37926(25-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37926  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

                            Dr. SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

                            Aprobado Acta No. 147.   

Bogotá, D.C., veinticinco de abril de dos mil  doce.   

V I S T O S  

Dentro del presente trámite de extradición,  que  se adelanta respecto de los ciudadanos colombianos  IRMA   HAYDEE   PARADA   CABALLERO   y   CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, requeridos  por  el  Gobierno  de  la  República  Bolivariana de Venezuela, a través de su  embajada  en  Colombia,  le corresponde a la Corte emitir concepto, toda vez que  venció  el  término  de  traslado a los intervinientes para alegar, dentro del  cual  se  pronunciaron  el  delegado del Ministerio Público y los defensores de  los solicitados.   

ANTECEDENTES  

1.   Mediante  Notas  Verbales  Protocolo II.2.C6.E3 No. 001936 y II.2.C6.E3 No. 001948, del 21  y  del  23  de  agosto  de  2011,  respectivamente, el Gobierno de la República  Bolivariana  de  Venezuela, por intermedio de su Embajada en Colombia, solicitó  la   detención   provisional  con  fines  de  extradición  de  los  ciudadanos  colombianos  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO      y      CIRO     ALFONSO     PRADO  MARTÍNEZ,  por  cuanto  en  su contra dictó orden de  aprehensión  el  16  de  febrero  de  2011,  el  Juzgado  Duodécimo de Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del Área  Metropolitana  de  Caracas,  por  el  delito  de tráfico ilícito de sustancias  estupefacientes y psicotrópicas en la modalidad de ocultamiento.   

Asimismo,  mediante  Nota  Verbal  Protocolo  II.2.C6.E3   No.   002254  del  6  de  octubre  de  2011,  la  referida  Misión  Diplomática  informó  que  el  Juzgado  Duodécimo  de  Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas,  el  25  de agosto de 2011 dictó otra orden de captura por la presunta  comisión  de  los delitos de asociación para delinquir y ocultamiento de armas  y municiones.   

2.  La  mencionada  representación diplomática formalizó la petición  de    extradición    de    IRMA    HAYDEE    PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  mediante  Notas  Verbales Protocolo  II.2.C6.E3  No.  002655  del  31 de agosto y Protocolo II.2.C6.E3 No. 002655 del  17de noviembre de 2011.   

3. Indicó que esa  petición  se  fundamentó  en que el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas,  había  iniciado solicitud de extradición, declarada procedente el 16  de  noviembre  de  2011  por  la Sala de Casación Penal del Tribunal Supremo de  Justicia  de la República Bolivariana de Venezuela, pues, contra los citados se  había  dictado  orden  de  aprehensión  desde  el  16  de  febrero  del  mismo  año.   

4. Con fundamento en  lo   anterior,   se   expidieron  las  Circulares  Rojas  de  Interpol  números  A-4834/8-2011  y  A-4836/8-2011,  contra  IRMA  HAYDEE  PARADA   CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, respectivamente, las cuales  se  hicieron efectivas el 19 de agosto de 2011, mientras que con resolución del  día  23  de  los  mismos mes y año se ordenó la captura de los citados por la  Fiscal General de la Nación.   

5. El Gobierno de la  República  Bolivariana de Venezuela, por intermedio de su Embajada en Colombia,  allegó  las  copias  certificadas  de  la  documentación  en  sustento  de  la  petición  de  extradición  de  los  señores  PARADA  CABALLERO    y    PRADO  MARTÍNEZ.   

5.1.  Órdenes  de  captura  expedidas  por  el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en Funciones  de  Control  del  Circuito Judicial Penal del Área Metropolitana de Caracas, el  16  de  febrero  de  2011  y  el  25  de  agosto  del mismo año, atendiendo las  solicitudes  que  en  ese  sentido  elevaron las Fiscalías Vigésima Séptima a  nivel  nacional  con  competencia plena y la Fiscalía Centésima Décima Novena  del   área   metropolitana   de   Caracas   con   competencia   en  materia  de  drogas.   

5.2. Constancia de  expedición de la orden de aprehensión del 16 de febrero de 2011.   

5.3.  Solicitud del  29  de  agosto de 2011, presentada por las Fiscalías Vigésima Séptima a nivel  nacional  con  competencia  plena  y  la Fiscalía Centésima Décima Novena del  área  metropolitana  de  Caracas  con  competencia  en  materia de drogas, ante  el   Juzgado  Duodécimo  de  Primera Instancia en Funciones de Control del  Circuito  Judicial  Penal,  para  que iniciara el proceso de extradición de los  ciudadanos    colombianos    IRMA    HAYDEE   PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO MARTÍNEZ.   

5.4.  Auto del  1  de  septiembre  de 2011 ordenando remitir la solicitud a la Sala de Casación  Penal del Tribunal Supremo de Justicia.   

5.5.  Copia del  fallo  del 16 de noviembre de 2011, proferido por la Sala de Casación Penal del  Tribunal   Supremo   de   Justicia,   declarando   procedente  la  solicitud  de  extradición  de los ciudadanos colombianos IRMA HAYDEE  PARADA   CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, por los delitos de tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  en la modalidad de  ocultamiento,   asociación   para   delinquir   y   ocultamiento   de  armas  y  municiones.   

5.6.  Copia de  las  Gacetas  Oficiales N° 19.900 del 12 de junio de 1939 y N° 5.789 del 26 de  octubre  de  2005, que contienen las disposiciones que tipifican los delitos por  los   cuales   se   solicita   la  extradición  de  los  señores  PARADA    CABALLERO    y    PRADO MARTÍNEZ.    

5.7.  Los datos  biográficos  que permiten la identificación de los requeridos en extradición,  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO  y    CIRO   ALFONSO   PRADO   MARTÍNEZ.    

6.  El Ministerio  de  Relaciones  Exteriores en comunicación que envió al Ministerio de Justicia  y del Derecho, conceptuó que en este caso son aplicables:   

“1.  …“Acuerdo    sobre    Extradición”,  suscrito en Caracas, en el marco del Congreso Bolivariano, 18  de julio de 1911.   

2. La “Convención  de  las  Naciones Unidad  contra    el    Tráfico    Ilícito    de    Estupefacientes    y    Sustancias  Sicotrópicas”,  adoptada  en   Viena,   el   20  de  diciembre         de         1988.”   

7.    El  Ministerio  de  Justicia  y del Derecho determinó que la documentación reunía  los  requisitos  formales exigidos en la normatividad procesal penal del país y  la remitió a la Corte.   

8.  Recibida la  actuación  en  la  Corporación,  por  auto  del 24 de noviembre de 2011 se les  reconoció  personería adjetiva a los abogados designados por los solicitados y  se  ordenó  correr  traslado  por  el  término  de  diez  días,  para que los  intervinientes    se    pronunciaran    sobre    las   pruebas   que   estimaran  conducentes.   

9. Por auto del 15  de  febrero  de  2012,  la  Corte  negó  las  solicitudes  probatorias  de  los  defensores,  sin que se advirtiera la necesidad de incorporar ninguna evidencia,  decisión   que  fue  recurrida  en  reposición.  El  desacuerdo  fue  resuelto  negativamente  mediante  providencia del pasado 21 de marzo. En consecuencia, se  corrió  traslado  a  los  intervinientes por el término de cinco (5) días, de  conformidad  con lo preceptuado en el inciso 3° del artículo 500 de la Ley 906  de 2004, para que presentaran los alegatos.   

INTERVENCIÓN      DEL     MINISTERIO  PÚBLICO   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,  luego de relacionar los antecedentes, el trámite adelantado,  los  instrumentos  allegados  a  este diligenciamiento y de mencionar las normas  aplicables  al  caso,  señala  que  las  conductas  punibles  por las cuales se  requiere  a  IRMA  HAYDEE PARADA CABALLERO      y      CIRO     ALFONSO     PRADO  MARTÍNEZ,  fueron  cometidas  con  posterioridad a la  expedición  del  acto  legislativo  No.  1  de  1997, circunstancia que permite  predicar el cumplimiento de la exigencia temporal.   

Igualmente, dice que en lo relacionado con la  validez  formal  de  los  documentos,  el  Estado  solicitante aportó, por vía  diplomática,  las  copias  de las providencias debidamente autenticadas, motivo  por el cual también se ha obedecido este requisito.   

Respecto  a  la  demostración  plena  de la  identidad  de  los  solicitados,  asevera  que tal obligación está satisfecha,  toda  vez  que los datos suministrados por las autoridades del país requirente,  señalan  que  los  requeridos  son  IRMA HAYDEE PARADA  CABALLERO  identificada  con la cédula de ciudadanía  No.    27’604.798   y  CIRO ALFONSO PRADO MARTÍNEZ,  identificado    con    la    cédula    de    ciudadanía   No.   88’177.640,  los cuales coinciden con los  de  las  personas  a  quienes  se  les tomaron sendas reseñas dactiloscópicas;  datos  que  fueron  incorporados  en  la  resolución  expedida por la Fiscalía  General  de  la Nación, por medio de la cual se ordenó su captura, en curso de  la  cual se identificaron con los documentos de identidad que les corresponden y  que anunció la autoridad judicial del país requirente.   

En  lo que tiene que ver con el principio de  la  doble incriminación, sostiene a IRMA HAYDEE PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO      MARTÍNEZ,  se  les  imputan  cargos  por  los delitos de tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  en la modalidad de  ocultamiento,  asociación  para delinquir y ocultamiento de armas y municiones,  que   encuentran   adecuación  típica  en  los  artículos  376,  340  y  365,  respectivamente,  de  nuestro  Código  Penal,  que  consagran  los  delitos  de  tráfico,  fabricación  o  porte de estupefacientes, concierto para delinquir y  fabricación,  tráfico,  porte o tenencia de armas de fuego, accesorios, partes  o  municiones,  cuyas  penas  mínimas  privativas  de la libertad superan los 6  meses  de  prisión,  aspecto que conlleva a concluir que igualmente se observó  este postulado previsto en el artículo V del tratado.   

En punto de la equivalencia de la providencia  proferida  en  el  extranjero,  señala que se encuentra colmado en este asunto,  porque  de  conformidad  con  el  artículo  VIII  del Acuerdo Bolivariano Sobre  extradición,  se  requiere  el  auto  de  detención  dictado  por  el Tribunal  competente,  con  la designación exacta del delito o crimen que la motivaron, y  de  la  fecha  de  su perpetración, mismo que obra en la documentación enviada  por el Estado requirente.   

Frente  a  otros  requisitos previstos en el  Acuerdo  Bolivariano de Extradición, expresa que el señalado en el artículo I  consistente  en  que  las  pruebas  aportadas  deben dar lugar a que en el país  requerido  se justifique la detención o el sometimiento a juicio del solicitado  se  encuentra  satisfecho,  por  cuanto  se allegaron las suficientes evidencias  sobre  el  compromiso  de los solicitados en los delitos de tráfico ilícito de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  en la modalidad de ocultamiento,  asociación  para  delinquir y ocultamiento de armas y municiones. Considera que  esas  evidencias  son  suficientes para que dentro de nuestra sistemática penal  acusatoria, se les pudiera dictar medida de aseguramiento.   

Asimismo,  afirma que las conductas punibles  por  las  cuales  son  solicitados en extradición IRMA  HAYDEE     PARADA     CABALLERO    y    CIRO   ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  no  son  consideradas    delitos    políticos    ni   conexos   con   alguna   de   esas  categorías.   

En  orden  a  que se garanticen los derechos  fundamentales  de  los ciudadanos colombianos requeridos, el Procurador Delegado  sugiere  a  la  Corte  exhortar al Gobierno Nacional para que, en caso de que se  conceda  la  extradición,  se  condicione  la  misma  en  el sentido de que los  solicitados  no  sean  juzgados  por  hechos  anteriores  ni distintos a los que  motivan  la  solicitud,  ni  sometidos a prisión perpetua, ni a tratos crueles,  inhumanos o degradantes.   

En  consecuencia,  estima  el  Delegado  del  Ministerio  Público  que en este caso se han observado las formalidades legales  para  que  la Corte proceda a emitir concepto favorable respecto de la solicitud  de  extradición  de  los  ciudadanos  colombianos IRMA  HAYDEE     PARADA     CABALLERO    y    CIRO ALFONSO PRADO MARTÍNEZ.   

ARGUMENTOS DE LOS DEFENSORES  

1. Defensor de Ciro  Alfonso Prado Martínez.   

Advierte que “Las  autoridades  de  la  República  están  instituidas  para  proteger a todas las  personas  residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias, y demás  derechos  y  libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales  del  Estado  y  de los particulares”, y esos derechos  deben     garantizársele     al     señor    PRADO  MARTÍNEZ.   

Considera que la función de la Corte Suprema  al  emitir  su  concepto  sobre  solicitud  de  extradición,  no se limita a un  trámite  diplomático  o administrativo, pues debe evitar que el solicitado sea  sometido a cualquier forma de prejuzgamiento.   

Transcribe   el   artículo   13   de   la  Constitución Nacional que consagra el derecho a la igualdad.   

Señala  que  en  este caso la Corte deberá  negar   la   extradición   de   CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,    mientras   la   autoridad   venezolana  “…completa  y define una imputación o acusación  que  manifieste  mayor  certeza  y  coherencia  respecto de la participación de  nuestro  connacional.”  Reproduce el artículo 15 de  la  Carta  Política  y  destaca  que  en  el entretanto los jueces de Venezuela  podrían  concluir  que  carecen  de  elementos  que  les permitan vincular a su  defendido al proceso penal.   

Destaca  que  se  están  desconociendo  los  derechos  de  su  asistido, porque no se les exigió a los poderes públicos del  país  requirente  los suficientes elementos con los cuales soportaran cómo fue  que  establecieron  la  plena identidad de CIRO ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ.  Pues,  A  juicio  del defensor, del  hallazgo  de  los  documentos  de  identidad  de  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, en la escena, no se infiere  su participación en los delitos que se le imputan.   

Cree   que   la   Corte   Suprema   debe  “…ir  al fondo de lo que la acusación comporta y  auscultar  allí  la  precariedad  de la hermenéutica jurídico penal utilizada  para   arribar   a   la   vinculación   de   mi   patrocinado   con   un  hecho  punible.”   

Cita  el  artículo 9 superior, e insiste en  que,  atendiendo  a  la  presunción de inocencia, es necesario establecer si el  requerido  es  la  misma  persona  que  cometió  los  delitos  por  los  que es  solicitado en extradición.   

También trae a colación los artículos 28 y  30  de la Constitución Nacional que regulan el derecho a la libertad personal y  el   hábeas  corpus,  para  destacar  que  interpuso  una  acción  de esta naturaleza porque a CIRO  ALFONSO  PRADO MARTÍNEZ, luego de su  captura,   “…NO  se  le  sometió  ante  un  juez  competente;  sin  que  haya  lugar a trato excepcional por causa de solicitud de  extradición”.  Entonces,  espera  que  esta Sala se  pronuncie sobre tal aspecto.   

Reprocha  que  no  se  hayan acogido en este  trámite   sus  pretensiones  probatorias  e  insiste  en  que  aún  no  se  ha  establecido  la  plena  identidad de CIRO ALFONSO PRADO  MARTÍNEZ.   

Asimismo,  advierte  refiriéndose  a  las  exigencias  que  consagra  el  artículo 495 del Código de Procedimiento Penal,  que  en relación con la providencia allegada, su análisis no debe limitarse al  cumplimiento  formal de la autenticidad, sino que debe examinarse si contiene un  señalamiento  contundente  del  compromiso  del  solicitado,  como para que sea  procedente la concesión de su extradición.   

Considera  que  los  actos  que  motivan  el  requerimiento     de     CIRO     ALFONSO     PRADO  MARTÍNEZ,  no  son  lo suficientemente contundentes y  tal  circunstancia  no  se  deriva  de  que  en  el lugar de los hechos hubiesen  hallado los documentos de identidad de su defendido.   

En  relación  con  la  plena  identidad del  señor   PRADO   MARTÍNEZ,  considera  que  tal  exigencia  no  se  satisface  con  la documentación que se  encontró,   porque   era   necesario   establecer   si  a  él  se  le  habían  extraviado.   

Recalca   que  perder  los  documentos  de  identidad  no  es  un  delito  en  nuestro país y que, de ocurrirle a cualquier  persona,  ello  no  significa que se le pueda imputar una conducta criminal. Por  tal  razón  asegura que su asistido tiene derecho a demostrar su inocencia ante  esta  Corte y destaca que al momento de la captura CIRO  ALFONSO   PRADO   MARTÍNEZ,  se  identificó  con  el  duplicado  de  su cédula de ciudadanía, mismo que obtuvo luego de denunciar su  pérdida y solicitar la copia del documento.   

Solicita   de   la  Sala,  “…garantizar  la  prevalencia  de los derechos fundamentales de mi  prohijado,  se  profiera  concepto,  negando  la  extradición  del  señor CIRO  ALFONSO PRADO MARTÍNEZ.”   

2. Defensor de Irma  Haydee Parada Caballero.   

Asegura  que  su  defendida no cometió los  delitos  que  se  le  imputan.  Además,  se  trata  de  una  persona  humilde y  trabajadora,  de  escasos  recursos económicos, lo cual resulta contrario a los  lujos    que    podría    exhibir    si    manejara   grandes   cantidades   de  estupefacientes.   

Considera  que  aparte  de  las  exigencias  formales,  para conceder la extradición se deben analizar las circunstancias de  tiempo,   modo   y   lugar   con   las   que   se   sustenta   la  solicitud  de  extradición.   

Estima  que  el proceso penal adelantado en  Venezuela  se  sustenta  únicamente  en  el  hecho de haberse hallado copia del  documento  de  identidad  de  su defendida en el mismo sitio donde se incautaron  las drogas.   

Igualmente, advierte que su defendida sería  procesada  en  el  país  requirente  sin  que  se le garantizaran sus derechos,  porque    sería    considerada    culpable,    en    lugar   de   tenerse   por  inocente.   

“Ruego  a  la  Honorable  Sala  y  acudo  a  su  sentido humano para que la Extradición no sea  autorizada  por  las  razones  que  obran  en el expediente, por las situaciones  personales  que expone la acusada, por faltar suficiente ilustración probatoria  que  no  genere  dudas  sobre  la  responsabilidad  de mi defendida, por carecer  [de]   pruebas   que  la  identifiquen  e individualización como quien realiza esa clase de actividades y  porque  nunca  ha  sido una bandida la criminal peligrosa que expone la Justicia  Venezolana.   

…[L]a  Justicia  Venezolana  no ha podido  justificar  de  tal  manera  que  la  responsabilidad  penal  de mi defendida no  llegase  a  generar  dudas,  por  una  simple  razón  es  INOCENTE.”   

En consecuencia, reclama que no se extradite  a    IRMA    HAYDEE   PARADA   CABALLERO,   “…porque  el  único  pecado  que  cometió  fue  extraviar  sus  documentos  y  que  personas  inescrupulosas  los  utilizaran  para  maniobras  ilegales,  caso  que  no  ha  podido  desvirtuar la  Justicia Venezolana.”   

C O N S I D E R A C I O N E S  

1. Aspectos generales.  

La  Corte  tiene sentado que su competencia  dentro  del trámite de extradición está enfocada a expresar un concepto sobre  la  procedencia  de  entregar  o  no  a  la  persona  solicitada  por  un  país  extranjero,  después  de  examinar  los  puntos  a  que se refiere el artículo  5021    de    la    Ley    906   de   20042,  sin  dejar de considerar que  el  articulo  35 de la Constitución Política, en su inciso 2, reformado por el  Acto  Legislativo  No.  1  de  1997,  que  autoriza  la extradición por delitos  cometidos  en  el  exterior  y  las  conductas  que  los  originan  también  se  consideren así en la legislación penal colombiana.   

De  conformidad  con  el artículo 35 de la  Constitución  Política,  modificado  por el artículo 1º del Acto Legislativo  No.  1  de  1997,  la  extradición  se  podrá solicitar, conceder u ofrecer de  acuerdo  con  lo que señalen los tratados públicos, o en su defecto con lo que  establezca la ley.   

El  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  conceptuó   que   en   este   caso   son  aplicables  el     “Acuerdo  sobre                  extradición”,   suscrito  en  Caracas  en  el  marco  del Congreso Bolivariano, el  18 de julio de 1911” y la            “Convención  de  las Naciones Unidas contra el Tráfico ilícito de  Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas,  adoptada  en  Viena,  el  20  de  diciembre         de        1988””.   

Por   consiguiente,   el   concepto   que  corresponde  emitir  a  la  Corte  se  regulará  por  las normas de los citados  instrumentos  internacionales,  ya que es a la autoridad colombiana encargada de  dirigir   las   relaciones  internacionales  en  nuestro  país,  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores,  a la que corresponde definir la normatividad aplicable,  la  que  atendiendo  el mandato legal señaló el las referidas convenciones, en  tanto  que  las  normas  del  Código  de  Procedimiento  Penal tienen carácter  supletorio,  puesto  que  lo que no esté previsto en el Acuerdo, se regirá por  lo  establecido  en  la  Legislación  interna  del Estado requerido3.   

2. Requisitos formales.  

2.1.   Validez   de   la   documentación  aportada.   

La  solicitud  de extradición, según los  artículos     VI    y  VIII   del  Acuerdo  Bolivariano  sobre extradición,  ha  de  presentarse  por  la  vía  diplomática  y  a  ella  deben  adjuntarse,  cuando   se   trate  de  una  persona  no  condenada,  copia   del   mandato  de  detención  para el caso venezolano; los documentos que contengan la indicación  precisa  del  hecho imputado, la fecha y el lugar en que fue cometido, así como  los  datos  necesarios  para  la  comprobación  de  la  identidad de la persona  reclamada.  Del mismo modo, se allegarán las copias de los textos de la ley que  tipifica la conducta o las conductas.   

La   solicitud  de  extradición  de  los  ciudadanos    colombianos    IRMA    HAYDEE   PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  fue  allegada por vía diplomática  con documentos debidamente autenticados.   

Así,  los autos que contienen las órdenes  de  detención,  proferidas  por  el  Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas,  el  16  de  febrero y el 25 de agosto de 2011, fueron autenticados por  Yenny  Goncalves, Secretaria  adscrita  al  Circuito  Judicial  Penal  del Área Metropolitana de Caracas. Del  mismo  modo,  Gladys Hernández González, Secretaria  de  la  Sala  de Casación Penal del Tribunal Supremo de  Justicia,  certificó  sobre  la  autenticidad  de  la  sentencia  por la que se  declaró    procedente    la   solicitud   de   extradición   de   IRMA    HAYDEE    PARADA    CABALLERO   y  CIRO     ALFONSO     PRADO    MARTÍNEZ.   

Al cumplir los requerimientos estatales, los  documentos  allegados  con  las Notas Verbales Protocolo II.2.C6.E3 No. 001936 y  II.2.C6.E3  No.  001948,  del  21  y  del 23 de agosto de 2011, respectivamente;  Protocolo  II.2.C6.E3  No.  002254  del  6  de  octubre  de  2011,  y  Protocolo  II.2.C6.E3  No.  002655  del  17  de  noviembre  de  2011,  son  aptos  para ser  considerados  por  la  Corte  en  el  estudio  que  debe preceder el concepto de  extradición.   

2.2.  Plena  identidad  de  las  personas  requeridas en extradición.   

Esta  exigencia  se  contrae a constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  las  personas solicitadas por el Estado  requirente  y  las  aprehendidas  con fines de extradición, por lo cual es bajo  este  contexto  que  corresponde  analizar  a la Corte la identificación de los  reclamados.   

En la solicitud formal de extradición, las  autoridades  de la República Bolivariana de Venezuela  informaron         que         las           personas         solicitadas  en  extradición responden  a  los  nombres  de  IRMA  HAYDEE  PARADA  CABALLERO, ciudadana  colombiana,  identificada  con  la  cédula  de  ciudadanía  No. 27’604.798       y      CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, ciudadano  colombiano,  identificado  con  la  cédula  de  ciudadanía  No. 88’177.640,  datos   que   corresponden   a   quienes    permanecen    privados  de  la libertad con fines de extradición, pues coinciden con los  consignados  por  ellos en  las    actas  de notificación personal de la orden  de     captura     proferida     en     su     contra    y    en    las           actas de los derechos del capturado, sin que  hayan      sido      cuestionados      por     los  requeridos4.   

Además,  se  trata de las mismas personas  a  quienes  se les tomaron las reseñas decadactilares  en  formatos  de  la DIJÍN, para compararlas con los archivos suministrados por  la  Registraduría  Nacional  del Estado Civil, correspondientes a los referidos  números  de  cédula expedidos a nombre de IRMA HAYDEE  PARADA   CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  mediante  los  cuales pudo  establecerse   la   uniprocedencia   de  las  impresiones  digitales5.   

Este  requisito,  por  tanto,  también  se  cumple.   

2.3.    Principio    de    la   doble  incriminación.   

El  artículo  VIII del Acuerdo Bolivariano  sobre   extradición,   aplicable   a  este  caso  señala  que  “En  ningún caso tendrá efecto la extradición si el hecho similar  no  es  punible  por la ley de la nación requerida”.  De  otra parte, el artículo V ibídem preceptúa que la extradición no procede  “Si con arreglo a las leyes de uno u otro Estado no  excede  de seis meses de privación de libertad el máximum de la pena aplicable  a  la  participación  que  se imputa a la persona reclamada, en el hecho por el  cual  se  solicita  la  extradición”.  A su vez, el  artículo    II    consagra    los   delitos   por   los   cuales   procede   la  extradición.   

En  orden  a  constatar estos requisitos se  tiene  que dentro de la documentación remitida por la Embajada de la República  Bolivariana  de  Venezuela, obra copia de la  sentencia del 16 de noviembre  de  2011  proferida  por  la  Sala  de  Casación  Penal del Tribunal Supremo de  Justicia,  por  cuyo  medio  se  declaró  la  procedencia  de  la  solicitud de  extradición  de  los  requeridos  IRMA  HAYDEE PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ, por los delitos de tráfico ilícito  de  sustancias estupefacientes y psicotrópicas en la modalidad de ocultamiento,  asociación  para  delinquir y ocultamiento de armas y municiones, en la cual se  citan,  como fundamento de la petición de entrega, los hechos ocurridos el 1 de  diciembre  de 2010, derivados de un allanamiento practicado a la casa ubicada en  Alto       Prado,       calle       Amazonas,       número      110–45–52,    municipio    Baruta,   Estado  Miranda.   

“Es  así como  una  vez en la precitada dirección la comisión detectivesca se hizo acompañar  de  dos ciudadanos quienes quedaron identificados (…), quienes presenciaron el  acto  en  calidad  de  testigos  procediendo  a  tocar  la  puerta principal del  inmueble  percatándose  que  no  se  encontraba ninguna persona que les pudiera  atender,  por  tal  motivo  procedieron a hacer uso de la fuerza (…) y una vez  logrado  el  acceso  al  interior  de  la misma se logró ubicar en el área del  corredor,  el  cual  funge  a  su  vez  como  estacionamiento,  donde se observa  aparcado  un  vehículo  (…)  marca  TOYOTA,  modelo  HIGHLANDER, color negro,  matrícula  AET85X  (…). Acto seguido se pasó a inspeccionar todas las áreas  logrando  constatar  que  no  se  encontraban  habitantes  (…), arrojando como  resultado  lo  siguiente: (…) en la segunda habitación ubicada de izquierda a  derecha,  en  una  mesa  de  noche elaborada en madera, en la primera gaveta, se  localizó  u  (01)  pasaporte  de la República de Colombia nombre del ciudadano  PRADO   MARTÍNEZ  CIRO  ALFONZO,  fecha  de  nacimiento15-05-1976,  cédula  de  ciudadanía     Código    Civil-88’177.640,  el  mismo  signado  con  el  número  FA909517,  una (01)  cédula   laminada   de  la  República  de  Colombia  signada  con  el  número  88’177.640, a nombre del  ciudadano  PRADO  MARTÍNEZ  CIRO ALFONZO, fecha de nacimiento 15-05-1976, lugar  de  nacimiento  El  Tarra  (norte  de  Santander),  una  (01) copia fotostática  laminada  a  nombre  de  PARADA  CABALLERO  IRMA HAYDÉE, signada con el número  V-27.991.820,  fecha  de  nacimiento  29-03-1982,  soltera,  y  otros objetos de  interés  criminalístico  referentes  a  tarjetas telefónicas, baucher (sic) o  planillas de depósito del banco Banesco.   

De   seguidas   y  prosiguiendo  con  la  revisión,   se   procedió   a   realizar   ciertas   perforaciones  utilizando  herramientas   manuales   (…),  lográndose  en  determinado  momento  que  la  herramienta  metálica  pudiera  levantar  un falso piso (…) se observa cierta  cantidad  de  cajas  de  cartón  apiladas donde se expele un olor penetrante de  presunta  cocaína.  Posteriormente  el  Detective  (…)  al introducirse en el  compartimento  oculto  logrando  extraerlas  cajas  localizadas para un total de  cuarenta  y  un (41) cajas de cartón recubiertas con una capa de cinta adhesiva  traslucida.  También  se  localizó  en el interior de un compartimiento oculto  (…),  un  (01)  arma de fuego tipo rifle, marca Explorer, modelo AR-7, calibre  22  serial  115381, provisto de un silenciador, mira telescópica, marca GAMOS y  dos  cargadores  pegados en su parte inferior (…) de los cuales uno tiene seis  (06)  balas  y  el otro tres (03) balas, sin percutir calibre 22 (…), de igual  manera  se  localizaron  gran  cantidad de balas de distintos calibres. Luego en  presencia  de  testigos  se  realiza  (…)  una minuciosa revisión a las cajas  localizadas,  observándose  que  cuarenta  (40) de ellas contienen treinta (30)  envoltorios  tipo  panela  elaborados  por  una  capa  sintética (…), con una  sustancia  compacta  de  color  blanco  y  una  (01)  caja  con características  similares  a  las  anteriores  descritas  con  la  cantidad  de  veintidós (22)  envoltorios  tipo  panela  (…)  que  al ser observadas se pudo presumir que se  trataba   presuntamente  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas,  se  procedió  a  realizar  la prueba de orientación correspondiente arrojando como  resultados  que  no encontramos en presencia de alcaloides a base de clorhidrato  de  cocaína.  (…)  se  determinó  en  el  conteo  de las mismas arrojando un  resultado  de  mil  doscientos veintidós (1222) envoltorios tipo panela, con un  peso  neto de mil doscientos setenta y cinco (1275) kilos con trescientos veinte  (320)     gramos     los     cuales    presentan    los    logos    ‘K’,            ‘RR’,        y        ‘5  seguido  de la figura de estrella  X’,      siendo  posteriormente  dicha evidencia embalada en costales de veinte panelas cada uno.  Posteriormente  la  droga  fue  trasladada  con las seguridades del caso para la  práctica    de    las    experticias    correspondientes.    (…).”   

Así  la  cosas, se observa que concurre el  principio  de  la  doble  incriminación, si se tiene en cuenta que el delito de  asociación  para delinquir,  descrito    en    el    artículo    6   de   la   Ley   orgánica   contra   la  delincuencia6,  que  forma  parte  del  ordenamiento  interno  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela, coincide con la conducta de concierto para delinquir  prevista  en  el  artículo  340  del  Código  Penal  y ésta, a su vez, con el  punible  consagrado  en  el numeral 7º del artículo II del Acuerdo Bolivariano  sobre   extradición,  denominado  “asociación  de  malhechores”,  respecto del cual es preciso advertir  que  procede  la  extradición  siempre que el ilícito por el que cual se da la  asociación  sea  de  aquellos  que  “dan lugar a la  extradición”.   

Igualmente, tal condición concurre respecto  del   delito   de  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  en  la modalidad de ocultamiento,   consagrado   en   el  artículo  149  de  la  Ley  orgánica  de  drogas7   del   Estado   requirente,   tipificado  en  nuestro  país  como  tráfico,     fabricación     o     porte     de  estupefacientes  (art.  376  del   Código   Penal)  que,  de  conformidad  con  lo  dispuesto  en el numeral 2º del artículo 6º de la Convención de las Naciones  Unidas   contra   el   Tráfico   Ilícito   de   Estupefacientes  y  Sustancias  Sicotrópicas,  firmada  en  Viena  el  20 de diciembre de 1988, es aplicable en  este,  tal como lo señaló el Ministerio de Relaciones Exteriores. Ese Convenio  establece:   

“Cada uno de los  delitos  a  los  que  se  aplica  el presente artículo se considerará incluido  entre  los  delitos que den lugar a extradición en todo tratado de extradición  vigente  entre  las  partes.  Las  partes se comprometen a incluir tales delitos  como  casos de extradición en todo tratado de extradición que concierten entre  sí.”   

En  consecuencia,  el citado artículo 6 se  aplica  “a los delitos tipificados en el párrafo 1  del  artículo  3” de la referida Convención; y, en  el  literal  a)  iii)   del  citado  párrafo,  se  prevé  que  procede la  extradición  en  relación  con:  “La  posesión o  adquisición  de cualquier estupefaciente o sustancia sicotrópica con objeto de  realizar  cualquiera  de  las  actividades  enumeradas en el precedente apartado  i);”   

Y,  el  literal  a)  i)  hace referencia a:   

“La producción,  la  fabricación,  la extracción, la preparación, la oferta, la oferta para la  venta,  la  distribución,  la  venta,  la entrega en cualquiera condiciones, el  corretaje,  el  envío, el envío en tránsito, el transporte, la importación o  la  exportación  de cualquier estupefaciente o sustancia sicotrópica en contra  de  lo  dispuesto  en  la  Convención  de 1961, en la Convención de 1961 en su  forma     enmendada     o     en     el     Convenio     de     1971”.   

Se concluye, entonces, que en relación con  los  el delito de narcotráfico igualmente resulta procedente la extradición, a  pesar  de  que  estas  infracciones  no  están previstas en el artículo II del  Acuerdo  Bolivariano  sobre extradición, porque debe atenderse a la Convención  de  las  Naciones  Unidas  contra  el  Tráfico  Ilícito  de  Estupefacientes y  Sustancias Sicotrópicas, conforme se explicó en precedencia.   

Por  último,  el  delito  de  ocultamiento   de   armas   y  municiones  previsto      en      el      artículo      2778   del  Código  Penal  de  la  República  Bolivariana  de  Venezuela, encuentra correspondencia en la conducta  de  fabricación, tráfico, porte o tenencia de armas  de  fuego, accesorios, partes o municiones que describe  el  artículo  365  del  Código Penal colombiano (Ley  599   de   2000),  modificado  por  la  Ley  1453  de  20119, que se sanciona con pena de prisión de 9 a 12 años.   

Sin  embargo,  la  Sala  advierte  que  la  conducta   punible   de   ocultamiento  de  armas  y  municiones  no  hace parte de la lista contenida en el  Artículo  II  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  extradición, por los cuales se  obligan  los  Estados  contratantes  a concederla, lo que significa que por este  delito no es procedente acceder a la entrega de los requeridos.   

Así las cosas, la Corte halla acreditado el  requisito  de  la  doble  incriminación  respecto  de las conductas punibles de  tráfico  ilícito  de  sustancias  estupefacientes y  psicotrópicas  en  la  modalidad  de  ocultamiento  y  asociación  para  delinquir  por  las  que  IRMA HAYDEE PARADA CABALLERO      y      CIRO     ALFONSO     PRADO  MARTÍNEZ  son  reclamados en extradición, no así en  lo  referente  al  delito  de  ocultamiento de armas y  municiones.   

2.4.   Equivalencia   de  la  providencia  extranjera.   

A pesar de que la normatividad aplicable al  asunto  no  exige  que  el  país  reclamante  haya  proferido  una  providencia  equivalente  a  nuestra resolución de acusación, lo cierto es que en este caso  se  impone  establecer,  de  conformidad  con  el  artículo  8, literal a), del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  extradición,  cuando  se  trate  de una persona no  condenada,  que  la decisión judicial corresponda al mandato de detención para  el  caso  venezolano  y  contenga  la indicación precisa del hecho imputado, la  fecha  y  el  lugar  en  que  fue  cometido  y  los  datos  necesarios  para  la  comprobación  de la identidad de la persona reclamada; la que, además, deberá  estar  acompañada  de  las  copias  de  los  textos  de  la ley que tipifica la  conducta  o  las  conductas  “…y,  en  cuanto sea  posible,     las     señas     de     la     persona     reclamada.”   

Las providencias proferidas el 16 de febrero  y  el  25  de  agosto de 2011, por el Juzgado Duodécimo de Primera Instancia en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial Penal del Área Metropolitana de  Caracas,  mediante  las  cuales,  ordenó “…Librar  orden  de  captura  a  nombre  de  los  ciudadanos PARADA CABALLERO IRMA HAYDEE,  titular  de  la  cédula  de  identidad  No.  27.991.820  y PRADO MARTÍNEZ CIRO  ALFONZO,  titular  de  la  cédula  de ciudadanía colombiana No. 88.177.640, de  conformidad  con  lo  establecido  en el artículo 251, ordinal 2° y 3° y 252,  ordinal  2°  todos del Código Orgánico Procesal Penal, la cual será remitida  a  la  División de Capturas del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales  y  Criminalísticas…”10,   contiene  la  indicación  clara  y  precisa  de los hechos imputados; las circunstancias de tiempo y lugar  en  las  que  se  ejecutaron  las  conductas  punibles;  y,  la identidad de las  personas contra quienes se extendió el mandato de detención.   

Igualmente,  el  artículo  I  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  extradición,  prevé  que “Para  que  la  extradición  se efectúe, es preciso que las pruebas de la infracción  sean  tales,  que  las  leyes  del  lugar  en  donde se encuentren el prófugo o  enjuiciado,  justificarían su detención o sometimiento a juicio…”   

Por  su  parte, el Código de Procedimiento  Penal   colombiano   (Ley  906  de  2004) establece:   

“Artículo 306,  Solicitud  de  imposición  de medida de aseguramiento. El fiscal solicitará al  juez  de  control  de  garantías  imponer medida de aseguramiento, indicando la  persona,  el  delito,  los elementos de conocimiento necesarios para la sustenta  la media y su urgencia…”.   

“Artículo 307. Medidas de aseguramiento.  Son medidas de aseguramiento:      

A. Privativas de la libertad     

1. Detención preventiva en establecimiento  de reclusión (…)”   

Por  su parte, el artículo 250 del Código  Orgánico   Procesal   Penal   de   la   República  Bolivariana  de  Venezuela,  establece:   

“El  Juez  de  control,  a  solicitud  del  Ministerio  Público, podrá decretar la privación  preventiva  de  libertad  del  imputado  siempre  que  se acredite la existencia  de:   

1.  Un  hecho  punible  que  merezca  pena  privativa  de  libertad  y  cuya  acción  penal  no  se encuentre evidentemente  prescrita;   

2.  Fundados elementos de convicción para  estimar  que  el imputado ha sido autor o partícipe en la comisión de un hecho  punible; (…)   

En casos excepcionales de extrema necesidad  y  urgencia,  y siempre que concurran los supuestos previstos en este artículo,  el  Juez  de  control,  a  solicitud  del  Ministerio  Público, autorizará por  cualquier  medio  idóneo,  la  aprehensión  del investigado. Tal autorización  deberá  ser  ratificada  por auto fundado dentro de las doce horas siguientes a  la  aprehensión,  y  en lo demás se seguirá el procedimiento previsto en este  artículo.”   

Ahora, confrontados los documentos aportados  por  el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, se evidencia que las  órdenes  de  aprehensión  decretadas  por  el  Juzgado  Duodécimo  de Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del Área  Metropolitana  de  Caracas,  a instancia del Ministerio Público, equivalen a la  medida  de aseguramiento privativa de la libertad, en la modalidad de detención  preventiva  en  establecimiento  de reclusión de que trata el artículo 307-A-1  de la Ley 906 de 2004.   

En  ese  orden  de ideas, en este evento se  cumplen  los  aspectos  formal y sustancial del mandato de detención, a los que  hacen referencia las disposiciones citadas.   

2.5.  Causales  de  improcedencia  de  la  extradición.   

Asimismo, conforme lo dispone el literal a)  del   artículo  V  del  Acuerdo  Bolivariano  sobre  extradición,  es  preciso  determinar   “Si   con  arreglo  a  las  leyes  de  uno  o  de  otro  Estado  no excede de seis meses de  privación  de libertad el máximum de la pena aplicable a la participación que  se  impute  a  la  persona  reclamada,  en  el  hecho por el cual se solicita la  extradición.” Por tanto, corresponde examinar si en  el  caso  de  los delitos por los cuales se solicita la extradición, el quantum  aludido de la pena se satisface.   

En  ese sentido se observa que el delito de  concierto  para  delinquir, se le sanciona con una pena privativa de la libertad  máxima  de 6 años de prisión, de conformidad con lo señalado en el artículo  340   de  la  Ley  599  de  2000;  y,  el  tráfico,  fabricación  o  porte  de  estupefacientes  contenida  en  el  artículo  376  ibídem,  modificado  por el  artículo  11  de  la  Ley  1453 de 2011,  tiene señalada una pena alcanza  hasta los 30 años de prisión.   

En  este contexto, resulta indiscutible que  el  requisito  previsto  en el literal a) artículo V del Acuerdo Bolivariano de  Extradición  relativo  al  máximo  de  la  pena,  también  se  cumple en este  caso.   

Ahora,  en atención a lo preceptuado en el  literal  b)  del  artículo  V  del  referido  Acuerdo,  se  advierte  que no se  concederá  la extradición “Cuando según las leyes  del  Estado  al  cual  se dirige la solicitud, hubiere prescrito la acción o la  pena    a    que   estaba   sujeto   el   enjuiciado   o   condenado.”   

Con  el  fin  de  constatar si concurre tal  exigencia,  resulta necesario acudir a los artículos 83 y 89 del Código Penal.  La  primera de esas disposiciones establece que la acción penal prescribirá en  un  tiempo  igual  al máximo de la pena fijada en la ley, si fuere privativa de  la  libertad, pero en ningún caso será inferior a 5 años, ni excederá de 20,  lo  que cotejado con la fecha de los hechos (diciembre  de  2010),  permite colegir que la acción penal está  vigente.  La  segunda  norma,  señala  que  la  pena  privativa de la libertad,  prescribe  en  el  término  fijado para ella en la sentencia, o en el que falte  por  ejecutar, pero en ningún caso podrá ser inferior a 5 años, mismos que de  ninguna  manera  han  transcurrido, porque en este evento aun no se ha proferido  sentencia.   

Tampoco admite reparos el requisito previsto  en  el  literal  c)  del artículo V del Acuerdo Bolivariano sobre extradición,  según  el  cual  no  procede  la  entrega  “Si  el  individuo  cuya extradición se solicita ha sido ya juzgado y puesto en libertad  o  ha  cumplido  su  pena,  o  si  los  hechos  imputados han sido objeto de una  amnistía  o de un indulto”, porque en este evento no  se configura ninguna de esas hipótesis.   

El  artículo IV del Acuerdo, establece que  la  extradición  no  procede “…si el hecho por el  cual  se  pide se considera en el Estado requerido como delito político o hecho  conexo  con él…”, de manera que como las conductas  punibles  por  las  cuales el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela  solicita  la extradición de los ciudadanos colombianos  IRMA   HAYDEE   PARADA   CABALLERO   y   CIRO  ALFONSO  PRADO MARTÍNEZ, se refieren  a   los   delitos   de   tráfico   ilícito  de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas  en  la  modalidad  de ocultamiento, asociación para delinquir y  ocultamiento  de  armas y municiones, tales comportamientos están despojados de  cualquier  carácter  político, sin que esa circunstancia hubiese sido siquiera  insinuada  durante  el presente trámite por los intervinientes, en especial por  los  requeridos  o  sus  defensores,  por  lo  que  este requisito igualmente se  entiende superado.   

2.6. Respuesta   a   los   argumentos   de   los   defensores.   

Frente a lo manifestado por los defensores,  a  juicio  de  quienes  debe  conceptuarse  negativamente  sobre la solicitud de  extradición,  porque,  insisten en que no se ha demostrado la participación de  sus  asistidos  en  las  conductas  punibles  por  las  que  fueron  pedidos  en  extradición;  le  restan importancia a las pruebas de cargo; y, reiteran que no  está  demostrada  la  identidad  de  sus  defendidos,  porque  debe averiguarse  primero  quiénes  fueron  los  verdaderos  autores  responsables de los delitos  imputados,  reitera la Sala que esos aspectos hacen referencia al núcleo de los  cargos    que    contra    los    ciudadanos   PARADA  CABALLERO    y    PRADO  MARTÍNEZ, contienen las órdenes de captura expedidas  por  el  Juzgado  Duodécimo  de  Primera  Instancia en Funciones de Control del  Circuito  Judicial  Penal  del  Área Metropolitana de Caracas, y corresponden a  los  que  serán  objeto  de  debate  en el proceso penal que se les sigue en la  República  Bolivariana  de  Venezuela,  en curso del que podrían presentar las  pruebas  para  desvirtuar  los cargos, puesto que el trámite de extradición no  está  diseñado  para  sopesar  la  fortaleza  o suficiencia de una providencia  foránea,  sino  para  verificar  si  la  petición  está  acompañada  de  los  requisitos  que  los  tratados,  la  Constitución y la ley patrias prevén para  eventualmente otorgarla.   

En  razón  de ello, no le corresponde a la  Corte   Suprema  “…ir  al  fondo  de  lo  que  la  acusación  comporta  y  auscultar  allí  la  precariedad  de  la hermenéutica  jurídico  penal  utilizada para arribar a la vinculación de mi patrocinado con  un  hecho  punible.”, de acuerdo con lo que argumenta  el     defensor     de     CIRO    ALFONSO    PRADO  MARTÍNEZ.   

Por lo demás, conforme se les respondió a  los  defensores  en  las  providencias  del  15 de febrero y del 21 de marzo del  presente  año,  mediante  las  cuales se resolvió no acceder a las solicitudes  probatorias  y no reponer esa decisión, respectivamente, y ahora se reitera, la  identidad    de    los    solicitados    en   extradición   quedó   plenamente  demostrada.   

Así mismo, en la primera de las decisiones  que  vienen de citarse se les explicó, en relación con la supuesta omisión de  solicitar   de   un   Juez  con  funciones  de  control  de  garantías  la  celebración  de  una audiencia de legalización de la captura, que tal trámite  era   absolutamente   impertinente,   si  se  tenía  en  cuenta  que  la  Corte  Constitucional,  al  declarar  la exequibilidad de los artículos 506, 509 y 511  de  la  Ley  906  de  2004, claramente señaló que la aprehensión con fines de  extradición   difiere  ostensiblemente  de  las  demás  que  autoriza  nuestra  legislación procesal penal.   

2.7.  Condiciones que debe imponer el gobierno si autoriza la  extradición.   

Ante la eventual determinación positiva del  Gobierno  Nacional,  en  todo  caso respetando la órbita de su competencia como  supremo   director   de  las  relaciones  internacionales,  la  Corte  considera  pertinente  recordar  que  debe  someter la extradición a los condicionamientos  consagrados en el artículo XI del Acuerdo Bolivariano:   

“El extradido no  podrá  ser  enjuiciado  ni  castigado en el Estado que lo reclama, sino por los  hechos  mencionados  en la solicitud de extradición, ni tampoco ser entregado a  otra  Nación,  a  menos  que  haya  tenido  en  uno  u otro caso la libertad de  abandonar  dicho  Estado  durante  un mes después de haber sido sentenciado, de  haber  sufrido  la  pena  o  de  haber  sido  indultado. En todos estos casos el  extradido  deberá  ser  advertido  de  las consecuencias a que lo expondría su  permanencia      en     el     territorio     de     la     Nación.”   

Igualmente,  excluir  la pena de muerte, la  condena  a prisión perpetua, el sometimiento a desaparición forzada, torturas,  tratos  o  penas  crueles,  inhumanos o degradantes, la sanción de destierro, o  confiscación.   

Asimismo, deberá imponer las exigencias que  considere   oportunas  para  que  IRMA  HAYDEE  PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ  no vayan a  ser    juzgados    por    hechos    anteriores    a    los    que   motivan   la  extradición.   

También  es preciso advertir que cuando la  extradición  recae  sobre  ciudadanos  colombianos por nacimiento, es imperioso  que  el Gobierno Nacional haga las exigencias que estime convenientes en procura  de  que  en el país reclamante se le reconozcan todos los derechos y garantías  inherentes  a  su  calidad  de  colombianos  y  de  procesados,  en especial las  contenidas   en   la   Carta   Fundamental   y   en   el  denominado  bloque  de  constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia  que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo   93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal  de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas emana del artículo 2º ibídem.   

Tales  condicionamientos  tienen  carácter  imperioso,  porque  la  extradición  de un ciudadano colombiano por nacimiento,  cualquiera  sea  el  delito que dio lugar a su entrega a un país extranjero, no  implica  que  pierda  su  nacionalidad  ni  los derechos que le son anejos a tal  calidad.  Por  tanto,  el deber de protección de las autoridades colombianas se  extiende  a  tal  punto  que  han  de  vigilar que en el país reclamante se les  respeten  los  derechos  y garantías tal como si fuesen juzgados en Colombia. A  lo  que  renuncia  el  Estado  que  accede  a  la entrega de un connacional es a  ejercer  su  soberanía  jurisdiccional,  de  modo  que  en tanto aquellos sigan  siendo  súbditos  de  Colombia,  conservan  a su favor todas las prerrogativas,  garantías  y  derechos  que emanan de la Constitución y la ley, en particular,  los  que  se relacionan con su calidad de procesados y que tienen que ver con la  dignidad humana.   

Por  esa  razón,  de  conformidad  con  lo  establecido  por  el  artículo 189-2 de la Constitución Política, al Gobierno  Nacional,  en  cabeza  del  señor  Presidente  de  la  República  como supremo  director  de  la  política  exterior  y  de  las relaciones internacionales, le  corresponde  hacer  estricto  seguimiento  del  cumplimiento por parte del país  requirente  de  los  condicionamientos  atrás  referenciados y establecer, así  mismo,  las  consecuencias  de  su inobservancia (Cfr.  concepto   del  23  de  febrero  de  2005,  radicación  No.  22.375).   

Habiéndose  verificado  el cumplimiento de  todos   los   requisitos   señalados  en  la  legislación  interna  y  en  los  instrumentos   internacionales   invocados,   la   Corte   Suprema  de  Justicia  CONCEPTÚA  FAVORABLEMENTE a  la  extradición  de  los  ciudadanos  colombianos IRMA  HAYDEE     PARADA     CABALLERO    y    CIRO  ALFONSO  PRADO MARTÍNEZ, cuyas notas  civiles  y  condiciones  personales  fueron  constatadas  en  el  cuerpo de este  pronunciamiento,  para  que  respondan  por  los delitos de tráfico ilícito de  sustancias  estupefacientes  y  psicotrópicas en la modalidad de ocultamiento y  asociación  para  delinquir,  que  les  imputa el Juzgado Duodécimo de Primera  Instancia  en  Funciones  de  Control  del  Circuito  Judicial  Penal  del Área  Metropolitana de Caracas.   

Página  contiene  firma de 5 Magistrados   

Extradición  N° 37.926 –Concepto      favorable      y  Desfavorable-  

CONCEPTUAR  DESFAVORABLEMENTE  sobre  la  extradición de los ciudadanos colombianos IRMA    HAYDEE    PARADA    CABALLERO   y  CIRO ALFONSO PRADO MARTÍNEZ,  requeridos  por  la República Bolivariana de Venezuela por razón del delito de  ocultamiento   de   armas  y  municiones  imputado  por  la  autoridad  judicial  venezolana, conforme a las  razones expuestas en este concepto.   

La  Secretaría de la Sala comunicará este  concepto   a   los   solicitados  IRMA  HAYDEE  PARADA  CABALLERO  y  CIRO  ALFONSO  PRADO  MARTÍNEZ,  y a los demás intervinientes en el  trámite de extradición.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio de  Justicia y del Derecho para lo de su competencia.   

Comuníquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Comisión de servicio  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                                        FERNANDO A. CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                        MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Página  contiene  firma de 4 Magistrados   

Extradición  N° 37.926 –Concepto      favorable      y  Desfavorable-  

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ GUZMÁN                                        LUIS GUILLERMO SALAZAR OTERO   

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA                                        JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ   

Comisión de servicio  

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria    

1 (i)  validez  formal  de  la  documentación  allegada  por el país requirente; (ii)  demostración   plena   de   la   identidad  de  la  persona  solicitada;  (iii)  concurrencia  de la doble incriminación; y, (iv) equivalencia de la providencia  proferida en el extranjero.   

2  Se  aplica  la  Ley 906 de 2004, por cuanto los hechos que sustentan la petición de  extradición  se  cometieron  con  posterioridad  al 1º de enero de 2005. Cfr.,  entre  otros, los autos del 4 de abril y 3 de octubre de 2006, radicados 24187 y  25080, respectivamente.   

3  Artículo VIII, inc. 3, del Acuerdo Bolivariano de Extradición   

4Folios  32, 33, 53 y 54 Carpeta.   

5  Confrontar folios 32, 33, 44 al 48, 53, 54, y 63 al 67 Carpeta   

6  “Quien  forme  parte  de  un grupo de delincuencia  organizada  para  cometer uno o más delitos de los previstos en esta Ley, será  castigado  por  el  hecho  de la asociación, con pena de cuatro a seis años de  prisión.”   

7  “El  o  la  que  ilícitamente trafique, comercie,  expenda,   suministre,  distribuya,  oculte,  transporte  por  cualquier  medio,  almacene  o  realice  actividades de corretaje con las sustancias o sus materias  primas,  precursores, solventes y productos químicos esenciales desviados a que  se  refiere  esta  Ley,  aún en la modalidad de desecho, para la producción de  estupefacientes  o sustancias psicotrópicas, será penado o penada con prisión  de quince a veinticinco años.   

Si la cantidad de droga no excede de cinco  mil  (5000)  gramos  de marihuana, mil (1000) gramos de marihuana genéticamente  modificada,   mil   (1000)   gramos   de  cocaína,  sus  mezclas  o  sustancias  estupefacientes  a base de cocaína, sesenta (60) gramos de derivados de amapola  o  quinientas  (500)  unidades  de  drogas  sintéticas, la pena será de doce a  dieciocho años de prisión.   

Si  la cantidad de droga excediere de los  límites  máximos  previstos  en  el  artículo  153 de esta Ley y no supera de  quinientos  (500)  gramos  de  marihuana,  doscientos  (200) gramos de marihuana  genéticamente  modificada,  cincuenta  (50)  gramos  de cocaína, sus mezclas o  sustancias  estupefacientes a base de cocaína, diez (10) gramos de derivados de  amapola  o  cien  (100)  unidades de drogas sintéticas, la pena será de ocho a  doce años de prisión.   

Quien  dirija  o financie las operaciones  antes  mencionadas,  con  las  sustancias,  sus  materias  primas,  precursores,  solventes  y productos químicos esenciales desviados a que se refiere esta Ley,  aún  en la modalidad de desecho y drogas sintéticas, será penado o penada con  prisión       de       veinticinco       a      treinta      años.”   

8  “El  porte,  la  detentación o el ocultamiento de  las  armas  a  que  se  refiere  el artículo anterior se castigará con pena de  prisión de tres a cinco años.”   

9  “Artículo   365.   Fabricación,  tráfico  y  porte  de  armas  de  fuego  o  municiones.  El  que  sin  permiso  de  autoridad  competente importe, trafique,  fabrique,  transporte,  almacene,  distribuya, venda, suministre, repare o porte  armas  de  fuego  de  defensa  personal  y municiones, incurrirá en prisión de  cuatro (4) a ocho (8) años.”   

10  Folios 161 al 177 y 286 al 311, Carpeta.     

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