38117(15-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38117  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta N° 40.  

Bogotá,  D.C.,  quince de febrero de dos mil  doce.   

V I S T O S  

De  conformidad  con  lo  preceptuado  en el  artículo  70  de la Ley 1453 de 2011, le corresponde a la Corte emitir concepto  sobre  la  solicitud  de extradición formulada por el gobierno de la República  Bolivariana  de  Venezuela, respecto del ciudadano colombo-venezolano LUIS EDGAR  SOJO SÁNCHEZ, quien elevó petición de trámite simplificado.   

A N T E C E D E N T E S  

1. Mediante la nota  verbal  No.  2321  del  13  de  octubre  de  2011,  la Embajada de la República  Bolivariana  de  Venezuela  en  Colombia  solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  del ciudadano LUIS EDGAR SOJO SÁNCHEZ, toda vez que en  ese  país  fue  dictada  Orden  de Aprehensión en su contra, el 23 de julio de  2010,  en  el  Juzgado  Cuarto  de  Primera  Instancia con función del Circuito  Judicial  Penal  del  Estado  de  Bolívar, extensión territorial Puerto Ordaz,  “por  la  presunta  comisión  de  los  delitos  de  Tráfico  Ilícito  de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas y Asociación  para  Delinquir”, cometidos en el mes de julio de ese  año.   

Lo anterior, se precisa en el documento, con  fundamento  en  los artículos 1° y 9° del Acuerdo Bolivariano de Extradición  (folios 3, carpeta).   

2.  Con resolución de la misma fecha, 13 de  octubre  del  año  anterior,  la  señora Fiscal General de la Nación ordenó,  para  los  fines  mencionados,  la  captura  de SOJO SÁNCHEZ, la cual se había  producido  dos  días antes en esta ciudad, ya que en su contra cursaba circular  roja  de  la INTERPOL, expedida por las autoridades competentes de la República  Bolivariana de Venezuela (folios 10 a 49, carpeta).   

3.  Mediante  las notas verbales Nos. 2410 y  2433   del   25   y   28   de  octubre  de  2011,  respectivamente,  la  aludida  representación  diplomática  remitió  la  documentación  relacionada  con la  solicitud  de detención preventiva con fines de extradición del ciudadano SOJO  SÁNCHEZ.   De   igual   manera,   con   la  nota  verbal  N° 0049 del 6 de enero de 2012, dicha dependencia  formalizó  la  petición  de  extradición,  ratificando  que  el  requerido es  solicitado  por  los delitos de “Tráfico Ilícito de  Sustancias    Estupefacientes    y    Psicotrópicas    y    Asociación    para  Delinquir”     (folios     52,     73    y    94,  carpeta).   

Al  efecto,  de conformidad con el artículo  8°   del   Acuerdo   de  Extradición  con  Países  Andinos,  adjuntó  copias  certificadas  y  debidamente  apostilladas  de  los siguientes documentos, entre  otros:   

3.1.  Solicitud  fechada  el 17 de julio de  2010,  emanada  de la Fiscalía 14 del Ministerio Público, del Segundo Círculo  de  la Circunscripción Judicial del Estado Bolívar, con competencia en materia  de  drogas,  deprecando al juzgado de conocimiento la detención preventiva y la  orden  de  aprehensión  en  contra  del  ciudadano  colombiano  LUIS EDGAR SOJO  SÁNCHEZ,   a   quien   le  atribuye  los  delitos  de  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes y  psicotrópicas, y asociación para delinquir.   

3.2. Orden de aprehensión dictada el 23 de  julio  de  2010,  en  el  Tribunal  Cuarto  de  Control  del Estado de Bolívar,  Extensión  Territorial  de Puerto Ordaz, en contra de SOJO SÁNCHEZ y otro, por  estar  presuntamente incurso en la comisión de los delitos de tráfico ilícito  de   sustancias   estupefacientes   y   psicotrópicas,   y   asociación   para  delinquir.   

3.3.  Oficio  BO-2C-F14-D-2338-11 del 26 de  octubre  de  2011,  a  través  del cual la Fiscalía instructora requiere de la  oficina  de  conocimiento,  adelantar el trámite de extradición activa de SOJO  SÁNCHEZ, en virtud del Acuerdo Bolivariano de Extradición.   

3.4.  Providencia  del  Tribunal  Cuarto de  Control  del Estado de Bolívar, Extensión Territorial de Puerto Ordaz, dictada  el  3  de  noviembre  de  2011,  mediante  la  cual  accede  a  la petición del  Ministerio     Público     y    ordena,    por    consiguiente,    “aperturar       el       procedimiento      de      extradición  activa”      del      mencionado      ciudadano  colombiano.   

3.5.  Concepto  del  Fiscal  General  de la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  del  5 de diciembre de 2011, declarando  ajustada  a  derecho  la  petición  de  extradición  y  pidiendo  a la Sala de  Casación  Penal  del  Tribunal Supremo de Justicia de ese país, por tanto, que  la determine procedente.   

3.6.  Sentencia N° 572 del 14 de diciembre  de  la  anualidad  anterior,  emanada de la Sala de Casación Penal del Tribunal  Supremo  de  Justicia  de  la  República  Bolivariana  de Venezuela, declarando  procedente la solicitud de extradición de SOJO SÁNCHEZ.   

3.7. Los textos de las disposiciones legales  aplicables a este asunto.   

4.  Al encontrar perfeccionado el expediente  el  Ministerio  de  Justicia  y  del  Derecho,  a  través del Viceministerio de  Política   Criminal   y   Justicia   Restaurativa  lo  remitió  a  esta  Sala,  incorporando  el  concepto  emitido  por  su  homólogo de Relaciones Exteriores  relativo  a que los Convenios aplicables en este caso son el Acuerdo Bolivariano  de  Extradición suscrito en Caracas el 18 de julio de 1911, y la Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Psicotrópicas  firmada  en  Viena  el  20  de  diciembre de 1988 (folios 1 y 2,  c.o.).   

5.  Recibida la actuación en la Corte el 13  de  enero de 2012, el requerido LUIS EDGAR SOJO SÁNCHEZ, con la aquiescencia de  su  defensor,  allegó  memorial  en  el  que  invocando  la  Ley  1453 de 2011,  solicitó  la  extradición  simplificada,  es decir, la emisión de concepto de  plano,  siempre y cuando se impongan “las condiciones  y     garantías    constitucionales    colombianas    necesarias”,    a    las   cuales,   aclaró,   no   renunciaba   (folios   11,  c.o.).   

6. Mediante auto del 31 de enero del año en  curso,  la  Corte  ordenó  correr  traslado  de  la  petición  de extradición  simplificada  a  la  Procuraduría  General de la Nación, cuya Delegada Tercera  ante  la  misma  concluyó  que  el  requerido  manifestó su voluntad de manera  libre,  espontánea  y  voluntaria,  razón  por  la  cual  conceptuó de manera  favorable  al  pedido de extradición; adicionalmente, la funcionaria consideró  reunidos  los requisitos constitucionales y legales previstos en el artículo 70  de  la  Ley 1453 de 2011, asi como satisfechos los fundamentos que debe tener en  cuenta la Corte para emitir su concepto (folios 15 y 18, c.o).   

CONCEPTO DE LA CORTE  

1.   Aspectos  generales.  A pesar de que  en  este evento se elevó petición de extradición simplificada, la competencia  de  la Corte dentro del trámite permanece incólume, es decir, está enfocada a  expresar  un  concepto  sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no a la persona  solicitada  por  un  país  extranjero, después de examinar los puntos a que se  refiere  el  artículo 502 de la Ley 906 de 2004, sin dejar de considerar que el  artículo  35  de  la Constitución Política en su inciso 2º, reformado por el  Acto  Legislativo  N°  1  de  1997, autoriza la extradición de colombianos por  nacimiento  cuando  son  reclamados  por  delitos cometidos en el exterior y las  conductas  que los originan así también se consideren en la legislación penal  colombiana.   

Ahora  bien,  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores de Colombia conceptúa que los instrumentos  internacionales   aplicables   al   caso   son   el  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  suscrito  en  Caracas el 18 de julio de 1911, y la Convención de  las  Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias  Sicotrópicas,  suscrita  en  Viena  el  20  de diciembre de 1988, los cuales se  encuentran   aprobados   y   ratificados  por  las  Repúblicas  de  Colombia  y  Bolivariana       de       Venezuela.   

Criterio   que  ratifica   la   Corte1  porque  aun cuando el delito  de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes  no figura contemplado en el Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición  suscrito  en  1911  como  de  aquellos  hechos  punibles  que  ameritan  la  medida,  también  aparece  claro  que “la  producción, la fabricación, la extracción, la preparación,  la  oferta,  la  oferta para la venta, la distribución, la venta, la entrega en  cualquiera  condiciones,  el  corretaje,  el  envío, el envío en tránsito, el  transporte,  la  importación  o  la  exportación de cualquier estupefaciente o  sustancia    sicotrópica…”,    y    “la  posesión  o  la  adquisición  de  cualquier estupefaciente o  sustancia  sicotrópica”  con  el  objeto de realizar  cualquiera   de  estas  actividades,  constituyen  delito  que  da  “lugar   a   extradición   en   todo  tratado  vigente  entre  las  Partes”,  con  base  en los  artículos    3°    y  6°  de  la Convención de  las  Naciones  Unidas  contra  el tráfico ilícito de  estupefacientes y sustancias sicotrópicas de 1988.   

El delito de asociación para delinquir, por  su   parte,   aparece   expresamente   señalado   en   el   referido   Convenio  Bolivariano.   

De    otro    lado,    aunque  la  Cancillería  guardó silenció acerca de la normatividad  que   regula   el  trámite  a  seguir,  los  instrumentos  internacionales  mencionados  prevén que en los  países  signatarios,  se  rige  por  la  legislación  interna  de  cada uno de  ellos.   

La Ley 26 de 1913,  por   medio   de   la  cual  se  aprobó  el  Acuerdo  Bolivariano  sobre  Extradición,  suscrito  en  Caracas el 18 de julio de 1911,  señala   en   el   inciso   tercero   del   artículo   VIII  que  “La  extradición de los prófugos, en virtud de las estipulaciones  del   presente   Tratado,  se  verificará  de  conformidad  con  las  leyes  de  extradición   del   Estado   al  cual  se  haga  la  demanda”.   

Por su parte, la Ley 67 de 1993, mediante la  cual  se  aprueba  la  Convención  de  las  Naciones  Unidas contra el tráfico  ilícito  de estupefacientes y sustancias sicotrópicas, suscrita en Viena el 20  de  diciembre  de 1988, establece en el párrafo 5o. del artículo 6°  que  “La  extradición  estará  sujeta a las condiciones previstas por la legislación de  la  Parte requerida o por los tratados de extradición aplicables, incluidos los  motivos    por    los    que    la    Parte    requerida    puede   denegar   la  extradición”.   

Por esta razón, teniendo en cuenta que los  hechos   atribuidos   a   SOJO  SÁNCHEZ     ocurrieron    en    el  mes  de  julio  de  2010,  el  procedimiento a seguir es el señalado en la Ley 906 de 2004,  la   cual   se   integra   a   los   Tratados   Públicos  aplicables  al  caso  en  cuanto  no contraríe lo  dispuesto en los aludidos instrumentos internacionales.   

En     consecuencia,    la   Corte,  en  ejercicio  de  su  competencia  atribuida  por  los  referidos  instrumentos  internacionales,  y  conforme  a  lo  dispuesto  en  el  artículo  502  de la referida ley, debe emitir su concepto con fundamento en la  validez  formal  de  la  documentación presentada, la demostración plena de la  identidad   del   solicitado,  el  principio  de  la  doble  incriminación,  la  equivalencia  de la resolución proferida en el país requirente y, cuando fuere  el   caso,   en   el   cumplimiento   de   lo   dispuesto   por   los   tratados  públicos.   

Queda así verificada, entonces,   la   vigencia  de  los  tratados  y  convenios  que  regulan  la  materia,  y  la  normatividad  aplicable  al presente  asunto.   

2.  Validez  formal  de  la  documentación  presentada.   Revisada  la  documentación  allegada  a  la  Corte,  se tiene que ella se presentó por vía  diplomática,  y,  por  virtud de lo previsto por el Tratado sobre Ejecución de  Actos  Extranjeros,  suscrito  en  Caracas  el 18 de julio de 1911 y aprobado en  Colombia  por  la  Ley 16 de 1913, no requiere del requisito de autenticación o  legalización.   

Se   observa,   no   obstante,   que   la  documentación     así    allegada    por    las    autoridades    venezolanas se  legalizó       debidamente      ante      el      Ministerio      del   Poder   Popular   para  Relaciones  Exteriores y Justicia de la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  y  se  presentó  directamente  ante  su  homólogo  colombiano,  lo que indica que su trámite  fue diplomático.   

Por   lo  anterior,  teniendo  en  cuenta  que  la  solicitud  de  extradición  del   nacional   colombiano   LUIS  EDGAR  SOJO SÁNCHEZ se hizo por la  vía  prevista  a estos efectos, y, además, se cumplieron los ritos formales de  legalización  de  los  documentos  allegados conforme a la legislación interna  del  país  requirente, la documentación presentada en  respaldo  del  pedido  de  extradición,  la  cual  fue  ampliamente descrita en  párrafos precedentes, es formalmente válida.   

3.   Identidad  plena  del  solicitado  en  extradición  LUIS  EDGAR  SOJO  SÁNCHEZ. La  persona  detenida  con  ocasión  de  este procedimiento, es la  misma  cuya  extradición  solicita  el gobierno  de  la República Bolivariana de  Venezuela    y    corresponde    a    LUIS   EDGAR  SOJO  SÁNCHEZ,  ciudadano  que   ostenta   doble   nacionalidad  -colombiana  y  venezolana-,  y  quien  de  acuerdo  con el informe suscrito por el Departamento  Administrativo  de Seguridad de este país, nació el 4  de  enero  de 1955 en Bucaramanga (Santander), de estado civil soltero, grado de  instrucción  bachiller, hijo de Edecio y Alix Mercedes, profesión comerciante,  y   titular   de   la  cédula  de  ciudadanía  colombiana  N°  91’532.459  y  la  tarjeta  de  identidad  venezolana  N°  4’871.148  (folios 4, carpeta).   

El    país    requirente,    tanto    en    la   solicitud  formal  de extradición como  en   la   documentación  anexa  a  ella,  menciona  claramente  a  LUIS     EDGAR     SOJO    SÁNCHEZ,  con    la    filiación    preinserta,  el  cual fue capturado en razón de  este  trámite, ya que en su contra cursaba circular  roja de la INTERPOL.   

Al  momento  de su aprehensión, llevada a  cabo  en  el  Aeropuerto  El  Dorado  de  Bogotá  el 11 de octubre de 2011, los  funcionarios  del  servicio de inmigración del DAS verificaron sus generales de  ley   y  realizaron  cotejo  técnico  dactiloscópico,       con      lo  cual confirmaron su plena  identidad.   

Además,  en  este  asunto  no  se  puso  en  cuestión  el  tópico  en  mención,  por  manera  que el requisito de la plena  identidad se encuentra satisfecho.   

4.  Equivalencia de la providencia proferida  en    el    extranjero.   De   acuerdo   con  el  artículo  VIII  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre   Extradición   suscrito   en  Caracas  en  1911,  el  presupuesto  mínimo exigido para solicitar la extradición  refiere  al  “auto  de  detención  dictado  por  el  Tribunal  competente,  con  la  designación  exacta  del delito o crimen que la  motivaren,     y     de    la    fecha    de    su    perpetración”.   

En    este    caso,    dicho  requerimiento se encuentra más que  satisfecho,  como  quiera  que  el  sustento  de  la  solicitud  de  extradición  de  LUIS  EDGAR  SOJO  SÁNCHEZ radica en la orden de aprehensión dictada en su  contra  el  23  de julio de 2010, en el Tribunal Cuarto de Control del Estado de  Bolívar, Extensión Territorial de Puerto Ordaz.   

En   dicha   providencia,   claramente  se  especifica  que  los  hechos,  acaecidos el 12 de julio de 2010, se encuadran en  los   delitos   de   tráfico   ilícito   de   sustancias   estupefacientes   y  psicotrópicas,  y  asociación  para delinquir, tipificados, en su orden, en el  primer  aparte  del artículo 31 de la Ley Orgánica contra el Tráfico Ilícito  y  Consumo  de Sustancias Estupefacientes y Sicotrópicas, y en el artículo 6°  de la Ley Orgánica contra la Delincuencia Organizada.   

Por  ello,  insiste  la  Sala, se cumple a  cabalidad con el requisito de la equivalencia.   

5.    El    principio    de   la   doble  incriminación.  Según el  artículo  VIII  del citado Acuerdo Bolivariano sobre  Extradición,              “En  ningún  caso  tendrá  efecto la extradición si el hecho similar no es punible  por   la  ley  de  la  Nación  requerida”,  y  de  conformidad    con    el    artículo  V  ibídem,  la medida no procede “Si  con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  u  otro  Estado no excede de seis meses de  privación  de libertad el máximun de la pena aplicable a la participación que  se  imputa  a  la  persona  reclamada,  en  el  hecho por el cual se solicita la  extradición”.   

En este orden de ideas, la Corte tiene dicho  que  para  establecer  si  la conducta que se le imputa al requerido en el país  solicitante   es   considerada   como  delito  en  Colombia,  debe  hacerse  una  comparación  entre  las  normas que allí sustentan la sindicación, con las de  orden  interno  para  establecer  si éstas también recogen los comportamientos  contenidos en cada uno de los cargos.   

Tal   confrontación   se   hace   con  la  normatividad  que está en vigor al momento de rendir el concepto, puesto que lo  emite  dentro del trámite de un mecanismo de cooperación internacional, razón  por  la cual la aplicación del principio de favorabilidad que podría argüirse  como  producto  natural  de  la  sucesión  de  leyes no entraría en juego, por  cuanto  las domésticas no son las que operarán en el extranjero. Lo que a este  propósito   determina  el  concepto  es  que,  sin  importar  la  denominación  jurídica,  el  acto  desarrollado por el ciudadano cuya extradición se demanda  sea igualmente considerado como delictuoso en el territorio patrio.   

5.1.  En tales  condiciones,    se  aprecia,    en    primer    término,  que  a  LUIS EDGAR SOJO SÁNCHEZ las  autoridades     de     Venezuela     le      formulan      imputación        por           las         conductas          punibles        de        tráfico  ilícito de sustancias estupefacientes y psicotrópicas,  y  asociación para delinquir, tipificados, en su orden, en el primer aparte del  artículo  31  de  la  Ley  Orgánica  contra  el Tráfico Ilícito y Consumo de  Sustancias  Estupefacientes  y  Sicotrópicas,  y  en  el  artículo  6°  de la  Ley  Orgánica contra la  Delincuencia Organizada.   

Los  hechos  de  que se ocupa el   auto  de  detención   tuvieron  lugar  el  10  de  julio  de   2010,  cuando   autoridades   de   Policía  Judicial  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela desmantelaron en la ciudad de Puerto Ordaz, una banda  dedicada  al tráfico de  cocaína, de la cual hacía parte SOJO SÁNCHEZ.   

5.2.    El  delito  de  asociación  para  delinquir  a  que se refiere el proveído extranjero y por el cual  se concreta la solicitud de extradición, en la legislación  venezolana     se  enmarca,  como  se  dijo,  dentro  de la descripción legal que como tipo penal básico recoge el  artículo  6°  de  la  Ley  Orgánica  contra la Delincuencia  Organizada, cuyo tenor es  el siguiente:   

“Quien   forme  parte  de  un  grupo  de  delincuencia  organizada  para  cometer  uno  o más delitos de los previstos en  esta  Ley,  será  castigado, por el solo hecho, con pena de cuatro a seis años  de prisión”.   

Por  su parte, el  delito  de  tráfico  ilícito de drogas    deducido   en   el   mismo  auto  de  detención,  también  fundamento   del   pedido  de  extradición,  en  la  legislación       venezolana      se       adecua      dentro    de    la    descripción    legal    que   como  tipo  penal  básico  recoge en el  primer  aparte  del artículo 31 de la Ley Orgánica contra el Tráfico Ilícito  y    Consumo   de   Sustancias   Estupefacientes   y   Sicotrópicas,   así  redactado:   

“El   que   ilícitamente   trafique,  distribuya,   oculte,   transporte   por   cualquier  medio,  almacene,  realice  actividades  de corretaje con las sustancias o sus materias primas, precursores,  solventes  y  productos  químicos  esenciales  desviados, a que se refiere esta  Ley,  aun  en  la  modalidad de desecho, para    la    producción    de   sustancias   estupefacientes   y  psicotrópicos, será penado con prisión de ocho a diez años”.   

5.3.  El  cargo por el delito de asociación  para    delinquir,    tiene    su    correspondencia   en   el   Código   Penal  colombiano       en       el       artículo  340,  inciso  2º, modificado por los artículos 8º de  la  Ley  733  de  2002,  14  de  la Ley 890 de 2004 y 19 de la Ley 1121 de 2006,  preceptiva  que  establece  una  pena  que  hoy va de 8 a 18 años de prisión y  multa  que  de  2.700  a 30.000 salarios mínimos          legales          mensuales     vigentes,  para  quien  se concierte para cometer, entre otros, delitos de  tráfico     de     drogas     tóxicas,     estupefacientes     o    sustancias  psicotrópicas.   

Del  mismo  modo,  tanto  conspirar  como  concertar  envuelven  la  idea  de  acordar  voluntades  para adelantar precisas  actividades  y  obtener  un  fin,  el  cual  sería, en este caso, el de cometer  delitos de narcotráfico.   

Por su parte el art. 376 del Código Penal de  2000  (modificado  por artículo 14 de la Ley 890 de  2004   y   por   el   articulo   11   de   la  Ley  1453  del  2011),  tipifica  el tráfico de narcóticos,  en los siguientes términos:   

“El  que  sin  permiso  de  autoridad  competente, introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,   adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente,   psicotrópica   o   drogas   sintéticas   que  se  encuentren  contempladas  en  los  cuadros  uno,  dos,  tres  y  cuatro  del Convenio de las  Naciones  Unidas  sobre  Sustancias  Psicotrópicas,  incurrirá  en prisión de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos  sesenta  (360)  meses  y multa de mil  trescientos  treinta y cuatro (1.334) a cincuenta mil (50.000) salarios mínimos  legales mensuales vigentes.   

Así, en lo que respecta a la ilicitud de  las conductas       por       las           cuales se pide la extradición, como en lo  relativo  al  monto de las  penas  que  los           tipos           penales          prevén,  se  satisface  el  requisito  bajo  estudio.   

6. Cumplimiento  de  lo  previsto  en  el  Acuerdo  sobre Extradición suscrito en Caracas el 18  de julio de 1911.   

6.1. Acorde con  lo  dispuesto  en el referido instrumento internacional, vigente para Colombia a  partir    de   la   expedición   de   la   Ley   26   de   1913,   “Para  que  la  extradición  se  efectúe  es  preciso  que las  pruebas  de  la  infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar donde se  encuentre  el prófugo o enjuiciado justificarán su detención o sometimiento a  juicio,  si  la  comisión,  tentativa  o  frustración  del  crimen o delito se  hubiere    verificado    en    él”   (artículo  1).   

De  conformidad  con  la  documentación  adjunta  a  la  solicitud,  se  establece  que  las autoridades judiciales de la  República  Bolivariana de  Venezuela,  analizaron  de  manera exhaustiva la prueba recaudada, a partir de  la  cual  dedujeron  que  había  mérito suficiente  para  dictar  orden  de  aprehensión  en contra del  procesado LUIS EDGAR SOJO  SÁNCHEZ          por          los  delitos   de  tráfico  ilícito      de      estupefacientes  y  asociación  para  delinquir, toda  vez  que  fue  señalado como la persona que            pertenece    a    la   organización  delincuencial  encargada  de  perpetrar  esa  clase  de ilicitudes.   

Dicho         señalamiento  es  avalado con  las  declaraciones  rendidas  por  los   detectives   adscritos   a  la  División  de  Investigaciones    contra    drogas,   los   cuales  constituyen   elementos  probatorios    que,  dentro del sistema de procesamiento penal acusatorio  contemplado    en    la    Ley    906   de   2004,  serían    suficientes   para   que   formal  y  materialmente  la Fiscalía  General  de  la  Nación solicitase la imposición de  medida  de aseguramiento consistente en detención preventiva en establecimiento  carcelario.   

6.2.   Con  fundamento    en   el   artículo   2°      del      Acuerdo      Multilateral,     la     extradición   solamente   procede  por  delitos relacionados en el mismo.   

Así,  respecto  de  la  asociación para  delinquir  no hay discusión alguna, por cuanto este  ilícito   aparece  expresamente  señalado  en  el  numeral  7°  de la citada  norma,   de  la  siguiente  manera:  “Asociación  de  malhechores,  con propósito criminal comprobado,  respecto    a    los   delitos   que   dan       lugar       a       la       extradición”.   

Ahora,  en lo concerniente al   delito  de  tráfico  ilícito  de  estupefacientes,  si  bien no figura contemplado en el  Acuerdo  Bolivariano  de  1911  como de aquellos hechos punibles que ameritan la  extradición,        como       se       acotó  anteriormente,   “la  producción,  la  fabricación,  la  extracción, la preparación, la oferta, la  oferta  para  la  venta,  la  distribución,  la venta, la entrega en cualquiera  condiciones,  el corretaje, el envío, el envío en tránsito, el transporte, la  importación   o   la  exportación  de  cualquier  estupefaciente  o  sustancia  sicotrópica…”,    así    como   “la  posesión  o  la adquisición de cualquier estupefaciente o  sustancia  sicotrópica”  con  el objeto de realizar  cualquiera  de  estas  actividades,  constituyen  delito  que da “lugar   a   extradición   en   todo  tratado  vigente  entre  las  Partes”,   de   acuerdo   con   los   artículos  3°   y  6°  de  la Convención de las Naciones  Unidas   contra   el   tráfico   ilícito   de   estupefacientes  y  sustancias  sicotrópicas  de  1988,  integrándose  de  esta  manera  los  dos instrumentos  internacionales  invocados  por  el Estado solicitante, lo cual significa que se  cumple con el requisito en mención.   

6.3.   El  artículo  3° del Acuerdo  invocado    precisa    que    la    extradición    no    procede   “si  el  hecho  por  el  cual  se pide se considera en el Estado  requerido  como  delito  político  o  hecho  conexo  con  él”,  categoría   de   la   cual   no   gozan   los   atribuidos  a  SOJO  SÁNCHEZ.   

6.4.   Con  fundamento    en   el   artículo   5°  del Convenio en cita, la extradición procede si en las leyes de  uno  y otro Estado, el máximo de la pena privativa de la libertad aplicable por  el  delito  que  se  le  imputa  a la persona reclamada, excede de seis meses de  prisión.   

Al   respecto,   basta  remitir  a  las  consideraciones  plasmadas  en  el  acápite  correspondiente al principio de la  doble   incriminación,  en  el  cual  se  verificó  suficientemente este tópico.   

6.5.   El  artículo   5°-b  del  tratado  en  cita,  establece  que  la  extradición procede siempre y cuando la  acción   y  la  pena  no  se  encuentren  prescritas,  de  conformidad  con  la  legislación del Estado al cual se hace la solicitud.   

Las          conductas  que  las autoridades de  Venezuela  le imputan a LUIS  EDGAR  SOJO  SÁNCHEZ,  tuvieron  ocurrencia en  el mes de  julio  de  2010,  cuando  en ese país fue descubierta la organización  delincuencial      dedicada      al     tráfico     de     cocaína.   

Con  fundamento  en  el  artículo 83 del  Código  Penal  Colombiano  la acción penal prescribe cuando ha transcurrido un  término  igual  o  superior  al  máximo  de  la  pena privativa de la libertad  señalada  en el tipo realizado, pero en ningún caso  será  inferior  a  cinco  (5)  años,  ni  superior  a  veinte (20).   

En  consecuencia,  se  advierte  que  la  acción      penal     no     ha     prescrito,  ya   que  los        artículos  350 y 376  ibídem     prevén  máximos de 18  y  20 años de prisión  para  los  delitos  de concierto para  delinquir  y tráfico de estupefacientes, los cuales,  en   los   términos   de   la   norma  antes  citada,  desde  luego no se han cumplido.   

Ahora     bien,     las  acciones              penales   para   perseguir  las          conductas    de    cuya   realización   es  acusado   el requerido  en  extradición, tampoco  se        han  extinguido     por     prescripción   en  la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  puesto  que  no    se    han    cumplido    los    términos  fijados  para  el  efecto en  el  artículo  108  del Código Penal, del siguiente  tenor:   

“Artículo  108.  Salvo el caso en que la ley disponga otra cosa,  la acción penal prescribe así:   

1.  Por  quince  años,  si  el  delito  mereciere pena de prisión que exceda de diez años.   

2. Por diez años, si el delito mereciere  pena de prisión mayor de siete años sin exceder de diez.   

3. Por siete años, si el delito mereciere  pena de prisión de siete años o menos.   

4. Por cinco años, si el delito mereciere  pena de prisión de más de tres años.   

5. Por tres años, si el delito mereciere  pena  de  prisión  de  tres  años  o  menos,  arresto  de  más de seis meses,  relegación  a  colonia  penitenciaria,  confinamiento  o expulsión del especio  geográfico de la República.   

6. Por un año, si el hecho punible sólo  acarreare  arresto  por  tiempo  de  uno  a  seis meses, o multa mayor de ciento  cincuenta  unidades  tributarias  (150  U.T.),  o  suspensión  del ejercicio de  profesión, industria o arte.   

7.  Por  tres  meses, si el hecho punible  sólo  acarreare  pena de multa inferior a ciento cincuenta unidades tributarias  (150     U.T.),    o    arresto    de    menos    de    un    mes”.   

Si a lo anterior se suma que el artículo  109   Ibidem   establece   que   “Comenzará   la  prescripción:  para  los  hechos  punibles  consumados,  desde  el  día  de la  perpetración;  para las infracciones, intentadas o fracasadas, desde el día en  que  se  realizó  el  último  acto  de  la ejecución; y para las infracciones  continuadas  o  permanentes,  desde  el  día  en  que  ceso  la continuación o  permanencia  del  hecho”,  ello  ratifica  que  la  figura  extintiva  aún  no  ha  operado de acuerdo a la legislación del vecino  país.   

5.5.  Con  fundamento  en  el  artículo  5°-c  del  Convenio,  la  extradición no procede  cuando  el  requerido  “ha sido ya juzgado y puesto  en  libertad o ha cumplido su pena, o si los hechos imputados han sido objeto de  una amnistía o de un indulto”.   

En   este   caso,  de  acuerdo  con  la  documentación   oficialmente   allegada   por   vía   diplomática, LUIS EDGAR SOJO SÁNCHEZ  no  ha sido condenado y por tanto, no  ha  cumplido  pena alguna  que le fuera impuesta por las autoridades judiciales  venezolanas.   

Tampoco  se  indica  en  la solicitud, que los hechos imputados al  solicitado  en  extradición hubieren sido objeto de  amnistía  o  de  indulto, lo cual no es invocado por  éste  ni  su  defensor  como  para  que  la  Corte  encuentre    procedente    la    evaluación    de    este   aspecto.   

7.  Habiéndose  verificado  el  cumplimiento de todos los requisitos señalados en el Código de  Procedimiento    Penal,    la    Corte    CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE   a   la  extradición  del  ciudadano  colombo-venezolano  LUIS  EDGAR SOJO SÁNCHEZ, cuyas notas civiles y condiciones  personales  fueron  constatadas  en  el cuerpo de este pronunciamiento, conforme  con  la notas verbales Nos. 2321 del 13 de octubre de 2011 y 0049 del 6 de enero  de  2012, presentadas por la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela,  por  los  cargos  deducidos en la Orden de Aprehensión del 23 de julio de 2010,  dictada  en su contra en el Juzgado Cuarto de Primera Instancia con función del  Circuito  Judicial  Penal  del Estado de Bolívar, extensión territorial Puerto  Ordaz,  “por la presunta comisión de los delitos de  Tráfico  Ilícito  de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas y Asociación  para Delinquir”.   

7.1.  En  todo  caso,  le  corresponde  al  Gobierno  Nacional,  en  caso  de  que conceda la entrega requerida, imponer las  exigencias  que considere oportunas para que SOJO SÁNCHEZ no vaya a ser juzgado  por  un  hecho anterior al que motiva la extradición (artículo 494 del Código  de  Procedimiento Penal), ni sometido a tratos crueles, inhumanos o degradantes.  Del  mismo  modo, para que se le reconozca como parte cumplida de la pena que se  le  llegare  a  imponer  en  el  país  requirente, el tiempo que ha permanecido  privado de la libertad por razón de este trámite.   

De igual modo, es imperioso que el Gobierno  Nacional  haga  las exigencias que estime convenientes en aras a que en el país  reclamante  se  le  reconozcan  a  SOJO SÁNCHEZ todos los derechos y garantías  inherentes  a  su  calidad  de  colombiano  y  de  procesado,  en  especial  las  contenidas  en  la  Carta  Fundamental, entre ellas la contenida en el artículo  42,  según la cual, la familia es el núcleo central de la sociedad, motivo por  el   cual   deberá   permitirse   a   sus   parientes   mantener   un  contacto  permanente.   

Asimismo, se deberán acatar los derechos y  garantías  consagrados en el denominado bloque de constitucionalidad, es decir,  en  aquellos  convenios internacionales ratificados por Colombia que consagran y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93 de la Constitución, Declaración  Universal  de Derechos Humanos, Convención Americana de Derechos Humanos, Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos),  en  virtud  del  deber de  protección  a  esos derechos que para todas las autoridades públicas emana del  artículo 2º ibídem.   

Tales  condicionamientos  tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de un ciudadano colombiano por nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito que dio lugar a su entrega a un país extranjero, no  implica  que  pierda  su  nacionalidad  ni  los derechos que le son anejos a tal  calidad.  Por  tanto,  el deber de protección de las autoridades colombianas se  extiende  a  tal  punto,  que  han  de  vigilar que en el país reclamante se le  respete  los  derechos  y garantías tal como si fuese juzgado en Colombia. A lo  que  renuncia  el  Estado que accede a la entrega de un connacional es a ejercer  su  soberanía  jurisdiccional, de modo que en tanto aquél siga siendo súbdito  de  Colombia, conserva a su favor todas las prerrogativas, garantías y derechos  que  emanan  de  la  Constitución  y  la  ley,  en  particular, aquellos que se  relacionan  con  su  calidad  de  procesado y que tienen que ver con la dignidad  humana.   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,  las  consecuencias  de su inobservancia (Cfr. concepto del 23 de febrero  de 2005, radicación N° 22.375, entre otros).   

7.2.  La Secretaría de la Sala comunicará  este  concepto al solicitado LUIS EDGAR SOJO SÁNCHEZ y demás intervinientes en  el trámite de extradición.   

Página  contiene  firma de los 9 Magistrados   

Extradición  N°  38.117  –Concepto favorable-  

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ  MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                        LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                         JAVIER   DE  JESÚS  ZAPATA  ORTIZ   

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1Asi lo  señaló  en los Conceptos del 20 de junio de 2007, 8 de octubre de 2008 y 10 de  agosto     de    2010,    Radicados    Nos.    26.237,    30.323    y    34.247,  respectivamente.     

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