39609(21-11-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

          SALA  DE  CASACIÓN  PENAL              

Magistrado Ponente  

                               JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                    Aprobado Acta No. 426   

                                             

Bogotá   D.   C.   veintiuno   (21)   de  noviembre  de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

En  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de  Santa  Marta  se  llevó  a cabo audiencia preparatoria bajo la égida de la Ley  600  de  2000  el 15 de febrero de 2012, a la cual no asistieron el procesado ni  su  defensor  pese  a  haber  sido  citados  oportunamente.  El 20 de febrero el  acusado  NAPOLEÓN  JESÚS  BARRAZA  LOZANO,  presentó  por  escrito recurso de  reposición  y  en  subsidio  apelación  atacando  las  decisiones adoptadas al  interior  de  dicha  vista, a los cuales dio el trámite la Secretaría de dicho  cuerpo  colegiado  y  el 25 de julio del año que avanza, el órgano en mención  repuso  parcialmente  las  determinaciones  adoptadas  y concedió el recurso de  apelación,  respecto  del  cual  atañe  a esta Sala emitir la decisión que en  derecho corresponda.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1.  El  27  de  abril de 2008 Víctor Javier  Padilla  Rueda  instauró  denuncia penal contra NAPOLEÓN JESÚS BARRAZA LOZANO  por  la presunta comisión del delito de prevaricato por acción, al estimar que  en  su  condición de Juez Primero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad  de  Santa Marta, el 22 de noviembre de 2007, desarrolló actividades como acudir  a  su  residencia  y  a  una clínica a entregarle una boleta de citación en la  tarde  y  noche,  respectivamente,  para que asistiera a una diligencia judicial  programada  para  el  27  del mismo mes y año dentro de un proceso cuya fase de  ejecución  de la sentencia por el delito de inasistencia alimentaria se hallaba  a su cargo.   

2.  Expuso  que el funcionario mencionado en  auto  de  28  de  marzo  de  2008  le  revocó  el  beneficio  de la suspensión  condicional  de  la  ejecución de la pena y dispuso su captura, la cual se hizo  efectiva  el  17  de  abril  del  citado año, desconociéndose el contenido del  inciso  final  del artículo 56 de la Ley 600 de 20001,    no   obstante   que   la  denunciante  en  la actuación por el delito de inasistencia alimentaria, había  iniciado  proceso  ejecutivo  de alimentos ante el Juzgado Segundo de Familia de  esa  ciudad  de  lo  cual  tenía  conocimiento el señalado juez y por ende, no  podía darse un doble pago.   

3. El 30 de mayo del referido año un Fiscal  Delegado  ante el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa Marta ordenó  apertura           de           instrucción2  contra  el  Juez  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad de esa ciudad, NAPOLEÓN JESÚS  BARRAZA  LOZANO, y dispuso su vinculación a través de indagatoria realizada el  15      de      julio      del     mismo     año3,  en  la cual luego de ponerle  de  presente la citada denuncia y escuchar sus descargos le imputó el delito de  prevaricato   por   acción   contemplado   en  el  artículo  413  del  Código  Penal.   

4.  El  10  de  mayo  de  20114,  definió  la  situación  jurídica del sindicado adoptando las siguientes determinaciones, se  abstuvo  de  imponer  medida  de  aseguramiento por el delito de prevaricato por  acción  y  precluyó la investigación por dicho ilícito, en tanto que dispuso  el  cierre  de  la  investigación por la conducta punible de abuso de autoridad  haciendo hincapié en que:   

“(…)   Lo  expuesto  demuestra  podría  (sic)  estar  incurso  el procesado en la presunta  conducta  de  abuso  de autoridad, por los actos arbitrarios e injustos acabados  de  reseñar;  que  si  bien  no  le  fueron  imputados en la indagatoria por su  denominación  jurídica,  de  manera  fáctica  fue  enterado  de los mismos; y  procedió   a  formular  sus  descargos,  alegando  una  presunta  búsqueda  de  celeridad procesal para actuar de esa manera (…)”.   

5.  El 15 de julio de 2011 fue calificado el  mérito  del  sumario  con  resolución de acusación5  por  el  delito  de  abuso de  autoridad  previsto  en el artículo 416 del Código Penal y se consignó que no  obstante  no  habérsele  imputado  los  actos  arbitrarios  e  injustos  en  la  indagatoria  “de  manera  fáctica  fue  enterado  de  los  mismos;  y procedió a formular sus descargos,  alegando  una  presunta  búsqueda  de  la celeridad procesal para actuar de esa  manera;  confesión  calificada  que  se  encuentra  desvirtuada con las pruebas  documentales mencionadas”.   

6.  El  26  de  agosto  de  2011, la Sala de  Decisión  Penal  del Tribunal Superior de Santa Marta avocó el conocimiento de  las  diligencias,  imprimió el trámite previsto en el inciso 2° del artículo  400     de     la     Ley     600     de     20006,  interregno  en  el  cual  la  parte  civil  y  el  acusado  efectuaron  diversas solicitudes. Luego de algunas  vicisitudes  se  señaló  el  15 de febrero del 2012 para realizar la audiencia  preparatoria,  acto  del  cual fue notificado en forma personal tanto el acusado  como el defensor el día 30 del enero del año en curso.   

7.  La  referida audiencia se efectuó en la  fecha  señalada,  se  inició  a  las 3: 15 p.m (acorde con la instalación del  magistrado  ponente)  y  finalizó a las 3:34 minutos7,    acudiendo   el   fiscal,  ministerio  público  y  representante  de  la  parte  civil,  no haciéndolo el  acusado         y         su         defensor8.   

8.  El  20  de febrero de 2012, el procesado  radicó  escrito  interponiendo  recurso de reposición y en subsidio apelación  contra    algunas    de    las    decisiones    adoptadas    en   la   audiencia  preparatoria.9   

9.  La  Secretaría  de  la  Sala  Penal del  referido                   Tribunal10,  el 21 de febrero del citado  año      suscribió      informe      al     que     denominó     “traslado  para  el  sujeto  procesal  recurrente”  (con apoyo en  los  artículos  189  de  la  Ley  600  de  2000  y  108  y  349  del Código de  Procedimiento  Civil)  y  ulteriormente elaboró otro de la misma especie al que  llamó  “traslado para los  sujetos  procesales  no  recurrentes”  con   sustento   en   las   normas   procesales  citadas11  y  el 25 de  febrero  del  año mencionado con informe secretarial12  puso  en  conocimiento  del  magistrado   ponente   que   el   procesado   NAPOLEÓN  JESÚS  BARRAZA  LOZANO  “presentó  y  sustentó  de  manera  oportuna  los  recursos de reposición y apelación”.   

10.  El  25  de  julio  de  2012  la Sala de  Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior de Santa Marta, repuso parcialmente la  decisión  adoptada  el  15 de febrero de 2012 (en la audiencia preparatoria) en  relación  con  la  recepción  de un testimonio y mantuvo incólumes las demás  decisiones  emitidas,  concediendo  ante esta Sala el recurso de apelación (sin  indicar incluso el efecto) interpuesto subsidiariamente.   

PROVIDENCIA APELADA  

Se    halla    dividida    en   diversos  acápites:   

1.  Las decisiones  impugnadas. Rememoró que:   

1.1.   Se  rechazó  la  práctica  de  la  recepción  de  los  testimonios  de Jhasbleidiz Muñoz Granados, Maribel Acosta  Soracá  y  Germán  Antonio  Lubo  en  razón  a  que  habían  declarado en la  investigación.   

1.2.  Se  dispuso  no  oficiar  al  Consejo  Seccional   de   la   Judicatura  del  Magdalena  para  allegar  copias  de  las  evaluaciones  realizadas  al  acusado,  como  tampoco  de la producción laboral  anual del funcionario.   

1.3. No se declaró la nulidad impetrada por  el  acusado,  con  base en que fue interrogado en la indagatoria respecto de los  hechos  narrados  en  la  denuncia  instaurada  en su contra, no obstante que la  Fiscalía  lo haya acusado por el delito de abuso de confianza y por prevaricato  por  acción  inicialmente  imputado  en  dicha diligencia y no transgredirse el  derecho  de  defensa, en razón a que la oportunidad de contradicción en la Ley  600   de   2000   no   es   restringida   y   no  se  limita  únicamente  a  la  indagatoria.   

2.    Las  consideraciones. Se alude a varios temas:   

2.1.  Asistencia  obligatoria  a  la  audiencia preparatoria. Con base en  lo  establecido  en  artículo  142-11 de la Ley 600 de 2000, la asistencia a la  audiencia  preparatoria  resulta obligatoria para la Fiscalía e igualmente debe  acudir  el acusado privado de la libertad. El fiscal asistió y el procesado no,  pues   se   halla   disfrutando   de  su  libertad,  como  tampoco  lo  hizo  su  defensor.   

La  presentación  por parte del acusado del  escrito   de   solicitud   de   aplazamiento   de   la   diligencia,   se   hizo  extemporáneamente  el día en que se efectuó la misma a las 3:15 p.m y la Sala  desconocía su existencia.   

El  artículo  186  de  la  Ley  600 de 2000  permite  que  los  sujetos procesales que no asistan a la audiencia preparatoria  puedan  impugnar  las  decisiones  allí  adoptadas.  Ello,  no  obstante que el  escenario  natural  para  tal  actuación  lo  sea  al  interior  de las mismas.   

En el caso del acusado quien no asistió a la  audiencia  resulta  viable  la interposición y sustentación de los recursos de  reposición   y   apelación,  con  lo  cual  se  le  garantiza  el  derecho  de  contradicción.   

2.2.  De las solicitudes probatorias   

2.2.1.  No  repuso la decisión que negó la  recepción  de  la  ampliación  de  las  declaraciones  de  Jhasbleidiz  Muñoz  Granados,  Maribel  Acosta  Soracá  y Germán Antonio Lubo y el allegamiento de  las  evaluaciones  y  producción  del  acusado, en razón a que no explicó con  suficiencia  la  necesidad  y utilidad de las mismas; en la sustentación de los  recursos pretendió subsanar dicha falencia.   

2.2.2.  Al  percatarse  la  Sala  que  hubo  omisión  al  no  emitir  pronunciamiento  respecto  de  la  recepción  de  los  testimonios  de Fanny Elena Estrada de Fernández y Carmen Julia Granados Rojas,  repuso  su  determinación disponiendo la práctica del testimonio de la primera  por  haberse  demostrado  el  fin perseguido con el mismo,  no aconteciendo  igual  circunstancia  con los dos restantes cuya conducencia no fue expuesta por  el acusado y por ende mantuvo incólume la decisión.   

2.3.  De la nulidad   

No accedió a reponer la providencia en   punto  de  la  declaratoria  de  nulidad  invocada  por el acusado quien la hizo  consistir  en  que  en la diligencia de indagatoria no le fue imputado el delito  de  abuso  de  autoridad  materia  de  la acusación, sino el de prevaricato por  acción.   

Determinación que adoptó con sustento en el  inciso   segundo   del   artículo   342  de  la  Ley  600  de  200013   y  citas  jurisprudenciales14 de providencias de esta Sala  que estimó guardan relación con el tema.   

No  puede argüirse violación al derecho de  defensa  ya  que  en la indagatoria se hizo una imputación fáctica con base en  la denuncia instaurada en contra del procesado.   

En suma, la providencia materia de apelación  repuso  la  decisión  disponiendo  la  recepción de un testimonio (Fanny Elena  Estrada  de  Fernández)  manteniendo  incólume  las  restantes determinaciones  adoptadas en la audiencia preparatoria.   

LA APELACIÓN  

El procesado refirió diferentes temáticas,  a saber:   

1. Aduce haber radicado escrito de solicitud  de  aplazamiento  de  la audiencia preparatoria el mismo día de la celebración  de  dicho  rito  el  cual  no  fue  tenido  en cuenta. Precisó que el oficio lo  entregó   a   una  empleada  del  Centro  de  Servicios  en  las  horas  de  la  mañana   quien  lo  radicó  a  las  3:  15  minutos  de  la  tarde  en la  secretaría  de  la Sala Penal del Tribunal y la audiencia se inició a las 3:19  minutos (sic).   

Añade  que  la audiencia se realizó sin su  presencia  y  la  de su defensor, resolviéndose negativamente sobre las pruebas  solicitadas  y  la nulidad deprecada consistente en acusársele por el delito de  abuso  de  autoridad,  diferente  al imputado en la indagatoria, prevaricato por  acción.    Estimó    transgredido    el    derecho   de   defensa   y   debido  proceso.   

2. No obstante reconoció que la providencia  del  15 de febrero de 2012 dictada por la Sala Penal del Tribunal Superior en el  curso   de   la   audiencia   preparatoria   adquirió   ejecutoria   en   dicha  vista.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.  Según se desprende del contenido de los  artículos  75-  3  y  76- 2 de la Ley  600 de 2000 esta Sala es competente  para  resolver  los recursos de apelación incoados con ocasión de los procesos  adelantados  contra  los  funcionarios  allí  enlistados,  dentro de los que se  hallan  los  jueces  de ejecución de penas y medidas de seguridad, categoría a  la  que pertenece el acusado NAPOLEÓN DE JESÚS BARRAZA LOZANO, quien interpuso  el referido medio de impugnación subsidiario al de reposición.   

No  obstante  lo  anterior  la  competencia  establecida  por  la  primera  de  las  disposiciones  citadas no opera de forma  automática,  por  ende  menester  es  que  la Sala examine entre otros aspectos  relevantes,  si  la  apelación  fue  interpuesta en debida forma y dentro de la  oportunidad  que  señala  el  legislador  para  abordar  su  estudio  o en caso  contrario, abstenerse de hacerlo.   

2. Sentada la anterior premisa se examinará  si  jurídicamente  resultaba  viable que la Sala Penal del Tribunal Superior de  Santa  Marta,  le  diera  trámite  a  los  recursos de reposición y apelación  interpuestos  contra  las  decisiones  adoptadas  al  interior  de  la audiencia  preparatoria  celebrada  el  15  de febrero de 2012 o si por el contrario acorde  con  las  disposiciones  legales que rigen dicho rito los medios de impugnación  resultaban extemporáneos.   

3.  Para  tal cometido se ha de recordar que  acorde  con el artículo 400 de la Ley 600 de 2000, iniciada la fase del juicio,  el  expediente  queda en la Secretaria del Juzgado o Tribunal de conocimiento, a  disposición  de  los  sujetos  procesales  a  fin  de  que  puedan preparar las  audiencias  preparatoria  y pública, solicitar nulidades originadas en la etapa  de  investigación  y  las  pruebas que consideren necesarias, luego de lo cual,  según  el artículo 401, deben ser citados para la realización de la audiencia  preparatoria,  en  la  que  se resolverán las nulidades y las probanzas pedidas  por  los  sujetos  dentro del término anterior, pasos todos que se cumplieron a  cabalidad  en  este  caso, pues en el proceso se surtió el traslado respectivo,  término  dentro  del  cual  el  acusado  hizo  múltiples peticiones que fueron  resueltas  en  la  audiencia preparatoria, cuya fecha y hora, se reitera, le fue  comunicada    con    antelación    como    lo    demuestran   las   constancias  procesales.   

En  efecto la disposición en cita establece  que aquél es el escenario:   

“(…) Donde se  resolverá  sobre  nulidades  y  pruebas  a  practicar  en la audiencia pública  (…)” y si ello es así, ha de entenderse que es en  dicha  vista  donde  los  sujetos  procesales ostentan la facultad de oponerse a  través  de los medios de impugnación con relación a las decisiones que adopta  el  juez  singular  o colegiado y que estimen les resultan desfavorables o no se  hallan acordes con sus particulares expectativas.   

Es precisamente que acorde con lo anterior el  artículo   182  de  la  Ley  600  de  2000  con  respecto  a  las  notificaciones     en    estrados   establece   que:   “Las  providencias  que  se  dicten  en  el  curso  de  las  audiencias  y diligencias  se  considerarán  notificadas  el  día  en  que  se  celebren   aunque   no   hayan  concurrido  los  sujetos  procesales,    siempre    que    se    hayan    respetado    las   garantías  fundamentales”  (subraya  la Sala), disposición que  ha  de  interpretarse en forma sistemática, racional y coherente y no de manera  parcial  como  lo  hizo  la Sala del Tribunal con el contenido del artículo 186  del   citado   ordenamiento   procesal   penal   que  alude  a  la  “legitimidad     y     oportunidad     para     interponer    los  recursos”.  Obsérvese:   

“Salvo los casos  en  que  la impugnación deba hacerse en estrados, los  recursos  ordinarios  podrán  interponerse  por quien tenga interés jurídico,  desde  la  fecha  en  que  se  haya  proferido  la  providencia, hasta que hayan  transcurrido   tres   (3)   días,   contados    a  partir  de  la  última  notificación    (…)”.(Subrayado    fuera    de  texto)   

Al igual que en concordancia con lo ordenado  por  el artículo 185 de la Ley 600 de 2000 que en cuanto a la clase de recursos  prevé:   

“Clases.   Contra   las   providencias  proferidas  dentro  del  proceso  penal,  proceden  los recursos de reposición,  apelación  y  de  queja,  que  se  interpondrán por  escrito,   salvo   disposición   en   contrario”.  (subraya       la  Sala).   

Entonces,  tratándose  de  audiencias,  los  recursos  allí  interpuestos deberán ser sustentados oralmente, y fuera de las  mismas, lo serán por escrito.   

4. De ahí que lo consignado por la referida  colegiatura  para  legitimar la interposición de los recursos por el acusado no  tiene  ningún  soporte jurídico, por más que se haya esforzado la Secretaría  de  dicha  Sala  en  invocar  disposiciones  del  Código de Procedimiento Civil  (artículos                    10815     y     34916) consignando  que:   

“(…)  Aún  cuando  el  procesado alega  haber  presentado  una  solicitud  de  aplazamiento  en  el  Centro de Servicios  Judiciales  del  SAP,  la entrega del oficio se hizo en la misma fecha en la que  se  realizó  la  audiencia  a  las  3:  15   (sic)  de  la tarde y la Sala  desconocía su existencia.   

“Los  recursos  que  caben  contra  las  decisiones   tomadas   en  la  audiencia  preparatoria  son  por  regla  general  impetrados   y   sustentados   en   el   transcurso   de  la  misma,  sin  embargo,  nada impide que aquellos sujetos procesales que no  asistieron   puedan  impugnar  las  decisiones  allí  tomadas,  dentro  de  los  términos  previstos en el artículo 186 del Código de Procedimiento Penal, tal  como  lo  hizo  el doctor Barraza Lozano, pues al garantizar su oportunidad para  impugnar   las   providencias   se   preserva  su  derecho  fundamental  de  contradicción       (…)”.      (subraya la Sala)   

Téngase en cuenta que el escrito17  signado por  el  acusado  ostenta  sello  de  recibido  el  15  de  febrero  de  2012  a  las  “3:   15  p.m”  de  la  Secretaría  de  la  Sala Penal de la citada colegiatura (otra firma ilegible al  parecer  de  recibido  de  la misma fecha a las “ 3: 50 p m”, parte inferior  izquierda)  y  la  audiencia  preparatoria  se instaló e inició a las 3:15 p.m  (como  se verifica de la propia voz del magistrado ponente según el registro de  audio)  y  no  como  fue  consignado  por la Secretaria de la Sala (Ilse Paulina  Martínez  Visbal),  en  el sentido que dicho rito procesal se inició a las “  03:  19”  sic,  pues  se  reitera,  el  magistrado ponente de viva voz anuncio la apertura de la audiencia  preparatoria     a     las     “tres  y  quince  minutos  de la tarde”18.  Adicional  a  ello, véase  que      obra      “Acta      de      audiencia  preparatoria”19  en  la  cual  se  hizo  un  resumen  de lo allí acontecido, se indicó la fecha de la misma, pero en manera  alguna  se  consignó la hora de inicio y terminación de la misma, como tampoco  contiene nombre o firma alguna de quien la elaboró.   

Sobre este tema importa recordar lo señalado  por  la  Corte Constitucional respecto del manejo del término de notificación,  ejecutoria, sustentación y traslados de los recursos:   

“(…) Equívoco  secretarial  no  modifica  los  términos  legales.  Cabe  interrogarse  si este  régimen  legal  de recurso de apelación contra sentencias puede modificarse en  virtud  de  los  yerros que incurra la secretaría de un despacho judicial. Para  la   Corte   este  cuestionamiento  tiene  una  respuesta  negativa,  pues  ello  implicaría  un  desconocimiento del principio de legalidad del proceso penal ya  que  estaría permitiendo que los términos judiciales no sean los estrictamente  los  señalados  en  la  ley  sino  que  ellos  pueden ser modificados, en casos  concretos,  por  las  secretarías  de los distintos despachos. De este modo, en  cada   sede   judicial   se   podrían   manejar   los  distintos  términos  de  notificación,  ejecutoria,  sustentación  y traslado de un recurso. Y con esto  qué  duda  cabe,  el  derecho  perdería  su  capacidad  de  regulación de los  conflictos  y  de  cohesión de relaciones sociales y se generaría una completa  incertidumbre  en  torno  a  las  reglas  de  juego  que gobiernan los distintos  procedimientos.   

“Frente a ello, si una secretaría incurre  en  un  equívoco  al  dejar  una  constancia de corrimiento o vencimiento de un  término,  bien  sea  de ejecutoria, de sustentación o de traslado, el deber de  los  sujetos  procesales  es  atenerse  al  régimen legal vigente en materia de  procedimiento  y  no  aprovechar la eventual “extensión” de términos a que  pueda   haber  lugar  con  ocasión  de  los  equívocos  en  que  incurran  las  secretarías  de  los despachos judiciales (…).”20   

5. Es por lo anterior que las circunstancias  atrás  anotadas  han debido ser objeto de análisis de parte de los magistrados  de  la Sala de Decisión Penal del referido Tribunal, antes de proceder de forma  inadecuada  y  acudiendo  a normas del Código de Procedimiento Civil, avalar el  trámite  secretarial respecto de unos recursos interpuestos fuera del escenario  diseñado por el legislador.   

Recuérdese    que   al   principio   de  remisión21  se  acude  “siempre que no se oponga a  la  naturaleza  del proceso penal”, lo cual resultaba  palmario,  pues  se  insiste, las determinaciones censuradas fueron adoptadas al  interior  de  una  audiencia,  escenario  natural  para  que  allí  se diera la  controversia   pertinente  hasta  el  punto  que  los  propios  magistrados  que  suscribieron  la  providencia  del  25  de  julio  de 2012, así lo reconocieron  (y     otro    tanto    hizo    el    propio   impugnante)  no  obstante  ello,  se  sostuvo  que tal  procedimiento  se  realizaba  en aras de “garantizar  su   oportunidad   para   impugnar  las  providencias  se  preserva  su  derecho  fundamental  de  contradicción” lo cual riñe con el  principio  de  preclusión de los actos procesales respecto del cual tiene dicho  la Sala:   

“Tampoco  es  procedente  abordar  la  totalidad  de  los  aspectos  señalados por virtud del  principio  de  preclusividad de los actos procesales, entendiéndose por tal que  el  proceso  penal tiene carácter progresivo, de modo que al concluir alguna de  las  etapas  que  lo conforman, verbigracia en ese caso, el término previsto en  el  artículo  400  del  estatuto  procesal  o  cuando  se dio por finalizada la  audiencia  preparatoria,  no  es  viable  revivir las oportunidades que de ellos  surgían.”      22   

6.  La  Sala  se  abstendrá  de resolver el  recurso  referido  en  virtud  que  el trámite que se le imprimió al mismo, no  encuentra  sustento  jurídico  alguno,  -amén  de  las  situaciones puestas de  presente-  que  deberán  ser  objeto  de  examen y valoración por parte de los  magistrados  de  la  Sala  de  Decisión  Penal del referido Tribunal Superior y  adoptar las determinaciones a que eventualmente haya lugar.   

En mérito de lo expuesto la Sala Penal de la  Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

ABSTENERSE   de  conocer  el recurso de apelación subsidiario al de reposición interpuestos por  el     procesado     NAPOLEÓN    JESÚS    BARRAZA  LOZANO, contra las decisiones adoptadas al interior de  la  audiencia  preparatoria  celebrada  el  15  de febrero de 2012, y que fueran  resueltas  en el auto del 25 de julio del presente año por la Sala de Decisión  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Santa  Marta con base en las consideraciones  plasmadas en el cuerpo de este proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ    LUIS    BARCELÓ    CAMACHO                                     FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO ENRIQUE MALO FERNÁNDEZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO                                                JULIO  ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA             

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  “Cuando  obre  prueba  que  el  ofendido  ha  promovido  independientemente la  acción  civil,  el funcionario se abstendrá de condenar al pago de perjuicios.  En   caso   de   hacerlo,  será  ineficaz  la  condena  impuesta”.   

2 Fls.  15- 16 C 1   

3 Fls.  26- 34  C 1   

4 Fls.  70- 83   

5 Fls.  91- 104 C 1   

6 Fl. 4  C 2   

7 Hora  de inicio que de viva voz anuncio el magistrado ponente.   

8 Fl.  203 C 2   

9 Fls.  228 – 239 C 2   

10 Fl.  241 C 2   

11 Fl.  242 C 2   

12 Fl.  243   

13  “(…)  También  se ampliara la indagatoria cuando  aparezcan    fundamentos   para   modificar   la   imputación   jurídica   provisional”.   

14  Radicaciones   18.457   del   14  de  febrero  y  23.433  del  13  de  abril  de  2005   

15  “Los  traslados  de  un  escrito  no  requieren  auto,  ni  constancia  en  el  expediente,  salvo  norma en contrario. El secretario lo agregará  a éste  y    lo    mantendrá   en   la   secretaría   por   el   término   respectivo  (…)”.   

16  “Trámite.  Si  el  recurso  se formula por escrito, éste se mantendrá en la  secretaría  por días en traslado a la parte contraria, sin necesidad de que el  juez  lo  ordene;  surtido  el  traslado  se decidirá el recurso. El secretario  dará cumplimiento al artículo 108 (…)”.   

17  Fl.  204  C 2   

18  Cfr. CD, que obra en el expediente entre los folios 210 y 211 C 2.   

19  Fls.   205   –  210  C  2   

20  Corte Constitucional, Sent. T- 661, junio 24 de 2005.   

21  “Remisión.  En  aquellas  materias que no se hallen expresamente reguladas en  este    Código   son   aplicables   las   disposiciones   del  Código  de  Procedimiento   Civil   y   de   otros  ordenamientos  procesales,  siempre   que   no   se   opongan   a  la  naturaleza  del  proceso  penal”.   (subraya  la  Sala).   

22  Sala   de  Casación Penal, Corte Suprema de Justicia, Rad. Nro. 27.399 del  16 de mayo de 2007     

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