38979(27-02-13)

2013

Asistente Jurídico Inteligente

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CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No. 060   

Bogotá, D.C., veintisiete (27) de febrero de  dos mil trece (2013).   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación instaurado por la apoderada de  ALEXANDER  GÓMEZ  CASAS,  contra  la sentencia del 6 de marzo de 2012 proferida  por  el  Tribunal  Superior  de Bogotá, mediante la cual revocó la absolutoria  emitida  el  16  de  noviembre de 2011 por el Juzgado Treinta y Cuatro Penal del  Circuito  de  esta  ciudad, y en su lugar lo condenó a diecisiete (17) años de  prisión  como  autor  de  un  concurso  de  delitos  de  acceso carnal violento  agravado.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

En  la  sentencia  de  segunda instancia, son  narrados de la siguiente manera:   

“Los  hechos  materia  de denuncia tuvieron ocurrencia el 11 de noviembre y 12 de diciembre de  2009,  y,  el  27 de febrero de 2010, y se refieren a las relaciones sexuales no  consentidas  entre  la  denunciante Emilsen Yaned Esguerra Enciso y el procesado  ALXANDER     GÓMEZ     CASAS,    su    esposo”1.   

El  5  de  abril de  2011   ante   el   Juez  Diecisiete Penal Municipal  de  Bogotá  con funciones de control de garantías se  legalizó  la captura de GÓMEZ CASAS, la Fiscalía le  imputó   el   delito   de  acceso  carnal  violento  agravado   en   concurso  homogéneo  y  sucesivo y solicitó la imposición de medida de aseguramiento de  detención   preventiva,  la  cual  fue  decretada  en  establecimiento carcelario.   

El 2 de mayo de 2011, el Fiscal 299 Seccional  presentó  escrito  de  acusación  contra  el  detenido  GÓMEZ  CASAS,  por el  concurso  de  hechos  punibles  atribuido  en la audiencia de formulación de la  imputación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

En   la   demanda   se   proponen  dos  (2)  cargos.   

1.     Postula     la     “violación     directa  por  el  desconocimiento  del  DEBIDO  PROCESO,  por  afectación  sustancial  de  su  estructura  o  de  la  garantía  debida a cualquiera de las  partes”.   

Según la impugnante, el Tribunal para dar por  ciertos  los hechos modifica las conclusiones fácticas y jurídicas del órgano  de  la  acusación,  quien  sostuvo  que  el acusado usó la fuerza física para  agredir  sexualmente  a la víctima sin aludir a la violencia moral, con lo cual  desconoce  la  congruencia  fáctica que exige el artículo 448 de la ley 906 de  2004.   

Del  mismo modo señala que no tuvo en cuenta  el  testimonio  del  legista  Edgar  Castellanos  Rodríguez, quien en el examen  médico no observó huellas de violencia en el cuerpo de la mujer.   

Critica  que no se hubiese practicado a pesar  de  haber  sido ordenado, el cotejo del esperma hallado en el saco vaginal de la  víctima con el ADN del acusado.   

Igualmente  considera  que  en  el  análisis  probatorio  se faltó al debido proceso, califica a la sentencia de “desordenada”  en  su sustentación y  de  incurrir  en  un  error  de  interpretación,  que  condujo  a una decisión  desfavorable al procesado.   

2.   Acusa   la   sentencia   “por   violación  directa  de  la  ley  sustancial  a  causa   de  evidentes errores de  hecho”  que llevaron a inaplicar el artículo 7º de  la ley 906 de 2004.   

El Tribunal en la apreciación de las pruebas  no  valoró  las  manifestaciones  de  Emilsen  Yaned  contenidas  en el informe  técnico  médico  legal  sexológico,  en  las  cuales  señala haber sostenido  relaciones  sexuales voluntarias con su esposo en diciembre de 2009, por lo cual  ante  el  Juez miente cuando dice que fue accedida por él varias veces en forma  violenta.   

Advierte  que  el  certificado  de  estudios  muestra  que  la  mujer  estaba en capacidad de defenderse, por lo cual hubo una  relación  sexual  consentida, al tiempo que insiste en que la prueba del ADN no  se  llevó  a cabo y critica que la Fiscalía tenga por cierta la versión de la  víctima  y  que  su apoderado en la lectura del fallo no pidiera la condena del  acusado.   

Expresa que la sentencia es contradictoria, se  sustenta  en  una  encuesta  nacional  y  presenta un error de apreciación y de  interpretación  que  lleva  al tribunal a violar el principio de presunción de  inocencia  al  modificar  la  calificación  del proceso, atribuir al acusado un  historial   de   violencia   intrafamiliar   y   creer   la   versión   de   la  mujer.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda no cumple con los presupuestos de  técnica  que  permita  disponer  su  admisión,  en  la  medida  que los cargos  propuestos   contra   la  sentencia  de  segunda  instancia,  son  postulados  y  desarrollados  sin  la  observancia  de  los  requisitos  formales  y materiales  previstos   en   los  artículos  183  y  184  inciso  2º  de  la  ley  906  de  2004.   

Aunque  la  casación  procede  como  control  constitucional  y  legal  contra los fallos de segunda instancia, los requisitos  de  técnica  propios  de la impugnación extraordinaria no han desaparecido, de  manera  que  la  demanda mediante la cual se instaura no puede corresponder a un  escrito  de  libre  elaboración, en donde la mención de la causal y las normas  de derecho sustancial vulneradas sean innecesarias.   

En  este  sentido,  sigue  siendo  un  juicio  lógico  jurídico  en el que el recurrente está obligado a observar las reglas  propias  de  la  casación, mediante la proposición de cargos claros y precisos  en   los   que   los   errores   sean   postulados  de  manera  concreta  y  sin  contradicciones,  ya  que  la  interpretación  de  las alegaciones hechas en la  demanda,  la  modificación  y la readecuación de los reparos son ajenas a esta  sede.   

1.  Sin  mencionar  la  causal, la demandante  refiere  supuestos que no guardan relación con la violación directa propuesta,  ya  que su cuestionamiento lo vincula indistintamente con hechos que lesionan el  debido  proceso y con la valoración de la prueba. Esta manera contradictoria de  desarrollar    la    censura,    impide    identificar   la   clase   de   error  propuesto.   

Ahora bien, el principio de congruencia no es  un  vicio de estructura sino una garantía del derecho de defensa y de la unidad  lógica  jurídica  del  proceso,  el  cual  nada  tiene que ver con la omisión  probatoria  atribuida  al  Tribunal en el mismo reparo, cuyo error ha debido ser  postulado en otro cargo.   

No   obstante   la  falencia  anterior,  el  demandante  no  muestra  que  el  Tribunal modificara la situación fáctica del  hecho  como  lo afirma, en tanto omite reproducir los apartes de la sentencia en  los  cuales  descarta  la  existencia  de  la  violencia física ejercida por el  acusado para sustentar la condena en la violencia moral.   

Se  trata  de  una  opinión  suya acerca del  entendimiento  del  fallo,  la cual pretende sostener en la omisión valoratoria  del  testimonio  del  médico  legista,  cuya  proposición  a más de equívoca  carece de cualquier demostración.   

El reproche entonces no deja de ser un simple  alegato,   en   el   que  advierte  que  si  el  Tribunal  hubiera  “analizado  todos  los  documentos  y  declaraciones  obrantes al  proceso  (sic)  como son la misma declaración de la señora Esguerra Enciso, el  dictamen   de   medicina   legal,   la   practica   del   examen   de   ADN   al  condenado”  y aplicado el debido proceso, el sentido  del fallo sería distinto.   

Por   eso,   manifiesta   que  “la    sustentación    de    la    sentencia    que   se   acusa  extraordinariamente   se  torna  desordenada”,  para  luego   afirmar  que  el  Tribunal cometió un error de interpretación, al  cual  fue  inducido por el “desorden y a la falta de  claridad  que  se  expresó  en  los  alegatos  de  la  Fiscalía”.   

Finalmente,  agrega  que el Tribunal no está  exento   de   cometer   errores   “por   falta  de  racionamiento   de   la   situación  fáctica  y  jurídica  que  modificó  la  sentencia”,  lo  cual hace ininteligible el reproche  propuesto contra la sentencia.   

2.  La  proposición de la segunda censura es  contradictoria,  al  denunciar  la  violación  directa  de  la ley originada en  “errores   de  hecho”,  porque  mientras  éstos recaen sobre la prueba, aquella modalidad de violación  corresponde a un juicio en puro derecho.   

Luego  si  lo  pretendido  en  la censura era  mostrar  que  el fallo supone la certeza debido a una errada apreciación de las  pruebas  que  tiene  origen  en  errores de hecho, su denuncia ha debido hacerla  bajo  cualquiera  de  sus  especies  conocidas,  esto  es,  por  falso juicio de  existencia,  de  identidad o falso raciocinio y desarrollarla de acuerdo con los  requisitos de técnica requeridos en cada uno de ellos.   

Sin cumplir ese cometido, la recurrente inicia  su  discurso  expresando  que  el Tribunal no reconoció la duda por omisión de  las  pruebas  debatidas  en el juicio, sin precisar si el documento que contiene  las  manifestaciones  de  la  víctima sobre las relaciones sexuales voluntarias  que  mantuvo  con  su esposo en diciembre de 2009, fue omitido en su totalidad o  tergiversado,  ya  que no enuncia ni precisa la clase de error que predica sobre  él.   

En  ese equívoco persiste, al agregar que el  Tribunal  no  valoró todos los documentos aportados al debate público, con los  cuales  se  demuestra  que  el  acusado no agredió a su esposa, como el informe  técnico  médico  legal sexológico y el certificado de estudios que mostraría  su  capacidad para defenderse, sin señalar cuál es y en qué consiste el error  de hecho que pretende denunciar en la censura.   

Su crítica a la Fiscalía porque no acudió a  sus  asistentes e investigadores y dio por verdadera la versión de la víctima,  sin  que  ninguno  de los intervinientes a pesar “de  que   la   ley  prohíbe  al  procesado  declarar  en  su  contra”,   intentara  “escuchar  una  versión  sobre  los  hechos  denunciados  por  la  señora Esguerra Enciso”,   lejos   de   evidenciar  la  existencia  de  algún  error  deja  descubierta  su  intención  de  continuar  un  debate probatorio agotado en las  instancias.   

Nada dice su cuestionamiento a la actitud del  apoderado  de  la  víctima de no pedir la condena del procesado en la audiencia  de  lectura  del  fallo,  ni  su  apoyo  en  el salvamento de voto que reproduce  parcialmente,  para  manifestar  que  “Estas pruebas  fueron  ignoradas  por  los  magistrados”, las cuales  tampoco menciona ni dice cómo dejaron de ser apreciadas.   

Sus reparos a la sentencia por no apreciar la  falta  de  prueba  y  sus  contradicciones, no obedecen a ninguna clase de error  sino  a  su  inconformidad  por  la  condena,  a la que incluso acusa de haberse  fundado en una encuesta nacional sobre la violencia doméstica.   

En   fin,  su  insistencia  acerca  de  que  “un     error     de     apreciación    y    de  interpretación”   condujo   a  la  atribución  de  responsabilidad  penal  al  acusado  a  partir  de la variación de “la   calificación   del   proceso”,  fundada    en    el    “historial   de   violencia  intrafamiliar”   y   en  la  manifestación  de  la  víctima, no enseña ningún error de hecho juzgable en casación.   

De   otro   lado,   la   demanda   ninguna  consideración  hace  a  los fines de la casación, para que la Corte supere los  defectos que conllevan a su inadmisión.   

La  Sala  no  dispondrá  su  intervención  oficiosa  en este asunto, en la medida que no se vislumbra la afectación de los  derechos y de las garantías de los intervinientes.   

Finalmente,  contra  la determinación que se  adopta  procede  el  mecanismo  de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es  el  señalado  por  la  Sala en el auto de diciembre 12 de 2005, radicación  25006.   

* * * * * *  

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA,  Sala  de  Casación Penal,   

RESUELVE  

1.   Inadmitir  la  demanda  de  casación,  presentada  por  la  apoderada  del  acusado ALEXANDER GÓMEZ CASAS.   

2. Contra esta decisión procede el mecanismo  de insistencia.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  Tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           FERNANDO  ALBERTO CASTRO  CABALLERO                    

MARIA     DEL     ROSARIO     GONZALEZ  MUÑOZ             GUSTAVO  E.  MALO FERNÁNDEZ   

LUIS      GUILLERMO     SALAZAR  OTERO                                   JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                                 

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

                      

                   

Nubia Yolanda  Nova García  

Secretaria  

    

1  Sentencia  de  marzo  6 de 2012, Tribunal Superior de Bogotá; folio 12, cdno de  segunda instancia.     

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