39074(16-10-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado     Ponente:   

                                     EUGENIO FERNÁNDEZ CARLIER   

Aprobado Acta No. 343  

Bogotá, D. C., dieciséis (16) de octubre de  dos  mil trece (2013).   

VISTOS  

Atendiendo lo dispuesto en el artículo 500 de  la  Ley 906 de 2004, modificado por el parágrafo 1º del artículo 70 de la Ley  1453  de  2011,  procede la Sala a rendir el concepto que en derecho corresponda  en  relación  con  el  pedido de extradición del ciudadano colombiano GILDARDO  GARCÍA  CARDONA,  efectuada  por el Gobierno de los Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES   

    

1. Mediante Nota Verbal No. 3233 de 29  de  diciembre  de  2011,  el  Gobierno  de  los Estados de Unidos de América, a  través  de  su  embajada  en  Colombia  solicitó la detención provisional con  fines  de  extradición  de GILDARDO GARCÍA CARDNOA, quien se identifica con la  cédula  de  ciudadanía  No.15.363.129,  para  comparecer a juicio “por  delitos federales de narcóticos”  ante  la  Corte  Distrital  de  los Estados Unidos para el Distrito de Columbia,  donde  el  1° de marzo de 2006 se le dictó la acusación No.S104-CR-446 (TFH),  mediante  la  cual  se le atribuye el cargo uno, en el cual se hace la siguiente  imputación:     

“Cargo  Uno:  Concierto para (a) importar  cinco  kilogramos  y más de cocaína a los Estados Unidos, y (b) manufacturar y  distribuir  cinco  kilogramos  o  más de cocaína con la intención de importar  dicha  sustancia  a  los  Estados  Unidos,  lo cual es en contra del Título 21,  Secciones  812,  952,  959  y  960,  del  Código de los Estados Unidos, todo en  violación   del   Título   21,   Sección  963  del  Código  de  los  Estados  Unidos.   

“La   acusación  sustitutiva  también  incluye  la  pena de decomiso de conformidad con el Título 21, Sección 853 del  Código de los Estados Unidos,…”   

2.  La  Fiscalía  General  de  la  Nación, atendiendo dicha solicitud, mediante Resolución del 2  de  marzo  de 2012, dispuso la captura de GILDARDO GARCÍA CARDONA, con fines de  extradición,  la  cual se hizo efectiva por miembros de la SIJIN el 15 de marzo  siguiente  en  el  Centro  Carcelario  de  Máxima  Seguridad en el Municipio de  Cómbita (Boyacá).   

3.  Mediante  Nota  Verbal  No.  1031  de  9  de  mayo de 2012, la Embajada de los Estados Unidos de  América  formalizó  la  solicitud de extradición de GILDARDO GARCÍA CARDONA,  allegando   para   el   efecto  la  documentación  que  soporta  la  petición,  debidamente traducida.   

4. El Ministerio de  Justicia  y  del  Derecho,  a través de comunicación No. 1327 de 14 de mayo de  2012,  envió  a  esta  Corporación  el  expediente relacionado con el presente  trámite,  señalando  que  por no existir convenio aplicable al caso, es viable  acudir a las normas del ordenamiento procesal colombiano.   

5.  Para   sustentar   la  reclamación  se  aportaron  los  siguientes  documentos  autenticados  y  con  la  correspondiente  traducción al español:   

5.1.   Declaración     jurada    rendida    el    18    de   abril   de    2012,    por     Randall   W.  Jackson,  Fiscal  Auxiliar de los Estados Unidos para  el    Distrito   Sur   de   Nueva   York,  quien  se  refiere  al procedimiento del Gran Jurado para dictar  acusación,   describe   los   hechos   que  dieron  lugar  a  la  petición  de  extradición,  concreta  los  cargos  formulados,   precisa  los  elementos  integrantes  de  cada  delito,  y  la  acusación  formal  en la cual se imputan  infracciones penales a GARCÍA CARDONA.   

Señala que fue formalmente presentada dentro  del  término  establecido,  por  hechos que tuvieron  lugar  desde  diciembre de 1997 hasta el 1    de    marzo   de   2006,         inclusive,   concluyendo  que  el acusado fue  imputado  formalmente  dentro del periodo  de  cinco  años requerido que   ordena   la   ley   (folios  120  a  carpeta anexa).   

5.2.         Acusación   Formal  No.S  1  04  Cr.446  (TFH)  proferida en el  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados Unidos para el Distrito de Columbia   de   fecha   1°   de   marzo   de  2006    (folios  130   A   178   carpeta  anexa).   

5.3.  Orden  de  arresto  expedida  el 1° de  marzo   de  2006, por el Tribunal de Distrito de los  Estados       Unidos       para       el      Distrito      de      Columbia          (folio   180  carpeta anexa).   

5.4.  Declaración  jurada    rendida    el    18    de    abril   de   2012,   por   DANIEL  J.  DYER,  Agente Especial de la  Administración  de Control  de  Drogas  de los Estados Unidos (DEA), quien  suministra  información  acerca  de  la investigación, las  actividades,  la forma de operar de la organización criminal, un resumen de las  pruebas   contra   el  solicitado  y  la  identidad  del  acusado  (folios  192 a  202 carpeta anexa).   

5.5.  Transcripción   de   las   disposiciones   penales   sustantivas  supuestamente  transgredidas   por  el  requerido  en  extradición  (folios   182  a  190  carpeta anexa).   

Además   se  allegó  fotocopia  de la tarjeta de preparación de  la  cédula  de  ciudadanía  expedida  por  las autoridades colombianas a   (folio   14  carpeta  anexa), copia de la orden de  captura  con  fines  de  extradición  (folio  180  carpeta anexa) y  el  informe  dando  cuenta de las circunstancias en que se hizo  efectiva    la    misma    (folios    12 a 20).   

6. El Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  mediante oficio No. 1327  de  14  de  mayo  de  2012,  remitió el trámite de  extradición   al   Ministerio   de  Justicia  y  del  Derecho,  señalando  que  “es procedente obrar de  conformidad     con     el    ordenamiento    procesal    colombiano”  por  no existir tratado aplicable  al caso en mención.   

7.   El  18 de mayo siguiente, el  Viceministro   de   Política   Criminal   y  Justicia  Restaurativa  (E) envió  a  esta  Sala  las  diligencias,  al  considerarlas  completas    y    adjuntó    copia   del  concepto  emitido  por su homólogo de Relaciones Exteriores.   

8.   El  25  de  junio  de  2012,  la   Sala   reconoció  personería   al   apoderado   de   confianza  designado  por  el  requerido  en  extradición   GILDARDO  GARCÍA        CARDONA,   para   actuar   dentro   de   este   trámite  y  ordenó    correr   el   traslado  común  de  que  trata el artículo 500 de la Ley 906 de  2004,  negándose las pruebas solicitadas con auto de  10  de  octubre  de  la  citada  anualidad,  providencia  en  la  que se dispuso  oír  a  las  partes  en  alegaciones.   

La Procuradora Tercera  Delegado para la  Casación  Penal señaló que avala la solicitud de extradición, en atención a  que   se   cumplen  los  requisitos  contemplados  en  el  artículo  35  de  la  Constitución  Política,  toda  vez  que  de  acuerdo  con  los hechos a que se  contrae  el  indictment,  Gildardo  García  es solicitado para que responda por  conductas  punibles  ocurridas  con  posterioridad  al 17 de diciembre de 1997 y  hasta  el  año  2006,  situaciones  que  caben  en  las  regulaciones  del Acto  Legislativo Número 1° de 1997.   

Agrega  que  la  conducta  por  la  cual  es  requerido   GILDARDO  GARCÍA  CARDONA,  no  tiene  la  connotación  de  delito  político,  pues  se  le  imputan  los  cargos  por  los punibles de tráfico de  estupefacientes  y concierto para delinquir, que también están contemplados en  la  legislación  colombiana, en los artículos 340 y 376 de la Ley 599 de 2000,  conductas    cuya   ejecución   infringieron   las   Leyes   de   los   Estados  Unidos.   

Afirma, además, que no existe duda en cuanto  a  la  plena  identificación  del  requerido,  concurre la validez formal de la  documentación  aportada, se satisface el principio de la doble incriminación y  hay  equivalencia  de  la  providencia  acusatoria  con  la  del  régimen penal  colombiano.   

CONSIDERACIONES  

    

1. Aspectos Generales    

De  conformidad  con  el  artículo 35 de la  Constitución  Política  (modificado por el Acto Legislativo No. 01 de 1997), y  el  artículo  490  del  Código  de  Procedimiento  Penal (Ley 906 de 2004), la  extradición  se concederá, solicitará u ofrecerá de acuerdo con los tratados  públicos  y,  a  falta  de  éstos,  conforme  las disposiciones legales.    

1.1.  Según  lo  manifestado  por el Ministerio de Relaciones Exteriores, es procedente obrar  de  conformidad con la Ley 906 de 2004 (Código Procesal Penal), en virtud a que  no  existe   convenio de extradición aplicable entre los Estados Unidos de  América y Colombia.   

1.2. El concepto ha  de  fundamentarse  por  tanto  acorde con lo preceptuado en el artículo 502 del  referido  estatuto,  haciéndose un análisis sobre: (i) la validez formal de la  documentación  allegada por el país requirente; (ii) la demostración plena de  la  identidad  de  la  persona  solicitada;  (iii)  la  concurrencia de la doble  incriminación,  esto  es,  que el hecho que motiva la solicitud de extradición  tanto  en  el  Estado  reclamante  como  en Colombia sea delito y además que la  legislación  nacional  lo  sancione  con  pena  privativa  de  la libertad cuyo  mínimo  no  sea  inferior  a  cuatro  años y; (iv) respecto de la equivalencia  existente  entre  la  providencia proferida en el extranjero y -por lo menos- la  acusación del sistema procesal interno.   

Todos  estos  elementos  convergen  en  el  expediente, como se señala a continuación:   

2.  Validez formal de la documentación presentada:   

Según lo establece el artículo 495 de la Ley  906  de  2004,  la  solicitud  de  extradición  debe  efectuarse  por  la  vía  diplomática  y,  de  manera  excepcional,  por  la  consular  o  de  gobierno a  gobierno,  adjuntando copia auténtica del fallo o de la acusación proferida en  el  extranjero,  con  indicación de los actos que determinan la petición, así  como  del  lugar  y  fecha  en  que  fueron  ejecutados,  los datos que permitan  establecer  la  plena  identidad  del  reclamado  y  la  copia auténtica de las  disposiciones  penales aplicables al caso, documentos que deben ser expedidos en  la  forma  prevista  en  la  legislación  del  país requirente y traducidos al  castellano, de ser necesario.   

El artículo 259 del Código de Procedimiento  Civil,  modificado  por el artículo 1º, numeral 118, del Decreto 2282 de 1989,  prescribe  que  los  documentos  públicos  otorgados  en  país  extranjero por  funcionarios   de  éste  o  con  su  intervención,  deben  ser  presentados  y  autenticados  por  el  cónsul  o  agente  diplomático de la República o en su  defecto  por  el  de  una nación amiga, lo cual hace presumir que se expidieron  conforme  a  la  ley del respectivo país. La firma de aquél se abonará por el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de Colombia, y si se trata de servidores  consulares  de  un  país  amigo,  se  autenticará  previamente por el empleado  competente del mismo y los de éste con el cónsul colombiano.   

En  este sentido, encuentra la Sala que dicho  presupuesto  fue  observado por el Gobierno de los Estados Unidos al demandar la  extradición  del  ciudadano colombiano GILDARDO GARCÍA CARDONA por conducto de  su Embajada.   

En  efecto,  la solicitud se hizo por la vía  diplomática  y  a  ella  se acompañó copia de la acusación No. S 1 04 Cr.446  (TFH)  de  1° de marzo de 2006 en la Corte Distrital de los Estados Unidos para  el  Distrito  Judicial  de  Columbia,  decisión  donde se indican los actos que  sustentan  la  petición  de  entrega,  el  lugar y las fechas de su ejecución,  mientras  que en los restantes documentos son precisados tales datos y se ofrece  la  información  necesaria  para  establecer  la  plena identidad de la persona  requerida.   

Lo  anterior  se  corrobora al confrontar el  contenido  de  las  declaraciones  juradas  del  Fiscal Auxiliar de la Fiscalía  Federal  de  los  Estados Unidos para el Distrito Sur de Nueva York y del Agente  Especial  de la Administración para el Control de Drogas (DEA), ya referidas en  este  concepto, quienes reseñan los pormenores de la investigación y posterior  acusación,  la  relación de los cargos y la normatividad aplicable al caso, la  cual está contenida en el Código  de los Estados Unidos.   

Dichos documentos  a  su  vez  obran  certificados  y  autenticados por las  autoridades  del  Estado  requirente y están traducidos al castellano. Además,  aparece   la   refrendación   efectuada  por  la  Vicecónsul  de  Colombia  en  Washington,  D.C.,  Adriana  Ahmad  Serna, cuya firma fue abonada por el Jefe de  Legalizaciones  del  Ministerio  de Relaciones Exteriores, el 14 de mayo de 2012  (fls.   11   y   112,   capeta   anexa),  lo  que,  de  conformidad  con  el  artículo  259 del Código de  Procedimiento  Civil, permite suponer que se expidieron conforme a las leyes del  país solicitante, por tanto este requisito se satisface.   

3.   Plena   identidad   de   requerido  en  extradición:   

Esta  exigencia  se  contrae  a  constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada  por  el Estado  requirente  y la aprehendida con fines de extradición, por lo cual es bajo este  contexto    que   corresponde   analizar   a   la   Corte   la   “identificación”     del    ciudadano  reclamado.   

Al   efecto   se  tiene,  que  en  la  Nota  Diplomática  No.  0499  del  5  de  marzo de 2012 de la Embajada de los Estados  Unidos,  por  cuyo  medio  se  solicitó  la detención provisional con fines de  extradición   de  GILDARDO  GARCÍA  CARDONA,  se  informó  al  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores que la persona requerida nació el 28 de junio de 1954 en  Colombia    y    se    identifica    con   la   cédula   de   ciudadanía   No.  15.363.129.   

Ahora,  de  la  documentación  reunida  en  Colombia  se  infiere  que  se  trata  de  la  misma persona a que alude aquella  petición,  sin  que  haya lugar a cuestionar los demás datos exigidos para dar  por  acreditada  la  exigencia  bajo  examen, tal supuesto de coincidencia de la  misma  persona se constata con los datos registrados en la captura realizada con  fines  de  extradición y la fotocopia de la tarjeta decadactilar con base en la  cual   se   expidió  la  cédula  al  requerido  en  extradición  (fls.   18   a   25   carpeta   anexa).   

En esa medida, este requisito, al igual que el  anterior, también se cumple.   

4.  Principio de la doble incriminación:   

De  acuerdo con lo estipulado en el artículo  493  de  la  Ley 906 de 2004, para conceder la extradición es indispensable que  el  hecho que la motiva esté previsto en Colombia como delito y que el mismo se  encuentre  reprimido  con  una sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años.   

En  este  sentido,  se tiene que el ciudadano  colombiano  GILDARDO GARCÍA CARDONA, es requerido para que comparezca en juicio  ante  la  Corte  Distrital  de  los  Estados Unidos para el Distrito Judicial de  Columbia,  donde  es  objeto de la acusación No.S 1 04 Cr. 446 (TFH) dictada el  1° de marzo de 2006, mediante la cual se le imputa:   

“Cargo  Uno:  Concierto para (a) importar  cinco  kilogramos  y más de cocaína a los Estados Unidos, y (b) manufacturar y  distribuir  cinco  kilogramos  o  más de cocaína con la intención de importar  dicha  sustancia  a  los  Estados  Unidos,  lo cual es en contra del Título 21,  Secciones  812,  952,  959  y  960,  del  Código de los Estados Unidos, todo en  violación   del   Título   21,   Sección  963  del  Código  de  los  Estados  Unidos”.   

“La   acusación  sustitutiva  también  incluye  la  pena de decomiso de conformidad con el Título 21, Sección 853 del  Código de los Estados Unidos,…”   

Entonces,  la conducta de haberse asociado el  requerido  con  otras  personas para fabricar y en efecto distribuir cocaína, a  sabiendas  que  la  misma  sería  importada ilícitamente a los Estados Unidos,  guarda  identidad  con  las  descripciones  contenidas  en  los  artículos  340  (modificado  por  los  artículos  8  de la Ley 733 de 2002, 14 de la Ley 890 de  2004  y  19 de la Ley 1121 de 2006) y 376 (reformado por los artículos 14 de la  Ley  890  de  2004  y  11  de  la  Ley 1453 de 20111), por cuanto en su orden tales  normas consagran:   

“Concierto  para  delinquir. Cuando varias personas se concierten  con  el  fin  de  cometer  delitos, cada una de ellas será penada, por esa sola  conducta, con prisión de cuatro (4) a nueve (9) años.   

Cuando  el  concierto  sea  para  cometer  delitos  de…   tráfico  de  drogas tóxicas,  estupefacientes     o     sustancias     sicotrópicas…     la  pena  será  de  prisión  de ocho (8) a dieciocho (18) años y  multa  de  dos  mil  setecientos  (2.700)  hasta  treinta  mil (30.000) salarios  mínimos legales mensuales.   

La  pena  privativa  de  la  libertad  se  aumentará  en  la  mitad  para quienes organicen, fomenten, promuevan, dirijan,  encabecen,   constituyan   o  financien  el  concierto  o  la  asociación  para  delinquir”.   

“Tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes. El que sin  permiso  de  autoridad  competente, introduzca al país, así sea en tránsito o  saque  de  él,  transporte,  lleve consigo, almacene, conserve, elabore, venda,  ofrezca,   adquiera,   financie  o  suministre  a  cualquier  título  sustancia  estupefaciente,   sicotrópica   o   drogas   sintéticas   que   se  encuentren  contempladas  en los cuadros uno, dos, tres y cuatro del Convenio de la Naciones  Unidas   sobre  sustancias  sicotrópicas,  incurrirá  en  prisión  de  ciento  veintiocho  (128)  a  trescientos sesenta (360) meses y multa de mil trescientos  treinta  y  cuatro  (1.334)  a  cincuenta mil (50.000) salarios mínimos legales  mensuales vigentes”.   

En  esa  medida,  queda  demostrado  que los  cargos  atribuidos al reclamado y que están contenidos en la acusación No. S 1  04  Cr.  446  (TFH),  proferida el 1° de marzo de 2006 en la Corte Distrital de  los  Estados  Unidos para el Distrito Judicial de Columbia, cumplen el requisito  establecido  en  los  artículos  493  y 502 del Código de Procedimiento Penal,  relativo  a  la  doble  incriminación,  por  cuanto describen conductas que son  delictivas  en Colombia, las cuales tienen una sanción privativa de la libertad  cuyo mínimo no es inferior a cuatro años.   

Por  tanto, este requisito, al igual que los  analizados en precedencia, también se satisface.   

5.   Equivalencia  de  la  providencia   proferida   en   el  exterior  con  la acusación del sistema procesal  colombiano:   

Esta  exigencia  igualmente se constata en el  presente  caso,  por  cuanto  la  decisión proferida por el Gran Jurado ante la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito Judicial de Columbia es  equivalente  en  su  contenido  a la acusación prevista en el artículo 337 del  Código de Procedimiento Penal colombiano (Ley 906 de 2004).   

En  efecto, revisada el acta de la acusación  No.  S  1  04  Cr.  446  (TFH),  proferida  el  1° de marzo de 2006 en la Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  para  el  Distrito Judicial de Columbia, se  observa  que  allí  se  concreta  la formulación del cargo, los hechos con sus  fechas  de ocurrencia y las disposiciones transgredidas, así como el nombre del  acusado y las conductas por él desarrolladas.   

En   relación  con  las   pruebas   que  soportan  la  acusación en mención, como la  declaración  del  Fiscal  Federal de los Estados Unidos para el Distrito Sur de  Nueva  York,  al  rendir  testimonio  en  apoyo de la solicitud de extradición,  manifestó   que   los   Estados   Unidos  demostrará  su  caso  a  través  de  conversaciones   legítimamente   intervenidas,  documentos  sobre  registro  de  incautación    de    cocaína    y   testimonios2.   

Por  tanto,  ninguna  duda  cabe acerca de la  correspondencia  existente  entre  el  procedimiento  del  país requirente y la  acusación  del  sistema  colombiano,  en  el  entendido  que  se  trata  de una  equivalencia  conceptual de decisiones y no de identidad de formas, que en ambas  legislaciones  dan  comienzo  a  la  etapa  del  juicio,  donde  la  defensa del  requerido  puede  controvertir  los  medios  de  conocimiento  y  la  acusación  formulada  ante  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos para el Distrito  Judicial   de   Columbia,  razón  por  la  cual,  este  requisito  también  se  cumple.   

6.  Alegaciones de la defensa.   

La pretensión del apoderado del requerido en  extradición  para que se emita concepto desfavorable no puede prohijarse porque  se  sustenta  en  la  inocencia  de  GILDARDO  GARCÍA  CARDONA  (no autoría ni  responsabilidad)  y  en  cuestionamientos  a  la  verdad de los hechos, haciendo  reparos   a   los  vínculos  que  se  le  atribuyen  como  Jefe  de  las  FARC,  recriminaciones  que  apoya en la ausencia de prueba sobre tales supuestos en el  trámite  de  la  extradición, hipótesis estas que deben ser debatidas ante el  juez  del  caso  que  por  competencia  le corresponde decidir en el Distrito de  Columbia  la situación jurídica de aquél por los hechos que dieron lugar a su  reclamación  por la justicia de los Estados Unidos, por lo que no es la Sala de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  la que debe considerar y  resolver el problema jurídico que dio lugar a este trámite.   

    

Aunque  a  juicio  de  la  defensa  no existe  validez   formal   de   la   documentación  presentada  para  la  petición  de  extradición  de  GILDARDO  GARCÍA,  lo  cierto  es  que  no  se expuso ningún  argumento  para sustentar tal afirmación, por lo que la protesta resulta inane.   

Los  delitos  de  concierto  para delinquir y  tráfico  de  estupefacientes  no  son  delitos  políticos  luego  mal puede la  defensa  invocar  estos últimos como argumento del concepto desfavorable al que  aspira  porque los reatos que sustentan la decisión de la Corte en este caso no  son de esa naturaleza.   

7.    Otros  aspectos:   

7.1.  El  Gobierno  Nacional  está  en  la  obligación  de  condicionar  la  entrega de la persona  solicitada,  en  el evento de acceder a ella, a que no pueda ser en ningún caso  juzgada  por hechos anteriores ni distintos a los que la motivan, a que se tenga  como  parte  de  la pena que pueda llegar a imponérsele en el país requirente,  el  tiempo que ha permanecido en detención con motivo del presente trámite y a  que  se  le  conmute  la  pena  de muerte, como también a que no sea sometida a  desaparición   forzada,   torturas,   tratos   o  penas  crueles,  inhumanos  o  degradantes, destierro, prisión perpetua o confiscación.   

7.2.  Del mismo  modo,  le corresponde condicionar la entrega del solicitado a que se le respeten  todas   las   garantías   debidas  en  razón  de  su  condición  de  nacional  colombiano3,  en  concreto a: tener acceso a un proceso público sin dilaciones  injustificadas,  se  presuma  su  inocencia,  esté asistido por un intérprete,  cuente  con  un  defensor  designado  por  él o por el Estado, se le conceda el  tiempo  y los medios adecuados para preparar la defensa, pueda presentar pruebas  y  controvertir las que se alleguen en su contra, su situación de privación de  la  libertad  se  desarrolle en condiciones dignas, la pena que eventualmente se  le  imponga no trascienda de su persona y tenga la finalidad esencial de reforma  y adaptación social.   

7.3.  El  Gobierno  Nacional  también deberá imponer al Estado requirente, en orden a salvaguardar  los  derechos  fundamentales  del  reclamado,  la  obligación  de facilitar los  medios  necesarios  para garantizar su repatriación en condiciones de dignidad,  en  caso  de  llegar  a  ser  sobreseído, declarado no culpable o su situación  jurídica  resuelta definitivamente de manera semejante en el país solicitante,  incluso,  con  posterioridad  a  su  liberación  una  vez  cumpla la pena allí  impuesta  por  sentencia  condenatoria  originada  en  los cargos por los cuales  procede la presente extradición.   

7.4.   Así  mismo,  deberá condicionar la entrega a que el país requirente, de acuerdo con  sus  políticas  internas acerca de la materia, ofrezca posibilidades racionales  y  reales para que el solicitado pueda tener contacto regular con sus familiares  más  cercanos,  considerando  que el artículo 42 de la Constitución Política  de  1991  califica  a la familia como núcleo esencial de la sociedad, garantiza  su  protección  y  reconoce su honra, dignidad e intimidad, la cual también es  protegida   por  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos  y  el  Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  sus artículos 17 y 23,  respectivamente.   

7.5.    Se  advierte,  además,  que  en  razón  de  lo  dispuesto  en  el  numeral 2° del  artículo  189  de  la Constitución Política, es del resorte del Presidente de  la  República,  en  su  condición  de  jefe de Estado y supremo director de la  política  exterior  y de las relaciones internacionales, realizar el respectivo  seguimiento  a  los  condicionamientos  que  se  impongan  a la concesión de la  extradición,  quien  a  su vez debe determinar las consecuencias que se deriven  de su eventual incumplimiento.   

8.        Cuestión   final:   

Así las cosas, la Sala es del criterio que el  Gobierno  Nacional  puede  extraditar  al  ciudadano colombiano GILDARDO GARCÍA  CARDONA,  por  razón  del  Cargo UNO referido en la Nota Verbal de solicitud de  extradición  y  contenido  en  los  numerales 2 y 3 de la acusación No. S 1 04  Cr.446  (TFH)  de  1°  de marzo de 2006, proferida en la Corte Distrital de los  Estados  Unidos  para  el  Distrito  Judicial  de  Columbia,  pues como viene de  constatarse,   están   satisfechos   los  requisitos  establecidos  en  nuestra  legislación procesal penal.   

En mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE  JUSTICIA,   SALA   DE  CASACIÓN  PENAL,  emite  CONCEPTO  FAVORABLE   a  la  solicitud  de  extradición  del  ciudadano   colombiano   GILDARDO   GARCÍA   CARDONA,  formulada  por  la  vía  diplomática  por  el  Gobierno de los Estados Unidos, en relación con el Cargo  UNO  de la nota verbal de solicitud de extradición número 1031 de 9 de mayo de  2012  que corresponden a los numerales 2 y 3 de la acusación No. S 1 04 Cr. 446  (TFH),  proferida  el  1° de marzo de 2006 en la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para el Distrito Judicial de Columbia, conforme lo solicita el Estado en  mención.   

Por la Secretaría de la Sala se comunicará  esta  determinación  al  requerido GILDARDO GARCÍA CARDONA, a su defensor y al  representante  del  Ministerio  Público,  al  igual que al Fiscal General de la  Nación  para  lo  de  su cargo en relación con el detenido preventivamente con  fines de extradición.   

Finalmente,  se  devolverá la actuación al  Ministerio   de   Justicia   y   del   Derecho   para   los   trámites  legales  pertinentes.   

Cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                                      FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

EUGENIO          FERNANDEZ  CARLIER                                               MARÍA     DEL     ROSARIO     GONZÁLEZ  MUÑOZ                             

GUSTAVO  ENRIQUE  MALO  FERNÁNDEZ                           LUIS    GUILLERMO    SALAZAR    OTERO                        

                Nubia Yolanda Nova García   

             Secretaria     

1  La  confrontación  en  punto     del     requisito     de     la    doble    incriminación,        se        realiza   con   base  en  las  normas  vigentes  al  momento  de  emitir  el  respectivo concepto, sin que haya lugar a  predicar  el  principio de favorabilidad, pues los preceptos del país requerido  no   son   objeto   de   aplicación   por   parte   del   Estado   extranjero.  En  este  sentido, Corte Suprema de Justicia, Sala de  Casación         Penal,         conceptos      del     19      de      agosto  de  2004, 17 de enero de 2006, 21 de marzo de 2007, 16  de  diciembre  de 2008, 9 de diciembre de 2009 y 8 de junio de  2011,  radicaciones números 22396, 24070,             10014,  30626,   32321   y   34798,  respectivamente,  entre  otros.   

2  Folio 125 de la carpeta de anexos.   

3  Según   el   criterio   de   la  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal, concepto  del  5 de septiembre de 2006,  radicación  No.  25625,  a  pesar  de  que se produzca la entrega del ciudadano  colombiano,   éste   conserva   los   derechos  inherentes  a  su  nacionalidad  consagrados  en  la  Constitución  Política  y  en los tratados sobre derechos  humanos suscritos por el país.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *