40043(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  302.     

Bogotá,  D.  C., once (11) de septiembre de  dos mil trece (2013).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos  que  condicionan  su  admisión,  examina  la  Sala  la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  de JADER SOTO  DÍAZ,  contra  el fallo del  Tribunal    Superior    de    Manizales1,  que confirmó el proferido por el Juzgado  Primero  Penal del Circuito de Chinchiná (Caldas), el  cual  lo condenó  a la pena de dieciséis (16) años, cinco  (5)  meses  y  diez  (10)  días  de  prisión,  por la  consumación   a   título   de  autor  material  del  punible  de  acceso  carnal  abusivo  con  menor  de  catorce  años  en concurso  con incesto.   

H    E    C    H   O   S   

El   1  de  junio  de  2009,  Danelcy   Obando   Toro,   denunció  que  JADER SOTO DÍAZ, abuso de su  menor   hija2  desde el mes de febrero del año citado, en el taller de propiedad  del  mismo, ubicado en el corregimiento de Arauca, Caldas. El procesado, en tres  ocasiones,  envió  a  otro  de sus hijos que trabajaba con él, a la calle para  quedar  a solas con la pequeña, después, la entraba a un campero para realizar  en   la  humanidad  de  la  chiquilla  tocamientos  libidinosos  en  sus  partes  íntimas.   

Otras dos veces, en un taller ubicado por el  lado  del ferrocarril, “dicho señor extrajo el pene  erecto  y  puso a su hija a que lo masturbara, una de las cuales le introdujo el  falo  en  la  boca  eyaculando  en  su interior” y, a  finales  del  mes  de  mayo,  en  la  casa  de  la  infante situada en el barrio  “Popular”  de  la misma  región,  “llegó  su progenitor y se acostó en la  cama,   llamándola  a  que  lo  acompañara,  sitio  donde  empezó  a  hacerle  cosquillas  y  a  tocarle  la  vagina,  procediendo  luego  a montársele y tras  moverse    encima    se   dedicó   a   darle   besos   en   los   senos   y   a  chupárselos”3.      

A C T U A C I Ó N   P R O C E S A  L   

1. El 2 de diciembre  de  2009,  ante  el  Juzgado Primero Penal del Circuito  con   Funciones   de   Conocimiento   de   Chinchiná  (Caldas),  el  Fiscal  Primero  Seccional de mismo  lugar,  presentó escrito de  acusación,   por   las   conductas  punibles  atrás  descritas.    

2. A su turno, el 2  de   marzo   de   2010,   se  llevó  a  cabo  la  correspondiente  formulación      de     acusación4,  donde la defensa     anunció    que    no    alegaría  inimputabilidad;  el  5  de  abril  siguiente, se inició y finiquitó la audiencia  preparatoria,   donde   las   partes   realizaron  el  descubrimiento probatorio.     

3. El 20 de junio de  2011,  se desarrolló en dos  sesiones,  la  audiencia  de  juicio oral,  celebrada  ante  el  Despacho  judicial  referido, allí se dejó  constancia     sobre     el     acuerdo    de    estipulaciones:    a)  tarjeta  de preparación de Cédula de  Ciudadanía,   b)  registro  civil  de  nacimiento  de  la menor víctima, quien para la época de los hechos  tenía  11  años  de  edad; además, el hecho que era  hija del procesado,  c) tarjeta de identidad de la  ofendida,    d)   informe  ejecutivo  -actos  urgentes- entrevistas, e)  lo  plasmado  en el concepto médico legal sexológico practicado  por  doctor  Rubiel Antonio Riaño Aguirre,   dejando   claro   las   partes   que   se   estipuló   todo  el  documento.   

Luego,  se  anunció el sentido condenatorio  del  fallo, por el punible de acceso carnal abusivo con  menor  de  catorce años en concurso con incesto; en la  misma   decisión,   desestimó   la  judicatura  las  causales  de  agravación  contenidas  en  los  numerales 2, 4 y 5 del artículo 211 de la Ley 599 de 2000:  porque  se  identifican  en  sus  elementos dogmáticos con el delito de incesto  junto con la minoría de edad, tipificada también en el agravante.   

4. El 14 de julio de  2011,   el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  Chinchiná,    Caldas,   condenó   a   JADER  SOTO DÍAZ, de profesión mecánico,  a  la  pena principal de 16 años, 5 meses, 10 días de  prisión,  como  autor responsable de las infracciones  puntualizadas;  como  sanción  accesoria,  le impuso la inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  un  lapso  igual al de la  privación de la libertad.    

Como consecuencia, le negó al inculpado, la  suspensión  condicional  de  la  ejecución  de la pena y la sustitución de la  prisión  domiciliaria,  ordenando de contera, activar la orden de captura en su  contra.   

5. El 16 de julio de  2012,  el  Tribunal  Superior de Manizales,  con  ocasión al recurso de apelación impetrado por el defensor,  confirmó  integralmente la  sentencia objeto de recurso vertical.   

6.   La  defensa  técnica  interpuso  y  sustentó  el  recurso  extraordinario  de  casación de  conformidad  con  lo  previsto en el artículo 98 de la ley 1395 de 2010: libelo  que la Sala entra a calificar.   

D    E    M    A   N   D   A   

El memorialista afirmó que la presentación  de   la   demanda   en  el  nuevo  esquema  procesal  penal  es  “menos   riguroso   la   obligación   de  las  causales”;   acto  seguido,  identificó  la  sentencia  cuestionada,  los  intervinientes,  transcribió  los  hechos  e  hizo  el resumen de la actuación  procesal.   

Al  amparo de la causal primera de casación  consagrada  en  el  artículo  182  de  la  Ley  906 de 2004, atacó el fallo de  segundo  grado  por  falta  de  aplicación  de  los  artículo  6  y  29  de la  Constitución  Política,  sobre los cuales, detuvo su argumentación de cara al  debido  proceso  como  al  principio de legalidad, en ilación con los Convenios  Internacionales  que  constituyen  el  Bloque  de Constitucionalidad5.   

El  reparó  lo  ubicó  el  libelista en la  punibilidad  aplicada  al  caso,  anunciando  que  ella  debe ser producto de la  legalidad    de    las    penas    y   no   de   la   facultad   “discrecional”    adoptada   por   los  juzgadores  “con absoluto desacato y desconocimiento  del  principio  de  legalidad”, en punto del concurso  heterogéneo,  por los 48 meses aplicados a su prohijado. En ese sentido, se dio  “aplicación   errónea…por   cuanto   el  monto  penológico  se cifra entre 12 a 20 años, y al querer DISCRESIONAL del operador  judicial  de  primera y segunda instancia, inexplicablemente se aumento (sic) la  pena   en   48   meses”6.     

Sostuvo  que  el  canon  31 de la Ley 599 de  2000,  por  concursos,  se  adicionó “hasta en otro  tanto  y  no en dos oportunidades como erróneamente se aplicó y se interpretó  la  norma”, contra el postulado de legalidad y jamás  de  manera “discrecional”  como se dijo en los fallos acusados.   

Al    final,    indicó:    “así  las cosas, a mi poderdante se le  aumento  (sic)  la  pena  en  monto punitivo de 48 meses, no por la trasgresión  normativa  de su conducta, (entendida la normativa, por las normas del C.P. Art.  208,  211  numerales  2,  4  y  5  y  237  del  C.P.),  sino por la ‘DISCRESIONALIDAD’  del operador judicial, principio de  legalidad   que   debe   ser   rescatado   por   el   máximo   tribunal  en  lo  penal”; por tanto, peticionó casar el fallo atacado  “declarando   demostrada   la   causal”   y,   en  su  lugar,  “REVOCAR  la  condena”,  por  violación  al  axioma de legalidad,  para  lo  cual,  requirió, una nueva decisión en derecho y, previo a suscribir  la  demanda,  le  solicitó  a  la  Sala, que “en el  evento  de  considerarse  que  el  presente  recurso  carece  de  rigurosidad de  técnica   exigida   proceder  a  casar  la  sentencia  de  manera  oficiosa  en  aplicación de la Doctrina Moderna”.   

C  O N              S              I              D              E              R              A              C              I              O              N              E              S   

La Corte  advierte  que  el  ataque  elevado  por vía directa en sentido de  interpretación  errónea,  contra la sentencia de segundo nivel expedida por el  Tribunal    Superior    de    Manizales,   no   reúne   los   mínimos   presupuestos   de   coherencia   y  lógica-argumentativa   descritos   por   la  jurisprudencia  para  admitir  la  demanda presentada a favor de  JADER SOTO DÍAZ,  con  el  fin  de  lograr  la   infirmación  de  la decisión  cuestionada,  en  tanto,  la defensa técnica, incurrió en diversas y complejas  falencias,  las  cuales  atentan  contra  la  filosofía  que inspira el recurso  extraordinario de casación.   

Menos aún puede entenderse el reproche como  nueva  ruta  para  confeccionar  escritos  de  libre  importe  y ensayar por ese  camino,   rebatir  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  inherente  a  las  decisiones  concebidas  en  los  proveídos, trayendo temáticas subjetivas para  asegurar  un  potencial éxito, motivo suficiente, para abordar el estudio de la  demanda    determinando    los    yerros de mayor impacto lógico argumentativo.   

Primero: consistió  en  la inexcusable combinación que hizo el libelista respecto a los sentidos de  ataque  consagrados  en  la  vía  directa  de  violación  de la ley sustancial  seleccionada,  en  tanto, evocó falta de aplicación de los preceptos 6 y 29 de  la  Constitución  Nacional,  en  punto  del  debido  proceso y del principio de  legalidad  y,  a su turno, los mezcló con una supuesta interpretación errónea  de  los  artículos  208  y  211, numerales 2,4,5 de la Ley 599 de 2000: todo lo  cual,  es  desatinado  y confuso, pues el primero es un vicio de selección y el  segundo de comprensión normativa.   

Segundo:   este  dislate  deviene  del  anterior,  por  cuanto,  citó  como normas interpretadas  erróneamente  los  numerales  2,  4  y 5 de la Ley 599 de 2000, sin especificar  dónde  se  hallaba la falencia judicial y, por otro lado, dejando a un lado los  contenidos  argumentativos  de  las  sentencias  condenatorias sobre los citados  agravantes  imputados,  los  que  fueron excluidos por no adecuarse a los hechos  jurídicamente relevantes; así lo expuso el Juez de conocimiento:   

Al concluir el juicio y emitirse el sentido  adverso  del  fallo este Despacho declaró que no se dan en el caso de autos las  circunstancias  de  agravación  deducidas e insertas en el Art. 211 del Código  Penal,   modificado   por   el   Art.   7º   de  la  Ley  1236/2008;  concretamente  las  previstas  en  los numerales 2º, pues si la  particular   autoridad   sobre  la  víctima  derivada  de  ser  el  responsable  ascendiente,  descendiente,  adoptante  o  adoptivo  o con un hermano o hermana;  dado  que  el  vínculo  familiar  entre  el  procesado y ofendida (padre e hija  consultando  el  caso  concreto),  y  el 5º modificado por el Art. 30 de la ley  1257/2008,  al ser realizada la conducta sobre el pariente hasta el cuarto grado  de  consanguinidad, cuarto de afinidad o primero civil, porque dicho conjunto de  aspectos  entrelazados  unos  con otros conforman los elementos tipológicos del  punible  de INCESTO (concursante con el delito anterior), sin que puedan tenerse  en  cuenta para agravar el delito contra la libertad y el pudor sexual deducido,  toda   vez  si  así  se  procede  estaríamos  haciendo  producir  dos  efectos  jurídicos   al   mismo  tiempo,  violándose  consecuencialmente  el  principio  universal del non bis in ídem. (…)   

De   otra   parte,  como  se  puntualizó  ad-initio,  tampoco  procede  la causal agravadora del numeral 4º inserta en la  norma  citada  y  que  alude  a  la realización de dicha conducta sobre persona  menor  de  catorce  (14) años, habida cuenta que dicha circunstancia hace parte  integral  del  tipo  penal  de ACCESO CARNAL ABUSIVO CON MENOR DE CATORCE AÑOS,  atendiendo con ello a reciente pronunciamiento de la Corte.   

Y  como  dicha  conducta se realizó varias  veces  se  da en el caso de autos el fenómeno jurídico del CONCURSO homogéneo  por  la acción tal como consta en la acusación. (Art. 31 del C.P.)7 Todos los subrayados fuera de texto.   

El  Tribunal  de  Manizales,  confirmó  integralmente el fallo atacado,  motivo  por  el  cual,  el  defensor  estaba impedido para cuestionar el alcance  jurídico  dado  a  una norma por la ruta de la interpretación errónea, cuando  ese  mismo  precepto, jamás fue aplicado al caso para producir efectos sobre la  punibilidad  degradada  contra  su  asistido,  como  se  evidenció en párrafos  precedentes.   

Tercero: indicó el  libelista  que  se vulneró el postulado de legalidad, habida cuenta que el juez  no   puede   en   ningún   momento   valerse  de  la  facultad  “discrecional” para haberle aumentado la  pena   en   48   meses  por  el  concurso  homogéneo  y  después  acrecentarla  “en otro tanto” con base  en el artículo 31 de la Ley 599 de 2000.    

Aquí la sinrazón del libelista es también  mayúscula,   por   cuanto   cuestionó,   en   primer   término   el  criterio  “discrecional”  de  la  judicatura  en  punto  de la punibilidad, sin adentrarse en el estudio serio del  precepto,  ni  menos,  explicar  por  qué en fenómenos delictuales concursales  homogéneos  no  puede  el  funcionario aplicar su juicio dentro de los límites  punitivos  que  fija  la  norma,  esto  es,  el  artículo  31  de la Ley 599 de  2000.   

Cuarto:  por  otro  lado,  cuando expresó que se sumó el concurso en dos oportunidades, olvidó el  memorialista  referirse  al  delito  consumado heterogéneo de incesto, el cual,  para  darle  gusto  al recurrente no podían los falladores dejarlo aún lado o,  más  exactamente,  en  la  impunidad,  entendiendo  que  los  agravantes fueron  excluidos,  entonces,  se  muestra  subjetiva, personal y etérea la pretensión  del  libelista,  demostrando  que  su  demanda  se asemeja a un escrito de libre  importe, desde luego, inadmisible en sede extraordinaria.   

Quinto: al expresar  que  las  posibles  fallas  de  técnica  que  la Corte pudiese determinar en el  estudio  de  la  demanda,  deben  ser  obviadas porque el nuevo sistema procesal  acusatorio  no  precisa  de  tales  requerimientos,  es  menester  recordarle al  letrado lo siguiente:   

La  línea  jurisprudencial de la Sala viene  señalando  que,  con  la  entrada  en vigencia del  sistema  procesal  penal  acusatorio  previsto en  la  Ley   906   de 2004, se amplió el radio de acción para  acceder  al  recurso  extraordinario  de  casación,  pues  en  la actualidad la  impugnación  es susceptible contra decisiones de segunda instancia dictadas por  los     diversos     Tribunales     de     Distrito  Judicial asignados en el territorio nacional, atacando  los  fallos  de condena o absolución, sin tener en cuenta como presupuesto para  su  admisibilidad  el  quantum  mínimo  de  pena  descrito  en  cada  injusto  típico,  como  lo imponían las  legislaciones anteriores.   

En esencia, para ser admitida la demanda, el  censor  debe  tener  interés,  formular  y  desarrollar  los  ataques contra la  sentencia  de segundo nivel y, desde luego, acreditar la afectación de derechos  y  garantías  fundamentales.  Siendo  imprescindible,  además, materializar el  contenido  del  artículo  180  de  la  Ley  906  de  2004,  en el entendido que una de las obligaciones al  confeccionarla   es   demostrar   la   necesidad   de  intervención  de  la Corte para el logro de cualquiera  de los fines establecidos por el instituto.   

Siendo   ello   así,   el   Principio  de  Intervención  debe  ser el  norte  del  profesional  del derecho, pues integra cuatro aspectos teleológicos  que    se   traducen   en   el   espíritu   de   las   censuras:   (i)  la  efectividad del derecho material,  (ii)  el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes,  (iii)   la   reparación  de  los  agravios  inferidos  a  las  partes  y  (iv)  la  unificación de la  jurisprudencia.   

Estos  propósitos  se  deben  conjugar,  en  armonía,  coherencia  total  y  avenencia  con  los progresos jurisprudenciales  cristalizados  en  punto de los supuestos requeridos para atacar y demostrar los  posibles  yerros  conculcados por los funcionarios judiciales, sin ser permitido  desligar,    apartar    o   separar   el   trípode   casacional:   fines,  causales  (debida   sustentación)  y  trascendencia;  excepto  cuando  la Sala advierta, que  por   vigencia   de   derechos   y  garantías  fundamentales  constitucionales,  obviamente  vilipendiados  en  instancias, implique casar de oficio la decisión  del  Juez  Colegiado,  desde luego, con base en motivos diversos a los expuestos  en la demanda o exhibidos sin ninguna temática extraordinaria.   

El anterior criterio se consolida al entender  que  la  Corte de Casación Penal, jamás ha predicado la inexistencia, ausencia  o  falta de los requisitos formales para decidir de fondo el caso o el éxito de  la   demanda   en  el  nuevo  esquema  procesal  penal  acusatorio;  todo  lo  contrario,  el  recurso en esta  sede,    no    perdió    su    entidad   de   juicio  lógico-argumentativo,  pues el libelo deberá cumplir  pautas    que   impidan   concebirlo   como   tercera  instancia,  donde  los  reparos  compilen presupuestos  racionales  de no contradicción, claridad y precisión. Tampoco le corresponde,  en  consecuencia,  interpretar  las  alegaciones  de los recurrentes8,   rehacer,  modificar, readecuar o transformar el fondo de los ataques.   

La  Sala,  por  tanto, viene sosteniendo que  para  admitir  o  seleccionar  un escrito forjado     con     esos    designios,  es  decir,  casar  la  sentencia  impugnada,  él  mismo  tendrá  que  sujetarse al cumplimiento de los presupuestos formales consagrados  en  el  artículo  184,  ordinal 2° de la Ley 906 de 2004, con el propósito de  demostrar    la    evidente    vulneración   a   los   derechos   fundamentales  constitucionales  en cualquiera de sus enunciados cognoscentes y extraordinarios  por  las partes en la actuación penal; siendo ello así, se deben tener siempre  presentes  los  principios  de taxatividad,  claridad, autonomía, razón suficiente,  no         contradicción,         limitación,          objetividad,  comprensión  y  precisión,  entre  otros,  para  –de la  mano  con  ellos-  desplegar  una  argumentación  puntual  y  razonable, habida  consideración  de  compendiar  en las censuras, aquellos errores de juicio o de  actividad  en  los  que  pudieron  haber  incurrido  los  juzgadores,  a  fin de  evidenciar,  por  ejemplo, la efectiva e indiscutible normatividad jurídica que  debió  regir  el  asunto,  la  adecuada  y  legal  valoración  de  los  medios  probatorios    o    desentrañar   manifiestos   desfases   contra   el   debido  proceso.      

También  ha  indicado la jurisprudencia, en  numerosas    oportunidades    que    (i)    la    correcta    selección    de   la   causal,   (ii)  el  interés del actor, (iii)   la   coherencia   de  los  cargos  aducidos,  (iv)  la  puntual  fundamentación  fáctica y jurídica y (v)  el cumplimiento de al menos uno de los fines del instituto, marcan  la  pauta  para  declarar  la  inconstitucionalidad  o  ilegalidad  del fallo en  atención al artículo 184, 3 de la Ley 906 de 2004.   

De  cara  al segundo referente disciplinado,  se  tiene que el interés   se   halla   intrínsecamente  relacionado  al  concepto  de agravio, perjuicio o daño que, desde luego, tiene  que  afectar los derechos fundamentales de las partes con la decisión por ellos  recurrida  en  sede  extraordinaria; sin embargo, si la parte no sufrió ningún  menoscabo  real u objetivo con el fallo atacado, tampoco, como es obvio, tendrá  interés  en  cuestionarla,  justamente,  porque  no  habrá   garantía  que subsanar ni se podrá, por  ende,  restablecer alguna norma constitucional o legal de las llamadas a regular  el  caso, sencillamente porque no existe vulneración a la legalidad del proceso  en    sus    disímiles   expresiones   cognitivas9.   

Este  es  el  caso  de  marras,  donde  el  memorialista  no  demostró  ningún  interés con pretensión de variar la  decisión  cuestionada,  en  tanto, de lo expuesto, se comprende la inexistencia  de  trascendencia y de contera de provecho o ventaja para su poderdante, pues el  libelista  jamás  de mostró, por ejemplo, en la individualización de la pena,  el detrimento de la garantía fundamental alegada.   

Sexto:  así  las  cosas  y  como  quiera  que  el recurso  extraordinario está regido, entre  otros,  por  el  principio de limitación,  las  deficiencias  de la demanda jamás podrán ser remediadas por  la  Corte,  pues  no  le  corresponde asumir la tarea cuestionable propia de los  recurrentes,  para  complementarlas,  adicionarlas o corregirlas, máxime cuando  es  antiquísimo el criterio de la Corte, de ser un juicio lógico-argumentativo  regulado  por  el  legislador  y  desarrollado  por  la  jurisprudencia,  con el  propósito de evitar convertirla en una tercera instancia.   

Séptimo:  Otro de  los  postulados  del  recurso  extraordinario  de  casación  es el dispositivo,  bajo  cuyo entendimiento, lo  acometido  en  el  libelo  convoca  inexorablemente  a su delimitación, sin que  pueda  ni  deba  hacerse,  una  readecuación de las censuras y sus fundamentos,  para   así  cumplir  con  la  forma  y  luego  de  fondo  dictar  la  sentencia  correspondiente,  en  tales  circunstancias,  ello  concitaría  a actuar en dos  extremos  excluyentes  y  exclusivos,  donde  se  unificarían  las pretensiones  contenidas  en  el  escrito con el criterio jurídico de la Sala al enmendarlas,  perfeccionarlas   y,   desde   luego,  dejarlas  trascendentes  para  fallar  en  consecuencia:  con  todo,  si  se  admite  un  libelo  que  incumpla elementales  presupuestos  de  lógica y debida argumentación, no se combate ningún agravio  sino  se promueve la impugnación, usurpando facultades inherentes a las partes,  en una actuación penal, lo cual es inadmisible.    

No     es    que    la    “técnica”  por  sí  misma tenga como  fin   enervar   los   derechos   adquiridos   a  los  intervinientes,  ni  pueda  reflexionarse  siquiera  que  los  yerros  conducen  a  la  Corte  a  desconocer  situaciones  fáctico-jurídicas  de  mayor  relevancia;  por  tanto, si la Sala  entra   a   solucionar   los  defectos  contenidos  en  el  libelo  –admitiéndolo-  se  le irrogaría a la  Judicatura  un  poder  absoluto  y  arbitrario al reconfeccionarlo y adecuarlo a  posturas  argumentativas  decantadas  por  las  partes en el proceso, para luego  entrar   a  decidir  el  problema  de  fondo:  esto  es  pues,  inconveniente  e  incorrecto,  excepto  que por vigencia de prerrogativas constitucionales así lo  determine.   

Por  esta potísima razón, se insiste en la  consagración  de  algunos  requerimientos  sin  los  cuales el recurso se torna  inane   y   queda  convertido  en  un  alegato  de  libre  importe  –como  en  el  caso de análisis- donde  sólo  impera  la exclusiva voluntad del demandante, más no se expone de manera  trascendente,  la  afrenta  a  la  ley,  la   Constitución  o al Bloque de  Constitucionalidad,  siendo  ello así, se verifica, que el impugnante presentó  alegaciones  producto  de  sus exclusivas percepciones del derecho, los hechos y  las  pruebas  contra  lo  afirmado  por los funcionarios judiciales, sin ninguna  prevalencia  en la lógica-jurídica requerida para sustentar la censura, con lo  cual  su  pretensión  se  aleja  de  la  filosofía  que  irradia  el instituto  casacional;   circunstancia  por  la  cual,  la  Corte  inadmitirá el libelo presentado a favor del inculpado  JADER          SOTO          DÍAZ.   

Así      mismo,      no  se  advierte  que  con  ocasión  a la  sentencia  impugnada  o  dentro  de la actuación hubiese existido violación de  derechos  o  garantías  de  los  sentenciados, como para superar los defectos y  decidir  de  fondo,  según  lo  impone  la  preceptiva del inciso 3º del   artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Por  otra  parte,  el  libelista  tiene     la     opción     de     interponer    el    mecanismo   de   insistencia   ante   los  Delegados  en  Casación,  el Magistrado disidente o aquél que no suscribió el  proveído,  dentro de los cinco días siguientes a la notificación del auto que  inadmitió  la  demanda,  con  el  objeto  de  reconsiderar  lo decidido, siendo  potestativo  del  funcionario  destinatario  optar  por  someter el caso a nuevo  escrutinio  de  la  Sala  o  rechazar  la  petición.  Si se presenta el segundo  evento,  se  informará  al interesado en un plazo de 15 días, dejando en claro  que  la  no  selección  convoca  irremediablemente a la firmeza de la sentencia  atacada,   salvo   que   prospere,   lo  cual  autoriza  citar  a  audiencia  de  sustentación.   

Con fundamento en lo expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero:  Inadmitir  la  demanda  de casación presentada a nombre de JADER SOTO  DÍAZ,    por   las   razones   aducidas  en  la  parte  motiva  del  presente  proveído.   

Segundo:  Advertir  que  con  base  en  el  inciso  2°  del  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004 es  facultativo  del  recurrente,  interponer  el  mecanismo  de  insistencia en los  términos plasmados en el acápite final de esta determinación.   

Tercero:   Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                 

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO                               ENRIQUE                               MALO  FERNÁNDEZ                   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                                             JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

                                           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Las  decisiones  de  instancia se profirieron el 14 de julio de 2011 y 16 de julio de  2012.   

2  Con base en los artículos 15 y 44 de la Constitución  Nacional; 1º, 33, 47, 8º  y  193,  7º  de  la  Ley  1098  de  2006,  la  Sala  se  abstiene  de  divulgar  los  nombres,  apellidos e  iniciales   de  la  niña  abusada,  en  protección  integral  a  sus  derechos  constitucionales fundamentales.   

3 Ver  folio 170 y s.s., c.o.1.   

4 Por  los  delitos  de “ACCESO CARNAL ABUSIVO CON MENOR DE  14  AÑOS  AGRAVADO  EN CONCURSO HOMOGENEO (sic) y SUCESIVO A SU VEZ EN CONCURSO  CON  INCESTO’ contemplado  en  el  artículo  208 del C. Penal modificado por el artículo 4 de la ley 1236  de  2008,  agravado  con  el  artículo 211 numerales 2, 4 y 5 modificado por EL  ARTÍCULO  4  DE LA LEY 1236 DE 2008”. Ver folio 31,  ibídem.   

5  Según      adujo,      “por     interpretación  errónea  del Art. 208 de la Ley 599 de 2000, el cual  fuera  modificado  por  el Art. 5 de la Ley 1236 de 2008, en concordancia con el  Art.  211  de  la  misma  obra, numerales 2, 4 y 5”.  Folio 295, ibídem.   

6 Ver  folio 297, ibídem.   

7 Ver  folios 194 y s.s., ibídem.   

8 Corte  Suprema  de  Justicia:  radicado:  25.565 (8-6-06).   

9 Corte  Suprema     de     Justicia,     mismo     sentido:     radicado    25.248     (10-5-06),    15.488    (16-7-01)   y   24.026 (20-10-05).     

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