40117(14-12-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Bogotá   D.C.,  catorce   (14)     de  diciembre  de dos  mil  doce  (2012).   

Procede   el   suscrito   funcionario   a  pronunciarse   en   relación   con   el  escrito  presentado  por  el     defensor    de    ESTEBAN    BARRIOS   GARCÍA,   NIKOLAY  AGUDELO  ATEHORTUA  y LUIS  MAURICIO  GÓMEZ  OBANDO,  con  el  que,  dentro  del  término   de  ley,  manifiesta  que  activa  el  mecanismo  de  insistencia  respecto  del  auto  del  7 de  noviembre de 2012 por medio  del  cual  esta Corporación inadmitió la demanda de casación que presentó en  nombre los citados procesados.   

CONSIDERACIONES  

1.  Con  la  entrada  en  vigencia  de  la  Ley 906 de 2004, Código de  Procedimiento  Penal  con  el que se implementó el sistema acusatorio, también  se    introdujo    el    llamado    “recurso   de  insistencia”  (artículo  182,  inciso  segundo),  que  en verdad no reviste la  naturaleza  de  un  auténtico  medio de impugnación ordinario o extraordinario  —tanto es así que no se  encuentra  regulado  en  la  parte  pertinente  del citado ordenamiento adjetivo  (Libro  I, Título VI, Capítulos VIII, IX y X artículos 176 a 198)—,  sino que constituye un instrumento  orientado  a  provocar  la reconsideración de los motivos expuestos por la Sala  Penal  en  el auto mediante el cual resuelve no admitir la demanda de casación,  a  semejanza  del trámite previsto en el artículo 33 del Decreto 2591 de 1991,  reglamentario  de  la  acción de tutela, conforme así lo dilucidó la Corte en  auto   del   12   de   diciembre   de   2005,   dentro  de  la  radicación  Nº  24322.   

El  ejercicio  de  dicho  mecanismo,  como  igualmente  lo  precisó  la Sala en la decisión citada, compete exclusivamente  al  demandante, quien “…en razón del interés que  le  asiste en que el proceso sea examinado por la Corte y que hizo manifiesto al  presentar  la demanda de casación…”, se encuentra  facultado  para  elevar  petición al Delegado de la Procuraduría que actúa en  sede  de  casación,  o  al  magistrado disidente de la decisión mayoritaria de  inadmisión  o  a aquél que  no  hubiese  participado en los respectivos debates, para que tales funcionarios  examinen    si    por    la   corrección   y   seriedad   de   los   argumentos  expuestos  en la solicitud de insistencia,    deben    instar   a   la      Sala      a     reconsiderar  la  decisión de no seleccionar el escrito casacional  o,   por   el   contrario,   informar   al   actor   la   improsperidad   de  su  requerimiento.   

2.  Por  lo  tanto, constituye entonces carga  ineludible   de   quien  acude  a  este  mecanismo   exponer   con  claridad  las  razones  por  las  cuales  considera  que  se  incurrió  en  error  al  no  dar  trámite  a la demanda de  casación,  bien  porque  en todos o en alguno de los  cargos   postulados   están   satisfechas   las  exigencias  mínimas  para  su  admisibilidad               —estudio que no puede estar reducido a  una  simple  reiteración  de  lo  alegado  en  la  demanda original—,  o  porque atendiendo los fines del  recurso,  índole de la controversia planteada y posición del impugnante dentro  del  proceso,  no  obstante  los desaciertos lógico argumentales del libelo, es  perentorio superar los defectos para decidir de fondo.   

Esta  exigencia  obedece  a  la  especial  y  rigurosa  naturaleza  del recurso extraordinario de casación, caracterizado por  ser  un  juicio lógico y jurídico respecto de la constitucionalidad, legalidad  y  acierto  del  fallo  de segundo grado, orientado a obtener la efectividad del  derecho  material,  la reparación de los agravios inferidos a las garantías de  las  partes  o  intervinientes y la unificación de la jurisprudencia, objetivos  que  únicamente  pueden  lograrse  a  través  de  una  motivación debidamente  razonada.   

3.  En  el asunto  analizado  el  memorialista  luego  de  resumir  los  fundamentos  de la aludida  decisión    y    de   aceptar   “en   gracia   de  discusión” las criticas  que  condujeron  a  que  ninguno  de  los  reproches  fuera seleccionado para su  estudio  de fondo, expresa que no está de acuerdo con  que  sus  razonamientos  se  reduzcan  a apreciaciones personales, porque de las  consideraciones   plasmadas   en   el   auto  en  cuestión  resulta  claro  que  “…de  todas  maneras  la  H.  Sala  de  Casación  entendió  …  que  era  lo ansiado con los cargos en cuestión y … no empece  los  equívocos  que  presenta  la  demanda…”  la  corporación  debió  acudir  a  la regla consignada al final del inciso tercero  del artículo 185 de la Ley 906 de 2004.   

En  términos  generales  el  memorialista  sostiene  que,  en  sana  lógica,  no  puede exigirse al demandante que exponga  criterios  distintos  a  los “personales suyos” cuando se trata de enfrentar  también  los  particulares  criterios  del juzgador, lo que implica que siempre  habrá  una  confrontación  de  tesis que abogan por la absolución y otras que  sustentan la imposición de castigos.   

4.  El  suscrito  magistrado   no   accederá  a  la  activación  del  mecanismo  de  insistencia  solicitado  por el defensor de los procesados, habida cuenta que tras revisar de  manera  objetiva  los  cargos  propuestos  en la demanda en correlación con las  razones  aducidas por la Sala para su rechazo, encuentra estas últimas del todo  ajustadas  a  la  doctrina  de  la  Corte  acerca de las exigencias de lógica y  debida  argumentación  que  deben  acatarse en sede de casación para demostrar  potenciales  errores, in iudicando o in prodecendo, que ameriten la revisión de  la declaración de justicia contenida en la sentencia atacada.   

Además,  porque  el  memorialista  en  su  solicitud  no  puso  de  presente  concretos y verdaderos errores en que hubiese  incurrido  la  Sala  en el auto del 7 de noviembre de 2012, sino que haciendo un  ejercicio  semejante  al  que plasmó en la demanda, presentó su personalísima  opinión  del  porque  considera  que  debió  aquélla ser declarada ajusta, so  pretexto,  simplemente, de que con abstracción de sus desaciertos era necesario  admitirla  “atendiendo  los fines de la casación,  la  posición del impugnante dentro del proceso, o la índole de la controversia  planteada”  conforme lo prevé el artículo 184 de  la   Ley  906  de  2004  (y  no  el  185  como lo cita el censor),  pero  sin hacer el menor intento de  explicar  y  sustentar  cuál de esos aspectos era el que en este preciso evento  justificaba  superar  los  graves  errores puestos de presente en su oportunidad  por la Sala.   

Por  último  debe puntualizar el suscrito,  que  contrario  a  lo  estimado  por el libelista, la dialéctica que implica el  efectivo  adelantamiento  del recurso de casación no se desarrollo en un simple  e  intrascendente  pala  de  divergencia  de  criterios,  sino  de  enjuiciar la  observancia  de  la ley en el respectivo pronunciamiento, y por eso en  orden  a  la  admisión  del  respectivo  escrito,  antes  que  exigencias  formales  lo  que  se  reclama es la presentación de planteamientos  lógicos     y     concluyentes,    dirigidos    a  acreditar    que   la  declaración     de     justicia     objeto    de  impugnación  se  profirió al interior de un juicio  viciado de nulidad, o que se fundamentó    en    errores    manifiestos   de  apreciación  probatoria,  o  que en exclusión evidente, aplicación indebida o  interpretación  errónea  de  una  norma  de efectos sustanciales, falencias  claramente  diferenciadas en sus contenidos materiales,  alcances   y  efectos,  y  que  reclaman  el  correspondiente  control  legal  o  constitucional y los correctivos pertinentes.   

En  conclusión,  dado  que  el         defensor,      no      satisfizo  las exigencias de fundamentación  que  precisa el mecanismo de insistencia y por cuanto  el  suscrito         Magistrado,   se   reitera,  observa  amplia  y  acertadamente  sustentadas  las razones brindadas para inadmitir el libelo, no se  atenderá  la  petición  elevada por el memorialista  en tal sentido.   

Comuníquese y cúmplase.  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Magistrado  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretaria    

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