36924(30-05-12)

2012

Asistente Jurídico Inteligente

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Proceso     n.º  36924   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No.206  

Bogotá D.C., treinta (30) de mayo de dos mil  doce (2012).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado LUIS EDUARDO ZULUAGA ARCILA,  contra  la  sentencia de segundo grado de 24 de febrero de 2011 mediante la cual  el  Tribunal  Superior  de Bogotá confirmó la proferida por el Juzgado Décimo  Penal  del Circuito Especializado del mismo Distrito Judicial, por cuyo medio lo  condenó  como  autor del concurso de delitos de homicidio en persona protegida,  concierto  para  delinquir agravado, así como fabricación, tráfico y porte de  armas de uso privativo de las fuerzas armadas.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

Hacia las ocho y media de la noche del 15 de  enero  de  2004,  en  la  calle  22 entre carreras 32 y 33 del barrio Ospina del  municipio  del  Carmen de Viboral-Antioquia, dos individuos pertenecientes a las  autodefensas    campesinas    del    Magdalena    Medio,   Frente   “José  Luis  Zuluaga”, comandados por  LUIS    EDUARDO    ZULUAGA   ARCILA,   alias   “Mc  Guiver”,  utilizando  armas de fuego con silenciador  dieron  muerte  a  LUZ  AÍDA  GARCÍA  QUINTERO,  profesora  que  prestaba  sus  servicios  en  esa  localidad,  afiliada  a  la  Asociación  de Institutores de  Antioquia   

La  Fiscalía  General  de la Nación abrió  formal  investigación  penal  en  contra  de, entre otros, LUIS EDUARDO ZULUAGA  ARCILA,  y  luego  de vincularlo a través de indagatoria, mediante proveído de  27  de  julio  de  2009,  le  resolvió  la  situación  jurídica con medida de  aseguramiento   de   detención   preventiva,   sin  beneficio  de  la  libertad  provisional,  como  probable  autor  del  concurso  de  delitos  de homicidio en  persona  protegida, concierto para delinquir agravado y porte ilegal de armas de  fuego de uso privativo de las fuerzas armadas.   

Ante la manifestación del procesado, avalada  por  su defensor, de acogerse a los beneficios de la sentencia anticipada, el 25  de  marzo  de  2010 se llevó a cabo la diligencia de formulación y aceptación  de  cargos  por  los referidos ilícitos, por ello, el Juzgado Décimo Penal del  Circuito  Especializado de Bogotá, mediante sentencia de 10 de septiembre de la  anualidad  en  cita  condenó  a LUIS EDUARDO ZULUAGA ARCILA como responsable de  los   mismos,   a  las  penas  de  doscientos  setenta  y  cuatro  (274)  meses,  veinticuatro  (24)  días  de  prisión,  multa  de  dos mil setecientos (2.700)  salarios  mínimos  legales  mensuales vigentes, ciento doce (112) meses, quince  (15)  días  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones  públicas,  así  como  a la privación del derecho de tenencia y porte de armas  por el lapso de quince (15) años.   

En  la  misma  decisión,  por  encontrarse  incriminado  postulado  al  régimen  de  la  Ley  de Justicia y Paz, se ordenó  remitir  copia  de  la  misma  a  la  Unidad  Nacional  de  la Fiscalía y a los  Magistrados encargados de la aplicación de esa preceptiva.   

Finalmente,   en  virtud  del  recurso  de  apelación  interpuesto  por  el  defensor,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  mediante  proveído de 24 de febrero de 2011 confirmó íntegramente la condena,  razón   por   la   cual   insiste   el   mismo   sujeto  procesal  al  impugnar  extraordinariamente   con   la   respectiva   demanda   de  casación,  de  cuya  admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Propone un cargo por violación directa de la  ley  sustancial,  al  dejar  de  aplicar  el  Tribunal  la  garantía  de  la no  agravación  punitiva  establecida  en  los  artículos  31  de la Constitución  Política  y  215  de  la  Ley 600 de 2000, pese a reconocer que el a  quo erró en la argumentación para no  conceder  al  incriminado la rebaja del 50% de la pena por razón de acogimiento  a sentencia anticipada.   

Señala que el juzgado al tasar la pena sólo  rebajó   el   40%  basándose  en  la  gravedad  de  la  conducta   y  los  antecedentes  del  procesado,  criterios  propios  del  artículo 61 del Código  Penal   sin   considerar    el   grado   de   colaboración   frente  a  la  administración  de  justicia,  en  tanto que el Tribunal al corregir tal error,  con  argumentos  ajenos  a  los  considerados  en primer grado, sí analizó esa  colaboración    para    mantener    ese   40%   y   negar   el   50%   que   se  pretendía.   

Por  lo  tanto,  solicita  a  la Corte casar  parcialmente  la  sentencia  a  fin  de  reconocer  la  rebaja de la mitad de la  pena.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

Estima  la  Sala  que  le asiste interés al  recurrente para interponer   

recurso  de  casación  ante  la  identidad  temática  con  sus  alegaciones  en el recurso ordinario de apelación, pues su  pretensión  en  ambas  sedes  se  relaciona  con el reconocimiento de una mayor  rebaja  punitiva  por  razón  de  la  aceptación  de cargos de su defendido al  acogerse a la sentencia anticipada.   

También se observa que el defensor acudió a  la  causal  primera  de casación para denunciar la violación directa de la ley  sustancial  dada  la  infracción  del  principio  de  reforma  peyorativa,  sin  embargo,  el  desarrollo  que  le  imprime  a  la  censura resulta a todas luces  desafortunado  con  la  técnica  que  rige esta extraordinaria sede casacional,  porque  si  bien  anhela  el otorgamiento de la rebaja de la mitad de la pena no  dedica  espacio  a  explicar  la  forma  en  que  el  Tribunal  desconoció  tal  garantía, quedándose en el simple enunciado.   

La  Sala  ha reconocido que al confrontar el  principio  de  non  reformatio  in  pejus,  previsto  en  el  inciso 2° del artículo 31 de la Constitución  Política  frente  al  al  de  legalidad, prevalece, porque en el sentenciado no  pueden  recaer  los efectos de los yerros en que incurren los funcionarios en la  labor de administrar justicia.   

En  ese  sentido,  se  ha  precisado  que la  interdicción  de reforma peyorativa no sólo está supeditada a agravar la pena  impuesta  si  condenado es apelante único, sino a desmejorar su situación  al  sorprendérsele  con argumentos ajenos a lo debatido, lo que impone analizar  tal  garantía  en  términos cuantitativos y también en aspectos cualitativos,  cuando   por   ejemplo,   por   parte   del  Ad  quem  se  introducen  temáticas de las cuales el recurrente  no  ha  tenido  oportunidad de ejercer el derecho de contradicción.1   

Pero    en    este    caso, el libelista  no  ajusta  el  cargo  al principio lógico de razón  suficiente    en   cuanto   no   explica           metódicamente     el     yerro     judicial     con     una    argumentación  que se baste a sí misma,  pues  sólo  a  manera  de  epígrafe  se duele que el  Tribunal   sólo   redujo  el  40% de la sanción, sin  señalar  porqué  LUIS  EDUARDO  ZULUAGA ARCILA era merecedor a la máxima  rebaja                   permitida.2   

Además, desdeña el criterio judicial según  el  cual  la  rebaja “hasta la mitad” no  es  un parámetro pétreo o inamovible, sino ponderado y gradual  según  la  fase procesal, el grado y eficacia de la colaboración prestada para  realizar  los  fines de justicia, en lo cual se debe analizar la economía en la  actividad  estatal  dado  el ahorro de esfuerzos técnicos, humanos y temporales  en  la  labor  de  demostrar la materialidad del delito y la responsabilidad del  incriminado.   

El Tribunal tras destacar que el a  quo para no acceder a la máxima rebaja  punitiva  solicitada  “erróneamente  se  fundó en  algunos  de  los  criterios de ponderación para determinar la pena a la luz del  artículo  61  del  C.P., en uso de expresiones como: la gravedad, la existencia  de  antecedentes  en  contra  del procesado”, pasó a  valorar  el  grado  de colaboración de ZULUAGA ARCILA para evitar el desgate de  la   administración   de   justicia   resaltando   las  vicisitudes  procesales  presentadas  en  los  seis  años que trascurrieron desde el acaecimiento de los  hechos,  así  como  el lapso de cinco meses desde que aquél fue indagado hasta  que  hizo  manifiesto  su  deseo  de  acogerse  al fallo anticipado ad    portas    del    cierre   de   la  investigación,  parámetros  que lo llevaron a mantener la rebaja del 40% de la  pena.   

Sin  embargo,  el aspecto relacionado con el  marco  temporal  en  el curso de la actuación en el cual ZULUAGA ARCILA hizo la  manifestación  de  aceptar  los cargos no fue un argumento novedoso o inusitado  utilizado  por el superior para sorpréndelo porque deviene claro que el juez de  primer  grado  para  arribar  a  la  conclusión de que la pena debía rebajarse  únicamente  en  el  40% advirtió que la solicitud de formulación de cargos se  había  dado   estando  la investigación en la etapa de instrucción y que  ese  solo hecho no era suficiente para el otorgamiento del máximo de reducción  punitiva.   

Así  las  cosas,  encuentra  la Sala que el  libelo  acusa  las  graves  fallas  destacadas, que no pueden en modo alguno ser  enmendadas  por  la Corporación, pues lo impide el principio de limitación que  rige  el  trámite  casacional, imponiéndose su no admisión de conformidad con  lo dispuesto en el artículo 213 de la Ley 600 de 2000.   

Finalmente es oportuno resaltar que la Sala  no  observa  con  ocasión  del  trámite  procesal  o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos  o garantías del procesado LUIS EDUARDO ZULUAGA ARCILA  como  para  que  se hiciera necesario el ejercicio de la facultad legal oficiosa  que le asiste a fin de asegurar su protección.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala  de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta  por  el  defensor   

del  procesado  LUIS EDUARDO ZULUAGA ARCILA,  por las razones dadas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

       Notifíquese    y  cúmplase.   

JOSÉ       LEONIDAS       BUSTOS  MARTÍNEZ            

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                 

SIGIFREDO          ESPINOSA  PÉREZ                     MARÍA   DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  MUÑOZ                        

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                     LUIS            GUILLERMO           SALAZAR  OTERO                                       

JULIO  ENRIQUE  SOCHA SALAMANCA                  JAVIER ZAPATA ORTIZ   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Cfr.   Proveídos   de   15   de   mayo   de   2003  (radicación   15868); 28 de febrero de 2007 (radicación 26087) y de 21 de  abril de 2010 (radicación 33418), entre otros.   

2  La  Sala  desde  la  providencia  de  8  de  agosto  de  2008 (radicación 25306) ha  señalado  que en casos regidos por la Ley 600 de 2000 cuando se dé el trámite  de  sentencia  anticipada,  la  reducción de pena que corresponde aplicar es la  del  artículo 351 de la Ley 906 de 2004, al regular en forma más favorable dos  institutos  procesales  análogos:  la  sentencia anticipada y el allanamiento a  cargos,                                   en                                  su  orden.                         

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