37947(30-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº37947  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

APROBADO ACTA N°. 206-  

Bogotá, D.C., treinta (30) de mayo de dos mil  doce (2012)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La  Sala  examina  las  bases  jurídicas  y  lógicas  de  la  demanda de casación presentada por la defensa de Alirio   Galindo   Rodríguez,  contra  la  sentencia  proferida  el  11 de agosto de 2011, por cuyo medio la Sala Penal del  Tribunal   Superior   del  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  confirmó  con  una  modificación  la  condena  impuesta  el 11 de septiembre de 2008 por el Juzgado  Tercero  Penal  del Circuito Adjunto de la misma ciudad, al hallarlo responsable  del delito de homicidio agravado.   

HECHOS     Y     ACTUACIÓN    PROCESAL  RELEVANTE   

1. El 15 de septiembre de 2003, en horas de la  madrugada,  se  presentó  a  la  residencia  de Alirio  Galindo  Rodríguez y Norma Constanza Cortes Reyes, el  señor           Uberley           Agudelo1  quien sostenía una relación  sentimental clandestina con la mencionada señora.   

Al   ser   sorprendidos   por  Galindo            Rodríguez2,  éste tomó una varilla y le  propinó  múltiples golpes en la cabeza a su compañera, momento en que Uberley  Agudelo  lo  despoja  del  arma  y  le  asesta  varios  golpes frontales, que le  permiten  huir  del  lugar;  sin  embargo,  las lesiones sufridas por la señora  Cortes Reyes, desencadenaron minutos mas tarde su muerte.   

2. El 15 de septiembre de 2003 la Fiscalía 24  Seccional            de            Ibagué3,   ordenó   la  apertura  de  investigación  preliminar  y  el  19  de  abril de 2004 dispuso la vinculación  mediante     indagatoria     de    Alirio    Galindo  Rodríguez4.   

3.  El 11 de agosto siguiente, la Fiscalía 7  Delegada  ante  la  Unidad  de Vida acusó a  Alirio  Galindo Rodríguez como  autor  del  delito  de  homicidio  agravado,  previsto  en  el  artículo  104.1 del Código Penal y a Uberley Agudelo por el delito de lesiones  personales,  con perturbación funcional transitoria5.   

4.   Inconformes   con  la  decisión,  los  defensores  de  Alirio  Galindo Rodríguez  y  Uberley  Agudelo  interpusieron  recurso de apelación, que fue  conocido  por  la  Fiscalía  4 Delegada ante el Tribunal de Ibagué6, que el 25 de  octubre de 2004, la confirmó.   

5. El juicio correspondió al Juzgado 3 Penal  del  Circuito  de  Ibagué,  autoridad  que el 8 de noviembre de 2006 ordenó la  ruptura   de  la  unidad  procesal  en  relación  con  el  delito  de  lesiones  personales7.   

Posteriormente, en cumplimiento de las medidas  de  descongestión,  el proceso fue asignado para fallo al Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  de  Descongestión,  que  el 11 de septiembre de 2008, condenó a  Alirio  Galindo  Rodríguez  como  autor del delito de homicidio agravado. Le impuso 25 años de prisión, la  accesoria   de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo tiempo de la pena principal, y el pago de 110 salarios  mínimos  legales  mensuales  vigentes,  por  concepto de perjuicios morales. Le  negó    la    condena    de    ejecución    condicional    y    la    prisión  domiciliaria8.   

6.  El  fallo  fue  apelado  por  el  defensor  del procesado y el 11 de  agosto  de  2011  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de  Ibagué,  modificó  la  pena y le impuso 50 meses de prisión e inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos y funciones publicas por el mismo tiempo de la  pena  principal,  tras  reconocer  que  el  homicidio  agravado  fue cometido en  circunstancias    de    ira    e   intenso   dolor9.   

7.  El   apoderado   de   Galindo  Rodríguez  interpuso  y  sustentó  el  recurso extraordinario de  casación, que le fue concedido.   

LA DEMANDA  

Al amparo de la causal primera, prevista en el  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal  (Ley  600  de  2000), el  casacionista  formuló  un  cargo  contra  la sentencia de segunda instancia por  violación directa de la ley sustancial.   

Cargo   único:   falta  de  aplicación  y  aplicación indebida.   

Sostiene el censor, que en el presente evento  el  Tribunal profirió la decisión desconociendo el artículo 2 de la Ley 54 de  1990  por  falta  de  aplicación,  lo que comportó la aplicación indebida del  artículo 104.1 del Código Penal.   

Luego  de  transcribir  algunos  apartes del  fallo,  y  citar  los  preceptos normativos que regulan las uniones maritales de  hecho     y     sus     efectos     patrimoniales10,  asegura  que  “entre  el  procesado  ALIRIO  GALINDO  RODRIGUEZ y la hoy occisa  NORMA  CONSTANZA  CORTES REYES, para la madrugada del 15 de septiembre de 2.003,  aun  no  llevaban dos años de convivencia, esto es, de unión marital de hecho,  por  lo  cual  resulta  imposible  que  (sic)  aquella  se  le  haya  dado en la  providencia  recurrida  la  categoría  de compañera permanente”.11   

En   el   presente   evento   “[n]o  cabe  duda que entre el procesado ALIRIO GALINDO RODRIGUEZ  y  la hoy occisa NORMA CONSTANZA CORTES REYES existía, para la madrugada del 15  de  septiembre de 2.003, una relación sentimental, pero, al parecer no todo era  serio  entre  ellos,  porque de haber sido así, se habrían guardado mutuamente  fidelidad,   desde  el  punto  de  vista  conyugal.12”   

Además  de  lo  anterior llama la atención  sobre  lo  sostenido  por  uno  de  los  declarantes13  quien  afirmó que la noche  de  los  hechos  Uberley  Agudelo  y  el  ex  esposo de la occisa se encontraban  tomando  licor,  afirmación  de  la  que  se  desprende  que la víctima estuvo  casada,  “no  habiéndose  acreditado  que, para el  momento   fáctico,   hubiera   estado   legalmente   separada   y   por  tanto,  jurídicamente     habilitada     para     contraer     matrimonio     con    el  procesado…”14   

Destaca  que  la  expresión  “compañero   permanente”  tiene  un  contenido  jurídico  desarrollado por la Corte Constitucional en las sentencias  C-075  de  2007  y  C-283  de  2011  y dentro del fallo del 10 de junio de 2008,  proferido  por la Sala Civil Familia de la Corte Suprema de Justicia, decisiones  en  las  que  se  precisaron  los  requisitos  para  que se estructure la unión  marital de hecho.   

Considera,  que  se  debe casar la sentencia  para  en  su  lugar,  excluir  la causal de agravación punitiva contenida en el  numeral  1  del artículo 104 del Código Penal, por no haberse probado que para  el  momento  de  los  hechos,  víctima  y  acusado  tenían  la  condición  de  compañeros permanentes.   

CONSIDERACIONES  

La inadmisión de la demanda  

De  conformidad  con  el  artículo  213  del  Código  de  Procedimiento  Penal del 2000, la Sala inadmitirá el libelo porque  no  reúne  los  presupuestos, ni cumple las exigencias mínimas previstas en el  artículo 212 del mismo estatuto.   

Cargo único.  

1.  El  censor  presentó  el  cargo  por violación directa de la ley  sustancial,  tras  considerar que el Tribunal dejó de aplicar el artículo 2 de  la  Ley  54  de  1990,  que  regula  la  sociedad  patrimonial entre compañeros  permanentes  y  como consecuencia de ello aplicó en forma indebida la causal de  agravación  prevista  en  el  numeral  1°  del  artículo 104 de la Ley 599 de  2000.   

2. Sobre este tipo de censura, tiene dicho la  Corte  que  cuando  se  invoca  la  violación  directa de la ley sustancial, el  libelista  no  puede  discutir  la  valoración  de  la  prueba realizada por el  sentenciador  ni  cuestionar  la  declaración  de  los  hechos consignada en el  fallo,  pues toda su actividad debe estar dirigida exclusivamente a demostrar la  equivocación  en  que  incurrió  el  juzgador  de  segundo grado al aplicar la  normatividad al caso concreto.   

3.   Se  trata,  entonces,  de  un  estudio  estrictamente  jurídico, toda vez que “cualquiera  que  sea  la modalidad de violación directa de la ley,  el  yerro  de los juzgadores recae indefectiblemente en forma inmediata sobre la  normatividad,  todo  lo  cual implica un cuestionamiento en un punto de derecho,  sea  porque  se  deja  de  lado  el precepto regulador de la situación concreta  demostrada,  porque  el hecho se adecua a un precepto estructurado con supuestos  distintos  a  los establecidos, o porque se desborda la intelección  propia de la disposición aplicable al  caso   concreto…”.15   

4. El reproche por falta de aplicación de la  ley  sustancial  se postula  cuando  a  la norma llamada a regular el caso “se la  excluye  o  inaplica,  cuando no es seleccionada para resolver el caso, debiendo  serlo,  independientemente  de  que al resultado (inaplicación) se haya llegado  porque  se  ignora  su  existencia,  porque no se la considera vigente, o por un  equivocado      ejercicio      hermenéutico”.16   

5.  En el desarrollo del cargo, el demandante  incurrió en los siguientes desaciertos:   

(I)  Si  bien  señaló  el  primer motivo de  casación,  esto  es,  la  falta  de aplicación del artículo 2 de la Ley 54 de  1990,  tal  censura  le  exigía  como  presupuesto,  el enfrentamiento entre lo  decidido  en el proceso y la aplicación de la ley, para así demostrar cómo la  norma  escogida  por  el  juzgador  no  correspondía  a  la  aplicable  al caso  concreto, carga que no cumplió.   

(II)  La  forma  de  argumentar  evidencia el  desacierto  en  la causal escogida pues el demandante plantea violación directa  de  la  ley  sustancial  por  falta  de  aplicación  de  la ley 54 de 1990 y en  consecuencia  aplicación  indebida de la agravante deducida de la condición de  compañera  permanente  de  la  víctima,  pero  en  lugar  de  adentrarse en un  análisis  jurídico  del  punto,  orientado  a  demostrar  que  no se daban los  requerimientos  normativos  para  su  configuración,  como  corresponde hacerlo  cuando  se plantea este tipo de censura, se empeña en desconocer el hecho de la  convivencia  continua de la pareja por cerca de dos años, como lo determinó el  Tribunal,  argumentando  que existía “una relación  sentimental,  pero,  al  parecer  no todo era serio entre ellos, porque de haber  sido   así,   se   habrían   guardado   mutuamente   fidelidad”.17   

(III)  Lo  que presenta como yerro no es más  que  un  alegato de instancia, en donde especula sobre si para el momento en que  se  presentaron los hechos estaba constituida entre el acusado y la víctima una  unión  marital  de hecho, proponiendo que la cohabitación llevaba menos de dos  años,  y  por  tanto,  la  víctima  no  tenía  la  condición  de  compañera  permanente,  lo  que  descartaría  la  causal  de  agravación  deducida  en el  homicidio;  amoldada conclusión que se distancia del acontecer fáctico acogido  en las instancias.   

(IV) Entonces, si su desacuerdo radicó en la  declaración  fáctica  lograda  por  los  jueces,  tras  considerar que en este  evento  la víctima no era la compañera permanente del procesado, debió acudir  a  la  violación  indirecta por error de hecho, sin embargo tampoco especificó  si  ello  fue  producto  de  un  falso  juicio  de  identidad,  falso  juicio de  existencia o falso raciocinio.   

(V)  El desarrollo del cargo no es mas que su  personal  valoración  de  las pruebas, que lo llevaron a concluir, en contra de  las  inferencias  judiciales, que en la sentencia no se aplicaron los artículos  1  y  2  de  la Ley 54 de 1990, que regulan los eventos en los que se presume la  existencia  de  sociedad  patrimonial de hecho; sin embargo, olvidó señalar en  qué  parte  de  aquellas  disposiciones  se establece el requisito inherente al  tiempo  mínimo  de  dos años de convivencia para que se predique la condición  de  compañeros  permanentes,  que  dieran  campo  a  la  aplicación  de  tales  preceptos normativos.   

(VI)  En  últimas,  lo  que se observa en la  demanda  es  la  inconformidad  del  recurrente  con  el  fallo al no aplicar la  normatividad  que  invoca, pero sin demostrar la incidencia de la Ley 54 de 1990  frente  al  yerro  que  censura,  ni  acogerse a la declaración fáctica y a la  apreciación   de   los   medios   de   prueba   por  parte  del  juzgador  como  correspondería  al  amparo  de  la  vía  directa,  con lo cual transgredió el  principio de autonomía que rige este excepcional recurso.   

6.  Ahora bien, si en gracia de discusión se  aceptara  que  la argumentación del demandante se delineó exclusivamente en el  ámbito  de  la  mencionada falta de aplicación del artículo 2 de la Ley 54 de  1990,  que  condujo  a  la  aplicación indebida del artículo 104.1 del Código  Penal,  de  todos modos el cargo deviene infundado pues como lo ha reconocido la  jurisprudencia de la Sala:   

“En  el asunto  analizado,  de  manera  contraria  a  como  lo  reclama  el recurrente, entre la  víctima  y  el  procesado,  para  el  momento  en que se presentaron los hechos  debatidos,  estaba  constituida  una unión marital de  hecho  en  razón  de  la convivencia que sostenían,  indistintamente  de  que  esa  cohabitación  llevara  menos  de dos años, como  igualmente  lo  puntualizó el juzgador de segundo grado con base en las pruebas  practicadas en la actuación.   

En  efecto, de acuerdo con el artículo 1º  de    la    Ley    54    de    1990,   “…se  denomina  unión  marital  de  hecho,  la formada entre un hombre y una mujer, que sin estar casados, hacen una  comunidad       de      vida      permanente      y      singular…”,  y agrega  el        precepto        que       “…para  todos los efecto civiles, se  denomina  compañero  y  compañera  permanente, al hombre y la mujer que forman  parte de la unión marital de hecho”.   

La  comunidad de  vida implica cohabitación y colaboración económica  y  personal en las distintas circunstancias de la vida, así como la convivencia  que  posibilita  la  recíproca satisfacción de las necesidades sexuales; exige  que  ese  trato  de  pareja que se dispensan los compañeros sea conocido dentro  del   círculo   social   y   familiar   al   que  pertenecen.  La  permanencia  se  traduce en la duración  firme,  la  constancia  y  la  perseverancia  de  esa  comunidad  de  vida. Y la  singularidad  se refiere a  que  tal  comunidad  de  vida  se  reconoce únicamente en relación con el otro  miembro  del  vínculo,  es  decir,  que debe ser exclusiva al no ser posible la  simultaneidad  de uniones maritales de hecho o de ésta con relaciones maritales  (civiles o religiosas) vigentes.   

(…)  

Finalmente,  es  necesario  destacar  que,  según  se  desprende  de las citadas jurisprudencias, el requisito inherente al  tiempo  mínimo de dos años de convivencia que alude el artículo 2º de la Ley  54  de  1990,  se reclama como indispensable únicamente para la declaración de  la   sociedad   patrimonial   de   hecho  que  puede  formarse  entre  los compañeros permanentes, y no en  cuanto  a  la  existencia  del  vínculo natural como tal y la conformación del  núcleo  familiar  que  del mismo se deriva, pues para esto último lo relevante  es  que  se  acredite  la  vida en común, con todos los señalados matices, con  vocación   de   permanencia   o   estabilidad,   sin  importar  un  determinado  plazo.   

En  manera alguna la exigencia de dos años  de  cohabitación  puede  ser  oponible  para  limitar la protección penal a la  familia  nacida de una unión marital de hecho, cuando en el seno de la misma se  presenten  comportamientos  que  atentan contra su armonía y unidad, ya que una  consideración   semejante   atenta   contra   el  derecho  a  la  igualdad  que  expresamente  se  reconoce  desde  la  Constitución a las familias constituidas  “por  vínculos  naturales  o  jurídicos,  por  la  decisión  libre  de  un  hombre  y  una  mujer  de contraer matrimonio o por la  voluntad  responsable  de  conformarla”.18   

7.  En  conclusión,  los  razonamientos  del  casacionista  resultan  infundados y como quiera que el cargo quedo huérfano en  la  demostración  de  los  errores  atribuidos  en la sentencia, y la Corte, en  virtud  del  principio de limitación, no puede entrar a complementar el libelo,  se impone la inadmisión de la demanda.   

8. Finalmente, la Sala destaca que del estudio  del  proceso  no  se vislumbra violación de derechos fundamentales o garantías  de  algún  interviniente  que determine el ejercicio de la facultad oficiosa de  índole   legal   que   al   respecto  le  asiste  en  procura  de  asegurar  su  protección.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia   

RESUELVE  

Primero.    INADMITIR   la  demanda de casación presentada por el defensor de Alirio Galindo Rodríguez.   

Contra  esta  decisión  no  procede  ningún  recurso.   

Notifíquese y cúmplase  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ LUIS BARCELÓ  CAMACHO   

            

FERNANDO ALBERTO  CASTRO CABALLERO  

SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ   

            

MARÍA  DEL ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ  GUZMÁN             

LUIS  GUILLERMO  SALAZAR OTERO  

JULIO ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA             

JAVIER DE JESÚS  ZAPATA ORTIZ  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Quien  laboraba en la panadería de propiedad de la pareja.   

2 Que  arribó en la madrugada a su residencia.   

3 Folio  1 cuaderno 1   

4 Folio  106 íd.   

5  Folios 44-61 cuaderno 2.   

6  Folios 4-15 cuaderno 3.   

7 Folio  236 cuaderno 2.   

8  Folios 251 a 275 id.   

9  Folios 4- 24 cuaderno del Tribunal.   

10Artículos 1 y 2 de la  Ley 54 de 1990.   

11  Folios 64-65 cuaderno Tribunal.   

12  Folio 65 id.   

13 No  lo identifica.   

14  Folio 66 id.   

15  Rad.  14899, sentencia del 6 de mayo de 2003, Rad. 18580, auto del 12 de mayo de  2004, entre otros.   

16  Sentencia   del   4   de  marzo  de  2002,  radicado  14459   

17  Folio 65 id.   

18  Sentencia marzo 28 de 2012, radicado 37772.     

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