38214(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38214  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

                                  Aprobado acta N° 139.   

Bogotá,  D.  C., dieciocho (18) de abril de  dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de   la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor  de  VLADIMIR  MELO CARRILLO contra la sentencia  del  4 de noviembre de 2011 mediante la cual el Tribunal Superior de Bogotá, al  revisar  por  vía  de  apelación  la  sentencia  condenatoria proferida por el  Juzgado  Quinto  Penal  del  Circuito  de  la misma sede el 16 de junio de 2011,  modificó  las sanciones allí impuestas para fijar en 443 meses la prisión, en  20  años la inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  y  en  20  meses  la  privación  del  derecho a la tenencia y porte de armas de  fuego,  irrogadas  estas  últimas  a  título  de  penas accesorias, como autor  responsable  del  delito  de  homicidio  agravado  en concurso con fabricación,  tráfico y porte de armas de fuego.   

HECHOS  

          Los resumió el Tribunal de la siguiente forma:   

          “Entre  finales  de  2008 y principios de 2009, el señor VLADIMIR  MELO  CARRILLO,  quien  se  encontraba  casado  con  la  señora ALEJANDRA DÍAZ  LEZAMA,   sostuvo   una   relación   extramatrimonial  con  otra  mujer.  Dicha  infidelidad  fue  descubierta por la señora DÍAZ LEZAMA hacia febrero de 2009,  dado  que  encontró,  en  una  memoria,  oculta  en  el celular del señor MELO  CARRILLO,  videos  en  los que éste aparecía sosteniendo actos sexuales con su  amante.   

A  causa  de  dicho  hallazgo,  la  señora  ALEJANDRA  DÍAZ  LEZAMA  habría amenazado al señor VLADIMIR MELO CARRILLO con  hacer   pública  esa  información;  y  ello,  además  de  crear  un  ambiento  conflictivo,  generó  preocupación en él por los efectos en su imagen y en su  carrera  política,  puesto  que  hacía  parte,  como  aspirante  al Concejo de  Bogotá,  de  un  movimiento  político respaldado por la congregación a la que  estaba vinculado con su pareja.   

Tal situación, dado su interés en proteger  sus  perspectivas  profesionales  y  su  eventual  nombramiento  en  el  cabildo  distrital    –que   se  materializaría  en  agosto de 2009-, motivó al señor VLADIMIR MELO CARRILLO a  planear  la  muerte  de  su esposa ALEJANDRA DÍAZ LEZAMA. Para ello recurrió a  los  servicios  de  LUIS  ENIQUE DÍAZ RIVERA, VÍCTOR DAVID JIMÉNEZ y JONATHAN  FABIÁN   TORRES   MARTÍNEZ,   a   quienes   pagó   para   que  ejecutaran  el  homicidio.   

En  cumplimiento de sus órdenes, y contando  con  su  intervención,  el  17  de  julio  de  2009,  en horas de la noche, los  sicarios  ingresaron a la casa que habitaba la familia de VLADIMIR MELO CARRILLO  y  dieron  muerte, con un disparo en la cabeza, a la señora DÍAZ LEZAMA. Luego  la  escena  fue manipulada para dar la impresión de que se había tratado de la  comisión de un delito de hurto”.    

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 23 de  octubre  de  2009,  el  Juzgado  56 Penal Municipal, con funciones de control de  garantías    legalizó    la    captura    de,    entre   otros,   VLADIMIR  MELO  CARRILLO.  Acto seguido la  Fiscalía  les  formuló  imputación,  al antes mencionado como determinador de  los  delitos  de homicidio agravado y porte ilegal de armas de defensa personal.  En  la  misma diligencia el juez lo afectó con  medida de aseguramiento de  detención preventiva.   

2.  Realizados  preacuerdos  con  los demás  imputados  y  producida de esa manera la ruptura de la unidad procesal, el 20 de  noviembre  del  precitado  año  la  Fiscalía  presentó  escrito de acusación  contra  MELO  CARRILLO,  con  fundamento  en el cual el Juez Quinto Penal del Circuito de esta ciudad llevó a  cabo   el   25   de   enero   y   el   29   de   abril  de  2010  la  respectiva  audiencia.     

3. La preparatoria la realizó en audiencias  celebradas  los  días  25  de mayo y 30 de agosto siguiente y el juicio oral lo  inició  el  22  de  noviembre  del  mismo  2010,  culminándolo  el 29 de abril  postrero  con  el  anuncio  del  sentido  del  fallo,  precisando  que sería de  carácter condenatorio.   

4.  La sentencia la profirió el 16 de junio  de  201,  contra  la cual interpusieron recurso de apelación tanto el procesado  como  su  defensor.  El  Tribunal Superior de Bogotá confirmó la condena, pero  modificó  las  penas  allí  impuestas en los sentidos referidos en el acápite  inicial  de  la  presente  decisión,  por  cuya razón el defensor promovió el  recurso extraordinario de casación.   

LA  DEMANDA   

          El  actor  formula  un  único  cargo contra la sentencia de segunda  instancia,  el  cual  apoya  en  la causal tercera de la Ley 906 de 2004, a cuyo  amparo  denuncia  el desconocimiento de las reglas de producción y apreciación  de las pruebas que fundaron la condena.   

          Para  sustentar  el  reproche  empieza haciendo mención a la figura  del  error,  el  cual,  en  su  sentir,  conduce  a la falta de culpabilidad por  ausencia  de  dolo,  para luego señalar que en este caso no se demostró que el  procesado  “hubiera tenido la intención inequívoca  o  la  culpabilidad culposa, de terminar con la vida de su esposa y madre de sus  hijos”.   

          En  ese  sentido, predica la no acreditación de concertación entre  el  acusado  y  los  delincuentes  que se acogieron a sentencia anticipada, como  tampoco  con  los señores Luis Francisco Morales Nieto  y     Carlos    Alberto  Obregoso, ni muchos menos el ofrecimiento y entrega de  dinero  por  la  muerte  de  su cónyuge. Contrariamente, añade, se estableció  entre  esos  4 delincuentes la típica asociación para delinquir, quienes al no  poder   extorsionar   al   procesado   optaron   por   señalarlo   como   autor  intelectual.   

          El  actor,  de  otra parte, cuestiona al ad  quem  por  dar  absoluta  credibilidad  a “esos  5  personajes,  expertos  en  violar  la ley”,  cuando  todas  sus  aseveraciones  son  contrarias  a  la  verdad  verdadera,  no  otra  que  la  comisión  del  delito  de hurto, para cuyo logro  concurrió  con  los  punibles  de homicidio y fabricación, tráfico y porte de  armas.  Considera  que  el  acusado  es inocente y además debe reconocerse a su  favor el principio in dubio pro reo.   

          Tras   recordar   que   el  ataque  lo  formula  por  el  manifiesto  desconocimiento  de  las  reglas  de producción y apreciación de la prueba, es  decir,  violación  indirecta  de  la  ley sustancial, deja entrever que en este  caso  se  incurrió  en  falso  raciocinio, por cuanto se otorgó credibilidad a  “CARLOS  ALBERTO  OBREGOSO  JIMÉNEZ, que se basa en  dichos   que  le  dijo  el  delincuente  LUIS  FRANCISCO  MORALES  NIETO,  quien  encontrándose  privado de la libertad, recibe la visita del delincuente VÍCTOR  DAVID  JIMÉNEZ,  quien  le  hace saber que el autor del homicidio de la señora  ALEJANDRA  DÍAZ  fue  el  delincuente  LUIS  DÍAZ RIVERA alias “el guamo”;  denotándose  que  el declarante OBREGOSO JIMÉNEZ falta a la verdad en razón a  lo  que  supo  provenía del delincuente MORALES NIETO; que tampoco se le podía  dar  credibilidad,  por  informaciones que él mismo recibió por el delincuente  VÍCTOR DAVID JIMÉNEZ”.   

          En   fin,   considera   que   la   prueba  recaudada  es  inidónea,  contradictoria  e  incierta,  pues  de  ella  sólo  puede  colegirse el macabro  “preacuerdo   entre   los   mismos  delincuentes”  para engañar a la administración de justica y lograr  rebajas  de  penas,  la  no  atribución  del  hurto y la extorsión, el pago de  beneficio  económico  a  Morales  Nieto  y  su  permanencia  en  la  Picota  y  en  el programa de Justicia y  Paz.   

          Insistiendo  en  la no comprobación de reunión con la delincuencia  ni  de  llamadas  telefónicas, ni el pago de dinero o el suministro de llaves a  los   delincuentes  para  ingresar  a  la  vivienda  de  la  víctima,  concluye  señalando  que los sentenciadores valoraron indebidamente las pruebas, causando  graves  perjuicios  materiales  y morales al procesado. Pide entonces a la Corte  tener  en  cuenta  la  causal  de inculpabilidad “del  art.  181  numeral  3 del C.P.P.” (sic), así como el  escrito  anónimo  enviado  el 13 de agosto de 2009, cuando la investigación se  inició  el  12  de  agosto, sin probarse el titular remitente, infiriéndose de  allí la falsedad de la prueba aportada.   

          Solicitó,  de  esa  manera,  casar  la  sentencia  y,  en su lugar,  declarar      inocente      a     VLADIMIR     MELO  CARRILLO.   

                               

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

La Corte no deja de insistir en señalar que  la  demanda  de  casación no es un escrito de libre elaboración sino que, dado  el  carácter  extraordinario  de ese recurso, debe cumplir unos presupuestos de  adecuada  y  lógica  fundamentación,  sin  los  cuales el libelo no podrá ser  admitido.           

         

          Esos  presupuestos, en el esquema procesal contemplado en la Ley 906  de  2004, surgen de lo dispuesto en los artículos 183 y 184, inciso segundo. La  primera  de  dichas  normas  exige  al censor presentar la demanda señalando de  manera  precisa  y concisa las causales invocadas y sus fundamentos. A su turno,  la  segunda  establece  que  no  se  seleccionará el libelo cuando, entre otros  casos,  se  prescinde  de  señalar  la causal o no se desarrollan los cargos de  sustentación.   

          Al  amparo de las mencionadas disposiciones la Sala ha expresado que  en  la  nueva  sistemática procesal penal al demandante le corresponde también  satisfacer,   al   formular   los   respectivos   cargos,   las  pautas  fijadas  tradicionalmente  por  la  jurisprudencia  frente  a cada una de las causales de  casación establecidas por la ley.   

          Al  examinarse la demanda instaurada por el defensor de VLADIMIR  MELO  CARRILLO, concluye la Sala  que  la  misma  no  cumple  las exigencias de adecuada redacción indispensables  para  su  admisión y, antes bien, presenta numerosos e insalvables defectos que  la  tornan inepta para esos propósitos.             

         En   efecto,  en  el  único  cargo  que  formula,  el  censor acusa al juzgador de incurrir en  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial.  Y aun  cuando   inicialmente   no   precisa   la   clase  de  yerro   que   atribuye  al  sentenciador,  en  el  desarrollo del reproche deja entrever que se trata de un  falso   raciocinio,  constitutivo  de  una  de  las  modalidades  del  error  de  hecho.   

         Dicho  dislate,  como  lo tiene dicho la jurisprudencia de la Sala,  ocurre    cuando    el  sentenciador   vulnera  los  principios  de  la  sana  crítica  integrados por las reglas de la experiencia, los postulados lógicos y  las leyes de la ciencia.   

          Para  su  demostración  al actor le corresponde indicar la regla de  la  experiencia,  el  postulado  lógico  o  la  ley  de la ciencia desatendida,  precisar  cuál  principio de la sana crítica debió, en su defecto, aplicar el  juzgador y explicar la trascendencia del yerro.   

          Lejos  de allanarse a cumplir dicha carga argumentativa, el actor se  dedica  a  cuestionar  la  apreciación  suasoria  realizada por el Tribunal y a  postular,  contrariamente,  su  propia  visión  acerca  del  alcance  y mérito  arrojado  por  el  caudal  probatorio,  pretendiendo de la Corte acoja la suya y  desestime  la  del juzgador, con lo cual olvida que ese tipo de discrepancias no  está  llamada  a  ser ventilada en sede de casación, dada la doble presunción  de  acierto  y  legalidad  del  fallo  de  segunda  instancia,  a  cuyo tenor la  valoración  realizada  en  la sentencia de segundo grado prevalece sobre la del  impugnante,  salvo  la  demostración de un error grave y ostensible, lo cual no  ocurre en el presente evento.   

            Obsérvese  cómo el censor fustiga al ad  quem  por  dar  credibilidad a los testigos de cargo e  insistentemente  sostiene que en la actuación no obra prueba demostrativa de su  concertación  con los autores materiales del homicidio de su cónyuge, buscando  así  hacer  valer a toda costa su personal criterio, sin esforzarse por cumplir  las  exigencias  de  fundamentación  del  yerro que esbozó en la demanda, y es  así  como se abstuvo por completo de expresar las reglas de la experiencia, los  postulados  lógicos o las leyes de la ciencia que habría vulnerado el Tribunal  en su actividad judicial de valoración probatoria.   

         Siendo   así  la  situación,  como  el  principio  de  limitación  que  rige  en  sede  de  casación  impide a la Sala  completar  las  defectuosas  postulaciones  de  los sujetos procesales,  salvo  cuando  se trate de restablecer  derechos  fundamentales,  situación  no  evidenciada  en  este  caso,  la  Corte  inadmitirá  la  demanda  presentada   por   el   defensor   de  VLADIMIR  MELO  CARRILLO.    

Se  precisará,  finalmente,  que  contra la  decisión  inadmisoria  del  recurso  de  casación  sólo  cabe el mecanismo de  insistencia,  conforme  lo  tiene  establecido el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuya  interposición  procede  bajo  las reglas fijadas en jurisprudencia  reiterada         de         la         Sala1.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  VLADIMIR  MELO  CARRILLO, por  las razones expuestas en la anterior motivación.   

         De  conformidad con lo dispuesto en el inciso segundo del artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004 y en los términos referidos en el acápite  final    de    esta    determinación,    contra    la    misma    procede    la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ              MARÍA        DEL       ROSARIO       GONZÁLEZ  MUÑOZ                      

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

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