36611(22-06-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

Selecciona un texto en la página o analiza el artículo completo.

ⓘ Puedes seleccionar un fragmento de texto o analizar el artículo completo.

    Proceso n.º 36611  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

                                     Magistrado Ponente:   

                                     JULIO ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                     Aprobado Acta No. 209   

Bogotá,  D.  C., veintidós (22) de junio de  dos mil once (2011).   

VISTOS  

Se  pronuncia la Sala acerca de la apelación  concedida  al  defensor  de  JOSÉ  DE JESÚS PAINCHAULT SAMPAYO, respecto de la  determinación  adoptada  el  24  de mayo de 2011 por la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Magdalena  en desarrollo del juicio oral adelantado  contra  éste,  en  el  sentido  de  aceptar  la  incorporación  de  fotocopias  autenticas  de  documentos  públicos relacionados con el aspecto material de la  conducta  punible de prevaricato atribuida al acusado, sí como de su condición  de servidor publico para la época de los sucesos.   

ANTECEDENTES  

1.   Según   se  desprende     del     escrito     de    acusación1,  al  doctor  JOSÉ  DE JESÚS  PAINCHAULT  SAMPAYO, como Fiscal 13 Seccional de Santa Marta, le fue asignada la  investigación  radicada  bajo  el Nº 82.694 en contra de Gabriel Turbay Cure y  otros   —quienes  como  servidores  de la alcaldía de Tenerife, durante los años 2006 y 2007, mediante  la  celebración  de  contratos,  en  su  mayoría  ficticios,  se apoderaron de  cuantiosas     sumas    de    dinero—,  actuación  dentro  de  la cual profirió las decisiones de 16 de  enero,  5  de  febrero  y  24  de  marzo  de  2009,  que  de acuerdo con el ente  instructor resultan manifiestamente contrarias a la ley.   

2. En desarrollo de  la  audiencia  de formulación de la acusación, cumplida el 21 de julio de 2010  en  la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior de Santa Marta, luego de ordenar su  director  el  traslado  del  respectivo  escrito  a  las  partes y de otorgar la  palabra  a  éstas  y  demás  intervinientes para que  expresaran  las  causales  de  nulidad, incompetencia,  impedimentos,    recusaciones    y    observaciones2, sin que en relación con esos  aspectos  se suscitara controversia alguna, se procedió luego a la formulación  oral  de la acusación por parte de la Fiscalía 52 ante el Tribunal Superior de  Bogotá,  acto  que  finalizó  el representante del ente investigador enterando  a     la     defensa    y    al    procesado  de  los  elementos  materiales probatorios que pretendía  hacer valer en el juicio, en los siguientes términos:   

“…el expediente  hasta  el  momento  procesal  en  el  que  interesó en concepto de la Fiscalía  General  de  la  Nación está debidamente fotocopiado  por  nosotros y queda a su disposición para que si a  bien  lo  tiene  usted obtenga todas las fotocopias que le interesen. No sabemos  qué  ha  pasado  con posterioridad al momento en el que la Fiscalía General de  la  Nación  asumió  la  investigación  en contra de JOSÉ DE JESÚS PAICHAULT  SAMPAYO.   Repetimos,   fotocopiamos   lo   que  nos  interesaba   dado   que   el   acusado  aquí  era  JOSÉ  DE  JESÚS  PAICHAULT  SAMPAYO y la actuación del doctor PAINCHAULT SAMPAYO  está   completa   en   fotocopias   que   están   a   su  disposición  señor  defensor.   Este   expediente   así   mismo  si  la  magistratura  superior  lo  dispone  se  traerá  al  juicio  oral,  público  y  contradictorio  a  Bernardo  Murillo,  quien  fue  el  investigador  del  D.A.S.  quien  recaudó  ese expediente por ante la Fiscalía  Tercera   de   la   Unidad   Anticorrupción  con  sede  en  Bogotá,  de  lo  contrario estimamos, desde luego, repetimos, salvo mejor  criterio  de  la  Corporación,  que  podría  ingresar  sin  ningún testigo de  acreditación…”(La Sala  resalta con negrilla y subrayado).   

(…)  

“DOCUMENTALES:   

“Resolución  interlocutoria  del 16 de enero de 2009, a través de la cual el doctor JOSÉ DE  JESÚS  PAINCHAULT  SAMPAYO,  resolvió  situación  jurídica de GABRIEL TURBAY  CURE,  Alcalde,  VICTOR  JULIO  PADILLA  GONZÁLEZ,  Secretario  del  Interior y  Tesorero,  ambos  del municipio de Tenerife, Magdalena, y se abstuvo de proferir  medida  de  aseguramiento  de  detención preventiva en contra de JORGE MIGUEL y  JESÚS  DAVID  DEDE  BADILLO,  HEBERTO  ANTONIO  DE  JESÚS GUTIÉRREZ NAVARRO y  ARLINTONG SIMONDS BORELY.”   

“Resolución de  sustanciación  del  5  de  febrero  de  209 a través de la cual el funcionario  JOSÉ  DE  JESÚS  PAINCHAULT  SAMPAYO  concedió  a  TURBAY  CURE  y  a PADILLA  GONZÁLEZ permiso para trabajar.   

“Resolución del  24  de marzo de 2009, a través de la cual el indiciado revocó oficiosamente la  medida  de  aseguramiento  de detención preventiva proferida en contra de IBETH  DÍAZ    MONTES,    Jefe    de    Presupuesto   del   municipio   de   Tenerife,  Magdalena.”   

(…).  

“Acreditación  de la calidad de servidor público.   

“Extracto de la  hoja  de  vida del servidor JOSÉ DE JESÚS PAINCHAULT SAMPAYO, identificado con  la  cédula  de  ciudadanía  No.  6.812.851 que acredita la calidad de servidor  público  de  la Fiscalía General de la Nación, por lo menos hasta la fecha de  la  acusación,  nombrado  mediante  Resolución No. 0-1004 del 04 de octubre de  1993  y acta de posesión No. 0386 del 20 de octubre de 1993.”, documentos que  serán   incorporados   al   juicio  oral,  público  y  contradictorio  por  el  investigador  JHON  JAIRO  PALACIO  CORDOBA  quien  puede  ser  localizado en el  Departamento  Administrativo  de  Seguridad  D.A.S.  con  sede  en  la ciudad de  Bogotá  D.C…  quien  tuvo  a  su  cargo el recaudo de los mismos.”   

3. A continuación,  el  22  de  noviembre  de  2010,  se  llevó  a  cabo la audiencia preparatoria,  diligencia  en  la  cual  el encargado de la pretensión punitiva del Estado, de  acuerdo  con  los  medios  de persuasión descubiertos en el acto de acusación,  solicitó  que en el juicio, se permitiera incorporar los siguientes documentos:  i)  la  copia  de  la  foto  cédula  del  acusado, ii) la  copia     de     la     hoja    de    vida    del    mismo,    y    iii)             “la  copia  del  proceso  82.694  que  contiene  las  resoluciones que la Fiscalía tacha de prevaricadoras”.   

Igual  mecánica  se observó respecto de las  pruebas  deprecadas  por  la  defensa,  y tras un receso, sin que de parte de la  defensa  hubiese  manifestación  de  oposición  a  las pruebas que en concreto  solicitó  el  instructor  y  a  la  forma  como  pretendía incorporarlos en el  juicio,  el  director  del  debate ordenó la práctica de todas las solicitadas  por  la  fiscalía,  en  los términos que ésta lo ofreció, lo mismo que todas  las  pedidas  por  defensa,  excepto  una inspección judicial al expediente Nº  82.694,  con  el  fin de conocer las diligencias practicadas con posterioridad a  lo  que interesa al proceso actual, pues consideró el Magistrado que se trataba  de una prueba inútil.   

Cumplido lo anterior, el Magistrado hizo saber  que   contra  tal  determinación  procedían  los  recursos  de  reposición  y  apelación,  y  el  defensor manifestó expresamente su absoluta conformidad con  esa decisión.   

4.  El  24  de  mayo de 2011 se dio inicio el  juicio  oral, en el que en el momento de la práctica de pruebas por parte de la  Fiscalía,  el respectivo funcionario presentó para su incorporación fotocopia  auténtica   de   dieciséis   cuadernos  del  proceso  Nº  82.694,  actuación  contentiva  de  las  resoluciones que dieron lugar al proceso penal en contra de  PAINCHAULT  SAMPAYO,  así  como  también  fotocopia  auténtica de la cartilla  decadactilar  y  el  extracto  de la hoja de vida laboral del procesado mientras  estuvo  vinculado a la Fiscalía General de la Nación; sostuvo que de acuerdo a  lo  expuesto  por  la Corte Suprema de Justicia dentro de la sentencia 31.049 de  26  de  enero  de  2009, para aportar el expediente contentivo de las decisiones  cuestionadas no se requiere testigo de acreditación.   

Corrido el traslado, el defensor se opuso a la  incorporación  de  los  16 cuadernos, precisando que la Corte Constitucional en  la  sentencia  C-1194 de 2005, definió la manera de introducir las evidencias y  objetos   al  juicio,  que  no  es  otra  que  a  través  de  los  testigos  de  acreditación,  para  que en la audiencia éstos digan si el documento es lo que  la parte dice.   

Señaló  que  no es lo mismo incorporar a un  juicio  un  documento  público,  verbigracia  para  acreditar  la calidad de un  sujeto  procesal,  lo  que se puede hacer a través de la simple lectura como lo  dice  la  sentencia de la Corte, que unas resoluciones que la Fiscalía tilda de  prevaricadoras  para  desprender  de  ahí  responsabilidad  a  una  persona sin  ningún  testigo  de  acreditación,  pues  ello  resulta  violatorio de toda la  normatividad  del  Sistema  Penal  Acusatorio  y  las  reglas  de  la  cadena de  custodia.   

Expuso que la jurisprudencia de la Corte no es  obligatoria  y  la Fiscalía solamente hace alusión a una sola decisión que no  genera  precedente  judicial,  máxime cuando existen varios pronunciamientos de  la  misma  Corporación  y de la Corte Constitucional en donde se dice que estos  elementos  o  documentos  públicos  para  que  puedan  ser aducidos al juicio y  tenidos  y  valorados  como  prueba,  debe  hacerse  a  través  del  testigo de  acreditación,  “porque  es la persona que nos va a  decir  cómo  fue  que descubrió, rotuló, embaló esos elementos probatorios y  los  sometió  a  la cadena de custodia porque de lo contrario no haríamos nada  en  los  juicios,  solamente  sería  traer  una  resolución  que se avizora es  prevaricadora,   ponerla  aquí  y  entonces  pedir  sentencia  condenatoria  su  señoría”  por eso le solicita que no admita esos documentos que el fiscal ha  pretendido introducir de esa manera y por el contrario excluirlo”   

En  virtud  de  lo  anterior,  solicitó  la  exclusión de dichas pruebas.   

5.  Dispuesto  el  traslado  al señor Fiscal  Delegado,  afirmó  que la inutilidad del argumento del defensor salta de bulto,  pues  lo  que  se  pretende  con  un  testigo  de acreditación en el caso de un  documento  público,  es  que simplemente diga que se recaudó ante la Fiscalía  que  tiene  el  expediente  en Bogotá y ello “está  certificado  porque  todos  a  uno  los  cuadernos  que  nosotros   estamos  aduciendo  a este juicio oral público y contradictorio tienen la certificación  de  que son copias auténticas del original  que reposa en una Fiscalía en  Bogotá.  De  tal manera que si lo que se pretende es acreditar que el documento  es  el  que firmó PAINCHAULT SAMPAYO está bastante acreditado en el expediente  con  las  firmas de las providencias de parte del doctor PAINCHAULT SAMPAYO y la  constancia de su autenticidad…”   

Sostuvo  que  en  la  sentencia  de  la Corte  Suprema  de  Justicia  a  que  hizo  alusión,  se  indica  que: “el  carácter  documental,  público  y auténtico de una sentencia  judicial  válidamente emitida es evidente y para su aducción en el juicio oral  no  es  necesario  que  el  funcionario  que  la  profirió  u otro comparezca a  declarar  acerca  de  su  contenido o de la forma como fue obtenida.”   

Por  tal  razón  solicitó que prevalezca la  decisión de mantener como incorporadas las pruebas que aportó.   

6.  La  Sala  Penal  del Tribunal Superior de  Santa   Marta,  decidió  “incorporar  las  pruebas  presentadas  por  la  Fiscalía  en  desarrollo  de  esta  audiencia  de  juicio  oral”.  Concedido el uso de la palabra a las partes,  el  defensor  del acusado interpuso recurso de apelación, soportándolo con los  mismos argumentos de la oposición.   

CONSIDERACIONES  

Una  de  las  características  del  derecho  procesal  colombiano, es el carácter preclusivo de sus actos. Tal circunstancia  conlleva  que  cada  trámite procesal se cumpla a partir de etapas previstas en  tiempos  y  oportunidades diferentes, las cuales son obligatorias para el juez y  los  demás sujetos procesales, por lo que una vez superadas impiden devolver la  actuación.   

En  relación  con este principio, se ha  precisado:   

“La  preclusión  de  un  acto  procesal  –  ha  dicho  la  Sala  –significa  que  no  es  posible  volver  a  realizarlo,  así  sea  con  el  pretexto  de mejorarlo o de  integrarlo  con  elementos  omitidos  en la debida oportunidad, máxime si quien  pretende  renovarlo  (juez)  carece de competencia para hacerlo. El principio de  preclusión,  en  la  práctica,  trata  de  evitar los retrocesos innecesarios,  salvo  la  nulidad  que tampoco podría asumirse como disculpa, pues sería ella  una  manera  de  disfrazar  la  violación  de  la  regularidad  procesal  y  el  desbordamiento   de   las   atribuciones   constitucionales  y  legales  de  los  respectivos     órganos     judiciales.”     3    

Posición  reiterada en pronunciamiento de 15  de  marzo  de  2008,  dentro  de la sentencia radicada bajo el número 30107, al  indicar:   

“En  la  sistemática procesal colombiana  tiene  arraigo  el  principio  de preclusión, siendo desarrollo del mismo todas  aquellas  normas  que  en  los diferentes ordenamientos adjetivos (Civil, Penal,  Laboral,  etc.) establecen términos y oportunidades para la realización de los  actos  procesales  de los distintos sujetos del proceso, razón por la que puede  afirmarse  que  son  los términos los que cumplen con la trascendental función  de  determinar  con  precisión  la  época  para  la realización de las cargas  procesales  de  las partes, los intervinientes, los auxiliares de la justicia y,  también, de los funcionarios judiciales.”   

De  conformidad con la dinámica que gobierna  el  Sistema  Penal  Acusatorio, es en la audiencia preparatoria donde las partes  deben  manifestar  sus observaciones al descubrimiento de elementos probatorios,  solicitar  la exclusión, rechazo o inadmisibilidad de los medios de prueba que,  de   conformidad   con   las   reglas   establecidas  en  ese  código  resulten  inadmisibles,  impertinentes,  inútiles,  repetitivos  o  encaminados  a probar  hechos   notorios   o  que  por  otro  motivo  no  requieran  prueba4.   

En  consecuencia era ese el escenario en el  cual  el  acusado  o  su  defensor  han  debido  cuestionar la pretensión de la  Fiscalía  de  incorporar  los  16  cuadernos  que  en  fotocopias  auténticas  contienen  las resoluciones que dieron lugar al proceso  penal  en contra de PAINCHAULT SAMPAYO, la fotocopia de la cédula y el extracto  de  la  hoja de vida laboral mientras estuvo vinculado a la Fiscalía General de  la    Nación,    demostrando   su   impertinencia,  inconducencia  o inutilidad y de resultarle adversa su pretensión, hacer uso de  los recursos ordinarios de defensa judicial.   

Cuestión  que  no ocurrió  a pesar de  que  en  el  desarrollo de la diligencia se enteró de manera clara y precisa de  la forma como se pretendía incorporar las pruebas por  parte  de la fiscalía, sin que se mostrara desacuerdo alguno, ya que si bien la  defensa  presentó  observaciones,  lo  fue  en  relación  con  la  oportunidad  procesal  en  que  debía corregirse,  aclarar  o adicionar el escrito  de  acusación,   lo  relacionado  con  el hecho de no habérsele entregado  formalmente  las  fotocopias  que  componían  el  expediente  radicado  bajo el  número  82.694  y  el  no  corrérsele  traslado de los elementos favorables al  acusado.   

Inquietudes  que  luego  de ser atendidas por  parte  del magistrado y seguidamente pronunciarse respecto de las pruebas que se  decretaban  para  la  incorporación  en  el  juicio  oral,  les  hizo saber los  recursos  que  procedían,  frente  a  lo  cual,  en el caso del defensor,   manifestó:  “conforme con  su decisión”.   

Con  la  posición  asumida,  aceptó que las  pruebas  enunciadas  se  adujeran  en  la forma en que la fiscalía lo planteó,  agotándose  en  consecuencia  esa  fase  del  proceso para dar inicio al juicio  oral,  cuyas  finalidades  no son otras que las de advertir al acusado sobre los  derechos  que  le  asisten  a  guardar  silencio  y  a  no  autoincriminarse, la  posibilidad  de  reconocer  su  culpabilidad, la presentación de la teoría del  caso,  la  práctica  de  las  pruebas,  los alegatos de cierre por parte de los  intervinientes,   la   clausura   del  debate  y  el  anuncio  del  sentido  del  fallo.5   

Siendo  lo  anterior  así,  se  equivocó el  Magistrado  de  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Santa Marta al permitir  que  en  la  audiencia  de  juicio  oral, el defensor del acusado cuestionara la  forma  como  se  habían  incorporado  las  pruebas por parte de la fiscalía, e  igualmente  al  darle  la posibilidad de recurrir la orden de su incorporación,  pues tal acto procesal ya se encontraba superado.   

De aceptar el trámite cumplido, se estaría  soslayando  que  el  proceso  penal  lo  componen  una  serie  de pasos o etapas  progresivas  cada  una de las cuales debe agotarse para pasar a la siguiente, lo  cual  efectiviza  los  derechos de todos los intervinientes al adelantamiento de  un  debido  proceso  sin  dilaciones  injustificadas y contravendría principios  como  los  de  igualdad  de  armas,  del  derecho  a  la  prueba, la   lealtad   y  el  equilibrio  procesal.   

Ahora   bien,   ello   no  implica  que  su  inconformidad  no pueda ser discutida en las alegaciones finales y que de llegar  al  proferimiento  de  sentencia  adversa  a  los intereses de su asistido pueda  cuestionarla a través del recurso de apelación.   

Desde  esa  perspectiva,  no  puede la Corte  entrar  a  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto por la defensa del  acusado,  razón  por la cual se dispondrá la devolución de la actuación a la  Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Santa Marta, para que continúe con el  trámite subsiguiente.   

En  mérito  de  lo expuesto, la CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN PENAL,   

RESUELVE  

Abstenerse         de  resolver  el  recurso  de  apelación  interpuesto por el defensor del acusado JOSÉ DE JESÚS  PAINCHAULT  SAMPAYO,  contra  la decisión de incorporar las pruebas presentadas  por  la  Fiscalía  al juicio oral, proferida por el Magistrado de la Sala Penal  del  Tribunal Superior de Santa Marta, por las razones a que se hizo alusión en  la parte considerativa de la presente decisión.   

Contra   este  pronunciamiento no procede recurso alguno.   

Cúmplase y devúelvase.  

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ   LUIS  BARCELÓ                                     CAMACHO                                               JOSÉ  LEONIDAS BUSTOS MARTÍNEZ   

FERNANDO     ALBERTO      CASTRO  CABALLERO                                                        SIGIFREDO  ESPINOSA PÉREZ   

Comisión de servicio  

ALFREDO   GÓMEZ   QUINTERO                            MARÍA DEL R.  GONZÁLEZ   DE   LEMOS                   Permiso   

AUGUSTO   J.   IBÁÑEZ   GUZMÁN                                 JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

                                      NUBIA    YOLANDA    NOVA  GARCÍA   

                                                    Secretaria     

1  Ver  folio 1 y ss.   

2  En  desarrollo   de   lo   dispuesto   en   el  artículo  339  de  la  Ley  906  de  2004.   

3  Sentencia de marzo 20 de 2003, radicado 19960.   

4 Así  lo establece el artículo 359 del Código de Procedimiento Penal.   

5  Ver  artículos 366 a 446 de la Ley 906 de 2004.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *