37875(18-04-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37875   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ   

          Aprobado Acta N° 139.   

Bogotá D.C., abril dieciocho (18) de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Examina  la  Sala  las  bases  jurídicas,  lógicas   y  argumentativas  de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  LEONOR  DÍAZ  MACANA con el  propósito  de  sustentar  el  recurso  extraordinario  de casación interpuesto  contra  la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Superior de Ibagué, de fecha  agosto  veintiséis  de  2011,  a través de la cual confirmó la dictada por el  Juzgado  Penal del Circuito de Melgar el 7 de octubre de 2010, que condenó a la  mencionada como autora del delito de rebelión.     

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Los  primeros  fueron  declarados  por  el  Tribunal, de la siguiente forma:   

“Los  hechos jurídicamente relevantes se  circunscriben  en  esencia  a  las  actividades  desarrolladas  por LEONOR DÍAZ  MACANA  en  jurisdicción  del  municipio  de  Villarrica,  Tolima,  lugar de su  residencia,  quien  clandestinamente prestaba apoyo al Frente XXV de las FARC-EP  para   el   cumplimiento   de  sus  propósitos  delictuosos  en  esa  zona  del  departamento  del Tolima, el cual se concretaba en el suministro de información  oportuna  sobre  los  movimientos  del  Ejército  Nacional  en  el  sector,  la  adquisición  y  transporte  de  víveres  a sus integrantes, y el suministro de  teléfonos  celulares,  entre  otros aspectos, lo que motivó su captura el 6 de  septiembre        de        2009”.             

Ese  mismo  día  se llevó a cabo audiencia  preliminar  concentrada  ante  el Juzgado Primero Promiscuo Municipal de Melgar,  durante  la  cual  se  legalizó  la  captura de DÍAZ  MACANA, la Fiscalía le imputó el delito de rebelión  y  se  le impuso medida de aseguramiento privativa de la libertad en su lugar de  residencia. La imputada no aceptó el cargo.   

Posteriormente,  el  25  de septiembre de la  misma  anualidad,  la  Fiscalía  radicó  escrito de acusación en contra de la  sindicada  como  presunta  autora  del  delito  de  rebelión  sancionado  en el  artículo  467  del  C.P.,  el  cual  ratificó en desarrollo de la audiencia de  formulación  de  acusación celebrada el 20 de octubre ulterior ante el Juzgado  Penal del Circuito de Melgar.   

Evacuadas  las  audiencias preparatoria y de  juicio  oral, el mismo despacho dictó sentencia de primer grado el 7 de octubre  de  2010  por medio de la cual condenó a LEONOR DÍAZ  MACANA  a  las  penas  principales de ciento dos (102)  meses  de  prisión y multa por valor de 135 salarios mínimos legales mensuales  y  a  la  accesoria de inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones  públicas  por  el  mismo  lapso  de  la  sanción  privativa de la libertad, al  encontrarla autora penalmente responsable del delito de rebelión.   

En la misma determinación, el Juzgado negó  a  la  condenada  la  suspensión  condicional  de la ejecución de la pena y el  sustitutivo de la prisión domiciliaria.   

Esta  providencia,  en virtud del recurso de  apelación  promovido  por  la  defensa  de  la procesada, fue confirmada por el  Tribunal Superior de Ibagué el 26 de agosto de 2011.   

Inconforme con esta decisión, la misma parte  procesal  interpuso  en  su  contra recurso extraordinario de casación mediante  demanda  sobre cuya admisibilidad, en punto del cumplimiento de los presupuestos  de lógica y adecuada argumentación, se pronuncia la Sala.   

LA DEMANDA  

En su interior se formula un cargo contra el  fallo  impugnado con fundamento en la causal tercera del artículo 181 de la Ley  906  de 2004, por violación indirecta de la ley sustancial producto de error de  hecho   por   falso   raciocinio,   para  cuyo  desarrollo,  señala  el  actor,  “tomare (sic) las  consideraciones dadas por el a quo y en contra ataque cada una  de  las  declaraciones  sin  repetirlas o aglutinarlas porque caería en unos de  los   errores   (sic)  mas  (sic)   frecuentes   del  casacionista  en  la  postulación  que  integran (sic)  la   sana  crítica,  y  como  se  verá  sobre  los  testimonios ofrecidos en la audiencia”.   

Por  razón del denunciado yerro, afirma, se  violaron  los  artículos  1-7,  12,  14, 15, 24, 26, 27, 372-375, 379-382 y 404  ibídem,  el 467 de la Ley 599 de 2000 y 4-6, 13,  15, 28, 29 , 228 y 230 de la Constitución Política.   

De acuerdo con el método anunciado, empieza  por  transcribir  la  valoración  otorgada  a  la  declaración  del uniformado  Rafael     Alfredo    Alcalá    Reyes,  en  donde  señaló las labores de inteligencia realizadas, entre  las   cuales  obra  la  entrevista  al  reinsertado  de  las  FARC  Luis     Eduardo     Narváez    Nieto,  alias   Fabián,   quien  señaló   a   la   implicada   como   parte   de   la   estructura   del  grupo  subversivo.   

Acto   seguido,   señala,   “falla  el  juzgador frente a los postulados de la sana crítica,  en  tono  (sic) a la lógica,  en  reparos  de  la  producción  de este elemento que no alcanza la perspectiva  legal  para  ser  contemplado  sin  embargo  no  será  punto de discusión, si,  (sic)   la  hoy  condenada  tenía  que  hacer compra de viveras (sic) por  la  suma  aludida,  esto  no  dejaría  de  notar o alertar la  movilización  de  tan  alta  suma  presentada  en volumen, y este postulado nos  enseña  que  para  dar  el  crédito  de  certidumbre  el  fallador debe quedar  disuadido  que  esto fue así y no de otra manera frente a la lógica, debió el  testimonial   indicar   al   a   (sic)   fuerza  pública  los  corredores  por  los  cuales  ingresaban  lo  viveras  (sic), en que eran  trasportados   (sic),  que  aparatos   (sic),  visores  nocturnos,  o  elementos  de trasteo para ubicar el movimiento del ejercito y en  ese   mismo   sentido   indicar;   cual    (sic)  era  la  contra  prestación, que recibía, como paga  por  la  arriesgada  labor  de  suministrar  viveras  y vigilar la presencia del  ejército.  En  el  mismo  punto  debió  señalarse  en  que  (sic)  se  movilizaba  en un semoviente a  pie  (sic),  en camión sus  características y la frecuencia…”.   

Luego,     agrega,     “fue  valorada  como punto de suasorio”,  la  entrevista  a  Mayerli  Pacheco  Useche, de fecha 17 de octubre de 2008, quien  refirió   que   LEONOR  DÍAZ  MACANA  apoyaba  la  consecución  de víveres e informaba la ubicación del  Ejército,  siendo  de  confianza  de  los  cabecillas  del  frente  subversivo.  Igualmente,  la  información  obtenida por el mencionado uniformado a partir de  la    base   de   datos   de   un   computador   de   las   FARC,   “donde  aparecen  la  hoja de vida de alias Silverio, en donde se  señala  a  LEONOR  como  simpatizante  de  este grupo subversivo”.   

Para     el    censor,    “en   sana   lógica,   ingrediente   de   la  sana  critica,  la  información  siendo ambigua, da lugar a generalizar particularidades que poco o  nada  sirven,  debió  ser tomada como una fuente para ser corroborada con otros  medios  y  de  los  (sic)  contrario  como  simple información carente de valor  suasorio    papa    (sic)   edificar   un   fallo,   veamos   que   (sic)  se  dice, que tenía una tienda, y  la   información   fue   confirmada,   sin  embargo  en  una  de  la  evidencia  concretamente  la  evidencia,  cinco  (5), incorporada por la Fiscalía, desecha  esta  posibilidad de la existencia de una presunta tienda y por esta la lógica,  Señala  (sic)  que existía  una  tienda, la información a si como le fue presentado al Juez una panorámica  del     inmueble,     dubio    (sic)    ser  allegada la fijación de cómo estaba, surtida, distribuida la  tienda,  y  ahora  en la sana critica en este punto debió abordar la máxima de  experiencia  es  que  cuando  se  pretenda  hacer  acotación  de extorsionados,  personas  vacunadas  por  insurgencia  era  que  la  fuera publica (sic) toma un  listado  de  la  victimas  como  ocurrió  con  los  rastrojos,  las oficinas de  cobranza,  las águilas negras, lo combas, y que la experiencia, nos ha indicado  que  en  la  mayoría  de estos caso (sic) las  capturas  se dan en flagrancia, cuando se moviliza el accionar  criminal  y  esto  constituye  un  elemento  cognitivo  mayor que cualquier otra  evidencia”.   

En  seguida, refiere a lo valorado frente a  la    declaración    de    John    Jairo   Gonzalo  Reyes,  oficial del Ejército, quien también realizó  labores  de  inteligencia a partir de las cuales se estableció que LEONOR  DÍAZ  MACANA  estaba relacionada  con   el   grupo   subversivo,  desarrollando  actividades  como,  entre  otras,  recolectar  las  vacunas  o  extorsiones  en  las  poblaciones  de  Villarrica y  Cunday.   

Al   respecto,  señala  que  “podría  decirse  que las declaraciones de los integrantes de la  fuerza  pública que desarrollaron labores de inteligencia, es la única prueba,  con  la  cual  se cuenta para establecer la responsabilidad de la señora LEONOR  DÍAZ  MACANA,  a las cuales no se les puede dar credibilidad, habida cuenta que  se  trata  de  testimonios  de  personas  que  tienen  un  marcado interés. Sin  embargo,  ello  tendría  razón  si la información por ellos vertida al juicio  oral    no    fue    corroborada    (sic)”.   

         Después,  transcribe en su integridad la  valoración   de   la   atestación  de  Mayerly  Pacheco Useche, alias  “Lucero”,  reinsertada del Frente 25 de  las  FARC,  quien  reconoció  a la procesada en las salas de audiencias como la  persona  que  colaboraba  dando información sobre la ubicación del Ejército y  que,  incluso, guardaba explosivos en su casa. Así mismo, lo apreciado respecto  de    Henry    Cardozo    Rodríguez   y      Leonardo     Fabio     Suárez  Porres,  funcionarios  de  la Policía Judicial SIJIN,  quienes  en desarrollo de las labores de investigación, dentro de las cuales se  cuenta  con  la  entrevista  a  Kelly  Yibeth Herrera  Martínez, confirmaron los señalamientos en contra de  la  implicada,  y,  a  lo depuesto por el investigador  Maximiliano    Cuéllar    Vargas,   en   el   mismo  sentido.   

          En  relación  con  la  apreciación  del testimonio de Henry  Cardozo, asevera el actor que no se  atiene  a  “los postulados de la sana critica en las  estelas   de   la   lógica”,   pues   “no  resulta  en  el  ejercicio de raciocinio que contándose con  esta  información  no se hubiese dado la captura de DIAZ MACANA en posesión de  material  bélico,  víveres,  o un elemento material, la experiencia no señala  que  siempre  que se da la captura de milicianos suelen presentarse elementos de  alta  refulgencia  donde  las personas capturadas, no logran dar explicaciones y  sumado  a  otros  ingredientes se predica entonces que resulta incuestionable el  señalamiento que se hace”.   

En lo atinente a la apreciación de lo dicho  por   Kelly   Yibeth  Herrera  Martínez,  señala  que,  de  acuerdo con los postulados de la sana critica,  “si el testimoniado, guarda silencio, su testimonio  es  indicativo que su silencio no siempre nos lleva a considerar que lo hace por  medio  (sic), también puede  ser  que  esta  (sic)  animado  a eso intrínseco, condición del ser humano que  arropa  su  mentira  ocultándose,  guardando  silencio,  y  en esas condiciones  debió  el  operador judicial hacer algún tipo de valoración o cuestionamiento  cosa  que no hizo (sic), pues  esta  declaración  es  censurada  desde  todo  punto  de vista, ataque hecho de  manera   exigua   por   mi   antecesor   en  sede  de  apelación”.   

Frente  a  la  valoración del testimonio de  Maximiliano  Cuéllar, aduce  que  “si los hechos fueron noticiados desde el 16 de  marzo  de  2009  según  se  registra en la evidencia número 8 y estando de por  medio  labores  de  inteligencia,  donde  presuntamente  LEONOR  DÍAZ realizaba  actividades  tendientes  a  conseguir  dinero,  por  lógica  si ella conseguía  dinero  no resulta entendible como se dijo en las mismas labores que ella había  recibido  10  millones de pesos para la compra de víveres, si conseguía dinero  como  aporte de su actividad criminal, según dicen las labores de inteligencia,  de  ser  cierta  esta  versión, lo lógico era que se hubiese dado inclusive la  captura  cuando  daba  requerimientos  extorsivos (sic)  o  cuando  se  efectivizaba  la entrega dádiva de la  extorsión               (sic)”.   

Luego,  retoma  lo  afirmado  por la testigo  Herrera     Martínez,  advirtiendo  que  la información suministrada carece de relevancia, en tanto se  circunscribió   a   aspectos  personales  de  la  procesada,  sin  “establecer  situaciones  modales, fechas corredores (sic)  por  donde  ejercía  su actividad  criminal,   para   detectar   la  presencia  de  la  fuerza  publica  (sic)  y la experiencia nos señala que  los  milicianos  regularmente  no  operan  en  donde  son  oriundos,  porque  se  convierten  en  una  presa  fácil de detectar, en consecuencia esa información  mas  (sic) que certidumbre lo  que   nos   lleva   es   a   crear   confusión   y   una   marcada  perversidad  infundada”.   

Después  de citar jurisprudencia de la Sala  acerca  de  la  forma  correcta  de  atacar  la  prueba  indiciaria  en  sede de  casación,  se ocupa del fallo de segunda instancia, particularmente frente a lo  valorado  en  torno  al  testimonio de Mayerli Pacheco  Useche,      advirtiendo      que     “erró  en  el  proceso  de  inferencia  lógica  tal como quedó  demostrado  ya  que  los  indicios  contingentes  creados  no  son convergentes,  incurriéndose   en   un   falso   raciocinio,   sino  que  también     al     apreciar     su     articulación,    convergencia    y  concordancia  con  las  restantes pruebas llega a una  conclusión fáctica desacertada”.   

Lo  anterior,  indica,  porque  su  asistido  “no   participo   (sic)  como   rebelde,   era   tarea   de   los  talladores  (sic)   llegar  al  nivel  cognitivo   que  si  bien  es  cierto,  permitieron  establecer  que  las  FARC,  concretamente  el  frente  25  hace  presencia  en  las  poblaciones  de Cunday,  Dolores,  Villa  Rica  entre  otras.  LEONOR DÍAZ MACANA, no recogió dinero de  extorción  (sic) alguna, no  llevo  (sic)  víveres,  no  tenía  una  tienda,  no fue vista guardando algún guerrillero, o cuidando a la  mujer    de    alguno   de   los   cabecillas,   tampoco   guardo   (sic)  municiones o las llevo (sic),  a  la guerrilla, pues se habla de  una  persona  de la tercera edad que se movilizaba en un campero y lo lógico es  que  de haber sido cierto esto se contaría con las características precisas de  dicho  campero  para  establecer  el  elemento  preciso y con esto establecer el  nivel suasorio requerido”.   

Además, debió demostrarse que LEONOR   DÍAZ   MACANA,  “abastecía  de esos elementos en que (sic)  cantidad,   cual   (sic)  era  la  suma dineraria que debía cancelar por esto,  quienes   (sic)  eran  sus  proveedores,  cual  (sic) era  el  cordón vial, o el trecho para llegar a los campamentos, a donde  (sic) debía llevarlos y en sana lógica  de  ser  cierto  que  estaba  siendo vista porque (sic)  razón  dada  su presunta participación no se dieron  con  la  ubicación  y  corolario de ese componente guerrillero, todos sabemos y  así  lo  ha  enseñado  la  experiencia  que una de las formas mas (sic)  efectivas  de  la  inteligencia  y  contra  inteligencia  del  Estado  y  que  ha llevado a la captura y baja de los  capos  mas (sic) temibles del  país,   como   la   captura  de  los  hermanos  Rodríguez  Orejuela,  ha  sido  precisamente   el   seguimiento  a  los  auxiliadores  o  familiares”.   

Por  lo expuesto, concluye que las probanzas  referidas,  sobre  las  cuales  se  basó  la  condena,  no conducen al grado de  certeza exigido para tal efecto.   

Y, tras hacer hincapié en que cuenta con  interés  para  recurrir,  alude que en este caso se cumplen las finalidades del  recurso,    al    propender   por   la   efectividad  del  derecho  material, el respeto de las garantías de  los  intervinientes  y  la reparación de los agravios inferidos a su defendida.  Finalmente,  solita  que,  si  es  del  caso,  se deberá casar oficiosamente la  sentencia.   

Por  razón de lo expuesto, depreca casar el  fallo  impugnado  “como mensaje de justicia ante la  postura   de   la   Fuerza   Pública”.   

  CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

Para  que  la  demanda  de  casación  sea  admitida,  acorde  con  las preceptivas previstas en la Ley 906 de 2004, resulta  imperativo  el  cumplimiento  de  una  serie  de  presupuestos  orientados a que  contenga  una  exposición  lógica  y  debidamente  argumentada,  como  así se  desprende,  en  primer  lugar,  de lo normado en el inciso segundo del artículo  184, según el cual:   

“(N)o   será  seleccionada,  por  auto  debidamente  motivado que admite recurso de insistencia presentado por alguno de  los  magistrados  de  la  Sala  o  por el Ministerio Público, la demanda que se  encuentre  en  alguno de los siguientes supuestos:  Si el demandante carece  de  interés,  prescinde  de  señalar  la  causal,  no desarrolla los cargos de  sustentación…”.   

Igualmente,  y  en  segundo  orden,  de  lo  advertido  en  el  artículo  183 del mismo estatuto, modificado por el 98 de la  Ley  1395  de  2010,  conforme al cual el recurso extraordinario de casación se  sustentará       mediante       “demanda  que  de  manera  precisa  y  concisa  señale las causales  invocadas y sus fundamentos”.   

A   los   criterios  contenidos  en  estas  disposiciones,  se  aúna  la  necesidad  de  proferir el fallo con el objeto de  cumplir  alguno  de los fines del recurso, a los cuales refiere la última parte  del  segundo  inciso  del mencionado artículo 184 de la misma codificación, al  señalar    que    también    se    inadmitirá    la    demanda   “cuando  de  su  contexto  se  advierta  fundadamente  que  no se  precisa    del    fallo   para   cumplir   alguna   de   las   finalidades   del  recurso”,  no  otras  que  las  establecidas  en  el  artículo        180        ejusdem.   

Esta  concepción  teleológica  del recurso  también  ha llevado a exigir que, para su admisión, de la demanda debe aflorar  la  necesidad  del  pronunciamiento  de  fondo  para satisfacer alguno de dichos  fines.   En  su  ausencia,  por  consiguiente,  se optará por inadmitirla.   

Sobre  este  aspecto,  en el libelo, como se  compendió  en precedencia, se incluye un acápite en su parte final relacionado  con  los  fines  del  recurso  de  casación,  en donde de manera enunciativa se  sugiere  la  necesidad  de proferir el fallo con el objeto de lograr  la  efectividad del derecho material, el  respeto  de  las  garantías  de  los  intervinientes  y  la  reparación de los  agravios  inferidos  a  su defendida, pero sin contar con un desarrollo adecuado  relacionado     con     los     diversos     aspectos     planteados    en    la  censura.        

Ahora bien, en el único cargo del libelo se  propone  un  error  de  hecho  por  falso  raciocinio,  mas  lo cierto es que el  planteamiento  no  compagina  con  su  naturaleza,  ni  con  ningún  otro vicio  admisible en esta sede extraordinaria.   

Según  criterio  reiterado  de  la Sala, se  incurre  en  esta  modalidad  de  yerro  cuando  el  juzgador  valora  un  medio  probatorio  desconociendo  las  pautas  de la sana crítica, esto es, postulados  lógicos, leyes científicas o máximas de la experiencia.   

Por  tanto, para que una propuesta basada en  esa  modalidad  de  error  tenga  asidero,  el  demandante está compelido, como  primera  medida,  a identificar la prueba sobre la cual recae el yerro; luego, a  establecer  el  mérito  otorgado al medio de convicción en la sentencia y a la  vez  a  señalar  cuál  es  el  postulado  de  la  sana crítica en su criterio  vulnerado,  esto  es,  el  principio  lógico, la máxima de la experiencia o la  regla científica quebrantada.   

Acto  seguido  debe  proceder a vincular esa  apreciación  con  la  pauta  aludida demostrando en dónde radica el desvío y,  por  último,  está  obligado a precisar la trascendencia del error frente a la  ley  sustancial, lo cual le exige exponer los argumentos conducentes a demostrar  que  la sentencia impugnada se debe modificar en favor del interés representado  como  consecuencia  necesaria  del  error,  tarea que, ineludiblemente, entraña  abordar   la   totalidad   de  los  medios  de  persuasión  en  los  cuales  se  sustenta.      

En la censura objeto de estudio no cabe duda  que  se  identifican  los medios de prueba sobre los cuales recae el yerro, pero  la  argumentación  presentada  dista de la forma correcta de demostrar un falso  raciocinio  en  la  ponderación  probatoria, acorde con los parámetros vistos.   

Se  afirma  lo  anterior  porque  si bien el  censor   arremete   contra   las   pruebas  sobre  los  cuales  los  falladores,  principalmente      el      a     quo, sustentaron el  juicio  de  responsabilidad  penal en contra de LEONOR  DÍAZ  MACANA,  en  realidad  no  pone  de presente la  violación  de  máximas  de  la  experiencia  o  reglas  de  la  lógica  en la  apreciación  de  las  mencionadas  probanzas,  sino  un  marcado  propósito de  imponer  su  criterio  subjetivo  de valoración, el cual, de una parte, resulta  incompatible  con  el  carácter universal y general de las primeras y, de otra,  es  ajeno  por  completo  al  desconocimiento  de algún postulado propio de las  segundas.   

A lo largo de la censura el actor se abstiene  de  referir,  en concreto, a tales reglas. Contrariamente, da rienda suelta a su  modo  particular  de  apreciación  con  el  objeto  de  que, a diferencia de lo  expuesto  por los sentenciadores, no se otorgue valor probatorio a dichos medios  de  convicción, a través de un discurso cuya incoherente redacción, dicho sea  de paso, impide su cabal entendimiento.   

Lo   único   que   queda   claro  de  la  disertación,  como ya se dijo, es el propósito de imponer su criterio personal  valorativo  sobre  las  pruebas  enunciadas, para lo cual utiliza como excusa la  violación  de  las  reglas de la sana crítica, la lógica y la experiencia que  nunca desarrolla adecuadamente.     

Así, por ejemplo, considera contrario a las  reglas  de  la  experiencia  no haberse valorado que al momento de la captura la  implicada  no  poseía  elemento  alguno  que  la  vinculara  con  la  actividad  subversiva  o que se la sindicara de haber operado en el mismo lugar de donde es  oriunda,  cuando  conforme  a  tales  pautas,  dice,  ello  no es normal, hechos  circunstanciales   que,   evidentemente,   no  tienen  la  connotación  general  atribuida.   

Entonces,  al  constatarse que el censor se  limita  a  exponer  abiertamente su criterio personal en punto de la valoración  de  las probanzas, resulta evidente que deja sin demostrar el error formulado y,  además,  atenta  contra  la  naturaleza extraordinaria del recurso de casación  -en   cuanto   se  concentra  en  la  producción  de  errores  que  afectan  la  constitucionalidad   o   legalidad  del  fallo-  sin  lograr  derruir  la  doble  presunción  de acierto y legalidad que lo gobierna -en cuya virtud prevalece el  juicio   del   sentenciador   sobre   la  opinión  subjetiva  del  recurrente-.   

Los  defectos  argumentativos  puestos  de  manifiesto,  permiten a la Sala razonablemente concluir que la demanda no cumple  con  las  exigencias  contenidas en las normas transcritas al inicio de la parte  considerativa   de   esta   decisión,   motivo   por   el  cual  se  impone  su  inadmisión.   

Se arriba a idéntica conclusión, además,  porque  del  contenido  de  la  demanda  y  de  la revisión de la actuación no  encuentra  procedente  la Sala la necesidad en este caso de superar los defectos  reseñados  en procura de cumplir alguno de los fines del recurso extraordinario  previstos en el artículo 180 de la Ley 906 de 2004.   

Ahora  bien,  habida cuenta que contra esta  decisión  procede el mecanismo de insistencia de conformidad con lo establecido  en  el  artículo  184  de  la  Ley  906 de 2004, impera precisar que como dicha  legislación  no  regula  el  trámite  a seguir para que se aplique el referido  instituto  procesal, habrán de seguirse las reglas fijadas por la Sala sobre el  particular1.   

         En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         

INADMITIR   la  demanda  de casación presentada por     el    defensor   de   LEONOR   DÍAZ  MACANA,  por  las  razones  consignadas en la anterior  motivación.   

         

Contra  esta decisión procede el mecanismo  de insistencia, en los términos señalados.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ     LEONIDAS     BUSTOS MARTÍNEZ   

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO               FERNANDO  ALBERTO     CASTRO     CABALLERO           

SIGIFREDO                 ESPINOSA  PÉREZ             MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  MUÑOZ                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN            LUIS  GUILLERMO SALAZAR  OTERO              

JULIO        E.        SOCHA  SALAMANCA              JAVIER  ZAPATA  ORTÍZ   

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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