37841(11-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     n.º  37841   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada:  

MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Bogotá D.C., noviembre once (11) de dos mil  once (2011).   

VISTOS  

En virtud de lo dispuesto en el artículo 7º  de  la  Ley  1095  de  2006,  procede  la  suscrita  Magistrada  a  resolver  la  impugnación  interpuesta  contra  la providencia del 24 de octubre del cursante  año,  mediante  la cual un Magistrado de la Sala Penal del Tribunal Superior de  Barranquilla     negó     la    acción    constitucional    de    hábeas  corpus invocada por JESÚS  ENRIQUE  SALAS  DE  LAS  SALAS, a  través de apoderado judicial.   

ANTECEDENTES RELEVANTES  

         

          De lo remitido, se infiere lo siguiente:   

          1.-   Durante  audiencia  preliminar concentrada llevada a cabo el 8 de abril del año en curso  ante   el  Juzgado  Penal  Municipal  con  función  de  Control  de  Garantías  Ambulante     -BACRIM-   de   Barranquilla,   la   fiscalía  formuló  imputación  en  contra de JESÚS ENRIQUE SALAS DE LAS  SALAS  por los delitos de homicidio agravado consumado  (4)  y  tentado (1) y porte ilegal de armas de fuego de defensa personal, mismos  delitos  por los cuales el juzgado en mención le impuso medida de aseguramiento  privativa         de         la        libertad        en        establecimiento  carcelario.         

          2.  El  7  de  mayo  siguiente,  el ente fiscal presentó escrito de  acusación   en   contra   de   SALAS  DE  LAS  SALAS  por iguales comportamientos delictivos.   

          3.  El  conocimiento  del asunto se asignó al Juzgado Tercero Penal  del  Circuito  de  la misma ciudad, el cual citó para audiencia de formulación  de  acusación en nueve oportunidades (31 de mayo; 9 y 29 de junio; 21 de julio;  4,  8,  12  y  31  de  agosto  y 10 de octubre), sin que se haya podido llevar a  cabo.   

4.  En  vista  de  lo  anterior,  la defensa  deprecó  ante  el Juzgado Penal Municipal con función de Control de Garantías  Ambulante  de  igual sede, la libertad de SALAS DE LAS  SALAS  con fundamento en lo previsto en el numeral 5°  del  artículo  317 de la Ley 906 de 2004, petición que fue despachada el 31 de  agosto  en  forma  adversa  y contra la cual se interpuso recurso de apelación,  pendiente de resolución.   

5.  No  obstante  lo  anterior,  la  defensa  solicitó  nuevamente  la  libertad  ante  el Juzgado Noveno Penal Municipal con  Función  de  Control  de  Garantías  de  la  misma  capital, también denegada  mediante  determinación  del  10 de octubre siguiente, contra la cual interpuso  recurso   de   reposición,   que   fue   decidido  en  forma  contraria  a  sus  intereses.   

          6.-    El  apoderado  de  JESÚS  ENRIQUE  SALAS  DE  LAS  SALAS  instauró acción de hábeas  corpus,    argumentando   que   se   ha   prolongado  ilícitamente  la  libertad de su prohijado, por concurrir en su favor la causal  de  libertad  provisional  consagrada  en el numeral 5° del artículo 317 de la  ley  906, por cuanto ha transcurrido más del término legal contemplado sin que  se haya dado inicio a la audiencia del juicio oral.   

          7.-  Con  auto  de  23  de  octubre,  un  Magistrado del Tribunal de  Barranquilla  avocó  el  conocimiento  de  la  acción  y,  al  día siguiente,  resolvió  la  acción en el sentido indicado, siendo impugnada por el apoderado  judicial   de   SALAS   DE   LAS   SALAS,   quien   allega   escrito   en   donde   expone  las  razones  de  disentimiento.   

LA PROVIDENCIA IMPUGNADA  

          El   Magistrado   a   quo   denegó  la  petición  de amparo al derecho fundamental de libertad  invocado.   Para   fundamentar  su  decisión,  comienza  por  recordar  que  de  conformidad  con  la jurisprudencia de la Corte Constitucional -sentencias T-260  de  1999  (sic)  y  T-724  de 2006-, las peticiones de libertad deben formularse  dentro  del  respectivo  proceso  y,  en  tal  caso,  es  procedente sólo si la  decisión  constituye  una  auténtica  vía  de  hecho  o  no existe un recurso  ordinario  que  pueda  ser resuelto por un funcionario judicial distinto a aquel  que la profirió.   

          Lo  primero,  dice  el  a-quo basado   en  una  decisión  de  esta  naturaleza  adoptada  por  un  Magistrado  que conforma la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, exige el  agotamiento  de  la  segunda instancia en contra de la determinación que dentro  del  proceso  ordinario se pronunció sobre la libertad, máxime cuando se trata  de  actuaciones  regidas  por  el procedimiento contenido en la Ley 906 de 2004,  porque tales peticiones proceden exclusivamente a ruego de parte.   

          Por  tanto,  añade,  “lo que castiga la  ley,  y  se  repara  por medio del derecho de hábeas corpus, no es solamente el  mero  vencimiento  de  los términos, y ni siquiera un primer pronunciamiento de  instancia  que  no conceda el derecho de libertad, puesto que el juez cuenta con  todo  un universo de probabilidades para emitir sus pronunciamientos en derecho,  sino   que   debe   producirse   por   lo  menos  un  impugnación  (sic)  cabal de esa primigenia decisión,  y  que ambas la de primera y segunda instancia comporten en efecto una decisión  injusta,  o  contraria  a  derecho,  insostenible  o  inmotivada  que  niegue la  libertad,  a  la  cual  el  sujeto  solicitante  a  través de sí o interpuesta  persona,  tenía  o tiene pleno derecho”.      

Ahora  bien, habida cuenta que, prosigue, la  privación   de   la   libertad  de  SALAS  DE  SALAS  deviene  legítima  en  cuanto tiene fundamento en una  decisión  judicial  vigente  por  medio  de  la  cual  se  le  impuso medida de  aseguramiento,  sólo  podría  inferirse  prolongación ilícita de la libertad  cuando,  a  más  del  transcurso del tiempo previsto en la ley, se permita a la  autoridad judicial pronunciarse.   

En   este   caso,   por  consiguiente,  es  improcedente  la  acción  porque se intentó sin aguardar el pronunciamiento de  la segunda instancia en sede de control de garantías.   

Además,  la  negativa  a  la libertad tiene  sustento  en  el  parágrafo  del  artículo  317  de  la  Ley  906 de 2004, hoy  reformado  por  el  61  de  la  ley  1453  de  2011,  para  cuando la mora en la  iniciación   obedece   a   “factores  externos  y  objetivos   de   fuerza   mayor  ajenos  al  juez  o  a  la  administración  de  justicia”,  como  ocurre en este evento porque la no  realización  de  las audiencias es imputable al INPEC, el cual no hace parte de  la administración de justicia.   

En   consecuencia,   dispuso   negar   la  acción.   

RAZONES DE LA IMPUGNACIÓN  

          El  apoderado  de  JESÚS ENRIQUE SALAS DE  LAS  SALAS impugna el fallo.  Para     sustentarlo     transcribe    in   extenso   apartes   del  documento  “Plazo  razonable y prisión preventiva a la luz de la Corte Interamericana de  Derechos   Humanos”  elaborado  por  Mario  Eduardo  Corigliano,  “por  calzar los mismos como anillo al dedo y para una  mejor  comprensión  del tema que hoy  nos  convoca”  y  de  la  sentencia de esta  Sala  del 14 de septiembre del año  en curso, rad. 35107.   

         Luego    de    señalar   que  las  anteriores transcripciones son suficientes para lograr la  revocatoria  de  la  decisión  impugnada,  pues  de  lo  contrario  se  harían  nugatorios    instrumentos    internacionales   de   protección   de   derechos  humanos,   refiere  que  en este caso debe otorgarse el amparo de hábeas  corpus a favor de su patrocinado  en  consonancia  con las garantías inherentes a un Estado Social y Democrático  de Derecho.   

         Especialmente      porque,  añade,  el  segundo juez de control de garantías acude    a   un   argumento   sofístico  consistente  en  que si bien es cierto los términos de 90 días ininterrumpidos  para  realizar  el  juicio  público  estaban excesivamente vencidos y no había  actividad   dilatoria   desplegada   por  la  defensa,  la  mora  es  atribuible  exclusivamente  al  INPEC, establecimiento que no hace  parte  de  la Rama Judicial,  y     con    sustento  en  lo  establecido en el artículo 61 de la Ley 1453  de   2011,   cuya   aplicación  estima  restrictiva.      

          Con  tal  criterio,  opina,  se  desconoce,  por  un  lado,  que  el  mencionado  instituto  está adscrito al Ministerio de Justicia y, por otro, que  en  virtud  del  principio  de colaboración de poderes las entidades del sector  público trabajan de forma armónica.   

          Con  fundamento  en  lo  expuesto,  sustenta  la  revocatoria  de la  providencia impugnada.   

CONSIDERACIONES  

Sea   lo   primero   señalar  que  asiste  competencia  a  la  Magistrada  que  aquí  provee  para desatar la impugnación  interpuesta  contra la providencia del pasado 24 de octubre, conforme lo dispone  el  artículo  7º  de  la  Ley  1095 de 2006, en cuanto esa norma establece que  cuando  el  superior jerárquico del a quo  es  un  juez  plural  el  recurso  lo  debe  sustanciar  y decidir  uno  de  los magistrados integrantes de la respectiva  Corporación,  quien  para tales efectos actúa como juez individual.   

Ahora  bien,  para  resolver la impugnación  interpuesta      por  el  apoderado  judicial de  JESÚS  ENRIQUE  SALAS  DE  LAS SALAS en  contra  de  la  providencia  del  24 de octubre del año en curso emitida por un  Magistrado  de  la Sala Penal del Tribunal Superior de Barranquilla, dígase que  el   hábeas   corpus  se  estatuyó  constitucionalmente para proteger el derecho a la libertad individual  de  los  ciudadanos  frente a las actuaciones arbitrarias de las autoridades del  Estado que conduzcan a su vulneración.   

En desarrollo de ello, el artículo 1º de la  Ley  1095  de  2006  establece  que dicho mecanismo de defensa de la libertad se  torna  viable  en  dos  situaciones: en primer lugar, cuando la privación de la  libertad  se produce con violación de las garantías constitucionales o legales  y, en segundo término, cuando ésta se prolonga ilegalmente.   

Al respecto, la jurisprudencia de la Sala ha  dicho  que  el hábeas corpus  procede:   

         “1.-  Cuando  la  aprehensión de una persona se lleva a cabo por  fuera  de las formas o especies constitucional y legalmente previstas para ello,  como  son:  con  orden  judicial  previa  (arts.  28  C  Pol, 2 y 297 L 906/94),  flagrancia  (arts.  345  L 600/00 y 301 L 906/04), públicamente requerida (art.  348  L  600/00) y administrativa (C-24 enero 27/94), esta última con fundamento  directo  en  el  artículo  28  de  la  Constitución y por ello de no necesaria  consagración  legal,  tal como sucedió -y ocurre- en vigencia de la Ley 600 de  2000.   

2.-  Cuando ejecutada legalmente la captura  la  privación  de libertad se prolonga más allá de los términos previstos en  la  Carta Política o en la ley para que el servidor público i) lleve a cabo la  actividad  a  que  está obligado (escuchar en indagatoria, dejar a disposición  judicial  el capturado, hacer efectiva la libertad ordenada, etc.), o ii) adopte  la  decisión  que  al caso corresponda (definir situación jurídica dentro del  término,  ordenar la libertad frente a captura ilegal -arts. 353 L 600/00 y 302  L        906/04-        entre        otras)”1.   

Pues   bien,  conforme  se  deduce  de  la  información  incorporada  al  presente  trámite,  el  accionante  JULIO  ENRIQUE  SALAS  DE  LAS  SALAS  se  encuentra  privado  de  su  libertad  por  virtud  de la medida de aseguramiento  proferida  el  pasado  8 de abril por el Juzgado Penal Municipal con Función de  Control   de   Garantías  Ambulante  –BACRIM-  de  Barranquilla  por  los  delitos  de  homicidio agravado  consumado  (4)  y  tentado (1) en concurso con porte ilegal de armas de fuego de  defensa  personal.  Igualmente  se  estableció  que  en  su contra el 7 de mayo  siguiente  la fiscalía presentó escrito de acusación como autor de las mismas  conductas  y  que  actualmente  se  surte el trámite del juicio ante el Juzgado  Tercero Penal del Circuito de la misma ciudad.   

En  cuanto  a  las  razones invocadas por el  representante  de  SALAS  DE  LAS  SALAS con  el  fin  de  obtener la revocatoria de la aludida decisión del  pasado  24 de octubre, cabe indicar que no persuaden a la suscrita Magistrada en  tal sentido.   

Ciertamente, la pretensión tiene fundamento  en  una  clara  oposición a las decisiones adoptadas por la judicatura el 31 de  agosto  y  el  10  de octubre de los corrientes por los Juzgados Penal Municipal  con  función  de Control de Garantías Ambulante de Barranquilla y Noveno Penal  Municipal  con  Función  de Control de Garantías de la misma ciudad, por medio  de  las  cuales  se  negó  a  su  representado  la libertad provisional tras no  encontrarse  satisfechos  los requisitos legales señalados en el motivo 5° del  artículo  317  de  la  Ley  906,  modificado  por el 30 de la Ley 1142 de 2007,  aspecto  que no puede ser discutido a través de esta acción constitucional, en  tanto  no puede ser utilizada como herramienta para sustituir los procedimientos  instituidos  ante el juez natural para hacer valer los derechos que se reclaman,  máxime  cuando,  según  la  información  que  obra en el expediente, no se ha  resuelto  el  recurso de apelación interpuesto por la defensa contra la primera  determinación  en comento y no se interpuso ese medio de impugnación contra la  segunda.   

              

Y  aun cuando la jurisprudencia de esta Sala  ha  reiterado  que  el  hábeas  corpus  no  necesariamente  es residual y subsidiario, también ha dicho que  si  existe  un  proceso  judicial en trámite no puede utilizarse con ninguna de  las  siguientes  finalidades: i) sustituir los procedimientos judiciales comunes  dentro   de  los  cuales  deben  formularse  las  peticiones  de  libertad;  ii)  reemplazar  los  recursos  ordinarios  de  reposición y apelación establecidos  como  mecanismos  legales  idóneos para impugnar las decisiones que interfieren  el  derecho  a  la  libertad  personal;  iii)  desplazar al funcionario judicial  competente;    y    iv)    obtener    una    opinión    diversa    –a manera de instancia adicional- de la  autoridad   llamada   a   resolver   lo   atinente   a   la   libertad   de  las  personas2.   

En consecuencia, a partir del momento en que  se  impone la medida de aseguramiento, todas las peticiones que tengan relación  con  la  libertad del procesado deben elevarse al interior del proceso penal, no  a  través  del  mecanismo  constitucional  de hábeas  corpus,  pues,  se  reitera,  esta  acción  no  está  llamada a sustituir el trámite del proceso penal ordinario.   

Lo anterior, a excepción de que, como lo ha  precisado      la      Corte      Constitucional3,  la  decisión  judicial  por  medio  de  la  cual  se  interfiere  en  el derecho a la libertad personal pueda  catalogarse  como  una  vía de hecho o se vislumbre la prosperidad de alguna de  las  otras causales genéricas que hacen viable la acción de tutela; hipótesis  en  las  cuales,  “aún cuando se encuentre en curso  un  proceso  judicial,  el  hábeas  corpus  podrá  interponerse  en  garantía  inmediata  del  derecho fundamental a la libertad, cuando sea razonable advertir  el  advenimiento  de  un  mal  mayor  o de un perjuicio irremediable, en caso de  esperar  la  respuesta  a  la  solicitud  de  libertad  elevada  ante  el  mismo  funcionario  judicial,  o  si  tal  menoscabo puede sobrevenir de supeditarse la  garantía   de   la   libertad   a   que   antes   se   resuelvan  los  recursos  ordinarios”4.   

En    tal  evento,  por tanto, resulta  imprescindible  que  se  examine el caso concreto para determinar si se presenta  una    vía    de    hecho,    como    eventualmente                   puede                  presentarse,   por   ejemplo,   cuando  cumpliéndose         las         circunstancias   fácticas   y  legales  que  hacen  procedente  la  libertad   se  niega  sin  fundamento legal o razonable.   

En  punto  de  la  configuración  de  las  denominadas  vías de hecho, el máximo tribunal constitucional ha concebido las  siguientes               posibilidades5:   

“(..) Además de  los  requisitos  generales  mencionados,  para que proceda una acción de tutela  contra   una   sentencia  judicial  es  necesario  acreditar  la  existencia  de  requisitos  o  causales  especiales  de  procedibilidad,  las  que  deben quedar  plenamente  demostradas.  En  este  sentido, como lo ha señalado la Corte, para  que  proceda  una  tutela  contra  una sentencia se requiere que se presente, al  menos, uno de los vicios o defectos que adelante se explican.   

a. Defecto orgánico, que se presenta cuando  el   funcionario  judicial  que  profirió  la  providencia  impugnada,  carece,  absolutamente, de competencia para ello.   

b.  Defecto  procedimental absoluto, que se  origina  cuando  el  juez  actuó  completamente  al  margen  del  procedimiento  establecido.   

c.  Defecto  fáctico,  que surge cuando el  juez  carece  del apoyo probatorio que permita la aplicación del supuesto legal  en el que se sustenta la decisión.   

d.  Defecto material o sustantivo, como son  los   casos   en   que   se   decide   con   base   en   normas  inexistentes  o  inconstitucionales6  o que presentan una evidente  y grosera contradicción entre los fundamentos y la decisión.   

f. Error inducido, que se presenta cuando el  juez  o  tribunal fue víctima de un engaño por parte de terceros y ese engaño  lo    condujo    a    la   toma   de   una   decisión   que   afecta   derechos  fundamentales.   

g. Decisión sin motivación, que implica el  incumplimiento  de  los  servidores  judiciales de dar cuenta de los fundamentos  fácticos  y  jurídicos  de  sus decisiones en el entendido que precisamente en  esa motivación reposa la legitimidad de su órbita funcional.   

h.   Desconocimiento   del   precedente,  hipótesis  que  se  presenta,  por  ejemplo,  cuando  la  Corte  Constitucional  establece  el  alcance  de un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una  ley  limitando  sustancialmente  dicho alcance. En estos casos la tutela procede  como   mecanismo   para   garantizar   la   eficacia   jurídica  del  contenido  constitucionalmente  vinculante  del  derecho  fundamental vulnerado7.   

i.    Violación    directa    de    la  Constitución8  en  detrimento  de los derechos fundamentales de las partes en el  proceso,  situación  que concurre cuando el juez interpreta una norma en contra  del   Estatuto   Superior   o   se   abstiene   de   aplicar  la  excepción  de  inconstitucionalidad  en  aquellos  eventos  en que ha mediado solicitud expresa  dentro             del            proceso9”.   

   

Descendiendo  al  caso  de  la  especie,  se  observa  que  las  decisiones  proferidas  dentro  del  proceso penal seguido en  contra  del  accionante  JESÚS  ENRIQUE SALAS DE LAS  SALAS  por  su presunta responsabilidad en los delitos  de  homicidio  agravado  consumado  (4) y tentado (1) y porte ilegal de armas de  fuego  de  defensa  personal,  por  medio  de la cuales se negó el beneficio de  libertad  provisional deprecado con fundamento en la causal quinta del artículo  317  de  la  Ley  906  de  2004, modificado por el 30 de la Ley 1142 de 2007, no  constituyen vía de hecho alguna.   

Se    afirma   lo   anterior   en   tanto   se   vislumbra  que  las  autoridades  judiciales  actuaron  con competencia para proferir las decisiones,  señalando  allí  las razones fácticas y legales que condujeron a sustentar su  posición,  sin  que  se  observe  capricho  o arbitrariedad de su parte, habida  cuenta  que el normal desacuerdo carece de entidad para tachar la determinación  como vía de hecho.   

Ello, porque el principio de autonomía de la  función  jurisdiccional (artículo 228 de la Carta Política) impide al juez de  tutela   inmiscuirse   en  providencias  como  las  referidas  sólo  porque  el  accionante  no  las  comparte  o  tiene  una comprensión diversa frente a temas  propios  y  exclusivos  de  las  autoridades competentes que actúan como jueces  naturales,  más  aún  si  se tiene en cuenta que no se trata de un asunto cuyo  cotejo  objetivo  permita  otorgar  razón al demandante, pues la concesión del  beneficio  de  la  libertad provisional frente a la causal alegada no es viable,  de  conformidad  con  el parágrafo del artículo 317, modificado por el art. 30  de  la  Ley  1142  de  2007  “cuando la audiencia de  juicio  oral  no  se haya podido iniciar por maniobras dilatorias del imputado o  acusado,  o  de su defensor, ni cuando la audiencia no  se  hubiere  podido  iniciar  por  causa  razonable”  (subraya  fuera  de  texto).   

Valoración  que,  según  se  desprende del  contenido  de  la decisión impugnada, realizaron los jueces del proceso para no  conceder  el beneficio reclamado, pues al margen de que la Ley 1453 de 2011 haya  ampliado  los términos del parágrafo de la aludida preceptiva en el sentido de  que  no habrá lugar a la libertad cuando la audiencia  de   juicio   oral   no   se   haya   podido  iniciar  por  hechos  “ajenos     al     juez     o    a    la    administración    de  justicia”,  lo  cierto es que las razones expuestas  pueden  encuadrar  igualmente dentro del concepto de causa razonable previsto en  la  disposición  anterior,  cuyo  alcance  no  le  es  dable establecer al juez  constitucional    de    hábeas   corpus.   

         Baste  lo  dicho  para  impartir, como se  hará,               confirmación    a  la   providencia   mediante   la  cual  un   Magistrado  del  Tribunal  Superior  de Barranquilla   negó  la  acción  de  hábeas      corpus      objeto      de  examen.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  suscrita  Magistrada  de  la  Sala  de  Casación  Penal  de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

CONFIRMAR   la  decisión impugnada, por las razones expuestas en la parte motiva.   

Contra  esta  providencia no procede recurso  alguno.   

         

Cópiese,  notifíquese  y  devuélvase  al  Tribunal de origen.   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ   

Magistrada  

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria    

1 Auto  del  27 de noviembre de 2006, rad. 26503.   

2 Auto del 26 de junio de 2008, rad. No. 30066.   

3  Sentencia T-724 de 2006.   

4  Ibídem.   

5Corte  Constitucional, sentencia T-066 de 2006.   

6  Sentencia T-522/01.   

7  Cfr.  Sentencias T-462 de 2003; SU-1184 de 2001 y  T-1031 de  2001; T-1625/00.   

8  Sentencia C- 590 de 2005.   

9 Cfr.  T- 1130 de 2003.     

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