36912(14-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso     nº  36912   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrada Ponente:  

MARÍA    DEL    ROSARIO   GONZÁLEZ   DE  LEMOS   

Aprobado Acta No. 331.  

Bogotá  D.C., septiembre catorce (14) de dos  mil once (2011).   

  VISTOS  

La Sala acomete el estudio de los requisitos  de  admisibilidad  de  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el apoderado  especial  de  NELSON ENRIQUE GARCÍA ACERO,  “contra  la sentencia condenatoria de  primera   instancia,   proferida  por  el  JUGADO  PRIMERO  PENAL  DEL  CIRCUITO  ESPECIALIZADO   DE   BUCARAMANGA,   el   pasado   siete  de  abril  de  dos  mil  diez”,  a través de la cual se impuso al mencionado  ciudadano  pena  de  prisión  y  sanción  pecuniaria  como  coautor penalmente  responsable  del  concurso  de  delitos  de extorsión agravada y concierto para  delinquir agravado.   

HECHOS  

Aproximadamente  desde  el  mes de agosto de  2006  y  hasta  julio  de  2007,  a  varios  empresarios  y comerciantes del eje  petrolero  en  Barrancabermeja  les  fue  solicitada  por  parte de miembros del  Bloque  Bolívar  de  las autodefensas, entre quienes se encontraba NELSON  ENRIQUE  GARCÍA  ACERO, la entrega  de  altas  sumas  de  dinero  a  cambio  de  su  seguridad  personal y la de sus  negocios,  so pena de atentar contra sus vidas, a cuyos requerimientos varias de  las  víctimas  accedieron.  Posteriormente los afectados pusieron los hechos en  conocimientos de las autoridades.   

ACTUACIÓN  PROCESAL   

En  audiencia  celebrada  ante  el  Juzgado  Primero  Penal  Municipal  de  control  de  garantías  de  Barrancabermeja  fue  declarada  la legalidad de la captura de NELSON ENRIQUE  GARCÍA  ACERO, oportunidad en la cual la Fiscalía le  imputó  la  comisión  del  concurso  de delitos de extorsión y concierto para  delinquir  agravado,  a  la  cual  no  se  allanó.  En  la  misma diligencia, a  instancia  del  ente  acusador  le  fue  impuesta  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva  en  establecimiento  carcelario  sin  derecho a libertad  personal.   

          El  19  de  febrero de 2009 se realizó audiencia de formulación de  acusación,  en  la  cual la Fiscalía acusó a GARCÍA  ACERO  como coautor del concurso de delitos que sirvió  de  fundamentó  a  la medida de aseguramiento, amén de coautor de los punibles  de  porte  ilegal  de  arma  de  fuego  de  defensa  personal y hurto calificado  agravado.   

          Surtido  el  debate  oral,  el  Juzgado  Primero  Penal del Circuito  Especializado  de  Bucaramanga  profirió  fallo el 7 de abril de 2010, por cuyo  medio  condenó  a  NELSON ENRIQUE GARCÍA  a  dieciocho  (18)  años  de  prisión y multa por valor de 3.002  salarios  mínimos  legales  mensuales, y a la accesoria de inhabilitación para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el  mismo lapso de la  sanción  privativa  de libertad, como autor penalmente responsable del concurso  de    delitos    de    extorsión    agravada   y   concierto   para   delinquir  agravado.   

          En  la  misma  oportunidad  lo  absolvió  por los punibles de porte  ilegal  de  arma  de fuego de defensa personal y hurto calificado agravado. A su  vez  le  negó  tanto  la  condena  de  ejecución  condicional como la prisión  domiciliaria sustitutiva de la intramural.   

Impugnado   el   fallo   del   a  quo  por  la  defensa,  el  Tribunal  Superior  de  Bucaramanga  lo  confirmó  mediante  sentencia del 13 de julio de  2010.   

EL  LIBELO   

Inicialmente   advera   el   defensor  que  “la  causal  invocada  como  principalísima  es  la  violación  del  principio  NON  BIS  IN  IDEM,  y  que mediante pronunciamiento  judicial   la   Corte   cambio   (sic)   favorablemente    el    criterio    jurídico    respecto    de   la  punibilidad”.   

Acto   seguido   plantea:  “En  primer lugar me refiero al exceso en la calificación jurídica,  lo  cual  conllevaría  a  una  nulidad, en la causal se incurrió por parte del  acusador  (sic) y orientó a  que  la  instancia  de  conocimiento  –  falladora  –  dejara  desprovista  tal  situación,  pese  a  que, el escenario fáctico no se  enmarcaba   en   la   tipificación   enrostrada   a   mi  prohijado”;    también    dice    que    se    violó    el   principio   non   bis   in   ídem  y  que  comentará  “aspectos  relacionados  con  el quantum  punitivo  y  dosificación  de  la pena con incidencia directa de la reparación  que    trata    el    artículo    269    del   ordenamiento   penal”.   

          Luego  de  analizar  la  estructura  típica del delito de concierto  para  delinquir,  el actor refiere que su asistido no integraba ninguna sociedad  delincuencial,  pues  no  medió  un  pacto  o convenio con los otros coautores,  amén  de  que  no  se  acreditó  ánimo  de  permanencia,  ni distribución de  acciones y responsabilidades.   

          También  dice  que  el fallo de primer grado carece de motivación,  circunstancia que vulnera el derecho de defensa de su patrocinado.   

          De  otra  parte  señala  que  la  conducta  de la cual fue víctima  Gladys  Ardila  Pinzón  ya  había  sido  sancionada  mediante fallo dictado el 13 de febrero de 2009 por el  Juzgado   Tercero   Penal   Municipal   con   funciones   de   conocimiento   de  Barrancabermeja.   

          Finalmente  argumenta  que  si  en  Colombia  se acoge el sistema de  “asperación”  (sic)  o  acumulación   jurídica   de   penas,   erró   el  a  quo   al   tasar   la   pena,   pues  “parte  del  mínimo  de  la  infracción  que  reporta la pena mayor  – EXTORSIÓN –  que  es  de 16 años de prisión, no  obstante,  que  en la misma sentencia aduce que no se reportan circunstancias de  mayor  o  menor punibilidad, sin motivación alguna aumenta en dos años la pena  de  prisión  a  imponer y en igual sentido procede con la multa; sin contemplar  las  personalidades  de los acusados, considera que con su actuar los condenados  afectaron   los   bienes   jurídicos  de  la  libertad  de  autodeterminación,  patrimonio      económico      y      la     seguridad     pública”.   

          Agrega   que   al   ser   dosificada   la   pena  se  acudió  a  la  “teoría   de   la   suma   aritmética”,    motivo    por    el    cual   se   impone   redosificar   la  sanción.   

A  partir  de  lo  expuesto,  el  demandante  solicita  a  la Sala revocar el fallo de primer grado a fin de que se reformado,  absteniéndose   de   condenar   por   el  delito  del  cual  resultó  víctima  Gladys  Ardila  Pinzón a fin  de  asegurar  el principio non bis in ídem, y redosificar la pena impuesta al sentenciado.   

CONSIDERACIONES DE LA SALA  

          Como  el propósito primordial de la acción de revisión se orienta  a  remover  la  intangibilidad  inherente  a  la  cosa juzgada, el legislador ha  dispuesto  como  condición  de  admisibilidad del libelo dirigido a tal fin, el  cumplimiento  de  exigentes y específicos requisitos contenidos en el artículo  194 y siguientes de la Ley 906 de 2004.   

Dado  que este mecanismo procede únicamente  contra  providencias  que  hayan  cobrado  ejecutoria  (fallos,  resoluciones de  preclusión  de  la  investigación  o  autos de cesación de procedimiento), es  deber  del  actor  anexar  a  la  demanda  copia  de las decisiones de primero y  segundo  grados  cuya  revisión pretende, junto con la respectiva constancia de  su ejecutoria.   

Además, es imperativo invocar alguna de las  causales  taxativamente  regladas  en el artículo 192 de la citada legislación  procesal, cuyo texto es el siguiente:   

“Artículo 192.  Procedencia.   La   acción   de   revisión  procede  contra     sentencias    ejecutoriadas, en los siguientes casos:   

1.            Cuando se haya condenado a dos (2) o más  personas  por  un mismo delito que no hubiese podido ser cometido sino por una o  por un número menor de las sentenciadas.   

2.             Cuando  se  hubiere  dictado  sentencia  condenatoria  en proceso que no podía iniciarse o proseguirse por prescripción  de  la  acción, por falta de querella o petición válidamente formulada, o por  cualquier otra causal de extinción de la acción penal.   

3.             Cuando   después   de   la  sentencia  condenatoria  aparezcan hechos nuevos o surjan pruebas no conocidas al tiempo de  los    debates,   que   establezcan   la   inocencia   del   condenado,   o   su  inimputabilidad.   

4.            Cuando después del fallo absolutorio en  procesos  por  violaciones  de derechos humanos o infracciones graves al derecho  internacional  humanitario,  se  establezca  mediante decisión de una instancia  internacional  de  supervisión  y  control  de derechos humanos, respecto de la  cual   el   Estado   colombiano  ha  aceptado  formalmente  la  competencia,  un  incumplimiento  protuberante  de las obligaciones del Estado de investigar seria  e  imparcialmente  tales  violaciones. En este caso no será necesario acreditar  existencia   de   hecho   nuevo   o   prueba   no  conocida  al  tiempo  de  los  debates.   

5.            Cuando  con posterioridad a la sentencia  se  demuestre,  mediante decisión en firme, que el fallo fue determinado por un  delito del juez o de un tercero.   

6.            Cuando  se demuestre que el fallo objeto  de  pedimento  de  revisión se fundamentó, en todo o en parte, en prueba falsa  fundante para sus conclusiones.   

7.            Cuando mediante pronunciamiento judicial,  la  Corte  haya  cambiado  favorablemente el criterio jurídico que sirvió para  sustentar  la  sentencia condenatoria, tanto respecto de la responsabilidad como  de    la    punibilidad”    (subrayas   fuera   de  texto).   

Evidente resulta, en primer término, que si  la  acción  de  revisión  pretende  remover  la  cosa  juzgada  de  la cual se  encuentran  revestidas las decisiones ejecutoriadas de índole definitiva, no se  aviene  con  dicha  teleología  que  el  actor  dirija su actividad únicamente  contra  el  fallo  de  primer  grado,  desconociendo que también el Tribunal de  Bucaramanga  dictó  sentencia,  la  cual,  al  no  ser  impugnada  en  sede  de  casación, se tornó inmutable.   

En  segundo  lugar,  es  equivocado  que sin  invocar  alguna causal de revisión el libelista únicamente se limite a ofrecer  nuevos  argumentos  o  reiterar  los  ya  formulados,  como si se tratara de una  prolongación   de   los   debates   propios   de   las   instancias.   

En  tercer  término se tiene que tampoco el  defensor  aporta  junto  con  la  demanda  copia del fallo atacado, esto es, del  proferido  por  el  Tribunal, y tanto menos allega la correspondiente constancia  de ejecutoria.   

En  cuarto  lugar  lugar, es evidente que el  actor  confunde  las  causales  del  recurso  de casación con las propias de la  acción   de   revisión,   pues   la  alegación  de  quebrantos  al  principio  non  bis in ídem o yerros en  la   dosificación  de  la  pena,  así  como  la  denuncia  de  errores  en  la  apreciación  probatoria  corresponden  a  la  impugnación casacional y no a la  acción de revisión.   

          Sobre    el   particular   ha   puntualizado   la   Sala1 que la acción  de  revisión  no reviste un carácter subsidiario o alternativo, a la manera de  entender  que  cualquier  vicio procedimental, irregularidad sustancial, defecto  probatorio  o  yerro  de  valoración  judicial  pueda tener ubicación en dicho  trámite, así ello se haya propuesto o no en sede de casación.   

No.   Todo   lo   contrario,   en  nuestra  sistemática  penal  claramente se han diferenciado la acción de revisión y el  recurso  extraordinario  de  casación, dentro de una teleología, fundamentos y  alcances  completamente diferentes, que parten, en una distinción elemental, de  que  el segundo remite a decisiones no ejecutoriadas, al tanto que la primera, y  de  allí  surge  su  especificidad,  busca derrumbar el principio básico de la  cosa juzgada.   

Resulta   lógico   que   ambos  comporten  escenarios  diferentes  en  punto  de  su  trascendencia,  pues en el recurso de  casación  se  busca  atacar  la  legalidad y certeza del fallo, mientras que la  acción  de  revisión  propugna  por  discutir la justicia de la decisión y el  principio de verdad material que ha de animarla.   

Entonces, no es procedente atacar por vía de  la  acción  de  revisión  aspectos  atinentes  a  la  legalidad  del  trámite  procesal.   

También ha precisado la Corte Constitucional  sobre el tema abordado:   

“La casación no  puede  confundirse  con  la  acción  de  revisión, aunque ambas sean medios de  impugnación  extraordinarios,  pues  en  la primera se cuestiona la juridicidad  del  fallo, es decir, la estricta observancia de la ley y la Constitución, y en  la  segunda  se  cuestiona  la  decisión  judicial  porque  la  realidad  allí  declarada  no  corresponde a la verdad objetiva o real, debido al surgimiento de  hechos  nuevos que no se conocieron durante el trámite del proceso penal y que,  necesariamente, inciden en ella.   

“De  ahí que se  haya    afirmado   que   la   casación   tiene   como   objetivo   ‘desvirtuar  la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad’, en  tanto    que   ‘en   la  revisión,  el  objetivo  es  desvirtuar la presunción de verdad, que ampara la  cosa  juzgada;  por  ello en la revisión, no hay lugar, a considerar errores in  iudicando,  ni  in  procedendo,  los  que  se enmarcan dentro de las causales de  casación,  ni vicios sobre las pruebas soportes de la sentencia, ora por falsos  juicios  de  existencia,  o  de  falsos  juicios  de identidad, o por errores de  derecho  por falsos juicios de legalidad. En la revisión, la controversia gira,  entre  verdad  formal  o  verdad  jurídica  y  la verdad real, o acontecimiento  histórico      realmente      dado’”2.    

          Como  según lo establecido en la ley, la acción de revisión no se  encuentra  instituida  para  debatir  nuevamente  los  elementos  de  prueba que  sirvieron  de  fundamento a una decisión judicial con tránsito a cosa juzgada,  amén  de  que  tampoco corresponde a una instancia adicional dentro del proceso  judicial,  observa  la  Sala  que  si la pretensión de la defensa se orienta en  este  asunto  a  provocar  una  nueva apreciación del asunto sin contar con las  exigencias  dispuestas  taxativamente en la ley procesal penal, su propósito es  diverso    del    instituido    por    el    legislador   para   este   trámite  especial.   

Así las cosas, habida cuenta que la demanda  incumple  fundamentalmente  los  requisitos  dispuestos  en  el  numeral 3º del  artículo  194  de  la Ley 600 del 2000, se impone su inadmisión de conformidad  con lo previsto en el artículo 195 del mismo estatuto.   

En  mérito de lo expuesto, la CORTE SUPREMA  DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

         INADMITIR  la  demanda  de  revisión  presentada  por  el defensor del  sentenciado  NELSON  ENRIQUE GARCÍA ACERO,   de   conformidad   con  las  razones  consignadas en la anterior motivación.   

Contra  esta  decisión  procede  recurso de  reposición.   

Cópiese,      notifíquese      y  cúmplase.   

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                            JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                        MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE  LEMOS   

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                        JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Providencia   del   24   de   abril   de   2008.   Rad.   28581,   entre  muchas  otras.   

2  Sentencia C-252 de 2001.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *