40031(10-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado  Ponente   

JOSÉ  LUIS      BARCELÓ  CAMACHO   

Aprobado    acta    N°    454   

         

Bogotá,    D.    C.,    diez             (10)        de        diciembre  de  dos     mil     doce  (2012)   

V   I   S   T   O  S   

La Corte se pronuncia sobre la admisibilidad  formal  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado de MARÍA  NUBIA  CÁRDENAS  OSORIO contra la  sentencia  emitida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Armenia, el  3  de  junio  de  2011,  a  través  de  la cual la declaró coautora penalmente  responsable  de  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado, tentativa de  homicidio  agravado, hurto calificado y agravado, fabricación, tráfico o porte  de  armas  de  fuego  de  uso  personal  agravado  y  tráfico  de moneda falsa.   H   E   C   H   O  S   

Se  aprecia  de  las  copias  adjuntas  a la  demanda,  que  el ad quem los  consignó en los siguientes términos:   

“El 4 de mayo de 2010 el señor Héctor  Fernando  Dávila Herrera, Intendente de la Policía Nacional, tuvo conocimiento  a  través  de Carlos Duque Salazar, quien días anteriores había sido víctima  del  delito  de estafa al intentar adquirir unos dolares, que el señor Nicolás  Humberto    Gómez    Mejía    iba    a    resultar   afectado   en   similares  circunstancias.   

“Fue así como se realizó un operativo en  aras  de  dar  captura  a  los delincuentes, pues se sabía que el señor Gómez  Mejía  se  desplazaría  en  su motocicleta junto a una dama por la vía que de  Quimbaya  conduce  a  Alcalá,  mientras  que  el sub oficial Dávila Herrera se  movilizaba  en  un vehículo oficial marca Spark con su compañero Carlos Seguro  Pérez.   

“Al llegar a la vereda Arauca los agentes  se  percataron de que la motocicleta estaba estacionada y decidieron detenerse a  una  distancia  prudente,  al  tiempo que observaron la llegada de un automóvil  marca  Chevrolet  Aveo, del cual descendieron dos hombres, quienes se dirigieron  hacia  el  señor Gómez Mejía. Inmediatamente los agentes de policía salieron  de  su  vehículo  para  practicarles  una  requisa,  pero  en  ese  momento son  agredidos,   viéndose   en  la  necesidad  de  repeler  la  agresión  con  sus  armas.   

“El agente Seguro Pérez resultó herido,  siendo  este  el  momento  que utilizaron los delincuentes para apoderarse de su  arma  y  el  vehículo  oficial  que conducía, razón por la que el sub oficial  Dávila  Herrera  detuvo  un  automotor  que transitaba por el lugar y solicitó  remitir    a   su   compañero   al   centro   asistencial,   donde   finalmente  falleció.   

“Posteriormente   se   presentó   una  persecución  por parte del señor Gómez Mejía en su motocicleta, al vehículo  marca  Spark que había sido hurtado y al Chevrolet Aveo en el que arribaron los  delincuentes.  Antes  de  llegar  a  la  entrada  a Alcalá el vehículo oficial  colisionó  con  un  muro,  lo  cual produjo su volcamiento y de allí salió la  persona  que  lo  venía  conduciendo,  para  continuar  su  marcha  en  el otro  automotor,   en   tanto   que   los   demás  individuos  se  fugaron  por  zona  boscosa.   

“Finalmente   fueron  capturados  José  Vicente  Montoya  Rayo y Diego Fernando Forero Roa, el primero de ellos en poder  de  un  revólver  perteneciente  a  la  Policía  Nacional  y  que  había sido  entregado   al   patrullero  Seguro.  Por  su  parte,  la  señora  MARÍA   NUBIA   CÁRDENAS   OSORIO  fue  aprehendida   en  una  operación  rastrillo  cuando  huyó  del  vehículo  que  colisionó”.   

LA DEMANDA DE REVISIÓN  

Después  de  criticar  el  desempeño  del  defensor  de  oficio  durante  el  proceso,  a  quien califica de negligente, el  accionante  desde  su  óptica  personal  efectúa  un  recuento de los hechos e  invoca  como  causal  de  revisión, “Cuando se haya  condenado  o  impuesto  medida  de  seguridad a dos o más personas por un mismo  delito  que  no  hubiese podido ser cometido sino por una o por un número menor  de las sentenciadas”.   

Indica  que  la  decisión  que  atribuyó  responsabilidad  penal  a su prohijada, constituye una injusticia, puesto que se  le  capturó  como  consecuencia  de  una  “operación  rastrillo”  luego de  abandonar  el  vehículo  en  que  previamente se movilizaban los miembros de la  fuerza  pública  que conocieron los hechos, el cual en ningún momento condujo,  y  tampoco  se  le asoció con el arma de fuego arrebatada al agente de policía  que  resultó  muerto: “(sic) como es de deducir que  menos  iba  a  caber  la  posibilidad  de  disparar ocasionando agresiones a los  agentes,  a  esto  sumándole  que  estando  el vehículo en movimiento se iba a  poder  bajar  de  él  y  si así lo hacía cabía la posibilidad de ocasionarse  lesiones o quizás su propia muerte”.   

Asegura   que   fue  la   conducta  de  los otros sentenciados, Montoya Rayo y   

Forero  Roa, la que materializó el concurso  de  delitos objeto de condena, ya que CÁRDENAS OSORIO  únicamente   pretendía  conculcar  el  ordenamiento  jurídico  a  través  del  tráfico  de moneda falsa. Así, estima evidente que  respecto  de las otras ilicitudes no hubo una división del trabajo, descartando  la  coautoría, “el ser humano jamás puede llegar a  prever  las  acciones  de  sus  acompañantes  bajo  ningún  escenario  que  se  encuentre…  (sic)  quedando  demostrado que ni se defendió de lo que ocurría  frente  a  sus  ojos  eso  se  adecue a su forma de actuar frente a estos hechos  ocurridos  el  día  4  de  mayo  de  2010”. En estas  condiciones  solicita,  entre  otros,  se  cite  a  declarar  a  los condenados,  reconsiderar  el  informe  policivo  que  reportó  los  hechos  y  “(sic)   estudiar   con  base  a  lo  expuesto  en  este  escrito  individualizar  la  pena  respecto  a  las  conductas de la señora CÁRDENAS”.   

Dentro de las diversas piezas procesales que  adjuntó  con el libelo, no  allegó fotocopia o copia del fallo de primera  instancia,  tampoco  la  respectiva  constancia  de  su  ejecutoria, ni la de la  sentencia  de  segundo  grado  cuyo  texto  fue aportado en copias simples y con  anotaciones manuscriturales.   

CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE   

1.  La  acción de revisión es un mecanismo  judicial  especial  que  constituye  una  excepción  al  principio  de  la cosa  juzgada,   en  tanto  que  por  su  conducto  se  busca  dejar  sin  efectos  la  intangibilidad  de  la  declaración  contenida en sentencia ejecutoriada, si se  acredita  la  configuración  de cualquiera de las causales previstas para ello,  en este caso, en el artículo 192 de la Ley 906 de 2004.   

El   carácter   inmutable  del  instituto  jurídico  que  se  pretende  remover,  implica una serie de exigencias que debe  cumplir  la  demanda de revisión, contempladas en el artículo 194 ibídem, que  han  de  acatarse  so pena ineludible de su inadmisión. Y uno de los requisitos  formales  establecido  en  el  último  inciso  del canon en cita, es que con el  libelo  se  debe  aportar  copia  o  fotocopia de las decisiones de primera y de  segunda  instancia, así como la constancia de su ejecutoria, omisión que no es  posible a la Corte enmendar dado el carácter rogado de la acción.   

2.  En  este  caso,  en   cuanto   al   aspecto   formal,  el demandante solo aportó copia  del  fallo  de segunda instancia omitiendo lo propio respecto de la sentencia de  primer  grado,  tampoco  allegó  la constancia de ejecutoria de las decisiones,  falencia  que,  de  acuerdo  con lo que preceptúa la disposición mencionada en  precedencia,       conlleva      necesariamente      a      la      inadmisión del libelo.   

3. Pero aún al margen de esta circunstancia,  debe  anotarse  que  el accionante no presentó argumentos jurídicos claros que  trascendieran  a  la  mera  invocación  de una causal de revisión, cuyo origen  legal  no  explicita,  que  permitan  advertir  que  la declaración de justicia  efectuada  en  las  sentencias  tiene  un  defecto  material de tal entidad, que  demande ser rectificado.   

Porque    no     basta              que              se    aporten     los     pronunciamientos    judiciales   

ejecutoriados    para    confrontar   la  trascendencia  y  asidero  que  podría  ostentar  la petición efectuada por el  accionante,   sino   que   además  se  necesita  que  éste  cumpla  una  carga  argumentativa   idónea  y  precisa,  se  reitera,  que  ponga  de  relieve  los  fundamentos  de  hecho  y  de  derecho  que  lleven  a  concluir la necesidad de  intervención  de  la  Corte puesto que la naturaleza de este mecanismo procesal  así   lo   exige,  por  su  carácter  rogado,  según  se  indicó1.   

Lo  anterior se menciona, en atención a que  tratándose  de la causal aludida esta no cobija casos en los cuales el actor, a  partir  de  una  particular  valoración  de  las  normas  y  de  los hechos, en  contraposición  a  lo  resuelto en el fallo objeto de acción, considera que el  sentenciado  no  es  autor  o  partícipe  de una determinada conducta ilícita,  porque  esta  clase  de  discrepancias  sólo  tienen  cabida en el curso de las  instancias  o  a  través de los recursos, no en sede de revisión, donde no hay  lugar  para  revivir controversias fácticas o jurídicas ya definidas, toda vez  que,  al  igual  que  la  casación,  no  es una prolongación del juicio ni una  tercera                  instancia.2   

Así, ante el evidente incumplimiento de los  presupuestos   de   admisibilidad   legalmente   establecidos  y  la  defectuosa  postulación  de  la  demanda de revisión, la decisión que se impone según se  anticipó es la de inadmitir el libelo.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR   la  demanda  de  revisión  contra  el  fallo proferido por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Armenia  el  3  de  junio  de  2011, mediante el cual se  sancionó   penalmente   a   MARÍA  NUBIA  CÁRDENAS  OSORIO.   

Contra  la  presente  decisión  procede  el  recurso de reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                       FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                   GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                  JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA            

JAVIER  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.  Rad.  23838,  auto  de 6 de julio de 2005, Rad.  22326, auto de 13 de julio de 2005, entre otras.   

2  Cfr.   Rad.  10685,  sentencia  de  6  de  marzo  de  2001     

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