40279(19-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

JOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO  

Aprobado: Acta No. 464-  

Bogotá, D. C., diecinueve (19) de diciembre  de dos mil doce (2012).   

ASUNTO  

La  Corte  Suprema  de  Justicia de Colombia  emite  concepto  sobre la solicitud de extradición formulada por el Gobierno de  los  Estados  Unidos  de  América,  a  través de su Embajada en nuestro país,  respecto  de  la  ciudadana  colombiana CLAUDIA BEATRIZ  RICAURTE MORALES   

ACTUACIÓN JUDICIAL RELEVANTE  

1.  Mediante  Nota Verbal No. 2988 del 28 de  noviembre             de             20111,  la  Embajada  de los Estados  Unidos   de   América   solicitó   la  detención  provisional  con  fines  de  extradición   de   la  ciudadana  colombiana  CLAUDIA  BEATRIZ  RICAURTE MORALES, petición que formalizó con  la  Nota  Verbal No. 2609 del 8 de noviembre de 20122.   

2.  El Ministerio de Justicia y del Derecho,  previo  concepto  de su homólogo de Relaciones Exteriores sobre la inexistencia  de  convenio  aplicable  al  caso, remitió a la Corte la documentación enviada  por  la  Embajada  de  los  Estados  Unidos de América, debidamente traducida y  autenticada3.   

3. Una vez allegado el expediente a la Corte,  la     señora     CLAUDIA     BEATRIZ     RICAURTE  MORALES,  presentó  poder  otorgado  a su defensor de  confianza4,  quien  posteriormente  informó  la  decisión de su prohijada de  acogerse  al  procedimiento  de  extradición  simplificada,  trámite en el que  coadyuvó5.   

4. La Sala mediante auto del 29 de noviembre  de    20126,  dispuso  oficiar  al  Ministerio  Público para que manifieste si  coadyuva  en dicho trámite, de acuerdo con lo previsto en el artículo 70 de la  Ley 1453 de 2011.   

La señora Procuradora Tercera Delegada para  la  Casación Penal indicó que dicha solicitud resulta procedente por cuanto de  la  documentación  que  obra en el expediente, se establece que la requerida se  acogió  al  procedimiento  de  manera  libre  y  espontánea, y fue debidamente  asesorada  por su defensor sobre las consecuencias que se derivan de la renuncia  al trámite extraordinario de extradición.   

Adicionalmente, propuso conceptuar de manera  favorable  la  petición  de  extradición  presentada  por  el  Gobierno de los  Estados  Unidos, en contra de la ciudadana colombiana de nacimiento,  CLAUDIA BEATRIZ RICAURTE MORALES, por los  cargos  atribuidos,  al considerar satisfechas las exigencias constitucionales y  legales para proceder en esa dirección.   

DOCUMENTOS ALLEGADOS  

Con  la  Nota  Verbal  No.  2609  del  8  de  noviembre             de             20127,  la  Embajada  de los Estados  Unidos  de  América  aportó,  con  su  respectiva  traducción, los siguientes  documentos:   

1. Nota Verbal No.  2988    del    28    de    noviembre    de    20118,  por  medio  de  la  cual  la  Embajada  del  Estado peticionario solicitó la detención provisional con fines  de  extradición de la señora CLAUDIA BEATRIZ RICAURTE  MORALES.   

2. Declaraciones en  apoyo  de  la solicitud rendidas bajo juramento el 19 de octubre de 2012 ante un  Juez  Magistrado  de  los  Estados  Unidos, del Distrito Del Sur de Florida, por  Andrea             G.             Hoffman9,   Fiscal   Auxiliar  de  los  Estados   Unidos   en   ese   Distrito;   y   por  Kevin  M.  Hannon10,   Agente  Especial    de    la    Administración   de   cumplimiento   de   Leyes   sobre  Drogas.   

3. Acusación Formal  de    Remplazo   No.   11-20552-CR-GRAHAM(s)(s)   del   10   de   noviembre   de  201111,  emitida  por  el  Tribunal  de  Distrito  de  los Estados Unidos,  Distrito  del  Sur  de  Florida,  en  la  que se le formulan cargos a la señora  CLAUDIA    BEATRIZ    RICAURTE   MORALES,  por  los delitos de concierto para delinquir agravado y lavado de  activos.   

4. Orden de arresto  de   fecha   10   de   noviembre   de   2011   contra  la  señora  CLAUDIA    BEATRIZ    RICAURTE   MORALES  12.   

5. Trascripción de  las disposiciones legales aplicables.   

6. Certificación de  la  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington  D.C.  Estados  Unidos,  sobre  la  autenticidad  de  la  firma  de  Patrick  O.  Hatchet,  quien se desempeña como  auxiliar   de   autenticaciones  del  Departamento  de  Estado  de  los  Estados  Unidos13.   

CONSIDERACIONES.  

La  Sala emitirá concepto favorable para la  extradición   de   la  ciudadana  colombiana  CLAUDIA  BEATRIZ    RICAURTE    MORALES,   pues   se   reúnen  los      requisitos  legales   exigidos   para  ello.   

1.  Validez formal de la documentación presentada.   

Según    las   normas   procedimentales  colombianas,  se  exige  que  la  solicitud  de  extradición  se  haga por vía  diplomática,  o de manera excepcional por la consular o de gobierno a gobierno,  acompañada  de  los  siguientes  documentos,  en  la  forma  establecida  en la  legislación  del  Estado requirente: (i) copia o trascripción auténtica de la  acusación  o  del  fallo dictado en el país extranjero, o su equivalente; (ii)  indicación  exacta de los actos que determinaron la solicitud de extradición y  del  lugar  y  la  fecha  en que fueron ejecutados; (iii) todos los datos que se  posean  y que sirvan para establecer la plena identidad de la persona reclamada;  y  (iv)  copia  auténtica  de  las  disposiciones  penales  aplicables  para el  caso14.   

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por  el Artículo 1°, numeral 118 del Decreto 2282 de 1989,  establece,  a su vez, que los documentos públicos otorgados en país extranjero  por  sus  funcionarios, o con su intervención, deberán presentarse debidamente  autenticados  por  el  cónsul  o  agente diplomático de la República, o en su  defecto  por  el de una nación amiga. Así mismo, la firma del cónsul o agente  diplomático  debe  ser  abonada  por  el Ministerio de Relaciones Exteriores de  Colombia,   y  si  se  trata  de  agentes  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticarán  previamente  por  el  funcionario  competente  del mismo y los de  éste    por    el     cónsul    colombiano15.   

Estas  exigencias  de  carácter  formal  se  hallan  debidamente  reunidas  en  el  caso  analizado.  En efecto, Magdalena A.  Boynton,  Directora Asociada de la Oficina de Asuntos Internacionales, División  de  lo  Penal, Departamento de Justicia de los EE.UU. Washington DC., certificó  las  firmas  de  quienes suministraron las declaraciones de apoyo a la solicitud  de                    extradición16;   el   Procurador  de  los  Estados  Unidos,  Eric  H. Holder Jr., hizo lo propio con aquélla y el Director  Adjunto   de   la   Oficina   de   Asuntos   Internacionales  autenticó  la  de  éste17,   todo  lo  cual  fue  certificado  por  Hillary  Rodham  Clinton,  Secretaria  de  Estado,  y  por  Patric  O.  Hatchet,  funcionario  Auxiliar  de  Autenticaciones   del   Departamento   de   Estado18.   

De  igual manera, la Vicecónsul de Colombia  en  Washington  D.C.,  cuya  firma es refrendada por el Ministerio de Relaciones  Exteriores  de Colombia, dio fe de que en efecto, quien suscribe el documento es  el    funcionario    auxiliar    de    autenticaciones   del   Departamento   de  Estado19.   

En las anotadas condiciones, se concluye que  los  requerimientos formales de legalización de la documentación que sirven de  sustento  a  la  solicitud  de  extradición, exigidos por las normas del Estado  requirente  y  el Estado Colombiano, se cumplieron a cabalidad y, que desde esta  perspectiva,  los  documentos  aportados  con  tal  fin se tornan aptos para ser  considerados   por   la   Corte   en   el   estudio   que   debe   preceder   el  concepto.   

2. Plena identidad de la persona reclamada en extradición.   

El Gobierno de los Estados Unidos informó en  su  petición que la requerida se llama CLAUDIA BEATRIZ  RICAURTE  MORALES,  es  ciudadana colombiana nacida el  cinco  (5)  de  noviembre  de  1974  en Colombia, identificada con la cédula de  ciudadanía  No. 52.211.579, datos que corresponden a quien permanece privada de  la  libertad desde el 10 de septiembre de 2012 con fundamento en Nota Verbal No.  2988  del  28  de  noviembre  de  2011, procedente de la Embajada de los Estados  Unidos             de            América20,  información  que también  se  consigna  en  la  orden  de  captura  de  fecha  12 de diciembre de ese año  proferida   por  la  entonces  Fiscal  General  de  la  Nación  (e)21.   

Registros que confrontados con el Informe del  Investigador      de      Laboratorio     FPJ-1322  practicado  por un Técnico  Profesional  en  Dactiloscopia,  el informe de consulta web de la Registraduría  Nacional        del        Estado        Civil23  y  el   acta   de   verificación   de  garantías  fundamentales  al  trámite  de  extradición   simplificada  que  efectuó  el  Ministerio  Público24  dan cuenta  que  se  trata  de  la  persona requerida en extradición por el Gobierno de los  Estados Unidos.   

Por tanto, queda satisfecho el segundo de los  presupuestos  a los que alude el artículo 495 de la Ley 906 de 2004 para que la  extradición        solicitada       se    pueda  otorgar.   

3.     Principio     de    la    doble  incriminación.   

Este  postulado  impone  verificar  que  los  comportamientos  delictivos  imputados  a  la  persona  reclamada  en  el  país  solicitante  estén  previstos como delito en Colombia, y que tengan establecida  una  sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro (4)  años. Se analizarán, por tanto, estos condicionamientos.   

CLAUDIA BEATRIZ RICAURTE MORALES  es  solicitada  en  extradición por el  Gobierno  de  los  Estados Unidos de América para que comparezca a responder en  juicio  por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir  agravado  y lavado de  activos,   según   lo   establece   el   contenido   de   la   Acusación   No:  11-20552-CR-GRAHAM(s)(s)  del  10 de noviembre de 2011. El cargo formulado en su  contra      es      del      siguiente     tenor25:   

SEGUNDA ACUSACIÓN DE REEMPLAZO  

El Gran Jurado acusa que:  

CARGO 2  

Comenzando en o alrededor de enero de 2007,  la  fecha  exacta  siendo desconocida por el Gran Jurado, y continuando hasta la  fecha  en  la que se emitió la segunda acusación de reemplazo, en los condados  de   Miami   –  Dade  y  Broward,  en  el  Distrito  Sur de la Florida, y en otros lugares, los acusados,  …  CLAUDIA  BEATRIZ  RICAURTE  MORALES y  otros,  a  sabiendas e intencionalmente se unieron, conspiraron,  confabularon  y  llegaron  a  un  acuerdo  entre  si  y  con  otros  conocidos y  desconocidos  por  el Gran jurado, para cometer ciertas ofensas en contra de los  estados  Unidos,  en  violación  del Título 18, Código de los Estados Unidos,  Secciones 1956 y 1957, a saber:   

(a)  realizar  a sabiendas una transacción  financiera  afectando  el  comercio  interestatal y extranjero, transacción que  implicó  las  ganancias  procedentes  de  una  actividad ilícita especificada,  sabiendo  que  esa  transacción  fue  diseñada en su totalidad o en parte para  ocultar  y disfrazar la naturaleza, ubicación, fuente, titularidad y control de  las  ganancias  procedentes  de  una actividad ilícita especificada, y sabiendo  que  la  propiedad  implicada  en  la  transacción  financiera representaba las  ganancias  procedentes  de  algún tipo de actividad ilícita, en violación del  Título   18,   Código  de  los  Estados  Unidos,  Secciones  1956(a)(1)(B)(i);  y   

(b)   participar   a   sabiendas  en  una  transacción  financiera  afectando  el  comercio interestatal y extranjero, con  propiedad  derivada  de  forma  delictiva  por  un  valor  de  más de $10.000 y  derivada  de  una  actividad ilícita especificada, en violación al Título 18,  Código de Estados Unidos, Secciones 1957 (sic).   

Se imputa además que la actividad ilícita  especificada  es  el  delito  grave  de  importación, exportación, recepción,  ocultamiento,  compra,  venta  y cualquier otro trato que implique una sustancia  controlada,  sancionable según las leyes de los Estados Unidos y Colombia. Todo  en   violación  del  Título  18,  Código  de  los  Estados  unidos,  Sección  1956(h).   

DECOMISO PENAL  

(…)  

3.  Tras  una condena por cualquiera de las  violaciones  imputadas  en  los  cargos  2  al  37  de  la segunda acusación de  reemplazo,  los  acusados,  CLAUDIA  BEATRIZ RICAURTE  MORALES  y otros, deberán ceder a los Estados Unidos  cualesquiera   propiedad,   inmueble   o  personal,  implicada  en  las  ofensas  antedichas  y  cualquier propiedad rastreable a tal propiedad, incluyendo por lo  menos, pero sin limitarse a, lo siguiente:   

(a)  La  suma  total  de  cincuenta y cinco  millones de dólares ($55,000,000.00) en moneda estadounidense.   

(b)  $2,971,533.00 en moneda estadounidense  la  cual  ha  sido  confiscada.  En  virtud  del  título 18, Código de Estados  Unidos, Sección 928(a)(1).   

4. Si cualquier propiedad sujeta a decomiso  descrita  en la sección de decomiso de la segunda acusación de reemplazo, como  resultado de cualquier acto u omisión de los acusados,   

(a)  no  puede  localizarse  tras  haberse  ejercido la debida diligencia:   

(b)  ha  sido  transferida  o  vendida a, o  depositada en manos de un tercero;   

(c)  ha sido puesta fuera del alcance de la  jurisdicción del Tribunal;   

(d)  ha  disminuido  considerablemente  de  valor; o   

(e) ha sido integrada con otras propiedades  las cuales no pueden dividirse sin dificultad.   

Es  la intención de los Estados Unidos, en  virtud  del  Título 21, Código de Estados Unidos, Sección 853(g), tal como se  incorpora  en  el Título 18, código de los Estados Unidos, Sección 982(b)(1),  procurar  el  decomiso de cualquier otra propiedad de dicho(s) acusados(s) hasta  ascender   al   valor   de   la   propiedad   sujeta   al   decomiso  mencionada  anteriormente.   

Todo  en  virtud del Título 28, código de  los  Estados  Unidos,  Sección  2461(c), Título 18, Código de Estados Unidos,  Secciones  981(a)(1)(c),  982(a)(1) y 982(b) y el Título 21, Código de Estados  Unidos, Sección 853.   

Las  conductas  atribuidas  por  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos Distrito Del Sur de Florida, se recogen en la  legislación penal colombiana, así:   

Las  infracciones descritas en la acusación  emitida  por el tribunal federal de Distrito para el Distrito Sur de Florida, se  encuentran  contenidas  en el artículo 340  (Modificado  por el artículo 8º de la  Ley  733  de  enero  29  de  2002,  y  por  el  artículo  19  de la Ley 1121 de  2006)   bajo   la  denominación  de  concierto  para  delinquir  agravado  y en el artículo 323 (modificado   por   el   artículo   11   de   la   Ley   1453   de  2011)  tipificado  como lavado de activos, del Código  Penal  expedido mediante la Ley 599 de 2000.   

Artículo     340.     (Modificado  por  la  Ley  733  de 2002, artículo 8º).  Concierto  para  delinquir.  Cuando varias personas se concierten  con  el  fin  de  cometer  delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola  conducta,   con   prisión   de  cuarenta  y  ocho  (48)  a  ciento  ocho  (108)  meses.   

(Inciso  2º  modificado por la Ley 1121 de  2006,  artículo  19).  Cuando  el concierto sea para  cometer  delitos  de  genocidio,  desaparición  forzada  de  personas, tortura,  desplazamiento  forzado,  homicidio,  terrorismo,  tráfico  de drogas tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,  secuestro,  secuestro extorsivo,  extorsión,  enriquecimiento  ilícito,  lavado  de  activos  o  testaferrato  y  conexos,   o   Financiamiento  del  Terrorismo  y  administración  de  recursos  relacionados  con actividades terroristas, la pena será de prisión de ocho (8)  a  dieciocho  (18) años y multa de dos mil setecientos (2700) hasta treinta mil  (30000) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,  constituyan  o  financien  el  concierto  para delinquir.   

Artículo   323.   LAVADO    DE    ACTIVOS.   (modificado  por  la  Ley  1453 de 2011,  artículo  42). El que adquiera, resguarde, invierta,  transporte,  transforme,  almacene,  conserve,  custodie o administre bienes que  tengan  su  origen  mediato o inmediato en actividades de tráfico de migrantes,  trata  de  personas,  extorsión, enriquecimiento ilícito, secuestro extorsivo,  rebelión,  tráfico  de  armas,  tráfico de menores de edad, financiación del  terrorismo   y   administración   de   recursos  relacionados  con  actividades  terroristas,   tráfico   de   drogas  tóxicas,  estupefacientes  o  sustancias  sicotrópicas,   delitos   contra  el  sistema  financiero,  delitos  contra  la  administración  pública,  o  vinculados  con el producto de delitos ejecutados  bajo  concierto  para  delinquir,  o les dé a los bienes provenientes de dichas  actividades  apariencia  de  legalidad  o  los  legalice,  oculte  o  encubra la  verdadera  naturaleza,  origen,  ubicación, destino, movimiento o derecho sobre  tales  bienes  o  realice  cualquier otro acto para ocultar o encubrir su origen  ilícito,  incurrirá  por esa sola conducta, en prisión de diez (10) a treinta  (30)  años  y  multa  de  seiscientos  cincuenta (650) a cincuenta mil (50.000)  salarios mínimos legales vigentes.   

La  misma  pena  se  aplicará  cuando  las  conductas  descritas  en  el  inciso  anterior  se  realicen  sobre  bienes cuya  extinción de dominio haya sido declarada.   

El  lavado  de  activos  será  punible aun  cuando  las  actividades  de  que provinieren los bienes, o los actos penados en  los  apartados  anteriores,  se  hubiesen realizado, total o parcialmente, en el  extranjero.   

Las   penas  privativas  de  la  libertad  previstas  en  el  presente  artículo  se aumentarán de una tercera parte a la  mitad  cuando para la realización de las conductas se efectuaren operaciones de  cambio  o  de  comercio  exterior,  o  se introdujeren mercancías al territorio  nacional.   

El  aumento  de  pena previsto en el inciso  anterior,   también   se   aplicará  cuando  se  introdujeren  mercancías  de  contrabando al territorio nacional.   

Justamente,  como  las penas nacionales para  los  comportamientos  descritos  en  la  Acusación  por  Estados Unidos, no son  inferiores  a  4 años de sanción privativa de la libertad que exige el numeral  primero  del  artículo  493  de  la  Ley  906  de  2004,  se  cumple  con  este  presupuesto.   

Adicionalmente,  se  advierte  que,  como el  decomiso   penal   no  comporta  imputación  alguna,  sino  el  anuncio  de  la  consecuencia   patrimonial  que  la  eventual  declaratoria  de  responsabilidad  acarrea  respecto de los bienes involucrados en el delito, por cuya comisión se  acusa  al requerido, el tema es ajeno a la solicitud de extradición, razón por  la  cual  no  se  encuentra  comprendido dentro de los aspectos a analizar en el  concepto a emitir por la Sala.   

4. Equivalencia de las decisiones  

Este   requisito   hace  referencia  a  la  correspondencia  formal  y  sustancial  que  se  debe dar entre la decisión que  contiene  los  cargos  por  los  cuales  se  pide  la extradición de la persona  reclamada,  y  el  acto  procesal  conocido  en  la legislación colombiana como  resolución  de acusación y/o escrito de acusación,  es  decir, a la decisión que sirve de introducción a  la  fase  del  juicio,  a  través  de  la  cual  el  Estado acusa a una persona  determinada  de  violar  la  ley  penal,  discrimina  los  cargos que le imputa,  consigna  los  hechos  que  le  sirven  de fundamento y determina la época y el  lugar  de  comisión  del  ilícito o ilícitos, para que el solicitado tenga la  posibilidad de conocerlos y enfrentarlos.    

La Acusación emitida por el órgano judicial  de  los Estados Unidos, contiene los requisitos de la formulación de acusación  prevista  en  los artículos 336 y 337 de la Ley 906 de  2004,  pues,  consigna  las  circunstancias de tiempo,  modo  y  lugar  en que se realizó la conducta punible, su descripción típica,  las  pruebas  en  que  se  apoya,  las normas sustanciales aplicables al caso, y  permite que se inicie el debate al interior del juicio.   

La  providencia  dictada en el exterior y la  regulada  en la legislación nacional son equivalentes, cumpliendo así con este  requisito.   

5.  Condiciones que debe imponer el Gobierno  si autoriza la extradición.   

Ante la eventual determinación positiva del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia como  Supremo   Director   de  las  relaciones  internacionales,  la  Corte  considera  pertinente   recordar   que  debe  someter  la  extradición  a  los  siguientes  condicionamientos al país requirente:   

5.1.  Excluir  las  penas   de   muerte,   la   condena  a  prisión  perpetua,  el  sometimiento  a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes,  la  sanción  de  destierro,  o  confiscación  para  los  delitos  autorizados,  pues  esas  condenas  están  excluidas del ordenamiento jurídico  colombiana  de  conformidad  con  los  fundamentos de la Constitución Política  (artículos 11, 12 y 34).   

5.2.  Recordar  al  país  solicitante  la  prohibición  constitucional  de  juzgar  a la ciudadana  solicitada  por  conductas  anteriores  al 17 de diciembre de 1997 y diversas de  las que originaron la solicitud de extradición.   

5.3. Con el fin de  preservar  los  derechos  fundamentales  de  la  requerida, el Gobierno Nacional  condicionará  su entrega a que el Estado requirente le garantice su permanencia  en  ese  país  y el retorno a Colombia en condiciones de dignidad y respeto por  la  persona  humana,  en  el eventual caso de ser sobreseída, absuelta, hallada  inocente  o  de  situaciones  similares  que  conduzcan  a  su libertad, incluso  después  de  su liberación por haber cumplido la pena que le fuere impuesta en  la  sentencia de condena, en razón de los delitos por los cuales se autoriza su  extradición.   

5.4.  A partir  de  los  postulados  axiológicos  de  la  Constitución  Política, el Gobierno  Nacional  está  en  el  deber  de  disponer  lo  necesario para que el servicio  exterior   de   la   República   realice   un   detallado   seguimiento  a  los  condicionamientos              referidos26   

.  

5.5.  El  Gobierno  Nacional  debe,  además,  condicionar  la  entrega  de  CLAUDIA  BEATRIZ  RICAURTE MORALES a que se le respeten  como  a  cualquier otro nacional todas las garantías debidas a su condición de  procesada,  en  particular,  a que su situación de privación de la libertad se  desarrolle  en  condiciones dignas, a que la pena privativa de la libertad tenga  la  finalidad  esencial  de  reforma y readaptación social (Artículos 29 de la  Carta;  9  y  10  de  la  Declaración  Universal  de  Derechos  Humanos; 5-3.6,  7-2.5,8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de  la  Convención  Americana de  Derechos  Humanos;  9-2.3, 10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de  Derechos Civiles y Políticos).   

Igualmente,  al  Gobierno  le  corresponde  condicionar  la  entrega  a  que  el país reclamante, conforme a sus políticas  internas  sobre  la  materia,  le ofrezca posibilidades racionales y reales para  que  la  eventual  extraditada  pueda  tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  habida cuenta que la Constitución de 1991, en su artículo 42,  reconoce  a  la  familia  como  núcleo  esencial  de  la sociedad, garantiza su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, lo cual se refuerza con  la  protección  adicional que a ese núcleo le otorgan la Convención Americana  sobre  Derechos  Humanos  (artículo  17)  y  el Pacto Internacional de Derechos  Civiles y Políticos (artículo 23).   

5.6. Finalmente, se  recordará  al país extranjero, la obligación de sus autoridades de tener como  parte  cumplida  de  la  pena  en  caso  de  condena,  el tiempo que      CLAUDIA     BEATRIZ     RICAURTE  MORALES,  haya  permanecido  privada de su libertad en razón de este trámite.   

CAUSALES DE IMPROCEDENCIA.  

El   artículo   35  de  la  Constitución  Política,   modificado  por  el  primero  del  Acto  Legislativo  01  de  1997,  ordena:   

“La  extradición  se  podrá solicitar,  conceder  u  ofrecer  de acuerdo con los tratados públicos y, en su defecto con  la ley.   

“Además,   la   extradición  de  los  colombianas  por  nacimiento se concederá por delitos cometidos en el exterior,  considerados como tales en la legislación penal colombiana.   

“La  extradición  no  procederá  por  delitos políticos.   

“No procederá la extradición cuando se  trate  de  hechos  cometidos  con anterioridad a la promulgación de la presente  norma”.   

De  acuerdo  con  esta  disposición,  son  causales  de improcedencia de la extradición, las siguientes, (i) que el delito  por  el cual se procede sea de naturaleza política, (ii) que se trate de hechos  cometidos  con  anterioridad  al 17 de diciembre de 1997, fecha de promulgación  de  la  referida  norma,  y (iii) que el delito haya sido cometido en territorio  colombiano.   

Ninguna  de estas prohibiciones concurre en  el  caso analizado. Los delitos de concierto para delinquir agravado y lavado de  activos   imputados   a  RICAURTE  MORALES  en  la  acusación,  son de naturaleza común, no política, y los  hechos  en  los  cuales  se sustentan las imputaciones ocurrieron alrededor o en  los  años  2007  y  2010,  es  decir,  después  de  la  promulgación del acto  legislativo.   

El  lugar de comisión de los hechos tampoco  se  erige  en  causal  de  improcedencia.  Del estudio de la acusación y de las  declaraciones  de apoyo se establece que la solicitada en extradición, desde el  comienzo  o  alrededor  de ese año, es miembro de una organización que exporta  cantidades  considerables  de cocaína desde Colombia hacia los Estados Unidos y  posteriormente lava las ganancias obtenidas de dicha actividad.   

Según las investigaciones realizadas por el  Agente  Especial  de  la Administración de Control de Drogas (“DEA”), Kevin  M.  Hannon,  la  requerida  fue  identificada  como  parte  de  la organización  internacional  de  tráfico  de  drogas  /  lavado de dinero dedicada a producir  mensualmente   toneladas   de   cocaína  para  enviar  a  los  Estados  Unidos.  Posteriormente,  dicha  organización  repatría decenas de millones de dólares  que son ganancias de droga de regreso a Colombia.   

Durante  la  época  de  investigación  que  llevó  a  la  acusación,  CLAUDIA  BEATRIZ  RICAURTE  MORALES  de  forma  voluntaria, incurrió en conductas  tipificadas  en  el ordenamiento jurídico interno como concierto para delinquir  agravado      y      lavado      de      activos27.   

(…)  

     

I. Antecedentes     

6.  Esta investigación ha revelado que…  Claudia  Beatriz  Ricaurte  Morales  (en  adelante “Ricaurte”), y otros eran  miembros  de  una  organización  de  narcotráfico (“OTD” por sus siglas en  inglés)  encabezada por el coacusado Ramón Navarro Cerrano que, desde abril de  2006,  conspiró para importar cantidades que ascendieron a múltiples toneladas  de  cocaína  desde  Suramérica  a  los  Estados Unidos, y para lavar ganancias  procedentes de la venta de cocaína en Suramérica.   

7. Desde octubre de 2010 hasta el presente,  agentes  del orden público de Colombia condujeron interceptaciones telefónicas  legales  y judicialmente autorizadas con la OTD NAVARRO como principal objetivo.  Conversaciones   telefónicas   de…  Ricaurte,  y  otros  cómplices  acusados  formalmente  y no acusados formalmente, fueron interceptadas legalmente mientras  hablaban  sobre  la  fabricación,  transportación,  almacenamiento,  y  envío  internacional  de  cantidades de a múltiples toneladas de cocaína, y el lavado  de  decenas  de  millones de dólares en ganancias de narcóticos a Suramérica.  Basado   en   información   obtenida   de   esas  conversaciones  interceptadas  legalmente,   aproximadamente   1.3  millones  de  dólares  estadounidenses  de  ganancias  de  narcóticos  y un kilogramo de cocaína fueron incautados por las  autoridades del orden público holandés.   

     

I. Pruebas     

8.  Las  pruebas en contra de cada acusado  incluyen   intercepciones   de  líneas  telefónicas  legales  y  judicialmente  autorizadas  en  Colombia,  vigilancia  conducida  por  el  personal  del  orden  público  colombiano,  recolecciones  u  entregas  controladas  de  ganancias de  narcóticos,  e  incautaciones  de  narcóticos  y  dinero  por  parte de varias  agencias del orden público.   

9.  En  octubre  de  2010, las autoridades  colombianas  condujeron  una entrega controlada de ganancias de narcotráfico en  dólares  estadounidenses.  De  acuerdo  a  testigos  del  gobierno dispuestos a  cooperar  (en  adelante  “testigos”),  las  ganancias  de narcóticos fueron  entregadas  a  Ricaurte  en  una “casa de cambio”, en Bogotá, Colombia. Las  autoridades  colombianas  legalmente  interceptaron  llamadas durante las cuales  Ricaurte   habló   sobre  el  convertir  “documentos”.  Las  conversaciones  interceptadas  indicaron  que Ricaurte no tenía suficientes pesos colombianos a  la mano para comprar todos los dólares estadounidenses.   

(…)  

30.  Durante esta investigación, hubieron  un  total  de ocho recolecciones controladas de ganancias de narcóticos para la  OTD  Navarro.  Un  total  de  $697,466,63  fue lavado a través de instituciones  financieras   basadas  en  Miami,  Florida,  en  conformidad  con  instrucciones  explicitas  (sic)  de  parte  de  [l]os  acusados.  $1,670,260  fue entregado en  efectivo.  Una  vez  que  el dinero llegó a Colombia, una parte de la moneda en  efectivo  fue  procesada  mediante  casas  de  cambio  operadas  por  Ricaurte y  Chaustre  para  su  almacenamiento  consiguiente  en  una  joyería  operada por  Pacheco.  Ganancias  de drogas adicionales fueron recolectadas por Arango, quien  recibió instrucciones de pago y desembolso de parte de Castaño…   

(…)  

…  Claudia  Beatriz Ricaurte Morales era  dueña  de  una  casa  de  cambio  en  Bogotá  quien ayudó a la OTD Navarro al  convertir  ganancias de narcóticos en forma de dólares estadounidenses a pesos  colombianos,  y  transmitió  tales  pesos  colombianos  a Chaustre y a otros…   

(…)  

Esta reseña de la actividad ilícita deja en  claro  que los hechos por los cuales se acusa a CLAUDIA  BEATRIZ  RICAURTE  MORALES  tuvieron como fin el lavado  de   ganancias   obtenidas   del  tráfico  de  estupefacientes  a  los  Estados  Unidos.   

Por tal razón, se cumple el condicionamiento  constitucional  de  que  la  conducta  haya  sido  realizada  en  el extranjero,  cualquiera  sea  la teoría que se aplique para determinar el lugar de comisión  del ilícito (de la acción, del resultado o de la ubicuidad).   

Ahora  bien,  ante  la  ausencia  de tratado  vigente  con  los  Estados Unidos, la extradición es tramitada de acuerdo a los  lineamientos  y  exigencias  establecidas  por  la  Ley  Penal  Colombiana, cuyo  cumplimiento la Corporación examinó en detalle.   

Por  lo  expuesto,  la  Corte  Suprema  de  Justicia,   Sala   de   Casación   Penal,  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE ante la solicitud de extradición de la  ciudadana   colombiana   CLAUDIA   BEATRIZ   RICAURTE  MORALES,  hecha  por el Gobierno de los Estados Unidos  de  América  mediante  Nota  Verbal No. 2609 del 8 de noviembre de 2012, por el  cargo   imputados  en  la  Acusación  Formal  No.  11-20552-CR-GRAHAM(s)(s)  de  noviembre  10  de  2012,  emitida  por  el  Tribunal  de Distrito de los Estados  Unidos, Distrito Del Sur de la Florida.   

Por    la   Secretaría   de   la   Sala  entérese de esta decisión a  los  interesados  e  intervinientes,  así  como  al señor Fiscal General de la  Nación, para lo de su cargo.   

Remítase  el  expediente  al  Ministerio de  Justicia  y del derecho, para lo que concierne en adelante al Gobierno Nacional.   

Comuníquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS BARCELÓ CAMACHO   

            

FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO  

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

            

GUSTAVO  ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ  

LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO  

            

   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Folios   3   al   12,   folios   13  al  22  (traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

2  Folios   17   al   56,   folios  57  al  67  (traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

3 Folio  1 – 2 Cuaderno Original.   

4 Folio  6 Cuaderno original   

5 Folio  13 Cuaderno original.   

6 Folio  15 Cuaderno Original.   

7  Folios   47   al   56,   folios  57  al  67  (traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

8  Folios   3   al   12,   folios   13  al  22  (traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

9  Folios   74   al  85;  Folios  212  al  222  (Traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

10  Folios  155  al  176;  Folios  290  al  309  (Traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

11  Folios  102  al  121;  Folios  239  al  256  (Traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

12  Folio 135; Folio 270 (Traducción no oficial) Carpeta Anexa.   

13  Folio 69 Carpeta Anexa.   

14  Artículo 495 de la Ley 906 de 2004.   

15  Esta  regulación  legal  resulta  aplicable  al caso en virtud del principio de  integración  normativa  prevista  en  el  artículo  25  del  estatuto procesal  penal.   

16  Folio 73, folio 210 (traducción no oficia)l Carpeta Anexa.   

17  Folio 72, folio 209 (traducción no oficial) Carpeta Anexa.   

18  Folio 70 y siguiente Carpeta Anexa.   

19  Folio 69 Carpeta Anexa.   

20  Folios   3   al   12,   folios   13  al  22  (traducción  no  oficial)  Carpeta  Anexa.   

21  Folios 41 al 43 Carpeta Anexa.   

22  Folio 29 a 30 Carpeta anexa.   

23  Folio 28 Carpeta anexa   

24  Folio 27 al 29 Cuaderno de la Corte.   

25  Folios  102  al  121;  Folios  239  al  256  (Traducción  no  oficial). Carpeta  Anexa.   

26  “…es  preciso advertir que como el instrumento de  la  extradición  entre  Estados  Unidos  de  América  y  Colombia  se rige, en  ausencia  de un instrumento internacional que regule los motivos de procedencia,  requisitos,   trámite   y   condiciones,   por  las  normas  contenidas  en  la  Constitución  Política  (artículo  35) y en el Código de Procedimiento Penal  (artículos  508  a  533  de  la Ley 600 de 2000), cuando recae sobre ciudadanas  colombianas  por  nacimiento  -si  es  pasiva-,  es  imperioso  que  el Gobierno  Nacional  haga  las exigencias que estime convenientes en aras a que en el país  reclamante  se  le  reconozcan  todos  los derechos y garantías inherentes a su  calidad  de  colombiana  y  de procesado, en especial las contenidas en la Carta  Fundamental  y  en  el  denominado  bloque  de  constitucionalidad, es decir, en  aquellos  convenios  internacionales  ratificados  por  Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Los  condicionamientos en cuestión tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de  un ciudadana colombiana por  nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito  que  dio lugar a su entrega a un país  extranjero,  no  implica  que  pierda su nacionalidad ni los derechos que le son  anejos  a  tal  calidad.  Por  tanto, el deber de protección de las autoridades  colombianas  se  extiende  a  tal  punto,  que  han  de  vigilar que en el país  reclamante  se le respete los derechos y garantías tal como si fuese juzgado en  Colombia.  A lo que renuncia el Estado que accede a la entrega de un connacional  es  a  ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga  siendo  súbdito  de  Colombia,  conserva  a  su  favor todas las prerrogativas,  garantías  y  derechos  que emanan de la Constitución y la ley, en particular,  aquellos  que se relacionan con su calidad de procesado y que tienen que ver con  la dignidad humana”.   

(Concepto  de  Extradición    del    05/09/2006,    rad.    núm.  25625)   

27  Folios  153  al  176;  Folios  290  al  309  (Traducción  no  oficial). Carpeta  Anexa.     

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