36557(27-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36557  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado      Ponente:   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado Acta N°260  

Bogotá,  D. C., veintisiete (27) de julio de  dos mil once (2011).   

VISTOS:  

Procede  la Corte a resolver la petición de  práctica  de  pruebas  formulada por el defensor del ciudadano colombiano José  Fernando  Lopesierra  Gutiérrez,  quien  es  solicitado  en extradición por el  Gobierno de los Estados Unidos.   

ANTECEDENTES:  

1.  Con oficio  N°  OFI11-20358-DVJ-0300  del 19 de mayo de 2011, el Viceministro de Justicia y  del  Derecho  comunicó  a  esta  Corporación  que  el  Gobierno de los Estados  Unidos,  por  intermedio  de su Embajada y con Nota Diplomática N° 0411 del 28  de   febrero   de  2011,  solicitó  la  detención  provisional  con  fines  de  extradición  del  ciudadano  colombiano  José  Fernando Lopesierra Gutiérrez,  quien  es  requerido  para  comparecer  a juicio “por  delitos  federales de narcóticos”, razón por la que  la  Fiscal  General  de  la  Nación  emitió la Resolución del 10 de marzo del  mismo  año  ordenando su captura, la cual se hizo efectiva el día 15 siguiente  por miembros de la Policía Nacional en la ciudad de Cartagena.   

También  expresó que la referida Embajada,  con  Nota  Verbal  N°  1104  del 13 de mayo de 2011, formalizó la solicitud de  extradición  y  allegó  la  documentación  del  caso  debidamente traducida y  legalizada.  Además,  informó  que  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores,  mediante  oficio  DIAJI.E.  N° 1085 del mismo día, conceptuó que “por   no  existir  tratado  aplicable  al  caso  en  mención  es  procedente   obrar   de   conformidad   con   el   ordenamiento  procesal  penal  colombiano”.   

Dicho  lo  anterior,  el  Viceministro  de  Justicia     y     del     Derecho    envió  a la Corte la documentación aportada por la representación  diplomática  del  Gobierno  requirente, “teniendo en  cuenta  que  se  encuentran  reunidos  los  requisitos  formales  exigidos en la  normatividad procesal penal aplicable”.   

2.  Recibido lo  actuado  por  esta  Corporación, con auto del 30 de mayo de 2011 se le designó  defensor  de  oficio  al  solicitado José Fernando Lopesierra Gutiérrez, y una  vez  aquel  tomó  posesión,  con decisión del 8 de junio siguiente se ordenó  correr  traslado  por  el  término  de  diez  días  a  los  intervinientes  de  conformidad  con  lo  dispuesto en inciso 1º del artículo 500 de la Ley 906 de  2004,  a  fin  de  que  pidiesen  las  pruebas  necesarias  dentro  del presente  trámite.   

3.  El abogado  del requerido en efecto demandó la siguiente actividad probatoria:   

(i) La práctica de una experticia con el fin  de  determinar  la  “plena  identidad  de la persona  aquí  requerida  en  extradición  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos,  identificada  para este proceso como José Fernando Lopesierra Gutiérrez. De la  misma  se  establecerá plenamente su ciudadanía, así como también la cédula  de  ciudadanía  con  la  cual  se  identifica” y se  compruebe  si  quien está privado de la libertad “es  físicamente  la  persona  requerida,  pues  podría  tratarse de una homonimia,  atendiendo  a  que en Colombia son muchas personas las que se identifican con un  mismo nombre”;   

(ii)  Igualmente,  solicitó  constatar  la  “existencia  de  Tratado,  ley, decreto, u otro, que  autorice  al  Estado  Colombiano  la extradición hacia el Estado requirente, de  ciudadanos residentes en Colombia”;   

(iii)   “Se  verifique  que  los  cargos  impuestos  en  la  acusación  al  ciudadano que se  requiere  en  extradición son claros y concretos” e,  igualmente,  se  “establezca  que los hechos por los  cuales   es   requerido   ocurrieron   en   el   extranjero   o   en  territorio  colombiano”, y;   

(iv)    “Se  establezca  si  el  señor  José  Fernando  Lopesierra  Gutiérrez ha realizado  algún  tipo  de  acuerdos  o  negociación  con  la  Fiscalía  General  de  la  Nación…  [o] se encuentra  pagando   pena   por   algún   delito   cometido   en   Colombia”.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

1. Cuestión Previa:  

Para  establecer  la  procedencia o no de la  práctica  de un elemento de convicción dentro de la fase judicial del trámite  de  extradición,  se  debe  tener  presente  que el mismo esté relacionado con  alguno  de  los aspectos a constatar por la Corporación al momento de emitir el  concepto respectivo.   

1.1.  En este  sentido,  la  pretensión probatoria debe estar vinculada, de conformidad con lo  estipulado en el artículo 502 de la Ley 906 de 2004, con:   

a)  La  validez  formal de la documentación  presentada por el Estado requirente;   

b) La demostración plena de la identidad de  la  persona  solicitada  en  extradición con la que haya sido capturada con tal  fin;   

c)  El principio de la doble incriminación,  según  el  cual el hecho que motiva la petición de entrega también debe estar  previsto  en  Colombia como delito y encontrarse reprimido con pena privativa de  la libertad cuyo mínimo no sea inferior a cuatro años;   

d)  Que  la  providencia  proferida  por  la  autoridad  extranjera  sea  una  sentencia o al menos se asimile, de conformidad  con nuestro sistema procesal penal, a la acusación; y   

e)  El  cumplimiento  de  lo  dispuesto  en  Tratados Públicos, de ser necesario.   

1.2.   Ahora,  acorde con    la    jurisprudencia    de    esta   Colegiatura1,  también   se  debe  constatar  si  en  Colombia  se  profirió  decisión  con  fuerza  de cosa juzgada, por  los      mismos      hechos      que     sustentan     la     petición     de    extradición.   

1.3.  A su vez, como de acuerdo con lo  manifestado   por   el   Ministerio   de  Relaciones  Exteriores,  según  quedó  consignado  inicialmente,  este asunto se rige por el  Código    de    Procedimiento    Penal      de      2004,     será    necesario    tener   presente  que en su artículo  139  señala a los jueces el deber  de    rechazar    de   plano   los   “actos  que  sean  manifiestamente  inconducentes,  impertinentes  o  superfluos”,  mientras  que en el artículo   359   del  mismo  estatuto  atribuye  a  tales  funcionarios        “la  exclusión,  rechazo  o inadmisibilidad de los medios de prueba  que,  de  conformidad  con  las  reglas  establecidas  en este código, resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos  notorios  o  que  por  otro  motivo  no  requieran prueba”.    Y,    finalmente,    que   en   el  artículo          375          ibídem  se  indican  las  pautas  para determinar la pertinencia de las pruebas, al subrayar  la     necesidad    de    que    las    mismas    se    refieran    “directa o indirectamente a los hechos  o  circunstancias  relativos  a  la  comisión  de la  conducta”;  alcance  que  trasladado  al  trámite  de  extradición,   debe   aplicarse   a   los   requisitos   contenidos   en   el  artículo 502 de la Ley 906 de 2004.   

En  esa  medida,  de  conformidad  con  las  normas  anotadas, en la fase  judicial   del  trámite  de  extradición   sólo   se   decretarán     las     pruebas    pertinentes,   es   decir,   las   que  demuestren   los   supuestos   derivados    de    las   exigencias   previstas   tanto   en   el   referido  artículo  502,  como los requisitos puntualizados en  los    artículos   490,  493 y 495 de la Ley 906 de 2004.   

Igualmente,   se   ordenarán         las        conducentes,    esto    es,   aquellas  autorizadas  en  la ley con capacidad para comprobar los precisos aspectos sobre  los cuales compete a la Corte rendir su concepto.   

Finalmente,   se   evacuarán        las        útiles, o sea las llamadas a acreditar un  asunto  aún no corroborado  y     de     verdadero     interés    para    la  actuación.   

2.   Sobre  la  petición en concreto:   

Fijados  los  parámetros    bajo    los   cuales   se   debe   adelantar   la  actividad  probatoria  en el trámite de extradición,     se    observa    que     la    petición    formulada  en       este       sentido       por   el  defensor  del solicitado  José   Fernando   Lopesierra  Gutiérrez no es procedente.   

2.1.   En  efecto,   en  cuanto  hace  a  la  práctica  de  la experticia, de entrada resulta oportuno precisar que  como  el  defensor  del  solicitado  sostiene  que esta prueba se hace necesaria  para         establecer         “la  plena  identidad  de la persona  aquí    requerida    en   extradición por el Gobierno de los Estados Unidos,  identificada    para    este    proceso    como    José   Fernando   Lopesierra  Gutiérrez”, es decir,  que   con   el  elemento  de  persuasión  demandado  pretende    constatar    la    veracidad   de   la  información  ofrecida por el Estado reclamante y, a  renglón  seguido,  expresa  que  a  su  vez se debe  determinar  si  la persona privada de la libertad “es  físicamente  la  persona  requerida”, de lo anterior  se  sigue  que,  de  un  lado,  no  tiene  una  noción  clara  de los conceptos  “plena    identidad”,  contenido   en  el  artículo  502  de  la  Ley  906  de  2004  e,  “identificación  plena”,  con el cual  se  alude a la posibilidad de distinguir a un individuo de los demás y; de otra  parte,  que  pretende  cuestionar  la  información  suministrada  por  el país  extranjero  y, a su vez, que la Corte anticipe su concepto precisamente sobre la  “plena            identidad”.   

Por  tal  motivo, resulta oportuno mencionar  que     sobre     el     concepto     de    “plena  identidad”,  en  tanto  requisito  contenido  en  el  artículo  502  del  Código  de  Procedimiento  Penal  de 2004 para conceder la  extradición pasiva, la Corte ha precisado:   

“Plena  identidad  entre el reclamado en  extradición y el aprehendido con tal finalidad:   

Esta  exigencia  se contrae a constatar la  coincidencia  que  debe  existir  entre  la  persona  solicitada  por  el Estado  requirente  y la aprehendida con fines de extradición, por lo cual es bajo este  contexto   que   corresponde   analizar   a  la  Corte  la  identificación  del  reclamado”     2.   

A  su  vez,  en  relación  con el principio  lógico  de “identidad” la  Sala ha sostenido:   

“El  término identidad, se refiere a un  concepto  lógico, usado en filosofía, que designa el carácter de todo aquello  que  permanece  único  e  idéntico  a  sí  mismo, pese a que tenga diferentes  apariencias  o  pueda  ser  percibido de distinta forma. Y responde al principio  general  de:  «aquello  que  es,  es;  lo  que  no  es,  no es»”3.   

Así  mismo,  conviene recordar que sobre el  concepto     de    “identificación”, esta Corporación ha manifestado:   

“7.1 La identificación de alguna manera  está  asociada  a  la  idea  de  documentos  oficiales, pero trasciende a otros  aspectos.  Se  enmarca  en el campo de la antropología cultural y en la vida de  relación.  Alude a todos los datos que han sido asignados a una persona para su  realización  dentro  de  la sociedad, por razón de su origen, sea por el lugar  de  nacimiento  o los que nacen en el núcleo familiar, como los que se refieren  a  sus nombres y apellidos, a sus vínculos de consanguinidad o afinidad; luego,  a  los  documentos que lo identifican en los actos de su vida pública y privada  y  en  los  registros  oficiales  como son la cédula de ciudadanía, la libreta  militar,  un carné de vinculación al servicio público, los certificados sobre  antecedentes   penales,   policivos,   disciplinarios,   etc.   Es   decir,   la  identificación  comprende  todos  aquellos  datos  que otorgan a una persona un  sitio jurídico dentro de la organización social.   

7.2 En el marco de la normatividad procesal  penal,  la  palabra  individualización corresponde a la operación a través de  la  cual  se  especifica  o determina a una persona, por sus rasgos particulares  que  permiten  distinguirla  de  todas  las  demás.  Alude  a las personas como  fenómeno  natural, a las características personalísimas de un ser humano, que  lo  hacen  único  e inconfundible frente a todos los demás pertenecientes a su  misma   especie.   En   este  sentido,  la  individualización  es  un  concepto  interesante   a   la  antropología  física,  a  la  morfología”4.   

En  esa  medida,  si  la  prueba  pericial  deprecada  por el defensor del reclamado José Fernando  Lopesierra        Gutiérrez       persigue  establecer la “identificación  plena”   de  la  persona  señalada  por  el  Gobierno  de  los  Estados  Unidos  como  requerida  en  extradición,    tal    medio    de   conocimiento   no   es   útil toda vez que:   

(i) El trámite  de   extradición   no  es  el  escenario  para  cuestionar el contenido o la validez de los elementos de  convicción   aportados   por  el  país              extranjero5;   

(ii)    La   documentación  aportada  por el Estado requirente y las diligencias realizadas  en  Colombia,  permiten  acometer  el  estudio  del  requisito  de  la  “plena  identidad”  de  que  trata  el  artículo   502   de   la   Ley   906   de   2004,  pues  con  la  Nota  Verbal    N°   0411  del   28  de  febrero  de  2011  la  Embajada de los  Estados   Unidos   allegó  información  sobre la identificación  del  solicitado  y  al  producirse  la  captura de José  Fernando  Lopesierra Gutiérrez se  llevaron   a   cabo   diligencias  orientadas  a  constatar  suficientemente  su  identificación,    elementos    de   juicio   que  serán    analizados   por   la   Sala  al momento de conceptuar, ocasión en  la  cual  se  dilucidará  si  se  cumple  o  no  el  requisito       de       la       “plena    identidad”.   

(iii)  Adicionalmente,  lo  precisado  con  antelación  da  lugar a concluir que como se cuenta  con  pluralidad  de  elementos  de juicio en orden a abordar el estudio sobre el  requisito  de  la “plena  identidad”  al  rendir  el  concepto  correspondiente,    no    se    hace    necesario    disponer   la  práctica   de   medios  de  convicción   adicionales  como  lo  sugiere  el  defensor  de  Lopesierra Gutiérrez.   

2.2.  La  prueba  pedida  con  el  fin  de  establecer  la  normatividad  que  autoriza  al Estado  colombiano  a extraditar personas al país requirente no es procedente, dado que  este  aspecto  está  regulado  por  una ley de carácter nacional como lo es el  Código  de Procedimiento Penal, de manera que no requiere ser demostrada debido  a su carácter público y general.   

En  efecto,  el  artículo  496 del Estatuto  Adjetivo  Penal  señala  que corresponde al Ministerio de Relaciones Exteriores  emitir  “concepto que exprese si es del caso proceder  con  sujeción  a  convenciones  o  usos  internacionales  o si se debe obrar de  acuerdo  con  las  normas  de  este  Código”  y  en  concreto  el  ministerio en cita, según quedó reseñado inicialmente, expresó  que  en  el  sub judice debía  aplicarse     nuestro    “ordenamiento    procesal  penal”, es decir, la Ley 906 de 2004.   

2.3.    La  petición   de   verificar   si   “son   claros   y  concretos”  los  cargos  formulados en la acusación  que  sustenta  la  petición  de  extradición,  en  realidad  no  envuelve  una  pretensión  probatoria  sino  la aspiración de que se emita un concepto en tal  sentido,  lo  cual  no  es  posible,  por  cuanto la oportunidad diferida por el  Código  de  Procedimiento  Penal para que la Corte se manifieste en torno a tal  aspecto,  según  lo  estipulado en el artículo 502, es al momento de emitir el  concepto  sobre  la  procedencia  o  no de la entrega del solicitado al Gobierno  extranjero,   pues  no  debe  perderse  de  vista  que  en  el  artículo  495-2  ibídem se estipula que para  conceder  “la extradición de persona a quien se haya  formulado  resolución  de  acusación  o  su  equivalente  o  condenado  en  el  exterior”,  deberá  estar acompañada de documentos  en   los   cuales   se   indiquen   “los  actos  que  determinaron       la       solicitud       de       extradición”.   

2.4.   La  solicitud   dirigida  a  “establecer  que   los   hechos   por   los   cuales  es  requerido  [José   Fernando  Lopesierra  Gutiérrez]  ocurrieron   en   el   extranjero   o  en  territorio  colombiano”,  si  bien  se  orienta  a demostrar el  cumplimiento  del  requisito contenido en el numeral 2º del artículo 495 de la  Ley  906  de  2004  relativo  a  la  indicación  exacta  del lugar donde fueron  ejecutados  los actos señalados en la acusación N°  8:10-CR—00402-T-27TBM  dictada  el  15  de  septiembre  de  2010  por la Corte Distrital de los Estados  Unidos  para  el Distrito Central de Florida, aspecto  que  debe  examinarse al momento de emitir concepto por parte de la Sala,  de  acuerdo con lo dispuesto en  el      artículo      502      ídem,   en   realidad   no  contiene  una  pretensión  concreta,  sino  que se endosa a la Corte el deber de demostrar tal  situación.   

Así  las  cosas, era deber del peticionario  entrar  a  señalar  que  la información sobre el punto anotado aportada por el  Estado  requirente era inexistente, insuficiente o equívoca, sin embargo guarda  total silencio al respecto.   

Recuérdese  entonces que la inclusión del  lugar  de  ejecución  de los actos, además de complementar la información que  debe  contener  la  acusación, tiene por objeto discernir si se traspasaron las  fronteras  de  Colombia,  lo cual, por ende, permite conocer si la comisión del  ilícito  fue  total o parcial en el territorio del Estado reclamante o allí se  produjo  su resultado, incluso si en su suelo debió concretarse el efecto de la  conducta6.   

Por  tanto,  en  realidad  no  se  hace una  solicitud  probatoria  en  concreto  sobre el particular, observando la Sala que  tampoco  es  necesario  ordenar  de  oficio  algún  elemento  de convicción al  respecto,   pues   la  información  ofrecida  por  el  Gobierno  extranjero  es  suficiente  para  adelantar  el  estudio  respectivo  al  momento  de  emitir el  concepto  respectivo,  en  particular de ello dan cuenta los datos precisados en  las  Notas Verbales números 0411 y 1104 del 28 de febrero y 13 de mayo de 2011,  al  igual  que  el  acta  de  acusación N°         8:10-CR—00402-T-27TBM,   así   como   las  declaraciones  juradas  de  Joseph  K.  Ruddy,  Fiscal  Auxiliar  de  los  Estados Unidos para el Distrito Central de Florida, y de John  S.  Ferdella  ,  Agente Especial de la Administración para el Control de Drogas  con sede en Tampa; Florida.   

2.5. La pretensión  encaminada   a   establecer   si  el  solicitado  ha  celebrado  “algún  tipo  de acuerdos o negociación con la Fiscalía General de  la   Nación…   [o]   se  encuentra  pagando  pena  por  algún delito cometido en Colombia”,     no    es    viable,  por  cuanto  la misma se encuentra supeditada a la existencia de  información  que permita inferir tal circunstancia,  situación  ausente  en este caso, pues examinada la  documentación  aportada  por el Estado requirente y  la     actuación     surtida,     no     aparece  mención  alguna   acerca   de   una   eventual  acción   penal   seguida  en  el  país  contra el  reclamado7.   

Adicionalmente,  no  debe  dejarse   de   lado   que      el      requerido  José  Fernando Lopesierra Gutiérrez  fue capturado     en    razón    del    presente  trámite de extradición,  de    manera    que    con   antelación   gozaba  de  su  libertad,  lo  cual  no  permite  suponer  que  previamente   haya  sido  judicializado  por  los  hechos  que  fundamentan  la  presente  petición de  entrega,  particularmente  en  los  términos fijados  por   la   Corte   en   la   radicación   N°  310278,    esto    es,   que   antes  de recibirse la petición de detención provisional con fines  de  extradición existiera en Colombia decisión en firme, con carácter de cosa  juzgada,  por  los  mismos  hechos  que  apoyan  la  reclamación  de envío del  nacional  fuera del país, o que antes de la referida solicitud y como resultado  de  la  aplicación  de una de las formas de terminación anticipada del proceso  penal    (sentencia    anticipada   —artículo     40    de    la    Ley    600    de    2000—,  aceptación  de  la  imputación o  preacuerdos  —artículos  293  y  348  ss. de la Ley 906 de 2004—),  se  hubiera  proferido  fallo de condena por hechos idénticos a  los  que motivan la demanda de entrega del compatriota, como para que se estudie  una pretensión como la formulada por el defensor del citado.   

3. Cuestión Final:  

Como  la  Corte  no observa la necesidad de  evacuar  pruebas de oficio, de conformidad con lo dispuesto en el inciso último  del  artículo  500  de  la  Ley  906  de  2004,  ordena  dejar el expediente en  Secretaría  de  la  Sala  por  el término de cinco días a disposición de los  intervinientes para que presenten sus alegatos.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE   

1.   NEGAR  la  práctica  de las  pruebas  solicitadas  por  el  defensor  del ciudadano colombiano José Fernando  Lopesierra Gutiérrez.   

2.  DEJAR,    una    vez   en   firme   esta  determinación,  el  expediente  en Secretaría de la Sala Penal por el término  de  cinco (5) días para las alegaciones finales, según lo prevé el inciso 3º  del artículo 500 de la Ley 906 de 2004.   

Notifíquese y cúmplase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ  LUIS  BARCELÓ CAMACHO                     JOSÉ LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO       SIGIFREDO ESPINOSA PÉREZ   

ALFREDO          GÓMEZ  QUINTERO                              MARÍA DEL ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

AUGUSTO   IBÁÑEZ  GUZMÁN                                  JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCÍA  

Secretaria  

    

1 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, Conceptos del 19 de febrero y del  16   de   septiembre   de   2009,   radicaciones   números   30374   y   31036,  respectivamente.   

2 Corte  Suprema  de Justicia, Sala de Casación Penal, Concepto del 24 de marzo de 2011,  radicación N° 35148.   

3 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Concepto del 5 de diciembre de  2007, radicación N° 27799.   

4 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Concepto del 5 de diciembre de  2007, radicación N° 27799.   

5 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala de Casación Penal, Auto del 1º de agosto de 2007,  radicación N° 27450.   

6  En  sentido   semejante,  Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de  Casación  Penal,  Conceptos  del  21 de febrero y 14 de marzo de 2006, radicaciones números 24071  y 24879, respectivamente.   

7  En  igual   sentido,  Corte  Suprema de Justicia, Sala de Casación Penal, auto  del 26 de agosto de 2009, radicación N° 31951.   

8 Corte  Suprema  de  Justicia,  Sala  de Casación Penal, Concepto del 9 de diciembre de  2009.     

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