40082(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado acta Nº 454  

Bogotá, D. C., diez (10) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Mediante sentencia del 28 de febrero de 2011,  la  Juez  Adjunta  al  Juzgado 1º Penal del Circuito Especializado de Antioquia  declaró    al    señor    Héctor   Hugo   Ramírez  Zuluaga,         alias         “Esteban”, “El  Mono”           o           “Cuñado”,  coautor  penalmente  responsable  de  un  concurso  de  conductas  punibles  de  secuestro  extorsivo  agravado.  Le  impuso 37 años de  prisión,  20  de  interdicción de derechos y funciones públicas, 444 salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes de multa, la obligación de indemnizar los  perjuicios  causados  y  le negó la suspensión condicional de la ejecución de  la pena.   

El  fallo  fue  recurrido  por el defensor y  ratificado  por  el Tribunal  Superior  del  mismo  distrito  judicial  el  5  de  junio de 2012, con  la  modificación  de  dejar  en  360  meses  (30 años) la pena de prisión y en 10  años la de interdicción de derechos.   

El     mismo    apoderado    interpuso  casación.   

La Sala se pronuncia sobre el cumplimiento de  los  requisitos  de lógica y debida argumentación, en aras de disponer o no la  admisión de la demanda respectiva.   

HECHOS  

Aproximadamente a las 5:30 de la tarde del 13  de  septiembre  de  1998  un grupo de familiares y amigos se transportaba en dos  camperos  por  la  vereda  La Linda del municipio Carmen de Viboral (Antioquia),  cuando  fueron  interceptados por varios hombres armados, que dijeron pertenecer  al  denominado  Ejército  de  Liberación  Nacional,  ELN. Los requisaron y les  ordenaron  subir  a  los  vehículos  y seguir por el camino por ellos indicado,  hasta    que    llegaron    a    una   casa,   en   donde   el   “comandante”,   luego  de  11  horas  de  cautiverio,  permitió  que Fabiola Bedoya Noreña, de 65 años de edad, CVB, de  3 años, y Ángela María Vallejo Noreña abandonaran el lugar.   

En  ese  sitio  fueron  dejados Carlos José  Vallejo  Noreña,  Jhon  Jairo  Vallejo  Noreña, Jaime Vallejo Noreña, Néstor  Fernando   Naranjo   Noreña,  Sergio  Rodríguez,  Andrés  Moreno  Villegas  y  Guillermo  Alberto  Pérez  Restrepo.  Al  cabo de cuatro días se permitió que  Jaime  Vallejo  Noreña,  Néstor  Fernando  Naranjo  y Guillermo Alberto Pérez  salieran  y  regresaran  con  $  70.000.000, los que como pago de rescate fueron  recibidos   por   los   agresores   para   dejar   en   libertad   a  todos  los  secuestrados.   

Las    víctimas    indicaron   que   el  “comandante” era llamado  “Esteban”,  “El     Mono”    o  “Cuñado”.   

En  informe  de  del  Cuerpo  Técnico  de  Investigaciones,   CTI,   del  22  de  enero  de  2008,  se  dio  cuenta  de  la  desmovilización  del  integrante del ELN, Héctor Hugo  Ramírez  Zuluaga,  en cuya entrevista del 22 de marzo  de  2006  aseveró  que  en  el  grupo  era  conocido  con aquellos apelativos y  ejercía  como  cabecilla  del  “Frente José María  Córdoba”.   

En  reconocimientos en fila de personas, dos  de  las  víctimas  señalaron  a   este como el comandante “Esteban”      o      “Cuñado”,   pero  otras  cuatro  no  lo  hicieron.   En   proceso   diferente   por  similar  delito,  en  reconocimiento  fotográfico   la   víctima   señaló   a   Ramírez  Zuluaga    como    el   comandante   “Cuñado”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  Adelantada  la  investigación, el 28 de  julio   de   2009   la  Fiscalía  acusó  a  Ramírez  Zuluaga  como  coautor  responsable  de un concurso de  diez  delitos  de  secuestro  extorsivo,  que  por  favorabilidad  ubicó  en el  artículo  169  de  la  Ley  599  del  2000, respecto de la prisión (de 18 a 28  años)  y  en  el  artículo  268  del Decreto 100 de 1980, en  cuanto a la  multa  (de  100  a  500  salarios  mínimos  legales). Dedujo las agravantes del  artículo  170.1.8  del  Código  Penal  del  2000  (por el plagio de la menor y  lograr  la  utilidad pretendida) y la atenuante del artículo 171 por la inicial  liberación de las tres mujeres.   

La  decisión  fue  apelada  y  confirmada  por la Fiscalía Delegada ante  el Tribunal el 3 de septiembre del mismo año.   

2.  Luego  fueron  proferidas las sentencias  reseñadas.   

LA DEMANDA  

El    defensor    formula   dos      cargos,     que     desarrolla  así:   

Primero.  Causal  primera,  falso  juicio de legalidad por error de derecho, porque se dio valor a  pruebas  que  carecían  de  las  formalidades  de  ley,  habiendo sido ellas el  fundamento de la condena, en detrimento del debido proceso.   

Los  jueces  apreciaron  un  reconocimiento  fotográfico  y una entrevista rendida por el acusado. El primero fue practicado  cuando  el  procesado  ya  se  encontraba  detenido,  lo  cual imponía realizar  reconocimiento,  no  fotográfico,  sino en fila de personas, de conformidad con  el  artículo  304  procesal, además de que ha debido contarse con la presencia  del defensor de confianza, no de uno oficioso.   

La  entrevista  igual  fue  valorada,  sin  considerar  que  fue  practicada sin cumplir exigencias legales, como que carece  de  firma  y no aparece que se hubiese informado al sindicado sobre sus derechos  a no auto incriminarse y a guardar silencio.   

Excluidas esas pruebas de la valoración, las  restantes no soportan la condena.   

Solicita se case la sentencia y se absuelva a  su  acudido  y  señala como normas vulneradas los artículos 29 constitucional,  232, 233 y 304 procesales, y 9 y 29 del Código Penal   

Segundo.  Error de  hecho  por  falso  juicio de identidad, por cuanto sin ninguna consideración se  atribuyó  al  acusado  la  pertenencia a la organización delictiva, dejando de  lado  que  el  mismo  despacho  judicial  lo  había absuelto previamente por el  delito  de  concierto  para delinquir. De tal forma que si el hecho no se probó  en  el  juicio,  no  le era dable al juzgador suponerlo, lo cual hizo parcelando  los testimonios recogidos para extraer de ellos lo que incriminaba.   

Los   jueces   se   fundamentaron  en  los  señalamientos  en  fila  de  personas,  pero  dejaron  de  lado  que,  de nueve  diligencias  practicadas,  solamente  dos  fueron  positivas, en tanto que siete  arrojaron  resultados negativos, máxime cuando las descripciones previas de los  testigos  afirmativos  aludieron  a  una estatura y color de ojos diversos a los  del sindicado.   

Todo  ello  indica fraccionar la prueba para  escoger    las   que   permitían   deducir   responsabilidad   y   eludir   las  exculpatorios.   

Se   infringieron   los   artículos   29  constitucional  y  232,  233 y 304 procesales, con lo cual debe casarse el fallo  del Tribunal para absolver al sindicado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

La       Sala       inadmitirá  la  demanda  presentada  por  cuanto  no  reúne los requisitos lógicos y de debida argumentación precisados  en  el  artículo  213  del  Código de Procedimiento Penal. Las razones son las  siguientes:   

1.  El  impugnante,  si  bien  no invocó la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial,  surge  obvio  que acudió a esa  causal,  en  tanto  postuló  errores  de  hecho  y de derecho en la valoración  probatoria,  lo  cual  es  propio  de ese motivo. No obstante, no señaló norma  alguna  de  la  parte  especial  del  Código Penal objeto de infracción, ni el  sentido  en  que  ello  sucedió,  si  por exclusión evidente o por aplicación  indebida.   

2.  En los dos cargos, el recurrente señala  como  normas infringidas aquellas que aluden al respeto irrestricto a las formas  de un proceso como es debido.   

Además  de que no desarrolla los reproches,  en  el  sentido  de  explicar  en  qué  consistieron las irregularidades de los  fallos  respecto  de esas disposiciones, lo cierto es que las faltas a los ritos  establecidos  en  la  legislación,  implicaría  la  incursión  en  vicios  de  nulidad,  bien  por  lesiones  al  debido proceso, ya por el desconocimiento del  derecho a la defensa.   

En  ese  contexto,  tales  irregularidades  solamente   podían   ser  presentadas  en  capítulos  separados  y  de  manera  subsidiaria,   pero  no,  como  sucedió,  al  unísono  con  las  censuras  por  violación   indirecta   de   la   ley   sustancial,   en   tanto  ello  resulta  contradictorio,  pues  la  última  exige  un  fallo de reemplazo, que parte del  supuesto  necesario  del  respeto  irrestricto a las formalidades del juicio, y,  por  el  contrario,  las  agresiones  a  esos  ritos  apuntan  a  retrotraer  el  procedimiento, esto es, rechazan un fallo de fondo.   

3. En el primer cargo el recurrente indica un  falso  juicio  de  legalidad,  consistente  en  la  estimación  judicial  de un  reconocimiento  fotográfico,  en contravía de los postulados del artículo 304  procesal,  toda  vez  que  encontrándose el sindicado privado de su libertad se  imponía tal reconocimiento, pero en fila de personas.   

Si  bien  en  estricto  sentido  la  norma  señalada,   en   efecto,  se  pronuncia  en  los  términos  indicados  por  el  impugnante,  lo  cierto  es  que el defensor no presentó las razones jurídicas  por  las  cuales  esa diligencia no podía ser apreciada como una extensión del  testimonio  de  quien  hizo  el  reconocimiento, en tanto, en últimas, no puede  dejarse  de  lado  que  el  acto  como  tal fue recogido judicialmente previo el  agotamiento de las formas propias de una prueba testimonial.   

4. En sede del recurso extraordinario (igual  tratándose  de  los  ordinarios),  el  impugnante  debe  cumplir  con  la carga  adicional  de  probar  la  idoneidad del yerro. Es decir, no basta con indicar y  verificar   la  comisión  de  un  error,  sino  que  le  compete  acreditar  su  trascendencia,   esto   es,   le   corresponde  derruir  la  integridad  de  las  valoraciones  probatorias  del  Tribunal,  en  el entendido de que si se hace la  abstracción    mental    de    “sacar”    de    los   argumentos   judiciales   la   prueba   apreciada  equivocadamente,   las   restantes  resultan  insuficientes  para  sustentar  la  condena.   

En  este  evento el quejoso se quedó con la  indicación  del  error  y  nada dijo sobre el restante material probatorio que,  así,  permanece  incólume y resulta suficiente para sustentar la sentencia, de  donde  deriva  lo  intrascendente  del  cargo.  Baste por precisar que el propio  demandante  menciona  la  existencia  de dos reconocimientos en fila de personas  que  señalaron  a su representado como el autor del delito, pruebas que, unidas  a  las testimoniales, documentales y demás apreciadas en los fallos se muestran  más que suficientes para sustentar las conclusiones judiciales.   

5.  En  el segundo cargo, el señor defensor  postuló  un  falso  juicio  de  identidad,  el cual se quedó sin desarrollo ni  demostración,  como  que  no  cumplió  con  el  cometido  de indicar la prueba  específica  que  habiendo  sido  objeto  de  tergiversación,  cercenamiento  o  adición, fue falseada en su identidad.   

Lo  que  el  demandante señalada como falsa  identidad  consiste en que, en su personal criterio, ha debido restarse eficacia  a  los  dos  reconocimientos  en  fila  de personas que resultaron positivos, en  cuanto otros varios fueron negativos.   

Ello,  en  modo  alguno  estructura el falso  juicio  de  identidad reclamado. A lo sumo configuraría un error de derecho por  falso  juicio  de  convicción,  que  no  solamente  no  se  planteó,  sino que  quedaría  de  difícil demostración, en tanto en tal supuesto al recurrente se  le  impondría  la  carga  adicional  de  indicar  las  normas  previstas  en la  legislación  procesal que regulan la especie de tarifa probatoria que pretende,  esto  es,  que el juez está obligado a contar las pruebas en uno y otro sentido  y acoger las que resulten mayoritarias.   

6.  El  recurrente  no  cumplió  con  los  requisitos  de  forma  y  fondo  para  presentar  y  demostrar  los  errores  en  casación,  por  cuanto a lo que acudió realmente fue a presentar su personal y  subjetiva  inteligencia  sobre  el  alcance  que  ha  debido darse a las pruebas  allegadas,  con el anhelo de que la Corte cumpla como una tercera instancia, que  no  lo es, y haga prevalecer sus posturas sobre las de los jueces, olvidando que  las  de  estos llegan precedidas de la doble presunción de acierto y legalidad,  que  solamente  puede ser refutada a partir de la indicación y demostración de  precisos errores.   

El  demandante  olvidó  que  la  estructura  básica  del  debido  proceso  se agota en la segunda instancia y que, por ende,  solamente  en  esas  dos fases se puede acudir a escritos de elaboración libre,  en  tanto  que  a  la  casación,  por constituir una sede extraordinaria, no se  puede  llegar  con  alegatos  genéricos  que solamente buscan oponer, al de los  jueces,  un  personal  modo  de  valorar  las  pruebas, sino que es necesario se  demuestre  que  las  sentencias  incurrieron  en errores precisos, que deben ser  verificados,  no  a  partir  de  discursos  libres, sino desde la argumentación  debida que de tiempo atrás exigen la ley y la jurisprudencia.   

7.  La  Sala  inadmitirá  la  demanda  por  cuanto,  además  de  lo  dicho,  no  se  evidencia una manifiesta lesión a las  garantías    fundamentales    que   le   imponga   el   deber   de   intervenir  oficiosamente.   

Consecuente con lo expuesto, la Sala  de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Inadmitir   la  demanda de casación presentada.   

Esa   determinación  no  admite  recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS  MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO                                                     

         

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ            GUSTAVO     ENRIQUE    MALO  FERNÁNDEZ                      

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                              JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

         

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *