39068(31-07-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

      

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

Aprobado  Acta  No.  244.      

Bogotá,  D. C., treinta y uno (31) de julio  de dos mil trece (2013).   

D   E   C   I   S   I  Ó  N   

Con  el  fin  de  verificar  si  reúne  los  presupuestos  que  condicionan  su  admisión,  examina  la  Sala  la demanda de  casación  presentada  por  el  defensor  de  LEONARDO  CARRASCO  CALDERÓN, contra el  fallo      del      Tribunal      Superior      de  Cundinamarca1,  que  confirmó  el      proferido  por el  Juzgado     Primero     Penal     Municipal     de  Girardot,  el  cual  lo  condenó  a  la  pena  de 32 meses  de   prisión  por  la  consumación  del  punible  de  inasistencia  alimentaria, a  título de autor.   

H    E    C    H   O   S   

Johana  Rodríguez,  denunció   al   hoy   condenado   LEONARDO  CARRASCO  CALDERÓN,  por  cuanto, desde el mes de enero de 2010  hasta  el  28  de abril de 2011, se sustrajo del compromiso de proveer la mesada  alimentaria      de      su      menor      hija2   

,   equivalente  a  la  suma  de  $100.000  mensuales,  junto  con  otros emolumentos como vestuario y educación, aunado al  incremento anual del I.P.C.   

A C T U A C I  Ó N    P  R O C E S A L   

1. El 19 de abril de  2011,  ante  el  Juzgado  Primero  Penal Municipal con  Funciones    de    Conocimiento,   el   Fiscal  Local  3  de  Girardot,  presentó  escrito  de acusación, a su  turno,  el  7  de  junio  siguiente,  se  llevó  a  cabo  por el mismo Despacho  judicial,  la correspondiente audiencia de  formulación  de acusación;   en  forma  posterior,  se  inició  y  finiquitó   la   audiencia   preparatoria,  donde  las  partes  realizaron  las  observaciones   pertinentes   sobre  el  descubrimiento  probatorio.     

2. El 19 de enero de  2012,   el   Juzgado   Primero   Penal  Municipal  de  Girardot, condenó a LEONARDO  CARRASCO  CALDERÓN, a treinta  y  dos  (32)  meses  de  prisión,  a título de autor  responsable     del     delito    de    inasistencia  alimentaria;  como  sanción accesoria, lo inhabilitó  en  el  ejercicio de derechos y funciones públicas por igual lapso; finalmente,  le concedió el subrogado de la condena de ejecución de la pena.   

3. El 14 de marzo de  2012,  el Tribunal Superior de Cundinamarca,  confirmó  la  sentencia  recurrida  por  la  defensa técnica, motivo por el cual, el referido  interviniente,  sustentó  el  recurso  de casación: libelo que la Sala entra a  calificar.   

D    E    M    A   N   D   A     

Sin determinar el código instrumental en el  que  fundó  su  ataque,  se  refirió  a “la causal  primera  de  casación prevista en el numeral 1 del artículo 207 del Código de  Procedimiento  Penal, de haber violado directamente la  ley  sustancial por error de hecho en la apreciación  de  las  prueba  (sic)  frente  al  falso  juicio  de  raciocinio”.   

En    el    título    “HECHO   NOTORIO   POR   PAGO   EN   CONSIGNACION  (sic)”,  sostuvo  que  el  juzgador  de  primer  grado  “no  estimuló  la  cifra exacta”, y nada  dijo  sobre la provisión de ropa; en el mismo sentido, el Tribunal, rechazó la  cesación    de    procedimiento,   porque   en   opinión   del   memorialista,  “se   debía   una  cuota  del  mes  de  Julio  de  2011”,   por  eso,  en  el  tiempo  concedido  para  sustentar  el  recurso  de  casación, adjuntó una consignación por la suma de  $350.000,  “quedando  al día por el año de 2010 a  Julio  del 2011”, motivo por el cual, “el  fallador  incurrió  en  un  falso  raciocinio,  al apartarse u  omitir  la valoración de la referida prueba” y, como  el  medio  referido, en su opinión “es elemental”  y       “hecho  notorio”, se violentó el debido proceso, el derecho  de  defensa;  además,  tampoco   se aplicó la normatividad pertinente, lo  que  da  lugar  a  cesar  el procedimiento  a  favor  de  su  prohijado;  luego,  en  el  párrafo  siguiente,  solicitó   casar   la  sentencia  recurrida,  para  en  su  lugar  ABSOLVER  al procesado… POR PAGO TOTAL  DE  LA  OBLIGACIÓN… SEGÚN CONSIGNACION (sic) POR VALOR DE… $ 350.000.00…  DE   FECHA   26   de   Abril   de   2012”3   

.  

C O N S I D E R A C I O N E S  

La Corte  advierte  que  el  ataque  elevado  contra la sentencia de segundo  nivel   expedida   por   el   Tribunal   Superior  de  Cundinamarca,  no  reúne los mínimos presupuestos de  coherencia   y   lógica-argumentativa  descritos  por  la  jurisprudencia  para  admitir la demanda presentada  a  favor  de  LEONARDO  CARRASCO CALDERÓN,  con  el  fin  de  lograr  la   infirmación  de la decisión  cuestionada,  en tanto, la defensa técnica, incurrió en diversas, múltiples y  complejas  falencias,  las  cuales  atentan  contra la filosofía que inspira el  recurso extraordinario de casación.   

Menos aún puede entenderse el reproche como  nueva  ruta  para  confeccionar  escritos  de  libre  importe  y ensayar por ese  camino,   rebatir  la  presunción  de  acierto  y  legalidad  inherente  a  las  decisiones  concebidas  en  los  proveídos, trayendo temáticas subjetivas para  asegurar  un  potencial éxito, motivo suficiente, para abordar el estudio de la  demanda    determinando    los    yerros de mayor impacto lógico argumentativo.   

Primero:  dejó de  identificar  el código de procedimiento penal con el cual sustentó la demanda,  sin  embargo,  la  Sala infiere que se refirió a la Ley 600 de 2000, por cuanto  citó  el  numeral  1º  del  artículo 207, entendiéndose como tal la anterior  legislación   instrumental,   lo   cual,   desde   luego,   no   tiene  ninguna  presentación,  pues el trámite llevado a término contra su asistido jurídico  fue  la Ley 906 de 2004, con sus propios presupuestos extraordinarios, en tanto,  entre  una  y  otra  normatividad,  subsisten  diferencias  que marcan el camino  argumentativo   al   delimitar   las   rutas   de  ataque  por  vía  directa  e  indirecta.   

Segundo: vulneró el  defensor  el  postulado  de autonomía que rige el recurso de casación, el cual  prohíbe  mezclar  contenidos de diversas causales, en ese entendido, la censura  fue  presentada  por  vía  directa  de  violación, pero desarrollada por falso  raciocinio;  para rematar, combinó el ataque, con violaciones al debido proceso  y  al  derecho de defensa, cuando de vieja data se tiene que así la una dependa  de la otra, es menester demostrar cada desatino por separado.   

Tercero:   su  argumentación  se muestra discordante y contradictoria al peticionar, en primer  lugar,  la  absolución  de su protegido jurídico y, en segundo término, casar  parcialmente   el   fallo  recurrido,  para  relevarlo  de todo cargo, por cuanto, la segunda solicitud, es  incompatible    con    la    pretensión    final,    pues    lo    parcial  supone  que  queda vivo o vigente  una  parte  esencial  de  la  sentencia  cuestionada y eximir de responsabilidad  penal, indica todo lo contrario.     

Cuarto:   la  magistratura,  sustentó  la  sentencia  condenatoria en algunas temáticas como  las siguientes:   

Ahora, para aplicarse el artículo 42 de la  Ley  600  de 2000, en este caso particular, es necesario que esté acreditado el  presupuesto  fáctico  que  demanda  dicha  disposición;  es decir, que se haya  indemnizado  integralmente  a  la  víctima,  para  demostrar éste, el apelante  aporta  el  recibo  de consignación arriba anotado; sin embargo, la suma pagada  -$1’300.000-,    no  indemniza  de  manera  integral lo adeudado por concepto de cuotas alimentarias,  si  se  tiene  en cuenta que el procesado se sustrajo de manera injustificada al  suministro  de  alimentos  a  su  menor hija, desde el mes de enero de 2010, tal  como  lo  afirma  la  denunciante, hasta el 28 de abril de 2011, fecha en que se  presentó  el  escrito  de  acusación,  transcurriendo en dicho lapso 15 meses;  igual  número  de cuotas a un valor de $100.000, es lo que adeuda el procesado;  es    decir    la    suma    de    $1’500.000,     de     los     cuales     canceló     -$1’300.000;  a  lo  anterior  se  debe sumar lo que el procesado adeuda por concepto de vestidos  que  le  debe a su hija menor, tres al año, cada uno por valor de $80.000, y el  valor  de  la  matrícula  de  los años escolares comprendidos entre las fechas  arriba   señaladas;   luego   entonces,   no  se  ha  dado  en  este  caso  una  indemnización  integral,  lo que resulta suficiente para negar la preclusión o  cesación  de  procedimiento  a  favor  del  acusado4.   

El  defensor  en  sede  extraordinaria  se  inmiscuyó  en  los  mismos  yerros  detectados por la instancia superior, pues,  aunque  no  lo  expresó  de  manera  puntual,  se  refirió a la indemnización  integral  cuando  anexó con la demanda de casación una consignación por valor  de  $350.000 y agregó que toda la obligación pecuniaria quedaba saldada, igual  que   lo   hizo  en  instancia  pero  con  la  consignación  de  $1’300.000,   sin   percatarse   que  el  Tribunal  declaró  que  no  había  cumplido con la obligación por concepto de  vestuario  de  $80.000  por  cada  muda  tres  veces  por  año,  ni  allegó el  equivalente  a  las  matrícula escolar, por ello, dejó de proveer estudio a su  menor  hija; así las cosas, aquí tampoco demostró su pretensión, es más, ni  la  enunció  o  adelantó su trascendencia: con todo vulneró los postulados de  claridad y objetividad que rigen el recurso extraordinario.   

Cuarto: en el mismo  sentido,      resulta  desafortunada  la  motivación  contenida  en la demanda en la que alega que las  instancias  incurrieron en falso raciocinio porque no valoraron la consignación  de  $350.000  por  él  allegada  en  el libelo que hoy se califica; siendo ello  así,  en primer lugar, jamás sustentó el yerro aludido como lo exige la Sala;  segundo,  si  se  trata  de  exclusión de medios en la valoración judicial, lo  adecuado  hubiese  sido  desarrollar  la censura por falso juicio de existencia;  tercero,  es  absurdo entender que una prueba no fue apreciada cuando se aportó  por  fuera  de  la  actividad  probatoria, sin el menor reparó en la aducción,  incorporación  o  en  las  etapas procesales para tal fin, circunstancia por la  cual,  deviene desatinada la argumentación condensada en el libelo, por cuanto,  para  la  validez  del  ataque  elevado,  los  medios  legalmente aportados a la  actuación son previos a las sentencias, no después de ellas.   

Quinto: la demanda  se  asemeja  a  un  alegato  de  libre  importe,  sin  que  hubiese explicado el  recurrente  el cargo como lo acredita la jurisprudencia, en esas condiciones, es  genérico,  confuso  y  subjetivo,  en  tanto, no es la suma de dinero que se le  ocurra   al  abogado  consignar  para  librarse  del  compromiso  penal  por  la  deliberada  sustracción de las obligaciones de padre de su prohijado, como bien  lo advirtió el Tribunal.   

Sexto:  así  las  cosas  y  como  quiera  que  el recurso  extraordinario está regido, entre  otros,  por  el  principio de limitación,  las  deficiencias  de la demanda jamás podrán ser remediadas por  la  Corte,  pues  no  le  corresponde asumir la tarea cuestionable propia de los  recurrentes,  para  complementarlas,  adicionarlas o corregirlas, máxime cuando  es  antiquísimo el criterio de la Corte, de ser un juicio lógico-argumentativo  regulado  por  el  legislador  y  desarrollado  por  la  jurisprudencia,  con el  propósito de evitar convertirla en una tercera instancia.   

Séptimo:  otro de  los  postulados  del  recurso  extraordinario  de  casación  es el dispositivo,  con el cual, lo acometido en  el  libelo  convoca  inexorablemente  a  su delimitación, sin que pueda ni deba  hacerse,  una readecuación de las censuras y sus fundamentos, para así cumplir  con  la  forma  y  luego  de  fondo,  dictar  la sentencia correspondiente. Esto  concitaría  a  actuar  en  dos  extremos  excluyentes y exclusivos, en donde se  unificarían   las  pretensiones  contenidas  en  el  escrito  con  el  criterio  jurídico  de  la  Sala al enmendarlas, perfeccionarlas y, desde luego, dejarlas  trascendentes  para fallar en consecuencia. Con todo, si se admite un libelo que  incumpla  elementales  presupuestos  de  lógica  y debida argumentación, no se  combate  ningún  agravio sino se promueve la impugnación, usurpando facultades  inherentes  a las partes, en una actuación penal, lo cual es inadmisible.    

No     es    que    la    “técnica”  por  sí  misma tenga como  fin   enervar   los   derechos   adquiridos   a  los  intervinientes,  ni  pueda  reflexionarse  siquiera  que  los  yerros  conducen  a  la  Corte  a  desconocer  situaciones  fáctico-jurídicas  de  mayor  relevancia;  por  tanto, si la Sala  entra  a  solucionar  todos  los  defectos  contenidos en el libelo –admitiéndolo-  se  le irrogaría a la  Judicatura  un  poder  absoluto  y  arbitrario al reconfeccionarlo y adecuarlo a  posturas  argumentativas  decantadas  por  las  partes en el proceso, para luego  entrar  a  decidir  el  problema  de  fondo: lo cual es absurdo, inconveniente e  incorrecto,  excepto  que por vigencia de prerrogativas constitucionales así lo  determine.   

Por  esta potísima razón, se insiste en la  consagración  de  algunos  requerimientos  sin  los  cuales el recurso se torna  inane   y   queda  convertido  en  un  alegato  de  libre  importe  –como  en  el  caso de análisis- donde  sólo  impera  la exclusiva voluntad del demandante, más no se expone de manera  trascendente,  la  afrenta  a  la  ley,  la   Constitución  o al Bloque de  Constitucionalidad,  siendo  ello así, se verifica, que el impugnante presentó  alegaciones  producto  de  sus exclusivas percepciones del derecho, los hechos y  las  pruebas  contra  lo  afirmado  por los funcionarios judiciales, sin ninguna  prevalencia  en la lógica-jurídica requerida para sustentar la censura, con lo  cual  su  pretensión  se  aleja  de  la  filosofía  que  irradia  el instituto  casacional;   circunstancia  por  la  cual,  la  Corte  inadmitirá  el  libelo  presentado  por  a  favor del  inculpado.   

Así      mismo,      no  se  advierte  que  con  ocasión  a la  sentencia  impugnada  o  dentro  de la actuación hubiese existido violación de  derechos  o  garantías  de  los  sentenciados, como para superar los defectos y  decidir  de  fondo,  según  lo  impone  la  preceptiva del inciso 3º del   artículo 184 de la Ley 906 de 2004.   

Por  otra  parte,  el  libelista  tiene     la     opción     de     interponer    el    mecanismo   de   insistencia   ante   los  Delegados  en  Casación,  el Magistrado disidente o aquél que no suscribió el  proveído,  dentro de los cinco días siguientes a la notificación del auto que  inadmitió  la  demanda,  con  el  objeto  de  reconsiderar  lo decidido, siendo  potestativo  del  funcionario  destinatario  optar  por  someter el caso a nuevo  escrutinio  de  la  Sala  o  rechazar  la  petición.  Si se presenta el segundo  evento,  se  informará  al interesado en un plazo de 15 días, dejando en claro  que  la  no  selección  convoca  irremediablemente a la firmeza de la sentencia  atacada,   salvo   que   prospere,   lo  cual  autoriza  citar  a  audiencia  de  sustentación.   

Con  fundamento en lo expuesto, la    Sala   de   Casación   Penal   de   la   Corte   Suprema   de  Justicia,   

R   E   S   U   E   L  V  E   

Primero:   Inadmitir   la  demanda  de  casación  presentada    a    nombre    de   LEONARDO   CARRASCO  CALDERÓN,   por   las   razones   aducidas  en  la  parte  motiva  del  presente  proveído.   

Segundo:  Advertir  que  con base en el inciso 2°  del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004  es  facultativo del recurrente,  interponer  el  mecanismo  de  insistencia  en  los  términos  plasmados  en el  acápite final de esta determinación.   

Tercero:   Cópiese,  comuníquese,  cúmplase  y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                           FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

                                 

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ              GUSTAVO                               ENRIQUE                               MALO  FERNÁNDEZ                   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                                                                             JAVIER   ZAPATA  ORTIZ   

                                           

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Las  decisiones  de primera y segunda instancia se promulgaron el 19 de enero y 14 de  marzo de 2012, respectivamente.   

2  Con   base   en   los  artículos  15  y  44  de  la  Constitución  Nacional;  1º,  33,  47,  8º;  192 y 193, 7º de la Ley 1098 de  2006,  la  Sala se abstiene de divulgar los nombres, apellidos e iniciales de la  pequeña,    en   protección   integral   a   sus   derechos   constitucionales  fundamentales.   

3  A    renglón   seguido,   de   nuevo   peticionó:  “CASAR  PARCIALMENTE  el  injusto  fallo impugnado, para en su lugar ABSOLVER A LEONARDO CARRASCO CALDERON  (sic).   

4 Ver  folio 39, c.o. Tribunal.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *