38186(26-01-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 38186  

CORTE  SUPREMA  DE  JUSTICIASALA DE CASACIÓN  PENAL   

Magistrado      PonenteJOSÉ LUIS BARCELÓ CAMACHO   

Aprobado acta N° 017  

Bogotá, D. C., veintiséis (26) de enero dos  mil doce (2012)   

VISTOS  

La  Corte define la competencia para conocer  la  vigilancia  y  control  de  las  penas impuestas al sentenciado Carlos  Andrés Dávila Díaz, toda vez que  los  juzgados Primero y Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de  Pasto  y Popayán, respectivamente, se consideran incompetentes para ese efecto.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

Según  se  extrae  de  la actuación que ha  llegado al conocimiento de la Corte, se tienen los siguientes:   

1. A través de sentencia del 8 de noviembre  de  2008,  el  Juez  Segundo Penal del Circuito de Pasto condenó a Carlos  Andrés  Dávila  Díaz a las penas  principales  de 243 meses de prisión y multa, como responsable de las conductas  punibles  de homicidio agravado, tentativa de homicidio agravado y fabricación,  tráfico  y porte de armas de fuego o municiones.   

En  firme  dicha  determinación,  el  Juez  Primero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de Seguridad de Pasto asumió el  conocimiento y vigilancia de las penas impuestas.   

2. El mismo juzgado de conocimiento, mediante  sentencia  del 13 de agosto de 2009, condenó a Dávila  Díaz  a las penas principales de 54 meses de prisión  y  multa,  tras  hallarlo  responsable  de  la  comisión del delito de trafico,  fabricación o porte de estupefacientes.   

Así, a través de auto del 20 de octubre de  2009,  el  Juzgado  Primero  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Pasto  avocó  el  conocimiento  de la sentencia y asumió la función de vigilancia de  la  ejecución  de  las penas.  El condenado se encontraba entonces privado  de  la  libertad  en  el  Establecimiento  Penitenciario y Carcelario de Mediana  Seguridad de Pasto.   

3.   En  virtud  de  lo  dispuesto  en  la  Resolución  No.  310  del 13 de agosto de 2010, Carlos  Andrés    Dávila    Díaz    fue   trasladado   al  Establecimiento   Penitenciario   de   Alta  y  Mediana  Seguridad  de  Popayán  (Cauca).   Por  lo  anterior,  el  Juez  Primero  de  Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad  de  Pasto,  remitió  la  actuación  con  destino  a su  homólogo con sede en la capital del Cauca.   

4.  El Juzgado Tercero Ejecución de Penas y  Medidas  de  Seguridad de Popayán asumió el conocimiento de la actuación, por  medio  de  auto  del  21  de  enero  de  2011  y,  en  consecuencia, expidió la  correspondiente  boleta  de  encarcelación,  para  de  esta manera legalizar la  privación  de la libertad de Dávila Díaz.   

5.  Dicho funcionario judicial, por medio de  auto  de  19 de mayo de 2011, dispuso dejar sin efecto la decisión de avocar el  control  de  las  penas  impuestas al mencionado sentenciado y, en consecuencia,  ordenó  devolver el expediente al Juez Primero Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad    de   Pasto,   toda   vez   que   Dávila  Díaz se encuentra en el Establecimiento Penitenciario  de  Popayán  descontando  la  pena de 243 meses de prisión, por los delitos de  homicidio  agravado,  tentativa de homicidio agravado y fabricación, tráfico y  porte  de  armas  de fuego o municiones, y no por la condena a 54 meses impuesta  por  el delito de trafico, fabricación o porte de estupefacientes, ambos fallos  proferidos por el Juez Segundo Penal del Circuito de Pasto.   

6.  Así  las  cosas,  el  Juzgado  Primero  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Pasto,  con auto del 30 de  noviembre   de   2011,   asumió,   una   vez   más,   el  conocimiento  de  la  actuación.   

7.  El 20 de diciembre del año anterior, el  funcionario  judicial  de  Pasto  se percató de su incompetencia para avocar el  conocimiento  de  las  diligencias, toda vez que Carlos  Andrés  Dávila  Díaz se halla privado de la libertad  en   el  Establecimiento  Penitenciario  de  Popayán  y,  por  esa  razón,  el  competente  es su homólogo de esta última ciudad, dado que prevalece el factor  personal.   

En  consecuencia,  dejó  sin  efectos  la  decisión  adoptada  en  el  auto  del  30 de noviembre del año anterior y, con  fundamento  en  los  artículos  32-4  y  54  de la Ley 906 de 2004, remitió el  expediente  a  la  Sala  de  Casación  Penal  para  que  defina  lo pertinente.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

1.            La   Sala  de Casación Penal de la  Corte  Suprema de Justicia, en atención a lo normado en el artículo 32-4 de la  Ley  906  de 2004, es competente para definir la competencia cuando –entre  otros  casos  allí  previstos-  ésta  ha  de  dirimirse  entre  juzgados  localizados  en diferentes distritos,  hipótesis  que  se  materializa  en  este caso, pues los despachos involucrados  hacen parte de los distritos judiciales de Pasto y Popayán.   

2.            La  definición  de  competencia  es  el  mecanismo  que  fijó el Legislador para determinar, en aquellos casos en que se  suscite  discusión  entre  varios  jueces, cuál de ellos es el competente para  conocer  de  unos  determinados  hechos  o situaciones jurídicamente relevantes  relacionados  con  un  proceso.  Tal mecanismo está encaminado a desarrollar el  principio  de  la  legalidad  del  juez,  el  cual -junto a los de legalidad del  delito,  de la pena y del procedimiento- encuentra su fundamento en el artículo  29 de la Constitución Política.   

3.  Ahora  bien,  en  el  caso  que ocupa la  atención  de  la Sala, la cuestión a decidir consiste en determinar a cuál de  los  jueces  de  ejecución de penas y medidas de seguridad, el de Pasto o el de  Popayán,  le  corresponde  vigilar  la pena de prisión que cumple el condenado  Dávila  Díaz,  actualmente  recluido  en  el  Establecimiento  Penitenciario de Popayán, en donde descuenta  pena  por  razón de la sanción impuesta en el fallo del 8 de noviembre de 2008  (por  las  conductas  punibles  de  homicidio  agravado,  tentativa de homicidio  agravado  y fabricación, tráfico  y porte de armas de fuego o municiones)  y  no  aquella  impartida  en  sentencia  del  13  de  agosto  de 2009 (trafico,  fabricación  o porte de estupefacientes), ambas sentencias dictadas por el Juez  Segundo Penal del Circuito de Pasto.   

3.  El punto ha sido dilucidado por la Sala,  en  el sentido de que lo relacionado con el cumplimiento de la sentencia y todas  las  circunstancias  que  de allí deriven, corresponde al juez de ejecución de  penas  y  medidas  de  seguridad  del  lugar  en  donde  tenga su sede el centro  carcelario o penitenciario donde el sentenciado se encuentre.   

Consecuencia  de  lo anterior es que cuantas  veces   haya   lugar  al  cambio  de  sitio  de  reclusión,  igual  mudará  la  competencia.  En  otras  palabras:  el  factor  que debe dirimir el conflicto es  personal, esto es, que sigue a la persona del sentenciado.   

La  excepción  a esta regla está dada para  aquellos  eventos  en los cuales en el territorio de ubicación de la cárcel no  se  haya  designado  juez  de  ejecución  de  penas  y  medidas  de  seguridad,  circunstancia  que  no aplica en este caso. En tales eventos, la solución es la  prevista  por  el parágrafo transitorio del artículo 79 de la Ley 600 del 2000  (no  reproducido  en  la  Ley  906  del  2004),  esto  es,  que  la  competencia  corresponde   al   juez   que   haya   proferido   la   sentencia   de   primera  instancia1.   

De  manera  acorde  con  lo  ya expuesto, la  Colegiatura  ha  reiterado  que,  en  los  eventos  en que el condenado se halla  privado  de  la  libertad,  la ejecución de la sentencia le corresponde al  Juez  de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad, cuya competencia no depende  de  la  naturaleza de la conducta punible, o del territorio donde se cometió, o  del  despacho  judicial  que  dictó  el  fallo,  ni  del  número  de condenas,  ni  cuál  de  ellas  se  encuentra  descontando  el  sentenciado  de  manera  efectiva, ni de peticiones que  se  hallen  pendientes  de resolver, sino de un factor  personal  relativo  al  lugar  donde se encuentre cumpliendo la pena.   

El  factor  personal  al  que  se  ha  hecho  alusión  se  encuentra  consagrado  en el artículo 1° del Acuerdo 54 de 1994,  expedido  por  el  Consejo  Superior  de  la  Judicatura.  Dicha  norma consagra  que:   

“Los Jueces de  ejecución  de  penas  y  medidas  de seguridad, conocen de todas las cuestiones  relacionadas  con  la ejecución punitiva de los condenados que se encuentren en  las   cárceles   del   respectivo  circuito  donde  estuvieren  radicados,  sin  consideración   al   lugar   donde   se   hubiere   proferido   la   respectiva  sentencia.”   

Respecto  del alcance de la norma reseñada,  la Sala ha venido sosteniendo lo siguiente:   

“El   precepto  anterior  es  claro  en  establecer  para  los  jueces  de  ejecución de penas y medidas de seguridad un  factor  de  competencia distinto a los establecidos para los restantes despachos  de  la  jurisdicción  ordinaria.  Se trata de un factor de índole personal, de  tal  manera  que  la  competencia  para  asumir el conocimiento de la ejecución  punitiva,  depende  de  que el respectivo condenado se encuentre recluido en uno  de  los  establecimientos carcelarios del circuito sede del funcionario; y hasta  tal  punto  se mantiene ese factor de competencia que sigue al convicto al lugar  donde  fuere,  pues  de ser trasladado de penitenciaría, su expediente debe ser  enviado  al  juez  de  ejecución  de  penas  que  esté radicado en el lugar de  ubicación  del  centro  de  reclusión,  o,  en su defecto, al juez que hubiere  dictado el fallo de primera o única instancia.   

También  refulge  que  el  artículo  15  transitorio  del  estatuto  de  procedimiento  penal es de aplicación residual,  esto  es,  que  mantiene  la  función  de  ejecutar  la pena, en los jueces que  hubieren  dictado  la  sentencia  de  primera  o única instancia, solo para los  casos  en  que  el  condenado  se  halle  recluido  en  un  centro penitenciario  localizado   por   fuera   del  circuito  sede  de  un  juez  de  ejecución  de  penas.   

En   estas   condiciones,   carece   de  trascendencia  determinar  cuál  fue  el  primer  fallo ejecutoriado o cuál el  último,  ni el número de condenas, ni cuál de ellas  se  encuentra descontando el sentenciado, porque sólo  dos  elementos  juegan  en  la  determinación  del  funcionario competente para  resolver  cuestiones  derivadas  del  cumplimiento de la pena: la ubicación del  condenado  y  si  en  ese  lugar  existe  o  no un juez de ejecución de penas y  medidas           de           seguridad”2(subraya           la  Corte).   

De regreso al caso en estudio, y con apoyo en  los  lineamientos  precedentes,  se  tiene  que  Carlos  Andrés   Dávila  Díaz,  tal  como  se  precisó  en  acápite  anterior,  se  halla  privado  de  la  libertad  en  el Estabecimiento  Penitenciario  de  Popayán,  razón por la cual es al  Juez  Tercero  Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad con sede en esa ciudad  al  que  le corresponde ejercer la vigilancia de las penas que existan en contra  del   sentenciado,  sin  importar  cuántas  de  ellas  existieren   vigentes,   en   qué  territorio  se  localiza  el  funcionario  o  funcionarios  judiciales  que  profirieron las condenas, menos aún por cuál de  las  plurales  sentencias  que  pesan  en  su  contra  se halla descontando pena  privativa de la libertad.   

4.   Como   corolario  de  las  anteriores  consideraciones,  la  Corte  asignará  la competencia  para  vigilar  el  cumplimiento  de  las  condenas que pesan en contra de Carlos  Andrés  Dávila  Díaz  al  Juzgado Tercero de Ejecución de Penas y Medidas de  Seguridad   de  Popayán,  a  donde remitirá las  diligencias.   

En  mérito  de  lo expuesto, la  CORTE  SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

R E S U E L V E  

PRIMERO:  ASIGNAR  la competencia para  vigilar  el  cumplimiento  de  las  condenas que pesan en contra de Carlos  Andrés  Dávila  Díaz  López al  Juzgado  Tercero  de  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad   de  Popayán, despacho al que se remitirán las diligencias.   

SEGUNDO:   Por  Secretaría  de  la  Sala,  comuníquese  lo  aquí dispuesto al Juzgado Primero  Ejecución  de  Penas  y  Medidas  de  Seguridad  de  Pasto y al Establecimiento  Penitenciario   de   Alta   y   Mediana   Seguridad   de   Popayán,   para   su  conocimiento.   

Contra  esta  providencia no procede ningún  recurso.   

Cópiese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO             FERNANDO  ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                                                                  MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                                   LUIS  GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                                                        JAVIER          ZAPATA  ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema   de   Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  auto  de  definición  de  competencia del 15 de septiembre de 2008, radicación No. 30553.   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, auto del 22 de noviembre de 1996,  rad.  12451; en igual sentido, auto del 23 de febrero de 2011, rad 35779 y del 4  de abril de 2011, rad. 36084.     

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