36468(06-07-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36468  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACION PENAL  

                    Magistrado  Ponente   

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

Aprobado     acta     Nº225   

Bogotá D.C., seis (6) de julio  de dos mil once (2011).   

V   I   S   T   O  S   

La  Sala  resuelve  sobre  la  admisibilidad  formal  de  la  demanda  de  casación,  presentada  a  nombre  de  David   Mauricio   Andrade,   contra   la  sentencia  dictada  el  dieciocho  (18)  de  enero de dos mil once (2011) por el  Tribunal  Superior  de  Ibagué,  mediante la cual confirmó la proferida por el  Juzgado  Primero  Penal  del  Circuito  del  Espinal,  el  treinta  (30) de  septiembre  de  dos  mil  nueve (2009) que lo condenó como autor de la conducta  punible de homicidio culposo.   

HECHOS  

                                      

Fueron  sintetizados  por  el Tribunal de la  siguiente manera:   

          “Ocurrieron  el  día  25 de octubre de  2003,  a  eso  de  las  7.00  de  la noche a la altura del barrio Nacional, vía  principal,  entre  la  población  del  Guamo  y  Espinal,  cuando  colisionaron  violentamente  dos  vehículos, uno de ellos se trata de un automóvil Chevrolet  Corsa  de  placas  FCD  370  conducido por David Mauricio Andrade Ramírez y los  otros,  se tratan de dos velocípedos (bicicleta) conducidos uno de ellos por el  hoy  occiso  Luis  Fernando  García, y el otro por Elías Prada Aragonez, quien  resultó lesionado en estos mismos hechos.   

ANTECEDENTES PROCESALES  

1.  Por  los anteriores hechos, la Fiscalía  General  de  la  Nación,  el  10  de  julio  de  2006  profirió resolución de  acusación  contra David Mauricio Andrade, como  presunto autor responsable de los delitos de homicidio culposo  y  lesiones  personales  culposas,  artículos  109  y 120 del Código Penal. La  anterior decisión, cobró ejecutoria el 10 de agosto de 2006.   

2.  Una  vez  se  agotó  la  fase  del  juicio,  el Juzgado    Primero    Penal    del   Circuito  de   Espinal,  el treinta de  septiembre  de 2009,  emitió fallo condenatorio contra  el   acusado   al  hallarlo  responsable  del  delito  de  homicidio     culposo     por    lo   que   le   impuso   la  pena  de  veinticuatro  (24)   meses  de  prisión,  multa  de  veinte  (20)  salarios mínimos  legales   mensuales   vigentes,   la   accesoria  de  inhabilitación  para  el  ejercicio  de  derechos  y funciones públicas por el  mismo   término  y  la  prohibición  para  conducir  vehículos    automotores    y   motocicletas   por  tres   años.  En  cuanto  al delito de lesiones personales culposas, el juez de  primera  instancia  verificó  la ausencia de querella, requisito necesario para  la  iniciación  de  la  acción  penal,  motivo por el que se abstuvo de emitir  pronunciamiento  en torno a esta conducta.   

4.  La  sentencia  de  primera  instancia fue impugnada por la defensa,  apelación   que   fue   conocida  por  el  Tribunal  Superior  de  Ibagué   que  en  decisión del  18 de enero  de  dos  mil  diez  (2010)  la  confirmó en su integridad.    

5.  Contra  el  anterior fallo la defensa de  David      Mauricio      Andrade      recurre en sede extraordinaria.   

LA      DEMANDA    DE  CASACIÓN   

1. “Error de Hecho  y Falso Juicio”   

Sostiene  el  censor  que en la sentencia se  hizo  caso omiso a las exculpaciones planteadas por el procesado y se le exigió  un  deber  de  cuidado  más allá del permitido, pues considera que también la  víctima  debe guardar ciertas precauciones en el ejercicio de sus actividades y  en  tal  medida  afirma  que ésta también debió observar el deber objetivo de  cuidado  al desarrollar una actividad peligrosa como lo es la conducción de una  bicicleta por una carretera nacional.   

Afirma  que  ante  la  infracción  a  estos  deberes  por parte del occiso, se presenta una ausencia de responsabilidad de su  procurado,  según  se  prevé  en  los  numerales  10 y 11 del artículo 32 del  Código Penal.   

Agrega que la culpa atribuida a David   Mauricio   Andrade,   mal   puede  estructurarse  a  partir  de  los testimonios de Rosa María Briñez y Elizabeth  Monzón,  pues  carecen  de  conocimientos  que  les  permitan  diagnosticar  la  velocidad  de  los  vehículos o el estado de ánimo de sus conductores, como ni  siquiera  lograron  hacerlo  los  peritos José Libardo Bedoya, Rafael Mendoza y  Argemiro Calderón.   

Luego de hacer una serie de elucubraciones en  torno  a  la  culpa como forma de responsabilidad, indica que para el caso de su  defendido,  concurre  la  causal  eximente  de  responsabilidad  prevista  en el  numeral  10º  del  artículo  32  del Código Penal, esto es, se obre con error  invencible  de  que  no  concurre  en  su  conducta  un hecho constitutivo de la  descripción  típica  o  de  que  concurren  los  presupuestos objetivos de una  causal que excluye la responsabilidad.   

Seguidamente aborda el tema de la imputación  objetiva    e    invoca    el    principio    de    confianza,   “según  el  cual el hombre espera que los demás actúen de acuerdo  con  los mandatos legales dentro de su competencia” y  señala   que   el   occiso   actuó  bajo  su  propio  riesgo,  tratándose  su  comportamiento   de   una  auto  puesta  en  peligro,  de  donde  se  deriva  la  “atipicidad  absoluta”  del     hecho    atribuido    a    David    Mauricio  Andrade.   

2.   “Cargo  Subsidiario: Prescripción de la accion penal”   

A  juicio  del  recurrente  la acción penal  prescribe  el  10 de julio de 2011, como quiera que la resolución de acusación  data  del  10  de  julio  de  2006,  y  al  haberse  interrumpido el término de  prescripción,  éste  se reduce a la mitad, el cual para el delito de homicidio  culposo es de 5 años que se vencen en la primera fecha indicada.   

3.  Después de proponer la prescripción de  la   acción  penal,  habla  de  la  deficiente  motivación  de  la  sentencia,  acusándola      de      contener      una      argumentación      “sofística  o falsa”, pues no tuvo en  cuenta  que  fue  la  víctima quien creó el riesgo jurídicamente desaprobado.   

“El  error  del fallador de segundo grado  consistió  en  haber  hecho abstracción, para la solución de la problemática  del  fenómeno  jurídico  de  la concurrencia de riesgos en orden a adoptar una  salida  consecuente con la dogmática jurídico penal contemporánea, si bien el  fallo  evidencia  un  manejo  adecuado de algunos conceptos de la doctrina de la  imputación  objetiva frente a los eventos de delitos imprudentes, tales como la  creación  de  un  riesgo  jurídicamente  desaprobado,  elevación  del  riesgo  permitido  y realización del riesgo en el resultado, lo cierto es que, para dar  solución  correcta al caso específico, se dejó por fuera de análisis figuras  igualmente  importantes  y  de  amplio  desarrollo en la misma sistemática, con  cuyo concurso la decisión hubiera sido diferente.   

4.  Haciendo referencia al artículo 9º del  Código  Penal,  afirma  que la causalidad por sí sola no es suficiente para la  imputación  jurídica  del  resultado,  ya que de nuevo atribuye la producción  del  resultado  dañoso  a  la  acción  imprudente  de la víctima, en donde el  Tribunal no aplicó la teoría de la concurrencia de riesgos.   

5. Finalmente invoca el censor la aplicación  del  in  dubio  pro  reo,  ya  que como “el fallo se  basó  en  la versión que el conductor del automóvil (sic) que aparece rendido  por  el  agente  de  tránsito  que  elaboró  el  croquis  de accidente y en la  indagatoria  del  procesado, puesto que otro generó de pruebas relevantes (sic)  no   fue  practicado,  no  es  factible  inferir  en  el  grado  de  certeza  la  responsabilidad     penal    de    David    Mauricio  Andrade”.   

                     

          Solicita  que  se  case  la  sentencia y por contera, se absuelva al  procesado del cargo de homicidio culposo.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE  

          Calificación de la Demanda   

Desde ya se anuncia la indamisión del libelo  por  evidenciarse defectos que en razón del principio de limitación, no pueden  ser  superados  por la Corte, pues sin ningún tipo de orden lógico se proponen  varias  censuras,  entre  ellas,  errores  de hecho por falsos juicios, falta de  motivación  de  la  sentencia,  transgresión  a  las reglas de la experiencia,  prescripción  de la acción penal y no aplicación del in dubio pro reo, quejas  que  además,  el censor no desarrolla ni mucho menos demuestra, adicional a que  no  guardan  ninguna  relación de coherencia con la enunciación de cada uno de  los reparos.   

1.  En  efecto,  al  inicio de la demanda se  habla  de  error  de  hecho  por  falso  juicio, no obstante omite el recurrente  especificar  de  qué  tipo  de  falso  juicio se trata o por lo menos si lo que  presenta  es  una  violación directa o indirecta de la ley sustancial y en este  último  caso,  el  equivocado criterio que determinó al juzgador de instancia,  el  cual necesariamente ha de recaer sobre el proceso de valoración probatoria.   

Si  lo  que  pretendía  era  invocar  una  violación  indirecta,                                      en  contravía  del principio de mínimos lógicos y de coherencia, el libelista  no  elige con acierto la causal invocada, ni tampoco sus argumentos corresponden  con  los  motivos  de  violación  acusados,  a  saber,  error de hecho, pues no  precisa  cuál  es ese yerro, ni lo ajusta a las situaciones previstas en la ley  como causales de casación.   

Se  recuerda  al  libelista  que el error de  hecho,  “da  lugar a la configuración de la causal  primera  de  casación,  apartado  segundo  por  violación  indirecta  a la Ley  sustancial,  el  cual  se  presenta cuando el juzgador se equivoca al contemplar  directamente  el medio; porque omite apreciar una prueba que obra en el proceso;  porque  la  supone  existente sin estarlo (falso juicio de existencia); o cuando  no  obstante  considerarla legal y oportunamente recaudada al fijar su contenido  la  distorsiona,  cercena  o  adiciona  en  su  expresión fáctica, haciéndole  producir  efectos  que  objetivamente  no  se  establecen  en  ella (falso juicio de identidad); o porque sin  cometer   ninguno  de  los  anteriores  desaciertos,  existiendo  la  prueba  es  apreciada   en   su  exacta  dimensión  fáctica  y  al  asignarle  su  mérito  persuasivo,  transgrede  los postulados de la lógica, las leyes de la ciencia o  las  reglas  de  experiencia,  es decir, los principios de la sana crítica como  método    de    valoración    probatoria   (   falso   raciocinio)1”.   

En  el  segundo  caso,  error de derecho, se  trata  de  yerros jurídicos que hacen alusión a la inobservancia de las normas  que  regulan  la  producción y aducción de la prueba, o mejor, la trasgresión  de  una  norma  de  derecho  probatorio  (error  de  derecho por falso juicio de  legalidad),   o  si  se  desconocen  los  preceptos  que  determinan  la  fuerza  demostrativa    de    los    elementos    de    juicio    (falso    juicio    de  convicción).   

1.1  Como  se  advierte,  ninguno  de  estos  motivos  o  supuestos es invocado en el libelo, pues de principio a fin, como si  se  tratara de un alegato de instancia, reitera que la imputación del resultado  no  es  atribuible al procesado, sino a la acción imprudente de la víctima. Si  su  intención  era  la  de  atacar  la  valoración  de pruebas contenida en la  sentencia,  no precisa si se trata de un falso juicio de existencia, identidad o  raciocinio,  o  en  caso  de que su critica se dirija a la aplicación de alguna  norma  al  caso  concreto, el recurrente ni siquiera menciona el falso juicio de  legalidad o convicción que dio lugar a este tipo de error.   

Con claridad se observa cómo el discurso de  la  defensa,  no  toca  aspectos  relacionados con los medios de persuación que  fundamentaron  la  sentencia condenatoria, es más, la demanda no da a conocer a  la  Sala  cuáles  fueron los medios de convicción incorporados al procesado, a  cuáles  se  dotó  de  mayor  mérito,  ni tampoco como fueron valorados por el  Tribunal,  simplemente  es  reiterativo  el  casacionista  en  torno  a  que  la  infracción  al  deber  objetivo  del  cuidado  es reputable exclusivamente a la  víctima.   

Y   para   sacar   avante   su   confusa  argumentación,  alude  a  la  falta  de  motivación  del fallo e incluso a una  causal   eximente   de   responsabilidad   consistente  en  un  error  de  tipo.   

2.  Frente  a  la falta de motivación de la  sentencia  que tampoco expone en capítulo separado, no la adecua a las causales  de  viabilidad  del recurso extraordinario, y omite señalar que correspondería  a  un  cargo  de  nulidad, tampoco tiene en cuenta los derroteros fijados por la  Corte   acerca  de  cómo  debe  proponerse  una  censura  de  esta  naturaleza.   

La falta de motivación de la sentencia como  lo       ha       reiterado       la       Sala2 se presenta:   

          a.                Cuando  carece  totalmente  de  motivación,  por  omitirse  las  razones  de  orden  fáctico  y  jurídico que  sustenten la decisión.   

          b.                 Cuando   la  motivación  es  incompleta,  esto es, el análisis que contiene es deficiente, hasta el punto de  que no permite su determinación.   

          c.                         Cuando  la  argumentación  que  contiene  es  dilógica   o   ambivalente;   es   decir,   se   sustenta   en  argumentaciones  contradictorias  o  excluyentes, las cuales impiden conocer su verdadero sentido  y,   

          d.                          Cuando   la   motivación   es  aparente  y  sofística,  de  modo  que  socava  la estructura fáctica y jurídica del fallo  (este  evento  debe  ser objeto de ataque a través de la causal primera, cuerpo  segundo, según la sistemática reglada en la Ley 600 de 2000).   

          Adicional  a  las  hipótesis arriba planteadas, también sobreviene  la  falta  de  motivación cuando no se responden los argumentos expuestos en la  apelación3,  por  quebrantarse el derecho de contradicción que en la mayoría  de los casos debe ser resuelta por vía de la nulidad.   

          2.1.  El  demandante  menciona  una  motivación sofística, pero al  pretender  desarrollar  el  enunciado,  vuelve a insistir en que su defendido es  inocente  del  delito  culposo,  en  razón a que fue la víctima quien creó el  riesgo  jurídicamente  desaprobado, el cual se concretó en el resultado lesivo  para el bien jurídico de la vida.   

          De  lo anterior se deriva cómo lo que se pretende en la demanda, es  imponer  el  criterio  de  la  defensa,  frente  al del Tribunal, con base en un  ejercicio  argumentativo in generi, sobre teorías como la imputación objetiva,  el  principio de confianza, la culpa como forma de responsabilidad y el error de  tipo,  sin que se pongan de presente los errores en la legalidad del fallo, para  lo  cual  era  indispensable  que el censor se refiriera al caso concreto, antes  que  desgastarse  haciendo  elucubraciones  teóricas  que  no  trasladó  a los  hechos.   

Por  lo anterior, el cargo denominado por el  censor    como    “error    de    hecho    por    falso    juicio”,    será  inadmitido.   

3. Ahora bien, en lo que atañe a la posible  prescripción  de  la  acción  penal, que se plantea como cargo subsidiario, el  mismo  debió  haber  sido  propuesto  como  principal,  pues como quiera que de  haberse  dado,  impediría  la continuación del ejercicio de la acción penal y  por  tanto.  resultaría  inane  analizar  aspectos  sobre  el fondo del asunto.   

Sin  embargo, además de este argumento para  rechazar  la  censura  que por la vía de la prescripción se presenta, es claro  que  el  censor  calculó  el término al que se refieren los artículos 83 y 86  del  Código  Penal  a  partir  de  un  hecho  futuro,  al  suponer que la Corte  entraría  a  calificar la demanda con posterioridad al 10 de julio del año que  avanza,  que  fue la fecha que la defensa fijó como el límite para que operara  la extinción de la acción penal.   

Y  además de lo anterior, no tuvo en cuenta  que  el  momento  a  partir  del  cual  comienza a contarse de nuevo el referido  término,  una  vez  ha  ocurrido su interrupción, es el de la ejecutoria de la  resolución  de  acusación  que es diferente al de la fecha de proferimiento de  dicha  decisión  y  para  el  caso que ocupa la atención de la Sala, el pliego  acusatorio  adquirió firmeza el 10 de agosto de 2006, luego de notificado a los  sujetos  procesales  y corrido el lapso de ejecutoria respectivo, por manera que  la  prescripción  de  la acción penal, tendrá lugar el próximo 10 de agosto.   

En  este  orden  de  ideas  se  reafirma  la  legitimidad  del  Estado  para  ejercer  su  poder sancionador y por tanto, esta  Corte  puede  pronunciarse  sobre la demanda de casación presentada a favor del  procesado,    la    cual    por    los    motivos    antes   señalados,   será  inadmitida.   

          4.   De  otra  parte,  del  estudio  del  proceso  no  se  vislumbra  violación     de     derechos     fundamentales     o   garantías   de  los  intervinientes,  para ejercer la  facultad   oficiosa  de   índole   legal  que  al  respecto   le  asiste  a  la  Sala.   

         En  mérito  de  lo  expuesto,  LA CORTE  SUPREMA   DE   JUSTICIA,  SALA  DE  CASACIÓN  PENAL,   

R   E  S  U  E  L  V  E   

              NUMERAL ÚNICO:  INADMITIR  la demanda de casación presentada a nombre  del procesado David Mauricio Andrade.   

Contra  esta providencia no procede recurso  alguno.   

Comuníquese  y  devuélvase al Tribunal de  origen. Cúmplase   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSE  LUIS  BARCELÓ  CAMACHO                             JOSÉ   LEONIDAS   BUSTOS  MARTÍNEZ   

           

FERNANDO   ALBERTO   CASTRO   CABALLERO                     SIGIFREDO  ESPINOSA  PEREZ             

ALFREDO   GOMEZ   QUINTERO            MARIA DEL  ROSARIO  GONZÁLEZ  DE  LEMOS               

AUGUSTO  J.  IBAÑEZ  GUZMÁN                                             JULIO  ENRIQUE SOCHA SALAMANCA   

NUBIA YOLANDA NOVA GARCIA  

Secretario  

    

1  Casación 14147 del 21 de noviembre de 2002   

2  Casación del 11 de febrero de 2004, radicado 17795   

3  Casaciones  del   25  de  marzo  de 1999 radicado 11279 y del 10 de mayo de  2006, radicado 22082.      

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