39267(14-08-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N° 300.  

Bogotá, D. C., catorce (14) de agosto de dos  mil doce (2012).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  JORGE  IVÁN  BEDOYA  MUÑETÓN  contra la  sentencia  del 13 de abril de 2012, a través de la cual el Tribunal Superior de  Antioquia  confirmó  el  fallo  proferido  el  7 de mayo de 2010 por el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Donmatías,  que  condenó  al  procesado  a  la  pena  principal  de  6  años de prisión, así como a la accesoria de inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término, como  autor del delito de violencia intrafamiliar agravada.   

HECHOS  

          Los   que  encontró  demostrados  el  Tribunal  se  resumen  de  la  siguiente manera:   

          El  11  de  marzo de 2008, en inmediaciones de la finca “La  Chinca”,  ubicada en comprensión  territorial  del  municipio  de  Donmatías (Antioquia), la señora Ada  Marcela  Guzmán Fernández fue objeto  de  agresión  física  y  psicológica  por  parte  de  su  esposo JORGE   IVÁN   BEDOYA   MUÑETÓN,  tras  reclamarle  por  no  cumplir  con  los deberes alimentarios para con su familia,  mientras  utilizaba  los pocos recursos con que contaba en el consumo de bebidas  embriagantes  y en otros gastos inútiles. Las agresiones venían presentándose  de  tiempo  atrás  y se extendieron en algunas oportunidades a los tres menores  hijos de la pareja.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 12 de  junio  de  2009  ante  el Juzgado Promiscuo Municipal de Santa Rosa de Osos, con  funciones  de  control  de  garantías,  la  Fiscalía  formuló  imputación  a  JORGE    IVÁN    BEDOYA    MUÑETÓN   por el delito de violencia intrafamiliar agravada.   

2.  Oportunamente,  la Fiscalía 75 Local de  Donmatías    presentó    escrito    de    acusación    contra    BEDOYA              MUÑETÓN,  atribuyéndole   el  delito  antes  referido.  Con base en dicho documento, el Juez Promiscuo Municipal de la  citada  ciudad  llevó  a  cabo  el  día  24  de  julio  de  2009 la respectiva  audiencia,  en  cuyo  desarrollo  el  ente  investigador  ratificó  la referida  imputación.   

3. La audiencia preparatoria la llevó a cabo  el  juez de conocimiento los días 28 de agosto y 23 de noviembre del mismo 2009  y  el  juicio oral lo evacuó entre los días 3 de febrero y 4 de marzo de 2010,  a  cuyo  término  anunció  el  sentido  del  fallo,  precisando  que sería de  carácter condenatorio.   

4.  El  7  de mayo siguiente el a  quo  profirió la respectiva sentencia,  decisión  contra  la  cual  la  defensa  se  alzó  en apelación con resultado  desfavorable,  sujeto procesal que entonces acudió al recurso extraordinario de  casación, presentando el respectivo libelo.   

LA  DEMANDA   

          El  impugnante  formula dos cargos contra la sentencia del Tribunal,  el  primero  bajo  la  égida de la causal tercera de casación de la Ley 600 de  2000  y  el  segundo  con  apoyo  en  la causal primera de la misma disposición  legal.   

          En    el    primer   cargo   señala  que la sentencia se dictó en un juicio viciado de nulidad,  por  violación al derecho de defensa y al debido proceso, en cuanto el juzgador  no  aplicó  al  procesado la rebaja de pena contemplada en el artículo 269 del  Código  Penal,  a  pesar  de  que  el  aludido reparó los perjuicios de manera  integral,  como  se  puede  observar en el escrito de fecha 24 de marzo de 2010,  allegado oportunamente al expediente.   

          En    el    segundo    cargo,  formulado  en  forma subsidiaria, el actor denuncia la violación  de    la    ley    sustancial,   por   cuanto   el   sentenciador   “valoró  al  máximo  de  su  capacidad probatoria el dicho de la  señora  ADA  MARCELA y de sus hijos menores, y no se tuvo en cuenta en nada las  explicaciones  o “justificaciones” que sobre lo acontecido dio el condenado,  mírese la sentencia de primera y segunda instancia”.   

          A  manera  de  sinopsis,  sostiene  que  el proceso está viciado de  nulidad  porque  el  fallador  no  contestó,  ni  motivó, ni se refirió a las  argumentaciones  defensivas,  amén  de  que  el acusado debió hacerse acreedor  rebaja  de  pena  porque indemnizó a las víctimas. Sobre esto último, insiste  en  que en el proceso obra la prueba de la reparación, y se muestra sorprendido  porque  a  pesar de existir arrepentimiento en el procesado para con su cónyuge  e  hijos,  las  instancias  no  hayan  tenido  en cuenta tal proceder, cuando lo  buscado   por  la  ley  es  precisamente  la  convivencia  armónica  entre  los  ciudadanos  sometidos  al  poder del Estado, y ese propósito ya se logró en el  hogar    de    los    esposos   Bedoya   – Guzmán.   

          Terminó  haciendo  referencia  a  la  causal  primera  de casación  prevista   en   el   artículo   181   del   nuevo   Código   de  Procedimiento  Penal.   

De  esa manera, solicitó casar la sentencia  impugnada  para  decretar  la  nulidad  de  lo actuado desde el fallo de primera  instancia.   

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

          La  Corte  no  deja  de  insistir  en  señalar  que  la  demanda de  casación  no  es  un  escrito de libre elaboración sino que, dado el carácter  extraordinario  de  ese  recurso,  debe  cumplir unos presupuestos de adecuada y  lógica   fundamentación,   sin   los   cuales   el   libelo   no   podrá  ser  admitido.           

         

          Esos  presupuestos, en el esquema procesal contemplado en la Ley 906  de  2004, surgen de lo dispuesto en los artículos 183 y 184, inciso segundo. La  primera  de  dichas  normas  exige  al censor presentar la demanda señalando de  manera  precisa  y concisa las causales invocadas y sus fundamentos. A su turno,  la  segunda  establece  que  no  se  seleccionará el libelo cuando, entre otros  casos,  se  prescinde  de  señalar  la causal o no se desarrollan los cargos de  sustentación.   

          Al  amparo de las mencionadas disposiciones la Sala ha expresado que  en  la  nueva  sistemática procesal penal al demandante le corresponde también  satisfacer,   al   formular   los   respectivos   cargos,   las  pautas  fijadas  tradicionalmente  por  la  jurisprudencia  frente  a cada una de las causales de  casación establecidas por la ley.   

          Al  examinarse la demanda instaurada por el defensor de JORGE  IVÁN  BEDOYA MUÑETÓN, concluye la  Sala   que   la   misma   no   cumple  las  exigencias  de  adecuada  redacción  indispensables   para   su   admisión  y,  antes  bien,  presenta  numerosos  e  insalvables  defectos  que  la tornan inepta para esos propósitos.            

          Lo  primero  a  destacar es el equívoco del actor cuando estructura  los  dos  cargos  que formula contra la sentencia del Tribunal con fundamento en  las  causales  de  casación previstas en la Ley 600 de 2000, cuando el presente  trámite  se viene rituando al amparo de la sistemática procesal contemplada en  la  Ley 906 de 2004, luego la demanda debió sujetarse a las regulaciones de esa  última disposición legal.   

Si  bien  al  final del libelo el actor hace  alusión  a  la  causal primera de casación del nuevo esquema de enjuiciamiento  penal,   de   todas  maneras  no  precisa  el  ámbito  de  aplicación  de  tal  mención.   

          Ahora  bien,  aunque  no  es  función  de  la Corte desentrañar la  voluntad  del  demandante  frente  a  confusas e intrincadas postulaciones, bien  está  recordar  aquí  el  criterio  jurisprudencial  acorde  con  el  cual las  censuras  sustentadas  en  la causal de casación orientada a obtener la nulidad  de   la   actuación,  debe  contener,  como  mínimo,  la identificación de la irregularidad, la expresión  clara  de  sus  fundamentos,  el  señalamiento  de  si  se trata de un vicio de  estructura  o  garantía,  la  indicación  de  la  norma  o normas violadas, la  mención  del  momento  procesal  en  donde  se  presentó la anomalía y de las  actuaciones  afectadas  con  la  misma,  así  como  motivar  su  trascendencia,  demostrando  a la Corte que la nulidad se erige como el remedio único y extremo  para  enmendar  la incorrección procesal, surgiendo así indispensable el fallo  de casación.   

          El   impugnante   en   el   primer  cargo  aduce,  precisamente,  la  vulneración del derecho de  defensa  y del debido proceso, pero en la sustentación del reproche no cumplió  ninguno  de  los reseñados presupuestos de redacción. Se limitó a reclamar la  falta  de  aplicación  en  este  caso  de  la  rebaja  de pena consagrada en el  artículo   269  del  Código  Penal,  bajo  el  plurito  de  haber  indemnizado  integralmente a la víctima.   

Es más, vista la postulación del libelista,  resulta  evidente  la vía equivocada que seleccionó para plantearla, porque si  lo  pretendido  es  la  aplicación de la rebaja echada de menos la solución no  sería  la  nulidad  de lo actuado sino su reconocimiento por parte de la Corte.  En  esas condiciones, lo correcto hubiese sido acudir a la violación directa de  la  ley  sustancial,  motivo casacional que en la Ley 906 de 2004 está previsto  en el numeral primero del artículo 181.   

De  todas  maneras,  es  preciso resaltar la  falta  total  de  fundamento de la pretensión del censor, pues la reducción de  pena  consagrada  en  el artículo 269 del estatuto punitivo procede únicamente  respecto  de  los  delitos contra el patrimonio económico, lo cual no ocurre en  el  presente  evento,  pues  al procesado se le atribuye el punible de violencia  intrafamiliar,   que   tutela  el  bien  jurídico  de  la  familia.     

En el segundo cargo  el  demandante  acusa  al  Tribunal  de  violar la ley  sustancial,  pero  no  precisa  si  tal  infracción ocurrió en forma directa o  indirecta.  Consecuentemente,  se  abstuvo de desarrollar el reproche por alguna  de esas vías casaciones.   

Como  se  recuerda, la violación directa se  diferencia  de  la  indirecta  en que en la primera al demandante le corresponde  proponer  una  discusión  netamente  jurídica,  para  lo cual está obligado a  aceptar  los  hechos  tal  como los declaró probados el fallador, sin que pueda  controvertir  el  mérito  asignado por éste a los medios de convicción. En la  violación  indirecta,  en  cambio,  el  ataque  sí  comprende  la  valoración  persuasiva de las pruebas realizada por el juzgador.   

          En  este  caso,  el  libelista no postula controversia de naturaleza  netamente  jurídica,  sino  que  se enfrenta a las conclusiones probatorias del  Tribunal,  cuestionándolo  por  dar valor superlativo a las declaraciones de la  víctima  y  sus  hijos  y  no  considerar,  en  cambio,  las  explicaciones del  procesado,  sin  que,  de  todas  maneras,  se esfuerce por diseñar el cargo en  armonía  con las exigencias propias de la violación indirecta, pues en momento  alguno  plantea  la  incursión  en  errores  de derecho o de hecho, modalidades  mediante  las  cuales  se  expresa  ese  otro  sentido  de infracción de la ley  sustancial,   según   así   lo   tiene   precisado  la  jurisprudencia  de  la  Sala.   

          En   consecuencia,  atendida  la  inadecuada  sustentación  de  los  reproches,  cuyas  deficiencias  no  permiten advertir la necesidad del fallo de  casación,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda  objeto  de  examen, considerando  además   la   no   concurrencia  de  circunstancia  vulneradora  de  garantías  fundamentales  que  imponga  superar  los  desaciertos técnicos para decidir de  fondo.   

   

Se precisará que contra esta decisión sólo  cabe  el  mecanismo  de  insistencia, conforme lo tiene establecido el artículo  184  de  la Ley 906 de 2004, cuya interposición procede bajo las reglas fijadas  en    jurisprudencia    reiterada   de   la   Sala1.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

          INADMITIR  la  demanda  de  casación    interpuesta    por    el   defensor   de   JORGE IVÁN BEDOYA MUÑETÓN.   

         De    conformidad    con    lo   dispuesto   en   el   inciso     segundo    del    artículo  184  de  la  Ley  906  de   2004  y,   en   los   términos  referidos  en  la  parte  final  de  esta  determinación,  contra  la  misma    procede    la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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