37293(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  37293   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta No.340  

Bogotá  D.C.,  septiembre veintiuno (21) de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala sobre la admisibilidad  de  la  demanda  de casación presentada por la defensa del acusado José Alonso  Mesa  Ocampo, contra la sentencia de segunda instancia proferida por el Tribunal  Superior  de  Armenia  de  fecha  28  de  junio  de  2011,  a través de la cual  confirmó  la  dictada por el Juzgado Primero Penal Municipal de Conocimiento de  la  misma  ciudad, en la que se condenó al procesado como autor responsable del  delito de lesiones personales culposas.   

ANTECEDENTES  FÁCTICOS   

Los hechos fueron consignados en la sentencia  así:   

“Enseña   la   actuación  surtida  que  promediando  las  siete  y  veinte minutos de la mañana del 26 de mayo de 2007,  cuando  el señor Henry Hernández Acevedo, se desplazaba como único pasajero a  bordo  del  bus  de  servicio público afiliado a la Empresa ´Cooburquín´, de  placas  VKH  436  conducido  por  José Alonso Mesa Ocampo, concretamente por el  sector   de  Providencia,  fue  expulsado  de  la  última  silla  de  la  doble  acomodación  al  lado  de  la  ventana  en  la  que  se encontraba sentado como  consecuencia  de  la  velocidad  en  la  que  éste sobrepasó el resalto que se  encontraba  ubicado delante de la nomenclatura 18-107 etapa II de dicho conjunto  residencial,  situación  que  dio  lugar  a su inmediato traslado a la Clínica  Salud  Coop, donde estuvo hospitalizado por un lapso de diez días dentro de los  cuales  le  practicaron  una  cirugía  de columna de fijación transpendicular,  lesiones  que le generaron una incapacidad definitiva de 45 días y como secuela  médico   legal,   deformidad   física   que  afecta  el  cuerpo  de  carácter  permanente.”   

   

ANTECEDENTES    PROCESALES    RELEVANTES   

          1.  Por  los  hechos antes referenciados, la Fiscalía General de la  Nación,  el  7  de  enero de 2010, formuló acusación contra José Alonso Mesa  Ocampo, como autor del delito de lesiones personales culposas.   

2. Agotado el juicio oral, el Juzgado Primero  Penal  Municipal de Conocimiento de Armenia, profirió sentencia condenatoria de  fecha  24  de  marzo  noviembre  de  2009,  en  la  que condenó a Jorge Alberto  Ramírez  Leyton,  como  autor  del  delito  de  lesiones  personales  culposas,  imponiéndole  la  pena  de  9  meses  y  18  días,  multa  de 6.932 SMLMV y la  prohibición  de  conducir  vehículos  automotores por el término de 16 meses,  así  como  la  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo  término  de  la  sanción  privativa de la libertad.   

          3.  El  fallo  de primera instancia fue impugnado por la defensa, en  razón  de  lo  cual el Tribunal Superior de Armenia, el 28 de junio de 2011, lo  confirmó en su integridad.   

          4.  Contra la anterior decisión, la defensora del procesado recurre  en   casación,   siendo  éste  el  objeto  del  actual  pronunciamiento.    

LA DEMANDA  

         

          La  libelista  presenta  dos  cargos  contra la sentencia de segunda  instancia así:   

     

1. Violación  indirecta  de  la  ley  sustancial  por  error  de  hecho  por  falso  juicio de  identidad     

Se indica el desconocimiento de las reglas de  la  sana crítica en la valoración de las pruebas, lo cual a su turno conllevó  a la falta de aplicación del in dubio pro reo.   

          Luego  de  referir  los  medios  de convicción que fundamentaron el  fallo  condenatorio,  precisa cómo los sentenciadores dieron por probado que el  procesado  no  redujo  la velocidad para sobrepasar el obstáculo, estando en el  deber  de  hacerlo, pero sin tener en cuenta el Tribunal que también concurrió  la  omisión  de  la  autoridad  de  determinar  una adecuada señalización del  resalto,  según  lo  exige  la  Resolución  1050 del Ministerio de Transporte,  circunstancia  de  la cual dieron cuenta los testigos Alexander Díaz, Guillermo  Pinto,  Jhony  Alexander Montes y Lina Esperanza Montes, sobre que el obstáculo  no  era  anunciado  por  señal  alguna,  fue  reparchado  con asfalto negro, su  pintura  estaba  incompleta  y desgastada, superando en un 40% la altura máxima  permitida.   

          Resalta  cómo  el  hecho  de que en el lugar no se hayan registrado  accidentes  de  tránsito  por  cuenta  de  ese  resalto,  de allí no se deriva  “el   cumplimiento   de   las   disposiciones   que  reglamentan   su   instalación   y   existencia   sobre  la  vía,  pues  tales  disposiciones  tiene  por lógica razón la finalidad de que el mismo sea seguro  para  los  usuarios  y  no  genere  el  riesgo  de  ser la causa de un incidente  lamentable,  como  lo  es  haberse  generado con su existencia una lesión a una  persona                               ocupante                               del  vehículo”.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

          Sostiene  que  el fallo de segunda instancia, desconoció las reglas  de  la  sana  crítica  y el principio de in dubio pro reo, dado que las pruebas  arrojan     duda    sobre    la    “preponderancia  culposa”  de  la  conducta  atribuida  al procesado.   

     

1. “Violación  indirecta de los artículos  9,  12, 13, 29, 111, 114, 117, 120 del Código Penal y 3, 7, 372, 373, 380, 381,  382,   de   la   Ley   906   de  2004-  Error  de  hecho  por  falso  juicio  de  existencia”     

          Afirma la recurrente que se declaró por  probado  un  hecho con base en un medio inexistente, pues se tuvo por demostrada  una  falta  de  precaución del acusado al superar un obstáculo a una velocidad  superior  a  la permitida, sin que existiera señal alguna de tránsito que así  lo  exigiera,  así  como  algún  tipo de valoración, en orden a establecer la  velocidad  aproximada  del  rodante,  ante la carencia de huella de frenado y el  único  elemento  de  juicio para arribar a tal conclusión, es el testimonio de  la  propia  víctima,  quien  señaló  que  el  rodante  se movilizaba rápido.   

          Agrega  que  el  fallador  le  atribuyó a las pruebas recaudadas un  alcance  mayor  al que se desprende de su contenido, dado que la responsabilidad  del  procesado  se  soportó  en  el  testimonio del ofendido, quien ni siquiera  estuvo  en  capacidad  de  establecer  la  velocidad  a  la  que  se desplaza el  vehículo,  ni  tampoco  se  logró establecer cuál era la máxima permitida en  esa  zona. A lo anterior adiciona la falta de señalización del obstáculo y el  incumplimiento  de las reglas técnicas y su implementación, motivo por el cual  reitera que el accidente es atribuible al Estado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

1.   Si   bien   es   cierto   el  recurso  extraordinario  de  casación  entendido  como control constitucional y legal de  las  sentencias  proferidas  en  segundo grado, evolucionó al punto de dejar de  ser  tan riguroso en cuanto a las exigencias formales, para darle prevalencia al  restablecimiento  de  los  derechos sustanciales de las partes e intervinientes,  por  ejemplo,  a  través  de figuras como la casación oficiosa, también lo es  que  la  casación  no  se  constituye en un medio alternativo para extender los  debates  dados  en las instancias sobre aspectos que se cumplieron y concluyeron  con  el  fallo  de  segundo  grado,  o se desconozcan los mínimos lógicos y de  coherencia  que  exigen  por  lo  menos  la exposición de argumentos claros que  hagan  ver  la  causal por la cual se postulan las censuras contra las sentencia  de  segunda  instancia,  y  el  desarrollo del discurso corresponda con la queja  postulada.   

De  todas formas, se requiere del estudio de  unos  presupuestos  básicos  que  lleven  a  la Corte a abordar el análisis de  fondo  del  caso, siempre que se advierta además de las exigencias de lógica y  coherencia,  la  trascendencia  de  los  reparos  propuestos  que  en  principio  permitan  sugerir  un error de legalidad en la sentencia o el desconocimiento de  derechos fundamentales.   

En lo que corresponde a los requerimientos  lógicos  y  de  conclusión  que debe cumplir la demanda con la que se sustenta  ésta,  se ha señalado que si bien el estatuto procesal contenido en la Ley 906  de  2004,  no  enumeró  de  manera  singular  las exigencias que debe reunir un  libelo  de casación como en efecto y de manera puntual lo hace el artículo 212  de  la  Ley 600 de 2000, habrá de observarse que de los artículos 183 y 184 de  la    primera    normatividad    enunciada,    se    derivan    los   siguientes  requerimientos:   

(i)  Que  se  señalen  de  manera precisa y  concisa las causales invocadas.   

(ii) Que se desarrollen los cargos, esto es,  se   expresen   sus   fundamentos   o  se  ofrezca  una  sustentación  mínima.  Y,   

(iii)  Que  se  demuestre  que  el  fallo es  necesario para cumplir algunas de las finalidades del recurso.   

De donde no será seleccionada la demanda que  se encuentre en cualquiera de los siguientes supuestos:   

(i).  Si  el  demandante  carece de interés  jurídico.   

(ii).   Si   prescinde   de   señalar  la  causal.   

(iii).  Si  no  desarrolla  los  cargos  de  sustentación, y   

(iv).  Cuando  de  su  contexto  se advierta  fundadamente   que  no  se  precisa  del  fallo  para  cumplir  algunas  de  las  finalidades del recurso.   

    

1. Calificación de la Demanda     

De  la  lectura del libelo se extraen varios  errores que necesariamente llevan a su inadmisión.   

En efecto, la recurrente plantea dos cargos  de  violación  indirecta  de  la ley sustancial por falso juicio de identidad y  falsos  juicio de existencia, pero en últimas lo que presenta es la exposición  de  sus  propias  razones  acerca  de  cómo  el  fallo  debió ser de carácter  absolutorio,  toda  vez que las causas del accidente obedecieron a que el Estado  omitió  tomar  las medidas de seguridad y señalización para así poder exigir  a los conductores las respectivas medidas de precaución.   

         Por  ejemplo,  se  olvida en el escrito las exigencias de lógica y  debida  fundamentación  del  cargo de falso juicio de identidad, lo cual impone  en  su  proposición,  primero  la  identificación  del  medio  de  convicción  indebidamente  valorado, y luego la demostración sobre que el juzgador, alteró  su     contenido,     bien    sea   porque  le  hace  agregados  que  no  le  corresponden a su texto  (tergiversación   por   adición),   porque   omite  tener  en  cuenta  apartes  importantes  del mismo (tergiversación por cercenamiento), o porque trasmuta su  literalidad (tergiversación por trasmutación).   

         Una  argumentación en tal sentido, exige además poner de presente  a  la Corte el contenido fiel de lo que dice la prueba y su comparación con las  conclusiones  que  a  partir  de la misma, esgrimió el sentenciador, en orden a  evidenciar  el  error,  esto  es, que se puso a decir al elemento de juicio algo  que realmente no se deriva del contenido de su texto.   

          Ninguno  de  los  anteriores  requerimientos  fue  satisfecho por la  casacionista,  al  limitarse  a afirmar que el sentenciador no tuvo en cuenta lo  depuesto  por  varios  testigos sobre la falta de señalización del obstáculo,  no  obstante  lo  cual concluyó un exceso de velocidad por parte del procesado,  para  por  último  indicar  que existe duda sobre la responsabilidad culposa de  José Alonso Mesa Ocampo.   

          Como  se observa dentro de una misma censura, plantea cuestiones que  además  de tener que desarrollarse en cargos separados, no tienen relación con  el  error de hecho por falso juicio de identidad, pues adicional a no establecer  cuál  es  el medio que estima indebidamente apreciado, tampoco su contenido, su  argumentación  no  expone  razón  alguna  que indique la alteración de lo que  éste muestra.   

Los motivos que presenta sobre que no se tuvo  en  cuenta  lo  indicado por los declarantes frente a la falta de señalización  del   obstáculo,  debieron  ser  postulados  a  través  del  falso  juicio  de  existencia  por  omisión, demostrando que en la sentencia se olvidó considerar  el  medio  de  conocimiento  que  está dentro del plenario y que éste tiene la  virtualidad  de cambiar diametralmente el sentido de la decisión, en este caso,  pasar de una sentencia condenatoria a una absolutoria.    

          Y  si  lo  que pretendía era acreditar que una correcta valoración  de  los  mencionados testimonios, habría llevado a establecer un estado de duda  y  que  el  vehículo se movilizaba a una velocidad adecuada, debió acudir a la  vía  del  falso raciocinio, con el objeto de acreditar que los principios de la  ciencia,  los  postulados  de la lógica, o las reglas de la experiencia, fueron  desconocidas,  identificando además cuál de ellas fue pasada por alto, y cuál  hubiera  sido  la  estimación ajustada para arribar a una acertada conclusión.   

          Aunque  en  el  libelo  se  anuncian  errores  por falsos juicios de  existencia  e identidad, ninguno de ellos se desarrolla, dado que el discurso se  enmarca  en  afirmar la duda sobre el presunto exceso de velocidad y la falta de  señalización  del  obstáculo,  en donde se hace palpable el descontento de la  defensa  con  la  decisión de las instancias y cómo trata de imponer su propio  criterio,  acerca  de  que  ninguna  culpa  es  atribuible  a  quien ocasiona un  accidente  por  la  defectuosa señalización de tránsito, siendo ello una mera  apreciación  personal,  la  cual  de  forma  alguna  guarda  relación  con los  posibles  errores  en  la  sentencia  que tampoco son puestos de presente por la  censora,  tal  como  lo exige el recurso extraordinario, a través de una debida  fundamentación   según   se   expuso   en   la   parte  introductoria  de  las  consideraciones.    

         De    conformidad    con    lo    expuesto    la    demanda   será  inadmitida.   

MECANISMO DE INSISTENCIA  

Al amparo del artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuando  la  Corte  decida  no  darle curso a una demanda de casación, es  procedente  la insistencia, cuyas reglas, en ausencia de disposición legal, han  sido   definidas   por   la   Sala   en   los  siguientes  términos1:   

“(ii)  La  insistencia  sólo  puede  ser  promovida  por  el  demandante,  por  ser  él a quien asiste interés en que se  reconsidere  la  decisión.  Los  demás  intervinientes en el proceso no tienen  dicha  facultad,  en  tanto  que  habiendo  tenido ocasión de acudir al recurso  extraordinario,  el  no  hacerlo  supone conformidad con los fallos adoptados en  sede de las instancias.   

          (iii)  La solicitud de insistencia puede elevarse ante el Ministerio  Público,  a  través de sus delegados para la casación penal, o ante alguno de  los  Magistrados  integrantes de la Sala de Casación Penal, según lo decida el  demandante.   

          (iv)  La  solicitud  respectiva  puede  tener dos finalidades: la de  rebatir  los argumentos con fundamento en los cuales la Sala decidió no admitir  la  demanda,  o para demostrar por qué no empece las incorrecciones del libelo,  es  preciso  que  la  Corte  haga  uso  de su facultad oficiosa para superar sus  defectos y decidir de fondo.   

          (v)  Es  potestativo  del  Magistrado  disidente  o del Delegado del  Ministerio  Público  ante quien se formula la insistencia, optar por someter el  asunto  a  consideración  de la Sala o no presentarlo para su revisión, evento  último  en  que  informará  de ello al peticionario. Así mismo, cualquiera de  ellos  puede  invocar  la  insistencia  directamente  ante  la  Sala  de  manera  oficiosa.   

          (vi)  El  auto  a  través  del  cual  no  se  admite  la demanda de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza  de  la  sentencia  de  segunda  instancia   contra   la   cual  se  formuló  el  recurso,  con  la  consecuente  imposibilidad  de  invocar  la prescripción de la acción penal, efectos que no  se  alteran  con  la  petición de insistencia, ni con su trámite, a no ser que  ella prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

A  su  turno,  como  quiera  que  la  ley no  establece  términos  para  el  trámite  de la insistencia, es preciso fijarlos  conforme  la  facultad  que en tal sentido se consagra en el artículo 159 de la  Ley 906 de 2004.   

Con tal propósito, teniendo en cuenta que la  decisión  a  través  de  la cual no se admite la demanda está contenida en un  auto  a  cuyo  enteramiento  o  publicidad debe procederse obligatoriamente, con  arreglo  a  lo  dispuesto  en sentencia C-641 del 13 de agosto de 2002, por vía  del  procedimiento  señalado  en  el  artículo 169, inciso 3, de la Ley 906 de  2004,  esto es “mediante comunicación escrita dirigida  por  telegrama,  correo  certificado, facsímil, correo electrónico o cualquier  otro   medio   idóneo  que  haya  sido  indicado  por  las  partes”,  se  establecerá el término de cinco (5) días contados a partir  de  la fecha en que se produzca alguna de las anteriores formas de notificación  al  demandante,  como  plazo  para que éste solicite al Ministerio Público o a  alguno  de  los  Magistrados  integrantes  de  la  Sala,  si  a  bien  lo tiene,  insistencia en el asunto.   

A su vez, teniendo en cuenta que el examen de  la  solicitud  de  insistencia  supone  un  estudio ponderado de la misma, de la  demanda,  del  auto por el cual no se admitió y de la actuación respectiva, se  otorgará  al  Ministerio  Público  o  al  Magistrado interesado un término de  quince  (15)  días  para  el  examen de la temática planteada, vencido el cual  podrán  someter  el  asunto  a discusión de la Sala o informar al peticionario  sobre su decisión de no darle curso a la petición.   

         En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR   la  demanda   de   casación   presentada  por  la  defensa  de  José  Alonso  Mesa  Ocampo.   

         Contra  esta  decisión,  de  conformidad  con  lo  dispuesto en el  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004,  es  facultad  del demandante elevar  petición de insistencia.   

Notifíquese y cúmplase,  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

            

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                     SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ             

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO           MARÍA DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS               

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                                JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Auto  del 12 de diciembre de 2005 (radicado 24.322).     

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