de fundamento a la petición de entrega, insiste  en  que  se  debe  requerir  al  Gobierno extranjero en orden a que “indique  de  manera exacta los actos que determinan la solicitud  de extradición”.   

3.3.  Finalmente,  pide  oficiar  a la Fiscalía General de la Nación con el fin de que informe si  en  Colombia  se adelantan procesos contra Daniel Barrera Barrera por los mismos  hechos   que   sustentan  la  solicitud  de  extradición  o  que,  “por  lo  menos”, se haga indicación  de  los hechos con “circunstancias de tiempo, modo y  lugar  que…  permitan a su defensa conocer realmente de qué se le acusa, pues  una  acusación  con la sola denominación del tipo penal de «Narcotráfico» o  «lavado  de  activos»…  hace  casi  imposible  un  verdadero ejercicio de su  defensa”.   

CONSIDERACIONES    DE    LA   CORTE:   

1.  Cuestión previa:  

Con el propósito de determinar la procedencia  de  la  práctica  de  un  medio  de conocimiento dentro de la fase judicial del  trámite  de extradición, se debe tener presente que el mismo esté relacionado  con  alguno  de  los aspectos a revisar por la Corporación al momento de emitir  el respectivo concepto.   

1.1. En este sentido,  cualquier  pretensión  probatoria  necesariamente  ha  de  estar  vinculada, de  acuerdo   con   lo   preceptuado   en   el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  20042,  con: (i) la validez formal de la documentación presentada por el  Estado  requirente;  (ii)  la  demostración plena de la identidad de la persona  solicitada  en extradición con la que haya sido capturada con tal fin; (iii) el  principio  de  la  doble  incriminación,  según el cual el hecho que motiva la  petición  de  entrega  también  debe  estar previsto en Colombia como delito y  encontrarse  reprimido  con  pena  privativa  de la libertad cuyo mínimo no sea  inferior  a  cuatro  años;  (iv)  que la providencia proferida por la autoridad  extranjera  sea  una sentencia o al menos se asimile, de conformidad con nuestro  sistema  procesal  penal, a la acusación; y (v) el cumplimiento de lo dispuesto  en tratados públicos, de ser necesario.   

1.2.   Ahora,   según   lo  ha  decantado     la     jurisprudencia     de    esta  Colegiatura3,  también  se  debe  constatar  si  en  Colombia    se    profirió    decisión  con  fuerza  de cosa juzgada por los mismos hechos que sustentan  la     petición     de    extradición.   

1.3.   A  su  vez,  como  de  acuerdo  con lo manifestado por el Ministerio de Relaciones      Exteriores,      según  quedó  consignado  inicialmente, este asunto se rige  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  será   necesario   tener   presente   que   en   su  artículo 139 señala a los  jueces     el     deber     de    rechazar    de    plano    los    “actos que sean manifiestamente   inconducentes,  impertinentes  o  superfluos”,  mientras  que  en el artículo 359 del  mismo     estatuto     atribuye     a     tales     funcionarios    “la     exclusión,    rechazo    o  inadmisibilidad  de  los  medios  de  prueba  que, de conformidad con las reglas  establecidas  en  este código, resulten inadmisibles, impertinentes, inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a  probar  hechos notorios o que por otro motivo no  requieran    prueba”.   Y,   finalmente,   que   en  el    artículo    375  ibídem,  se  indican  las  pautas  para  determinar  la pertinencia de las  pruebas,  al  subrayar la necesidad de que las mismas  se  refieran  “directa o  indirectamente    a    los    hechos    o    circunstancias   relativos   a   la  comisión     de     la    conducta”;  alcance  que trasladado al trámite de  extradición,   debe   aplicarse  a  los  requisitos  contenidos en la Ley 906 de 2004.   

En esa medida, de conformidad con las normas  anotadas,   en  la  fase  judicial  del  trámite  de  extradición,  solamente  se  decretarán  las  pruebas  pertinentes,  es  decir,  las  que  demuestren  los supuestos derivados de las  exigencias  previstas  tanto  en el artículo  502  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004, como los  requisitos  puntualizados en los artículos 490, 493 y  495    ibídem.   

Igualmente,   se   ordenarán     las     conducentes,  esto  es,  aquellas  autorizadas  en  la  ley con capacidad para  comprobar  los  precisos  aspectos  sobre  los cuales  compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto   aún   no   corroborado   y   de  verdadero  interés     para     la     actuación.   

2.      Sobre     la   pretensión  en  concreto:   

Precisados  los  parámetros  bajo los cuales corresponde adelantar la  actividad    demostrativa    en    la   fase   judicial   del   trámite   de  extradición,  se  procede  a  resolver   la   solicitud   elevada  por  el  defensor del requerido Daniel Barrera Barrera.   

2.1.  En cuanto  hace  referencia  a  la  petición probatoria orientada a que el Gobierno de los  Estados  Unidos allegue, por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores,  las  acusaciones  sustitutivas  números  S1  07  Cr.  862,  10-288 (S2) (ILG) y  10-20587-CR-GRAHAM  (s)  con el cumplimiento de los requisitos consagrados en el  artículo  337  de  la  Ley 906 de 2004, en particular indicando la identidad de  los  testigos  y  los  coacusados  para  poder ejercer el derecho de defensa, la  misma  resulta  improcedente, por cuanto el apoderado del reclamado parte de dos  supuestos equivocados.   

El primero, ignorar que como el concepto que  debe  emitir  la  Corte Suprema de Justicia, de acuerdo con lo preceptuado en el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004,  debe  fundarse,  entre otros, en el  requisito  de  “la  equivalencia  de la providencia  proferida  en  el  extranjero”,  el  cual  está  en  concordancia    con    el   numeral   2º   del   artículo   493   ibídem,   donde   se   preceptúa   que  “Para   que   pueda   ofrecerse  o  concederse  la  extradición  se  requiere…  Que  por  lo menos se haya dictado en el exterior  resolución  de  acusación  o su equivalente”; no es  posible  que  la Corporación entre a pronunciarse sobre tal aspecto en la etapa  probatoria   del  tramite  de  extradición,  pues  ello  implicaría  entrar  a  calificar  el  contenido de las acusaciones sustitutivas números S1 07 Cr. 862,  10-288  (S2)  (ILG)  y 10-20587-CR-GRAHAM (s), en orden a determinar si adolecen  de  la  información  que  echa  de  menos  el defensor del reclamado, lo que es  materia  del concepto que debe emitir la Corporación, en particular en punto de  la   validez   formal   de   la   documentación   presentada   por   el   país  extranjero.   

El  segundo  equívoco  en el que incurre el  defensor  del  reclamado,  consiste  en  sustentar  su pretensión probatoria de  conocer  la  identidad  de  los  testigos  y  coacusados,  en  la  necesidad  de  garantizar  el  derecho  de defensa de su prohijado, pues con ello ignora que en  el  trámite  de  extradición  no  hay  lugar  a  discusiones  relativas  a  la  responsabilidad  del  reclamado,  en  tanto  el  mismo  simplemente se contrae a  constatar  la  presencia  objetiva  de los requisitos señalados en el artículo  502   de   la   Ley   906   de  2004,  en  concordancia  con  los artículos 490,  493  y  495 ibídem.   

En    esa   dirección   la   Corte   ha  señalado:   

“Frente a esta pretensión probatoria es  preciso  señalar  desde ya que la misma se encuentra totalmente al margen de la  naturaleza  del  trámite  de  extradición,  por cuanto en modo alguno el mismo  tiene  carácter  contencioso,  pues, por el contrario, se trata de un escenario  exclusivamente  orientado  a  la  constatación  objetiva del cumplimiento de un  conjunto  de  requisitos  de  orden  constitucional  y  legal, por lo tanto, los  aspectos  relativos a la responsabilidad del requerido deben ventilarse ante las  autoridades judiciales del país solicitante.   

En  este sentido la Corporación expresó:   

«Debido precisamente a que en Colombia el  trámite  de  extradición  no  corresponde  a  la  noción  estricta de proceso  judicial  en  el  que  se  juzgue  la  conducta  de aquél a quien se reclama en  extradición,  en  su  curso  no  tienen  cabida cuestionamientos relativos a la  validez  o  mérito de la prueba recaudada por las autoridades extranjeras sobre  la   ocurrencia   del   hecho,   el  lugar  de  su  realización,  la  forma  de  participación  o el grado de responsabilidad del encausado; la normatividad que  prohíbe   y   sanciona   el   hecho   delictivo,   la  calificación  jurídica  correspondiente;  la competencia del órgano judicial; la validez del proceso en  el  cual  se le acusa; la pena que le correspondería purgar para el caso de ser  declarado  penalmente responsable; o la vigencia de la acción penal; pues tales  aspectos  corresponden  a  la  órbita exclusiva y excluyente de las autoridades  del  país  que eleva la solicitud y su postulación o controversia debe hacerse  al  interior  del  respectivo  proceso utilizando al efecto los instrumentos que  prevea   la   legislación   del  Estado  que  formula  el  pedido»4.   

Sobre el particular es oportuno agregar que  el  tema  del compromiso penal del requerido en los actos por los cuales ha sido  acusado  en  el  extranjero,  resulta  «inabordable  dentro  del  trámite  de  extradición,  ya  que éste no es un juicio sobre la  responsabilidad  del solicitado, sino un mecanismo de cooperación internacional  encaminado  a  verificar  el  cumplimiento  de  unos  requisitos  específicos y  mínimos,   que   una  vez  acreditados  imponen  la  emisión  de  un  concepto  determinado»5.   

Por esta causa, deviene improcedente y así  lo       ha       precisado      la      Corte6 pretender que al trámite se  alleguen  elementos probatorios encaminados a acreditar si los hechos atribuidos  al  requerido  realmente  ocurrieron  o no, o si éste es o no responsable, pues  el  trámite  de  extradición  no  corresponde a la  noción      de      un      proceso      penal7  y por ello la intervención  de  la  Corte  se  limita a constatar los requisitos previstos en los artículos  495  y  502  del  Código  de  Procedimiento Penal”  8.   

Así  las  cosas,  no se ordenará la prueba  solicitada  por  el  apoderado del solicitado, encaminada a requerir al Gobierno  de  los Estados Unidos la identidad de los testigos y los coacusados mencionados  en  las  acusaciones  sustitutivas  números  S1 07 Cr. 862, 10-288 (S2) (ILG) y  10-20587-CR-GRAHAM (s), así como en otras piezas procesales.   

2.2.  En  lo  que  respecta  a  que  se  requiera  al  Estado  solicitante  en  orden a que, en las  acusaciones   sustitutivas   números  S1  07  Cr.  862,  10-288  (S2)  (ILG)  y  10-20587-CR-GRAHAM  (s)  que  sirven de fundamento a la solicitud de entrega, de  conformidad  con  lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 495 de la Ley 906  de  2004,  “indique de manera exacta los hechos que  determinan    la    solicitud   de   extradición”,  precisándose  a  su  vez  las  fechas  y  lugares  en  que  los  mismos  fueron  ejecutados,  tal  pretensión  resulta improcedente, pues sobre el particular la  Corte Suprema de Justicia ha expresado:   

“2.  De otra  parte,  se  aduce  de  la Acusación No. 07-270 estar  incompleta      por      cuanto      simplemente      señala:      «Desde          aproximadamente   el  año  2006,  la  fecha  exacta  desconocida  al Gran Jurado, y continuando despuesta (sic) hasta e  incluyendo  la  fecha  de esta acusación formal, en  los  países  de  Colombia,  Venezuela,  México,  Los  Estados  Unidos  y otros  lugares» y, además, que  tampoco           trae          «una      indicación  exacta  de  los  hechos»,  así  como  del  «lugar y fecha  de          la          comisión» de los mismos.   

Visto lo anterior, es claro que el defensor  denuncia  el  incumplimiento  de los requisitos contenidos en el numeral 2º del  artículo  495 de la Ley 906 de 2004, en donde se prevé la necesidad proceder a  la  «indicación exacta  de  los  actos  que  determinaron  la solicitud de extradición y del lugar y la  fecha  en  que fueron ejecutados”, lo cual hace relación a aspectos que deben  examinarse  al  momento de emitir concepto por parte de la Corte, de conformidad  con  lo  dispuesto  en  el artículo 502 ibídem, por lo tanto, sólo agotada la  fase  probatoria  es  posible  entrar  a  emitir  un  pronunciamiento  sobre  el  particular.   

En     efecto,    la    «indicación    exacta    de    los  actos»   tiene   como  propósito  determinar el carácter de los mismos en la legislación colombiana,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en  los  artículos  35 de la Constitución  Política,  18  del  Estatuto  Punitivo  y  el  493 del Código de Procedimiento  Penal,  en  particular  si  son  constitutivos de delitos, los mismos tienen una  pena  no inferior a cuatro años y no son de aquellos calificados de políticos,  pero  también,  pretende  cumplir  uno  de  los requisitos que debe contener la  acusación,  constatado el contenido del numeral 2º del artículo 337 de la Ley  906 de 2004.   

Estas circunstancias, desde luego, sólo se  dilucidan  por la Corporación al momento de emitir el respectivo concepto, pues  se    trata    de   uno   de   los   «fundamentos»  a  tener  en cuenta, según lo consagrado en el artículo 502 de  la    Ley   906   de   2004,   en   general,   al   examinar   la   «validez  formal de la documentación  presentada»   y,   en  especial,      al     verificar     el     cumplimiento     del     «principio     de     la     doble  incriminación».   

Ahora, la determinación de la fecha en que  fueron  ejecutados  los  actos  responde  a la necesidad de conocer si  aquéllos  ocurrieron con posterioridad a la promulgación del  Acto  Legislativo  No.  01  del  17  de  diciembre  de  1997, por cuyo medio fue  modificado  el  artículo  35  de la Constitución Política y, en consecuencia,  nuevamente se autorizó la extradición de nacionales colombianos.   

Adicionalmente,  también se requiere para  satisfacer  una  de  las formalidades de la acusación como lo es la mención de  los  hechos  jurídicamente relevantes, lo que supone ofrecer las circunstancias  de  tiempo  de  conformidad con lo dispuesto en el numeral 2º del artículo 337  del  Código  de  Procedimiento  Penal, por lo cual este aspecto al igual que el  relacionado  con  la  determinación  de  los  actos  ejecutados,  se examina al  momento  en que la Corporación entre a emitir su concepto sobre la solicitud de  extradición  elevada  por  el país extranjero, cuando se trata de su modalidad  pasiva.   

De  otra  parte,  la Corte entiende que la  mención  relativa  al lugar de ejecución de los actos, además de complementar  la  información  que debe contener la acusación, tiene por objeto discernir si  se  traspasaron  las  fronteras  de Colombia, lo cual, por consiguiente, permite  conocer  si  la  comisión del ilícito fue total o parcial en el territorio del  Estado  reclamante  o  allí  se  produjo  su  resultado, incluso si en su suelo  debió   concretarse  el  efecto  de  la  conducta9,  aspecto que por igual debe  analizarse  al  momento  de  emitir  el  concepto,  en  aras  de  examinar si se  satisfacen  los requisitos señalados en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004,  al   revisar   particularmente   la   «validez   formal  de  la  documentación  presentada»   y   la   «equivalencia   de   la  providencia  proferida  en  el  extranjero»,  por  lo  tanto,  ahora  resulta  inoportuno  proceder  a realizar  cualquier pronunciamiento al respecto.   

En suma, los cuestionamientos identificados  por  el  defensor del requerido en torno de la ausencia de indicación exacta de  los  actos  que determinaron la solicitud de extradición, así como de la fecha  y  el lugar en que fueron ejecutados, sólo es posible analizarlos al momento de  entrar  a  emitir  el  respectivo  concepto por esta Corporación, razón por la  cual   se   abstendrá   de   pronunciarse  sobre  el  particular”10.   

En esa medida, es claro que las críticas que  hace  el  defensor  del requerido a las acusaciones sustitutivas números 07 Cr.  862,  10-288  (S2)  (ILG)  y 10-20587-CR-GRAHAM (s) que sirven de sustento de la  petición  de  extradición, en punto de que en ellas falta precisión sobre los  hechos,  solamente  pueden  ser  objeto  de  análisis  al  momento de emitir el  respectivo  concepto  por  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  mas  no en la fase  probatoria  a  través  de  la  petición  de pruebas orientadas a completar los  datos que echa de menos.   

2.3.  El  medio  de  convicción  cuya  práctica  pretende  el defensor del reclamado Daniel Barrera  Barrera   con   el  fin  de  constatar si en contra  de  éste se adelantan procesos por los mismos hechos que sustentan la solicitud  de  extradición, también resulta improcedente, por cuanto la jurisprudencia de  la  Corte  Suprema  de Justicia ha señalado que lo que se debe revisar es si se  configura  la  cosa  juzgada  con  el fin de determinar si hay lugar a emitir un  concepto  desfavorable,  mas  no la existencia de investigaciones por los mismos  hechos, como parece entenderlo el memorialista.   

Así  lo  ha  entendido  esta Corporación al  afirmar:   

“La señalada  restricción  opera siempre y cuando concurran los presupuestos establecidos por  la  jurisprudencia  para  la  existencia  de  la cosa juzgada penal como son:     

«(i)  cuando  exista sentencia en firme o  providencia  que  tenga  su  misma  fuerza  vinculante,  también en firme, (ii)  cuando  la  persona  contra  la cual se adelantó el proceso sea la misma que es  solicitada  en  extradición,  y (iii) cuando el hecho objeto de juzgamiento sea  naturalísticamente     el     mismo     que     motiva    la    solicitud    de  extradición.   

En los demás casos, verbigracia, cuando no  se    ha    iniciado    proceso,   o   cuando   habiéndose   iniciado   no   ha  concluido,  o  cuando la persona solicitada no es la  misma,  o cuando no existe correspondencia entre los hechos de la extradición y  los  de  la  decisión en firme, el Gobierno Nacional  goza   de   total   libertad   para   tomar  la  decisión  que  considere  más  acertada,   en  aplicación  de  los  criterios  de  conveniencia  nacional y cooperación internacional11»”    (subrayas   fuera   de   texto)12.   

Así las cosas, es clara la impertinencia del  elemento  de  persuasión  referenciado,  motivo  por el cual no se ordenará su  práctica.   

De  otra  parte,  por  igual no es procedente  atender  la  petición que alternativamente realiza el abogado del reclamado, en  el  sentido de que se requiera a la Fiscalía General de la Nación a fin de que  indique  los  hechos  por  los  cuales  allí  se acusa a su prohijado, pues tal  pretensión  es  totalmente  ajena a la naturaleza del trámite de extradición,  conforme se ha precisado ampliamente es este proveído.   

3.        Cuestión   Final:   

Como  la  Corte  no  observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso 3º del  artículo  500  de la Ley 906 de 2004, ordena dejar el expediente en Secretaría  de  la Sala por el término de cinco días a disposición de los intervinientes,  para que presenten sus alegatos.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.   NEGAR     la  práctica  de  las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del  reclamado Daniel Barrera Barrera.   

2. DEJAR, una vez en  firme  esta determinación, el expediente en Secretaría de la Sala Penal por el  término  de  cinco  (5) días para las alegaciones finales, según lo prevé el  inciso   3º   del   artículo   500   de   la   Ley   906  de  2004.   

Contra esta providencia procede el recurso de  reposición.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ             GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

ACLARACIÓN DE VOTO  

Al resolver las solicitudes probatorias de  la  defensa  dentro  del  trámite  de  extradición  del ciudadano DANIEL  BARRERA  BARRERA, requerido por  el  Gobierno  de los Estados Unidos, la Sala señaló como uno de los aspectos a  corroborar  por  la  Corporación  el  relativo al ejercicio de la jurisdicción  nacional sobre el hecho que sustenta la petición de extradición.   

En  razón  de  lo  anterior  considero  necesario   enfatizar,  como  lo  he  hecho  en  ocasiones  anteriores,  que  no  corresponde  a  la Corte  pronunciarse  sobre  la  configuración  del  instituto  de  la cosa juzgada por  cuanto   con   ello   excede   la   competencia   que   le   ha  sido  atribuida  legalmente.   

En  efecto, el adelantamiento en Colombia  de  un  proceso  o la existencia de sentencia ejecutoriada por los mismos hechos  en  contra  del  exigido  en  extradición, son asuntos por completo ajenos a la  órbita  de  competencia funcional de la Corte al conceptuar sobre el tema, como  de   tiempo   atrás   lo   venía   sosteniendo   esta  Colegiatura13.   

Tratándose  de  un  concepto  sobre  la  viabilidad  de  una  extradición,  la Corte debe concentrarse en corroborar los  siguientes  aspectos:  a) demostración de la plena identidad del solicitado; b)  validez  formal de la documentación presentada como soporte de la solicitud; c)  principio  de doble incriminación; d) equivalencia de la providencia extranjera  con  la resolución de acusación colombiana; y e) cumplimiento de los tratados,  si fuere el caso.   

Dentro tales presupuestos, consagrados en  los  artículos  500  de  la  ley 600 de 2000 y 502 de la ley 906 de 2004, no se  incluye  el  examen  del  instituto  de  la cosa juzgada y, por ello, la Sala no  debió plasmar en el auto ninguna manifestación al respecto.   

En  ese  contexto, advierto cómo la Sala  excede   su  competencia  reglada  cuando  rinde  concepto  desfavorable  a  las  solicitudes  de  extradición argumentando para ello que el requerido ya ha sido  procesado  de  conformidad  con  las  leyes  internas  de  Colombia  y  se le ha  condenado,  pues  no  le  corresponde analizar tal aspecto, porque de haber sido  ese  el  querer  del  legislador, así lo habría establecido en el ordenamiento  procesal.   

La  existencia  de sentencia ejecutoriada  emitida  en  Colombia en contra del requerido por los mismos hechos origen de la  petición,  constituye  asunto ajeno a la órbita de competencia funcional de la  Corte;  si tal situación concurre en un caso concreto, le corresponde a la Sala  precisar  que  dicha  temática  deber  ser  dilucidada  por el Presidente de la  República,   en   su   condición   de   máximo  director  de  las  relaciones  internacionales,  de  acuerdo  con  las  funciones  políticas  deferidas por el  artículo 189 del Ordenamiento Superior.   

Este  criterio  tiene  fundamento  en  el  principio  de  legalidad,  aplicable  también al trámite de extradición, como  integrante  del  debido proceso reconocido expresamente en el artículo 29 de la  Carta Política.   

En  este  contexto,  las  pruebas  que se  soliciten  y  decreten  dentro  del  trámite  de extradición deben orientarse,  exclusivamente,  a  demostrar o desvirtuar la configuración de tales exigencias  formales;  por  ello,  no  es viable ordenar el recaudo de medios de convicción  encaminados  a  establecer  si  en  Colombia se ha juzgado al solicitado por los  mismos   hechos   objeto  de  la  entrega,  porque  tal  aspecto  escapa  a  las  atribuciones  de  la  Corte,  de  manera  que las solicitudes probatorias en ese  sentido carecen de conducencia y pertinencia.   

En  los anteriores términos dejo sentada  mi aclaración de voto.   

Con toda atención,  

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

Fecha   ut  supra.   

    

1 Cabe  aclarar  que  allí  también  se  hace  referencia  a los testigos cooperadores  “CW-3”  y “CW-4”,  así  como  a  las  fuentes  confidenciales  “CS-2” y  “CS-3”.   

2 En el  presente  caso se aplica la Ley 906 de 2004, por cuanto los hechos que sustentan  la  petición  de  extradición  se  habrían  cometido aún después del 1º de  enero  de  2005,  fecha  en  la  cual  entró  en  vigencia  el nuevo Código de  Procedimiento  Penal.  En  este  sentido, ver Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Penal,  autos  del  4  de  abril y 3 de octubre de 2006, radicaciones  números 24187 y 25080, respectivamente, entre otros.   

3 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, conceptos del 19 de febrero y del  16    de    septiembre    de   2009,   radicados   números   30374   y   31036,  respectivamente.   

4 Auto  del 1º de agosto de 2007, Radicación No. 27450.   

5 Auto  de fecha 11 de julio de 2001, Radicación No. 16710.   

6 Auto  de fecha octubre 3 de 2003 Radicación No. 20364.   

7 Auto  de fecha 15 de julio de 2005, Radicación No. 23181.   

8 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 2 de julio de 2008,  radicación No. 29505.   

9  En   sentido   semejante, conceptos del 21 de febrero y 14 de marzo de  2006, Radicados No. 24.071 y 24.879, respectivamente.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal, auto del 2 de julio de  2008, radicación No. 29505.   

11  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, concepto de 6 de mayo de  2009, radicación No. 30373.   

12  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  concepto  del  16 de  septiembre de 2009, radicado No. 31036.   

13  Cfr.  Providencias del 28 de febrero de 2007. Radicado No. 24646, 18 de abril de  2007.  Radicado  No.  26551, 30 de mayo de 2007. Radicado No. 26545, 27 de junio  de 2007. Radicado No. 27376.     

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