40041(11-09-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 302  

Bogotá, D.C., once (11) de septiembre de dos  mil trece (2013)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación interpuesto por el defensor de  JHON  EDWARD VARGAS HENAO, contra el fallo del 30 de julio de 2012 proferido por  el  Tribunal  Superior  de  Antioquia,  mediante  el cual confirmó la sentencia  dictada  el  9  de septiembre de 2010 por el Juzgado Primero Promiscuo Municipal  de  Ciudad  Bolívar,  que lo condenó a dieciséis (16) meses de prisión, como  autor del delito de injuria.   

HECHOS  

El  11 de noviembre de 2009, la concejal del  municipio  de  Ciudad  Bolívar Gloria Amparo Montoya  Martínez,  fue abordada  por  Deisy  Johana  Londoño  y  su  señora  madre, quienes le reclamaron el hecho de hacerle comentarios a  la   esposa   del   Alcalde,   de   acuerdo   con   los   cuales  éste  le era infiel con la primera, según  lo   que  a  la  joven  le  había  dicho    el   edil   JHON   EDWARD      VARGAS     HENAO.   

ANTECEDENTES  

El  11  de febrero de  2010    en   audiencia  preliminar     ante    el    Juez    Segundo    Promiscuo    Municipal    con  función   de   control   de   garantías    de   Ciudad   Jardín,              la  Fiscal  88  de      la      unidad      local     le  imputó a  VARGAS   HENAO  el  delito  de  injuria,  cargo  que el  indiciado no aceptó.   

El  26  de  febrero  del mismo año,  la Fiscal  presentó    escrito    de    acusación    y    en   audiencia   ante    el   Juez   Primero   Promiscuo  Municipal de esa población  formuló      la      acusación1.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se   postula   un   (1)  cargo.   

Sin mencionar causal alguna, postula un error  “in iudicando, inobservancia o errónea aplicación  de  un  precepto  legal  y  falta  de fundamentación intelectiva referida a las  deducciones  del juzgador” a partir de la valoración  de las pruebas.   

Enseguida se refiere a las clases de autoría  desarrolladas  por la doctrina, para indicar que sin declaración testimonial el  acusado  fue  hallado responsable penalmente como autor directo, mientras que el  Tribunal   no  tenía  claro  el  grado  de  autoría, puesto que aquél no  cometió el hecho o nunca tuvo la intención de injuriar.   

De otro lado, advierte que el fallo desconoce  los  principios  de presunción de inocencia e igualdad, al omitir las reglas de  la  sana crítica, de la razón, la experiencia y el buen juicio, con lo cual se  evidencia el reparo propuesto en la demanda.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda no cumple con los presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión,  en  razón  a  que el cargo es  postulado  y desarrollado sin la observancia de los requisitos mínimos formales  y  materiales  previstos en los artículos 183 y 184 inciso 2º de la ley 906 de  2004.   

Es  pertinente  recordar  al  recurrente  que  aunque  la  casación  proceda como control constitucional y legal de los fallos  de   segunda   instancia,   los  requisitos  de  técnica  propios  del  recurso  extraordinario  no  han  desaparecido,  y tampoco la demanda mediante la cual se  instaura  es  un  escrito  de  libre confección, en el que sean innecesarias la  mención  de  las causales, de las normas de derecho sustancial infringidas y el  sentido de la violación.   

El recurso no ha perdido su entidad de juicio  lógico  jurídico,  de  modo  que  obliga  al  impugnante a observar las reglas  propias   que   lo  diferencian  de  los  alegatos  de  instancia,  mediante  la  proposición  de  cargos  claros  y  precisos,  cuyos errores sean postulados de  manera  objetiva,  sin  contradicciones, bajo el supuesto que la interpretación  de   las   alegaciones   hechas   en   la   demanda2,   la   modificación   y  la  readecuación    de    los    reparos,    son    ajenas    a   la   impugnación  extraordinaria.   

Sería suficiente para inadmitir el libelo la  observación  de  que  el  recurrente  no  sólo  en  su proposición acude a lo  previsto  en  la  ley  “199  de 2000”,   e   ignora   que  el  asunto  se  ritúa  íntegramente  por  el  procedimiento  previsto  en  la  ley  906  de  2004,  sino  que también ninguna  referencia  hace  a  los  fines  de  la  casación  y  cuál  perseguía  con su  interposición.   

Además,  omite  por  completo  la  técnica  exigida  en  esta  sede  para la impugnación extraordinaria, desde mencionar la  causal  como  identificar  el error reprochado a la sentencia, porque aun cuando  parece  vincularlo  con  la  apreciación de la prueba, no señala los medios de  convicción sobre los cuales predica el quebranto.   

Decir  que  hubo una falta de fundamentación  intelectiva  en  las  deducciones del juzgador, sin explicar en qué consiste la  misma,  para  enseguida  agregar  que  no se probó la intención del acusado de  dañar  o perjudicar a la ofendida y mucho menos que actuara con premeditación,  no    constituye    reparo    alguno    contra    la   sentencia   juzgable   en  casación.   

Ni lo es, la manifestación en el sentido que  ninguna  prueba  vincula  al  procesado con los hechos para afirmar que es autor  directo  de  ellos, o la de que el Tribunal no tenía claro el grado de autoría  cuando  lo  hace responsable de un delito que no cometió o respecto del cual su  intención   no   era   la   de   dañar,  porque  además  de  confusa  resulta  contradictoria.   

De otro lado, la mención de la violación de  los  principios  de  presunción  de  inocencia  y  de  igualdad,  debido  a  la  omisión   de  las  reglas  de  la  sana  crítica,  de  la  razón,  de la  experiencia  y  el  buen juicio, es una aseveración genérica acompañada de la  simple  la  transcripción  literal  de los artículos de la Carta Política que  los contempla, pero sin ninguna demostración.   

Esa  manera  de presentar el reparo contra la  sentencia,  se  aparta  de  los  requisitos  mínimos de técnica exigidos en la  presentación    de    la    demanda,    en    cuanto   se   insiste, además de las manifestaciones generales  puestas  de  presente,  ningún  esfuerzo  se hace en ella por precisar el error  atribuido al Tribunal y argumentar su existencia.   

Basta  finalmente con reiterar que el escrito  es  un  simple  alegato de instancia, donde no se menciona la prueba a partir de  la   cual   existe   un   error   por   “falta  de  fundamentación     intelectiva     referida     a     las    deducciones    del  juzgador”,  sino  que  el  recurrente  limita  su  actividad a hacer consideraciones generales sin sustento  probatorio alguno.   

En esas circunstancias, la Sala inadmitirá la  demanda   porque   no   reúne  los  presupuestos  materiales  para  ordenar  su  trámite, ni tampoco dispone  su  intervención  oficiosa en este asunto, en tanto no vislumbra la afectación  de los derechos y de las garantías de los intervinientes.   

Por  último, contra la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

En  mérito de lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

Inadmitir  la demanda de casación presentada  por     el     apoderado     de    JHON    EDWARD    VARGAS    HENAO.   

Contra    lo    dispuesto    en    esta  decisión,     procede     el     mecanismo     de  insistencia.   

Notifíquese  y en su oportunidad devuélvase  el expediente al tribunal de origen.   

JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS               MARTÍNEZ   

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            FERNANDO           ALBERTO           CASTRO  CABALLERO                

MARIA    DEL   ROSARIO   GONZALEZ   MUÑOZ                                   GUSTAVO         E.         MALO        FERNÁNDEZ   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                  JAVIER    DE   JESÚS  ZAPATA ORTIZ   

                          

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1  Audiencia efectuada el 30 de julio de 2010; folio 25 de la carpeta.   

2 Corte  Suprema de Justicia: radicado: 25.565 del 8 de junio de 2006.     

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