37881(27-02-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37881   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JAVIER    ZAPATA  ORTIZ   

Aprobado Acta No. 57  

          Bogotá   D.C.   veintisiete   (27)  de  febrero  de  dos  mil  doce  (2012)   

  VISTOS  

Se  pronuncia  la Sala sobre el incidente de  definición  de  competencia propuesto en la audiencia de formulación de cargos  por  la Magistrada con funciones de Control de Garantías de la Sala de Justicia  y  Paz  del  Tribunal  Superior  de Barranquilla, para conocer de la conducta de  concierto  para  delinquir  agravado  atribuida  al postulado JADER LUIS MORALES  BENITEZ,  entre  el 5 de diciembre de 2005 hasta la fecha de su desmovilización  (10  de  marzo  de  2006),  solicitada por el Fiscal 58 de la Unidad Nacional de  Justicia y Paz.   

ANTECEDENTES:  

JADER   LUIS   MORALES   BENÍTEZ,   alias  “JJ”, identificado con la  cédula  de ciudadanía No. 71.943.576 de Apartadó, nació el 7 de diciembre de  1974  en  la  misma  ciudad,  ingresó  al  Bloque  Norte de las autodefensas el  23  de  abril  de  2000 en el  municipio  de  San Pedro de Urabá, vereda “El Tomate”, a donde inicialmente  fue  llevado  para  su  entrenamiento.   Ya  en  el  frente “Juan Andrés  Álvarez”  se  desempeño  como  patrullero  de la zona rural del Municipio de  Codazzi  (Cesar)  en el 2001, segundo comandante de la Jagua de Ibirico en julio  de  2002, comandante de Codazzi de octubre de 2002 a diciembre de 2004, lugar al  que  regresaría en el mismo cargo en septiembre de 2005.  Fue capturado el  4  de  diciembre  de  ése  año  por  ordenes de la Fiscalía delegada ante los  juzgados  especializados, quien dispuso el cierre de la  investigación  el  12  de  octubre  de  2006,  siendo  condenado   el   15  de  enero  de  2010  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  Especializado  de  Valledupar  a 76 meses de prisión como coautor del delito de  concierto para delinquir agravado.   

De  conformidad  con  las  directrices  del  Gobierno  Nacional,  el  Bloque  Norte de las AUC designó como su representante  para  la  desmovilización  colectiva  a  Rodrigo  Tovar Pupo alias “jorge  40”, bloque que hizo dejación  de  las  armas  entre  el   5  y  10  de marzo de  2006    en    el   corregimiento   de   “La  Mesa”  Municipio  de  Valledupar,  incluyendo  a  MORALES  BENÍTEZ  en la lista de postulados pertenecientes a esa  agrupación que se encontraban privados de la libertad.   

Desde  la  cárcel MORALES BENÍTEZ, el 6 de  diciembre  de  2007  expresó  su voluntad de acogimiento a la Ley de Justicia y  Paz.   

Dentro  de  este  trámite  fue escuchado en  versión  libre  del  23 al 26 de febrero de 2009 por el Fiscal 58 de Justicia y  Paz   quien   le  formuló  imputación  parcial1 el 12 de julio de 2010 por los  delitos  de:  cargo 1: concierto para delinquir agravado; fabricación, tráfico  y  porte  de  armas de fuego de defensa personal; fabricación, tráfico y porte  de  armas de fuego de uso privativo de las fuerzas armadas y utilización ilegal  de  uniformes  e  insignias  y  cargo  2:  homicidio agravado en concurso por el  episodio  denominado  “La  masacre de la heladería de la U” en el municipio  de  Codazzi  (Cesar),  la  cual  fue  aprobada  por  el Magistrado de control de  garantías  e  impuso  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento carcelario.   

Concluida  la  formulación de imputación y  las  labores  de  verificación,  la  Fiscalía  58  en  audiencia preliminar de  formulación  de  cargos  realizada  el 2 de noviembre de 2011,  y previo a  presentar  el  cargo 1, precisó que el Juzgado Penal del Circuito Especializado  de  Valledupar  el  15  de  enero de 2010,  condenó  a MORALES BENITEZ a 76 meses de prisión por encontrarlo  responsable  del  CONCIERTO  PARA  DELINQUIR  AGRAVADO,  sin embargo, afirmó el  Fiscal  (toda vez que no allego el fallo),  esta  sentencia  abarcó  su pertenencia al grupo armado desde el  momento  de su vinculación el 23 de abril de 2000, hasta la fecha de su captura  el  4 de diciembre de 2005 en Codazzi (Cesar), momento en el que se desempeñaba  como comandante urbano de las autodefensas en tal municipio.   

Por  lo  anterior  y  al  considerar  que la  condición   de   militante  de  MORALES  BENITEZ  en  un  grupo  armado  ilegal  “no  se  desvanece  por  la  captura”  sino que encuentra su fin “hasta cuando  él  mismo adquirió la calidad de desmovilizado”, es  decir  en  el momento que el Bloque Norte de las AUC hizo dejación de las armas  en  ceremonia  colectiva  el  10 de marzo de 2006 en el corregimiento de la Mesa  (Valledupar),  concluyó el instructor que los cargos a formular ante Justicia y  Paz  abarcan  la  militancia  de  MORALES  BENITEZ  del  5  de diciembre de 2005  (día    siguiente    a   su   captura)  al  10  de  marzo  de  2006  (fecha  de  desmovilización  del  bloque), disquisición amparada  en  que  de  no  pertenecer  para  ese  momento al grupo ilegal, no hubiera sido  incluido en la mencionada lista de acreditación.   

DEFINICIÓN      DE      COMPETENCIA  SOLICITADA   

La  Magistrada  con  función  de control de  garantías  manifestó  su  incompetencia  para  conocer  de  la formulación de  cargos   por   el   CONCIERTO  PARA  DELINQUIR  AGRAVADO  comprendido  entre  el  5   de   diciembre   de   2005  al  10  de  marzo  de  2006, en razón a que el artículo 72 de la Ley 975 de  2005   señala   su   aplicación   a   los   delitos   cometidos   antes  del  25 de julio de 2005, y toda vez  que  el  cargo  formulado  por  concierto  es de fecha posterior, la justicia de  transición  no  esta  facultada  para  su conocimiento, posición que avala con  decisiones  proferidas  por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en sus  radicados         33610        y        309992.   

En  consecuencia  decretó  la ruptura de la  unidad   procesal   para   continuar  con  la  formulación  del  segundo  cargo  relacionado   en el  escrito de acusación, a fin de evitar dilaciones  injustificadas  y  ordenó  la  remisión  a  este  cuerpo colegiado para que de  conformidad  con  el  artículo  54  de la Ley 906 de 2004 defina el funcionario  encargado de conocer el asunto.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Corte  es  competente  para  conocer  del presente incidente, en  consideración   al   numeral   4º   del   artículo   32  de  la  Ley  906  de  20043  que  le  asigna  “…la definición de  competencia  cuando  se  trate  de (…) tribunales, o de juzgados de diferentes  distritos”,  tal  como se presenta en este evento en  que  la  Magistrada  de  Control  de Garantías de la Sala de Justicia y Paz del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla, rehúsa la competencia para ocuparse de la  formulación  de  cargos  del delito de concierto para delinquir agravado que se  pretendía   realizar   contra   el   desmovilizado  del  Bloque  Norte  de  las  Autodefensas Unidas de Colombia, JADER LUIS MORALES BENÍTEZ.   

La definición de competencia es el mecanismo  diseñado  en  la  Ley  906 de 2004 para precisar, en caso de duda, cuál de los  distintos   jueces    o   magistrados   es   el   llamado   a  presidir  el  diligenciamiento  de  determinados  asuntos,  de acuerdo con los factores que la  generan,  y  el procedimiento establecido para su trámite es el previsto en los  artículos 54 y 55 de la misma normativa.   

2. El problema jurídico a resolver consiste  en  definir  si  la  Magistrada  de  Control  de  Garantías esta facultada para  conocer  de  los  cargos formulados a MORALES BENITEZ por la Fiscalía  por  el  delito  de  concierto para delinquir agravado cometido entre el 5 de diciembre de 2005 al 10 de marzo de 2006.   

3.  Valga la pena precisar algunos aspectos  sobre  el  delito  de  concierto para delinquir, cuyo núcleo de prohibición se  concentra  en  el  acuerdo  de  voluntades sin que sea necesaria la realización  material  de  las finalidades perseguidas, pues se va consumando durante todo el  tiempo  en  que  dure  el pacto que evidencia la continuidad y permanencia en el  propósito  delictivo,  agraviando  así  el  bien  jurídico  de  la  seguridad  pública.   

Sobre   el   particular,  la  Justicia  de  transición  de  manera  específica  reguló  el  ámbito de aplicación de los  delitos  de  ejecución  permanente,  como es el concierto para delinquir, en el  Decreto  4760  de 2005 reglamentario de la Ley 975 del 25 de julio de 2005, cuyo  artículo  26  prescribe  que este tipo de conductas quedan cobijadas por la Ley  de  Justicia  y  Paz  cuando  el  primer  acto se haya  producido   con   anterioridad  a  la  vigencia  de  dicho  estatuto;  es  decir, con ocasión de la permanencia al grupo armado ilegal,  sin  que sea relevante que la desmovilización haya ocurrido con posterioridad a  la    vigencia    de   la   ley.           

“Artículo  26.  CONDUCTAS  DE EJECUCIÓN  PERMANENTE.  Cuando  se trate de conductas punibles de ejecución permanente, la  ley   975/2005   solamente  será  aplicable  en  aquellos eventos en que la consumación, materializada con  el  primer acto, se haya producido con anterioridad a  la entrada en vigencia de la misma.   

…”  

          4.  Conforme  la  precisión  anterior, lo esencial es que el primer  acto  se  haya  cometido antes del 25 de julio de 2005 fecha a partir de la cual  entró   en   vigencia   la   Ley   975   de   20054   

,  sin  embargo,  en  el  presente  caso  el  concierto  para  delinquir agravado imputado por la fiscalía  parte  del 5 de diciembre de 2005, es decir  con  posterioridad  a  la vigencia de la ley, por tanto tal comportamiento queda  excluido  de  su  estudio  por  parte  de la Ley de Justicia y Paz, como bien lo  afirma la Magistada de Control de Garantías.   

Tal interpretación se encuentra conforme con  lo   que   ya   esta  Corporación  ha  manifestado5:   

“La  idea nuclear sobre la aplicación de  la  ley  de Justicia y Paz, consiste en que, cuando la  desmovilización  se  produce  después de la vigencia de la Ley 975 de 2005, en  todos  los  casos,  los hechos que entran al rito del proceso de Justicia y Paz,  son  los  que  tuvieron  ocurrencia  durante  la vigencia de la ley citada, y no  después,  como  lo  ha precisado la Corte en decisiones anteriores.   

Así   lo   contempla   el   artículo  72 de la Ley de Justicia y Paz  sobre  la  vigencia:  “La presente ley deroga todas  las  disposiciones  que  le  resulten  contrarias.  Se  aplicará  únicamente a hechos ocurridos con anterioridad a su vigencia y rige  a  partir  de  la  fecha  de  su  promulgación”,  esto  es  25  de  julio  de  2005.    La   norma  anterior  debe complementarse con el artículo 26 del Decreto 4760 de 2005 que a  su  tenor  dispone  “Cuando  se  trate  de  conductas  punibles  de ejecución  permanente,  la Ley 975 de 2005 solamente será aplicable en aquellos eventos en  que  la  consumación,  materializada  con el primer acto, se haya producido con  anterioridad a la entrada en vigencia de la misma”.   

“Bajo  el  criterio  de  que “todos los  hechos   punibles   sometidos  al  ámbito  de  la  Ley  975/05  exigen  que  su  perpetración  se  produzca  durante  y  con  ocasión  de la pertenencia de los  individuos  desmovilizados  de los grupos armados”6, la  ley  de  Justicia  y  Paz  es  precisa en el sentido de que la norma aplica para  hechos   sucedidos   con  anterioridad     a     su    vigencia    (artículo  72).   

(…)  

Una lectura correcta de tales disposiciones  (artículo  72  de  la  Ley 975 de 2005 y artículo 26 del decreto 4760 de 2005)  permite  afirmar  que  las conductas de carácter permanente son susceptibles de  imputación  en el trámite de la ley de Justicia y Paz porque reúnen  tan  específicas  condiciones  (de  ser permanente, anterior a la vigencia de la ley  de  Justicia  y  Paz,  y  ejecutada  con  ocasión  de  la  pertenencia al grupo  ilegal).   Por  ello,  son  susceptibles  de  procesar  y juzgar dentro del  proceso  de  justicia  transicional,  sin  que  ello  signifique afirmar que tal  permisión  fomente  de  alguna manera la comisión de crímenes indiscriminados  contra       la       población      civil”.7   

         Es  menester  concluir  que la aplicación de la Ley 975 de 2005 se  limita  a los delitos ocurridos antes de la vigencia de esta norma, o que siendo  de  ejecución permanente, su primer acto haya ocurrido antes de la misma fecha,  y  en  todo  caso  que  estén  relacionados  con  el  delito  de concierto para  delinquir   debido   a   la  pertenencia  al  grupo  armado  ilegal.  Una  decisión  en  diferente  sentido  propiciaría  inseguridad  jurídica  para  eventuales  víctimas y para la sociedad, ya que cualquier acto  delictivo  cometido después del 25 de julio de 2005 y hasta su desmovilización  pasada  o  futura, estaría cubierto por los beneficios del trámite de Justicia  y Paz.” (Destacado por fuera del texto original)   

          5.  Las  anteriores  observaciones son suficientes para confirmar la  decisión  de  la  Magistrada  de control de Garantías de la Sala de Justicia y  Paz  del  Tribunal  Superior  de  Barranquilla,  toda vez que no es la llamada a  conocer  de  los  cargos  imputados  por  concierto para delinquir agravado cuyo  inicio sea posterior a la vigencia de la Ley 975 de 2005.   

          En  relación con el interrogante de puntualizar entonces quien debe  conocer  del  concierto para delinquir agravado cometido entre el 5 de diciembre  de  2005 y el 10 de marzo de 2006, ha de decir la Sala que por este hecho ya fue  condenado  MORALES  BENITEZ  en  la  justicia  ordinaria pues recuérdese que la  resolución  de  acusación  entendida  como  un corte en la consumación de los  delitos  de  conducta  permanente,  tiene  fecha  del  12  de  octubre  de 2006,  posterior  a la dejación de las armas (10 de marzo de 2006), evento considerado  como  el  último  acto  de  ejecución en el delito de concierto para delinquir  respecto  de  los  desmovilizados,  por  tanto la condena abarca todo el periodo  desde  su  ingreso  hasta  su  desmovilización,  razón por la cual no es dable  volver sobre el mismo.   

          En  mérito  de  lo expuesto, la Sala de Casación Penal de la Corte  Suprema de Justicia   

R E S U E L V E  

          Confirmar la decisión de la Magistrada de  Control  de  Garantías  de  la  Sala de Justicia y Paz del Tribunal Superior de  Barranquilla.   

          Contra esta decisión no procede recurso alguno.   

          Notifíquese y cúmplase   

JOSE LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO   

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                           MARIA DEL ROSARIO GONZALEZ MUÑOZ   

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                    LUIS                              GUILLERMO                              SALAZAR  OTERO                  

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                                              JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Record 15636 a 17299 CD formulación de imputación.   

2  Record 15:03 CD formulación de cargos.   

3 Como  la  Ley  975  de  2005  no  regula  el tema de la definición de competencia, el  principio  de  complementariedad  del  artículo  62  de  dicho estatuto, impone  acudir al procedimiento penal que sí reglamenta la materia.   

4  Corte  Suprema  de Justicia en auto del 13 de mayo de  2010  radicado  33610: “Así, el entendimiento de la  norma  que  predica que la ley de Justicia y Paz es aplicable a hechos que hayan  tenido  ocurrencia  antes  de  la  vigencia de la ley 975, interpretada de forma  concordante  con  el artículo 26 del Decreto 4760 de 2005, permite dar cabida a  las  conductas  permanentes  que trascienden a la fecha de vigencia de la ley de  Justicia   y   Paz,   y   cuya   comisión   permanente  se  extiende  hasta  la  desmovilización  del  postulado,  siempre  y  cuando  el  juez verifique que el  procesado   mantiene   vigentes   los  propósitos  fundamentales  para  hacerse  merecedor  de  las  penas  alternativas  que ofrece el sometimiento a Justicia y  Paz…”).   

5 Auto  de Justicia y Paz de  30 de mayo de 2011 con radicado 36163.   

6 Corte  Constitucional, sentencia C-370 del 18 de mayo de 2006.   

7 Corte  Suprema  de  Justicia, Sala de Casación Penal. Auto de 13 de mayo de 2010. Rad.  33.610     

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