40095(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente  

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Aprobado Acta No.  

Bogotá    D.C.,      octubre   de   dos   mil  doce   

VISTOS  

La  Sala  se  ocupa  de  la  definición  de  competencia   formulada  por  un  Magistrado  con  Funciones  de Control de  Garantías  de la Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín para  presidir  una  audiencia  preliminar  de cancelación de títulos fraudulentos y  restitución     de     23     bienes     inmuebles     rurales     –ubicados    en    Mutatá,    veredas  Bejuquillo,  Nuevo  Mundo  y  Villa  Arteaga-  solicitada por la Fiscal 25 de la  Sub-Unidad  Élite  de  Persecución  de  Bienes  para  la  Reparación  de  las  Víctimas.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Dentro  del  proceso  transicional  que  se  adelanta  en  contra  de  ELKIN  JORGE  CASTAÑEDA NARANJO y RAÚL EMILIO HASBUN  MENDOZA  la  Fiscalía solicitó audiencia preliminar para tramitar un incidente  en   el   que   se  analizaría  la  cancelación  de  títulos  fraudulentos  y  restitución  de  bienes  respecto de 23 inmuebles ubicados en la zona rural del  municipio de Mutatá.   

La  audiencia  se  realizó  el  día  27  de  septiembre  pasado,  en  desarrollo  de  la cual la representante del Ministerio  Público  y  de victimas indeterminadas planteó que dicha autoridad judicial no  era  la  llamada  a  resolver  este incidente; máxime que el llamado a promover  esta  solicitud  no  lo  sería  la  Fiscalía sino la Unidad de Restitución de  Tierras  adscrita  al Ministerio de Agricultura ante los jueces y magistrados de  restitución  de  tierras,  jurisdicción  creada por la Ley 1448 de 2011; y por  tanto   la   actuación  fue  remitida  a  esta  Colegiatura  para  resolver  la  definición de competencia propuesta.   

CONSIDERACIONES  

La  Corte  es  competente  para  conocer  del  presente  incidente, en consideración al numeral 4º del artículo 32 de la Ley  906   de   20041,   en   concordancia   con  el  artículo  62  de  la  Ley  975  de  2005.   

Dentro del contexto del trámite transicional  previsto  en  la  Ley  975  de  2005,  en relación con las medidas cautelares e  intervención  de  bienes, ha precisado la Sala que le corresponde al Magistrado  de  Justicia  y  Paz  que  preside  la  audiencia, determinar y constatar si los  bienes   cuya   cautela   se   solicita   reúnen  unos  requisitos  mínimos  y  fundamentales:   

    

1. Si  fueron  entregados por el desmovilizado con fines de reparación  o restitución.     

    

1. Si  el desmovilizado confesó en su versión libre el despojo de los  mismos.     

    

1. Si  las víctimas acreditan aunque sea sumariamente su condición de  despojadas o desplazadas por el desmovilizado.     

De   manera   tal  que  satisfechos  estos  presupuestos  se  de  continuidad  al trámite o de lo contrario, corresponde al  Magistrado  de  Justicia y Paz rechazarlo dejando en libertad a las víctimas de  acudir a donde corresponda a efectos de tutelar sus derechos.   

Ha    explicado    la   Sala2:   

“Así, las víctimas que acuden al proceso  de  Justicia  y  Paz  son  aquellas  cuya  causa  de  sufrimiento  tiene directa  relación   con   las   conductas  delictivas  cometidas  y  confesadas  por  el  desmovilizado  en  el  proceso  transicional  y  por  las  cuales  se le formula  imputación,  y  por  tanto  tienen  legitimidad  para  intervenir en calidad de  perjudicadas   en  el  proceso  penal  en  que  se  investigan  y  juzgan  tales  punibles.   

Igualmente,  los  bienes que se afectan por  esta  vía  sólo pueden ser aquellos que en la búsqueda de reconciliación del  desmovilizado, ha entregado con fines de reparación.   

Esto,  porque el proceso transicional, como  se  sabe,  se  estructura  sobre  la  confesión  del candidato a la indulgencia  punitiva  ofrecida  por la Ley 975 de 2005 así como en la entrega de bienes con  fines  de  reparación,  a cambio de la imposición y  la ejecución de una  pena  alternativa,  en todo caso más benigna que la que debiera recibir por los  punibles confesados.   

De  suerte  que, es una de las obligaciones  principales  del  desmovilizado  entregar  bienes destinados a la reparación de  sus  víctimas, y es primordialmente con cargo a dichos activos que se ordena la  indemnización;  obligación  cuyo incumplimiento injustificado puede generar su  exclusión  del  proceso  transicional;  tal  como  esta  Corporación ha tenido  oportunidad          de          precisarlo3:   

          (…)   

Precisamente  para  la  investigación  y  detección  de bienes del desmovilizado no entregados voluntariamente por él en  el  curso  de  su  sometimiento  a la justicia, defraudando así los compromisos  adquiridos  con  la  sociedad al aceptar la posible pena alternativa, fue que la  Corporación  sugirió  la creación de una unidad en la Fiscalía General de la  Nación     dedicada    a    tales    actividades4:   

(…)  

Conviene  aclarar  que  las  víctimas cuyo  victimario  no  esté siendo procesado, o aquellas que no conocen al causante de  su  desgracia,  o  las que reclaman un bien o discuten un derecho respecto de un  activo  no entregado por el desmovilizado con fines de reparación en el proceso  transicional,   no  es  que no tengan a donde acudir.  Fue ciertamente  para  ellas  que  se  consolidó todo el contexto de protección contenido en la  Ley 1448 de 2011.   

De  suerte  que  los  brazos protectores de  estas     dos     legislaciones     –ley  975 de 2005 y 1448 de 2011-, tienen  alcances diferentes,  como   ha   podido   precisarlo  esta  Corporación5:   

“Si bien es cierto La ley 1448 de 2011 -al  igual  que  la  975  de  2005-  se  inscribe  en  el  contexto  de  la  justicia  transicional,    tiene   como   objetivo  fundamental  garantizar  que  las  víctimas   tengan   ayuda  y  atención  humanitaria  así  como  también  reparación  y  asistencia; mientras que  la llamada Ley de Justicia y Paz,  en  cambio,  tiene  como telón de fondo un proceso penal,  que se nutre de  la   voluntad   de   los   desmovilizados   por   contar   la   verdad   de  sus  atrocidades,   recibir una pena alternativa como expresión de retribución  y justicia, y reparar a las víctimas de su accionar paramilitar.   

Por  ello,  las  víctimas  que ejercen sus  derechos  en  el  marco  de  la  Ley  975  de 2005, son aquellas cuya situación  victimizante  se  originó  en  el  accionar   violento del desmovilizado o  grupo  que  específicamente  está siendo procesado dentro de dicho proceso, de  suerte  que  además  de  justicia y verdad, buscan la reparación de los daños  originados   en   las   conductas   punibles   confesadas  y  aceptadas  por  el  desmovilizado  candidato  a favorecerse de la indulgencia punitiva reconocida en  dicho plexo normativo.   

Y,  en  cambio, las víctimas que acuden al  amparo  de  la  Ley  1448  de  2011  no  requieren dicha condición, por mandato  expreso  del  inciso  tercero  de  su  artículo  3º,  que  señala  que  “La  condición  de  víctima  se adquiere con independencia de que se individualice,  aprehenda,  procese  o  condene  al autor de la conducta punible y de la ración  familiar que pueda existir entre el autor y la víctima.”   

De suerte que la Ley 1448 contiene una serie  de  medidas tendientes a garantizar los derechos de atención, ayuda, asistencia  y  reparación de las víctimas del conflicto armado, por hechos cometidos desde  el  1º de enero de 1985 y sin límite final; mientras que la Ley 975 de 2005 se  ocupa  más  específicamente de los derechos de verdad, justicia y reparación,  de  que  son  titulares  las  víctimas  de  las conductas punibles –cometidas  hasta  el  25  de julio de  2005-  investigadas, confesadas y aceptadas por el desmovilizado al interior del  proceso  penal  previsto  en dicha ley; el cual es presidido, sin lugar a dudas,  por  los magistrados adscritos a las salas de justicia y paz, tanto en funciones  de  control  de  garantías como de conocimiento, en primera instancia, y por la  Corte Suprema de Justicia, en segunda.”   

Así  las cosas, es competente el Magistrado  con  Funciones  de Control de Garantías de Justicia y Paz del Tribunal Superior  del  Distrito Judicial de Medellín para determinar si respecto de los bienes se  cumplen  los  requisitos señalados anteriormente, esto es, si fueron entregados  por  el desmovilizado con fines de restitución o reparación, si éste confesó  en  su  versión  libre  el  despojo  o  desplazamiento  que  realizó sobre las  víctimas,  y  si  éstas  acreditaron  sumariamente  su condición respecto del  procesado  en  cuestión;  para  que,  de  ser  acreditados proceda a tramitar y  analizar  la solicitud de las medidas cautelares, o, en caso contrario, rechazar  la  solicitud  para  dejar  en  libertad  a  las  víctimas,  de  acudir ante la  autoridad que consideren pertinente.   

Por tanto, se concluye que el magistrado que  promueve   este   incidente   procesal   es   el   competente  para  evaluar  la  procedibilidad  de  las  peticiones  de  afectación  de  bienes al interior del  proceso  transicional, solicitadas por la Fiscalía o por las víctimas, y en su  lugar, darle trámite o rechazarla.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE   

ASIGNAR    al  Magistrado  con  funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia y Paz  del  Tribunal  Superior  de  Medellín  la  evaluación de la procedibilidad del  trámite  de  las medidas cautelares, dentro del proceso transicional adelantado  en  contra  de    ELKIN JORGE CASTAÑEDA NARANJO y RAÚL EMILIO HASBUN  MENDOZA.   

Devuélvase  el  expediente  al  Tribunal de  origen.   

Contra  esta  decisión  no  procede  recurso  alguno.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO            FERNANDO     ALBERTO     CASTRO  CABALLERO      

SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ                               MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

    

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                          LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                     

JAVIER  DE  JESÚS ZAPATA ORTIZ                    JULIO    ENRIQUE    SOCHA    SALAMANCA           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Como  la  Ley  975  de  2005  no  regula  el tema de la definición de competencia, el  principio  de  complementariedad  del  artículo  62  de  dicho estatuto, impone  acudir al procedimiento penal que sí reglamenta la materia.   

2 Auto  de Justicia y Paz dentro del radicado 39020.   

3 Auto  de justicia y paz de 23 de agosto de 2011, radicado 34423.   

4  Sentencia de Justicia y Paz de 27 de abril de 2011, radicado 34547.   

5Auto  de justicia y paz de 5 de octubre de 2011 radicado 36728.     

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