34506(28-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso nº 34506  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                     

                                     Magistrado Ponente:   

                    JAVIER  ZAPATA  ORTIZ   

                                     Aprobado Acta # 351   

Bogotá  D.C., septiembre veintiocho (28) de  dos mil once (2011).   

VISTOS:  

Resuelve la Sala si admite o no la demanda de  casación   presentada   por   el   defensor   del  procesado  ULPIANO  SÁNCHEZ  MUÑOZ.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1.   Mediante  resoluciones  de  diciembre 27 de 2003 el alcalde de El Agrado (Huila) aprobó a  través  de  los actos administrativos respectivos, las pólizas de cumplimiento  falsas  342509,  34251  y  AAA001173, en las cuales figuraban como tomadores los  contratistas  José de Jesús Durán, Olga Patricia Valderrama y Salomón Urbano  Devia.   

2.  Al  proceso,  iniciado  el  30  de abril de 2004, fueron vinculados mediante indagatoria   JOSÉ  DE JESÚS DURÁN VEGA, NORBEY ORLANDO FALLA ROJAS, SALOMÓN URBANO DEVIA,  OLGA  PATRICIA  VALDERRAMA  TRIVIÑO,  ULPIANO  SÁNCHEZ  MUÑOZ,  CARLOS ARTURO  CORTÉS  TRUJILLO  y  ALBERTO  DUSSAN  MONROY,  a  quienes  se  les resolvió la  situación  jurídica  con detención preventiva. A los cinco primeros por autos  del  19 de mayo siguiente y a los últimos a través de proveídos de junio 15 y  julio 7 de la misma anualidad, respectivamente.   

El  7  de septiembre de 2006 se sometieron a  sentencia  anticipada  JOSÉ  DE  JESÚS  DURÁN  VEGA, OLGA PATRICIA VALDERRAMA  TRIVIÑO y CARLOS ARTURO CORTÉS TRUJILLO.   

La calificación del sumario, respecto de los  demás procesados, se produjo el 20 de febrero de 2007, así:   

    

* Preclusión  de  la  instrucción  a favor de SALOMÓN URBANO DEVIA,  NORBEY ORLANDO FALLA ROJAS y ALBERTO DUSSAN MONROY.     

    

* Acusación  en  contra  de ULPIANO SÁNCHEZ MUÑOZ por las conductas  de  falsedad  ideológica  en  documento público y contrato sin cumplimiento de  los  requisitos legales y peculado por apropiación, previstas en los artículos  286  y  410  del  Código  Penal.  Esta  determinación fue apelada y la segunda  instancia,  mediante  providencia  del  30  de  marzo  de  2009,  dejó  en  pie  únicamente la primera imputación.     

3.  Tramitado  el  juicio,  el 17 de noviembre de 2009 el Juzgado 1º Penal del Circuito de Garzón  (Huila)  condenó  al acusado por el delito de falsedad ideológica en documento  público    –con   pena  privativa  de  la  libertad  prevista  en  la  ley  de  4  a 8 años—,   a   48   meses   de   prisión   e  inhabilitación  para  el ejercicio de derechos y funciones públicas durante 60  meses. Le fue otorgada la prisión domiciliaria.   

4.  El  defensor  apeló  ese  pronunciamiento  y el Tribunal Superior de Neiva, por intermedio de  la  sentencia  recurrida  en casación, dictada el 3 de febrero de 2010, lo  confirmó en su integridad.   

LA DEMANDA:  

Tras  señalar  el  casacionista que resulta  ostensible  en el presente caso la vulneración del principio de necesidad de la  prueba,  plantea un reproche único de violación indirecta de la ley sustancial  derivado  de error de hecho por falso juicio de identidad. El juzgador agregó a  los   testimonios   y   documentos  en  los  que  se  fundamentó  la  sentencia  “contenidos     probatorios     o     expresiones  fácticas”  que ellos “no  refieren”.   

A   continuación,   bajo   el   título  “demostración       del      cargo”,  reproduce  el recurrente apartes de las indagatorias de JESÚS  DURÁN,  NORBEY  FALLA  y  ULPIANO  SÁNCHEZ,  e  igual  de las declaraciones de  Salomón  Urbano  y  Olga  Patricia  Valderrama,  agregando algunos comentarios.  Entre  ellos,  que  se  demostró  con  el  relato  de  los  dos últimos que la  expedición  de  las  pólizas se solicitó telefónicamente, como lo afirmó el  acusado,  deduciéndose  de  allí  que  los  documentos existían al momento de  expedirse  las  resoluciones mediante las cuales se aprobaron. Y que en razón a  haberse  declarado  urgencia  manifiesta,  carecía  de  sentido  incurrir en la  falsedad  imputada  pues bajo esa circunstancia la contratación no requería de  ningún  requisito  adicional.  Además,  no  se  causó  daño  patrimonial, el  proceso  administrativo  se  adelantó  conforme  a la ley y, consiguientemente,  SÁNCHEZ  MUÑOZ  resultó  absuelto  por  peculado  y  celebración indebida de  contratos.   

Las  primeras  declaraciones de JESÚS DURAN  –agregó      el  demandante—    fueron  “abstractas       y      subjetivas”.  En  el juicio se retractó “de esas  incrédulas  manifestaciones”,  señalando  que eran  producto   de  su  imaginación.  No  obstante,  el  a  quo  condenó  al  ex  alcalde  con  fundamento en ese  testimonio   “con   el  lamentable  eco  en  el  ad  quem”,  “violándose así  el  principio  de  la  necesidad  de  la prueba, ya que el testimonio del señor  JESÚS  DURÁN, no conducía por sí mismo a la certeza exigida por el artículo  232   del   C.   de   P.P.   para   emitirse  sentencia  de  condena”.   

Le  estaba  vedado  a  la  segunda instancia  “elaborar  interpretaciones  de carácter personal e  individual,   pasando  para  ellos  por  encima  de  los  más  caros  preceptos  constitucionales  y  legales”.  No podía, entonces,  elaborar  indicios  a  partir  “de  testimonios cuyo  contenido  es  reconocido  como  dudoso  por  el  mismo  intérprete,  pero  que  lamentablemente  y  de  cara  al  suscrito,  le  da  toda  credibilidad y fuerza  probatoria,  en un claro criterio anfibológico al analizarse la prueba frente a  las  personas  que  en la misma sentencia resultaran absueltas, precisamente por  la  declaración  rendida  por  el  señor  JESÚS DURÁN, porque al a quo no le  resultaba   creíble   su  contenido”,  precisó  el  defensor.   

Es  evidente,  en  fin,  que  las instancias  incurrieron     en    el    error    probatorio    denunciado    “porque  al  darle  eficacia  probatoria  a  unas  declaraciones cuya  eficacia  y  credibilidad fue puesta en duda frente al proceso, se incurre en un  falso  juicio  de  identidad,  porque  con  ellas no era suficiente llegar a las  conclusiones   a  que  se  arribara  por  los  falladores,  al  agregarle  estos  contenidos  probatorios  o expresiones fácticas inexistentes, que sencillamente  era su directora” (sic).   

Otro yerro de igual naturaleza se estructuró  al  descartarse “la credibilidad del testimonio de la  señora Olga Patricia Valderrama”.   

Sin los errores aludidos, el Tribunal habría  revocado  la  sentencia  condenatoria  dictada  por  la  primera  instancia.  La  petición  que el censor le presenta a la Corte es, en consecuencia, que case el  fallo  y  absuelva  a su representado debido a que los juzgadores incurrieron en  errores  de  hecho  por falso juicio de existencia por omisión, falso juicio de  identidad y falso raciocinio.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

El  inciso 1º del artículo 205 del Código  de  Procedimiento  Penal  de 2000, el cual rige el presente caso, establece como  requisitos  para  acceder  a la casación por vía ordinaria que la pena máxima  fijada  para  la  conducta  punible objeto del proceso sea de más de 8 años de  prisión  y  que la sentencia la haya dictado un Tribunal Superior de Distrito o  el Tribunal Penal Militar.   

Aunque  la  última  exigencia  se encuentra  concurrente  en  el  presente  caso,  es manifiesto que la primera no. El delito  imputado  fue  falsedad  ideológica  en  documento  público, contemplado en el  artículo  286  del  Código  Penal de 2000 con pena de prisión de 4 a 8 años.   

Quedaba  la  posibilidad, no obstante, de la  casación  excepcional  y  el recurrente omitió cualquier referencia a ella. No  la  mencionó y si bien es cierto, antes del cargo, expresó que al procesado se  le  lesionaron  sus derechos fundamentales, no pasó de esa simple afirmación y  de  alusiones  teóricas  vinculadas  al  debido  proceso,  a la necesidad de la  prueba  y  a  la  forma  como  se  proponen en casación las irregularidades del  juzgador  asociadas  a la apreciación de los medios de convicción. Con ello no  demostró,  sin  embargo,  la  necesidad  del  caso  para  el  desarrollo  de la  jurisprudencia  o  para  la garantía de los derechos fundamentales, que son los  motivos  legales de procedencia de dicha modalidad de casación, en concordancia  con el último inciso del artículo 205 citado.   

Del contenido del reproche, además, tampoco  se  deriva  la  acreditación  de  alguna de esas circunstancias. Ni siquiera el  mismo  satisface el requisito legal de claridad y precisión en su formulación.   

La causal elegida, de violación indirecta de  la  ley sustancial originada en error de hecho por falso juicio de identidad, le  imponía  al  impugnante  especificar  en  qué  consistió  la  tergiversación  probatoria  atribuida  al  Tribunal  y demostrar a la Corte, luego de confrontar  los  argumentos  de  la  sentencia,  que otra habría sido su orientación de no  haberse  incurrido en el desatino. Pero no hizo ni lo uno ni lo otro. Se limitó  a  plasmar  su  inconformidad  con  el examen probatorio efectuado en el fallo y  específicamente  respecto  de  los alcances otorgados a los relatos de JOSÉ DE  JESÚS DURÁN y Olga Patricia Valderrama. Nada más.   

Fuera  de lo anterior, como una muestra más  del  total  desconocimiento  del censor acerca de la lógica que rige el recurso  extraordinario  de casación, al final de la demanda añadió al falso juicio de  identidad  que  no  demostró,  otros  dos errores de hecho, por falso juicio de  existencia y falso raciocinio, sin desarrollo de ningún tipo.   

En  conclusión,  la  Sala  inadmitirá  la  demanda,  advirtiendo  que  no  hay  lugar  a  casar  de  oficio la sentencia en  consideración   a   que   una  vez  revisada  la  actuación  no  se  evidencia  quebrantamiento   alguno   de   los   derechos   fundamentales  de  los  sujetos  procesales.   

En  virtud  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

         INADMITIR   la   demanda  de  casación  presentada  por el defensor del procesado ULPIANO SÁNCHEZ MUÑOZ.   

         Contra la presente decisión no proceden recursos.   

NOTIFÍQUESE    Y  CÚMPLASE.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ               

FERNANDO           CASTRO  CABALLERO                           SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                                    

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO         MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ  DE LEMOS         

                                                                                                  Permiso   

AUGUSTO        J.       IBAÑEZ  GUZMÁN                    JULIO                                ENRIQUE                               SOCHA  SALAMANCA                                  

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

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