37166(02-11-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 37166  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Aprobado  acta No.  390   

Magistrado Ponente:  

JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ  

Bogotá, D. C., dos  de noviembre de dos mil once.   

Atendiendo  lo dispuesto por el artículo 70  de  la  Ley 1453 de 2011, conceptúa la Corte sobre la  extradición   del   ciudadano   colombiano  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ,  solicitada  por el Gobierno de los  Estados Unidos de América.   

ANTECEDENTES  

1.-  El  Gobierno  de  los Estados Unidos de  América,  por  conducto  de  su  Embajada en Colombia, mediante Nota Verbal No.  1228    fechada    el  25     de    mayo  de    2011,  dirigida  al  Ministerio  de Relaciones Exteriores, solicitó la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  señor  WYLLSYEN   MÁRQUEZ   GÓMEZ,  de  quien  informa  que  es ciudadano de Colombia, nacido el 2 de  abril  de  1974  e  identificado  con  la  cédula de  ciudadanía     número     98.624.182.   

De   esta  solicitud,  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  dio traslado al Ministerio del Interior y de Justicia, y  a  la  Fiscal  General de la Nación. Esta autoridad, mediante Resolución de 31  de  mayo de 2011, libró orden de captura en su contra, la cual se hizo efectiva  el  2  de  junio  siguiente en la ciudad de Cúcuta, por miembros de la Policía  Nacional1.   

2.-  Con  Nota  Verbal  No.  1810   del  29   de   julio      de     2011,  la Embajada de los Estados Unidos de  América  formaliza  ante el Ministerio de Relaciones Exteriores la solicitud de  extradición del referido ciudadano.   

Informa      que      WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ  es requerido  para    comparecer    a   juicio   por   delitos   federales   de   lavado       de      dinero.   Precisa   que   “es     el   sujeto   de   la   acusación   No.   11  CR  10187  (PBS),     dictada     el     12    de   mayo   de   2011,  en  la  Corte  Distrital  de los Estados Unidos para el Distrito  Massachusetts”,  mediante  la  cual  se  le  acusa de un cargo por el delito de concierto para realizar  transacciones  financieras,  las  cuales involucraban las  utilidades     provenientes     del    tráfico    de    narcóticos.   

Señala  que el 12  de  mayo de 2011  la  Corte Distrital dictó un auto de detención contra el señor  MÁRQUEZ     GÓMEZ  con  base en la acusación proferida en este caso, el  cual permanece válido y ejecutable.   

En relación con los comportamientos por cuya  realización   se   formaliza   el   pedido   de   extradición,  manifiesta  lo  siguiente:   

“Los  acusados eran parte de una organización con sede en  Medellín  y  Cúcuta.  Colombia,  y  Caracas,  Venezuela, que lavaba decenas de  millones  de dólares de utilidades provenientes de los narcóticos a través de  bancos  de  los  Estados  Unidos  para regresarlas a Colombia. Los acusados eran  parte  de  una red de intermediarios de lavado de dinero que hacía los arreglos  para  que  grandes  sumas  de  dinero,  que  eran las utilidades del tráfico de  cocaína,  fueran recolectadas y depositadas en instituciones financieras de los  Estados  Unidos.  Tales  utilidades  de  los  narcóticos  eran  luego lavadas y  retornadas  a  Colombia  a  través  de  varias  casas  de cambio en Venezuela y  Colombia,  así como a través de varios mercados de moneda no oficiales como el  Mercado Negro de Cambio de Pesos.   

“La  evidencia contra los acusados está  basada  principalmente  en  una  operación  que  adelantó  la  Agencia para el  Control   de   las   Drogas   (DEA)  por  cuatro  años  y  en  interceptaciones  judicialmente  autorizadas  realizadas  en  Colombia.  Comenzando    en    el    2007    y    continuando   hasta   el   2011,  un  agente  encubierto  de la DEA  infiltró   la   organización   y   lavó   dinero   para   ella.   El   agente  encubierto  de la DEA se  hizo  pasar  como  lavador de dinero profesional que aceptaba tomar posesión de  los  dineros  de la organización provenientes de los narcóticos, depositaba el  dinero   de  la  organización  en  bancos  de  los  Estados  Unidos,  y  hacía  transferencias  cablegráficas  del  dinero  de los narcóticos a varias cuentas  tanto  dentro  como  fuera  de los Estados Unidos siguiendo las instrucciones de  los  acusados.  El  agente encubierto de la DEA sostuvo numerosas conversaciones  telefónicas  que  se grabaron y comunicaciones por Internet con los miembros de  la  organización,  incluyendo  Aldo  Fernando  Guerrero Clavijo, Nelson Álvaro  Arteaga  Espinoza,  Juan  Carlos Gómez Preciado, Andrés Covelli Cadavid, Johan  Leonardo  Jáuregui  Vargas,  y  Rigoberto  Muriel Torres, acerca del lavado del  dinero  de  los  narcóticos  y  la  importación  de  cocaína  a  los  Estados  Unidos.   

“Además de las conversaciones grabadas y  de  las  transacciones  de lavado de dinero encubiertas, la Policía Nacional de  Colombia  realizó  una  serie  de  interceptaciones  telefónicas  legales  que  también  revelaron  que Wilson Orlando Serna Hoyos, Pedro José Amado Montilla,  Jaime  Torres  Rodríguez,  Wyllsyen  Márquez  Gómez, Freddy Francisco Caicedo  Caicedo,  y  Guillermo  Villegas  Zuluaga  estaban  involucrados en el lavado de  dinero  a  través  de  bancos  de los Estados Unidos y con conocimiento estaban  convirtiendo  las  utilidades  en  dólares  provenientes  de los narcóticos en  bolívares  venezolanos  y  pesos colombianos y transfiriendo tales fondos a una  organización de tráfico de narcóticos en Medellín, Colombia.   

“El  marco  de  tiempo de los delitos de  conciertos  y  los  actos  delictivos que aparecen en la acusación va desde una  fecha    desconocida    pero   por   lo  menos  desde  mayo  de  2007 hasta el 12 de mayo de 2011. La acusación incluye cargos  que  alegan la comisión de delitos en fechas específicas que van desde el 6 de  septiembre  de  2007  hasta  el  2  de  marzo  de  2011; por lo tanto, todas las  acciones  delictivas  se  realizaron  con  posterioridad  al  17 de diciembre de  1997”.   

Anota   finalmente,   que   WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ es ciudadano  de    Colombia,   nacido   el   2   de   abril   de  1974  y  se identifica con la cédula de ciudadanía  número   98.624.182.   

Para  tales efectos, adjunta los siguientes  documentos  debidamente  autenticados, traducidos y legalizados por el Consulado  de Colombia en Washington, D.C.:   

2.1.-  Declaraciones juradas en apoyo de la  solicitud  de  extradición,  rendidas  por  Neil J.  Gallagher,  Jr.,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados  Unidos  de  América para el Distrito de Massachusetts     y    Brian  Dejoy,  Agente  Especial  de la  Administración  de  Control  de Drogas (“DEA”  por    sus   siglas   en   inglés),   en   Boston,  Massachusetts.   

2.2.-  Acusación  de los Estados Unidos de  América  contra WYLLSYEN MÁRQUEZ GÓMEZ  y  otros,  presentada  el  12 de  mayo  de  2011  ante  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos de América para el Distrito Massachusetts,   dentro   del   caso  penal      No.     11     CR    10187           (PBS).   

2.3.- “Orden de  Arresto”,  emitida  por  la Corte Distrital de los  Estados     Unidos     de     América    para    el    Distrito    Massachusetts,   contra  WYLLSYEN   MÁRQUEZ  GÓMEZ,  por  los  cargos referidos en la acusación.   

2.4.- Disposiciones sustanciales aplicables  al       caso,       Secciones      2      (autores),     982  (extinción  penal del derecho de  dominio      sobre      bienes),     1956  (lavado de recursos monetarios),  1957  (realización  de  actividades   monetarias  con  bienes  procedentes  de  actividades  ilícitas),  1961    (definiciones)   y   3282  (delitos  no  conminados  con la pena de muerte), del Título 18  del  Código  de los Estados Unidos de América; así  como  las  Secciones  812  (lista  de  sustancias  controladas), 853   (extinción   penal   del  derecho  de  dominio),  952   (importación   de   sustancias  controladas,     959  (fabricación,   posesión   o   distribución   de   sustancias   controladas),  960  (actos  ilícitos y  penas)  y 963  (tentativa  y  concierto)  del  título  21 ejusdem.   

3.-  El Ministerio de Relaciones Exteriores  dio  traslado  de  la  documentación al Ministerio del Interior y de Justicia y  conceptuó,  además,  que “por no existir Convenio  aplicable  al  caso  en  mención  es  procedente  obrar  de  conformidad con el  ordenamiento          procesal          penal          colombiano”.   

El  Ministerio  del Interior y de Justicia,  por  su  parte,  mediante  oficio  33307     fechado     el    4  de  agosto  de  2011, dio curso ante  la   Corte   de   la   solicitud   de   extradición,   en  donde,  de   conformidad   con  lo  dispuesto  en  los  artículos  490  y  siguientes  de la Ley 906 de 2004, corresponde emitir  el  concepto  de rigor, una vez cumplido lo dispuesto  por  el  artículo  70  de  la  Ley  1453  de  20112.   

SOLICITUD     DE     TRÁMITE  SIMPLIFICADO.   

El   requerido  en  extradición,  señor  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ,  coadyuvado  por su defensor, manifestó su deseo de  renunciar   “a  todos  los  términos  procesales  necesarios  dentro  del  presente  proceso dado que la ley lo permite conforme a  los  Art.  177  de  la  Ley  600  del 2000, Art. 15 del Código de Procedimiento  Civil,  en  concordancia con el Art. 70 de la Ley de Seguridad Ciudadana el cual  se     remite     a     la     Extradición     simplificada    demás    normas  concordantes”3.   

El  Procurador  Segundo  Delegado  para  la  Casación  Penal,  por  su parte, manifiesta haber realizado entrevista personal  con  el  requerido  en extradición, en desarrollo de la cual pudo verificar que  la  manifestación  de  acogimiento  al  trámite  especial  de  la extradición  simplificada,  es  libre,  espontánea,  voluntaria,  sin  apremio  o  vicio del  consentimiento  alguno y debidamente informada acerca de las consecuencias de la  renuncia al trámite.   

Expresa,  de  otro lado, que con base en la  documentación  allegada  al  trámite,  en  el  presente  caso  se  cumplen los  requisitos  contemplados  en el artículo 35 de la Carta Política, toda vez que  de  acuerdo  con  los  hechos a que se contrae la acusación, el señor WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ  es  requerido  para  que  responda  por las conductas punibles  ocurridas  desde  por  lo  menos  mayo  de 2007, es decir con posterioridad a la  expedición  del Acto Legislativo número 1 de 1997, que contempló la figura de  la extradición.   

Señala  que de esa misma pieza procesal se  concluye  que  los delitos por los cuales se está reclamando al señor MÁRQUEZ  GÓMEZ,  no  tienen  la  connotación  de delitos políticos, pues se le imputan  cargos  por  los  delitos  de concierto para delinquir y lavado de dinero,   los   cuales   también  están  contemplados  como  tales  en  la  legislación  colombiana,   a  través  de  los  artículos  340  y  324  de  la  Ley  599  de  2000.   

Afirma,  además,  que  no  existe  duda en  cuanto  a  la plena identificación del señor WYLLSYEN MÁRQUEZ GÓMEZ, pues se  aportó  el  informe  de  la  Policía Nacional de fecha 2 de junio último y el  acta  de  derechos  del  capturado,  de cuyos documentos se puede afirmar que se  trata de la misma persona.   

Por lo anterior, al encontrar que se cumplen  los  requisitos  constitucionales  y  legales  en  el  trámite  de extradición  simplificada  previsto  en el artículo 70 de la Ley 1453 de 2011, el Procurador  Delegado  manifiesta  que  coadyuva la correspondiente petición, en orden a que  la  Corte  emita  el  respectivo  concepto  de  plano,  en  la forma y términos  señalados en la citada disposición.   

Adjunta   a   su   escrito   el  acta  de  verificación  de  garantías fundamentales, suscrita por el Procurador Delegado  y  el  requerido, no así por el defensor quien no compareció pese a haber sido  citado         para         el         efecto4.   

SE CONSIDERA:  

1.-  Aclaración  previa.   

El  artículo  35  de  la  Carta Política,  modificado  por  el artículo 1º del Acto Legislativo No. 01 de 1997, establece  que  la  extradición se podrá solicitar, conceder u ofrecer de acuerdo con los  tratados públicos y en su defecto con la ley.   

Como   en  este  caso  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia  conceptuó  sobre  la ausencia de convenio  aplicable  en  materia  de extradición con el país solicitante (Estados Unidos  de  América),  y  estableció  la consecuente aplicación de lo previsto, en el  referido  tema,  por  el  Código  de  Procedimiento  Penal,  la Corte, en total  coincidencia  con  lo  expresado  por  la  Procuraduría  Delegada, abordará el  estudio  de los aspectos sobre los cuales debe emitir el concepto, previstos por  el artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

Es de precisar, además, que de la solicitud  y  documentos  anexos  se  establece  que  las  actividades delictivas que se le  imputan     al     señor     WYLLSYEN    MÁRQUEZ  GÓMEZ     tuvieron  ocurrencia  en  el exterior y no versan sobre delitos  políticos,  toda  vez  que  las conductas definidas  como    concierto   para   realizar   transacciones  financieras  que  involucraban  las  utilidades  provenientes  del  tráfico  de  narcóticos      así      como      el     lavado     de     dinero,    no  constituyen delito político.   

Esto  si  se  tiene en cuenta que según el  relato    del    Agente    Especial   de  la  Administración  de  Control de  Drogas   de  los  Estados  Unidos  de  América,  la  investigación        permitió        establecer        que        “los  acusados  eran  integrantes de  una  red  de  narcotraficantes y lavadores de dinero en Colombia, Venezuela y en  otras   partes,   que   participaron  en  el  lavado  de  millones  de  dólares  estadounidenses  en  ingresos  derivados  de  las drogas en los Estados Unidos y  Europa por medio de instituciones financieras estadounidenses”   

Por  otra  parte,  debe  resaltarse que los  hechos  por  cuya  realización se solicita la extradición fueron cometidos con  posterioridad  a  la  entrada  en  vigencia del Acto Legislativo No. 01 de 1997,  modificatorio del artículo 35 de la Carta Política.   

2.-  VALIDEZ  FORMAL  DE  LOS  DOCUMENTOS  PRESENTADOS.   

De  la  actuación  se  establece  que  la  documentación  allegada  por la Embajada del Estado requirente, relacionada con  la    acusación   No.   11   CR  10187           (PBS),  dictada  el  12 de mayo de  2011  por  la  Corte Distrital de los Estados Unidos  para    el    Distrito    Massachusetts   no  sólo  fue  autenticada  mediante  sello  y  firma  por  el  Secretario        de        esa        Corte5,   sino  que  a  ella  hace  alusión   la   Fiscal  Auxiliar    cuando    en    declaración   jurada   indicó   que   “es   la   práctica   habitual  del  Tribunal  de  Distrito  de  los  Estados  Unidos para el Distrito Massachusetts,  retener  la  acusación  formal  original  y  archivarla  con  el Secretario del  Tribunal.  Por  lo  tanto, he obtenido una copia certificada, fiel y correcta de  la  acusación  formal  de manos del Secretario del Tribunal y la he adjuntado a  esta  Declaración Jurada como Prueba B. He adjuntado copias certificadas fieles  y   correctas   de   las   ordenes   de  arresto  como  Prueba  C”6.   

Además,        las   declaraciones      juradas      rendidas      por    el   Fiscal   Auxiliar   Neil  J.  Gallagher,  Jr.,  y  el Agente  Especial  Brian Dejoy, de la  Administración  de  Control  de  Drogas  de  los  Estados  Unidos  de América,  figuran  avaladas con la firma de un Juez Magistrado  del      Distrito      Massachusetts;   legalizados   por   Magdalena  A.  Boynton,             Directora          Asociada   de   la   Oficina   de   Asuntos  Internacionales  -División  de  lo  Penal-  del  Departamento  de  Justicia, el  Procurador  General  de  los  Estados  Unidos  de  América,  la  Secretaria  de  Estado,  y  la        Funcionaria  Auxiliar  de  Autenticaciones  del  Departamento de Estado de dicho país.   

Estos  instrumentos,  por su parte, fueron  autenticados  por  el  Consulado de Colombia en Washington, D.C., y a su vez por  el   Jefe   de   Legalizaciones  del  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores  de  Colombia.   

Cabe  destacar  que  en  la  Nota  Verbal  mediante  la cual el Gobierno del Estado requirente, a través de su Embajada en  Colombia,  formaliza  el  pedido  de  extradición,  se precisa que “las    páginas   iniciales   de   certificación   tanto   del  Departamento  de  Justicia de los Estados Unidos como del Departamento de Estado  de  los  Estados  Unidos  tienen  la  intención  de  certificar  que  todos los  documentos  que  sustentan  esta  solicitud  de extradición son copias fieles y  verdaderas  de los originales que servirán de base para juzgar a este individuo  en los Estados Unidos”.   

    

Por lo anterior, teniendo en cuenta que la  solicitud    de    extradición    del    ciudadano    colombiano   WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ, se hizo por  la  vía  diplomática,  que ella contiene la copia auténtica de la resolución  de  acusación,  la  cual, junto con las declaraciones juradas que se allegan en  apoyo  de  la solicitud, es específica en indicar exactamente las conductas que  motivaron  la  solicitud   y  el lugar y las fechas o épocas en que fueron  realizadas,  así  como  los datos necesarios para establecer la plena identidad  de  la  persona reclamada, la copia auténtica de las disposiciones sustanciales  aplicables  al  caso,  y  que  en  la expedición, trámite y traducción de los  citados  documentos se cumplieron los ritos formales de legalización prescritos  por  las  normas  pertinentes  de  los  Estados Unidos de América, la Corte los  tendrá   como   aptos   para   servir   de   prueba   de   aquello   que  ellos  contienen.   

Esto,  si  en  cuenta se tiene que en  este  caso  asimismo  se cumple lo establecido por el artículo  259 del C.  de  P.  C.,  modificado por el artículo 1º Núm. 1114 del D.E. 2282/89, según  el  cual  “los  documentos  públicos otorgados en  país  extranjero  por  funcionario  de  éste  o con su intervención, deberán  presentarse  debidamente autenticados por el cónsul o agente diplomático de la  República,  o  en su defecto por el de una nación amiga, lo cual hace presumir  que   se   otorgaron   conforme   a  la  ley  del  respectivo  país”,  disposición  aplicable  al caso por virtud del principio de  integración  normativa  previsto  por el artículo 25 del C. de P. P. de 2004 y  el inciso último del artículo 495 ejusdem.   

Acorde  con  lo  analizado en precedencia,  para  la  Corte  es  manifiesto  el  cumplimiento  de   este  requisito del  concepto.   

3.-  DEMOSTRACIÓN PLENA DE LA IDENTIDAD DE  LA PERSONA REQUERIDA.   

Para la Corte es claro que de lo actuado se  establece  que  WYLLSYEN  MÁRQUEZ GÓMEZ,  quien se encuentra privado de la libertad con ocasión de   este  trámite,  es  la  misma  persona a  la  que  se refiere la  acusación       No.11      CR      10187           (PBS),  dictada    el     12    de   mayo  de 2011 por la Corte Distrital de los  Estados         Unidos        para        el        Distrito        Massachusetts,   y  la   misma   mencionada   en   las  notas verbales  mediante  las   cuales   el  gobierno   de  dicho  país, a   través  de  su  Embajada  en  Colombia, solicitó la detención provisional con  fines   de   extradición,  y  posteriormente  formalizó  el  pedido  ante  las  autoridades colombianas.   

Esto   por   cuanto,   en   el  documento  enjuiciatorio  base  de  la solicitud formal de extradición, se precisa que uno  de  los  acusados  responde  al  nombre  de  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ,  como  asimismo  se  anuncia en la  declaración    rendida    por   el   Agente   Especial   de   la   Administración     de     Control    de    Drogas    de  los  Estados  Unidos  de  América,  en  la  que indica que el  acusado  es  ciudadano  colombiano,  nacido  el  2 de  abril  de  1974  y  se  identifica con la cédula de  ciudadanía     número     98.624.182,  de  quien  allega  una fotografía   y   una   fotocopia   de  su     cédula     de     ciudadanía7.   

Debe anotarse, que a dichas características  se  refieren  las  notas  diplomáticas remitidas por la Embajada de los Estados  Unidos  en  Colombia, mediante las cuales solicitó la detención preventiva con  fines  de  extradición  y  posteriormente formalizó el pedido ante el gobierno  colombiano.   

Es  de resaltarse, asimismo, que al momento  de  la aprehensión con fines de extradición, como en el acta de imposición de  derechos  del  capturado,  se  identificó  con  el  mismo número de cédula de  ciudadanía  mencionado  en  las  notas  diplomáticas  mediante  las  cuales se  solicitó  la  detención  provisional  y  se  formalizó  el pedido, como igual  ocurrió  en  el  poder conferido a un profesional del derecho para que asumiera  su   defensa8,  estableciéndose,  por  tanto,  que  la persona capturada es la  misma requerida en extradición.   

Por  estas  razones,  la  Corte  encuentra  satisfecho el requisito en mención.   

4.- PRINCIPIO DE  LA DOBLE INCRIMINACIÓN.   

De  conformidad  con  lo establecido por el  artículo  493-1  C.P.P.  de  2004,  para  conceder la extradición es requisito  indispensable  que  el  hecho  que la motiva también esté previsto en Colombia  como  delito  y  reprimido con sanción privativa de la libertad cuyo mínimo no  sea inferior a cuatro años.   

4.1.-  Según  la   acusación  No.  11  CR  10187            (PBS)   dictada   el    12   de   mayo   de  2011   contra   WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ  por  el  Gran  Jurado  en  sesión  ante  la  Corte  Distrital  de  los  Estados  Unidos  de  América  para el Distrito Massachusetts,   se   tiene   que  el  requerido  es  acusado en el  CARGO UNO   de  haber    acordado    ilícitamente    con  otros  individuos  la realización  de  transacciones  financieras  que  involucraban  los  ingresos procedentes del  narcotráfico,  a   sabiendas de que tales transacciones estaban diseñadas  en  todo  o  en  parte  para  ocultar  y  disimular  la  naturaleza, ubicación,  titularidad   y   control   de   los   ingresos   de  dicha  actividad  ilícita  especificada.   

4.2.-  Las  normas sustanciales aplicadas,  cuya  traducción  fue  oportunamente  allegada  al  expediente,  tratan  de los  delitos   de   concierto   para  lavar  instrumentos  monetarios,  por  cuyas  conductas  se  establece  pena de prisión máxima de  veinte años.   

4.2.1.-  En la legislación colombiana, por  su  parte,  el delito de  concierto  para  lavar instrumentos monetarios sobre  bienes  procedentes  de  utilidades  derivadas  del tráfico de estupefacientes,  de        que        trata        el  CARGO  UNO de la acusación No.  11  CR  10187            (PBS),    proferida    el   12   de   mayo   de  2011,  corresponde  al  “concierto  para  delinquir”  previsto  por  el  artículo  340  del  Código  Penal,  modificado  por  el  artículo  8º  de  la  Ley 733 de 2002, y  últimamente  por  el  artículo  19  de  la  Ley  1121  de 2006 que entre otras  hipótesis  prevé  pena  de prisión de ocho (8) a dieciocho (18) años cuando,  como  se  establece  de  los  términos  de la acusación, el concierto sea para  cometer  delitos  de  lavado  de activos.   

Como  en   este  caso  las autoridades  judiciales   de   los   Estados   Unidos   de  América  acusan  a  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ   y  a  otros  de  haber  concertado,  junto  con  otras personas, ilícita e      intencionalmente,        para       llevar  a  cabo  transacciones  financieras  que  involucraban los  ingresos  procedentes  del  tráfico  de  sustancias estupefacientes  es  de  concluirse que en relación con dicho cargo se cumple el  presupuesto  relativo  a  la  doble  incriminación  para extraditar, pues en la  legislación   penal   colombiana   tales  comportamientos  también  se  hallan  definidos  como  delito,  y  por  su realización prevé pena mínima superior a  cuatro años de prisión.   

Cabe   destacar   que   las   conductas  imputadas,   dicen  relación  con  delitos  de concierto para lavar   dinero,   no  únicamente  la  participación  en  un  acto  ilícito  determinado,  por medio de llevar a cabo  varios  actos  diferenciados  en circunstancias de modo, lugar y tiempo, como se  destaca  en  la acusación proferida y en las declaraciones juradas rendidas por  el Fiscal asistente y el  Agente Especial.   

De  manera  que la imputación no consiste  simplemente  en atribuirle coparticipación criminal en un solo hecho delictivo,  sino  que  se  funda  en  el  acuerdo de personas asociadas en la preparación y  ejecución  de programas para llevar a cabo una pluralidad de punibles en cuanto  planes  criminales  relacionados  con  el  lavado de  dinero   procedente   del   tráfico  de  sustancias  estupefacientes,  que  es  precisamente  lo  que  otorga  autonomía  al tipo de  concierto   para   delinquir   en   tales   delitos.   

Se  satisface,  por  tanto, el requisito en  mención.    

5.- EQUIVALENCIA  DE  LA  PROVIDENCIA PROFERIDA EN EL EXTRANJERO.    

El artículo 493-2 del C.P.P. de 2004   establece  como  presupuesto  de  procedencia  de  la  extradición “que  por lo menos se haya dictado en el exterior resolución de  acusación o su equivalente”.   

Considera  la  Corte  que   la   acusación   No.   11  CR 10187           (PBS),  dictada    el     12    de   mayo  de 2011 por la Corte Distrital de los  Estados         Unidos        para        el        Distrito        Massachusetts,    en    contra   del  señor    WYLLSYEN    MÁRQUEZ   GÓMEZ,  y  con  fundamento  en  la  cual  se  solicita su extradición,  corresponde  a  la  resolución  acusatoria  en  la  legislación  colombiana,  pues  además  de que con  dicho  acto  procesal  la  actuación subsiguiente no es otra distinta al juicio  oral  que  finaliza con el respectivo fallo de mérito, como aquí sucede, desde  el  punto  de  vista  formal  es  específica  en señalar el lugar y la fecha o  época  en  que  ocurrieron  los  hechos,  los  nombres  de los partícipes y la  calificación   jurídica   de  la  conducta,  con  lo  cual  se  satisfacen  en  suficiencia los aspectos fácticos y jurídicos de la imputación.   

Además,  en  la  documentación anexa que  sirve  de  apoyo a la solicitud de extradición no sólo se indica el nombre del  acusado,  sino  los  lugares  y  fechas  o  épocas  en que sucedieron los actos  determinantes de los delitos imputados.   

Si  a  ello  se agrega que la legislación  procesal  de  los  Estados  Unidos  de  América  se estructura sobre el sistema  acusatorio,  y  que el proyecto de acusación lo presenta el fiscal y lo aprueba  el  gran  jurado  después  de examinar la evidencia allegada por aquél, que en  éste  la  acusación  es  un escrito que contiene un pliego de cargos formulado  por  la  Fiscalía  en  contra  del  procesado  para que se defienda de ellos en  juicio,  que  incluye  la  individualización del acusado, una relación clara y  sucinta  de  los hechos jurídicamente relevantes -esto es  la descripción  de  la  conducta  típica  imputada, con las circunstancias que la especifican y  las  disposiciones  sustanciales  realizadas,  así  como  el lugar y la fecha o  época  de  su ocurrencia-, es evidente que la persona reclamada en extradición  en  este  caso,  ha  sido  acusada  y  llamada  a  responder  en  juicio por las  autoridades          de          los          Estados          Unidos         de  América.             

En   consecuencia,  la  Corte  encuentra  superado  el  requisito  en mención, máxime si lo que la ley doméstica exige,  es   “equivalencia”  entre     las     dos     piezas     procesales,    mas    no    “identidad”   absoluta   entre   el  indictment  del  sistema  procesal  de  los  Estados  Unidos y la resolución de  acusación    a    que    se    alude    en    el   modelo   de   enjuiciamiento  colombiano.   

6.-        Causas       de  improcedencia.   

La  Constitución  Nacional  prohíbe  la  extradición   en   los  siguientes  casos,  (i)  cuando  el  delito  objeto  de  investigación  o juzgamiento es de naturaleza política, (ii) cuando los hechos  que  motivan  la  solicitud fueron cometidos con anterioridad al 17 de diciembre  de  1997,  y (iii) cuando el solicitado es natural colombiano y el delito que se  le  imputa  ha sido cometido en territorio nacional9.   Complementariamente   la  Corte  ha  venido  sosteniendo  que  tampoco  procede  cuando el caso ya ha sido  juzgado  en  Colombia mediante decisión que haya hecho tránsito a cosa juzgada  con    anterioridad    a    la    solicitud    de    captura    con   fines   de  extradición.   

Ninguna  de estas prohibiciones se presenta  en  el  caso  analizado.  Los  delitos  de  asociación  delictiva  para cometer  ilícitos   de   lavado   de   activos,     así    como    la    efectiva    realización    de    estas  conductas,  que  la  Corte  Distrital de los Estados  Unidos  para  el  Distrito  Massachusetts   le   imputa   a  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ,  son  de  naturaleza común, no política, y  los  actos  manifiestos a que se alude en la documentación anexa a la solicitud  ocurrieron  con  posterioridad al 17 de diciembre de 1997, es decir a la entrada  en  vigencia  del  Acto  Legislativo No. 01 de ese año, según se establece del  contenido de la solicitud y los testimonios de apoyo.   

El lugar de comisión del delito tampoco se  erige  en factor de improcedencia de la extradición, porque la acusación y las  declaraciones     de     soporte    permiten    constatar    que    WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ hacía   parte   de   una   organización   criminal  “con   sede   en  Medellín  y  Cúcuta,  Colombia,  y  Caracas,  Venezuela,   que   lavaba   decenas   de  millones  de  dólares  de  utilidades  provenientes  de  los narcóticos a través de bancos de los Estados unidos para  regresarlas  a Colombia”, de acuerdo al resumen que  se hizo de los hechos del caso.   

Esta  reseña deja en claro, como ya había  sido  advertido,  que  los  hechos  por  los  cuales  se  acusa  a  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ trascendieron  las  fronteras  del  territorio  patrio,  y  que se  cumple,  por  tanto,  el  condicionamiento  constitucional consistente en que la  conducta  haya  sido realizada total o parcialmente en el extranjero, cualquiera  sea  la  teoría  que  se  aplique  para  determinar  el  lugar de comisión del  ilícito (de la acción, del resultado o de la ubicuidad).   

7.-    EL  CONCEPTO.   

La  Corte  es del criterio que el Gobierno  Colombiano    puede    extraditar    al    ciudadano   colombiano   WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ  por razón  del  CARGO UNO  de  la  acusación  a que se contrae la solicitud. Esto es,  por     el    delito  de   “Concierto  para  realizar   e   intentar   realizar,   transacciones  financieras,  las  cuales  involucraban las utilidades provenientes del tráfico  de narcóticos”.   

Este   cargo   aparece   incluido  en  la  acusación   No.   11CR  10187            (PBS),   dictada   el   12   de   mayo   de  2011  por  la  Corte  Distrital de los Estados Unidos para el Distrito  Massachusetts,  conforme  lo  solicita  el  Gobierno  de  dicho  país,  pues se satisfacen los requisitos  preestablecidos a estos efectos, como viene de demostrarse.   

Es  de  anotar  que  en  los  CARGOS   DOS,  TRES,  CUATRO,  CINCO,  SEIS,  SIETE,  OCHO,  NUEVE,  DIEZ,  ONCE,  DOCE,  TRECE,  CATORCE,  QUINCE  Y  DIECISÉIS,   no  se  menciona  a  WYLLSYEN  MÁRQUEZ  GÓMEZ como acusado  ni  respecto  de  ellos  se  formula la solicitud de extradición, razón por la  cual  la  Corte  se  abstiene de emitir pronunciamiento  alguno  en  relación  con dichas imputaciones.   

    

6.1.- Aclaración  final.-   

Resulta  pertinente  advertir,  finalmente,  que  atañe al Gobierno Nacional, si en ejercicio de  su  competencia  lo  estima,  subordinar  la concesión de la extradición a las  condiciones  que  considere  oportunas,  exigiendo  en todo caso, que la persona  solicitada  no  vaya  a ser juzgada por un hecho anterior diverso del que motiva  la  extradición,  ni  sometida  a  desaparición forzada, a torturas ni penas o  tratos  crueles  inhumanos  o degradantes, ni a las penas de destierro, prisión  perpetua  o  confiscación,  o  a  sanciones distintas de las que se le hubieren  impuesto  en  la condena, y si la legislación del Estado requirente pena con la  muerte  el  injusto  que  motiva  la  extradición,  la entrega se hará bajo la  condición  de  que  tal  pena  sea  conmutada,  atendiendo lo contemplado en el  artículo 494 del C.P.P. de 2004.   

De   igual   modo,   la  Corte  considera  necesario  precisar,  en  orden  a  resguardar  los  derechos  fundamentales  del  requerido,  que  -si el  Gobierno  Nacional  lo  considera  pertinente-,  el  Estado  requirente  deberá  garantizar  la  permanencia  en  el  país  extranjero  y  su  repatriación  en  condiciones  de  dignidad y respeto por la persona humana, cuando el extraditado  llegare  a  ser  sobreseído,  absuelto,  declarado  no culpable o su situación  jurídica   resuelta   definitivamente   de   manera   semejante,   incluso  con  posterioridad  a su liberación por haber cumplido la pena que le fuere impuesta  en  la sentencia de condena, por razón de los cargos que motivaron la solicitud  de  extradición  y  por  los  cuales  ésta hubiere sido concedida.     

Así   mismo,   al  Gobierno  Nacional  le  corresponde  condicionar  la entrega a que el país reclamante, de acuerdo  con  sus  políticas internas sobre la materia, le ofrezca  posibilidades  racionales  y  reales  para que el requerido pueda tener contacto  regular  con  sus  familiares más cercanos, considerando que el artículo 42 de  la  Constitución  Política  reconoce  a la familia como núcleo esencial de la  sociedad,  garantiza  su protección, y establece la inviolabilidad de su honra,  dignidad  e  intimidad, lo cual se refuerza con la protección que a ese núcleo  también  prodigan  la Convención Americana de Derechos Humanos en su artículo  17   y   el   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles  y  Políticos  en  el  23.   

Además,  conforme  precisó la Corte en el  concepto  del  15  de  mayo  de  2004  (Rad.  29024),  como  el  mecanismo de la  extradición  entre  Estados  Unidos de América y Colombia se rige, en ausencia  de  un  instrumento internacional que la  regule, por las normas contenidas  en    la    Constitución    Política   (artículo  35)   y   en   el  Código  de  Procedimiento  Penal  (artículos   490   a   514   de   la  Ley  906  de  2004), el Gobierno Nacional debe hacer las exigencias  que  estime convenientes en orden a que en el Estado reclamante se le reconozcan  todos  los  derechos  y  garantías  inherentes  a la persona del solicitado, en  especial  las  contenidas  en  la Carta Fundamental y en el denominado Bloque de  Constitucionalidad,  es decir, en aquellos convenios internacionales ratificados  por   Colombia   que  consagran  y  desarrollan  derechos  humanos  (artículo  93  de  la  Constitución,  Declaración  Universal de  Derechos   Humanos,   Convención   Americana   de   Derechos   Humanos,   Pacto  Internacional  de  Derechos  Civiles y Políticos), en  virtud  del  deber de protección a esos derechos que para todas las autoridades  públicas   emana   del   artículo   2º   ibídem10.   

Asimismo,  el  Gobierno  Nacional  ha  de  advertir  a  su  homólogo  del  Estado requirente, que en el presente evento la  persona  solicitada  en  extradición  ha  permanecido privada de la libertad en  detención preventiva por razón de  este trámite.   

Además, la Sala ha de indicar que en virtud  de  lo  dispuesto  por  el  numeral  2º  del  artículo 189 de la Constitución  Política,  le corresponde al Gobierno, encabezado por el señor Presidente como  supremo  director  de la política exterior y de las relaciones internacionales,  realizar  el respectivo seguimiento a los condicionamientos que se impongan a la  concesión  de la extradición y determinar las consecuencias que se derivarían  de su eventual incumplimiento.   

En  mérito  de  lo  expuesto  y  con  las  precisiones  consignadas, LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

CONCEPTÚA   FAVORABLEMENTE   a   la   extradición   del   ciudadano  colombiano  WYLLSYEN MÁRQUEZ GÓMEZ,  solicitada  al  Gobierno  de  Colombia  por su homólogo de los  Estados  Unidos  de  América,  por  razón del CARGO  UNO, a que se contrae la  solicitud,  contenido  en  la  acusación No. 11  CR  10187  (PBS),  dictada  el   12 de  mayo de 2011 por la Corte  Distrital    de    los    Estados   Unidos   para   el   Distrito   Massachusetts.   

Por la Secretaría de la Sala, comuníquese  esta  determinación  al  requerido  señor  WYLLSYEN  MÁRQUEZ   GÓMEZ,   a   su  defensor  de  confianza, al Ministerio Público y  a  la  Fiscal  General  de  la  Nación  para lo de su cargo en relación con la  persona detenida preventivamente con fines de extradición.   

Devuélvase  el expediente al Ministerio del  Interior y de Justicia para los trámites subsiguientes de ley.   

JAVIER DE JESÚS ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                        JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                  SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

MARÍA    DEL    ROSARIO    GONZÁLEZ  MUÑOZ                     AUGUSTO J. IBÁÑEZ GUZMÁN   

                          Aclara voto   

LUIS      GUILLERMO      SALAZAR  OTERO                   JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Fls.  20 y ss. carpeta anexa   

2 Ley  1453  de  2011. Artículo 70. Extradición simplificada. La persona requerida en  extradición,  con  la  coadyuvancia  de  su  defensor y del Ministerio Público  podrá  renunciar  al  procedimiento previsto en este artículo y solicitar a la  Sala   de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  de  plano  el  correspondiente  concepto,  a lo cual procederá dentro de los veinte (20) días  siguientes si se cumplen los presupuestos para hacerlo.    

3 Fl.  20 – 23 cno. Corte.   

4 Fls.  32 y ss. cno. Corte   

5 Fls.  86 anexo   

6 Fl.  209 y ss. anexo   

7 Fls.  191 y 192 anexo   

8 Fl.  11 cno. Corte   

9  Artículo  35  de la Constitución Nacional, modificado por el artículo 1° del  Acto Legislativo 01 de 1997, y 114 del Código Penal.   

10  Así,  con  arreglo  al  artículo 29 de la Carta; a los artículos 9 y 10 de la  Declaración     Universal     de     Derechos     Humanos,     5-3.6,    7-2.5,  8-1.2(a)(b)(c)(d)(e)(f)(g)(h).3.4.5,  9  de la Convención Americana de Derechos  Humanos,  9-2.3,  10-1.2.3, 14-1.2.3,5, y 15 del Pacto Internacional de Derechos  Civiles  y  Políticos,  el  Gobierno Nacional debe condicionar la entrega de un  compatriota,  si  concede  la  extradición, a que se le respeten al extraditado  –como  a cualquier otro  nacional   en  las  mismas  condiciones-  todas  las  garantías  debidas  a  su  condición  de  justiciable,  en  particular,  a  que  tenga acceso a un proceso  público  sin  dilaciones  injustificadas,  a que se presuma su inocencia, a que  cuente  con  un  intérprete, a que tenga un defensor designado por él o por el  Estado,  a  que  se le conceda el tiempo y los medios adecuados para que prepare  la  defensa,  a presentar pruebas y controvertir las que se aduzcan en contra, a  que  su  situación  de  privación  de la libertad se desarrolle en condiciones  dignas,  a que la eventual pena que se le imponga no trascienda de su persona, a  que  la  sanción  pueda  ser  apelada  ante un tribunal superior, a que la pena  privativa  de la libertad tenga la finalidad esencial de reforma y readaptación  social.     

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