37691(11-07-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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    CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ MUÑOZ   

Aprobado acta N°  253.  

Bogotá D.C.,  once  (11)  de  julio de dos mil doce (2012).   

VISTOS  

Celebrada la audiencia de sustentación oral,  procede  la  Sala  a  proferir  fallo con ocasión del recurso extraordinario de  casación  interpuesto  por  el  defensor  de  WILLIAM  ALFONSO  SÁNCHEZ  ROJAS  contra la sentencia del 25 de  agosto  de  2011,  mediante  la  cual  el  Tribunal Superior de Cundinamarca, al  revisar  por  vía  de apelación el fallo proferido el 30 de junio anterior por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  Ubaté, revocó la condena dictada por el  delito  de  peculado  por apropiación para, en su lugar, absolver al procesado,  mientras   confirmó   la  condena  emitida  por  el  punible  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  por  razón del cual le impuso las penas  principales  de 64 meses de prisión y 66.66 salarios mínimos legales mensuales  de  multa,  así  como  la  accesoria  de  inhabilitación  para el ejercicio de  derechos y funciones públicas por idéntico lapso.   

HECHOS  

          El  Tribunal  declaró  probada  la  siguiente  situación fáctica:   

          El   señor   WILLIAM   ALFONSO  SÁNCHEZ  ROJAS,  en su condición de Alcalde Municipal de Tausa  (Cundinamarca),  electo para el período constitucional 2008-2011, suscribió el  4  de enero de 2008 con el señor Agustín Torres Ortiz  el  contrato  de  prestación de servicios artísticos  No.  001,  sin  que  previamente se hubiese constituido la respectiva póliza de  cumplimiento,  presupuesto  que  tampoco  se  satisfizo  antes  de  ejecutarse y  liquidarse el mencionado contrato.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 27 de  mayo  de  2009  ante el Juez Promiscuo Municipal de Tausa, la Fiscalía formuló  imputación   a   WILLIAM   ALFONSO   SÁNCHEZ  ROJAS  por  los  delitos  de  peculado  por  apropiación  y  contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

2.  El  10  de  junio  del precitado año la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación, con base en el cual el Juez Penal  del  Circuito  de  Ubaté  celebró  el 28 de septiembre siguiente la respectiva  audiencia,  en  cuyo  desarrollo  se  atribuyó  a  los procesados los ilícitos  considerados en la formulación de imputación.   

3. La audiencia preparatoria la llevó a cabo  el  juez  de  conocimiento  el  18  de  noviembre  postrero  y el juicio oral lo  instaló  el  4  de  mayo de 2010, culminándolo el 1º de junio de 2011, a cuyo  término  anunció  el  sentido  del  fallo,  precisando que sería de carácter  condenatorio.   

4.  El  30  de  junio siguiente profirió la  sentencia  anunciada, imponiendo al procesado las penas principales de 7 años y  4  meses  de  prisión,  multa  en  cuantía  de 66.66 salarios mínimos legales  mensuales  e inhabilitación para el ejercicio de derechos y funciones públicas  de  conformidad  con  lo  previsto  en  el  inciso  5º  del artículo 122 de la  Constitución  Política,  por  los  delitos  de  peculado  por  apropiación  y  contrato sin cumplimiento de requisitos legales.   

5.  La  decisión  de  primera instancia fue  apelada  por  la  defensa,  por  cuya  vía el Tribunal Superior de Cundinamarca  revocó  la  condena por razón del peculado por apropiación, ilícito respecto  del  cual  lo  absolvió.  Igualmente,  confirmó  la  condena por el punible de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos legales, imponiendo al procesado las  sanciones  principales y accesoria referidas en el acápite inicial del presente  fallo.  Consecuentemente,  dispuso la captura inmediata del procesado, orden que  se materializó el 29 de agosto de 2011.   

6.  Inconforme  con  el  pronunciamiento  de  segundo  grado,  la  defensa lo impugnó a través del recurso extraordinario de  casación.   

          7.  Mediante  auto  del  11  de  enero  de 2012 la Corte admitió la  demanda,  ordenando  realizar  la audiencia de sustentación oral regulada en el  inciso  final  del artículo 184 de la Ley 906 de 2004, celebrada la cual es del  caso emitir el fallo de rigor.   

LA  DEMANDA   

El  impugnante  formula  un único cargo con  fundamento  en  la  causal  segunda  de  casación de la Ley 906 de 2004, a cuyo  amparo  denuncia el desconocimiento de la garantía del debido proceso, merced a  la  vulneración del artículo 448 de la misma disposición legal, al no existir  consonancia entre la acusación y la sentencia.   

En  sustento  del reproche el actor sostiene  que  el único hecho atribuido en la acusación al procesado, conforme se acepta  en   el  fallo,  consistió  en  haberse  ejecutado  el  contrato  de  servicios  artísticos  No.  001  de  2008  sin  aprobarse  la  correspondiente  póliza de  cumplimiento,  no  obstante  lo  cual  el  juzgador lo condenó no sólo por ese  comportamiento  sino  también por celebrarse el convenio sin que el contratista  otorgara  la  garantía y por liquidarse el mismo a pesar de que se ejecutó sin  la aprobación del mencionado aval.   

Para  el  demandante,  por  tanto, la única  conducta  a  considerar  en este caso es la atribuida en la acusación, esto es,  la   consistente   en   ejecutarse   el   contrato  sin  la  aprobación  de  la  correspondiente  garantía.  Sin  embargo,  en su criterio, ese cargo no podría  dar  lugar  a  una sentencia de condena, por cuanto el mencionado comportamiento  no  está  previsto  como punible en el artículo 410 del Código Penal, el cual  sanciona    el    delito    de   contrato   sin   cumplimiento   de   requisitos  legales.   

Tal precepto, añade, contempla tres modelos  comportamentales,  esto  es:  (i)  tramitar  contrato  sin  cumplimiento  de los  requisitos   legales   esenciales,   situación   que   ocurre   en   la   etapa  precontractual;   (ii)   celebrarlo  sin  verificar  el  cumplimiento  de  tales  exigencias;  y  (iii)  liquidarlo  sin  verificar  el acatamiento de las mismas.   

Insistiendo  de  esa  manera  en  que  en la  descripción  legal  no  está  incluido  lo  relacionado  con la ejecución del  contrato,  concluye  predicando  la  atipicidad  de la conducta por razón de la  cual se formuló la acusación.   

Considera que para subsanar el referido yerro  no  es  necesario  acudir al expediente de la nulidad, porque ello desconocería  el  principio  de  favorabilidad,  sino  casando  la  sentencia para absolver al  acusado, petición que entonces eleva a la Corte.   

INTERVENCIONES  DE  LOS  SUJETOS PROCESALES   

          1. El demandante:   

          Reitera  que  el único cargo imputado en la acusación al procesado  fue  el  de  haber ejecutado el contrato sin aprobarse previamente la póliza de  cumplimiento,  tal  como  se  reconoció  en  la sentencia de segunda instancia,  hecho  que  no  está  contemplado  en  la  descripción  típica  del delito de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  cuya  norma  incluye tres  supuestos   en   los   cuales  no  aparece  lo  relativo  a  la  ejecución  del  convenio.   

          No  obstante, añade, en la sentencia se le condenó considerándose  hechos que no fueron objeto de atribución en la acusación.   

          2. Fiscalía:   

          Se  opuso  a  la  prosperidad  de  la censura formulada. Sustenta su  criterio  señalando  que la acusación, contrario a lo referido por la defensa,  contempló  varios  sucesos,  a saber (i) los días en que se debía realizar el  contrato,  (ii)  no  cumplirse  con el requisito de aprobación de la póliza de  cumplimiento,  (iii)  el  contrato se ejecutó sin la póliza, y (iv) la póliza  se expidió el 15.   

          En  esas  condiciones,  considera  que  el  evento mencionado por la  defensa  como  haberse  celebrado  el  convenio  sin  que el contratista hubiera  cumplido  con  la garantía corresponde al segundo de los hechos contemplados en  la  acusación,  el  cual es distinto a la ejecución en sí del contrato, luego  –concluye- en este caso no  se  violó  el  principio  de congruencia, en cuanto el hecho de la celebración  del  contrato  sin  cumplirse  con  la  garantía fue no sólo contemplado en la  acusación sino, incluso, en la audiencia de imputación.   

          En  su opinión, de otra parte, conforme jurisprudencia reiterada de  esta  Corporación,  constituye  requisito  esencial  para  la  celebración del  contrato  la  aprobación  concomitante  de  la  póliza  de  cumplimiento.  Tal  presupuesto  no  se presentó en este caso, agrega, pues la garantía se aprobó  con  posterioridad  a  la celebración del convenio, por cuya razón la conducta  del  procesado  vulneró  el estatuto de contratación, estructurando el punible  previsto en el artículo 410 del Código Penal.   

          3. Representante de la víctima:   

          En  forma  lacónica,  consideró congruente el requisito exigido de  la    póliza    para   la   ejecución   del   contrato   y   es   “concorde”       (sic)  la  sentencia emitida por el Tribunal de  Cundinamarca.    Por   esa   razón   solicitó   no   casar   la   “demanda”      (sic).                

          3. Ministerio Público:   

          En  su  concepto,  el  punto  objeto de debate fue dilucidado por la  Corte  Suprema  en  sentencia  del  19  de  marzo  de  2002, en cuya ocasión se  desestimó  el  argumento  según el cual la etapa de ejecución del contrato no  está prevista en el tipo penal como objeto de tutela.   

          Tras  citar  textualmente  en  extenso apartes del mencionado fallo,  concluye  que  el  principio  de  legalidad  gobierna  la contratación, lo cual  implica  que todos los procedimientos a desarrollarse con ocasión del contrato,  incluida   su   preparación,  celebración,  ejecución  y  liquidación  deben  cumplirse  con  pleno  acatamiento  a  la Constitución Política y a las normas  civiles, comerciales y administrativas que la rigen.   

          En  ese  sentido,  estima  que  si  bien  no  toda infracción de un  requisito  de legalidad constituye desconocimiento de la norma penal prevista en  el  artículo  410,  tal  situación  sí se presenta cuando se vulneran durante  cada   uno  de  los  momentos  de  la  contratación  los  principios  tutelares  vinculantes  e inderogables de la contratación estatal, tales como planeación,  economía, responsabilidad, transparencia y selección objetiva.   

          Por   tanto,  en  su  criterio,  la  alusión  en  la  audiencia  de  imputación  y en la acusación al aspecto según el cual para la ejecución del  contrato  se  requiere  la aprobación de la garantía y que en esta oportunidad  (sic)“contrato   se   adelantó   sin   la  póliza  correspondiente”  (sic),  no se puede entender en un  sentido  distinto  al del propósito de incorporar dicho aspecto como uno de los  requisitos  esenciales  omitidos  por el acusado, sin que esa eventualidad pueda  ser  entendida como una inconsistencia en la denominación fáctica, jurídica y  normativa  del  delito  atribuido, de manera que ningún margen de incertidumbre  se dejó al respecto.   

          Desestima,  de  esa forma, la existencia de la incongruencia aducida  por  el  demandante  y,  consiguientemente, la vulneración del debido proceso o  del  derecho de defensa del procesado, pues en ningún momento se le sorprendió  con hechos no imputados en la acusación.   

CONSIDERACIONES  DE  LA  CORTE   

          El  actor  sostiene  que  el  Tribunal  incluyó  en  el  fallo tres  imputaciones  fácticas, a pesar de que en la acusación solamente se contempló  una  de  ellas,  consistente  la  misma  en  haberse  ejecutado  el  contrato de  servicios  artístico  No.  001 de 2008 sin aprobarse la correspondiente póliza  de  cumplimiento,  hecho por virtud del cual, de todas maneras, no resulta dable  proferir  condena,  por  cuanto  el  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales  previsto en el artículo 410 del Código Penal no comprende  la fase de ejecución.   

         

          Como  ya  ha tenido oportunidad de precisarlo la Corte, el principio  de  congruencia  constituye  garantía derivada del debido proceso consagrado en  el  artículo 29 de la Constitución Política y su finalidad es asegurar que el  sujeto  pasivo  de  la acción penal sea condenado, si hay lugar a ello, por los  mismos  cargos  por  los que se le acusó, sin lugar a sorprendérsele a última  hora  con  imputaciones  frente  a  las cuales no tuvo oportunidad de ejercer el  derecho de contradicción.   

          En  la  Ley  906  de  2004  dicho  principio  está consagrado en el  artículo  448  cuando  establece:  “El  acusado  no  podrá  ser  declarado  culpable  por hechos que no consten en la acusación, ni  por   delitos   por   los  cuales  no  se  haya  solicitado  condena”.   

Sobre   el   alcance   de   la   precitada  disposición,  la  Sala  ha  señalado que su quebranto se produce por acción o  por  omisión  cuando  se: i) condena por hechos distintos a los contemplados en  las  audiencias de formulación de imputación o de acusación, o por delitos no  atribuidos  en  la  acusación,  ii)   condena  por  un  delito  que  no se  mencionó  fácticamente  en el acto de formulación de imputación, ni fáctica  y  jurídicamente  en  la acusación,  iii) condena por el delito atribuido  en  la  audiencia  de  formulación  de  la  acusación,  pero  deduce, además,  circunstancia,  genérica o específica, de mayor punibilidad, y iv) suprime una  circunstancia,  genérica  o  específica,  de  menor  punibilidad  que  se haya  reconocido   en  la  audiencia  de  formulación  de  la  acusación1.   

          Este  criterio ha sido expuesto también  en  otras  decisiones,  como  ocurrió con las sentencias del 28 de noviembre de  20072,   del   30   de   octubre   de   20083   y   del  4  de  febrero  de  20094   

.  En  la  primera  de estas providencias, en  efecto,  se  consideró que “en el trámite ordinario  se  genera  la  imposibilidad de modificar el aspecto  fáctico  consignado  en la formulación de acusación,  sin  perjuicio  de que las pruebas practicadas en el debate oral den lugar a una  tipicidad  que  conserve equivalencia con el núcleo básico de la imputación y  que,   además,   no  implique  deterioro  de  los  derechos  de  las  partes  e  intervinientes” (Destaca la Sala).   

          Se   concluye  de  lo  expuesto  que  se  vulnera  el  principio  de  congruencia  cuando  el  fallador,  entre  otras  situaciones,  deduce  aspectos  fácticos no contemplados en la acusación.   

          En  el  presente  evento,  como  quedó  visto atrás, el impugnante  predica  la  falta  de consonancia entre la acusación y la sentencia, porque en  esa  última  pieza  procesal  se incluyeron hechos no atribuidos en la primera.             

          Para   responder   el  planteamiento  del  demandante  es  necesario  confrontar  el  fundamento  fáctico de la acusación con el sustento del fallo.  Así,   se  tiene  que  en  el  escrito  de  acusación  la  Fiscalía  señaló  textualmente  frente  al  delito  de  contrato  sin  cumplimiento  de requisitos  legales lo siguiente:   

          “…  habiéndose  suscrito  el  contrato de servicios artísticos  No.  001  de  2008  el 4 de enero de la misma anualidad y cuya ejecución debía  cumplirse  los  días 6, 7 y 8 siguiente, la administración municipal en cabeza  del  Alcalde  municipal  no cumplió con el requisito exigido por el Estatuto de  Contratación  Estatal  para  la ejecución del contrato, cual es la aprobación  de  la  póliza  de  cumplimiento  que  en  el  mismo  contrato  se  exigía  al  contratista,  es  decir,  la ejecución del contrato se adelantó sin la póliza  correspondiente,  la  cual  sólo  se  expidió  por Seguros del Estado el 15 de  enero de 2008…”.   

          Es  de  anotar  que en la audiencia de formulación de acusación el  delegado  de  la  Fiscalía  se  limitó  prácticamente  a  reproducir el texto  incluido   en   el   escrito  de  acusación,  incorporándole  algunas  escasas  modificaciones  de  redacción,  que  dejaron  intacto  el  fundamento  fáctico  plasmado en dicho documento.   

          Ahora  bien,  el Tribunal sustentó la condena consignado en esencia  lo siguiente:   

          “Se  demostró  que el contrato celebrado entre el acusado WILLIAM  ALFONSO  SÁNCHEZ  ROJAS,  como alcalde del municipio de Tausa-Cundinamarca y el  contratista  AGUSTÍN  TORRES  ORTIZ, se ejecutó entre los días 4 y 8 de enero  de  2008, período en el cual se celebraron la feria de exposición, actividades  artísticas  y  culturarles  del citado municipio, tal como se había pactado en  el  respectivo contrato, el cual se había firmado el 4 de ese mismo mes y año,  de  acuerdo  al  contenido  literal  del mismo; es decir que el mismo día de la  firma  del  contrato  se  inició  su  ejecución;  no  obstante lo anterior, se  advierte  que la póliza de cumplimiento exigida al contratista, de acuerdo a lo  dispuesto  en  el numeral 19 del artículo 25 de la Ley 80 de 1993, fue otorgada  el  día  15 de enero de 2008, fecha esta en la cual fue aprobada por el alcalde  municipal   de   Tausa-Cundinamarca,   verificándose  así  que  efectivamente,  la  ejecución  del  contrato  se  adelantó  sin  la  póliza  correspondiente,  tal como la Fiscalía se lo  imputó  al acusado en mención, lo que resulta violatorio de lo dispuesto en el  inciso  2º  del artículo 41 de la Ley 80 de 1993, más cuando para entonces no  se  había  realizado  la  aprobación  de  la garantía…”    

          La  Honorable Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, ha  considerado  que  la  constitución y otorgamiento de garantías de cumplimiento  por  el  contratista, debe ser concomitante a la celebración del contrato, y la  ejecución  del  mismo no puede adelantarse sin que previamente se haya aprobado  la  garantía  prestada,  siendo éste uno de los requisitos cuyo incumplimiento  sanciona  el  artículo  410  del  Código  Penal,  lo  que autoriza afirmar que  el  acusado  incurrió  en  el delito de contrato sin  cumplimiento  de  requisitos  legales,  por haber firmado el contrato a pesar de  que  el  contratista  no  había  otorgado  la  garantía respectiva;  y además, por haber liquidado el mismo  a  pesar  de  que  éste se había ejecutado sin la respectiva aprobación de la  garantía…”5.   

          Para  la  Sala,  contrario al criterio del Fiscal Delegado ante esta  Corporación,  la  acusación  atribuyó  al  procesado un único hecho, no otro  diferente  al  de  ejecutar  el  contrato  No.  001 de 2008 sin cumplirse con la  aprobación  de  la póliza de cumplimiento. Así se infiere con claridad cuando  dicho  organismo  inicialmente  enrostra  al  alcalde no satisfacer “el  requisito  exigido  por  el Estatuto de Contratación Estatal  para   la  ejecución  del  contrato,  cual  es  la aprobación de la póliza de cumplimiento”.  Y  cuando  a renglón seguido, a manera de precisión, insiste en  que        “la  ejecución  del  contrato  se adelantó sin la póliza  correspondiente”.                        

          No  puede admitir la Sala el argumento del mencionado funcionario de  la  Fiscalía,  acorde con el cual cuando el escrito de acusación alude a la no  satisfacción  del requisito de aprobación de la póliza de cumplimiento, está  haciendo  mención  a  la  no celebración del contrato sin ese presupuesto. Tal  propuesta  implicaría  admitir que al acusador le es dable incluir imputaciones  fácticas  supuestas  o  sobreentendidas,  lo  cual  no  se  compadece  con  las  características  que  son  esenciales  en  esa  pieza  procesal,  como  son  su  claridad6,   precisión   y  coherencia,  cuya  finalidad  es  garantizar  el  ejercicio  pleno  del derecho de defensa con respecto a los cargos que el Estado  formula  al  procesado,  pues en ellos, como lo ha expuesto la Corte, se fija la  unidad  jurídica  y  conceptual del proceso, se delimita el ámbito en que va a  desenvolverse  el  juicio y, en consecuencia, se señalan las pautas del proceso  como                  contradictorio7.   

          Pues  bien,  en  el fallo de segundo grado, aun cuando en el primero  de   los  párrafos  arriba  transcritos  el  ad  quem  le  reprocha  al  burgomaestre  procesado  ejecutar el  contrato  sin  que se hubiese constituido la respectiva póliza, en el siguiente  segmento  de  su  decisión  sustenta la configuración del ilícito de contrato  sin   cumplimiento   de   los   requisitos   legales,  igualmente,  “por      haber      firmado     el  contrato  a  pesar  de  que  el  contratista no había  otorgado   la   garantía   respectiva”,  así  como  también   “por   haber  liquidado  el  mismo  a  pesar  de que éste se había  ejecutado sin la respectiva aprobación de la garantía”.   

          Es  decir,  terminó  incluyendo  dos  hechos  no contemplados en la  acusación,  reprochando al procesado esta vez la celebración y la liquidación  del  contrato,  nuevamente  por  la  no  constitución  previa de la póliza, es  decir,  consideró  dos  fases  del  contrato  (celebración  y liquidación) no  comprendidas en el pliego acusatorio.   

          Resulta  manifiesta,  por  tanto, la incongruencia fáctica entre la  acusación  y el fallo. Esa última pieza procesal no podía sino edificarse con  fundamento  en el hecho referido a la ejecución del contrato sin la aprobación  de  la  póliza  de  cumplimiento, luego los demás aspectos fácticos incluidos  por el Tribunal deben ser retirados de la sentencia.   

          Ahora  bien,  ¿aparece  o  no reprimido el comportamiento atribuido  por  la Fiscalía al procesado en el tipo penal previsto en el artículo 410 del  Código  Penal?  Ese  es  el  tema  que  corresponde  ahora dilucidar a la Sala.  Recuérdese  que dicha norma describe el punible de contrato sin cumplimiento de  requisitos legales en los siguientes términos:   

“El  servidor  público que por razón del  ejercicio  de  sus  funciones tramite contrato sin observancia de los requisitos  legales  esenciales  o lo celebre o liquide sin verificar el cumplimiento de los  mismos, incurrirá…”   

Asiste  razón al Procurador Delegado cuando  señala  que  la Corte respondió afirmativamente al referido interrogante en la  sentencia    del    19    de    marzo    de   20028.  En ella se consideró que el  término    “tramitar”  comprende  no  sólo  las fases previas a la celebración del contrato, sino las  de  todas  las  instancias  del  proceso de contratación, de manera que incluye  también  la  celebración  misma,  así  como  la  ejecución del convenio y su  liquidación,   por  cuya  razón  quien  lo  ejecute  sin  observancia  de  los  requisitos    legales    esenciales    incurre   en   la   mencionada   conducta  punible.   

No  obstante,  es  de  advertir  que  dicho  criterio  jurisprudencial  fue  dejado  de  lado  un  año después por la Corte  Suprema,  a  través  de  la  sentencia  del  20  de  mayo  de  20039.  Allí  se  señaló  que  el  ordenamiento  penal,  en  punto a las normas que tipifican la  celebración  indebida  de  contratos, establece con precisión  las etapas  del  trámite  contractual  que ameritan protección en ese ámbito, cuyo fin es  sancionar   comportamientos   desconocedores   del   interés   general,  o  que  constituyen  atentados a la legalidad contractual del Estado, o afectaciones del  patrimonio  público,  sin  perjuicio  de  que  conductas no comprendidas en los  tipos  especiales  configuren  otra  clase de delitos contra la administración,  verbigracia,  peculado,  concusión,  cohecho,  o una figura delictiva distinta,  como falsedad.   

En esa nueva postura jurisprudencial la Sala  destacó  cómo  los  artículos  144 a 146 del Decreto 100 de 1980 (arts. 408 a  410  del  Código Penal de 2000) determinan de la siguiente forma las etapas del  proceso  contractual  en  que  en  cada  caso  el correspondiente tipo encuentra  realización:   

“Así,  el  artículo  144,  establece que  “el   servidor  público  que  en  ejercicio  de  sus  funciones  intervenga    en    la    tramitación,         aprobación      o      celebración   de   un   contrato   con  violación   del   régimen   legal   de   inhabilidades   o  incompatibilidades  incurrirá…”   

El  artículo  145,  preceptúa  que  “El  servidor   público   que   se  interese  en  provecho  propio o de un tercero, en  cualquier  clase  de  contrato u operación en que deba  intervenir    por    razón    de    su    cargo    o    de    sus    funciones,  incurrirá…”   

Y  el  artículo  146  establece  que  “El  servidor  público  que  por  razón  del  ejercicio  de  sus funciones y con el  propósito  de obtener un provecho ilícito para sí, para un contratista o para  un  tercero, tramite contrato  sin   observancia   de   los  requisitos  legales  esenciales  o  lo   celebre  o  liquide   sin     verificar     el     cumplimiento     de     los     mismos,  incurrirá…”         

Mientras  la violación del régimen legal y  constitucional  de  inhabilidades e incompatibilidades se manifiesta durante las  fases  de  tramitación,  aprobación  o celebración  del contrato, no así de la  ejecución  y  liquidación que son posteriores a aquellas, el interés indebido  en  la  contratación  se  predica  no  sólo  de  todas  las  fases  previas  y  concomitantes  del  contrato,  esto  es  de  su  formación y celebración, sino  también  de  aquellas  actuaciones  administrativas posteriores que implican la  ejecución   del  mismo,  y  que  se  realizan  por  medio  de  las  denominadas  operaciones  administrativas  a  través  de las cuales se persigue ejecutar la voluntad de la administración  plasmada  en  el  contrato,  en  orden  a  buscar  su efectivo cumplimiento y la  satisfacción    del    interés    general   y   particular   de   la   entidad  contratante.   

Y  el  tipo  de contrato sin cumplimiento de  requisitos  legales  esenciales,  por su parte, encuentra realización cuando se  tramita,   celebra,       o       liquida  inobservando  el cumplimiento de  los  requisitos  legales esenciales, sin que el legislador hubiere previsto para  la   configuración  de  este  delito  lo  relativo  a  los  requisitos  legales  esenciales  para  la  ejecución  del  contrato,  pues  de  la  celebración del  contrato  hace  un  salto a la fase de liquidación, y deja la materia propia de  la  ejecución  a  la  descripción  del  delito  de  interés  indebido  en  la  contratación,  o  a  cualquier  otro delito que pueda tipificarse durante ella,  por ejemplo falsedad, concusión, cohecho, peculado, etc..   

          La  Corte  rechazó de esa manera el criterio según el cual todo lo  que  tenga  que  ver con la contratación administrativa constituye “trámite”.   Tal   entendimiento  lo  consideró,  incluso, contrario al sentido etimológico del mencionado término,  pues   de   acuerdo  con  la  Real  Academia  tramitar  significa  “cada uno de los  estados   y   diligencias   que   hay  que  recorrer  en  un  negocio  hasta  su  conclusión”,  lo cual en materia jurídica se tiene  entendido  corresponde  a  los pasos que la administración debe seguir hasta la  fase  de  “celebración”  del compromiso contractual. Y agregó la Sala:   

         “Si  la  pretensión  del  parlamento  hubiera  sido  conferir  el  carácter  de  “trámite”  a todo el proceso contractual desde el nacimiento  de   la   necesidad   que  amerita  satisfacción,  hasta  su  liquidación,  la  definición  comportamental  del  delito  no  habría  sido  la  contenida en el  artículo  146  del  decreto 100 de 1980, sino otra distinta. Habría dispuesto,  por  ejemplo,  “el  servidor  público  que  por  razón  del ejercicio de sus  funciones,   tramite   contrato   sin  observancia  de  los  requisitos  legales  esenciales  incurrirá  en…”, sin incluir el aparte siguiente relativo a que  “o   lo   celebre   o   liquide   sin   verificar   el   cumplimiento  de  los  mismos”.   

          Del  mismo modo, habría sido suficiente… que, en relación con el  tipo  de  violación  del  régimen legal de inhabilidades e incompatibilidades,  sancionara  con  pena  al “servidor público que en ejercicio de sus funciones  intervenga  en  la  tramitación  de  un  contrato  con  violación del régimen  constitucional  o  legal  de  inhabilidades o incompatibilidades”, sin agregar  las fases de “aprobación o celebración”.   

          Tampoco,  en  relación  con  el  tipo  de  interés  ilícito en la  celebración  de  contratos,  habría  incluido el legislador la expresión “u  operación  en  que  deba intervenir por razón de su cargo”, pues, de acuerdo  con  la  tesis del juzgador de alzada, sobraría la distinción entre contrato y  operación  administrativa, siendo suficiente con sancionar al servidor público  que  se  interese  en  provecho  propio  o  de  un tercero en la tramitación de  cualquier contrato”.   

          Es  de advertir que a partir de la remembrada sentencia del  20  de  mayo  de  2003  esta  Corporación  viene señalando invariablemente que, en  cuanto  se  refiere al delito de contrato de cumplimiento de requisitos legales,  su  ámbito de acción sólo comprende las fases de tramitación, celebración y  liquidación,  entendida  la  primera  exclusivamente  la  surtida  antes  de la  suscripción  del  contrato  respectivo. Así lo sostuvo en las sentencias del 9  de          febrero          de         200510,    16    de   febrero   de  200511,    8    de    noviembre    de   200712,    13    de    mayo    de  200913   y   16   de   noviembre   de   200914  y  en  los  autos del 18 de  noviembre             de             200815,   3   de   diciembre   de  200916    y    10    de    mayo    de   201117.   

          En  la  primera  de  dichas  decisiones,  en  efecto,  se  acotó lo  siguiente:   

          “En  cuanto  a  la  conducta  prohibida  descrita en el tipo penal  imputado  al  procesado,  debe  recabarse  que  ella  se  concreta a “tramitar  contrato  sin  observancia  de  los requisitos legales esenciales o celebrarlo o  liquidarlo  sin  verificar  su  cumplimiento”.  De manera que se está ante un  tipo  penal  de  conducta alternativa, que contempla tres hipótesis a partir de  las  cuales  se desencadena la reacción punitiva respecto del servidor público  revestido  de  la  función  contractual,  o  parte  de  ella,  a  saber: por la  “tramitación”  del  contrato  sin  la  observancia  de  requisitos  legales  esenciales  para  su formación, etapa contractual que  esta  Sala  ha  precisado  comprende  “los  pasos  que la administración debe  seguir     hasta     la     fase     de     “celebración”     del    compromiso  contractual”18   

;  por  la  “celebración”   del   contrato   sin   verificar   el  cumplimiento  de  los  requisitos legales esenciales del mismo, incluidos, claro  está,  aquellos que de acuerdo con la Ley 80 de 1993 son de forzoso acatamiento  dentro  de  la fase precontractual y que constituyen solemnidades insoslayables;  y,   finalmente,   por   su   “liquidación”   en  similares  condiciones”  (subraya la Sala, en esta oportunidad).   

          A su turno, en la última de ellas se concluyó:   

          “La  conducta  es  restringida  al  trámite  de los contratos sin  cumplir  los  requisitos  legales esenciales, y a la celebración o liquidación  sin  la  verificación  de  su  cumplimiento.  En  consecuencia,  son  tres  las  hipótesis  de  ejecución  las  previstas por el supuesto de hecho: tramitar el  contrato  sin  cumplir  los  requisitos  legales  esenciales para su formación,  etapa  comprendida  entre el inicio del proceso hasta  su   celebración;   celebrarlo   sin   verificar  la  observancia  de  las exigencias legales esenciales, incluidos los que de acuerdo  con  la ley de la contratación pública son de estricto cumplimiento en la fase  precontractual;    y   liquidarlos   con   iguales   deficiencias” (subraya la Sala nuevamente).   

          De  manera, pues, que conforme al estado actual de la jurisprudencia  de  la  Corte  Suprema, expuesta en forma pacífica desde el 20 de mayo de 2003,  la  fase  de  ejecución  no  está  comprendida  dentro  de la represión penal  contemplada   en   el   delito   de  contrato  sin  cumplimiento  de  requisitos  legales.   

          La  Sala  considera  del  caso  aquí  reiterar  esa  postura, pues,  ciertamente,  ninguna  explicación  razonable  tendría  que  el legislador, al  tipificar  el  delito  de contrato sin  cumplimiento de requisitos legales,  hubiese   empleado   los   términos   “tramitar”,  “celebrar”          y         “liquidar”  para  definir las fases en  cuyo  ámbito  se  estructura la conducta punible, indicando así que el primero  de  ellos no se refiere a todo el proceso contractual sino solamente a una parte  de  él,  no  otro  que  el correspondiente a la etapa precontractual, porque de  ahí  en  adelante solamente decidió tipificar el ciclo propiamente contractual  y el atinente a la liquidación.   

Dígase, adicionalmente, que si bien, como lo  expuso  el  Procurador  Delegado,  el  principio  de  legalidad  que gobierna la  contratación  impone  predicar la configuración del mencionado ilícito cuando  se  desconocen  los  axiomas  tutelares  de  esa clase de actuaciones estatales,  tales  como  planeación, economía, responsabilidad, transparencia y selección  objetiva,  lo  cierto  es que el mismo principio de legalidad únicamente tolera  la  imposición  de  sanciones  penales  cuando  el comportamiento del agente se  enmarca  estrictamente  en  una descripción típica previamente establecida por  la ley.   

          Si  tal  situación  no acontece, la conducta devendrá atípica por  la  no  realización  de  todos  sus  elementos  descriptivos,  siendo deber del  juzgador  en ese caso abstenerse de formular juicio de reproche alguno contra el  sujeto pasivo de la acción penal.   

          En  el  presente  caso,  como está visto, al procesado WILLIAM   ALFONSO   SÁNCHEZ   ROJAS   la  Fiscalía  lo acusó por ejecutar el contrato No. 001 del 4 de enero de 2008 sin  haberse  cumplido  el  requisito  de  la  póliza  de  cumplimiento. Ese tipo de  desatención  contractual,  cuando  se  concreta  en  su  ejecución,  no  está  previsto  en  el  tipo penal de contrato sin cumplimiento de requisitos legales,  luego  el  comportamiento del prenombrado es atípico y así deberá reconocerse  en la presente decisión.   

          Prospera   el  cargo.  En  consecuencia,  se  casará  la  sentencia  impugnada  y, en su lugar, se emitirá fallo absolutorio a favor de SÁNCHEZ  ROJAS.            

          De  conformidad  con  lo establecido en el numeral 1º del artículo  317   de   la  Ley  906  de  2004,  se  dispondrá  la  libertad  inmediata  del  acusado.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN  PENAL,  administrando  justicia  en  nombre  de  la  República y por  autoridad de la ley,   

RESUELVE   

Primero.  CASAR  la  sentencia  impugnada.   

Segundo.  ABSOLVER  a  WILLIAM  ALFONSO SÁNCHEZ  ROJAS  del  delito  de  contrato  sin  cumplimiento de  requisitos legales.   

          Tercero.      DISPONER     la     libertad     inmediata     del     mencionado    SÁNCHEZ  ROJAS.  Por  secretaría  de  la  Sala, expídase la orden respectiva.     

Cuarto.         COMUNICAR a las autoridades respectivas lo  pertinente,  con  el  fin  de  de  cancelar  las  anotaciones  que le generó al  procesado la iniciación de esta actuación procesal.   

          Contra la presente sentencia no procede recurso alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO            

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ               LUIS     GUILLERMO    SALAZAR    OTERO               

JULIO       ENRIQUE       SOCHA  SALAMANCA                    JAVIER  ZAPATA ORTÍZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria    

1  Cfr. Sentencias del 6 de abril de 2006, radicación 24668, del 28  de  noviembre de 2007, radicación 27518 y del 8 de octubre de 2008, radicación  29338.   

2  Radicación 27518.   

3  Radicación 29872.   

4  Radicación 30043.   

5  Páginas 31 y 32 del fallo del Tribunal.   

6 Así,  incluso,  lo exige el numeral 2º del artículo 337 de la Ley 906 de 2004, norma  que establece los requisitos del escrito de acusación.   

7 Cfr.  Sentencia del 20 de abril de 2005, radicación 21900.   

8  Radicación 13085.   

9  Radicación 14699.   

10  Radicación 21547.   

11  Radicación 15212.   

12  Radicación 26450.   

13  Radicación 30512.   

14  Radicación 25650.   

15  Radicación 29804.   

16  Radicación 29804.   

17  Radicación 34282.   

18  Sentencia del 20 de mayo de 2003, radicación 14.699.   

    

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