37949(01-10-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

Magistrado Ponente:  

Luis Guillermo Salazar Otero  

                                     Aprobado Acta No 364   

Bogotá, D.C., primero (1º) de octubre de dos  mil doce (2012)   

ASUNTO  

La Sala se pronuncia sobre la admisibilidad de  la  demanda  sustento  del  recurso  de casación instaurado por el apoderado de  YERIKA  ASBLEYDI  ANGULO  CORTÉS,  contra  la sentencia del 26 de septiembre de  2011  proferida por el Tribunal Superior de Pasto, mediante la cual confirmó la  emitida  el  28 de abril de 2011 por el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Descongestión  de  Tumaco,  que  la  condenó  a  prisión de cuatrocientos  cuarenta  (440)  meses,  multa  de dos mil setecientos (2.700) salarios mínimos  legales  mensuales  vigentes,  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y  funciones   públicas   por   veinte  (20)  años  y  le  negó  los  mecanismos  sustitutivos  de  la  sanción  penal, al hallarla responsable de los delitos de  concierto  para  delinquir,  homicidio  agravado  y  porte  de armas de fuego de  defensa personal.   

HECHOS Y ANTECEDENTES  

El  1º  de  noviembre  de  2009              hacia   las  11:30  de  la noche, en la calle 20 con carrera 12 del  barrio  La  Florida  de  Tumaco, Óscar Marino Caicedo  Nazareno  que  se  desplazaba  en  el  vehículo de placas CPR-800, falleció al  ser  atacado  con armas de  fuego        por  sujetos  que  se  movilizaban  en  motos.   YERIKA   ASBLEYDI   ANGULO  CORTÉS  integrante    de    la    banda    criminal   “los  Rastrojos”  y  dedicada  a    labores    de    inteligencia,    quien    lo  descubriera  y   señalara  ante  su  comandante  como  jefe  de  las  “Águilas  Negras”,  fue  la  encargada de individualizarlo y  ubicarlo para su ejecución.   

El  17         de         noviembre  de  2010 el Juez 33     Penal    Municipal  de  Tumaco con funciones de control de  garantías  a  solicitud  de  la Fiscalía, legalizó la captura de YERIKA  ASBLEYDI  ANGULO  CORTÉS, avaló  la  formulación  de  imputación  por  los delitos de  concierto  para  delinquir, homicidio agravado y porte  de  armas  de  fuego  de defensa personal y le impuso medida de aseguramiento de  detención preventiva en establecimiento carcelario.   

El  15 de diciembre de 2010, el Fiscal Cuarto  Especializado  de Tumaco presentó escrito de acusación contra YERIKA ASBLEYDI,  por los delitos atribuidos en la formulación de la imputación.   

FUNDAMENTOS DE LA IMPUGNACIÓN  

Cargo  único.  Se acusa a la sentencia de no  guardar  consonancia  con  los cargos “formulados en  la  resolución  de acusación” y en la “presentación    de    la    teoría   del   caso”.   

El  censor sustenta el reparo, en que el juez  al  anunciar  el  sentido  del fallo se aparta de la alegación de la Fiscalía,  según      la      cual     la     acusada     actúo     como     “autora”,  para en su lugar condenarla en calidad de “coautora inmaterial”.   

En la demostración del cargo, advierte que a  pesar  de  haberse  probado  la  violación  de  un tipo penal, homicidio, no se  reúnen  los  requisitos  del  artículo 381 de la ley 906 de 2004 para declarar  responsable a la acusada de los delitos imputados.   

CONSIDERACIONES  

La  demanda  no  reúne  los  presupuestos de  técnica  que  permita disponer su admisión, en razón a que el cargo propuesto  contra  la  sentencia  de segunda instancia, fue postulado y desarrollado sin la  observancia  de los requisitos formales y materiales previstos en los artículos  183 y 184 inciso 2º de la ley 906 de 2004.   

Es pertinente recordar que aunque la casación  proceda  como  control  constitucional  y legal contra las sentencias de segunda  instancia,  los  requisitos de técnica propios del recurso no han desaparecido,  como  tampoco  la  demanda  mediante  la cual se instaura es un escrito de libre  confección,  en  el  que  resulte  innecesarias  la mención de la causal y las  normas de derecho sustancial vulneradas.   

En  este sentido, el recurso no ha perdido su  entidad  de  juicio  lógico  jurídico,  de  modo  que obliga al recurrente a observar las reglas propias que  lo  diferencian  de  los  alegatos  de  instancia, con la proposición de cargos  claros  y  precisos  en  los que los errores sean postulados de manera objetiva,  sin  contradicciones, bajo el supuesto que la interpretación de las alegaciones  hechas         en         la         demanda1,   la   modificación   y  la  readecuación    de    los    reparos,    son    ajenas    a   la   impugnación  extraordinaria.   

Aun  cuando el censor acusa a la sentencia de  no  guardar  consonancia  con  los  cargos de la acusación o de la “teoría   del   caso”,   de   manera   confusa   señala  “la  violación   directa   de   la   ley   sustancial”  por  falta de aplicación del artículo 30 del Código  Penal  e  invoca  la  causal  3ª  del  artículo  181  de  la  ley 906 de 2004,  relacionada  con  “el manifiesto desconocimiento de  las   reglas   de  producción  y  apreciación  de  las  pruebas” en las que se sustenta el fallo.   

Es   evidente   la   contradicción  en  la  proposición  del cargo, como también la ausencia de técnica en la demanda, al  fundamentarlo      en      el      “test     de  ponderación”   que  le  permite  al  actor  afirmar  “que no se reúnen los  requisitos  del  artículo  381  del  C.  de  Procedimiento Penal” para condenar a la acusada.   

De  esta  manera, el impugnante olvida que el  principio  de  congruencia  como  garantía  del  derecho  a la defensa y unidad  lógica  jurídica  del  proceso,  persigue  que  el fallo sea consonante con la  acusación  y  lo  solicitado  por  la fiscalía en la audiencia de juicio oral;  luego  quien en casación denuncia su vulneración parte del supuesto de admitir  como   válida   la   acusación,  sin  que  la  consecuencia  inmediata  de  su  demostración sea la absolución del acusado.   

De otro lado, el desconocimiento de las reglas  de  producción  y  apreciación de la prueba puestos de presente en la demanda,  ha  debido  postularlo  en otro cargo, desarrollándolo conforme a la naturaleza  de  error  que  considerara  pertinente  pero  no  bajo  el  mismo  reparo de la  vulneración  del  principio  de  congruencia,  sin  ningún  orden  lógico  ni  fundamentación jurídica adecuada.   

A las deficiencias anotadas, que por sí solas  impiden  la selección de la demanda, se agrega los planteamientos que el censor  hace  frente  a  cada uno de los delitos por los que fuera condenada la acusada,  sin ninguna relación con el cargo propuesto.   

En efecto, que ÁNGULO CORTES fue partícipe y  no  coautora  material  del  delito de homicidio, es una afirmación insular del  censor  que  no  demuestra la falta de congruencia predicada, cuando en la misma  demanda  advierte que la fiscalía “en su alegación  inicial,  argumentó que al finalizar el juicio oral demostraría”  que  la  acusada  era  responsable  de  los delitos imputados como  “autora  material”,  en  cuya calidad fue sentenciada.   

Igualmente  es  desacertado  que  en la misma  censura,  el  actor  señale  que los documentos aportados por la fiscalía para  probar  el  delito  de concierto para delinquir no fueron introducidos en debida  forma,   y  que  como  “su recolección no fue  sometida  a  la  cadena  de  custodia”, “constituye  una  prueba  ilegal” sin  valor   probatorio;   motivo   que  ha  debido  proponer  en  cargo  separado  y  desarrollarlo  de  acuerdo con la técnica prevista para los vicios relacionados  con la aducción y producción de la prueba.   

E  ininteligible  se  ofrece  la  demanda, al  expresar  que  como  el porte de armas de fuego de defensa personal “es   concomitante  con  el  delito  de  homicidio”   la   acusada  es  cómplice,  motivo  por  el  cual  “se  evidencia  claramente que no se dio aplicación al artículo  30    del    C.    Penal”,   y   la   “violación  directa  de  la ley sustancial, artículo 181 del C.  de  P.  Penal numeral 3, es decir el manifiesto desconocimiento de las reglas de  producción      y      apreciación      de      las     pruebas”.   

En esas condiciones la demanda no deja de ser  un  alegato de instancia, en la cual sin mayor fundamentación el censor diverge  de  la  apreciación  probatoria del juzgador, cuyo propósito no es otro que el  de   trasladar   a  esta  sede  una  discusión  probatoria  clausurada  en  las  instancias.   

Por  último, como la sentencia atacada no se  manifiesta  injusta,  ninguno  de  los  motivos  previstos  en el inciso 3º del  artículo  184 de la ley 906 de 2004, permitirá superar los defectos anotados a  la demanda para decidir de fondo.   

En  consecuencia,  la Sala no la admitirá ni  tampoco  dispondrá  su  intervención oficiosa en este asunto, puesto que no se  vislumbra  la  afectación  de los derechos ni la vulneración de las garantías  fundamentales de los intervinientes.   

Finalmente,  contra  la determinación que se  adoptará  procede el mecanismo de insistencia previsto en el inciso segundo del  artículo  184 de la Ley 906 de 2004, cuyo trámite a falta de regulación legal  es el siguiente:   

“a-  …  sólo  puede  ser  promovida por el demandante dentro de los cinco (5) días siguientes  a  la  notificación  de  la  providencia que inadmite la demanda de casación u  oficiosamente  provocada  dentro del mismo lapso por alguno de los Delegados del  Ministerio  Público  para  la Casación Penal -en tanto no sean recurrentes- el  Magistrado  disidente  o  el Magistrado que no haya participado en los debates o  suscrito la inadmisión.   

b-  La respectiva solicitud puede formularse  ante  el Ministerio Público a través de sus Delegados para la Casación Penal,  ante  uno  de  los  Magistrados que haya salvado voto respecto a la decisión de  inadmitir  o  ante  uno  de  los  Magistrados  que  no  haya  intervenido  en la  discusión.   

c- Es potestad del funcionario ante quien se  formula  la  insistencia  someter  el  asunto  a  consideración de la Sala o no  presentarlo  para su revisión y en este caso así lo informará al peticionario  en   un   término   de   quince   (15)   días”2   

.  

En   mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE  

Primero.-         Inadmitir   la  demanda  de  casación,  presentada  por  el  defensor de YERIKA ASBLEYDI ANGULO  CORTÉS.   

Segundo.-  Contra  esta decisión procede el mecanismo de insistencia.   

Notifíquese  y  devuélvase el expediente al  tribunal de origen.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ                    

JOSÉ        LUIS       BARCELÓ  CAMACHO            FERNANDO  ALBERTO  CASTRO  CABALLERO                    

MARIA  DEL  ROSARIO  GONZALEZ  MUÑOZ      LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO                            

JULIO  E. SOCHA  SALAMANCA                                                JAVIER ZAPATA ORTÍZ   

                      

                   

NUBIA YOLANDA  NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1 Corte  Suprema de Justicia: radicado: 25.565 del 8 de junio de 2006.   

2Auto,  diciembre  12  de 2.005, radicación 24322; en el mismo sentido, auto, de mayo 4  de 2006, radicación 25006.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *