38969(13-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ  

Aprobado Acta No. 227.  

Bogotá,  D.C.,  trece  de  junio  de dos mil  doce.   

V I S T O S  

Vencido   el  término  para  promover  el  mecanismo  de  insistencia  sin  que se haya deprecado el mismo, se pronuncia la  Corte  oficiosamente  sobre  la  sentencia de segunda instancia proferida por la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Cali (Valle del  Cauca),  el  20  de febrero de 2012, confirmatoria de la emitida el 17 de agosto  de  2011  por  el Juzgado 14 Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  esa  ciudad,  en  la  cual  se  condenó  a CRISTIÁN EDUARDO TRUJILLO VILLOTA y  JHONNY  ALEXÁNDER  GAMBOA  LONDOÑO,  como  coautores del concurso de conductas  punibles   constitutivas   de   homicidio  y fabricación, tráfico y porte de armas  de  fuego o municiones agravado, a la pena principal de  270  meses  de prisión, y a las sanciones accesorias de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas y prohibición para la tenencia y  porte de armas, por 240 meses.   

H E C H O S  

En  el  auto  inadmisorio  de  la demanda de  casación,  la  Corte  prohijó  el  siguiente  resumen  de los acontecimientos,  ocurridos en la ciudad de Cali (Valle del Cauca):   

“Siendo aproximadamente las 22:30 horas del  día  26  de  enero  de  2010  se encontraban patrullando agentes de la Policía  Nacional  por  la  Avenida Simón Bolívar con carrera 68 del barrio La Alborada  cuando  la  central  de  comunicaciones  de  la  Policía les informó que otras  unidades  de  ese  cuerpo  de  seguridad de la Estación El Diamante, venían en  persecución  por  la  carrera 50 con Avenida Simón Bolívar de una motocicleta  KMX  de  color  verde,  que  llevaba un parrillero hombre quienes momentos antes  habían  dado  muerte  a  una persona en la carrera 29 con calle 72 U del barrio  Poblado  II,  dirigiéndose  a apoyar ese procedimiento, realizando un cierre en  la   carrera   50  con  dicha  avenida,  observando  una  motocicleta  con  esas  características  y  detrás de ésta venían unas patrullas motorizadas, por lo  que   procedieron   a   obstruirle   el  paso,  deteniéndose  el  motociclista,  descendiendo  de  ella  el  parrillero  JHONNY  ALEXÁNDER GAMBOA LONDOÑO quien  emprende  la  huída  saltando  la  malla  del parque recreacional María Isabel  Urrutia,  saliendo  en su persecución el subintendente AGUDELO TAMAYO JHON y el  patrullero  RODRÍGUEZ  NARVÁEZ  WILMER  capturándolo  dentro  del  parque, no  hallándole  ningún objeto ilícito en su poder. El conductor de la motocicleta  se  apeo  (sic)  de  la  misma  y se identificó como CRISTIÁN EDUARDO TRUJILLO  VILLOTA  quien  al  practicarle  una  requisa  se le encontró en la pretina del  pantalón  un  arma de fuego, tipo revólver y dentro de un maletín que llevaba  terciado  a  la  espalda  otra arma de fuego, tipo pistola y dos celulares marca  Nokia  y  Motorola  L6,  leyéndosele  los  derechos  del  capturado y puestos a  disposición del Juez de Control de Garantías.   

La  patrulla  de  policía  Diamante  C13-2  conformada  por  ROMERO  HUGO y DÍAZ ANDRÉS quienes venían en persecución de  la  motocicleta,  informaron  que esos sujetos habían ultimado a una persona en  la  carrera  29 con calle 72 U, siendo observado uno de ellos cuando con un arma  de  fuego  en la mano le disparaba a otra persona que yacía en el suelo, sujeto  que  al  notar  la  presencia  de  la policía dirige el arma contra ellos y les  dispara  a la vez que huye hacía una motocicleta KMX de color verde, se apea de  ella y huyen.   

Se   indicó   que   la  persona  ultimada  corresponde  a  FRANKLIN  HENRY  ASTAIZA  TABARES  quien fue llevado al Hospital  Carlos  Holmes  Trujillo,  por presentar una herida en la región occipital lado  derecho,  otra  en  el  cuello  del  mismo  lado  y  una tercera en el antebrazo  derecho,  todas  ellas  producidas  con arma de fuego, lugar donde fallece. Así  mismo  se informó que a dicho centro asistencial fue llevado también CRISTIÁN  EDUARDO  TRUJILLO  VILLOTA  por  presentar  una  herida  en el antebrazo derecho  producida   en  el  intercambio  de  disparos  con  la  patrulla  de  la  comuna  13.   

Dentro   de  la  investigación  se  logra  establecer   que  la  motocicleta  en  la  que  se  movilizaban  los  procesados  corresponde  a una motocicleta, marca Kawasaki KMX 125, de color verde y morada,  con  tapas  blancas,  Placa AFD 09B, chasis número MX125F4A91367, motor número  MX125AE091367”.   

DECURSO PROCESAL  

En audiencias preliminares llevadas a cabo el  27  de  enero de 2010 ante el Juzgado 31 Penal Municipal con función de control  de  garantías  de  Cali,  se  legalizaron  las  capturas  de  CRISTIÁN EDUARDO  TRUJILLO   VILLOTA   y  JHONNY  ALEXÁNDER  GAMBOA  LONDOÑO,  se  les  formuló  imputación   por   el   concurso   de   conductas   punibles   de  homicidio   y  fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego o municiones,  y se les aplicó medida de aseguramiento de detención preventiva  en establecimiento carcelario.   

Como  los  procesados  no se allanaron a los  cargos  formulados,  el ente instructor presentó escrito de acusación el 26 de  febrero  de  la  referida anualidad, en el cual reiteró que se procedía por el  concurso  delictual ya citado, si bien agregó una causal de agravación para el  ilícito contra la seguridad pública.   

El  conocimiento  de la etapa del juicio fue  asumido  por  el  Juzgado 14 Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  esa  ciudad,  despacho  que  luego de realizar las audiencias de formulación de  acusación  –el 7 de abril  del   mismo   año-,   preparatoria   –el    28   de   mayo   siguiente-   y   juicio   oral   –en  sesiones  del  24 de junio y 30 de  septiembre  de 2010, y 28 de abril y 25 de mayo de 2011-, dictó sentencia el 17  de  agosto  posterior, declarando la responsabilidad penal de ambos incriminados  en los delitos contenidos en el pliego acusatorio.   

Consecuente   con  su  determinación,  el  A   quo   les  impuso  las  sanciones  reseñadas  en  la  parte  inicial  de  este  proveído,  esto es, la  principal   de  270  meses  de  prisión  y  las  accesorias  de  240  meses  de  inhabilitación   para   el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  y  prohibición  para la tenencia y porte de armas. Asimismo, ordenó el comiso del  vehículo  y las armas de fuego incautadas, y les negó el beneficio sustitutivo  de la suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

Apelada dicha providencia, la Sala Penal del  Tribunal  Superior  de Cali la confirmó íntegramente, mediante fallo del 20 de  febrero  del año en curso, el cual fue oportunamente recurrido en casación por  el defensor del acusado CRISTIÁN EDUARDO TRUJILLO VILLOTA.   

Con providencia del 23 de mayo del corriente  año,  la  Sala inadmitió la demanda de casación, pero al detectar una posible  irregularidad  sustancial  en  el  proceso  de dosificación de una de las penas  accesorias,  presuntamente  violatoria  del  principio de legalidad, dispuso que  una  vez  tal  decisión  cobrara ejecutoria, el asunto regresara a estudio para  hacer el debido pronunciamiento.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

En  la  referida decisión del 23 de mayo de  2012,  la  Corte  encontró  necesario  verificar si hubo menoscabo a las formas  propias  del  juicio  y las garantías que le asisten a los procesados CRISTIÁN  EDUARDO  TRUJILLO  VILLOTA  y  JHONNY  ALEXÁNDER  GAMBOA LONDOÑO, porque en el  proceso   de   dosificación   punitiva,   se   desconoció   el   principio  de  legalidad.   

En  efecto,  del  recuento  objetivo  de  la  actuación   procesal   advierte   la  Sala  la  concurrencia  de  irregularidad  generadora  de  clara  violación  a garantías fundamentales de ambos acusados,  cual  es  la  legalidad  de  la pena accesoria de la privación del derecho a la  tenencia  y  porte  de  arma,  que  activa la facultad oficiosa de la Corte para  controlar la legalidad y constitucionalidad de la sentencia.   

Ello  porque  en  la  sentencia condenatoria  proferida  por el Juzgado 14 Penal del Circuito con funciones de conocimiento de  Cali,  confirmada  por  la  Sala  de  Decisión  Penal del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  esa  ciudad,  se  impuso  a  los  mencionados dicha pena  accesoria  por  un lapso de 240 meses, equivalentes a 20 años, lo cual desborda  el límite máximo previsto en la ley para esta sanción.   

La    norma    aplicable    en    este  evento  es el artículo 51  de  la  Ley  599  de  2000,  alusivo a la “duración     de     las     penas     privativas    de    otros  derechos”,  cuyo    inciso    6°  señala que:   

“La  privación  del  derecho  a  la  tenencia  y  porte de arma de uno  (1) a quince (15) años”.   

Lo      anterior      permite  concluir  que, por disposición  del  legislador,  la pena máxima para la  pena  accesoria  de  la privación del  derecho a la tenencia y porte de armas, es de 15 años   

Bajo   este  entendimiento,  es   claro   que   los   falladores   se  equivocaron  al  condenar  a  los  procesados TRUJILLO  VILLOTA  y GAMBOA LONDOÑO a  dicha    sanción    por    el   término   de   20  años,  pues,  este  tiempo  supera  el  tope máximo  fijado   para   la   pena  en  comento en el  ya  citado  inciso   6º     del     artículo    51    del    Código    Penal.   

En   ese  contexto,  cuando  el  superior  jerárquico  advierte  que  se  impuso  una  pena  inexistente,  o  una  de  las  prohibidas  constitucionalmente, o se dejó de aplicar la legalmente prevista, o  se  tasó  por  fuera  de  los  límites previstos en la ley, se encuentra en la  obligación  constitucional  de  adecuar  el  fallo a la normatividad existente;  deber  que  ha  de  cumplir  el juez de segunda instancia y con mayor celo el de  casación,  por  cuanto  una  de  sus finalidades fundamentales es garantizar la  legalidad del proceso.   

La  competencia  que  la  Constitución  le  otorga  a  los  jueces  de  la  República, insiste la  Sala1,  sólo les permite obrar dentro del marco del derecho, y no puede  sustituirlo  arbitrariamente  por  sus  propias  concepciones. La igualdad en la  aplicación  de  la  ley  está íntimamente ligada a la seguridad jurídica que  descansa  en  la  existencia  de  un  ordenamiento universal y objetivo, que con  idéntica intensidad obliga a todos, autoridades y ciudadanos.   

El  principio de legalidad obliga al juez a  aferrarse  estrictamente  a la norma legal (sea constitución o ley), so pena de  que  si  lo  desconoce,  su conducta sea una clara rebeldía contra el Estado de  Derecho.   

Cuando el juez impone una pena que no está  establecida   en  la  ley  (en  cuanto  a  sus  límites  mínimos  y  máximos,  naturaleza,  etc.),  desconoce  de  entrada  el  Estado de Derecho y la esencial  función  del  legislador,  entrando  a  suplirlo  con  la  sentencia, generando  anarquía  y causando la quiebra del orden establecido. Ese juez que así actúa  se   aparta   del  Estado  de  Derecho,  se  convierte  en  legislador  y  juez,  y    emite   decisiones  que  jamás  podrán estar  ajustadas al principio de legalidad.   

En  un  escenario  semejante  se vendría a  legitimar  toda  decisión producto de una conducta ilegal del juez de instancia  y   si   ello  fuese  posible,  se  avasallaría  el  Estado  de  Derecho  y  el  reconocimiento  de  la  legitimidad establecida en los tratados internacionales,  especialmente     de    aquellos    que    hacen    parte    del    bloque    de  constitucionalidad.   

Por  lo  tanto,  la  Sala casará oficiosa y  parcialmente  el fallo de segundo grado y, en consecuencia, disminuirá a quince  (15)  años la pena accesoria de la privación del derecho a la tenencia y porte  de arma, impuesta a los aquí acusados.   

En  mérito  de lo expuesto, la CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN PENAL,  administrando justicia en nombre de la República y por autoridad  de la ley,   

R E S U E L V E  

1. CASAR de oficio y  parcialmente  la  sentencia  de  segunda  instancia  proferida  por  el Tribunal  Superior  de  Cali  (Valle del Cauca) el 20 de febrero de 2012, confirmatoria de  la  emitida  por  el Juzgado 14 Penal del Circuito con funciones de conocimiento  de  esa  ciudad,  el 17 de agosto de 2011, en el sentido de fijar en quince (15)  años  la pena accesoria de privación del derecho a la tenencia y porte de arma  impuesta   a   los  procesados  CRISTIÁN  EDUARDO  TRUJILLO  VILLOTA  y  JHONNY  ALEXÁNDER  GAMBOA  LONDOÑO,  condenados como coautores del concurso de delitos  de  homicidio y fabricación, tráfico y porte de armas  de fuego o municiones agravado.   

Página continuación  parte resolutiva y firma de los 8 Magistrados   

Casación    sistema   acusatorio   N°  38.969  -Casa parcialmente de oficio-  

2.  En lo demás se  mantiene el fallo incólume.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Cópiese,   notifíquese,   cúmplase   y  devuélvase al Tribunal de origen.   

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSE  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                             FERNANDO    A.    CASTRO  CABALLERO   

SIGIFREDO   ESPINOSA   PÉREZ                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR  OTERO               JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Sentencia del 3 de diciembre de 2009, Radicado N° 30.446.     

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