39562(17-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 382  

Bogotá      D.C.,      octubre diecisiete (17) de dos mil doce (2012)   

VISTOS  

De acuerdo con lo establecido en el artículo  213  de  la  Ley  600  de 2000, se pronuncia la Sala acerca de los requisitos de  lógica  y  debida  fundamentación de la demanda de casación presentada por el  defensor     de     ÁNGELA     PATRICIA     PARRA  BETANCOURTH,  contra la sentencia de segunda instancia  proferida  por  el  Tribunal  Superior  de  Pereira  el  29  de febrero de 2012,  confirmatoria  de  la  dictada  por  el  Juzgado Quinto Penal del Circuito de la  misma  ciudad  el  18  de  diciembre  de  2009, por medio de la cual la condenó  –  junto con Freddy     Hernán    Lasso    Valverde  –  como autora del delito  de hurto agravado por la confianza y en razón de la cuantía.   

HECHOS  

Los días 1, 2 y 3 de diciembre de 2003, los  socios  de la empresa Casa Diesel con domicilio en Pereira, realizaron una vista  de  auditoría  al  almacén a fin de revisar libros contables, recibos de caja,  facturas  de  venta,  depósitos  bancarios,  conciliaciones bancarias, egresos,  cruces  de  libros  inventarios,  cartera  y  demás,  oportunidad  en  la  cual  detectaron  irregularidades  en  los  inventarios  y la cartera de los clientes,  todo  ello  en  detrimento del patrimonio de la sociedad comercial por parte del  Gerente     FREDDY    LASSO    VALVERDE   y   la   Secretaria   ÁNGELA   PARRA  BETANCOURTH,   motivo   por  el  cual  procedieron  a  desvincularlos laboralmente y formular la respectiva denuncia.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

La Fiscalía Seccional de Bogotá dispuso la  correspondiente  indagación preliminar, para luego de practicar algunas pruebas  declarar   abierta   la  instrucción,  en  cuyo  desarrollo  vinculó  mediante  indagatoria   a   FREDDY  LASSO  VALVERDE  y  a  través  de  declaración  de persona ausente a ÁNGELA   PARRA,   quien  posteriormente  rindió su injurada.   

Una  vez clausurado el ciclo instructivo, el  mérito  del  sumario  fue  calificado el 30 de junio de 2006 con resolución de  acusación  en  contra  de  los procesados como presuntos coautores del concurso  homogéneo  de  delitos  de  hurto  agravado  por la confianza y por la cuantía  superior a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes.   

Impugnado el anterior proveído, la Unidad de  Fiscalía  Delegada  ante el Tribunal de Pereira lo confirmó mediante decisión  del 13 de abril de 2007.   

La etapa del juicio correspondió adelantarla  al  Juzgado  Sexto  Penal del Circuito de la citada ciudad, despacho que una vez  realizada  la  audiencia  preparatoria  remitió la actuación a su homólogo el  Juzgado  Sexto, de conformidad con lo dispuesto en el Acuerdo PSAA09-5475 del 15  de  enero  de  2009,  despacho que luego de surtido el debate público profirió  sentencia  el  18  de  diciembre  de  2009,  a  través  de  la  cual condenó a  FREDDY  LASSO  VALVERDE  y  ÁNGELA  PARRA BETANCOURTH a  la  pena  principal de treinta y siete (37) meses y diez (10) días de prisión,  a  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por el mismo lapso, y al pago de la correspondiente indemnización de  perjuicios,  como coautores penalmente responsables del delito de hurto agravado  por la confianza y la cuantía.   

En  la  misma  providencia les fue negada la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

          Al  resolver el recurso de apelación interpuesto por los defensores  contra  el  fallo  del a quo,  el  Tribunal  Superior  de  Pereira  lo  confirmó  mediante sentencia del 29 de  febrero  de  2012,  oportunidad en la cual destacó que si bien se acusó por el  concurso  de  delitos de hurto agravado por la confianza y la cuantía, sólo se  condenó  por  un  delito,  temática  que no puede ser modificada en virtud del  principio de interdicción de la reforma peyorativa.   

Contra  el fallo del Tribunal el defensor de  ÁNGELA   PARRA  interpuso  recurso  extraordinario  de  casación  y  allegó  oportunamente el libelo cuya  admisión se examina en este auto.   

LA DEMANDA  

          Al  amparo  de  la  causal  segunda  de  cesación establecida en el  numeral  2º  del  artículo 207 de la Ley 600 de 2000, el recurrente afirma que  si  bien  en  primera  instancia la Fiscalía acusó a su asistida como presunta  autora  del  delito de hurto agravado por la confianza y por la cuantía, al ser  impugnada  dicha  decisión  por la defensa la Unidad de Fiscalía Delegada ante  el  Tribunal Superior de Pereira decidió “CONFIRMAR  con  modificaciones  la resolución motivo de apelación en el sentido de que el  delito  imputado  a  ambos procesados encuadra en los artículos 239 y 241.2 del  C. Penal”.   

          Considera  que  si  el  a quo    condenó    a    ÁNGELA   PATRICIA  PARRA por el punible de hurto agravado por la cuantía  y  la confianza, y el ad quem  confirmó   tal   decisión,   los   falladores   desbordaron  el  marco  de  la  acusación.   

          A  partir de lo expuesto, depreca la casación parcial del fallo, en  el  sentido  de  marginar  el  incremento  de pena derivado de la agravación en  razón   de  la  cuantía  superior  a  cien  (100)  salarios  mínimos  legales  mensuales,  amén  de otorgar a su asistida la condena de ejecución condicional  que   le   fuera  negada  porque  la  sanción  excede  de  tres  (3)  años  de  prisión.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          Inicialmente  impera  precisar  que  en  el  análisis formal de las  demandas  de  casación  corresponde  a  la  Sala  verificar que los recurrentes  formulen  sus  reproches  con  sujeción  a los requisitos de lógica y adecuada  argumentación   definidos   por   el   legislador   y   desarrollados   por  la  jurisprudencia,  a fin de que este recurso extraordinario no se convierta en una  tercera  instancia.  Tales  exigencias  se  orientan a conseguir que los libelos se enmarquen dentro de unos  mínimos  lógicos y de coherencia en la postulación y desarrollo de los cargos  propuestos,  de  suerte  que  resulten inteligibles en cuanto precisos y claros,  dado  que no corresponde a la Sala en su función constitucional y legal develar  o   desentrañar   el   sentido  de  confusas,  ambivalentes  o  contradictorias  alegaciones de los impugnantes en casación.   

Como  en  el  desarrollo  del  reproche  el  casacionista  afirma  que  en  la  acusación  de  segundo  grado  se retiró la  agravación   punitiva   por   la  cuantía,  es  oportuno  indicar  que  en  la  calificación de primera instancia se dijo:   

“La  conducta  investigada  se  ubica  actualmente  en  el Código Penal Colombiano TITULO VII,  CAPÍTULO   PRIMERO,   artículo   239,   que  a  la  letra  dice:  ‘hurto.    El    que….’”.   

“Considera  el  despacho  que  nos  encontramos ante la circunstancia de agravación prevista en  el  numeral  2º  del  artículo  351 de la mencionada obra, que aumenta la pena  anterior  de  una  sexta  parte a la mitad si el hecho se cometiere ‘2º   Aprovechando   la   confianza  depositada   por   el   dueño,   poseedor   o   tenedor   de   la  cosa  en  el  agente’”.   

“Se  presenta  además  la  circunstancia  de  agravación  prevista  en  el  numeral 372 de la  citada obra ‘Las  penas para los delitos descritos en los capítulos anteriores,  se  aumentarán  de  una tercera parte a la mitad, cuando la conducta se cometa:  1.  Sobre  una  cosa  cuyo valor fuere superior a cien  (100)     salarios     mínimos     legales    mensuales    vigentes’”   (subrayas   fuera   de  texto).   

“Se presenta un  concurso  homogéneo  de  conductas  punibles  contra  el patrimonio económico,  artículo 31 del Código Penal”.   

          Por  su  parte, en la acusación de segundo grado se expuso sobre el  particular:   

“La  primera  instancia  encuadró  la  conducta  típica  en  los  artículos  239,  351.2  y  372        del       C.       Penal.   

“En   dicha  adecuación  se  advierten  varios  errores:  El  artículo  351 del C. Penal se  refiere  al  delito  de DAÑO EN OBRAS DE UTILIDAD SOCIAL y carece de un segundo  numeral.  El  artículo  372  se  refiere al delito de CORRUPCIÓN DE ALIMENTOS,  PRODUCTOS  MÉDICOS  Y  MATERIAL PROFILÁCTICO. Una correcta tipificación de la  conducta  queda  en  los  artículos  239 y numeral 2º del artículo 241 del C.  Penal    (subrayas   fuera   de   texto).   

Finalmente   en   la   parte   resolutiva  señaló:   

“PRIMERO:  CONFIRMAR  con modificaciones la resolución motivo de apelación, en el sentido  de  que  el  delito imputado a ambos procesados encuadra en los artículos 239 y  241.2 del C. Penal”.   

De   lo   expuesto  puede  concluirse  sin  dificultad  que  la  queja  del demandante se sustenta simple y llanamente en un  lapsus   calami   de   la  Fiscalía  en  la  acusación,  del  cual  pretende sacar provecho, sin tener en  cuenta  que en dicha providencia no se alude de manera alguna a la improcedencia  de  la  causal de agravación derivada de la cuantía del hurto por ser superior  a  cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes, circunstancia que se  adecua  al  numeral 1º del artículo 267 de la Ley 599 de 2000, por el cual, en  efecto,  se profirió el fallo de condena, situación que denota inconsistencias  lógicas     y    argumentativas    en    la    pretensión    casacional    del  recurrente.   

Es pertinente rememorar, que de tiempo atrás  ha   señalado   la   Colegiatura   que  “la  parte  resolutiva  de  una  decisión  no  es  otra que la necesaria consecuencia de la  motivación;  por  lo  tanto no resulta aconsejable escindir artificialmente las  partes  que  conforman  un  todo, por cuanto éstas se  integran   y   complementan  mutuamente”1   (subrayas  fuera de texto).   

A   su  vez,  en  posterior  decisión  se  puntualizó  que “las providencias judiciales poseen  una   estructura   lógica,   de   manera   que   las  motivaciones  tienen  fuerza  normativa  vinculante en  todo  aquello  que  se  relacione  con  lo  dispuesto  en  la  parte resolutiva,  atendiendo      su      condición      de      ratio      decidendi”2 (subrayas fuera de texto).   

          Adicional  a  lo expuesto, en el ámbito del examen de admisibilidad  del  libelo  se  constata,  de  una  parte,  que el defensor no ofrece argumento  alguno  orientado  a  acreditar que en verdad en la resolución de acusación de  segundo  grado se marginó la agravación de la conducta por ser la cuantía del  hurto  superior  a cien (100) salarios mínimos legales mensuales vigentes, pues  no  se  detiene  a  considerar  las razones por las cuales la Fiscalía Delegada  ante  el  Tribunal  de Pereira procedió a formular sus observaciones, referidas  únicamente  a la cita de las normas, por corresponder impropiamente al estatuto  penal de 1980, y no a la Ley 599 de 2000 que gobierna el asunto.   

Y  de otra, que la defensa no cuestionó tal  aspecto  en las alegaciones de audiencia pública, pese a que allí la Fiscalía  insistió  en  la imputación por el delito de hurto agravado por la confianza y  la  cuantía,  y tampoco se ocupó de ello al impugnar el fallo del a quo.   

Lo   expuesto   permite  deducir  que  el  recurrente  no  cumple con las exigencias legales dispuestas para que proceda la  admisión  de  su libelo, en  cuanto  acusa  las  graves  fallas  destacadas, que no  pueden  en  modo  alguno  ser  enmendadas  por  la Corte, pues ello lo impide el  principio  de  limitación  que  rige  el  trámite casacional, imponiéndose de  plano  su  inadmisión de conformidad con lo dispuesto en el artículo 213 de la  Ley 600 de 2000.   

Tampoco la Sala advierte durante el trámite  o  en  el  fallo impugnado violación de los derechos fundamentales o garantías  de  los  procesados,  como  para  que ello impusiera el ejercicio de la facultad  oficiosa   que   sobre   el   particular   le   asigna   el  legislador  a  esta  Corporación3.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  del procesado MANUEL  ERNESTO  BELTRÁN, por las razones  expuestas en la anterior motivación.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  187  del  Código  de  Procedimiento  Penal, contra este proveído no  procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO   ALBERTO   CASTRO  CABALLERO   

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ                                 LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE  SOCHA     SALAMANCA                                 JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Sentencia de casación del 11 de agosto de 1983. Rad. 1983.   

2  Sentencia  de segunda instancia del 17 de junio de 2003. Rad. 18684. En el mismo  sentido  sentencia  de  casación  del  27  de  mayo  de 2004. Rad. 20879, entre  otras.   

3  De  tiempo   atrás   la  Magistrada  María  del  Rosario  González  Muñoz  salva  parcialmente  el  voto cuando, como en este asunto, se da primacía al principio  de    la   non   reformatio   in   pejus  sobre  el de legalidad, pues se imponía incrementar la pena dado  que  los  procesados  fueron  acusados  por  un  concurso  de  delitos contra el  patrimonio económico, pero se les condenó por un solo punible.     

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