37222(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso n.º 37222  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 382-  

Bogotá. D.C., veintiséis (26) de octubre de  dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

Decide  la  Sala  si es procedente admitir la  demanda  de  casación presentada por la defensora de JESID MARTÍNEZ MARTÍNEZ,  contra  la  sentencia  dictada  el 22 de junio del año en curso por el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca,  que  confirmó  el  fallo  emitido  por  el Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Pacho  Cundinamarca  por  el  delito  de homicidio  simple.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El 21 de febrero de 2009, a las dos de la  tarde  aproximadamente,  en el establecimiento denominado EL BUEY, ubicado en al  barrio  San  José  de  Neira  del  Municipio  de  Ubaté  (Cundinamarca), JESID  MARTÍNEZ  MARTÍNEZ  causó la muerte a José Oliverio Grande Méndez, mediante  el uso de arma blanca.   

2.  El 22 de febrero de 2009, ante el Juzgado  Promiscuo  Municipal  de  Tausa  con  función  de  garantías, se llevó a cabo  audiencia  preliminar  de  legalización  de  captura  y  la  fiscalía formuló  imputación  por  el  delito de homicidio en estado de ira e intenso dolor, a la  que   se   allanó   el   implicado,   a  quien  dejó  en  libertad1.   

En audiencia del 13 de mayo de 2009, luego de  presentado  el  escrito  de  acusación  con  allanamiento  a cargos2,  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de Ubaté con funciones de conocimiento señaló vulnerado  el  principio  de  legalidad  en  cuanto  no  advirtió  que el imputado hubiese  actuado  en  estado  de  ira  e  intenso  dolor.  En  consecuencia,  improbó el  allanamiento  y  ordenó  devolver  las  diligencias  al ente instructor para el  cumplimiento    de    la   actuación   respectiva3.   

Contra  esa  determinación la fiscalía y la  defensa  interpusieron  recurso  de  apelación que fue desatado por el Tribunal  Superior  de  Cundinamarca en providencia del 27 de julio siguiente, resolviendo  anular   todo   lo   actuado   a   partir   de  la  diligencia  de  allanamiento  inclusive4.   

En  audiencia  preliminar  realizada  el 8 de  octubre  de  2009,  ante  el Juzgado Penal Municipal con funciones de control de  garantías  de Ubaté, el fiscal formuló imputación por el delito de homicidio  simple  contra  JESID  MARTÍNEZ  MARTÍNEZ  y  luego de un receso le imputó la  misma  conducta  punible  en  estado  de  ira  e  intenso dolor, cargo al que se  allanó  el imputado, a quien se le impuso medida de aseguramiento de detención  en  el  sitio  de  residencia y se le otorgó permiso para trabajar, en el lugar  allí  indicado5.   

El 6 de noviembre del mismo año, la fiscalía  presentó  escrito  de  acusación  ante  el  Juez Penal del Circuito de Ubaté,  quien  se  declaró  impedido para actuar conforme a la causal 6ª del artículo  56  de  la  ley 906 de 2004, mediante auto del 26 de febrero de 20106.   

El  14  de  abril  del mismo año el Tribunal  aceptó  el  impedimento  y  ordenó enviar las diligencias al Juzgado Penal del  Circuito            de           Chocontá7.   

El mencionado despacho llevó a cabo audiencia  de  verificación  de  allanamiento a cargos el 17 de junio siguiente, en la que  dispuso  anular  parcialmente  lo  actuado a partir del acta correspondiente por  ausencia  de  los elementos probatorios que conduzcan a aceptar la diminuente de  la  ira,  pues se desconoce el motivo que llevó al procesado a quitarle la vida  a  la  víctima8.   

La   defensa   recurrió   la  decisión  y  posteriormente  presentó  desistimiento  que el Tribunal aceptó en providencia  del      12      de      julio      de      20109.   

El  29  de  octubre  de  2010  el  Juez Penal  Municipal  de Ubaté impartió aprobación a la imputación que por el delito de  homicidio  simple  formuló la fiscalía, cargo al que se allanó el imputado, a  quien  se  le  impuso  medida de aseguramiento en el lugar de residencia y se le  concedió  permiso para trabajar únicamente en el predio de la finca del señor  Emilio  Guzmán,  en  la  vereda San Antonio, Municipio de Guachetá10.   

La  Fiscalía presentó escrito de acusación  con  aceptación  de  cargos  el  9  de  noviembre  del  mismo  año11 ante el Juez  Penal  del  Circuito  de  Ubaté,  quien  por auto del 11 de noviembre siguiente  remitió  las  diligencias  a  su  homólogo de Chocontá, en atención a que el  Tribunal   ya   había   aceptado   su  impedimento12.   

En audiencia celebrada el 13 de diciembre del  año  en  mención,  el  Juez  Penal  del  Circuito  de  Chocontá manifestó su  impedimento  para  tramitar  el  asunto, porque en anterior oportunidad conoció  del  mismo  e  hizo  pronunciamiento  de  fondo;  por tanto, dispuso remitir las  diligencias   al   Juzgado   Penal   del   Circuito   de  Zipaquirá13.   

Ante  el  impedimento  manifestado  el  3  de  febrero  de  2011  por  el  titular de este despacho14,  el  expediente fue enviado  al   Juez   Promiscuo  del  Circuito  de  Pacho,  quien  celebró  audiencia  de  verificación  de  allanamiento  e individualización de pena el 22 de marzo del  mismo   año15.   

El  13 de mayo siguiente, profirió sentencia  mediante  la  cual  condenó  a JESID MARTÍNEZ MARTÍNEZ como autor responsable  del  delito  de  homicidio  simple. Le impuso la pena principal de ciento cuatro  (104)   meses   de   prisión   y,  por  el  mismo  término,  la  accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas, sin  derecho   a   la   suspensión   condicional   de  la  pena  ni  a  la  prisión  domiciliaria16.   

3.  El  Tribunal Superior de Cundinamarca, al  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto por la defensa del procesado,  confirmó   en   su  totalidad  la  decisión  del  A  quo17.   

LA DEMANDA  

Cargo único  

Con  apoyo en la causal segunda del artículo  181   de   la   Ley   906   de   2004,   aduce   la  libelista  el  “desconocimiento  del  debido  proceso por afectación sustancial  de     su     estructura     o    de    la    garantía    debida”.   

Frente  a  los  hechos que dieron origen a la  actuación,  comenta  que  el 21 de febrero de 2009 se presentó un altercado en  el  que  la  víctima  Jorge Oliverio Grande Méndez le mandó un botellazo a su  defendido  y lo trató con palabras soeces, situación que presenció el testigo  Alejandro  Ramírez  Guzmán,  quien “declaró en el  Juzgado  Penal del Circuito de Ubaté el 8 de octubre del año 2009 en el juicio  oral”,  siendo  la  prueba  más  relevante  que  lo  favorece.   

Considera  que  el  procesado  “lo  que  hizo  fue defenderse, reaccionó ante el ataque grave e  injusto  y  su  intención  no  fue  causar  ningún daño, o sea, no actuó con  dolo”.   

Agrega la demandante que también se apoya en  el   numeral   3º   del   artículo   181   ejusdem,  dado  que  el fallador de segunda instancia no tuvo en  cuenta  la  prueba  aludida  porque no se encontró en el proceso y “afortunadamente  la  suscrita  al  conocer  la defensa, adquirí  todos  los  CD’S  de  la  investigación”.   

Si la hubiese tenido en cuenta, el monto de la  pena hubiese sido inferior.   

En  ese sentido solicita se case la sentencia  recurrida.   

CONSIDERACIONES  

1.  La  Sala  inadmitirá  la  demanda que se  examina  porque  la  apoderada del procesado carece de interés para recurrir el  fallo proferido por el Tribunal Superior de Cundinamarca.   

Fuerza    reiterar,    como    en   otras  oportunidades18,  que  no  es  posible  acudir  a  la  casación,  ni al recurso de  apelación,   para  controvertir  las  sentencias  proferidas  por  la  vía  de  aceptación   de  cargos,  a  menos  que  se  verifique  el  desconocimiento  de  garantías  fundamentales,  como  lo autoriza el inciso 4º del artículo 351 de  la  ley  906  de  2004,  porque  de  otra  manera  se  estaría pretendiendo una  retractación  de  lo  aceptado  en  su  momento, en pleno desconocimiento de lo  dispuesto  en  el  inciso  segundo  del artículo 293 de la misma normativa, que  estipula:   

Procedimiento  en  caso de aceptación de la  imputación.   

(…).  

Examinado  por  el  juez  de conocimiento el  acuerdo  para  determinar  que  es voluntario, libre y espontáneo, procederá a  aceptarlo  sin que a partir de entonces sea posible la  retractación  de  alguno  de  los  intervinientes, y  convocará  a  audiencia  para  la  individualización  de  la  pena y sentencia  (subraya la Sala).   

Significa  lo  anterior  que  el  juez  debe  verificar  que  la renuncia a guardar silencio y al juicio oral es una decisión  libre,  consciente,  voluntaria,  debidamente  informada,  y  asesorada  por  la  defensa,  para  lo  cual  será  imprescindible  que interrogue personalmente al  imputado,    tal    como    lo    dispone    el   artículo   131   ejusdem.   

Por tanto, es inadmisible que quien acepta la  imputación   formulada   por  la  fiscalía  en  el  marco  de  las  señaladas  previsiones,  posteriormente  convoque  a  discusiones  orientadas  a exaltar la  inocencia    frente    a   los   cargos   previamente   aceptados   (retractación  total)  o, como ocurre en  este  caso,  a  modificar  la  modalidad  de  la conducta atribuida (retractación    parcial),    con   el  propósito  de  obtener  un  descuento  punitivo,  invocando  un estado de ira e  intenso  dolor  en  el  actuar  del  procesado al momento de cometer la conducta  punible.   

2.2.  De  la  revisión  de  la  foliatura,  específicamente  del acta de formulación de imputación de fecha 29 de octubre  de  2010, se constata que la Fiscal Seccional de Ubaté formuló imputación por  el  delito  de  homicidio  simple,  consagrado  en  el artículo 103 del Código  Penal,  cargo  que  aceptó  JESID  MARTÍNEZ  MARTÍNEZ, a quien el titular del  Juzgado  Penal  Municipal  de  la  misma  localidad  con  función de control de  garantías  interrogó  “si previo a esa aceptación  hizo  las consultas con el abogado y si dicha manifestación fue de manera libre  y    si    entiende    y    comprende    su    significado    y    consecuencias  jurídicas”  y luego de un  receso  solicitado  por  el  defensor,  la  instructora reiteró los cargos y le  indicó  al  imputado  la  posibilidad  de  allanarse.  Acto seguido, el juzgado  declaró  “legalmente hecha la imputación toda vez  que  se  explicó  al  imputado  los hechos por los cuales se le investiga y los  derechos  que  le  asisten  y éste manifestó haberlos entendido”19.   

2.3.  El trámite así impartido no se exhibe  desconocedor  de  las  garantías fundamentales del procesado, máxime cuando en  la  audiencia  de  verificación de allanamiento e individualización de pena la  juez  de  conocimiento  interrogó al procesado sobre la aceptación de cargos y  éste   manifestó   que   “entendió  los  cargos  realizados  por  la  fiscalía,  por  ello  aceptó los cargos, lo cual (sic) lo  realizó  de  manera libre, consciente y voluntaria y asesorado por su defensor,  que  no  tiene  nada  que  corregir  y  que  se  reafirma  en  su aceptación de  cargos”   La defensa  no   formuló   ningún  reparo  y  el  despacho  impartió  legalidad  a  dicha  aceptación20.   

3.  Y aún cuando la réplica de la libelista  se  muestra  inconsecuente  con  la  aceptación  de  la imputación, lo cual es  suficiente   para  inadmitir  el  libelo,  es  oportuno  mencionar  que  tampoco  exteriorizó  la  posibilidad  de  alcanzar alguno de los objetivos primordiales  del  recurso  de  casación previstos en el artículo 180 de la ley 906 de 2004,  ni  del  texto  del  libelo  se  advierte  la  necesidad  de ejercer ese control  constitucional y legal.   

Es  notorio que en la proposición del único  cargo  desatendió los presupuestos lógicos de adecuada selección de la causal  y  coherente formulación y fundamentación de la censura, al tiempo que omitió  acreditar los yerros que le enrostra al sentenciador.   

3.1.  Ha  de  decirse,  que  el  recurso  de  casación  es  un  juicio  lógico  jurídico que se formula a la sentencia para  desvirtuar  su  legalidad y se rige por diversos principios a los cuales se debe  atender   al   momento   de  elaborar  los  reproches.  Ellos  son,  (l)  El  de  sustentación  suficiente,  según  el cual la demanda debe bastarse a sí misma  para  propiciar  la  invalidación  del  fallo;  (ll)  El  de  limitación,  que  presupone  que  la  Corte  no puede entrar a suplir los vacíos, ni corregir las  deficiencias  de la demanda; (lll) El de crítica vinculante, que implica que la  alegación  se  debe  fundar  en las causales taxativamente previstas en la ley,  atendiendo  a  los  requisitos de forma y contenido de cada reproche, y (lV) los  de   autonomía,   coherencia   y  no  contradicción,  que   comportan  la  postulación  independiente  de cada censura en procura de mantener la identidad  temática    y    evitar    la    entremezcla   de   argumentos   y   propuestas  excluyentes.   

3.2.  La demandante, en su lacónico escrito,  desatiende   por   completo   estas   directrices,   pues   además  de  invocar  simultáneamente  las  causales  segunda  y  tercera  del  artículo 181, que no  desarrolla,  parte  de  considerar  que  este  es  un espacio para replantear el  debate   probatorio   y  desde  su  personal  entendimiento  reprochar  que  los  juzgadores   no   tuvieron   en   cuenta  la  prueba  que  más  favorece  a  su  defendido.   

Con  esa propuesta, involucra en el enunciado  hipótesis  que  se  excluyen entre sí, dada la naturaleza e incidencia de cada  una,   pues   la   causal   prevista   en  el  numeral  2º,  hace  relación  a  irregularidades  generadoras de de nulidad, que se presenta como remedio extremo  para  restablecer  la  estructura del proceso y/o proteger las garantías de los  sujetos  procesales  error  in procedendo,  en  tanto la causal consagrada en el numeral 3º, hace referencia  a  la  violación  indirecta  de  la  ley  por  efecto de la errada apreciación  probatoria,    error    in   iudicando,  cuando  insistentemente  se  ha  dejado  dicho que en esta sede es  imperativo  observar  una  metodología  concreta,  dado  que  el  ataque  a  la  sentencia se concreta en un juicio lógico sobre su legalidad.   

Por  ello, le compete al libelista establecer  la  especie  de  errores  que  pretende  enrostrar (in  procedendo  o  in  iudicando) y, consecuente con ello,  ubicarlos  en  la causal de casación expresamente consagrada en la ley, pues en  virtud  del  principio  de  limitación,  la  Corte  no  puede  aceptar causales  distintas,  ni  examinar  ninguna  diferente  a las alegadas, como tampoco está  facultada    para   corregir,   complementar   o   modificar   los   fundamentos  argumentativos plasmados en la demanda.   

La alegación por presunto desconocimiento de  las  garantías  fundamentales  del  procesado,  debe  contener los argumentos a  través  de  los  cuales  se  evidencie,  de  manera  clara  e  indubitable,  la  ocurrencia  de  irregularidades trascendentes que inexorablemente conduzcan a la  invalidación  del  proceso,  así como el momento procesal a partir del cual se  presentó   la  actuación  concreta  que  invalida  el  rito,  conforme  a  los  principios que orientan el instituto.   

En  tanto  que  la  hipótesis prevista en el  numeral  3º  del precepto en cita, consiste en el manifiesto desconocimiento de  las  reglas  de  producción  y  apreciación  de  la prueba sobre la cual se ha  fundado  la  sentencia. Significa esto, que cuando el sentenciador desconoce las  reglas  de  producción, se  estructura  un  error de derecho por falso juicio de legalidad, porque practicó  o  incorporó  pruebas  sin  observar  los  requisitos contemplados en la ley o,  excepcionalmente,  un  falso  juicio de convicción porque valoró alguna prueba  desconociendo  las  normas  reguladoras  de  su  mérito  probatorio.  Y, cuando  desconoce   las  reglas  de  apreciación,  se  configuran  los  errores de hecho que pueden surgir a través  del   falso   juicio  de  existencia  –exclusión    o    suposición    de    una    prueba   –    falso    juicio   de   identidad  –distorsión o alteración  del   contenido  material  o  expresión  fáctica  de  un  elemento  probatorio  –  y  falso  raciocinio  –desconocimiento  de  los  parámetros de la sana crítica-.   

En  síntesis,  la demandante no demostró en  ninguna  parte  la  necesidad de un pronunciamiento de fondo para que se cumplan  los  fines  de la casación, tal como lo disponen los artículos 180, 181, 183 y  184, inciso 2º, del Código de Procedimiento Penal.   

Se  concluye  así, que como no se encuentran  causales   ostensibles   de   nulidad  ni  flagrantes  violaciones  de  derechos  fundamentales,  no  es  procedente admitir la demanda para un pronunciamiento de  mayor fondo.   

Cuestión final.  

Habida  cuenta  que  contra  la  decisión de  inadmitir  la  demanda  de  casación  presentada  por  la  defensa  procede  el  mecanismo  de  insistencia de conformidad con lo establecido en el artículo 184  de  la Ley 906 de 2004, impera precisar que como dicha legislación no regula el  trámite  a  seguir  para que se aplique el referido instituto procesal, la Sala  ha  definido  las reglas que habrán de seguirse para su aplicación21,   como  sigue:   

i)            La  insistencia es un mecanismo especial  que  sólo  puede ser promovido por el demandante, dentro de los cinco (5) días  siguientes  a  la  notificación de la providencia por cuyo medio la Sala decida  inadmitir  la demanda de casación, con el fin de provocar que ésta reconsidere  lo  decido.  También  podrá  ser  provocado  oficiosamente  dentro  del  mismo  término  por  alguno de los Delegados del Ministerio Público para la Casación  Penal  –  siempre  que el  recurso  de  casación  no  hubiera  sido interpuesto por un Procurador Judicial  –, el Magistrado disidente  o  el  Magistrado  que  no  haya  participado  en  los  debates  o  suscrito  la  providencia inadmisoria.   

ii)             La   solicitud  de  insistencia  puede  elevarse  ante  el  Ministerio  Público  a  través  de  sus  Delegados para la  Casación  Penal,  ante uno de los Magistrados que haya salvado voto en cuanto a  la  decisión  mayoritaria de inadmitir la demanda o ante uno de los Magistrados  que no haya intervenido en la discusión.   

iii)           Es potestativo del Magistrado disidente,  del  que no intervino en los debates o del Delegado del Ministerio Público ante  quien  se  formula  la insistencia, optar por someter el asunto a consideración  de  la Sala o no presentarlo para su revisión, evento último en que informará  de ello al peticionario en un plazo de quince (15) días.   

iv)            El auto a través del cual se inadmite la  demanda  de  casación  trae  como  consecuencia  la  firmeza de la sentencia de  segunda  instancia contra la cual se formuló el recurso de casación, salvo que  la insistencia prospere y conlleve a la admisión de la demanda.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

INADMITIR la demanda  examinada.   

Contra esta decisión procede el mecanismo de  insistencia,  de  conformidad  con  el artículo 184, inciso 2º, del Código de  Procedimiento Penal.   

NOTIFÍQUESE y CÚMPLASE  

JAVIER           ZAPATA  ORTIZ        

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO            JOSÉ      LEONIDAS      BUSTOS  MARTÍNEZ                               

FERNANDO        A.       CASTRO  CABALLERO           SIGIFREDO  ESPINOSA     PÉREZ                              

MARÍA  DEL  ROSARIO GONZÁLEZ MUÑOZ   AUGUSTO                                J.                                IBAÑEZ  GUZMÁN                               

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO         JULIO  ENRIQUE SOCHA  SALAMANCA                                                    

            NUBIA   YOLANDA  NOVA GARCÍA   

         Secretaria   

    

1 Fls 4  a 6 Carpeta 1.   

2 Fls  64 a 67 íd.   

3 Fl 98  íd.   

4 Fls  22 a 28 C 2 Tribunal.   

5 Fls 9  a 11 Carpeta 2.   

6 Fls  23 a 29 y 51 a 53 Carpeta 3.   

7 Fls 4  a 8 C 5.   

8 Fls  44 y 45 Carpeta 6.   

9 Fls  12 a 14 C 7.   

10 Fls  37 a 40 Carpeta 8.   

11 Fls  95 a 101 íd   

12 Fls  103 y 104 íd.   

13 Fls  31 y 32 Carpeta 9.   

14 Fls  3 a 5 Carpeta 10.   

15 Fls  35 y 36 íd.   

16  Fls  53 a 69 íd.   

17 Fls  12 a 32 C. Tribunal.   

18 Cfr  Casación No 36945 del 21 de septiembre de 2011.   

19 Fls  38 y 39 Carpeta 8.   

20 Fls  35 y 36 Carpeta 10.   

21  Providencia del 12 de diciembre de 2005. Rad. 24322.     

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