36310(26-10-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso n.º 36310  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

MAGISTRADO PONENTE  

AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN  

Aprobado: Acta No. 382-  

Bogotá,  D. C., veintiséis (26) de octubre  de dos mil once (2011)   

MOTIVO DE LA DECISIÓN  

La Sala examina los presupuestos jurídicos,  lógicos   y   argumentativos,   expuestos   por  la  apoderada  de  la  señora  INGRID   LISDANE   MENDOZA   BUITRAGO,   con  el  fin  de  resolver  sobre  la  admisión  de  la  demanda de  casación  propuesta  contra  la  sentencia del 29 de noviembre de 2010, dictada  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cúcuta, que  confirmó   la   condenatoria   a   cargo  del  Juzgado  1  Penal  del  Circuito  Especializado adjunto de la misma ciudad.   

HECHOS  

1.  El  día  1  de  mayo  de  2007,  siendo  aproximadamente  las  18:50,  en  el  sector de la Avenida 3 con calle 8, Barrio  Latino  de  la  ciudad  de  Cúcuta, las autoridades de policía practicaron una  requisa  al vehículo de servicio público, placas URH-464 afiliado a la empresa  Radio  Taxi  Cone,  conducido  por  el  señor  Bladimir  Antonio Ruiz quien les  manifestó    que    sus    acompañantes,   identificados   como   Merlen    Mauricio    Castro    Arciniegas    e    Ingrid    Lisdane  Mendoza,  poco antes lo habían abordado amenazándolo  con  un  arma de fuego. En el bolso que portaba la mujer fue hallado un revolver  marca  Smith-Wesson,  calibre  38  largo,  niquelado,  número  interno  49014 y  externo ACR440 y dos cartuchos marca Indumil.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1.  El 2 de mayo de 2007 la Fiscalía 1  de  la  Unidad  de  Reacción  Inmediata  de  Cúcuta,  profirió resolución de  apertura   de   instrucción   y   ordenó   la   vinculación  de  Merlen  Mauricio Castro Arciniegas e Ingrid  Lisdane           Mendoza           Buitrago1,  a  quienes una vez oídos en  indagatoria,  la  Fiscalía 9 Delegada ante los Jueces Penales del Circuito, les  resolvió      la      situación      jurídica2  -4  de  mayo  de 2007- con la  imposición  de  medida  de  aseguramiento  consistente en detención preventiva  como presuntos autores responsables del delito de secuestro simple.   

2.   El  21  de  diciembre  de  2007 se  calificó   el   mérito   del   sumario  en  la  modalidad  de  resolución  de  acusación3  en calidad de coautores de la conducta punible de secuestro simple  (artículo  168  del Código Penal, modificado por la Ley 733 de 2002, artículo  primero),  en concurso material heterogéneo con el de porte de armas de defensa  personal  (artículo  365  del Código Penal), providencia que cobró firmeza al  ser  declarado  desierto  el  recurso  de apelación interpuesto -16 de enero de  20084-.   

3.   Una  vez  evacuada la etapa del juicio, el 9 de agosto  de  2010  el  Juzgado  1  Penal  del  Circuito  Especializado Adjunto de Cúcuta  profirió  sentencia  en  la  que declaró a los acusados Merlen Mauricio Castro  Arciniegas     e     Ingrid     Lisdane     Mendoza  Buitrago  penalmente  responsables, de los punibles de  secuestro  simple,  en  concurso heterogéneo con porte ilegal de armas de fuego  de  defensa  personal,  y  les impuso una pena principal de 12 años, 6 meses de  prisión,  multa  de  600  salarios  mínimos legales mensuales vigentes para el  año  2007  y  la  accesoria  de inhabilitación para el ejercicio de derechos y  funciones  públicas  por  el  mismo  tiempo  de  la  pena principal5.   Por  perjuicios  morales  les  impuso  el  pago  del  equivalente a 5 s.m.l.m.v. y se  abstuvo   de   condenar  por  perjuicios  materiales.  Les  negó  el  mecanismo  sustitutivo  de  la  suspensión  condicional  de  la ejecución de la pena y la  prisión domiciliaria.   

4. La decisión fue apelada por la defensa y  confirmada  el  29  de noviembre de 2010 por la Sala Penal del Tribunal Superior  de          la          misma          sede6.   

LA DEMANDA  

La     apoderada    de    Ingrid  Lisdane  Mendoza Buitrago acusó la  sentencia  de  segunda instancia y para el efecto, propuso un cargo al amparo de  la   causal   primera,   cuerpo   segundo  del  artículo  207  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de  2000:  violación  indirecta  de la ley sustancial por  error  de  hecho  por  falso  juicio  de existencia; escrito que en sus diversas  acometidas  es  un  memorial  de  instancia,  impreciso y confeccionado en forma  genérica,  por  lo  que  la  Sala  condensará  la censura en sus aspectos más  sobresalientes:   

El   yerro   del   fallador   consistió  en“  haber  ponderado equivocadamente los elementos  de  convicción  allegados  al proceso, de forma tal que ello lo haya inducido a  dar   por   establecido   un  hecho  ostensiblemente  contrario  al  que  emerge  nítidamente  de  las  pruebas, como lo fue las mismas contradicciones entre los  sabuesos   y   la  propia  víctima  BLADIMIR  ANTONIO  RUIZ  GALVIS7”.   

Considera  que  con  la  prueba  allegada al  proceso  se  estableció  que  no  existió  el  delito  de secuestro simple; la  omisión  de  los  juzgadores  recayó  en  el  testimonio  de  Julián Sánchez  López8,  aportado  en la etapa del juicio y quien manifestó conocer tanto  a  los  acusados  como  a  la presunta víctima; que se movilizaba en el taxi la  noche  de  los  hechos  y  que  unos  y  otros  trabajan juntos, pues el taxista  “alias toro” era justamente quien les sugería a qué atacar.   

La  censura  también  lo  hace consistir en  “[n]o  dar  por  demostrado  estándolo,  que  los  policías    captores    entraron    en    franca    contradicción    en    sus  testimonios”,  pues  estos  aseguraron  que  estaban  atracando  al  vigilante  del  parque;  sin  embargo,  Juan  Carlos  Duarte Rico  –celador-, contrario a lo  sostenido, dijo que no fue objeto de ningún despojo.   

No  cita preceptos vulnerados y solicita que  se case la sentencia y se proceda a dictar la de reemplazo.   

CONSIDERACIONES  

1.    La    inadmisión    de la demanda.   

La   Sala   ab  initio  indica  que  los  ataques formulados contra la  sentencia  de  segundo  grado no reúnen los mínimos requisitos exigidos por el  legislador  para  darle curso y en consecuencia, inadmitirá la demanda teniendo  en cuenta las múltiples irregularidades propuestas:   

1.1.   Si  bien,  se  refirió  al primer  motivo   de   casación   (se  le  imponía  citar  los  preceptos  sustanciales  vulnerados)  y  escogió  la  vía indirecta bajo la senda de error de hecho por  falso  juicio  de existencia,  faltó  en  forma abierta a la lógica argumentativa exigida. Lo presentado como  yerro  no es más que su particular percepción de la forma en que ha debido ser  fallado el proceso.   

Ese  ejercicio,  eventualmente,  puede  ser  admisible  en  sede  de  las dos fases que conforman la estructura básica de un  proceso  como  es  debido,  pero  es  extraño en la del recurso extraordinario,  precisamente  por  esta  condición, que lo descarta como una tercera instancia,  en  donde la Corte no cumple como un superior funcional de los jueces llamados a  dirimir los conflictos entre los asociados.   

Así,  la  casación constituye un juicio de  legalidad  contra  la  sentencia  del  tribunal,  si  se demuestra que de manera  frontal,  patente  o  manifiesta,  ha  desconocido  la  Constitución  o la ley,  verificación  que  se  logra  exclusivamente  con  la  indicación  y prueba de  precisos  errores,  lo que no sucedió en este caso. Cuando la sentencia llega a  la  Sala  de  Casación  Penal se encuentra cobijada por la doble presunción de  acierto  y  legalidad,  como  que  válidamente  puede inferirse que hubo muchas  oportunidades  para  que  los  jueces,  ya  de  oficio, ora por petición de los  sujetos  procesales,  corrigieran  las  irregularidades  que  se hubiesen podido  cometer.   

En  ese  contexto,  es  carga del impugnante  derruir  esa  doble  presunción,  lo  cual no puede hacer a través de posturas  subjetivas,  sino  con  la  indicación  y demostración precisa de específicos  errores cometidos y su trascendencia en el sentido de la decisión.   

1.2.  Cuando  se  censura  una sentencia por  violación   indirecta,  es  necesario  que  se  identifique cuál es el error ostensible y manifiesto en que  incurrió  el  fallador,  cuál su trascendencia, esto es, demostrar cómo de no  haberse  acaecido,  la  sentencia habría sido totalmente distinta y a favor del  procesado.  Asimismo, debe ser claro el impugnante en precisar cuál es la forma  del  yerro  que invoca, esto es, si el error fue de hecho o de derecho y en qué  estriba el mismo.   

Tratándose   del   primero   de   ellos  -el   de   hecho   al  que  se  acudió-   es   menester   que   en  forma  coherente,  estructurada  y  sin  ambigüedades,  señale  si  ello  tuvo  lugar  por  falso juicio de existencia,  identidad  o  raciocinio.  Cada  uno de estos yerros difiere sustancialmente del  otro,    y   resulta   inadmisible   –como  sucedió  en  este caso- que bajo un  mismo cargo se confundan unos con otros.   

1.3.  La censora faltó al principio de  autonomía  que rige el recurso extraordinario pues entremezcló diversas formas  de     ataque,     el     falso     juicio     de    existencia,    –el  elegido-  y  el  de  raciocinio  –el  argumentado-,  pues  no  obstante  anunciar ataque por  vía  del  primero,  parte de su argumentación pretendió torpemente efectuarla  por   el   segundo.    Una   muestra  de  ello9:   

“Como  consecuencia  de  haber  ponderado  equivocadamente los elementos de convicción calificados”.   

Y, más adelante,  

“…Como  (sic)  es,  que  el funcionario  judicial  omite  dar  apreciación,  en  el  sentido  de no encuadrar, que si un  pasajero  totalmente ajeno a los hechos, se baje del vehículo taxi en el parque  a  comprar  cerveza,  y éste mismo más adelante aparezca en el mismo vehículo  taxi,  a  pocas  cuadras interceptado por la policía como sospechosos, entonces  realmente  que fue lo que paso (sic)? Pues sencillo en ningún momento JULIAN se  bajó  del  auto, por tanto permaneció en el mismo,10”.   

La  cita  en  referencia,  se traduce en una  muestra  del  sentido  común  que  exhibe  la  casacionista,  la  que se ofrece  refractaria   al   falso   juicio   de  existencia  que  pretendió  argumentar.   

1.4.  Ahora, si la demandante estaba en  desacuerdo  con  el  ejercicio  intelectivo  realizado  por  los juzgadores para  deducir  de  los  aludidos medios de convicción la responsabilidad penal de los  encausados,  valoración  que  tal  como  se  ha  venido sosteniendo, debió ser  intentada  acudiendo  a  la  demostración  de  falsos raciocinios, le resultaba  forzoso  indicar  con exactitud el medio de prueba en el que habría recaído el  yerro,  lo  que  expresamente  dice y se dedujo de aquél, el mérito persuasivo  otorgado  por el juzgador, el postulado lógico, la ley científica o la máxima  de  la  experiencia  que  fueron  desconocidos  junto  con  los  que a su turno,  debieron  considerarse,  la  norma  de  derecho  sustancial  que  indirectamente  resultó  excluida o indebidamente aplicada y, por último, la trascendencia del  error  en el fallo, de tal manera que sea posible llegar a la convicción de que  de   haber   sido   valorado  de  manera  diversa,  la  decisión  habría  sido  sustancialmente diferente, exigencias, ignoradas por completo.   

1.5.  Pero la falta de técnica no se quedó  ahí,  pues  cuestionó  con  vehemencia  y  fue  la constante en la demanda, la  veracidad  del  testimonio  de  la  víctima  Bladimir  Ruiz  Galvis al señalar  “y  contradice  la propia versión de BLADIMIR RUIZ  GALVIS,  supuesta víctima (…) por tanto en la declaración (…) al hacer ver  que  se  trata  de  una  carrera,  encaja  bien en su coartada, pues hábilmente  aprovechándose  en  ese  momento  se  baja rápido del taxi y le hace ver a los  jóvenes  que  no estaban con sus cinco sentidos puestos, hace ver que arreglaba  a   los  policiales  quedándose  los  aquí  implicados  dentro  del  vehículo  taxi11”,  lo que le  está  proscrito  en sede de casación pues lo susceptible de ser cuestionado es  la  evaluación  del  grado de credibilidad de la prueba por parte del juzgador,  siempre  que  se demuestre que el sentenciador quebrantó alguna de las leyes de  la  sana  crítica,  exigencias  que  en nada satisfizo.  Obsérvese:    

“…haber  ponderado  equivocadamente los  elementos  de  convicción  allegados  al proceso, de forma tal que ello lo haya  inducido  a dar por establecido un hecho ostensiblemente contrario al que emerge  nítidamente  de  las  pruebas, como lo fue las mismas contradicciones entre los  sabuesos   y   la  propia  víctima  BLADIMIR  ANTONIO  RUIZ  GALVIS12”.   

1.6.   De  cara  al  falso  juicio  de  existencia,  no  se  ocupó  el  censor  de  precisar  si lo era por suposición  material  u  omisión.   En  uno  u  otro  sentido,  el casacionista estaba  obligado  a: (i) identificar el medio de prueba que en  su  criterio  se  omitió  o  se  supuso;  (ii)  establecer la incidencia de esa  omisión  o suposición probatoria en la decisión que se controvierte y a favor  del  interés que se presenta, lo cual comporta la necesidad de demostrar que el  fallo  atacado no se preserva con otros elementos de juicio y (iii) demostrar de  qué  forma  se violó la ley sustancial con ese defecto de apreciación, ya sea  por aplicación indebida o falta de aplicación.   

1.7. Como se puede apreciar son innumerables  los   desatinos  de  la  demandante  al  presentar  como  argumentos,  opiniones  subjetivas  y  abstractas  sin  ninguna  posibilidad de transformar el fondo del  asunto  de  acuerdo a sus pretensiones, con total apartamiento de los postulados  que  gobiernan  la  casación,  entre  los  que  se  encuentran los de claridad,  taxatividad,  coherencia,  precisión,  objetividad,  transcendencia, los cuales  fueron ignorados en forma absoluta.   

La  censora parte de la hipótesis de que el  juez  de  casación  necesariamente  admita  como  irrefutable  su  apreciación  probatoria  y  le imponga determinado valor suasorio13:   

“…y  por  ende  nunca  fue víctima del  supuesto  delito  de  secuestro,  ya que este hacía parte de la banda criminal,  como  lo  dejo (sic) claro el otro ocupante del taxi para el día de los hechos,  como     lo     fue    JULIAN    SANCHEZ    LOPEZ14”   

De  los  cargos  y  su desarrollo, fácil es  advertir,  que  el  libelo  está  dirigido  a  hacer  prevalecer  su particular  valoración  sobre  la  argumentación  del  tribunal,  con  la  pretensión  de  alcanzar  un  fallo  de  naturaleza  absolutoria, tesis inadmisible en tanto los  análisis  de  las  partes  solamente  son eso y en modo alguno demostración de  equivocaciones u omisiones de quien concluye en sentido diverso.   

1.8.  Con  todo,  bien  está  decir, que la  casacionista  erró en la argumentación que le sirvió de soporte por cuanto el  Ad  quem  no  excluyó  en  su  proceso  de valoración el testimonio de Julián  Sánchez  López  sino  muy por el contrario, lo tuvo en cuenta, distinto es que  le  hubiera  restado credibilidad a su dicho cuando afirmó que: “a  pesar  de  la  postrera aparición de JULIAN SANCHEZ quien quiso  respaldar  la versión de los encartados, dicha exposición, conforme lo sostuvo  el  señor  juez  de  instancia  no  es  merecedora  de credibilidad15”.   

Estos  múltiples  desaciertos,  como  ya se  anunció, le impiden a la Sala admitir la propuesta.   

1.9.  Finalmente,  la  Corte  ha revisado la  actuación  y  no ha encontrado causales de nulidad ni flagrantes violaciones de  derechos  fundamentales,  razón  por  la  cual  no  puede penetrar al fondo del  asunto oficiosamente.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE  

Primero.  INADMITIR  la   demanda   de   casación   presentada  por  la  defensora  de  Ingrid Lisdane Mendoza.   

Contra  esta  decisión  no  procede ningún  recurso.   

En     consecuencia,     DEVOLVER  la  actuación  al  tribunal  de  origen.   

NOTIFÍQUESE Y CÚMPLASE  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO           JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO    ESPINOSA    PÉREZ                                                                                                

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ      AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

LUIS       GUILLERMO      SALAZAR  OTERO             JULIO             ENRIQUE            SOCHA  SALAMANCA                                              

Nubia Yolanda Nova García  

Secretaria  

    

1 Cfr.  folio 10 cuaderno original 1.   

2 Cfr.  folios 21-33 ib.   

3 Cfr.  folios  246-255 ib.   

4 Cfr.  folio 264 ib.   

5 Folios  286-311 cuaderno original 2.   

6 Folios  6-13 cuaderno del tribunal.   

7 Cfr.  folio 3 de la demanda.   

8 Cfr.  ib.  “…el  que  no  narra con mucha precisión los hechos para el día de la  captura  de  los aquí implicados, en razón a como el mismo lo manifestó no se  hallaba con los cinco sentidos bien puestos…”.   

9 Cfr.  folio 3 de la demanda.   

10 Cfr.  folio 4 de la demanda-   

11 Cfr.  folio 3 de la demanda.   

12 Cfr.  folio 3 de la demanda.   

13  Ib.   

15   Cfr.   folio   12   cuaderno   del  tribunal.     

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