36298(27-04-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n° 36298  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta Nº 139  

Bogotá  D.C.,  veintisiete (27) de abril de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Decide  la Sala acerca de la admisión de la  demanda    de   casación   presentada   por   el   defensor   de   GABY  NADINE  REYES ÁVILA contra el fallo  del   Tribunal   Superior   de   Distrito   Judicial   de  Ibagué  (Tolima),  que confirmó el emitido en el  Juzgado  Tercero  Penal  del  Circuito  de  esa  ciudad,  mediante  el  cual fue  condenada  como  autora  de  los  delitos  de  falsedad  marcaria,  falsedad  en  documento    público   y   falsedad   en   documento   privado,   en   concurso  heterogéneo.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

1. Según se extrae  del   proceso,   en   Ibagué   (Tolima),  el 13 de septiembre de 2005, en horas de la noche, al ingresar al  conjunto  residencial  Jardines  de Navarra el automóvil marca Chevrolet Corsa,  de  placas  BOG-377, modelo  2004,    conducido    por    GABY    NADINE   REYES  ÁVILA,  agentes  del  Departamento  Administrativo de  Seguridad  requirieron  a  la citada para verificar los documentos y sistemas de  identificación  del  rodante,  gracias a lo cual se estableció que había sido  alterado        mediante       la       modalidad       de       “gemeleo”  en  los  números  de placas,  serie  y  motor,  igualándolo  con  otro de las mismas características pero en  poder   de   su   legítimo  propietario,  correspondiéndole  originalmente  al  inmovilizado    las    placas    BNR-586,        el        número        de        motor       2E0003034   y   de  chasis  8LAXF68J040004268,  vehículo inscrito en  la   Secretaría   de   Tránsito   de   Bogotá   a   nombre   de  AIG  COLOMBIA SEGUROS GENERALES  S.     A.,  reportado  como  hurtado  en  ésta  ciudad  el  12  de agosto de  2004.   

En  el momento de la retensión REYES  ÁVILA, para acreditar la legitima  tenencia  y  propiedad  del  automotor, exhibió ante los agentes la licencia de  transito      Nº     04-11001-602371A  expedida  el  3 de mayo de 2004, el SOAT  Nº  AT-1329-161891133 otorgado el 19 de agosto de 2005  por   de  Seguros  del  Estado,  el  certificado  Nº  125802  de análisis de gases emitido el 8 de enero de  2005  en  el  Centro  de  Diagnóstico  Automotor del  Tolima  Ltda., y un contrato presuntamente celebrado el  8  de  junio de 2004 respecto del citado bien, suscrito por Luis Fernando Campos  Rodríguez  y  aquélla  como  vendedor y comprador, respectivamente1.   

2.   Abierta  investigación  y  vinculada mediante indagatoria GABY  NADINE  REYES  ÁVILA,  una  vez  perfeccionada  en lo  posible  la  fase  instructiva, el mérito probatorio del sumario fue calificado  el  21  de  febrero  de 2006 con resolución de acusación en contra de ella, en  calidad  de  autora  de las conductas punibles de falsedad marcaria, falsedad en  documento  público  y  falsedad  en  documento  privado,  cometidas en concurso  heterogéneo  (Ley  599  de 2000, artículos 31, 285,  inciso       segundo,      287      y      289)2, pliego de cargos que alcanzó  ejecutoria  material  el  4  de  mayo del citado año, fecha en que la Unidad de  Fiscalías  Delegadas  ante  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué  se  abstuvo de  resolver  la  apelación  formulada por el defensor de la procesada por falta de  sustentación          del          recurso3.   

3. La siguiente fase  procesal  se adelantó en el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Ibagué, cuyo  titular,  el  15  de  abril  de  2010,  dictó  contra  la  enjuiciada sentencia  condenatoria  por  los  delitos  atribuidos, y en tal virtud le impuso las penas  principales  de  sesenta (60)  meses    de    prisión    y    multa    en   cuantía   de   dos   (2)  salarios  mínimos mensuales legales  vigentes,  así como la accesoria de inhabilidad para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  lapso de la privativa de la libertad, y le  otorgó  la prisión domiciliaría como sustitutiva de la intramural4.   

4.  Del  anterior  pronunciamiento  apeló  el  defensor  de  la  citada, y el Tribunal Superior de  Distrito  Judicial  de  Ibagué,  mediante el suyo de 3 de diciembre de 2010, lo  confirmó,  fallo  de  segunda instancia contra el cual el mismo sujeto procesal  interpuso  el  recurso  extraordinario  de casación5.   

LA DEMANDA  

5. El actor acusa al  juzgador  de  segundo  grado de “violar directamente  la  ley  sustancial  y  procedimental”  debido  a un  “error  de  existencia”  por  cuanto  dejaron  de  aplicarse  los artículos 768 y 769 del Código Civil,  así  como  el 7° y 401 del de Procedimiento Penal, lo cual habría conducido a  un    “error    de   selección   o   aplicación  indebida” de los artículos 285, 287 y 289 de la Ley  Penal Sustantiva.   

Luego  de transcribir las normas vulneradas,  en  aras  de  acreditar  el  cargo  el  censor  sostiene  que  los  funcionarios  encargados  de  la  instrucción y juzgamiento concluyeron la responsabilidad de  la  acusada  en  los  delitos  endilgados,  sin considerar que estos sólo puede  realizarlos  quien  tenga un “bagaje delictivo o una  empresa  criminal” y no una persona como su prohijada  de  “intachable  reputación  en el ámbito social,  personal, familiar, laboral y judicial”.   

Agrega  que  tampoco analizaron que aquélla  adquirió  el  automotor  de  buena  fe,  manteniendo  su  posesión  de  manera  “pacífica,  pasiva  e  ininterrumpida”  desde  el  8  de julio de 2004, y que tanto el acusador como el  juzgador   no   acreditaron   que   ella  fue  quien  alteró  los  sistemas  de  identificación  del  rodante  o  la que confeccionó los documentos que poseía  del  mismo,  los  cuales  le  fueron  entregados  por el vendedor, destacando el  censor  como  relevante  la  omisión  de  las  pruebas  con  las que pretendía  acreditar   el   irreprochable  “entorno  personal,  familiar  y laboral” de su prohijada, razones por las  que   solicita   casar   la   sentencia   para   en   su  lugar  “precluir      y      archivar      las      diligencias”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

6.  Necesario  es  recordar  que,  en  cualquier  régimen, la casación  atiende  a  unos  fines  superiores  cuales  son  la reparación de los agravios  inferidos  a  las  partes  en la sentencia recurrida, la efectividad del derecho  material  y  de  las  garantías  fundamentales  de  los  intervinientes  en  la  actuación,  y  la  unificación  de  la jurisprudencia  (Ley   600   de   2000,  artículo  206).   

Sin embargo, ello de ninguna manera significa  que  la naturaleza de este mecanismo sea de libre configuración, desprovisto de  todo  rigor, y que tenga como objetivo abrir un espacio procesal semejante al de  las  instancias  para  prolongar  el  debate respecto de los puntos que han sido  materia  de  controversia,  pues  ha  de  resaltarse  que  en  la proposición y  desarrollo  del  recurso  el  censor debe sujetarse a las causales taxativamente  señaladas  en el ordenamiento procesal y con observancia de los presupuestos de  lógica  y  argumentación inherentes a cada motivo de impugnación, persuadir a  la  Corte de que con la decisión atacada se ha originado el quebranto de alguna  de aquellas finalidades.   

En efecto, dado que el recurso extraordinario  de  casación  es  de  naturaleza  rogada  y  está  sometido  al  principio  de  limitación,  la  demanda  tiene que elaborarse con el debido acatamiento de los  requisitos  establecidos  en  el  artículo  212 de la Ley 600 de 2000, esto es,  respetando  las  reglas  de formulación, desarrollo y demostración del cargo o  los cargos de que trata el artículo 207 de la misma obra.   

Esas  exigencias  no  rinden  tributo  a  un  insustancial   formalismo,   sino  que  guardan  armoniosa  dependencia  con  el  carácter  restringido  de  este mecanismo, en cualquiera de sus modalidades, en  el  que  la  pretensión de examinar la legalidad y constitucionalidad del fallo  atacado  no  puede  quedar circunscrita a un escrito de libre formulación, sino  que,  por  el  contrario,  debe  estar  respaldada  por  un contenido mínimo de  claridad  y  coherencia  que  permita  entender  el  vicio  o  los vicios que se  denuncian, así como la identificación de sus consecuencias.   

En  el asunto que concita la atención de la  Sala,  con evidente incomprensión de los fines fundamentales de la casación, y  absoluta  desatención de las exigencias que gobiernan cada una de sus causales,  en  la  escueta  y  parca argumentación expresada en la demanda suscrita por el  censor,  se  pide  enervar la condena sin presentar una propuesta seria que goce  del  rigor  necesario  acerca  de  la  probable  ocurrencia  de  dislate  alguno  materializado   en   la   actuación   o   en   la   sentencia  emitida  por  el  Tribunal.   

7.  De  entrada es  obligatorio  precisar  que  de  conformidad  con lo normado en el inciso 1º del  artículo  205  de  la  Ley  600 de 2000, estatuto vigente para la época en que  ocurrieron  los hechos aquí debatidos en la circunscripción territorial de los  mismos,  el  recurso  extraordinario  de  casación  resulta  viable  contra las  sentencias  proferidas  en  segunda  instancia  por los tribunales superiores de  distrito   judicial  y  por  el  Tribunal  Penal  Militar  respecto  de  delitos  reprimidos   con  pena  privativa  de  la  libertad  cuyo  máximo  exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  emitido  por  los  aludidos despachos o el delito por el que se procede consagra  una  sanción  privativa de la libertad de ocho años o  inferior,  el  inciso  tercero  del  citado  precepto  faculta   a  la  Sala  para  discrecionalmente  admitir  las  demandas  de  casación que cumplan con los demás  requisitos, desde que sea necesario para el desarrollo  de la jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

Lo  anterior  siempre y cuando el impugnante  señale  la  razón por la que es imperioso el pronunciamiento de la Corte, como  máxima  autoridad  de  la  jurisdicción  ordinaria,  bien  para  restaurar una  prerrogativa  de  rango  superior,  caso en el cual es menester que acredite con  claridad    y    objetivamente    tal   pretermisión   indicando   las   normas  constitucionales   que  protegen  el  derecho  invocado  y  la  forma  como  fue  desconocido  en  la  decisión  recurrida;  o bien para actualizar o unificar la  jurisprudencia,  evento  en  el que le asiste la carga de argumentar el por qué  la  decisión tiene la doble utilidad de zanjar el debate y servir de norte a la  actividad judicial.   

7.1. En  el  presente  evento  las  conductas  punibles  de  las  que  se ocupó este proceso son falsedad marcaria,   falsedad   en   documento  público  y  falsedad  en  documento  privado  (Ley 599 de 2000,  artículos  285-2°, 287 y 289,        modificado  el  primero  por  la  Ley 813 de 2003,  artículos     3),     para    los    cuales,  en su orden, que estaba  prevista  para  la  fecha  de  los  sucesos unas penas máxima de  prisión   de   apenas   ocho  (8)   y  seis  (6)  años,  montos  inferiores al establecido como límite  en  el  artículo  205  de  la  Ley 600 de 2000, luego el recurso extraordinario  sólo   era   posible   a  través  de  la  casación  excepcional,  modalidad que  no fue propuesta por el demandante.   

En  efecto,  en  la  interposición  y en la  sustentación  de  este  mecanismo  el  censor omitió precisar que acudía a la  impugnación  discrecional  en procura de que la Sala acogiera el libelo con los  fines  atrás  señalados,  siendo  necesario además destacar que en desarrollo  del  escrito  los  argumentos  del  actor  no  pasan de una lacónica, confusa e  imprecisa  postulación  de  un solo cargo en el que tácitamente se alude a una  probable  violación  directa  de la ley sustancial, con arraigo en el artículo  207-1°  de  la ley 600 de 2000, debido a la exclusión de ciertos preceptos y a  la   consecuente  aplicación  indebida  de  otros,  empero,  el  demandante  no  desarrolla   tal  propuesta,  dejándola  en  la  simple  alusión,  para  luego  consignar  que  razones  que  aluden  a  una  presunta  falta  de valoración de  circunstancias  fácticas como la buena fe de su representada y el irreprochable  comportamiento  social  y  personal  de  ésta,  el  que  a la vez reconoce como  carente  de demostración por omisión en el recaudo de las pruebas orientadas a  ese fin.   

Dicho  de  otra  forma, el actor no sólo no  dedicó  segmento  alguno de sus razonamientos a explicar con meridiano rigor el  por  qué  se justificaba el pronunciamiento reclamado a la Sala, sino que en el  único  reproche  no  distingue entre la violación directa y la indirecta de la  ley  sustancial, y ambas vías de cuestionamiento, en las que es posible invocar  diferentes     y     excluyentes     vicios     in  iudicando  (no  denunciados  por  el  censor),  las  igualó con la causal tercera,  escenario  propio  para  la  demostrar  yerros  de  estructura, como la supuesta  omisión  en  la  práctica  de  pruebas  (que tampoco  fueron establecidas por el libelista).   

7.2.  De  tiempo  atrás  tiene  precisado  la  Corte  que una disertación con la que se aspire a  persuadirla  acerca  de la procedencia de la casación  discrecional,  debe  estar  dirigida  a hacerle ver la  necesidad  de  su  pronunciamiento,  en  forma  tal  que si se trata de pedir la  restauración  de  un  derecho de rango constitucional, le corresponde al censor  señalar  el  o los que fueron desconocidos, indicar las normas constitucionales  y/o  legales  que  los  protegen  y la determinación que debe adoptarse para su  salvaguarda.  Y  si  el  motivo  invocado es el desarrollo de la jurisprudencia,  debe  puntualizar  el  tema jurídico que requiere definición o precisión, sea  porque  es  nuevo  o porque existen posiciones opuestas que deben ser unificadas  para   la   acertada   solución   del   asunto   debatido   y  frente  a  casos  futuros.   

Adicionalmente,   dado   que   el  recurso  extraordinario  de  casación obedece al principio de limitación, y ostenta una  naturaleza  eminentemente  rogada, la demanda tiene que elaborarse con el debido  acatamiento  a  los  requisitos  formales establecidos en el artículo 212 de la  Ley  600  de  2000, esto es, respetando las reglas de formulación, desarrollo y  demostración   del   cargo   o  los  cargos  de  que  trata  el  artículo  207  ibídem.   

Lo  anterior  porque  no  podría entenderse  cumplido  el  requisito  de  sustentación,  de  manera  que  si  se  reclama el  pronunciamiento  de la Sala sobre la protección de los derechos fundamentales o  un  específico  tema,  es  apenas  elemental  que  la censura le permita a esta  Corporación  examinar  en  concreto  uno  o los dos puntos que la habilitan. En  otras  palabras,  debe  haber perfecta conformidad entre la justificación de la  casación    excepcional    (desarrollo    de    la  jurisprudencia   y/o   protección   de   garantías  fundamentales),  el  cargo o los cargos que se formulen contra la sentencia y, por  consiguiente, el fundamento de los mismos.   

Esto  en  razón  de  que  la  casación, en  cualquiera  de  sus  modalidades  y  en  cualquier  régimen,  se insiste, es un  recurso  de  ámbito  restringido  en  el  que  la  pretensión  de  examinar la  legalidad  y constitucionalidad del fallo impugnado no puede quedar circunscrita  a  un  escrito  de  libre  formulación,  sino que, por el contrario, debe estar  respaldada  por  un  contenido  mínimo  de  claridad  y  coherencia que permita  entender  el  vicio  o los vicios que se denuncian, así como la identificación  de sus consecuencias.   

En  el  presente  asunto  es palmario que el  memorialista  incumplió  la  aludida carga, limitándose a elaborar un memorial  que  ni siquiera sería apto para sustentar el recurso vertical en la medida que  no  contiene  de  manera  expresa  y  clara  una tesis antagónica con la que se  pretenda  derruir  los  fundamentos  de  la condena, y en lo que respecta a esta  sede  no  ofrece  el  señalamiento  de  un  concreto  error  in procedendo o in  iudicando  vinculado  con alguno de los fines por los que es viable la casación  discrecional.   

8. En conclusión,  ante  el  precario  alcance  e  insubsanable  falta  de  rigurosidad  del  cargo  formulado,  resulta  necesario  insistir  en  que  en  esta  sede, en orden a la  admisión  del  respectivo  escrito,  antes  que  exigencias  formales lo que se  reclama   es   la  presentación  de  planteamientos  lógicos  y  concluyentes,  orientados  a  formular  y  demostrar,  con  trascendencia  sustancial,  que  la  declaración  de  justicia  objeto  de impugnación, la cual arriba ungida de la  doble  presunción de legalidad y acierto, se profirió al interior de un juicio  fundado  en  errores de hecho o de derecho manifiestos, o viciado de nulidad por  graves  irregularidades,  falencias  claramente  diferenciadas en sus contenidos  materiales,  alcances y efectos, y que reclaman el correspondiente control legal  o constitucional y los correctivos pertinentes.   

Los  principios de sustentación suficiente,  limitación,  crítica  vinculante,  autonomía  de las causales, coherencia, no  exclusión  y  no  contradicción,  ha  sido  dicho  por  la Corte, en cualquier  régimen,    gobiernan    la   casación.   Los   dos   primeros   (sustentación  suficiente  y limitación),  derivan  del  carácter  dispositivo del recurso, e implican que la demanda debe  bastarse  a  sí misma para propiciar la invalidación del fallo, y que la Corte  no    puede    entrar    a    suplir    sus   vacíos,   ni   a   corregir   sus  deficiencias.   

El  de crítica vinculante, presupone que la  alegación  debe  fundarse  en las causales previstas taxativamente por la misma  normatividad,  y  que  se somete a determinados requisitos de forma y contenido,  dependiendo  de  la  causal  invocada.  Y  los  de  autonomía,  coherencia,  no  exclusión   y  no  contradicción,  implican  que  el  discurso  debe  mantener  identidad  temática,  y  ajustarse  a  los  requerimientos  básicos de lógica  general y lógica jurídica.   

La inobservancia de esos requerimientos, como  ocurre  en  el presente caso, impide la demostración clara y contundente de uno  cualquiera  de  los yerros previstos por el legislador como motivo enervante del  fallo,  y veda a la Sala su avance hacia el estudio de los fundamentos fácticos  o  jurídicos  de  la  sentencia  atacada,  pues  en  atención  al principio de  limitación,  y  dado  el  carácter  rogado  y dispositivo de la casación, las  deficiencias  del  libelo  no pueden ser enmendadas, ni asignarse otro sentido a  la  expresa  pretensión  del  demandante, la cual debe tener un objeto preciso,  claro,  definido y coherente, regido por causales específicas señaladas por la  ley,  con  cargos  que  han  de  adecuarse a éstas, los cuales se deciden en un  nuevo  fallo,  diverso  en  objeto  y contenido del proferido por el juzgador de  segunda instancia.   

Por  lo  tanto,  cuando  en  la  demanda  de  casación,  que  no  es  de  libre  factura,  se  desatienden los requerimientos  argumentativos  y de trascendencia orientados a derruir las disposiciones de las  sentencias  de  primero  y  segundo  grado,  imbricados  como  unidad  jurídica  inescindible  en  todo  aquello  que  no  se  contradicen,  o cuando se yerra en  señalar  de  manera  lógica  y  concluyente  el  objeto  de  lo  censurado, la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede ser otra que su inadmisión, por la  manifiesta  ausencia  de  requisitos para una adecuada fundamentación, al tenor  de lo normado en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

9.  Lo anterior no  impide  a  la  Corte  precisar  que  no  observa  que  con ocasión del trámite  procesal  o del fallo impugnado, se hubiese vulnerado los derechos fundamentales  inherentes   a   la   procesada   GABY  NADINE  REYES  ÁVILA, como para que sea necesario el ejercicio de la  facultad  legal  oficiosa  que  le  asiste  para conjurar algún atentado de esa  estirpe.   

En  mérito  de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal,   

RESUELVE:  

NO   ADMITIR  la  demanda de casación presentada por el defensor de  GABY  NADINE REYES ÁVILA de  acuerdo con las razones plasmadas en el presente proveído.   

Contra  esta  decisión  no  procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO   CASTRO   CABALLERO                                            SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                                        MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

           Cita  Medica   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                                               JULIO       ENRIQUE      SOCHA  SALAMANCA   

TERESA RUIZ NÚÑEZ  

Secretaria  

    

1  Cuaderno principal, folios 1-44, 56-58 y 66.   

2  Ídem, folios 24, 25, 48-51, 89 y 107-116.   

3  Cuaderno de la Fiscalía 2ª Instancia, folios 4-8.   

4  Cuaderno principal, folios 204-223.   

5  Cuaderno del Tribunal, folios 8-18 y 34-40.     

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