40029(12-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 458  

Bogotá, D.C., doce (12) de diciembre de dos  mil doce (2012)   

ASUNTO  

Con  fundamento  en  lo  dispuesto  en  el  artículo  70  de  la  Ley  1453  de  2011, procede la Sala a emitir concepto en  relación  con  la  extradición del ciudadano colombiano LUÍS ALBERTO RAMÍREZ  PAJON,  solicitada  por el  Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

Mediante  Nota Diplomática número 2272 del  17  de  septiembre  de  2004,  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América a  través  de su Embajada en nuestro país, solicitó al de Colombia la detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano LUÍS ALBERTO RAMÍREZ  PAJON,  requerido para comparecer a juicio por un delito federal de narcóticos,  según  la acusación sustitutiva número S4 01 Cr 1000 emitida el 17 de febrero  de  2004  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el Distrito  Meridional de Nueva York.   

En atención a dicho requerimiento, el Fiscal  General  de  la Nación (e), ordenó por medio de Resolución del 5 de noviembre  de  2004  la  captura de RAMÍREZ PAJON, la cual se hizo efectiva el 25 de julio  de 2012 por integrantes de la Policía Nacional.   

El  Gobierno de Estados Unidos formalizó la  petición   de  extradición  mediante  Nota  Verbal  número  2218  del  20  de  septiembre  de  2012,  oportunidad  en que de igual manera allegó la respectiva  documentación debidamente traducida y autenticada.   

El  Coordinador del Grupo Interno de Trabajo  Consultivo   y   de   Extradición   de  la  Dirección  de  Asuntos  Jurídicos  Internacionales   del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI/GCE  No.  2385  del 24 de septiembre del año en curso, manifestó que por  no  existir  convenio aplicable al caso, es procedente obrar según lo dispuesto  en   el   ordenamiento   procesal  penal  colombiano,  en  concordancia  con  la  Convención  de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y  Sustancias  Psicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de  diciembre de 1988.   

A su turno, mediante comunicación del 26 de  septiembre   de   2012,   el  Viceministro  de  Política  Criminal  y  Justicia  Restaurativa,  luego  de  considerar  perfeccionado  el  expediente, remitió la  documentación  relacionada  con la solicitud de extradición, con el fin de que  la Sala de Casación Penal emita el respectivo concepto.   

Una  vez  el  solicitado  en  extradición  designó  defensor  de  confianza,  el  13 de noviembre pasado se dispuso correr  traslado en orden a los requerimientos probatorios.   

SOLICITUD DE TRÁMITE SIMPLIFICADO  

El  requerido  en  extradición LUÍS  ALBERTO RAMÍREZ PAJON, coadyuvado  por  su  defensor,  manifestó  su  voluntad  de  acogerse  al  trámite  de  la  Extradición  Simplificada  de  que  trata  el  artículo  70  de la Ley 1453 de  2011.   

INTERVENCIÓN     DEL     MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,   expresa que la solicitud de dar aplicación al trámite  de  la extradición simplificada presentado por el requerido con la coadyuvancia  de  su  defensor,  goza  de  la  presunción  de  autenticidad  contenida  en el  artículo  252  del Código de Procedimiento Civil y son suficientes para que el  Ministerio  Público  concluya  que  el  requerido manifestó su voluntad libre,  espontánea  y voluntaria, sin apremio o vicio del consentimiento y se encuentra  suficientemente  informado  de  las  consecuencias  de  la  renuncia al trámite  ordinario   previsto   en   el   artículo  500  del  Código  de  Procedimiento  Penal.   

De  otra  parte,  expresa que con base en la  documentación  allegada  al  trámite,  se  puede establecer que en el presente  caso  se  cumplen  los  requisitos  previstos  en  el  artículo  35 de la Carta  Política,  toda  vez  que  de  acuerdo con  los hechos a que se contrae la  acusación,  LUÍS ALBERTO RAMÍREZ PAJON   es  requerido  para  que  responda  por  comportamiento  punible  ejecutado  “…desde septiembre de 2000 o alrededor  de  esa  fecha,  hasta  diciembre  de  2001,  o  alrededor  de  esa fecha, ambas  inclusive…”,  es  decir  con  posterioridad  a la  expedición del Acto Legislativo número 1 de 1997.   

Señala  que la conducta punible por la cual  se    solicita    la    extradición   de   RAMÍREZ  PAJON  no  tiene la connotación de delito político,  pues  se  le  imputan cargos por el punible de concierto para delinquir agravado  por  el  tráfico  de  estupefacientes,  igualmente  previsto en la legislación  colombiana  como  delito  común  en  el   artículo  340  de la Ley 599 de  2000.   

Afirma, además, que no existe duda en cuanto  a   la  identificación  de  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON,  ya que se aportó el resultado del informe de  laboratorio  con el fin de establecer la plena identidad del requerido, con base  en  la  tarjeta  de  preparación  y  la  tarjeta decadactilar, expedidas por la  Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil,  como  también  obra  el  acta de  derechos  del  capturado,  documentos  que  permiten señalar que se trata de la  misma persona requerida.   

Por lo anterior, al encontrar que se cumplen  los  requisitos  constitucionales  y  legales  en  el  trámite  de extradición  simplificada  previsto  en el artículo 70 de la Ley 1453 de 2011, el Procurador  Delegado  manifiesta  que  coadyuva la correspondiente petición, en orden a que  la  Corte  emita  el  respectivo  concepto  de  plano,  en  la forma y términos  señalados en la citada disposición.   

CONSIDERACIONES  

De  conformidad  con  lo  preceptuado  en el  artículo  35  de la Constitución Política, modificado por el Acto Legislativo  No.  01  de  1997,  la  extradición  se podrá solicitar, conceder u ofrecer de  conformidad  con  los  tratados  públicos  y,  a  falta  de  estos,  según  lo  establecido en la legislación interna.   

La  Ley  1453  de  2011,    dispuso    que   el   artículo   500   del  Código  de  Procedimiento  Penal tendría  un quinto inciso cuyo contenido es del  siguiente tenor:   

“Parágrafo        1º.  Extradición Simplificada. La persona  requerida  en  extradición, con la coadyuvancia de su  defensor  y del Ministerio Público podrá   renunciar   al   procedimiento   previsto     en  este  artículo   y   solicitar   a   la  Sala     de     Casación    Penal  de  la Corte Suprema de Justicia de  plano   el   correspondiente   concepto,   a   lo   cual  procederá   dentro   de  los  veinte  (20)  días  siguientes si se cumplen los presupuestos para hacerlo.   

“Parágrafo        2º.   Esta   misma   facultad   opera  respecto  al  trámite     de    extradición     previsto     en     la     Ley     600     de    2000”.   

En  uso de dicha facultad, LUÍS      ALBERTO     RAMÍREZ     PAJON  solicitó     a    esta    Corporación  que  se  procediera  a la extradición  simplificada,   petición   que   por   reunir   los  presupuestos  allí  exigidos,  hacen viable  su  análisis.   

En  esa  medida,  conforme  lo  precisó  el  Ministerio  de Relaciones  Exteriores,  la  normatividad  a tener en cuenta en el presente trámite    es    la    prevista   en   el  Código de Procedimiento Penal.   

El artículo 502 de la citada normatividad,  estatuye  que  el  concepto  que  emite  la  Sala  de Casación Penal debe estar  orientado  a  establecer,  entre  otros  presupuestos,  la  validez formal de la  documentación   presentada,   la   demostración  plena  de  la  identidad  del  solicitado,  el  principio  de  la  doble  incriminación, la equivalencia de la  providencia  proferida  en  el  extranjero  con la acusación y, cuando fuere el  caso, el cumplimiento de lo previsto en los tratados públicos.   

En relación con cada uno de tales aspectos,  se tiene:   

1.  Validez   formal   de   los  documentos  aportados   

De  conformidad  con  lo  consagrado  en el  artículo  495  de  la  906  de  2004, la solicitud de extradición fue  elevada  por el Gobierno de los Estados Unidos a través de su  Embajada  en  Bogotá  por  conducto  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores,  indicando  las  razones  en  que  se  funda  y  la  información  necesaria para  establecer la identificación de la persona reclamada.   

Del mismo modo, al formalizarse el pedido de  extradición     el     país     solicitante     adjuntó     los    siguientes  documentos:   

a) Copia de la acusación sustitutiva número  S4  01  Cr  1000  emitida el 17 de febrero de 2004 por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el Distrito Meridional de Nueva York, mediante la cual se  acusa  a  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ PAJON por un delito federal de concierto para  poseer y distribuir cocaína en los Estados Unidos.   

Los  hechos  de  la  acusación indican que  desde  septiembre  de  2000 hasta diciembre de 2001, los acusados se concertaron  entre  sí  en  Nueva  York  para  poseer  con la intención de distribuir cinco  kilogramos y más de sustancias y mezclas que contenían cocaína.   

Señala  que  según  se  colige  de  las  numerosas  interceptaciones  telefónicas  llevadas a cabo por  el FBI y la  Agencia  para  el  Control  de Drogas DEA, en octubre de 2000 o alrededor de esa  fecha,  Carlos  E.  Orozco  habló  con  Jairo Villegas Amariles sobre la venta de cantidades de cocaína en  Nueva  York,  y en la misma fecha William Albeiro  Talero hablaba con Jairo  Villegas Amariles sobre la venta de narcóticos en Nueva York.   

Agrega  que  también en octubre de 2000 el  acusado   John  Michael  Jiménez  Sánchez  y  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON le ordenaron a Francisco Ramírez e Irene González que  se  reunieran  con  Francisco  Antonio  Martínez  en el Bronx, Nueva York, para  distribuir aproximadamente 35 kilogramos de cocaína.   

En  octubre  de  2000,  Francisco Ramírez,  Francisco  Antonio  Martínez  e Irene González se reunieron en los alrededores  de   la   calle   167   y   Jerome  Avenue,  el  Bronx,  Nueva  York,  para  distribuir  aproximadamente  35  kilogramos de cocaína.   

Por último, en octubre de 2000 o alrededor  de  esa  fecha,  John Michael Jiménez Sánchez  ordenó a otros cómplices  en  el concierto que distribuyeran aproximadamente 450 kilogramos de cocaína en  Queens, Nueva York.   

Se  desprende del mencionado contenido de la  Acusación  Sustitutiva,  que  se satisface plenamente la exigencia de la norma,  al  señalar   la   solicitud  y  los  documentos   aportados   a  la  misma,   la época en que ocurrieron  los  hechos  ilícitos que se le imputan al requerido con fines de extradición,  el  lugar  de  su comisión y las demás circunstancias en que se cometieron las  conductas por las cuales se emitieron los cargos.   

b)  Copia  de  las normas del Código de los  Estados Unidos aplicables al caso, así:   

Título 18 del Código de los Estados Unidos,  Sección   3282   (Delitos  no  capitales).   

Título  21, Sección 812 (a) (tablas         de         sustancias        controladas).   

Título 21, Sección 841 (a)(1) (actos ilícitos).   

Título  21,  Sección  841  (b)(1)(A) (ii)  (II) (Las penas).   

Título  21,  Sección  846  (tentativa y concierto).   

c) Orden de arresto expedida el 17 de febrero  de   2004   por   el  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito   Meridional  de   Nueva  York  contra LUÍS ALBERTO RAMÍREZ  PAJON, suscrita por   Frank Maas.   

e)  Declaración   jurada  del  Agente  Especial del Buró Federal de Investigaciones Thomas Duane.   

Los mencionados documentos, cuyo contenido y  traducción  al  español,  junto  con  el  resto  de  la documentación que las  acompaña,  fueron  certificados  por  la  Directora  Asociada  de la Oficina de  Asuntos  Internacionales, División de lo Penal, del Departamento de Justicia de  los Estados Unidos de América.   

La  rúbrica  y  el  cargo de aquella fueron  avalados  por  el  Procurador  de  ese  país quien, según aparece documentado,  ordenó  que se estampara en el aludido certificado el sello del Departamento de  Justicia  de  los  Estados  Unidos; por otra parte, la firma de este funcionario  fue  validada por la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, señora Hillary  Rodham  Clinton,  a  través  del Funcionario Auxiliar de Autenticaciones, quien  suscribió   y   fijó   el  sello  del  Departamento  de  Estado  al  documento  anterior.   

   

Los    documentos   enunciados   fueron  autenticados  por  la  Cónsul de Colombia en Washington D. C., cuya firma, a su  vez,   fue   certificada   por   el   Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.   

De   esta  manera,  se  cumplió  con  lo  establecido  por el artículo 259 del Código de Procedimiento Civil, modificado  por  el  1°,  numeral  118  del  D.  E.  2282 de 1989 que dice: “Los   documentos   públicos  otorgados  en  país  extranjero  por  funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán presentarse debidamente  autenticados  por  el cónsul o agente  diplomático de la República, y en  su  defecto  por  el  de  una  nación amiga, lo  cual hace presumir que se  otorgaron  conforme a la ley del respectivo país. La firma del cónsul o agente  diplomático   se  abonará  por  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticará  previamente por el funcionario competente del mismo y los de éste  por  el  cónsul colombiano”, disposición aplicable  al  caso en virtud del principio de integración previsto en los artículos 25 y  495, último inciso, del Código de Procedimiento Penal de 2004.   

Además  de lo anterior, el Viceministro de  Política  Criminal  y  Justicia  Restaurativa,  corrobora que la documentación  allegada  fue  debidamente traducida y legalizada, al tiempo que “se  encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos en la  normatividad procesal penal aplicable”.   

Por  lo  tanto,  en consideración a que la  solicitud   de   extradición   de   LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON  se hizo por la vía diplomática y que  la  expedición  y  trámite  de  los  documentos  que la soportan, así como su  traducción,   se   cumplió   acatando  los  ritos  formales  de  legalización  prescritos  por  las  normas  de  los  Estados  Unidos de América, la Corte los  tendrá  como aptos para servir de prueba en este asunto, cumpliéndose así con  la exigencia legal en estudio.   

2.  Identificación plena del solicitado en  extradición   

No    hay   duda   que   el   ciudadano  colombiano  cuya entrega en  extradición  reclama  el  Gobierno  de  los  Estados Unidos, es el mismo que se  halla  privado  de la libertad con ocasión del pedido de detención provisional  efectuado  por  el  país  requirente  en  la Nota Verbal número 2272 del 17 de  septiembre  de  2004,  y  la  correspondiente  resolución emitida por el Fiscal  General de la Nación.   

La conclusión precedente es el resultado de  constatar  que  el  Gobierno de los Estados Unidos remitió copia del Informe de  Consulta  de  la  Dirección  Nacional  de  Identificación de la Registraduría  Nacional  del  Estado  Civil, en el que aparecen los datos de identificación de  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON,  entre  ellos,  su  fecha y lugar de nacimiento  (29    de    agosto    de    1969,    en   Envigado  Antioquia);  el  número de su cédula de ciudadanía  colombiana   (98.547.796),  los  cuales  coinciden  con los suministrados en las notas verbales remitidas al  Gobierno Nacional.   

Finalmente,  el  individuo  privado  de  la  libertad  con  ocasión  de la solicitud de detención formulada por el Gobierno  de  los  Estados  Unidos se identificó con el número de cédula de ciudadanía  indicado  en  las  notas  verbales, mientras que su identidad fue confirmada por  integrantes de la Policía Nacional.   

Así  las  cosas,  el  presupuesto  de  la  identidad   del   ciudadano   reclamado   en   extradición   se   satisface   a  plenitud.   

3.      Principio      de      doble  incriminación   

De  conformidad  con  el  numeral  1°  del  artículo  493  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2004,  para  que  la  extradición  se  pueda  conceder  se  requiere que el hecho que la motiva esté  previsto  como  delito  en Colombia y reprimido con una sanción privativa de la  libertad, cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años.   

Según  la acusación sustitutiva número S4  01  Cr  1000  emitida  el  17  de  febrero de 2004 por la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional  de  Nueva York, a LUÍS ALBERTO  RAMÍREZ    PAJON    se    le   acusa   de  haberse  concertado para poseer con la intención de distribuir  una  sustancia  controlada,  específicamente  cinco  (5)  kilogramos  o más de  cocaína, en los siguientes términos:   

“CARGO  UNO   

“El Gran Jurado afirma que:  

“Desde septiembre  de  2000  o  alrededor de esa fecha, hasta diciembre de 2001, o alrededor de esa  fecha,  en el Distrito Meridional de Nueva York y en otros lugares: JOHN MICHAEL  JIMÉNEZ    SÁNCHEZ,    alias    “Michael”,   alias   “Peludo”,   alias  “Almohada”,  alias  “El  Cucho”, LUÍS ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON, alias “Beto”, alias “Primo”,  CARLOS  E.  OROZCO,  alias  “Ricardo  Ramírez”, alias “Maruja”, WILLIAM  ALBEIRO  TALERO, alias “Flaco”, JAIRO VILLEGAS AMARILES, alias “Félix”,  alias  “Tayson”,  FRANCISCO  RAMÍREZ,  alias “Fran”, alias “Chopa”,  alias  “Pacho”,  FRANCISCO  ANTONIO  MARTÍNEZ, alias “Julián”, e IRENE  GONZÁLEZ,   alias  “Edie  García”,  los  acusados,  y  otros  conocidos  y  desconocidos,  ilícitamente,  intencionadamente  y  a  sabiendas se combinaron,  concertaron,  se confederaron y acordaron conjuntamente y los unos con los otros  para transgredir las leyes antinarcóticos de los Estados Unidos.   

“2. Como parte y  objeto  de  tal  concierto  para delinquir JOHN MICHAEL JIMÉNEZ SÁNCHEZ, alias  “Michael”,  alias  “Peludo”, alias “Almohada”, alias “El Cucho”,  LUÍS     ALBERTO    RAMÍREZ    PAJON,  alias  “Beto”,  alias  “Primo”,  CARLOS E. OROZCO, alias  “Ricardo  Ramírez”,  alias  “Maruja”,  WILLIAM  ALBEIRO  TALERO,  alias  “Flaco”,  JAIRO  VILLEGAS  AMARILES, alias “Félix”, alias “Tayson”,  FRANCISCO  RAMÍREZ,  alias  “Fran”,  alias  “Chopa”, alias “Pacho”,  FRANCISCO  ANTONIO  MARTÍNEZ,  alias  “Julián”,  e  IRENE GONZÁLEZ, alias  “Edie   García”,   los   acusados,   y   otros  conocidos  y  desconocidos,  distribuyeran  y  distribuyeron y poseyeran y poseyeron una sustancia controlada  con  la  intención de distribuirla, a saber, cinco kilogramos y más de mezclas  y   sustancias   que   contenían   una  cantidad  detectable  de  cocaína,  en  transgresión  de lo dispuesto por las Secciones 812, 841(a) (1) y 841 (b)(1)(A)  del   Título   21   del   Código    de   los  Estados  Unidos…”.   

Al  confrontar  las  normas invocadas por el  país  requirente  con  la  legislación colombiana, se advierte que la conducta  atribuida  al  requerido  en extradición corresponde a los delitos conocidos en  nuestra  legislación  como concierto para delinquir, agravado por la naturaleza  de los actos, y tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.   

En  efecto,  el  primero  de los delitos, se  encuentra  previsto en el artículo 340 de la Ley 599 de 2000 (modificado por el  artículo  8º  de  la Ley 733 de 2002 y 19 de Ley 1121 de 2006), entendido como  el  acuerdo de voluntades entre varias personas con el fin de cometer delitos, y  cuando  la especie de éstos se concreta al delito de narcotráfico, la sanción  es  de  8 a 18 años de prisión y multa de 2.700 hasta 30.000 salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

A su vez el artículo 376 del Código Penal,  modificado  por  los  artículos 14 de la Ley 890 de 2004 y 11 de la Ley 1453 de  2011)1,  sanciona  el  tráfico,  fabricación o porte de estupefacientes  con  prisión  de  ciento  veintiocho  (128)  a trescientos sesenta (360) meses,  previendo  como  modalidades  las de sacar del país, llevar consigo, elaborar y  suministrar      sustancia     estupefaciente,     sicotrópica     o     drogas  sintéticas.   

En esa medida, queda demostrado que el cargo  atribuido  al  reclamado  y  que  está  contenido  en la acusación sustitutiva  número  S4  01  Cr 1000 emitida el 17 de febrero de 2004 por la Corte Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Meridional de Nueva York, cumple a  plenitud  el  requisito  establecido  en los artículos 493 y 502 del Código de  Procedimiento  Penal,  relativo  a  la doble incriminación, por cuanto describe  conductas  que  son  delictivas  en  Colombia,  las  cuales  a su vez tienen una  sanción  privativa  de  la libertad cuyo mínimo no es inferior a cuatro años.   

Cabe  hacer  énfasis  en  que las conductas  punibles  que sirven de fundamento a la solicitud de extradición, no configuran  delito  político  o de opinión, en cuanto aluden a que el requerido se habría  asociado  ilícitamente  con  otras  personas  con  el propósito de cometer una  conducta  punible  en  busca  de  un provecho particular y en contra de la salud  pública, como la distribución de sustancias psicotrópicas.   

De   igual   manera,   aparece  plenamente  acreditado  que  fueron cometidos con posterioridad a la entrada en vigencia del  Acto  Legislativo  No.  01  de  1997,  modificatorio  del  artículo  35  de  la  Constitución   Política,  y  por  consiguiente,  no  resulta  necesario  hacer  salvedad alguna al respecto.   

Así las cosas, surge evidente que se cumple  con el principio de la doble incriminación normativa y punitiva.   

4.  Equivalencia   de   la   providencia  proferida  en  el  extranjero   

La  Sala  precisa  que  no existe dificultad  alguna  para  concluir  que  se  cumple  con  el  requisito  de  la equivalencia  contemplado  en  el  numeral  2  del  artículo 493 del Código de Procedimiento  Penal  de  2004,  el cual exige “que por lo menos se  haya    dictado    en    el    exterior   resolución   de   acusación   o   su  equivalente”.   

La Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Meridional de Nueva York acusó a LUÍS ALBERTO RAMÍREZ PAJON por  las   conductas   punibles  señaladas  anteriormente,  mediante  acto  procesal  (acusación sustitutiva número S4 01 Cr 1000 emitida  el  17 de febrero de 2004) que en nuestra legislación  equivale  a  la  acusación,  como  emerge de las siguientes similitudes que las  tornan equivalentes:   

i)  se trata de un pliego concreto de cargos  en contra del acusado para que se defienda de ellos en el juicio;   

ii)  una  vez  formulado se inicia el juicio  oral que finaliza con el respectivo fallo de mérito;   

iii) en el mismo se señalan los hechos, con  especificación  de  las  circunstancias  de   tiempo,  modo y lugar en que  ocurrieron  y  la  calificación  jurídica de las conductas, con indicación de  las disposiciones sustanciales aplicables.   

Como  se  puede  observar,  el  mencionado  indictment   equivale  a  nuestro  escrito de acusación, pues, básicamente, marca el comienzo del juicio  en  donde el acusado puede ejercer a plenitud la defensa, sin dejar de mencionar  que  en esa acusación se plasma la conducta por la cual es llamado a responder,  la época de su ejecución y las normas infringidas.   

Por  lo tanto, se observa que la acusación  emitida  por  el  tribunal  extranjero  es  equivalente  y tiene la misma fuerza  vinculante  que  la  acusación  propia  de  nuestro  sistema  judicial,  en  el  entendido  que  se  trata  de  una equivalencia conceptual de decisiones y no de  identidad de formas.   

ACOTACIÓN   FINAL  

Sin   desconocimiento  de  la  competencia  funcional  que  en  esta  materia  le atribuye el artículo 494 de la ley 906 de  2004   al   Gobierno   Nacional  y  como  supremo  director  de  las  relaciones  internacionales  según  el  numeral  2 del artículo 189 de la Carta Política,  ante  la eventual resolución positiva de la solicitud de extradición, la Corte  juzga  pertinente  poner  de  presente  al  Gobierno  Nacional  que,  en caso de  conceder  la  extradición  de LUÍS ALBERTO RAMÍREZ PAJON, se debe condicionar  su  entrega  de  modo  tal  que  no  sea  juzgado por hechos distintos a los que  originaron   la   reclamación,  ni  sometido  a  tratos  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  ni  se  le  impondrá  la  pena  capital  o  perpetua, conforme al  artículo 494 de la Ley 906 de 2004.   

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a que el país reclamante, de acuerdo con  sus  políticas  internas  sobre  la materia, ofrezca al requerido posibilidades  racionales  y  reales  para  que pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce  su honra, dignidad e intimidad, amparo fundamental  que  se  refuerza  con  la  protección  que  a ese núcleo también prodigan la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  en  su  artículo  17  y el Pacto  Internacional de Derechos Civiles y Políticos en el 23.   

Además,  conforme  precisó  la Corte en el  Concepto    del   15   de   mayo   de   2008   (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la extradición entre  Estados   Unidos   de  América  y  Colombia,  en  ausencia  de  un  instrumento  internacional   que  la  regule,  se  rige  por  las  normas  contenidas  en  la  Constitución   Política  (artículo  35)   y   en   el   Código   de  Procedimiento  Penal  (artículos  490  y  siguientes  de  la  Ley 906 de 2004),  el  Gobierno  Nacional  debe formular las exigencias que estime  convenientes  en  orden  a  que  en el Estado reclamante se reconozcan todos los  derechos  y  garantías  inherentes a la persona del solicitado, en especial las  contenidas   en   la   Carta   Fundamental   y   en   el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia  que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas  emana del artículo 2° ibídem.   

De  la misma manera, se exhorta al Gobierno,  encabezado  por  el señor Presidente de la República como Jefe de Estado, para  que  efectúe  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan  a  la  concesión  de  la  extradición  y  determine  las  consecuencias que se  derivarían  de  su  eventual  incumplimiento,  al  tenor  de lo señalado en el  ordinal 2° del artículo 189 de la Constitución Política.   

Así  mismo,  en  caso  que  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON  sea  absuelto,  sobreseído  o,  por cualquier otra vía legal,  declarado  no  culpable  de los cargos que dieron origen a su extradición y, en  consecuencia,  dejado  en libertad, el Estado reclamante -en el evento en que el  ciudadano  extraditado  desee  regresar  al  país- deberá asumir sus gastos de  transporte  y  manutención  de  acuerdo  con  su  dignidad humana (artículos  1°  y  93  de  la  Constitución Política).   

Se pide al Ejecutivo que recomiende al Estado  requirente,  en  el  evento  de  que  el  nacional  colombiano sea objeto de una  decisión   condenatoria   dentro  del  proceso  por  el  que  es  reclamado  en  extradición,  se  tenga  en  cuenta  como  parte  de la pena el tiempo que haya  podido  estar  privado  de  la libertad con motivo del trámite de extradición.   

Por último, se advierte al Presidente de la  República  que tiene la opción de diferir la entrega de LUÍS ALBERTO RAMÍREZ  PAJON  hasta  cuando  sea  juzgado  o  cumpla  la  pena  en Colombia, en caso de  condena,  o hasta que por preclusión de la instrucción o sentencia absolutoria  haya terminado el respectivo proceso.   

CONCEPTO  

En  atención  a  que  la  totalidad  de los  requisitos  formales  contemplados  en los artículos 493, 495 y 502 del Código  de  Procedimiento  Penal  se  satisfacen  a  cabalidad,  tal  como así mismo lo  concluyó   el   agente   del   Ministerio   Público,   la  Corte  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE a la solicitud  de  extradición  elevada  por  el  Gobierno  de los Estados Unidos de América,  respecto   del   nacional   colombiano  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ  PAJON,  en  cuanto  se  refiere  al cargo  formulado  en  la  acusación sustitutiva número S4 01 Cr 1000 emitida el 17 de  febrero  de  2004  por la Corte Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Meridional  de  Nueva  York,  consistente en concierto para delinquir agravado y  tráfico, fabricación, o porte de estupefacientes.   

Por Secretaría de la Sala, comuníquese esta  determinación  al  requerido  LUÍS  ALBERTO  RAMÍREZ PAJON, a su defensor, al  Ministerio  Público  y al señor Fiscal General de la Nación, para lo de   su  cargo.   

Devuélvase  al expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

Comuníquese        y cúmplase   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                                 FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO E. MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                           JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                            

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  La  confrontación  en punto del requisito de la doble incriminación se realiza con  base  en  las  normas  vigentes al momento de emitir el respectivo concepto, sin  que  haya lugar a predicar el principio de favorabilidad, pues los preceptos del  país  requerido  no  son objeto de aplicación por parte del Estado extranjero.  En  este  sentido, Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, conceptos  del  19  de  agosto  de  2004,  17  de enero de 2006, 21 de marzo de 2007, 16 de  diciembre  de  2008,  9  de  diciembre  de  2009 y 8 de junio de 2011, radicados  números      22396,     24070,     08384,     30626,     32321     y     34798,  respectivamente.     

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