39590(04-09-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N° 329.  

Bogotá,  D. C., cuatro (4) de septiembre de  dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  DIEGO  REYES  MIRA  contra la sentencia del  15  de  mayo  de  2012, a través de la cual el Tribunal Superior de Bogotá, al  revisar  por  vía  de  apelación el fallo condenatorio proferido el 2 de marzo  anterior  por el Juzgado Cuarenta Penal del Circuito de la misma sede, impuso al  procesado,  en  definitiva,  la  pena  principal  de  180  meses  y  20 días de  prisión,  así  como  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el ejercicio de  derechos  y funciones públicas por el mismo término, como autor de los delitos  de acceso carnal violento y hurto calificado y agravado.   

HECHOS  

          Los resumió el Tribunal de la siguiente manera:   

          “De  acuerdo  con la Fiscalía, hacia la una de la tarde del 12 de  febrero  de  2011,  JEIMMY  ARIAS  CHOCONTÁ, de 19 años de edad, se encontraba  trabajando  en  la papelería La Fortuna, localizada en la calle 127 B No. 50-59  de  esta  ciudad. En ese momento entró un sujeto que, valiéndose de un arma de  fuego  que  portaba  en  la cintura, la amenazó de muerte para que no gritara y  cerró  el local. Luego guardó en un bolso varios de los elementos que allí se  vendían  y  el  dinero producto de las ventas y se dispuso a irse. No obstante,  regresó,  obligó  a  la  víctima  a acostarse y a abrir las piernas, le tomó  fotografías  de su zona genital; después le cubrió los ojos con las medias de  aquella  y  la accedió carnalmente. Finalmente, la amarró a una silla, le dijo  que  si  contaba  lo sucedido la mataría y le dejó un bisturí cerca para que,  después de un tiempo, se liberara”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  A  instancias  de la Fiscalía, el 24 de  mayo  de  2011,  el  Juzgado  Veintisiete  Penal  Municipal  de esta ciudad, con  funciones  de  control  de  garantías,  realizó  audiencia preliminar, en cuyo  desarrollo   legalizó   la   aprehensión   de  REYES  MIRA.   Allí   mismo,   la   Fiscalía  le  formuló  imputación  por  el  delito  de  acceso  carnal violento, en concurso con hurto  calificado  y  agravado  y  luego  el despacho judicial lo afectó con medida de  aseguramiento de detención intramural.   

2.  Oportunamente,  la  Fiscalía  presentó  escrito   de   acusación  contra  DIEGO  REYES  MIRA,  atribuyéndole  los  delitos  antes  referidos. Con base en dicho documento, el Juez  Cuarenta  Penal  del  Circuito  de  esta  ciudad  llevó  a  cabo  el día 26 de  septiembre  de  2011  la  respectiva  audiencia,  en  cuyo  desarrollo  el  ente  investigador ratificó la citada imputación.   

3. La audiencia preparatoria la llevó a cabo  el  juez  de  conocimiento  el  día 8 de febrero de 2012, en cuyo desarrollo el  acusado aceptó los cargos formulados por la Fiscalía.   

4.  Por lo anterior, el 2 de marzo siguiente  el   a   quo  profirió  la  respectiva  sentencia, imponiendo al procesado la pena principal de 104 meses de  prisión  y  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  igual lapso. Contra esa decisión el representante de  la  víctima  se alzó en apelación, circunscribiendo su inconformidad al monto  de la sanción.   

5.  Por  esa  vía,  el Tribunal Superior de  Bogotá  modificó  los guarismos determinados por el a  quo  para  fijarlos  en  los  referidos en el acápite  inicial del presente proveído.   

6.  Atendiendo el sentido de la decisión de  segundo    grado,    la   defensa   acudió   al   recurso   extraordinario   de  casación.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula  un  único  cargo  contra  la sentencia del  Tribunal,  el  cual  apoya  en  la  causal segunda de casación de la Ley 906 de  2004,  a  cuyo  amparo  denuncia  el desconocimiento de la estructura del debido  proceso o de las garantías debidas a las partes.   

          Sustenta  el  reproche  acusando al ad quem  de  incurrir  en  incongruencia  con  respecto  a  la  acusación,  porque  varió el orden de los delitos atribuidos por la Fiscalía,  organismo  que imputó al procesado primero el punible de acceso carnal violento  y  luego  el  de  hurto  calificado  y agravado, mientras el fallador de segundo  grado  contempló  los  ilícitos en mención en forma inversa, esto es, primero  el hurto calificado y agravado y luego el acceso carnal violento.   

          Según  el  actor,  el  orden  de  los  delitos impuesto por el ente  investigador,  en  la  medida  en que lo establece de acuerdo con la gravedad de  los  mismos, debe ser respetado por el juzgador, so pena de invadir competencias  que  no  le  corresponden.  Estima  que  si el sentenciador de segunda instancia  advirtió  fallas  en  la  formulación  de  la  acusación  debió devolver las  diligencias   a   la  Fiscalía  para  corregirlas,  mas  no  proceder  como  lo  hizo.   

          En  su  sentir,  “no es lo mismo imponer  una  acusación  por  un  delito  en concurso con otro y establecer una pena por  ellos,  que  imponer una pena por unos delitos en concurso si se varía el orden  de  los  mismos”.  Tanto es así, añade, que el juez  de  primer grado, quien sí respetó el orden señalado en la acusación, impuso  al  procesado  104  meses  de  prisión,  mientras  el  Tribunal,  fruto  de  la  alteración  de ese mismo orden, aumentó la sanción para fijarla en 180 meses.   

De  esa  manera, solicita casar la sentencia  impugnada  “y  en  su  lugar restablecer el fallo de  primera instancia”.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          La  Corte  no  deja  de  insistir  en  señalar  que  la  demanda de  casación  no  es  un  escrito de libre elaboración sino que, dado el carácter  extraordinario  de  ese  recurso,  debe  cumplir unos presupuestos de adecuada y  lógica   fundamentación,   sin   los   cuales   el   libelo   no   podrá  ser  admitido.           

         

          Esos  presupuestos, en el esquema procesal contemplado en la Ley 906  de  2004, surgen de lo dispuesto en los artículos 183 y 184, inciso segundo. La  primera  de  dichas  normas  exige  al censor presentar la demanda señalando de  manera  precisa  y concisa las causales invocadas y sus fundamentos. A su turno,  la  segunda  establece  que  no  se  seleccionará el libelo cuando, entre otros  casos,  se  prescinde  de  señalar  la causal o no se desarrollan los cargos de  sustentación.   

          Al  amparo de las mencionadas disposiciones la Sala ha expresado que  en  la  nueva  sistemática procesal penal al demandante le corresponde también  satisfacer,   al   formular   los   respectivos   cargos,   las  pautas  fijadas  tradicionalmente  por  la  jurisprudencia  frente  a cada una de las causales de  casación establecidas por la ley.   

          Al  examinar  la  demanda instaurada por el defensor de DIEGO  REYES  MIRA, concluye la Sala que en  la   misma   no  se  desarrollan  adecuadamente  los  cargos  de  sustentación.   

En  efecto, la Sala tiene por sentado que el  principio  de  congruencia, en el marco de la Ley 906 de 2004, se vulnera cuando  ocurre alguna de las siguientes eventualidades:   

     

i. Se   condena   por  hechos  distintos  a  los  contemplados  en  las  audiencias  de  formulación  de  imputación  o de acusación, o por delitos no  atribuidos en la acusación,   

ii. Se   condena por un delito que no se mencionó fácticamente en  el  acto  de  formulación  de  imputación,  ni fáctica y jurídicamente en la  acusación,    

iii. Se  condena  por el delito atribuido en la audiencia de formulación  de  la acusación, pero deduce, además, circunstancia, genérica o específica,  de mayor punibilidad, y   

iv. Se  suprime  una  circunstancia,  genérica  o específica, de menor  punibilidad  que  se  haya  reconocido  en  la  audiencia  de formulación de la  acusación1.     

El  actor  en  manera  alguna  emprende  la  demostración  de  alguna  de las circunstancias antes mencionadas. Es decir, se  abstuvo  de  acreditar  que  el  fallador  condenó  por  hechos distintos a los  contemplados  en  la  imputación  o  la  acusación,  o  formuló  el juicio de  reproche  por  delitos  no  atribuidos  en  la  acusación;  tampoco orientó la  censura   a   establecer   que   se  condenó  por  un  ilícito  no  mencionado  fácticamente  en  la  imputación, ni referido jurídicamente en la acusación;  en  fin,  omitió probar que en el fallo se incluyeron circunstancias genéricas  o  específicas  de  mayor  punibilidad  no  consideradas  en la acusación o se  suprimió  circunstancia genérica o específica de menor punibilidad reconocida  en la pieza procesal última mencionada.   

          El  demandante  se  limita  a  cuestionar al Tribunal por alterar el  orden  mediante  el  cual  la  Fiscalía atribuyó al procesado los delitos, sin  esforzarse   por   demostrar   por   qué   un  tal  proceder  del  ad  quem  se  acomoda  en  alguna  de  las  eventualidades   consideradas   por  la  jurisprudencia  como  constitutivas  de  incongruencia entre la acusación y el fallo.   

          Además,  el  libelista olvida que la determinación del delito más  grave  no depende de la ubicación asignada por el ente acusador a los ilícitos  objeto  de  imputación,  sino, como claramente lo establece el artículo 31 del  Código  Penal,  de  las  sanciones  previstas  en  la  ley para cada uno de los  punibles,  atendidos los fundamentos modificadores de la pena concurrentes, así  como   los   criterios   dosimétricos   establecidos   en   el   artículo   61  ibídem2,  cuya  labor  le corresponde al juzgador al momento de efectuar la  respectiva  tasación  punitiva,  conforme  lo  señala  la disposición última  citada.   

          Y  así  procedió el Tribunal al evidenciar los evidentes yerros en  que  incurrió  el a quo en el  trabajo   dosimétrico   realizado  en  el  fallo,  legitimado  además  por  la  apelación  interpuesta  por  el  representante  de  la víctima. De esa manera,  concluyó  que  la conducta punible más grave no fue el acceso carnal violento,  como  lo  estimó  el  juzgador  de  primer  grado,  sino  el hurto calificado y  agravado,  decisión  que  el  impugnante  no  controvierte  en  sí mismo, sino  argumentando  una supuesta incongruencia con la acusación, cuya postulación no  se  corresponde  con  el  alcance  dado  jurisprudencialmente  a  esa  anomalía  procesal.   

          En  consecuencia,  atendida  la  inadecuada sustentación del único  cargo  formulado,  la Sala inadmitirá la demanda objeto de examen, considerando  además   la   no   concurrencia  de  circunstancia  vulneradora  de  garantías  fundamentales  que  imponga  superar  los  desaciertos técnicos para decidir de  fondo.   

   

Se precisará que contra esta decisión sólo  cabe  el  mecanismo  de  insistencia, conforme lo tiene establecido el artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuya interposición procede bajo las reglas fijadas  en    jurisprudencia    reiterada   de   la   Sala3.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   DIEGO REYES MIRA.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,   en   los   términos  referidos  en  la  parte  final  de  esta  determinación,  contra  la  misma    procede    la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. Sentencias del 6 de abril de 2006, radicación 24668, del 28  de  noviembre de 2007, radicación 27518 y del 8 de octubre de 2008, radicación  29338.   

2 Cfr.  Sentencia   del   7   de   octubre   de   1998,   radicación  10987.  En el mismo sentido,   sentencias  del  24  de abril de 2003,  radicación 18856 y del 15 de mayo de 2003, radicación 15619.   

3  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *