39053(27-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                            Magistrado Ponente:   

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 239.   

Bogotá, D.C., veintisiete de junio de dos mil  doce.   

V    I   S   T   O  S   

Decide la Corte sobre la admisibilidad de la  demanda  de  casación  presentada  por  el representante del tercero civilmente  responsable,  contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Valledupar, el  20 de febrero de 2012,  que  confirmó y modificó la emitida el 17 de noviembre de 2011, por el Juzgado  Segundo  Promiscuo  Municipal  de  Aguachica (Cesar), en la cual se resolvió el  incidente  de  reparación  integral  en  el  proceso  que  culminó  con  fallo  condenatorio,  ya  ejecutoriado,  en contra de GUILLERMO LEÓN MANCHOLA GARCÍA,  como autor del delito de lesiones personales culposas.   

H    E   C   H   O  S   

Fueron  narrados  por  el  A quo en el fallo  penal  de  primer  grado,  proferido  el  20 de octubre de 2010, de la siguiente  manera:   

“Manifiesta  la  denunciante  MAYUDIS  SANTANA  LEÓN,  que  el día 3 de febrero de 2010, iba de  parrillera  en  la motocicleta de placas KYB12A, marca Eco 100, Honda, conducida  por  el  señor GEOVANNY VILLEGAS HERNÁNDEZ, que es un amigo, y como a las 5:30  de  la  tarde,  venían  por  la variante Aguachica, Aguas claras, llegando a la  planta  de  hielo,  los  atropelló  el carro de la funeraria Coopreternidad, el  carro  de  la  funeraria  lo conducía el señor GUILLERMO MANCHOLA GARCÍA, del  resultado  del  accidente  la  señora  SANTANA  LEÓN  se  fracturó  la pierna  generando   gastos   para   la   recuperación,   narra   que  la  intervinieron  quirúrgicamente.  Según  el  informe  técnico de medicina legal de mayo 18 de  2009,  se  generó  una  incapacidad  definitiva  de  70 días, dejando secuelas  médico  legales,  como  deformidad  física  que  afecta el cuerpo de carácter  permanente,  perturbación  funcional  de órgano de la locomoción de carácter  permanente,  perturbación  funcional de miembro inferior izquierdo de carácter  permanente.”   

DECURSO  PROCESAL   

El día 12 de agosto de 2010, ante el Juzgado  Primero  Promiscuo  Municipal  de  Aguachica,  se llevó a cabo la diligencia de  formulación  de  imputación,  en  la  cual  la Fiscalía atribuyó a GUILLERMO  LEÓN MANCHOLA GARCÍA, el delito de lesiones personales culposas.   

Allí  mismo  el  imputado  se allanó a los  cargos,  razón por la cual el asunto se envió, por reparto, al Juzgado Segundo  Promiscuo  Municipal  de  esa localidad, oficina que realizó la correspondiente  audiencia  de verificación del allanamiento e individualización de pena, el 12  de octubre de 2010.   

El  fallo penal fue emitido el 20 de octubre  de  2010 y allí se condenó a GUILLERMO LEÓN MANCHOLA GARCÍA, a la pena de 19  meses  y  2  días  de  prisión,  y  multa  en cuantía de 18 salarios mínimos  legales  mensuales;  accesoriamente  se  dispuso  la  privación  del  derecho a  conducir  vehículos  automotores  por  el lapso de 1 año e inhabilidad para el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por igual término a la pena de  privación  de  libertad.  Al  procesado  se  le  concedió  el  subrogado de la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

Ejecutoriada la sentencia y dentro del plazo  establecido  en  el artículo 106 de la Ley 906 de 2004, modificado por el   artículo  89  de  la  Ley1395  de  2010,  el representante legal de la víctima  solicitó  iniciar  el  incidente  de  reparación integral, allegando, además,  escrito    en    el    cual    postula   sus   pretensiones   y   anexa   prueba  documental.   

La  primera  audiencia  del  incidente  se  realizó  el  5 de abril de 2011 y en ella el apoderado de la víctima solicitó  vincular   como   tercero   civilmente   responsable   a  la  empresa  Servicios  Preexequiales  La  Eternidad. El juez dispuso citar para la próxima audiencia a  su representante legal.   

En  la  segunda  audiencia  del  incidente,  celebrada  el 31 de mayo de 2011, se ordenó correr traslado de las pretensiones  del  demandante y las pruebas aportadas, al representante del tercero civilmente  responsable,  quien  pidió suspender la diligencia para examinar los documentos  en cuestión.   

La  tercera  audiencia  tuvo  lugar el 14 de  julio  de  2011  y  en  ella,  a pesar de intentarse, no pudo llegarse a ningún  acuerdo conciliatorio.   

En la cuarta audiencia, desarrollada el 11 de  agosto  de  2011,  de  nuevo se frustró el intento conciliatorio, razón por la  cual  se concedió la palabra a las partes para la presentación de los alegatos  finales.   

A  pesar de lo anterior, en audiencia del 13  de  septiembre  de  2011,  se  reiteró  la  posibilidad conciliatoria, también  infructuosamente, y fueron escuchadas las partes.   

Por  último, el 17 de noviembre de 2011, se  emitió  la  sentencia  que pone fin al incidente de reparación integral, en la  cual  se  determinó  tercero  civilmente  responsable  a  la  empresa Servicios  Preexequiales  La  Eternidad  y, en consecuencia, se le condenó solidariamente,  junto  con  GUILLERMO LEÓN MANCHOLA GARCÍA, al pago de la suma de $ 3.701.666,  en  calidad  de perjuicios materiales, y $1.545.000, a título de daño moral, a  favor de Mayudis Santana León.   

De  inmediato  el  representante del tercero  civilmente     responsable    interpuso    y    sustentó    el    recurso    de  apelación.   

Por  último,  el  20 de febrero de 2012, se  emitió  el  fallo  de  segundo  grado,  que  confirmó  en todos sus apartes lo  dispuesto  por  el  A  quo,  lo que motivó la interposición del extraordinario  recurso  de  casación  por  parte  del  representante  del  tercero  civilmente  responsable,  en  escrito  que ahora se analiza en su legitimidad y cumplimiento  de presupuestos de fundamentación.   

SÍNTESIS   DE   LA  DEMANDA   

Sin  especificar  en  concreto  la  causal o  causales   aducidas,   el  recurrente  simplemente  enumera  las  que  considera  irregularidades    que    afectan   la   condición   del   tercero   civilmente  responsable.   

Concretamente,  el  casacionista se duele de  que  se  vinculara  y  condenara  al pago de perjuicios, como tercero civilmente  responsable,  a  la Cooperativa de Servicios Preexequiales La Eternidad, sin que  existiera  prueba  o soporte documental que atara a esa compañía con el actuar  del responsable penal, GUILLERMO LEÓN MANCHOLA GARCÍA.   

Critica,  entonces,  que  no se llamara a la  propietaria  registrada  del automotor, para que corroborara en qué condiciones  se  hallaba  el  mismo,  ni  se acopiase “experticio  técnico    que    dictamine    responsabilidades”,  registrándose      apenas      la      declaración     del     “victimario  quien  días  antes  de  terminar el proceso en primera  instancia  se  acercó  a  un  (sic)  notaría  para elaborar una documentación  juramentada  y  así  tratar  de hacer creer que COOPRETERNIDAD tenía relación  alguna ante los hechos”.   

Se  extraña,  además,  de que el padre del  representante    legal    de    la    empresa    haya    sido    “vinculado  al  proceso”,  sin que fuera  citado o llamado a comparecer.   

Luego  de amplia citación de jurisprudencia  constitucional  atinente  al debido proceso, concluye el impugnante que el fallo  de  segunda instancia pasó por alto analizar los elementos de juicio allegados,  de  los  cuales  no  se desprende que existiese algún tipo de vínculo entre la  empresa  y el condenado penalmente, a través de la cual fuese factible disponer  la solidaridad en el pago de los perjuicios.   

Considera  el casacionista, por ello, que se  materializan   las   causales  de  nulidad  remitidas  a  que  la  decisión  es  contraria   a  la  Constitución  y  la  ley;  lo tramitado es contrario al  interés  público y social; y, se causó un agravio injustificado, en este caso  a la empresa condenada y al padre de su representante legal.   

C O N S I D E R A C I O N  E S   

Cuestiones previas  

En primer lugar, estima necesario precisar la  Sala  que  en  tratándose  de  la  condena en perjuicios fruto del incidente de  reparación  integral  adelantado  con  posterioridad  a  la  reforma que de los  artículos  102 y 103 de la Ley 906 de 2004, introdujeron los artículos 88 y 89  de  la  Ley  1395  de  2010,  el  tema de debate, no importa cuál sea la causal  aducida  o  la  finalidad  pretendida,  necesariamente se limita al incidente en  cuestión  y  sus efectos pues, todo lo referido a la responsabilidad penal y su  auscultación  se  encuentra cubierto por el manto de la cosa juzgada, producida  la ejecutoria de la sentencia que puso fin a esa persecución.   

Ni  siquiera, entonces, por vía oficiosa es  posible revivir ese debate ya culminado.   

Respecto  de  la naturaleza del incidente de  reparación  integral,  ya  la  Sala  ha tenido oportunidad de pronunciarse, del  siguiente  tenor1:   

“2.4.   Naturaleza   del  incidente  de  reparación de perjuicios en el trámite de la Ley 906 de 2004.   

El   incidente  de  reparación  integral  adoptado  en  la  sistemática  de  la Ley 906 de 2004, es un mecanismo procesal  encaminado  a  viabilizar  de manera efectiva y oportuna la reparación integral  de  la  víctima  por  el   daño  causado  con el delito, por parte de quien o  quienes  puedan  ser  considerados  civilmente responsables o deban sufragar los  costos  de  tales  condenas  (el  declarado  penalmente  responsable, el tercero  civilmente  responsable  y  la  aseguradora), trámite que tiene lugar  una  vez  emitido  el  fallo  que  declara  la  responsabilidad  penal  del  acusado,  agotadas,  por  supuesto,  las  etapas  procesales  de  investigación  y juicio  oral.   

Se trata, entonces, de un mecanismo procesal  independiente  y posterior al trámite penal propiamente dicho, pues el mismo ya  no   busca   obtener   esa   declaración  de  responsabilidad  penal,  sino  la  indemnización  pecuniaria  fruto de la responsabilidad civil derivada del daño  causado  con  el  delito  -reparación  en  sentido  lato-  y cualesquiera otras  expresiones  encaminadas  a obtener la satisfacción de los derechos a la verdad  y  a  la  justicia,  todo lo cual está cobijado por la  responsabilidad   civil,   como   ha   sido  reconocido  por  la  jurisprudencia  constitucional:   

‘(…) si bien  la  indemnización  derivada  de  la  lesión de derechos pecuniarios es de suma  trascendencia,  también  lo  es aquella que deriva de la lesión de derechos no  pecuniarios,  la  cual también está cobijada por la  responsabilidad   civil.  Es  decir,  la  reparación  integral  del  daño  expresa ambas facetas, ampliamente reconocidas por nuestro  ordenamiento       constitucional’2   (se   ha  resaltado).   

Por  lo  tanto,  la  acción  de reparación  integral  es  una acción civil al final del proceso penal, una vez declarado un  sujeto         penalmente         responsable3.  En  ese   sentido,   cuando   se   busca  –como  en  la  generalidad  de  los casos y, particularmente, el que  ahora  nos  ocupa-  la valoración de los daños causados con la ilicitud que se  declaró   cometida,   procede   la   aplicación  de  los  criterios  generales  consagrados  en  el  artículo 16 de la Ley 446 de 1998 para su establecimiento,  en cuanto preceptúa que:   

‘VALORACION DE  DAÑOS. Dentro de cualquier proceso que se surta ante  la  Administración  de  Justicia,  la  valoración  de  daños  irrogados a las  personas  y  a  las  cosas,  atenderá  los principios de reparación integral y  equidad   y   observará   los   criterios   técnicos  actuariales.’   

La norma, dijo la Corte Constitucional en la  sentencia  C-487  de  2000,  busca  un  objetivo  común  en el sistema procesal  colombiano,  que  no  es  otro  que  la realización y la materialización de la  justicia,  cuando  cualquier  juez  de  la  República,  en  un  asunto concreto  sometido  a  su  conocimiento,  debe  decretar  la  indemnización de los daños  ocasionados   a   las   personas   o   cosas,   a   favor  del  titular  de  los  derechos.   

De  esa  manera, el precepto citado tiene un  efecto  homologante  en el sistema procesal de indemnización de perjuicios, que  lleva  a sostener que los criterios a aplicar en cualquier trámite encaminado a  obtener  la valoración de los mismos, independientemente del juez ante quien se  surta,   debe   consultar,  en  la  medida  de  lo  posible,  aspectos  comunes,  encaminados  siempre  a  la  realización  y materialización de la justicia.”   

Precisamente por esa condición particular de  asunto  de estirpe eminentemente civil, que se acrecienta cuando, con la reforma  introducida  por  la  Ley  1395  de  2010,  se separa completamente del trámite  penal,  al  punto  de  demandar la ejecutoria de la sentencia que determina este  tipo  de  responsabilidad,  se  superlativiza  el  efecto de lo consagrado en el  numeral  4°  del  artículo  181 de la Ley 906 de 2004, en cuanto establece que  las    causales   y   requisitos   de   casación   remiten   al   procedimiento  civil.   

Teniendo  en  cuenta,  así,  que el recurso  extraordinario  de  casación  fue  interpuesto  en  contra  del   fallo de  segunda  instancia  que  resuelve  el  incidente  de  reparación integral, cuyo  trámite  y  resolución  operaron  en  el  campo  estrictamente patrimonial, la  demanda  está  necesariamente  signada  por  los  requisitos establecidos en el  numeral  4° del artículo 181 de la Ley 906 de 2004 y, en particular, exige que  se  cumpla  con  el  presupuesto  de  cuantía  que  para  el  efecto reseña la  jurisdicción civil.   

De esta manera, el artículo 366 del Código  de  Procedimiento  Civil, modificado por el artículo 1° de la Ley 592 de 2000,  respecto  de  la  procedencia  de  la  casación, taxativamente señala que ella  opera  “cuando  el  valor  actual de la resolución  desfavorable  al  recurrente  sea  o  exceda  de cuatrocientos veinticinco (425)  salarios       mínimos      legales      mensuales      vigentes”.   

Para  el  caso concreto, el fallo de segundo  grado  que  resolvió  el incidente de reparación integral, fue proferido el 20  de febrero de 2012.   

El  salario  mínimo  para  el presente año  asciende   a   $566.700,   que   multiplicados  por  425  arrojan  un  total  de  $240.847.500.   

Es claro que si el valor total de la condena  en      perjuicios     civiles     –materiales  y  morales-,  se eleva a $5.246.666, ninguna posibilidad  existe  de  que  se  cumpla  el  requisito puntual consagrado en la ley procesal  civil  para  acceder  al  mecanismo  extraordinario de la casación como vía de  impugnación  de  la  condena,  razón  suficiente  para  inadmitir  la  demanda  presentada por el representante del tercero civilmente responsable.   

Y  no  es  posible,  debe  aclarar la Corte,  significar  que  esa  exigencia  se  allana  en  razón  a  alegar violación de  garantías  fundamentales  el casacionista, que en su sentir generan una etérea  nulidad  jamás  precisada  en  sus  términos o consecuencias, pues, dejando de  lado  que  aún  para esos efectos la legislación civil reclama el cumplimiento  del  requisito  monetario  arriba  referenciado, es lo cierto que esa desprolija  alegación  presentada  por  el profesional del derecho busca únicamente evitar  el   pago   solidario  de  los  perjuicios  por  parte  del  tercero  civilmente  responsable,  a  partir  de  una  variopinta  gama  de  afirmaciones carentes de  soporte  fáctico  o  sustento jurídico que, finalmente, se resumen en criticar  la  inexistencia  de  prueba  suficiente para determinar la relación o vínculo  que   ata   a   ese   tercero  con  el  condenado  por  el  delito  de  lesiones  culposas.   

Se  trata,  entonces,  de  una  discusión  eminentemente  probatoria que no precisa la forma en que el error se materializa  o  sus  efectos,  en  libre  argumentación que ni siquiera alegato de instancia  puede  entenderse,  pues,  omite  referirse a los argumentos precisos tomados en  cuenta  por las instancias para soportar la existencia del vínculo en cuestión  y la condigna necesidad de disponer el pago solidario.   

Por  lo demás, cuando el casacionista alega  que  se  violaron  derechos  del  padre  del  representante  legal de la empresa  condenada,   supuestamente  por  omitirse  citarlo  para  que  se  vinculara  al  trámite,  pasa por alto que jamás la condena en perjuicios civiles se dirigió  contra   el   mismo   y   se   citó   exclusivamente  al  primero  –quien,   cabe   agregar,   intervino  oportunamente  durante  todo  el trámite- precisamente porque es en esa calidad  –representante legal- que  se  halla legitimado para intervenir a favor del tercero civilmente responsable,  vale   decir,   Servicios   Preexequiales   La   Eternidad,  en  cuanto  persona  jurídica.   

Evidente que la demanda examinada no cumple  mínimos  presupuestos  de  legitimidad o fundamentación, imperativa se hace su  inadmisión.   

Por último, ha de señalarse que revisada la  actuación  desarrollada  durante  el  trámite  del  incidente  de  reparación  integral,  en  lo  pertinente,  no  se  observó  vulneración  trascendente  de  garantías, que permitan a la Corte obrar de oficio.   

Cuestión       final.   

Habida  cuenta  que  contra  la decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  procede  el  mecanismo  de insistencia de  conformidad  con lo establecido en el Art. 186 de la Ley 906/04, impera precisar  que  como  dicha legislación no regula el trámite a seguir para que se aplique  el  referido  instituto  procesal, la Sala ha definido las reglas que habrán de  seguirse       para       su       aplicación4 como sigue:   

          a)  La  insistencia  es  un  mecanismo  especial que sólo puede ser  promovido  por  el  demandante,  dentro  de  los cinco (5) días siguientes a la  notificación  de la providencia por cuyo medio la Sala decida no seleccionar la  demanda  de  casación,  con el fin de provocar que ésta reconsidere lo decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la  Casación  Penal  -siempre  que  el  recurso  de  casación   no   hubiera  sido  interpuesto  por  un  Procurador  Judicial-,  el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates y  suscrito la providencia inadmisoria.   

          b)  La  solicitud  de  insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público  a  través de sus Delegados para la Casación Penal, o ante uno de los  Magistrados  que  haya  salvado  voto  en  cuanto  a la decisión mayoritaria de  inadmitir  la  demanda  o ante uno de los Magistrados que no haya intervenido en  la discusión.   

          c)  Es potestativo del Magistrado disidente, del que no intervino en  los  debates  o  del  Delegado  del Ministerio Público ante quien se formula la  insistencia,  optar  por  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para  su  revisión,  evento  último  en que informará de ello al  peticionario en un plazo de quince (15) días.   

         d)  El  auto  a  través  del  cual  no  se selecciona la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia  contra  la  cual  se  formuló  el recurso de casación, salvo que la  insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto, la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada   por   el  representante  del tercero civilmente responsable, conforme con las motivaciones  plasmadas en el cuerpo del presente proveído.   

De  conformidad  con  lo  dispuesto  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia en relación con el punto.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Página continuación  parte resolutiva y firma de los 9 Magistrados   

Casación  sistema  acusatorio  N° 39.053  –Inadmite  demanda-  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                                          FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA  PÉREZ                                          MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO                            JULIO    ENRIQUE    SOCHA  SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1  Sentencia del 13 de abril de 2011 de 34145.   

2 Corte  Constitucional, sentencia C-409 de 2009.   

3  Íbidem.   

4  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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