38852(27-06-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Aprobado Acta No. 239.  

          Bogotá   D.C.,   junio   veintisiete   (27)   de   dos   mil   doce  (2012).   

ASUNTO  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda de revisión presentada por el apoderado especial de  CRISTOBAL CÓMBITA ACEVEDO en contra del  fallo  de  segunda instancia proferido por el Tribunal Superior de Bogotá el 30  de  junio  de  2011, que lo condenó como autor del delito de actos sexuales con  menor de 14 años agravado, en concurso homogéneo y sucesivo.   

HECHOS  Y  ACTUACIÓN  PROCESAL   

El  acontecer  fáctico  que  dio  origen al  diligenciamiento    fue   narrado   por   el   Tribunal,   en   los   siguientes  términos:   

“CRISTOBAL   CÓMBITA   ACEVEDO,   fue  denunciado  por  María Gladys López Martínez el 17 de abril de 2007, al haber  tenido  conocimiento que su compañero permanente, había abusado sexualmente de  su         menor         hija        L.D.M.L.1, en momentos posteriores a la  agresión  física  que  la  madre  de  la menor había recibido por parte de su  compañero  permanente,  quien  la agredió con una correa por la pérdida de un  dinero  y  atendiendo  a los hechos que la menor le relató según los cuales el  padrastro  le  había  pedido  que se acostara en la cama y le había tocado los  senos  y  las  piernas  y  la  había amenazado de matar a su madre si llegaba a  contar  lo  sucedido,  tanto  en  esta  ocasión  como  en las otras situaciones  similares  que  se  habían  presentado en contra de la integridad física de la  menor”.   

Por  razón  de  los  hechos denunciados, se  dispuso    la    captura   de   CRISTOBAL   CÓMBITA  ACEVEDO,   cuya  legalización  se  realizó  durante  audiencia  preliminar  concentrada,  durante  la  cual  también la fiscalía le  imputó  el delito de actos sexuales con menor de 14 años agravado, no aceptado  por  mencionado,  y  por  el  que  se  le  profirió  medida de aseguramiento de  detención preventiva en establecimiento carcelario.   

Posteriormente,  el 11 de agosto de 2008, el  ente   acusador   radicó   escrito   de  acusación  en  contra  de  CÓMBITA ACEVEDO por el delito imputado,  en  concurso  homogéneo  y  sucesivo,  cargo  que  ratificó en la audiencia de  formulación  de  acusación  celebrada ante el Juzgado 32 Penal del Circuito de  Bogotá.   

Reasignada la actuación al Juzgado Octavo de  la  misma especialidad, ante el cual se tramitaron las audiencias preparatoria y  de  juicio  oral,  dictó  sentencia de primer grado el 14 de marzo de 2011, por  cuyo  medio  condenó  al  acusado  a  la pena principal de noventa y cinco (95)  meses  de  prisión  y  a  la  accesoria  de  inhabilitación en el ejercicio de  derechos  y  funciones  públicas  por  el mismo lapso. En la misma decisión lo  condenó  al  pago  de  perjuicios  y  le  negó  el  subrogado de la condena de  ejecución     condicional     y     el     sustitutivo     de    la    prisión  domiciliaria.   

El  fallo  fue  recurrido por la defensa, en  virtud  de  lo  cual se pronunció el Tribunal Superior de la misma ciudad el 30  de junio siguiente, impartiéndole confirmación.   

Sin  haberse  interpuesto contra la anterior  decisión  recurso  extraordinario  de casación, el sentenciado instaura ahora,  por  intermedio  de  apoderado  especial,  acción  de  revisión  en su contra,  mediante demanda, de cuya admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA  DEMANDA   

El   apoderado  especial  de  CÓMBITA  ACEVEDO  comienza  por reseñar  que  “el  recurso  extraordinario de revisión, que  pongo   a   consideración,   es   un   mecanismo   de   control   de  legalidad  constitucional”,   cuyo   propósito   es   el   de  “alcanzar  la  efectividad del derecho material, al  respecto   (sic)   de  las  garantías  fundamentales,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  y  la  unificación       de       la       jurisprudencia      nacional”.   

Acto  seguido, aduce que según el artículo  192  del  estatuto  procesal  penal  la  acción  de  revisión  procede  contra  sentencias     ejecutoriadas,     mediante     siete    causales    “taxativamente               diferidas               (sic)”;  sin  embargo,  añade,  “en  el caso planteado no encaja  con  precisión  en   ninguna de ellas, teniendo en cuenta que se violó el  principio  de  legalidad  contenido  en  el  debido  proceso  en el artículo 29  Constitución   Nacional,   concordante  al  artículo  6°  Código  Penal,  al  aumentarse  la  pena  por  encima del máximo permitido por la norma sustantiva,  base  de  la  sanción  que  contiene  el delito impugnado, además, aumentar la  pena,  en  el  cuarto mínimo, cuando la misma norma lo prohíbe, por tal razón  solicito   se  aplique  el  bloque  de  constitucionalidad  en  pro  del  debido  proceso”.   

De  inmediato,  en  el acápite que denomina  “individualización   de   pena   y   sentencia”  esboza  las razones para sostener que hubo error en la  dosificación  punitiva  impuesta  a  su  prohijado  de  acuerdo  con  lo atrás  expuesto,  por  tomarse  el  máximo  de la pena establecida en el delito por el  cual   se   lo  condenó,  violándose  con  ello  el  principio  de  legalidad,  “aparte que aumenta la pena en el cuarto mínimo de  64  a  71  meses,  de  esta  manera  hay  un doble agravante prohibido por norma  constitucional,   artículo   29  de  la  Constitución  Nacional”.    

Luego  de  advertir que su defendido ostenta  “interés      para     recurrir”,  asevera  que  la  acción de revisión también procede de oficio  “atendiendo   a   los  fines  de  la  casación  o  revisión,  fundamentación  de los mismos, posición del impugnante del proceso  e  índole  de  la  controversia  planteada”, en cuyo  caso,  agrega,  “deberá superar los defectos de la  demanda para decidir de fondo”.   

Lo   anterior,  asegura,  con  el  fin  de  garantizar  el  derecho    que asiste a toda persona de acceder a  la  administración  de  justicia,  previsto  en  los artículos 228 y 229 de la  Carta  Política,  pues  “las  sentencias deben ser  esencialmente  justas,  fin  primordial  del  Estado  Social  de Derecho (art. 2  ibídem)  y,  por  consiguiente,  del  proceso  penal,  no resulta acorde con el  ordenamiento  superior  que  las  decisiones  que  no  responden al contenido de  justicia  material  hagan  tránsito  a  cosa  juzgada,  como  sería el caso de  aquellas  en  las  cuales se inaplican o aplican indebida o erróneamente normas  de  derecho sustancial, desconociendo las garantías y derechos fundamentales de  los procesados”.   

Con  fundamento  en  lo  expuesto,  depreca  “redosificar  la  pena que impusiera el Juzgado 8°  Penal del Circuito”.   

Para  finalizar,  afirma  que  “no  anexo  acta de ejecutoria de la sentencia al sobreentenderse  que   reposa   ante   el   Juzgado   de  ejecución  de  Penas  que  ejecuta  la  pena”.   

    

CONSIDERACIONES  DE  LA  SALA   

Sea  lo  primero  precisar,  con  especial  énfasis,  dado  que  en  este  caso el censor, de acuerdo con lo plasmado en su  exposición,  no  comprende  la  naturaleza de la acción de revisión, que ella  fue  concebida  por  el legislador como un mecanismo a través del cual se busca  la  invalidación de una decisión que ha adquirido firmeza y de la cual resulta  razonable  predicar  que  entraña un contenido de injusticia material porque la  verdad  procesal  declarada  resulta ser bien diversa a la verdad histórica del  acontecer   objeto   de   juzgamiento,   demostración   que  sólo  es  posible  jurídicamente  dentro  del  marco  delimitado  por  las  causales taxativamente  señaladas  en  la  ley.  Acorde con esa naturaleza, para la admisibilidad de la  demanda,  se  exige  el  cumplimiento  de algunos presupuestos, no otros que los  señalados en el artículo 194 de la Ley 906 de 2004.   

Así, en atención a que esta acción procede  exclusivamente  contra  decisiones  ejecutoriadas  (sentencias,  preclusiones de  investigación  o  cesaciones  de  procedimiento),  es  deber  inicial del actor  allegar  copia  de  las  providencias  de primera y segunda instancia contra las  cuales se instaura, con su respectiva constancia de ejecutoria.   

Ahora  bien, cuando la causal invocada tiene  contenido  probatorio,  los  elementos  de  prueba  deben también ser aportados  junto   con  la  demanda  y  ser  idóneos  para  demostrar  cualquiera  de  las  finalidades antes precisadas.   

Significa lo anterior que de dichos medios de  prueba  debe  surgir,  cuando  menos  como  posibilidad,  que el condenado no es  responsable  de la conducta, resultando preciso que finalmente tengan la entidad  de  desvirtuar  la  doble presunción de acierto y legalidad que ampara al fallo  que  ha  cobrado  ejecutoria material y adquirido, en consecuencia, el carácter  de  cosa  juzgada.  En esa medida, la acción de revisión no constituye el  resurgimiento  de  una  nueva  oportunidad para propender por discusiones que ya  tuvieron  su  escenario propicio en las instancias ordinarias del proceso y, con  las  limitantes  inherentes  a  su  naturaleza,  en el recurso extraordinario de  casación.   

Sobre  ese  último  aspecto  es  importante  recordar  que  el  recurso extraordinario de casación y la acción de revisión  no  responden  a  la  misma  esencia,  ni  a  los  mismos  fines, como lo estima  impropiamente  el demandante al asimilarlas; incluso, al considerar la revisión  como   un   recurso,   hablando   así   desatinadamente   de   un  “interés  para  recurrir”, menos aún  cuando  refiere  que  “es un mecanismo de control de  legalidad  constitucional”, cuyo propósito es el de  “alcanzar  la  efectividad del derecho material, al  respecto   (sic)   de  las  garantías  fundamentales,  la  reparación  de  los  agravios  inferidos  y  la  unificación   de   la   jurisprudencia   nacional”,  confundiendo  la  esencia  del  medio extraordinario con el de la acción, sobre  cuya  naturaleza  ya  se  disertó,  amén  de traer indebidamente los fines del  primero al de la segunda.   

La  Sala  ha  hecho hincapié en torno a las  evidentes  diferencias  existentes entre la  acción que aquí se intenta y  el  recurso  extraordinario  de  casación,  lo  cual  no  ha  cambiado  con  el  advenimiento  de  la  Ley 906 de 2004, en tanto preserva su naturaleza. Sobre el  particular ha precisado:   

“…la acción de revisión no reviste un  carácter  subsidiario  o  alternativo,  a  la  manera de entender que cualquier  vicio  procedimental,  irregularidad  sustancial,  defecto probatorio o yerro de  valoración  judicial  pueda  tener  ubicación  en dicho trámite, así ello se  haya planteado o no en sede de casación.   

No.   Todo   lo   contrario,  en  nuestra  sistemática  penal  claramente se han diferenciado la acción de revisión y el  recurso  extraordinario  de  casación, dentro de una teleología, fundamentos y  alcances  completamente diferentes, que parten, en una distinción elemental, de  que  el segundo remite a decisiones no ejecutoriadas, al tanto que la primera, y  de  allí  surge  su  especificidad,  busca derrumbar el principio básico de la  cosa juzgada.   

Resulta   lógico   que  ambos  comporten  escenarios  diferentes  en  punto  de  su  trascendencia,  pues en el recurso de  casación  se  busca  atacar  la  legalidad y certeza del fallo, mientras que la  acción  de  revisión  propugna  por  discutir la justicia de la decisión y el  principio de verdad material que ha de animarla.   

Entonces,  no es procedente atacar por vía  de  la  acción  de  revisión  aspectos  atinentes  a la legalidad del trámite  procesal,  así  como  tampoco  emerge  adecuado  presentar  en casación nuevos  elementos   probatorios   orientados   a   determinar   la   injusticia   de  lo  decidido”2.   

La  confusión  del actor se acentúa cuando  traslada  para  la  acción  una  figura  propia  del recurso de casación, pero  totalmente  extraña  para aquella, como lo es la oficiosidad, en consideración  a      su      estricto     carácter     rogado3. Peor aún cuando sustenta esa  pretensión  en  motivos  excepcionales  inherentes al recurso, esto es, para la  salvaguarda  de  garantías  fundamentales,  sobre  lo cual se ha dicho por esta  Colegiatura:   

“De  entrada  advierte  la  Corte,  y  es  circunstancia  que deslegitima la pretensión, que desconoció el demandante que  la  acción  de revisión, a diferencia del recurso extraordinario de casación,  no  es  un  mecanismo  para  discutir  la regularidad del trámite procesal o el  cumplimiento  de  las  garantías  debidas  a  las  partes,  sino que tiene como  finalidad  remediar errores judiciales originados en causas que no se conocieron  durante  el  desarrollo  de la actuación y que están limitadas a las previstas  en  la  ley”4.   

Todavía  más  cuando  invoca  institutos  procesales,  propios  del  recurso  de casación, para la acción, como el de la  superación  de  los  defectos  de  la demanda, aplicable exclusivamente para el  segundo,  pero  no  para  la primera, cuya naturaleza y esencia es bien diversa,  según lo explicado.   

En  fin, la confusión del demandante puesta  de  manifiesto  determina la inadmisión del libelo, en tanto es evidente que no  se   comprende   la   naturaleza,   esencia   y   fines   de   la   acción   de  revisión.   

Máxime  cuando  ni  siquiera  se invoca una  causal  para fundamentar su reclamo, desatendiendo los postulados de taxatividad  y  limitación de la acción y su referido carácter rogado, pues no se trata de  exponer,  como ya se dijo, una controversia abierta sobre cualquier tema ajeno a  su teleología.   

Aún   peor   cuando,  al  margen  de  los  presupuestos  formales  del  libelo de revisión estipulados en el artículo 194  del  estatuto  procesal,  ni  siquiera  anexa  constancia  de  ejecutoria  de la  sentencia  del  Tribunal  contra  la  cual  la  promueve,  siendo inaceptable su  argumento    en    el    sentido    de   que   “se  sobreentiende”  que  está ejecutoriada por el hecho  de  estar  actualmente  en  trámite  de  ejecución  ante  los  juzgados de esa  naturaleza,  pues lo que interesa para su admisión y posterior diligenciamiento  es  determinar si la sentencia en concreto contra la cual se endereza la acción  adquirió  firmeza  o no, a efecto de determinar si reviste el carácter de cosa  juzgada  que  se  pretende  levantar  a través de su ejercicio, lo que sólo se  logra     corroborar    mediante    el    allegamiento    de    la    constancia  respectiva.   

El  cúmulo  de falencias denotadas, permite  colegir  que  el  escrito  presentado  por el apoderado especial del sentenciado  CRISTOBAL  CÓMBITA  ACEVEDO  incumple  las  exigencias formales que para su admisión establece el mencionado  artículo  194  de la Ley 906 de 2004, en virtud de lo cual resulta imperiosa su  inadmisión  de  conformidad  con lo indicado en el inciso tercero del artículo  195 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la   demanda  de  revisión  presentada  por  el  apoderado especial de     CRISTOBAL    CÓMBITA    ACEVEDO,  de  conformidad  con  las  razones  consignadas  en la  anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese   y   cúmplase.   

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO  ALBERTO     CASTRO     CABALLERO           

SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ             MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ                 

LUIS GUILLERMO SALAZAR  OTERO                              JULIO E. SOCHA  SALAMANCA               

JAVIER    ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

           

1 Como  esta  providencia  puede  ser  publicada,  se  omite  el  nombre de la menor, de  conformidad  con lo normado en el numeral 8° del artículo 47 de la Ley 1098 de  2006  “por  la  cual  se  expide  el  Código de la  Infancia y la Adolescencia”.   

2 Auto  de fecha febrero 19 de 2009, rad. 30917.   

3  Al  respecto  se  pueden consultar, entre muchos, autos de septiembre 28, rad. 37201  y   julio   27,   rad.   35057,  de  2011  y  de  diciembre  14  de  2010,  rad.  33587.      

4 Auto  de mayo 20 de 2009, rad. 31345.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *