39097(06-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso nº 39097  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

          SALA  DE  CASACIÓN  PENAL             

Magistrado Ponente  

Luis Guillermo Salazar Otero  

Aprobado Acta No. 218  

Bogotá,  D.C., seis (6) de junio de dos mil  doce (2012).   

ASUNTO:  

La  Corte  decide  de  plano el incidente de  impedimento  propuesto  por el Magistrado Duberney Grisales Herrera del Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Mocoa,  quien  se  inhibió de conocer el  recurso   de  apelación  instaurado  por  el  defensor  de  JOSÉ  OMAR  ZAPATA  BETANCOURTH  contra  la  decisión  de  29  de  marzo  de 2012, proferida por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  mediante la cual se le  condenó  como  autor  del  delito de Acceso Carnal Abusivo agravado en concurso  homogéneo.   

HECHOS     Y  ANTECEDENTES   

Quedaron   consignados   en  la  sentencia  condenatoria de la siguiente manera:   

“Se  tiene  que  durante  el  año  2010,  época  en  que la menor L.Y.D.C., quien contaba con 8  años  de  edad,  era  usuaria  de  la  Fundación  hogar  San  Jose  Obrero  de  Villagarzón,  fue,  en  varias  ocasiones, accedida carnalmente, además de ser  objeto  de  actos  sexuales abusivos, por quien fungía como representante legal  de   la   misma   fundación,   es   decir  el  presbítero  JOSÉ  OMAR  ZAPATA  BETANCOURT.   

La  menor  inicialmente le narró a su madre  Marisol  Cabezas  Parada,  las conductas desenfrenadas del acusado de las cuales  era  víctima, siendo esta última quien denunció ante la Comisaría de Familia  de  Puerto  Guzmán. Dicha entidad en cumplimiento de sus labores, presentó los  correspondientes  informes  ante  el  I.C.B.F.  y ante la Fiscalía Seccional de  Mocoa,  iniciándose  así  el  trámite  que  ahora  confluye  en  la  presente  sentencia.”1   

Agotado  el  trámite  respectivo,  mediante  sentencia  de  29  de  marzo  de  2012, el Juzgado Primero Penal del Circuito de  Mocoa  profirió  condena  contra  JOSÉ  OMAR  ZAPATA  BETANCOURT  por hallarlo  penalmente  responsable  de  la  comisión  del punible de Acceso Carnal Abusivo  agravado  en  concurso  homogéneo  y  le  impuso una pena de doscientos ochenta  (280)  meses  de  prisión  e  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  veinte  (20)  años,  decisión  contra  la  cual  se  interpuso recurso de apelación.   

Realizado  el reparto de las diligencias por  la  secretaría  del  Tribunal  Superior  de  Mocoa, correspondió al Magistrado  Duberney  Grisales  Herrera,  quien  mediante  escrito  del  3  de  mayo de 2012  declaró  su  impedimento con fundamento en la causal prevista en el numeral 4°  del artículo 56 de la Ley 906 de 2004.   

Manifestó     que     “(…)  en  razón al vínculo de amistad  íntima  que me unía al señor Rafael A. Zapata Betancourth, también sacerdote  y  hermano  del  aquí  condenado,  desde  el  año  2000,  emití  ‘opinión’   en   el   asunto   que  ahora  me  corresponde      por      reparto”.2   

Sostuvo  que  la opinión expresada sobre el  proceso,  constituye  un  sólido  motivo  para  apartarse  del conocimiento del  mismo,  con  el  propósito  de  garantizar  el  principio de imparcialidad y el  correcto ejercicio de la administración de justicia.   

Conforme al procedimiento previsto en la Ley  906  de  2004, las demás magistradas que conforman la Sala, mediante auto de 26  de  abril  de  2012,  decidieron  no  aceptar  el  impedimento de su homólogo y  dispusieron  el  envío de las diligencias a esta Sala de acuerdo con lo normado  por el artículo 58 A del Código de Procedimiento Penal.   

La Sala dual sostuvo, luego de citar algunas  decisiones  de  la Corte Suprema, que la línea jurisprudencial atinente a éste  tópico  ha  sido  reiterativa  en  enumerar  las  características  para que se  configure  la  causal  en  mención,  a  saber,  que la manifestación haya sido  emitida  fuera  del proceso, que esté referida en concreto al asunto materia de  estudio y que sea vinculante.     

Destacó que la “opinión” aludida por el  magistrado,  si  bien  se  trata  de una manifestación extraprocesal, carece de  fundamento,  pues  no  se expuso qué tipo de concepto formuló ni la relevancia  jurídica  que  el  mismo  tiene para afectar la imparcialidad que debe regir la  administración de justicia.    

Agregó      que     “(…)  no toda  opinión  emitida  por  el  funcionario, da lugar al impedimento, cada caso debe  ser  evaluado  minuciosamente  por  el encargado de resolverlo o el que asume el  asunto”.  Resaltó  que  en  el  momento  de  haber  ofrecido  el  concepto,  antes de la primera audiencia preliminar, no se contaba  con  la  información  suficiente  que  permitiera adoptar una postura cierta en  torno al trámite penal.    

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE   

1.  De conformidad con el artículo 58A  de  la  Ley  906 de 2004, modificado por el artículo 83 de la ley 1395 de 2010,  esta  Sala  se  erige  como  el  órgano  competente  para pronunciarse sobre el  asunto,  pues  el impedimento proviene de un Magistrado del Tribunal Superior de  Mocoa.   

2.  La  referida  institución  jurídica se  estatuyó  con  el  fin  de garantizar al conglomerado social que el funcionario  judicial  llamado  a  resolver  el  conflicto  jurídico,  sea ajeno a cualquier  interés  distinto  al de administrar una recta justicia y, en consecuencia, que  su  imparcialidad  y  ponderación no están afectadas por circunstancias ajenas  al proceso.   

2.1.  Por  tal  motivo, la manifestación de  impedimento  del  funcionario  judicial debe ser un acto unilateral, voluntario,  oficioso  y  obligatorio  ante la concurrencia de cualquiera de las causales que  de  modo  taxativo  contempla  la  ley, para negarse a conocer de un determinado  proceso,   con   lo  cual  se  excluye  la  analogía  o  la  extensión  en  su  aplicación.   

3.  En la presente actuación, el Magistrado  del  Tribunal  Superior de Distrito Judicial de Mocoa, sustentó su declaración  de  impedimento  en  la  causal 4° del artículo 56 de la Ley 906 de 2004, cuyo  tenor  literal  dispone “Que el funcionario judicial  haya  sido  apoderado  o  defensor  de  alguna  de las partes, o sea o haya sido  contraparte  de  cualquiera  de  ellos,  o  haya  dado  consejo o manifestado su  opinión     sobre     el     asunto     materia     del     proceso.”.   

3.1. En criterio del funcionario, la opinión  dada  en  razón  de  su  amistad  íntima  con  el  hermano del procesado, debe  considerarse  con suficiente entidad como para afectar su imparcialidad, de modo  que   merece   ser  apartado  del  conocimiento  sobre  el  recurso  instaurado.   

4.  La  Sala  ha  sostenido  que  la  causal  invocada   se  presenta  cuando  la  opinión  o  concepto  del  funcionario  es  trascendental,  vinculante  y  se  ha  producido por fuera del proceso judicial,  pues  de  otra forma el juez se vería impedido para conocer de cualquier asunto  en que haya realizado cualquier tipo de valoración:   

“La  opinión o  concepto  anticipado  que constituye motivo de impedimento, debe ser sustancial,  vinculante  y  sobre  todo  emitido  fuera  del  proceso  y no dentro del mismo,  “pues  sólo  aquella  que  se  produce extraprocesalmente puede conducir a la  separación  del  asunto (…). Asimismo, la opinión con virtualidad suficiente  para  la separación del conocimiento del asunto, debe ser de fondo, sustancial,  esto  es  que  vincule  al  funcionario  judicial  con  el  asunto sometido a su  consideración  al  punto  que le impida actuar con imparcialidad y ponderación  que  de él espera la comunidad, y particularmente los sujetos intervinientes en  la actuación.   

Ha  sido  posición  recurrente  de  la Sala  señalar  que,  no  toda opinión o concepto sobre el  objeto  del  proceso  origina causal impediente, pues la que adquiere relevancia  jurídica  en  esta materia es la emitida por fuera del proceso y de tal entidad  o  naturaleza  que  vincule al funcionario sobre el aspecto que ha de ser objeto  de  decisión.  No es aquella opinión expresada por el juez en ejercicio de sus  funciones,  exceptuado  el  evento  de ‘haber  dictado  la  providencia cuya revisión se trata’,  porque  ello  entrañaría  el absurdo de que la facultad que la ley otorga al juez para  cumplir  su  actividad  judicial a la vez lo inhabilita para intervenir en otros  asuntos  de  su  competencia, procedimiento que ni la ley autoriza ni la lógica  justifica.”3   

4.1.   Así  mismo,  con  relación  a  la  relevancia  que  debe ostentar el concepto u opinión emitido por el funcionario  judicial, ha resaltado que:   

“(…)  no basta para su configuración que el funcionario la  enuncie  vaga,  genérica  y  abstractamente,  no  es suficiente que se limite a  manifestar  que  expresó  su  opinión  o  que  dio  su  parecer respecto de la  cuestión  debatida  o  haga cualquier otra análoga aseveración. Es necesario,  por  lo menos, que precise en qué consistió dicha opinión, sobre qué materia  versó,  y  tenga relación directa con aspectos fundamentales que se debaten en  el  proceso, pues no toda opinión, así esta tenga algunos nexos con cuestiones  que  posteriormente  atraen  el  examen  judicial,  puede implicar un anticipada  visión  del caso o una apreciación que resta libertad de análisis”.4      

5.  Descendiendo  al  caso  en cuestión, se  tiene  que el magistrado cuyo impedimento analiza la Sala, se limitó a señalar  que  en  junio  de  2011, había formulado una opinión sobre el caso examinado,  sin  detenerse  a  explicar  el tipo de concepto emitido o cómo éste afecta su  imparcialidad  para  la recta administración de justicia. En otras palabras, la  manifestación  emerge vaga y abstracta, sin otorgar razones claras que permitan  a  la Corte, que en últimas ha de decidir lo relativo al impedimento, si existe  un   fundamento  serio  que  amerite  la  separación  del  funcionario  que  lo  declara.   

6.  Conforme  con  lo anterior, la Sala debe  concluir  que  el Magistrado no cumplió con la carga argumentativa que sustente  las  razones  para  la  declaratoria  de  impedimento,  por lo  que deberá  proseguir con el conocimiento del recurso de apelación.   

En   mérito  de  lo  expuesto,  la CORTE SUPREMA  DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

RESUELVE  

DECLARAR  infundado  el  impedimento  manifestado    por    el   Magistrado   Duberney    Grisales    Herrera,   para  conocer  del recurso de apelación interpuesto por el  defensor de JOSÉ OMAR ZAPATA BETANCOURTH.   

DEVOLVER   de   inmediato  el  proceso  al  Tribunal   Superior   del   Distrito   Judicial   de  Mocoa,    a    fin    de   que   prosiga   con   su  trámite.   

Contra esta providencia no procede ningún recurso.   

Cópiese,  comuníquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ    

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                         FERNANDO                                A.                                CASTRO  CABALLERO                                

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                 MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ        

LUIS       GUILLERMO       SALAZAR  OTERO            JULIO ENRIQUE  SOCHA  SALAMANCA                           

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova  García   

Secretaria  

    

1  Decisión   de  29  de  marzo  de  2012.   

2  A   folio   3,  Carpeta  del  Tribunal  Superior  de  Mocoa.   

3  Corte  Suprema  de Justicia. Sala de Casación Penal.  Auto de 16 de mayo de 2012. Rad. 38872.   

4  Corte  Suprema  de Justicia. Sala de Casación Penal.  Auto  de  9  de  septiembre de 2009. Rad. 32439.      

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *