36914(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso     nº  36914   

CORTE   SUPREMA   DE  JUSTICIA   

SALA   DE   CASACIÓN  PENAL   

Magistrado Ponente:  

JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA  

Aprobado Acta No. 340  

Bogotá D.C., veintiuno (21) de septiembre de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Decide la Sala acerca de la admisibilidad de  los  fundamentos  lógicos  y  de  adecuada  argumentación  de  la  demanda  de  casación  presentada por el defensor del procesado LUIS MIGUEL BADILLO PERALTA,  contra  la  sentencia de segundo grado de 15 de febrero de 2011 mediante la cual  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  confirmó  la proferida por el Juzgado  Segundo  Penal  del  Circuito  del  mismo  Distrito  Judicial, por cuyo medio lo  condenó como autor del delito de uso de documento falso.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL  

El  aspecto  fáctico fue presentado por los  juzgadores así:   

“Asegura   YOLIMA   TAPIAS  CAMACHO  en  representación  del  FONDO  NACIONAL  DEL  AHORRO,  como  Jefe de Grupo Control  Ciudadano  y  Disciplinario, Quejas y Reclamos, que el día 4 del mes de febrero  del  año  2005,  el  afiliado  LUIS  MIGUEL BADILLO PERALTA en su condición de  empleado  de la entidad ESE Centro de Salud de Galapa-Atlántico-, radicó en la  oficina  de  Cesantías  la  solicitud  de retiro parcial de sus cesantías para  mejora   de  vivienda,  y  para  tal  efecto  adjuntó  entre  otros  documentos  Certificado  de  Tradición  y Libertad correspondiente al número de matrícula  Inmobiliaria  040-125544,  impreso  el  20 de enero en la Oficina de Registro de  Instrumentos  Públicos  de  esta  ciudad,  el  cual según concepto del Jefe de  División  de  Cesantías  genera  duda  en  cuanto  a  su  autenticidad  al ser  comparado con patrones originales”.   

La  Fiscalía  General de la Nación abrió  formal  investigación penal y vinculó a través   de   indagatoria   a   BADILLO  PERALTA.  Al no ser imperioso resolverle la situación jurídica conforme con la  normatividad   adjetiva   de   2000,   al   momento   de  calificar  el  mérito  sumarial,  mediante providencia de 23 de mayo de 2007  emitió  en  su  contra  resolución  de  acusación  por  el  delito  de uso de  documento  falso,  decisión que adquirió firmeza el 23 de julio del mismo año  en  esa  instancia  al  no  ser objeto de impugnación.   

La fase del juicio  la   adelantó   el   Juzgado   Segundo  Penal          del         Circuito         de         Barranquilla,  despacho  que  luego  de  surtir  el  acto público de juzgamiento, a través de sentencia de 10    de   agosto   de   2010     condenó     a    LUIS  MIGUEL  BADILLO  PERALTA como autor  del   punible   objeto   de   acusación,  a  la  pena  principal  de veinticuatro  (24)   meses   de   prisión,  así  como  a  la sanción accesoria de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas  por  el    mismo    lapso,  concediéndole la  suspensión condicional de la ejecución de la pena.   

En   virtud   del  recurso  de  apelación  interpuesto   por   el   defensor  del  incriminado,  el  Tribunal  Superior  de  Barranquilla  mediante  sentencia de 15 de febrero de 2011 confirmó la condena,  razón   por   la   cual   insiste   el   mismo   sujeto  procesal  al  impugnar  extraordinariamente  tal  proveído  con  la respectiva demanda de casación, de  cuya admisibilidad se ocupa la Sala.   

LA DEMANDA  

Postula un cargo por violación indirecta de  la  ley  sustancial debido a un error de hecho por falso raciocinio que llevó a  la   aplicación   indebida   de   los   artículos   9°   y   12  del  Código  Penal.   

Explica que los falladores se equivocaron al  valorar   el   “peso   probatorio”  del  certificado  de tradición 040-125544 aportado por su defendido  para  el trámite del retiro de cesantías parciales, por cuanto entendieron que  su  aducción  era  motivo  suficiente  para  estructurar el dolo y tenerlo como  autor  del  delito  en cuanto no poseía bienes que justificaran la realización  de unas mejoras locativas.   

Para el defensor, se desconoció el postulado  lógico  relacionado con que si una persona reclama un dinero que le pertenece y  que  ha sido producto de sus ahorros, como la cesantía, le asiste el derecho de  darle la destinación que mejor le parezca.   

Agrega  que  al  exigir  la captadora de ese  dinero  un  trámite  o  requisito,  ello no condiciona la mente del reclamante,  quien  siempre  está movido por el deseo de recuperar algo que es suyo y por lo  cual se ha sacrificado en el trabajo.   

Que  si  bien  el certificado en mención es  “de dudosa procedencia”,  su  representado  no  tenía la intención de infringir la ley, pues el elemento  volitivo     estaba    condicionado    sólo    a    reclamar    lo    que    le  pertenecía.   

Estima   que   el   aporte  del  documento  “debió   mirarse   desde   el   punto   de  vista  desprevenido”   y   aceptar  que  era  un  trámite  secundario  para  el  enjuiciado, quien ha demostrado ser un desconocedor de ese  tema.   

Por  lo  tanto, solicita a la Corte casar el  fallo y emitir el que deba reemplazarlo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

         

Según el inciso 1º del artículo 205 de la  Ley  600  de 2000, el  recurso extraordinario de casación es viable contra  las sentencias   

proferidas  en  segunda  instancia  por  los  tribunales  superiores  de  distrito  judicial  y por el Tribunal Penal Militar,  cuando  se  proceda  por  delitos  que  tengan  señalada  pena  privativa de la  libertad cuyo máximo exceda de ocho (8) años.   

Cuando  el  fallo  de  segundo  grado  no es  emitido  por los citados tribunales o el delito por el que se procede tiene pena  privativa  de  la  libertad inferior a dicho quantum punitivo, el inciso 3º del  artículo  205  del ordenamiento adjetivo penal faculta a esta Sala para admitir  discrecionalmente   las  demandas  de  casación   que  se  ajusten  a  los  requisitos  legales  cuando  lo  considere  necesario  para  el desarrollo de la  jurisprudencia o la garantía de los derechos fundamentales.   

         

Advertido  lo  anterior,  en  este  caso  se  observa  que ante la pena de dos (2) a ocho (8) años de prisión prevista en el  artículo  291  del  Código  Penal  para  el  delito de uso de documento falso,  inferior  al  exigido en el artículo 205 de la Ley 600 de 2000 [superior a ocho  (8)   años],   el   recurso   sólo  es  posible  a  través  de  la  casación  excepcional.   

Un  deber ineludible que le correspondía al  impugnante   era   precisar   la   razón  por  la  cual  es  imprescindible  el  pronunciamiento  de  la  Corte,  sea  que  se  requiera su criterio de autoridad  acerca  de  una  determinada  figura  jurídica  o  la  urgente  unificación  o  actualización  de la jurisprudencia, así como también, indicar el por qué la  decisión  solicitada  tiene  la utilidad tanto de dar solución al asunto, como  de servir de norte en la actividad judicial.   

O  si  buscaba  asegurar  la  garantía  de  derechos  fundamentales,  debió  acreditar  igualmente tal violación e indicar  las  normas  constitucionales  que  protegen  el  derecho  invocado, y de manera  obvia,  la  forma  como  fueron  desconocidas  en el fallo recurrido.   

Aquí la precariedad demostrativa que exhibe  el  texto  de  la  demanda impide motivar la atención de la Corte acerca de las  vertientes   que   admiten   tal   vía,   sea  para  la  clarificación  de  la  jurisprudencia  a fin de emitir un pronunciamiento respecto de un tema jurídico  especial,  unificar  posturas  conceptuales  o  actualizar  la  doctrina, o para  restaurar  el  agravio de alguna garantía fundamental que le fuera vulnerada al  procesado BADILLO PERALTA.   

Ni aún el desarrollo del cargo por el yerro  fáctico  que  anuncia  (falso raciocinio) colabora en su propósito, por cuanto  no  descalifica  las  deducciones  empleadas por el juzgador y sólo se dedica a  presentar  su personal criterio, alejado así de los parámetros establecidos en  la apreciación probatoria.   

Efectivamente,  la  Sala con anterioridad ha  insistido  en  que  para denunciar un error de esta estirpe le compete al censor  acreditar  el  desafuero  intelectivo del juzgador en la valoración probatoria,  propio  del alejamiento de los postulados de la sana crítica, por lo cual ha de  resaltar  el  capricho o la arbitrariedad de las consideraciones judiciales ante  el  desconocimiento  de los principios lógicos, criterios científicos o reglas  del sentido común ya decantadas.   

Pero tal ejercicio de manera ineludible debe  tener  el  complemento  de  exhibir el postulado al que debió acudirse para una  adecuada  estimación  probatoria  a fin de que el cotejo entre el fallo con los  principios  de  la  apreciación racional de los elementos de convicción denote  una  contradicción  evidente  o  palmaria,  ejercicio  que  en manera alguna el  libelista  acometió, pues únicamente resalta que lo pretendido por su asistido  era  obtener  el dinero de su cesantía, sin que interesaran para ese efecto los  medios  utilizados,  entre  ellos,  el  aporte  del  documento  de  “dudosa procedencia”.   

Con  ello  asume  una  postura  simplemente  especulativa,  creyendo  que  podía disponer libremente del dinero al desdeñar  los  trámites  y  requisitos previstos al interior de la entidad administradora  de cesantías para los retiros de las mismas.   

Igual vacuidad se advierte cuando el defensor  para  afirmar  que  el  aporte del documento “debió  mirarse  desde  el  punto de vista desprevenido” pone  de  resalto  que  su  asistido  no  era  experto en el trámite para obtener sus  cesantías,  sin  tener  en  cuenta  que el Tribunal analizó el nivel educativo  universitario  (administrador  de empresas) de BADILLO PERALTA, aunado a que él  mismo  diligenció  el  formulario suministrado por el Fondo Nacional del Ahorro  para  tal  gestión  y  argumentó  que  el  dinero  lo destinaría a mejorar su  vivienda  en  el  municipio  de  Galapa,  aportando el certificado de tradición  apócrifo,  pues éste en realidad, según el número del registro correspondía  a  un  inmueble  del  municipio  de  Tubará  a nombre de Luis Liberato Santiago  Santiago.   

En consecuencia, el recurrente no cumple con  las  exigencias legales dispuestas para que proceda la admisión de su libelo de  casación   por   la  vía  excepcional,  además,  la  Sala  no observa con ocasión del trámite procesal o  en  el  fallo  impugnado  violación  de  derechos o garantías de alguno de los  sujetos  procesales  como  para  que  se  hiciera  necesario  el ejercicio de la  facultad   legal   oficiosa  que  le  asiste  a  fin  de  asegurar  su   protección  en  los  términos  del  artículo 216 del Código de Procedimiento Penal (Ley 600 de 2000).   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Penal de  la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

NO  ADMITIR  la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  LUIS   MIGUEL   BADILLO   PERALTA,   por   las  razones  dadas  en  la  anterior  motivación.   

Contra  esta  decisión  no procede recurso  alguno.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO              JOSÉ                               LEONIDAS                              BUSTOS  MARTÍNEZ            

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO        SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                          

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO                          MARÍA  DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE LEMOS          

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                       JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

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