36580(21-09-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36580  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrada Ponente:  

MARÍA   DEL   ROSARIO  GONZÁLEZ DE LEMOS   

                                  Aprobado acta N° 340.   

Bogotá, D. C., veintiuno (21) de septiembre  de dos mil once (2011).   

VISTOS  

Juzga   la   Sala   los   presupuestos  de  admisibilidad   de  la  demanda  presentada  por  el  defensor  de  MIGUEL  ARGÜELLO  PEÑA, por cuyo conducto  sustentó  el  recurso  de  casación  interpuesto contra la sentencia del 23 de  marzo  de  2011,  mediante la cual el Tribunal Superior de Bucaramanga confirmó  el  fallo  adoptado el 1º de diciembre de 2010 por el Juzgado Primero Penal del  Circuito  Especializado  de la misma sede, que condenó al procesado a las penas  principales  de  472  meses de prisión y multa en cuantía de 6.666,66 salarios  mínimos  legales mensuales, así como a la accesoria de inhabilitación para el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el término de 20 años, como  coautor  de  delito  de  secuestro  extorsivo  agravado,  en  concurso con hurto  calificado y agravado y porte ilegal de armas de fuego.   

HECHOS  

          Los resumió el Tribunal de la siguiente manera:   

          “Conforme  a  las pruebas practicadas en  el  juicio  oral,  se  logró  determinar  que  el  9  de  diciembre de 2009, el  ingeniero  Óscar  Fabián  Velásquez  Ariza  llegó  a la obra Nuevo Girardot,  lugar  en  el  que trabajaba, y al ingresar a su oficina pudo advertir que en la  parte  exterior  se  encontraba  Miguel Argüello, quien también laboraba en la  referida construcción, y vestía ese día una camisa azul.   

          A  los  pocos  minutos  ingresaron  al despacho dos sujetos portando  armas  de  fuego, quienes obligaron a Velásquez Ariza a abordar el vehículo de  su  propiedad,  en el que lo hicieron subir en el asiento trasero con uno de los  asaltantes,  haciéndole  además utilizar unas gafas que le impedían ver hacia  el  frente, mientras que el otro ocupó el puesto del conductor. Algunas cuadras  más  adelante  el  automotor  se  detuvo y recogieron a un tercer secuestrador,  quien  se  subió  en el asiento delantero, y respecto de quien la víctima pudo  advertir  que  vestía  camisa  azul,  y  cuya  voz  se le hizo similar a la del  trabajador Miguel Argüello.   

          Cuando  arribaron  a  una  zona rural, cambiaron las gafas de Óscar  Fabián  Velásquez  por  unas  de su propiedad, y lo hicieron caminar adelante,  advirtiéndole  que a cambio de su liberación exigían 30 millones de pesos. En  un  momento que plagiado y secuestradores quedaron a la par, pudo reconocer como  uno  de  sus  victimarios  a Miguel Argüello. Más adelante llegaron a un sitio  donde lo dejaron bajo la custodia de uno de los asaltantes.   

          Los  dos  restantes  se  llevaron  el  vehículo  de  propiedad  del  ingeniero  Velásquez  Ariza, rodante que al día siguiente apareció abandonado  cerca  del municipio de El Playón. El secuestrado entabló conversación con el  captor  que  lo  custodiaba,  a  quien convenció de que lo dejara en libertad a  cambio  de  una suma de dinero, lo que en efecto ocurrió cuando el ingeniero le  hizo  entrega  de setecientos mil pesos que retiró de un banco en la población  de Rionegro, y le prometió entregarle otra suma posteriormente”.   

ACTUACIÓN PROCESAL  

1. En audiencia preliminar realizada el 15 de  abril  de  2010  por el Juzgado 21 Penal Municipal de Bucaramanga, con funciones  de  control  de  garantías,  se  autorizó  librar  captura contra MIGUEL ARGÜELLO PEÑA.   

2. En posterior audiencia, que se celebró el  16  de  los mencionados mes y año, el Juzgado 11 Penal Municipal, con funciones  de   control   de   garantías,   legalizó   la  aprehensión  de  ARGÜELLO   PEÑA.   Ese  mismo  día  la  Fiscalía  le  formuló  imputación  por  los  delitos  de  secuestro extorsivo  agravado,  hurto  calificado  y  agravado  y porte ilegal de armas, y el juez de  garantías  profirió  en  su  contra  medida  de  aseguramiento  de  detención  preventiva.   

3.  Ante el no allanamiento a los cargos, la  Fiscalía  presentó  escrito  de  acusación contra el imputado, con base en el  cual  el  Juez  Primero Penal del Circuito Especializado de Bucaramanga celebró  el  21  de  junio  de  2010  la  respectiva  audiencia,  durante la cual el ente  investigador  atribuyó  al  procesado  los  mismos ilícitos considerados en la  audiencia de imputación.   

3. La audiencia preparatoria la llevó a cabo  el  juez  de  conocimiento  el 9 de julio del precitado año y el juicio oral lo  evacuó  entre  el  22  de  julio  y  el  10 de noviembre del mismo 2010, a cuyo  término  anunció  el  sentido  del  fallo,  precisando que sería de carácter  condenatorio.   

4. El 1º de diciembre siguiente profirió la  sentencia  anunciada,  decisión  apelada  por  el  acusado  y su defensor, pero  confirmada  por el Tribunal Superior de Bucaramanga  con el fallo del 23 de  marzo de 2011.   

4. Atendiendo el sentido del pronunciamiento  de   segunda   instancia,  la  defensa  acudió  al  recurso  extraordinario  de  casación, presentando el respectivo libelo.   

LA  DEMANDA   

          Un  único  cargo  formula  el  impugnante  contra  la sentencia del  Tribunal.  Lo  apoya  en la causal tercera de casación de la Ley 906 de 2004, a  cuyo  amparo  denuncia  la  violación  indirecta  de  la  ley  sustancial, como  consecuencia  de  incurrirse  en  error  de  hecho  derivado  de falso juicio de  identidad.   

          En  sustento  del  reproche,  empieza  señalando  que la condena se  fundamentó  en el testimonio de la víctima, en cuanto señaló al procesado de  ser  uno de los secuestradores. En su sentir, el sentenciador se basó en cuatro  postulados probatorios, así:   

          En  primer  lugar,  cuando  la víctima arribó al proyecto “Nueva  Girardot”  observó  a  las 7:30 a.m. al acusado en la puerta de entrada de la  sala  de  ventas  vestido  de  camisa  azul,  pantalón  negro y botas. Sobre el  particular,  el  actor  estima que esa circunstancia no es demostrativa de nada,  pues     si     ARGÜELLO     PEÑA    trabajaba  en dicha obra, era apenas natural que estuviera parado en  algún   lugar   de   la  misma.  Además,  añade,  los  testigos  Ferney  Jiménez  Cáceres  y Ánderson  Giovanny  Neira  desvirtuaron al  denunciante,  pues  manifestaron  que  el  acusado  se  encontraba  en  la parte  posterior  de  la  obra,  lugar  donde era imposible observarlo desde la sala de  ventas.   

          En  segundo  término, a la víctima le pusieron unas gafas de papel  radiografía,  a  pesar  de  lo  cual  pudo  ver  de  reojo  para reconocer a su  trabajador.  La  versión  en  ese  sentido,  para  el  casacionista,  carece de  sentido,  pues  los secuestradores tenían controlados todos los movimientos del  afectado a través de amenazas con arma de fuego.   

          En   tercer  lugar,  el  ingeniero  Óscar  Javier  Velásquez  estaba familiarizado con la voz de  todos  sus trabajadores, luego el día del secuestro pudo reconocer la del aquí  procesado.  Considera  que  este elemento genera duda, si se tiene en cuenta que  aquél  no  pudo  determinar  las  características  y  tonalidad  de  la voz de  ARGÜELLO PEÑA.   

          El  cuarto  postulado  probatorio  al  cual  hace  mención el actor  consiste  en  la  observación  directa efectuada por el denunciante respecto de  sus  secuestradores  en un momento en que éstos se pusieron frente a aquél. El  libelista,  empero, no expone argumento concreto en contra de esa circunstancia,  sino  que  destaca  la  falta  de  confiabilidad de la descripción hecha por la  víctima  acerca  del  acusado,  pues  inicialmente dijo que cuando lo vio en la  obra  vestía  con  ropa  inadecuada,  no  obstante  lo  cual después, ante los  cuestionamientos  de  la  defensa,  aceptó  que  el  sujeto a quien identificó  durante    el   secuestro   como   MIGUEL   ARGÜELLO  llevaba zapatos tipo Grulla, mismos utilizados por los  trabajadores de la obra.   

          Según  el  censor,  los  juzgadores no tuvieron en cuenta la fuerza  probatoria  de  los  testimonios  de  Anderson Giovanny  Neira  y José Ferney Jiménez  que  confirman  la versión del acusado, conforme a la  cual  estuvo en la obra hasta las 8:30 a.m., desvirtuando así la afirmación de  la   víctima   cuando   deja  entrever  que  los  secuestradores  recogieron  a  ARGÜELLO  antes de esa hora.  En  su  criterio,  dichos testigos “fueron contestes,  coherentes,  seguros,  similares, convergentes, armónicos y complementarios”.   

          De  la  misma  manera,  cuestiona al Tribunal por no tener en cuenta  las  explicaciones  ofrecidas  por  el procesado para irse de la obra a las 8:30  a.m.,  así  como  por  no  valorar  en  su  real  dimensión los testimonios de  Rubiela    Hernández   y  Nancy   Pinzón   Mariño,  quienes  confirmaron su versión, en el sentido de que aquél venía desde días  atrás   sufriendo   una   enfermedad   que  le  demandó  asistir  a  una  cita  médica.   

          Para  el  demandante,  no  hay  en  el  proceso  certeza  de ninguna  naturaleza,   máxime   la   contradicción   evidenciada  en  la  versión  del  denunciante,  pues  en  su  relato  inicial  resaltó  cómo  un secuestrador le  comentó  que  el  de la camisa azul se unió al plan criminal el día anterior,  aun  cuando después le informó que quien había organizado el secuestro era el  de camisa azul.   

          En  ese  sentido,  considera que el ad quem  partió de la premisa equivocada acorde con la cual el  de  camisa  azul  corresponde  al  aquí  procesado.  Por  consiguiente,  es del  criterio  que  la  declaración  de  la  víctima  no está respaldada por otros  medios  de  conocimiento.  Por  tanto, concluye, no surgen en el proceso pruebas  sólidas  y suficientes para condenarlo, en tanto hay más dudas probatorias que  certeza.   

          En  punto  de  la  trascendencia  del  reproche,  señaló que si el  Tribunal   hubiera   apreciado   el  testimonio  del  afectado  conforme  a  los  parámetros  legales  pertinentes y si además no hubiese cercenado el contenido  de  quienes  declararon  a favor del procesado, extrayendo de ellos “conclusiones    diferentes   a   las   de   la   lógica   y   la  racionalidad”,  el resultado de su decisión habría  sido   de   carácter   absolutorio.  Pidió,  por  tanto,  casar  la  sentencia  impugnada.    

PARA   RESOLVER   SE  CONSIDERA   

         

La  jurisprudencia  de  esta  Sala  ha  sido  reiterativa  en  señalar  que la demanda de casación no es un escrito de libre  elaboración  sino  que,  dado  el carácter extraordinario de ese recurso, debe  cumplir  unos presupuestos de adecuada y lógica fundamentación, sin los cuales  el  libelo no podrá ser admitido.            

          Observado  el único cargo formulado por el defensor de MIGUEL  ARGÜELLO  PEÑA, concluye la Corte  en la no satisfacción de tales exigencias de redacción.   

          En  efecto,  el  actor  denuncia  la violación indirecta de la ley,  como  consecuencia de incurrir el Tribunal en error de hecho por falso juicio de  identidad.  Como  reiteradamente  lo  ha  dicho la Sala, este yerro se configura  cuando  el  fallador,  al  apreciar la prueba, distorsiona su contenido fáctico  para  hacerle  decir  lo  que  ella no expresa, en cuanto la cercena, adiciona o  translitera.  Su  demostración requiere que el actor identifique el medio sobre  el  cual recayó el dislate, realice un cotejo entre su contenido y aquel que le  atribuye   el  fallador,  precisando  los  aspectos  en  donde  se  presenta  la  distorsión y luego acredite la trascendencia del yerro.   

          Si  bien  el  actor  identifica las pruebas sobre las cuales, según  afirma,  recayó la equivocación, no efectúa la consiguiente labor comparativa  entre  lo  expresado  por  éstas  y  el contenido que irregularmente le habría  asignado   el   juzgador,  en  aras  de  acreditar  la  distorsión  denunciada.   

          Contrariamente,  el  censor  se limita a cuestionar la sentencia por  otorgar  credibilidad  al  testimonio  de  la  víctima,  a  pesar  de  no estar  respaldado  con  otros  medios de convicción, desestimando así la versión del  acusado,  quien  afirmó  que  estuvo  en  la obra hasta las 8:30 a.m. cuando se  ausentó  de  la misma para asistir a una cita médica, atestación corroborada,  de  una  parte,  por los declarantes Ánderson Giovanny  Neira   y   José   Ferney  Jiménez,  quienes  “fueron  contestes,   coherentes,   seguros,   similares,   convergentes,   armónicos  y  complementarios”  y, de otro lado, por las deponentes  Rubiela    Hernández   y  Nancy Pinzón Mariño.   

          Es  decir,  el  libelista  no  hace  cosa  diversa a controvertir la  valoración  probatoria al amparo de la cual el Tribunal encontró acreditada la  responsabilidad     del     procesado     ARGÜELLO  PEÑA.  Es  así como a lo largo del reproche persiste  en  afirmar  la  ausencia  de  demostración  en  el  plenario  de  ese aspecto,  señalando   que   en   la  apreciación  de  los  testimonios  de  descargo  el  ad    quem    arribó   a  “conclusiones  diferentes  a las de la lógica y la  racionalidad”   

          Y,  ciertamente,  atendido el enfoque dado al final a la censura, es  incuestionable  la  vía equivocada seleccionada por el casacionista para atacar  el  fallo,  pues  el  sendero correcto correspondía al error de hecho por falso  raciocinio.  Como  se recuerda, este yerro de apreciación se presenta cuando el  fallador  vulnera  los  principios de la sana crítica integrados por las reglas  de  experiencia, los postulados lógicos y las leyes de la ciencia. Sin embargo,  el  impugnante apenas alcanza a insinuar una anomalía de esa naturaleza, mas no  la  desarrolla,  pues  omite  por  completo  indicar cuáles principios de dicha  naturaleza   desatendió   el   ad  quem  en el ejercicio de ponderación de la prueba.    

          De  esa  manera, el demandante se quedó en la mera presentación de  un  alegato  de  confrontación apreciativa con respecto al mérito asignado por  el  sentenciador  a  los  medios  de  prueba, olvidando que ese tipo de censuras  están  vedadas  en  sede  de  casación, en donde no se controvierten criterios  valorativos,  sino que se juzga la legalidad y constitucionalidad del fallo, por  cuya  razón  la  estimación  probatoria  efectuada  por  la judicatura siempre  prevalecerá   al   estar   dotada   de   la  doble  presunción  de  acierto  y  legalidad.   

En   consecuencia,   por   su  inadecuada  formulación,  que deja al  descubierto  falencias de naturaleza argumental incompatibles con el rigor de la  casación,  se  inadmitirá la demanda instaurada por el defensor de   MIGUEL  ARGÜELLO  PEÑA,   sin  que  la  Sala  advierta  necesario  superar  los  defectos  técnicos    para    decidir    de    fondo,    ni   tampoco   la   presencia    de    circunstancias    vulnerantes    de    garantías  fundamentales.   

Se  precisará,  finalmente,  que  contra la  decisión  inadmisoria  del  recurso  de  casación  sólo  cabe el mecanismo de  insistencia,  conforme  lo  tiene  establecido el artículo 184 de la Ley 906 de  2004,  cuya  interposición  procede  bajo  las reglas fijadas en jurisprudencia  reiterada         de         la         Sala1.   

          En  mérito  de  lo  expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE  CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE   

INADMITIR   la  demanda  de  casación  interpuesta por el defensor de  MIGUEL ARGÜELLO PEÑA.   

De conformidad con lo dispuesto en el inciso  segundo  del  artículo  184  de  la  Ley  906  de  2004 y en los términos  referidos  en  el  acápite final de esta determinación, contra la inadmisión        procede       la  insistencia.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTÍZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                 JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO          SIGIFREDO  ESPINOSA  PÉREZ                                         

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO            MARÍA      DEL      ROSARIO     GONZÁLEZ     DE  LEMOS                                 

AUGUSTO  J.  IBÁÑEZ  GUZMÁN                      JULIO            ENRIQUE            SOCHA            SALAMANCA                 

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1  Providencia del 12 de diciembre de 2005, radicación 24322.     

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