39194(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 060   

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de febrero de  dos mil trece (2013).   

ASUNTO  

La Sala decide la admisibilidad de la demanda  sustento  del  recurso  de  casación  interpuesto  por  el  defensor de JULIÁN  EDUARDO  RODRÍGUEZ  BENÍTEZ,  contra  la  sentencia  del  30  de marzo de 2012  proferida  por  el  Tribunal  Superior de Bogotá, mediante la cual confirmó la  emitida  el  1º  de  febrero del mismo año por el Juzgado Veintidós Penal del  Circuito  de  esta  ciudad,  que lo condenó a cien (100) meses de prisión, por  los  delitos  de  concierto  para  delinquir,  hurto  por  medios  informáticos  agravado,  falsedad  en  documento  privado  y  falsedad  en  documento público  agravada.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

A  raíz de reclamaciones de sus clientes, el  banco    Davivienda    pudo    comprobar  fraudes  mediante  la  activación  de  tarjetas  de crédito sin  autorización   de   sus   titulares,  las  cuales  eran  utilizadas   para  realizar  avances  en  dinero  efectivo  y compras en  establecimientos     de    comercio    por   suplantadores   ayudados  por  funcionarios  de  esa      entidad,      al          facilitar   las  transacciones  sin  exigir  el  cumplimiento    de   los   requisitos   por  omisión  de  los procedimientos de  control  interno, o mediante  la  consulta de los   registros   en  el  sistema  y  la  entrega   de  listados  de  los titulares que tenían  aprobados  elevados  cupos  de  crédito, para que la  organización sustrajera el dinero.   

También  utilizaban  documentos  falsos  o  recibían  tarjetas de crédito a su nombre, a través  de     las     cuales  retiraban   el   dinero  sustraído  ilícitamente  del banco, cuya    cuantía    fue    estimada   en   $381.544.909.   De   participar   en  esos  hechos,  fue  acusado  JULIÁN  EDUARDO  RODRÍGUEZ BENÍTEZ.   

El 13 de noviembre  de  2010,  en  audiencia preliminar de legalización de captura, formulación de  imputación           y          solicitud  de  medida  de aseguramiento,  RODRÍGUEZ  BENÍTEZ  aceptó  los  cargos de concierto para delinquir, falsedad  material  en  documento  público,  falsedad  en  documento  privado y hurto por  medios informáticos.   

El  9  de  diciembre  de 2010, el Fiscal 158  Seccional  remitió  a los Jueces Penales del Circuito de Bogotá, el escrito de  acusación  con  allanamiento  de  cargos,  el cual por reparto correspondió al  Veintidós.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Con  sustento  en la causal primera, alega la  violación  directa  de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación de los  artículos  29  de  la Carta Política, 6 del Código Penal y 6 de la ley 906 de  2004, por aplicación indebida del artículo 269I.   

A  juicio  del impugnante, los hechos por los  cuales  se  acusa a RODRÍGUEZ BENITEZ ocurrieron en el 2008; no obstante, se le  condena  con  fundamento en la ley 1273 de 2009, la cual empezó a regir el 5 de  enero del año últimamente citado.   

En  esas  circunstancias,  la imputación del  delito   de   hurto   por   medios   informáticos   tuvo   origen  “en   un   error   de   hecho   por   falso   juicio   (sic)   de  raciocinio”,  el  cual  se  evidencia en el fallo de  segunda  instancia  “por  las  premisas ilógicas e  irracionales”  del  Tribunal  por desconocimiento de  las reglas de la sana crítica.   

Así  mismo  aduce  que  la sentencia es nula  porque su motivación se aparta de la verdad probada.   

CONSIDERACIONES  

Respecto del interés que asiste para impugnar  de  quien  se ha allanado a cargos, ningún impedimento existe en este caso para  que  el  defensor  acuda en casación, en cuanto plantea problemas de garantías  fundamentales  del acusado vinculadas con la vigencia de la ley penal, principio  de  irretroactividad,  el  cual  guarda relación con la tipicidad de uno de los  delitos aceptados.   

Sin   embargo,   la  demanda  falta  a  los  presupuestos  de  técnica exigidos en esta sede para disponer su trámite, dado  que  el  cargo  único propuesto contra el fallo de segunda instancia falta a la  claridad  y  precisión  en  su  formulación  así como en su sustentación, al  proponer  varios  vicios  que  lo  hacen  ininteligible  en  contravía  de  los  dispuesto   en   los  artículos  183  y  184  inciso  2º  de  la  ley  906  de  2004.   

Aunque  la casación es prevista como control  constitucional  y  legal,  no ha perdido su entidad de juicio lógico jurídico,  lo  cual obliga al recurrente a observar en la demanda las reglas propias que la  diferencian  de  los  alegatos  de  instancia,  en  la que los errores deben ser  postulados  sin  contradicciones, bajo el supuesto que la interpretación de las  alegaciones  hechas en ella, la modificación y la readecuación de los reparos,  son ajenas a la impugnación extraordinaria.   

Se  tiene  dicho  que  cuando  se  alega  la  violación  directa  de  la  ley  sustancial,  el  actor  admite los hechos y la  valoración  probatoria  del  juzgador, porque la vía escogida corresponde a un  juicio  en  puro  derecho  que recae sobre la sentencia, de modo que su labor se  circunscribe  a  señalar  el error, su existencia, modalidad e incidencia en el  fallo.   

Ahora bien, se opone a la proposición de ese  error  que  el  recurrente  en  el desarrollo de la censura, también aluda a la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, que se configura únicamente por  errores  en  las  reglas de producción y apreciación de las pruebas y al mismo  tiempo  aduzca la falta de motivación  de la sentencia porque se aparta de  la  verdad  probada,  en  cuyo  caso  cada vicio estaba obligado a postularlo en  cargos separados.   

En  efecto, proponer al mismo tiempo un error  de  hecho  por  falso raciocinio, porque el Tribunal desconoció el principio de  la   razón   suficiente  que  lo  obligaba  a  examinar  el  acervo  probatorio  demostrativo  de  la  certeza  del  hecho  punible  y  de la responsabilidad del  acusado   en   el   hurto   por  medios  informáticos,  es  una  argumentación  contradictoria  con  el  juicio  en derecho que le correspondía emprender en la  sustentación del cargo.   

También   riñe   con  él,  el  vicio  de  motivación  señalado  a  la  sentencia por apartarse de la verdad probada, con  mayor  razón  si  la  garantía  debida  a cualquiera de las partes como motivo  casacional  está  previsto en la causal segunda del artículo 181 de la ley 906  de 2004.   

Además,  la  demanda  tampoco  es  clara  al  invocar  la causal primera del artículo 220 del Código de Procedimiento Penal,  ya  que  ni  en  aquella  ley  ni en el procedimiento de la ley 600 de 2000, esa  norma se relaciona con la casación.   

Las  falencias  de  técnica  notorias  en la  sustentación  del  cargo  hacen  insalvable  el  libelo,  en  la  medida que el  recurrente  al  desarrollar  el  supuesto  vicio  de  garantía intentó hacerlo  mediante  la  denuncia  de  varios  errores  en  un  mismo  reparo,  lo  cual en  definitiva impide su identificación.   

Finalmente,  contra  la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

* * * * * *  

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

No admitir la demanda de casación presentada  por   el   apoderado   de   JULIÁN   EDUARDO  RODRÍGUEZ  BENÍTEZ.   

Contra  esta decisión, procede el mecanismo  de insistencia.   

Notifíquese  y  devuélvase la actuación al  tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           FERNANDO  ALBERTO CASTRO  CABALLERO                    

MARIA     DEL     ROSARIO     GONZALEZ  MUÑOZ             GUSTAVO  E.  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO     SALAZAR  OTERO                                   JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                                 

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

                      

                   

Nubia Yolanda  Nova García  

Secretaria  

    

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