39098(27-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No.239  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de junio de  dos mil doce (2012).   

VISTOS:  

La Sala procede a resolver acerca del recurso  de  casación  excepcional  interpuesto  directamente  y  no  sustentado por los  perjudicados  Margoth  Alicia  Cepeda  de Mafiol y Ricardo Simón Mafiol Cepeda,  contra  la  sentencia dictada por el Juzgado Séptimo Penal del Circuito Adjunto  de  Barranquilla,  que  revocó  el  fallo condenatorio proferido por el Juzgado  Décimo  Penal  Municipal  de  la misma ciudad y absolvió a la procesada Silvia  Yolanda    Aguilera    Acevedo    por   el   delito   de   lesiones   personales  culposas.   

HECHOS    Y    ACTUACIÓN   PROCESAL  RELEVANTE:   

1.    Los  primeros  fueron  declarados por el a quo en los siguientes términos:   

“Las  pruebas  recaudadas notician que el  hecho  relevante  objeto  de la investigación sucedió el domingo 5 de junio de  2005,  alrededor  de  las  17:30  horas,  sobre  la calle 93 con carrera 49C [de  Barranquilla],  y se circunscriben al accidente de tránsito que ocurrió cuando  la  motocicleta  de  servicio  particular marca Suzuki, modelo 2004, color azul,  motor  de  125  c.c.,  de  placa  GME  40A,  conducida por Ricardo Simón Mafiol  Cepeda,  en  la  que viajaba como parrillera la señora Margoth Alicia Cepeda de  Mafiol,  colisionó con el automóvil de servicio particular marca Mazda, línea  Allegro,  modelo  2005,  color  strato  perla, de placa QHE 196 de Barranquilla,  conducido por la señora Silvia Yolanda Aguilera Acevedo.   

[Al respecto se conoció que la motocicleta  circulaba  en  sentido  sur-norte  por  la  calle 93 y pretendía girar hacia la  izquierda  para tomar la carrera 49C, por la que venía el automóvil en sentido  oriente-occidente,  vehículos  que  colisionaron, lo cual derivó en el] señor  Ricardo  Simón  Mafiol  Cepeda  una  incapacidad  médico  legal  definitiva de  treinta  y  cinco  (35)  días  sin  secuelas…  y en la señora Margoth Alicia  Cepeda  de  Mafiol  una  incapacidad  médico  legal definitiva de ciento veinte  días  (120),  con las secuelas… de deformidad física que afecta el cuerpo de  carácter  permanente, perturbación funcional del miembro superior izquierdo de  carácter   permanente   y   perturbación   funcional   del   órgano   de   la  aprehensión… de carácter permanente”.   

2.    En  relación  con  lo  segundo,  se  tiene que clausurada la instrucción, el 20 de  junio  de  2006,  en la Fiscalía Diecisiete Local de Barranquilla, se profirió  resolución  acusatoria contra la inculpada Silvia Yolanda Aguilera Acevedo, por  su  presunta  autoría  en el delito de lesiones personales culposas (arts. 111,  112    —inc.   1º   y  3º—,  113  —inc.          2º—,        114        —inc.          2º—  y  120  del  C.  P.),  cometido  en  concurso  homogéneo y sucesivo, decisión que quedó en firme el 19 de enero de  2007,  al  ser  confirmada  por  la  Fiscalía Primera Delegada ante el Tribunal  Superior de la misma ciudad.   

3.  La etapa de  la  causa  correspondió  adelantarla  al  Juzgado  Décimo  Penal  Municipal de  Barranquilla  donde,  admitida  la  demanda  de constitución de parte civil, se  llevó  a  cabo  la audiencia preparatoria y la vista pública, tras lo cual, el  25  de  agosto  de  2011,  se  condenó a la incriminada Silvia Yolanda Aguilera  Acevedo  a  las  penas  principales  de  28,8  meses  de prisión, multa de 20,8  salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes  y  privación  del  derecho  a  conducir  vehículos  automotores por igual tiempo, término por el que también  se  fijó  la  pena accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas,  al hallarla autora responsable de la conducta punible por  la que fue acusada.   

Así  mismo,  se le concedió la suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y fue obligada a cancelar, por concepto  de  indemnización  de  perjuicios,  el  equivalente  a  22,25  y  9,16 salarios  mínimos  legales  diarios  del  día del pago, a favor de los ofendidos Margoth  Alicia     Cepeda    de    Mafiol    y    Ricardo    Simón    Mafiol    Cepeda,  respectivamente.   

4.  Ese fallo  fue  apelado por la defensora de la procesada Silvia Yolanda Aguilera Acevedo y,  el  23  de  diciembre de 2011, el Juzgado Séptimo Penal del Circuito Adjunto de  Barranquilla  lo  revocó  en su integridad, por lo cual absolvió a la citada y  dispuso  la  cancelación  de  todas  las  medidas  cautelares, así como de las  eventuales  órdenes  de  captura  que  se  hubieren  decretado en su contra con  ocasión del presente asunto.   

5.   Margoth  Alicia  Cepeda  de  Mafiol  y  Ricardo  Simón  Mafiol  Cepeda, en su calidad de  perjudicados    en    el    sub   judice,   interpusieron  recurso  de  casación,  mas  no  lo  sustentaron  oportunamente a través de apoderado judicial.   

6.  A pesar de  haberse  omitido  la  presentación  de  la  respectiva demanda, el ad  quem  remitió  la  actuación a esta  Sala de Casación Penal.   

CONSIDERACIONES    DE   LA   CORTE:   

I.   Sobre  la  no  presentación de la  demanda de casación:   

1.  No obstante  que            esta           Corporación1   ha   decantada   que   los  perjudicados  con  el  delito están legitimados para interponer recursos dentro  del   proceso   penal,   igualmente   ha  señalado2 que en razón de lo consagrado  en  el  artículo  209  de  la  Ley  600  de  2000,  solamente podrán sustentar  directamente  la  impugnación  extraordinaria  quienes  ostenten  la calidad de  abogados  titulados y además se encuentren debidamente autorizadas para ejercer  la profesión.   

2.  A pesar de  no   surgir   objeción   en  este  asunto  porque  directamente  los  ofendidos  interpusieron  el  recurso  de  casación, se observa que agotado el traslado de  que  trata el artículo 210 del Código de Procedimiento Penal para presentar la  respectiva  demanda,  la  misma  no  fue  allegada  por el apoderado judicial de  aquellos  y  sin embargo se corrió el traslado para los no recurrentes, tras lo  cual se remitió la actuación a esta Sala de Casación Penal.   

3.    Esta  particular  forma  de proceder del ad quem,  obliga  a  recordar  que  dentro  de  las  facultades  que  se le  confieren  en  el artículo 210 de la Ley 600 de 2000, está la de determinar si  la  demanda  se  ha presentado oportunamente, pues de lo contrario debe declarar  extemporáneo  el  recurso  de  casación.  A  su  vez,  siguiendo las voces del  artículo194    —inciso  2º—    ibídem,  si  no  se  sustenta, por igual  debe  proceder  a  declarar  desierta la impugnación extraordinaria3.   

4. Como en el caso  de  la  especie  no  se  allegó  oportunamente  el  libelo en sustentación del  recurso  de  casación,  resultó totalmente equivocado el procedimiento seguido  por  el  Juzgado  Séptimo Penal del Circuito Adjunto de Barranquilla, al enviar  el  proceso  a  esta  sede,  pues  ha  debido  declarar desierta la impugnación  extraordinaria   una   vez   evidenciada  la  no  presentación  de  la  demanda  correspondiente.   

5.   Ante  la  anterior  circunstancia, por economía procesal la Sala procederá a conjurar la  omisión  advertida  y  por  ende  declarará  desierto  el recurso de casación  interpuesto  directamente  por  los  perjudicados  en este asunto Margoth Alicia  Cepeda  de  Mafiol  y  Ricardo  Simón Mafiol Cepeda, atendiendo al criterio que  pacíficamente  ha  decantado  sobre  el  particular4   

.  

II.  Sobre la eventual extinción de la  acción penal por prescripción:   

1.   En  el  sub examine, se advierte que  ha  transcurrido  el  término  previsto  por  el  legislador  para que opere el  fenómeno  jurídico de la prescripción de la acción penal en relación con el  delito  de  lesiones  personales  culposas  por  el cual fue absuelta en segunda  instancia la acusada Silvia Yolanda Aguilera Acevedo.   

2.  En efecto,  de  acuerdo  con  lo  dispuesto  en el artículo 83 de Código Penal, durante la  etapa  de  la  instrucción  la  acción  penal  prescribe en un tiempo igual al  máximo  de  la  pena  establecida  en  la ley para el delito endilgado, pero en  ningún caso será inferior a 5 años.   

3.  A su vez,  de   conformidad   con   lo   estipulado   en   el   artículo  86  ibídem,  en  la fase del juzgamiento tal  lapso  se  cuenta  nuevamente  a  partir  de  la  ejecutoria  de  la resolución  acusatoria  por  un tiempo igual a la mitad del máximo de la pena fijada por el  legislador  para  el  delito  imputado,  sin  que  tampoco  pueda  ser menor a 5  años.   

4.  Ahora, como  quiera  que en el sub lite la  convocatoria  a  juicio  lo  fue  por la conducta punible de lesiones personales  culposas     descrita     en    los    artículos    111,    112    —incisos    1º   y   3º—,        113        —inciso         2º—,        114        —inciso      2º      — y 120 del Código Penal, es claro que  resultaría  procedente la declaratoria de prescripción de la acción penal, no  obstante,  como se resaltó inicialmente, a la par se evidencia que la procesada  Silvia  Yolanda  Aguilera  Acevedo fue absuelta en segunda instancia, por lo que  atendiendo  a  la  jurisprudencia de esta Sala, se debe privilegiar esta última  decisión a la extintiva por el paso del tiempo.   

5.  En cuanto  hace  a  la verificación de los presupuestos necesarios para que en este asunto  eventualmente  operara  el fenómeno jurídico de la prescripción de la acción  penal,  basta  observar  que  del  conjunto  de lesiones culposas causadas a las  víctimas,  la que tiene la pena más grave es la contenida en el inciso 2º del  artículo  1145  del  Código Penal, donde se prevé una pena máxima de 8 años de  prisión,  la cual se debe reducir en las tres  cuartas  partes,   según    lo    preceptuado   en   el   artículo   1206    —inciso  1º—    ibídem en concordancia con lo estipulado  en         los         artículos         607,         838  —inciso         1º—   y  869          ejusdem,  de  donde  se sigue que la pena  máxima   a   imponer   en  el  sub  lite  habría  sido  de 24 meses, por lo que el término prescriptivo en  este  caso  sería  de 5 años, conforme se desprende de lo consagrado el inciso  2º del artículo 86 de la Ley 599 de 2000.   

Por ende, si la resolución acusatoria quedó  ejecutoriada  el 19 de enero de 2007, el tiempo para la extinción de la acción  penal  se  habría  cumplido el 19 de enero de 2012, es decir, con posterioridad  al  fallo  de  segundo  grado,  el  que  como  se  recuerda,  se dictó el 23 de  diciembre de 2011.   

Al  margen  de lo anotado en precedencia, se  observa  que el juez a quo se  equivocó  al  dar aplicación el artículo 120 del Código Penal, por cuanto al  dosificar  la  pena  solamente  resto  “una  quinta  parte” y “una tercera  parte”  a los extremos mínimo y máximo previstos en la ley, respectivamente,  cuando  ha  debido  disminuir  las  “cuatro  quintas”  y las “dos terceras  partes”  de  la  pena  contemplada  en  el  inciso  2º  del artículo 114 del  Estatuto  Punitivo, circunstancia que ahora resulta irrelevante, dado el sentido  absolutorio   del   fallo   del  ad  quem.   

6.  Entonces, a  pesar  de  que  como  se  ha  visto,  se  cumplió  el  tiempo necesario para la  procedencia  de  la  extinción  de la acción penal por prescripción, conviene  recordar  que  la  Corte  ha  sostenido  que  en  aquellos  casos en donde se ha  proferido  válidamente  sentencia absolutoria en segunda instancia, como ocurre  en   relación   con  la  acusada  Silvia  Yolanda  Aguilera  Acevedo,  se  debe  privilegiar  esa decisión a la cesación del procedimiento con fundamento en el  fenómeno  jurídico  referido,  en  procura  de  materializar los derechos a la  dignidad, la honra y el buen nombre.   

En  efecto, al respecto se ha pronunciado en  los siguientes términos:   

“Sin  embargo, en este apartado, entiende  necesario  la Corte referirse a la posible confrontación de intereses que surge  de  la  declaratoria  de  prescripción,  cuando,  a  la  par, se ha determinado  judicialmente  por  la  primera  y  la  segunda  instancia,  la  absolución del  procesado,  precisamente  en  lo  que  compete  al delito objeto de cesación de  procedimiento por virtud del fenómeno referido al paso del tiempo.   

(…)  

Entonces, si ya es un lugar común pregonar  que  a  la Corte, en sede de casación, arriba la sentencia de segunda instancia  prevalida  de  una  doble presunción de acierto y legalidad, y además se tiene  claro  que  el  objeto de impugnación es completamente ajeno a lo que compete a  la  decisión  absolutoria proferida a favor de… algún valor debe darse a las  decisiones  de las instancias, cuando es claro que la prescripción, o mejor, el  término  de  ellas, se cubrió con posterioridad a las mismas y no compete a la  Corte,  repetimos,  porque  no fue objeto de ningún tipo de demanda, evaluar el  tópico específico de la absolución.   

Resultan  enfrentados, así, en una especie  de  parangón  favorable  para  el  encartado,  la  posibilidad  de  acceder  al  mecanismo  de  cesación  procedimental  por la vía de la prescripción, con la  opción  de dar completo valor material a las decisiones del a quo y el ad quem,  en cuanto absolvieron al acusado de uno de los cargos endilgados.   

(…)  

Desde   una   perspectiva   eminentemente  constitucional,  en  protección de los derechos fundamentales a la dignidad, la  honra  y  el  buen  nombre,  no puede ser lo mismo que después de someter a las  afugias  de  un  proceso  penal  al  acusado  de  un delito de enorme relevancia  social,  se diga que el Estado perdió toda potestad de continuar adelantando la  investigación,  por  el  simple  paso del tiempo, a que se pregone examinado de  fondo  el  asunto  por  las  dos  instancias  ordinarias  y  luego  de un examen  riguroso, se absuelva del delito a la persona.   

Esta  última  solución,  no  cabe  duda,  restaña  en algo el daño que la persecución penal pudo causar en los derechos  fundamentales  a la dignidad, la honra y el buen nombre del procesado, que es lo  menos  que  puede  esperarse  otorgar  al  individuo  una  vez  se  le  reconoce  inocente.   

Por  lo  demás,  ya  dentro  del  ámbito  concreto  de  lo  que la ley informa, no se discute que si bien pueden consultar  efectos  similares, la decisión prescriptiva, así se tome dentro del cuerpo de  una  sentencia,  posee  una naturaleza de estirpe interlocutoria, asaz diferente  de la sentencia absolutoria.   

Al  efecto, para citar apenas dos ejemplos,  el  auto  que  decreta  la  cesación  de  procedimiento por prescripción de la  acción  penal,  no puede ser controvertido a través del recurso extraordinario  de  casación,  ni por intermedio de la acción de revisión, consecuencias que,  en  principio,  podrían  entenderse favorables para la persona en cuyo favor se  dictó.   

Pero,  si  como sucede en este caso, ya las  decisiones  absolutorias  de  primera  y  segunda  instancias,  han  agotado  la  posibilidad  de  controversia  que  reclama  la  casación, cubierto el término  prescriptivo  en  el  trámite  casacional  que  gobierna tópicos completamente  diferentes,  no se ve porqué en lugar de cubrir con el ropaje interlocutorio de  la  prescripción  el  asunto, no se permite continuar con su plena vigencia las  decisiones  absolutorias  tomadas  en  sendos fallos, cuando es lo cierto que se  trata   de   decisiones   de   fondo  —reiteramos,   cubiertas  por  la  doble  condición  de  acierto  y  legalidad—,  y  allí se  consulta  a  cabalidad  el valor justicia, a más de que se materializan a favor  del   procesado   los  derechos  a  la  dignidad,  honra  y  buen  nombre,  aún  periclitantes  si  se  opta  por  la otra solución”  10.   

7.   Así las  cosas,  resulta imperativo abstenerse de disponer la cesación del procedimiento  por  prescripción  de  la  acción  penal  respecto  de  la conducta punible de  lesiones  personales  culposas  por  la  cual  fue  exonerada  en este asunto la  acusada  Silvia  Yolanda  Aguilera Acevedo, a fin de mantener incólume el fallo  absolutorio que en su favor fue proferido en segunda instancia.   

III. Cuestión Final:  

Como la Corte advierte que entre la fecha en  la  cual  cobró ejecutoria la resolución de acusación (19 de enero de 2007) y  el  día  en  que  fue proferido el fallo de primer grado (25 de agosto de 2011)  transcurrieron  más  de  cuatro años, se dispone compulsar copias ante la Sala  Jurisdiccional   Disciplinaria  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  del  Atlántico,  con  el  propósito  de  que  se  investigue  la eventual dilación  injustificada del trámite y sus posibles responsables.   

En  mérito de lo expuesto, la Corte Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:   

1.   DECLARAR desierto el recurso  de  casación  excepcional interpuesto directamente por Margoth Alicia Cepeda de  Mafiol  y  Ricardo  Simón  Mafiol  Cepeda, en su calidad de perjudicados con el  delito por el cual se procedió en este asunto.   

2.   ABSTENERSE  de  decretar  la  prescripción  de  la  acción penal respecto de la conducta punible de lesiones  personales  culposas  por  la  cual  se  profirió  fallo absolutorio en segunda  instancia a favor de la procesada Silvia Yolanda Aguilera Acevedo.   

3.  ORDENAR que  por  la  Secretaría  de  la  Sala se compulsen las copias con la finalidad y el  destino indicados.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase  al  Juzgado de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                  FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                 JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                                         JAVIER ZAPATA ORTIZ   

                                                 NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA   

   Secretaria    

1  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  auto   del  29  de  septiembre  de  2009,  radicación No. 31927.   

2  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  auto del 13 de julio de 2006, radicación  No. 20393.   

3  Corte   Suprema   de   Justicia,   Sala   de   Casación  Penal,  auto  del 10 de mayo de 2006, radicación  No. 23736.   

4 Entre  otras   decisiones,   Corte   Suprema  de  Justicia,  Sala     de    Casación    Penal,    auto del 3 de  diciembre de 2009, radicación No. 32812.   

5  “Artículo  114.  Perturbación funcional: (…) Si  fuere  permanente,  la  pena  será  de  tres (3) a ocho (8) años de prisión y  multa  de  veintiséis  (26)  a  treinta  y  seis (36) salarios mínimos legales  mensuales vigentes”.   

6  “El  que  por  culpa  cause  a  otro  alguna de las  lesiones  a que se refieren  los  artículos  anteriores,  incurrirá  en  la  respectiva  pena  disminuida  de  las cuatro quintas a las  tres    cuartas    partes”   (subraya   fuera   de  texto).   

7  “Artículo     60.  Parámetros   para   la   determinación   de   los   mínimos  y  los  máximos  aplicables. (…) 5. Si la  pena  se  disminuye  en  dos  proporciones,  la  mayor se aplicará al mínimo y  la  menor  al máximo de la  infracción        básica”       (subraya fuera de texto).   

8  “Artículo  83. Término  de  la  prescripción  de la acción penal. La acción  penal  prescribirá  en  un  tiempo  igual  al  máximo  de la pena fijada en la  ley,    si    fuere  privativa  de  la libertad, pero en ningún caso será  inferior   a   cinco   (5)  años,  ni  excederá  de  veinte   (20)…”  (subrayas fuera de texto).   

9  “Artículo  86.  Interrupción  y  suspensión  del  término  prescriptivo  de  la  acción. La prescripción de la acción penal se  interrumpe   con   la   resolución  acusatoria  o  su  equivalente  debidamente  ejecutoriada.   

Producida  la  interrupción  del  término  prescriptivo,  éste comenzará a correr de nuevo por un tiempo igual a la mitad  del  señalado  en  el  artículo  83.  En este evento el término no podrá ser  inferior   a   cinco   (5)   años,   ni   superior   a   diez   (10)”.   

10  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, auto del 16  de  mayo  de 2007, radicación No. 24374. En igual sentido, dos  decisiones  del  26  de septiembre de 2007, radicaciones números 28067 y 28264.  Así  mismo,  providencias del 10 de octubre de 2007, 9 de abril de 2008 y 27 de  mayo  de  2009,  radicaciones  26973,  29452  y  27494,  respectivamente,  entre  otras.     

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