36465(09-08-11)

2011

Asistente Jurídico Inteligente

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    Proceso nº 36465  

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA  

SALA DE CASACIÓN PENAL  

Magistrado ponente:  

FERNANDO ALBERTO CASTRO CABALLERO  

                                    Aprobado Acta N°281   

Bogotá,  D.  C., nueve (9) de agosto de dos  mil once (2011).   

VISTOS:  

Procede   la  Sala  a  resolver  sobre  la  admisibilidad  de  la  demanda  de  casación  presentada  por  el  defensor del  procesado  Carlos  Edinson  Pabón  Quintana,  quien  fue condenado como coautor  responsable  de  la  conducta  punible  de  hurto de hidrocarburos, en sentencia  proferida por el Tribunal Superior de  Bucaramanga.   

HECHOS Y ACTUACIÓN PROCESAL:  

1. Los primeros fueron tratados en los fallos  de instancia de la siguiente manera:   

Los  hechos  materia  del  presente proceso  penal  tuvieron  lugar  el 2 de septiembre de 2004, día en que siendo las 19:30  horas    aproximadamente,    sobre   la   vía   que   conduce   a  la  vereda  Pull  Papel  en el sitio conocido como La Rochela,  jurisdicción  del  Bajo  Simácota  (Santander),  miembros del Cuerpo Élite de  Hidrocarburos  interceptaron  un  vehículo  Nissan de color rojo, de placas BBM  123  en  momentos  en  que  transportaba  27  pimpinas  plásticas de diferentes  colores   con   capacidad  de  8  galones  para  un  total  de  216  galones  de  hidrocarburo,  los  cuales  no  presentaban  marcador,  correspondiendo  esto  a  combustible extraído ilícitamente del poliducto de ECOPETROL.   

En  el referido operativo fueron capturados  Carlos  Edinson  Pabón  Quintana, Fabio Gómez Fuentes y Óscar de Jesús Rojas  Hoyos,  quienes  se  movilizaban  en otro vehículo Toyota de placas PEC 547, el  cual  era  conducido  por el primero de estos; y Félix Paternina Salazar, quien  conducía  el  vehículo  en  el  cual  se  transportaba  el combustible, siendo  escoltado  por  los  arriba  anunciados, quien manifestó a su vez que no era el  dueño  de la gasolina sino que lo habían obligado y que Fabio Gómez Fuentes y  Óscar  de Jesús Rojas Hoyos fueron los que subieron las pimpinas al vehículo.   

2.  Por  los  anteriores  episodios, el 9 de  enero  de  2007  la  Fiscalía Especializada de San Gil profirió resolución de  acusación   contra  los  vinculados  Carlos  Edinson  Pabón  Quintana,  Félix  Paternina  Salazar,  Fabio  Gómez  Puentes  y Óscar de Jesús Rojas Hoyos como  presuntos  coautores  del  delito  de  hurto  de  hidrocarburos, providencia que  alcanzó ejecutoria el 28 de febrero siguiente.   

3. Correspondió al Juzgado Tercero Penal del  Circuito  Especializado  de  Bucaramanga  adelantar  el  juicio,  y celebrada la  audiencia  de  juzgamiento,  el  13  de  agosto  de  2010  tomó  las siguientes  determinaciones:   

i) Condenó a Félix Paternina Salazar a las  penas  de  tres  (3)  años  de  prisión,  multa  de  doscientos (200) salarios  mínimos   mensuales  legales  vigentes,  inhabilitación  en  el  ejercicio  de  derechos  y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de  la  libertad  y  le  concedió la suspensión condicional de la ejecución de la  pena,  como  autor  responsable de la conducta punible materia de la acusación,  y,   

ii)  Absolvió  a  Carlos  Edinson  Pabón  Quintana,  Fabio  Gómez  Fuentes  y Óscar de Jesús Rojas Hoyos, de los cargos  imputados.   

4.  Esa  providencia  fue recurrida por la  apoderada  de la parte civil y el 13 de diciembre siguiente el Tribunal Superior  de  esa  ciudad  la  revocó en forma parcial, y, en su lugar, condenó a Carlos  Edinson  Pabón  Quintana,  Fabio  Gómez  Fuentes  y  Óscar  de  Jesús  Rojas  Hoyos   como  coautores del delito de hurto de hidrocarburos a las penas de  tres  (3)  años  de  prisión,  multa  de  doscientos  (200)  salarios mínimos  mensuales  legales  vigentes,  inhabilitación  en  el  ejercicio  de derechos y  funciones  públicas por el mismo lapso de la sanción privativa de la libertad,  al  pago  de  indemnización  de  perjuicios  -al  igual  que a Félix Paternina  Salazar-  y  les  concedió  la  suspensión  condicional de la ejecución de la  pena,  decisión  contra  la  cual  el  defensor  de Pabón Quintana interpuso y  sustentó el recurso extraordinario de casación.   

  LA  DEMANDA:   

Al amparo de la causal primera del artículo  207  de  la  ley  600  de 2000, el demandante formuló un único cargo contra la  sentencia  de  segunda  instancia  la  cual  acusó  de  haber  transgredido los  artículos 232, 238 y 277 del cpp en mención.   

En la demostración del reparo manifestó que  el  Tribunal  al  revocar  el  fallo absolutorio de primer grado, esgrimió como  argumento  de  su  decisión  que  Carlos  Edinson Pabón Quintana, Fabio Gómez  Fuentes  y  Óscar  de  Jesús  Rojas  Hoyos  fueron capturados en flagrancia al  movilizarse  en  el vehículo que iba detrás del conducido por Félix Paternina  Salazar,   en   el   cual  se  transportaba  el  combustible  hurtado,  dándole  credibilidad   a  las  afirmaciones  de  éste último en el sentido de que  aquéllos   lo  habían  forzado  a  llevar  dicho  combustible  y  que  estaban  escoltándolo.   

A  esas acusaciones de Paternina Salazar, no  se  les  debe  dar  credibilidad, mucho menos partiendo de unos indicios como lo  hiciera  la  Corporación  de  segundo  grado,  los  cuales no pueden constituir  prueba para endilgar responsabilidad a su prohijado.   

Además,  los indicios tenidos en cuenta por  el  ad  quem son fácilmente  controvertibles,  toda  vez  que  en  el  proceso  está  demostrado  que Pabón  Quintana  se  movilizaba  y/o  trabajaba en la región donde fue aprehendido, no  existe  prueba  que demuestre que él estaba delinquiendo y tampoco se acreditó  la  mala  justificación  en  tanto  que  es  normal  que  en  una  vía como la  Panamericana  un vehículo se desplace detrás de otro.   

En  la providencia impugnada se incurrió en  desaciertos  en  la  interpretación de los testimonios de los patrulleros José  Alexander  Jaimes  Oliveros  y  Luis  Oswaldo  Rivera  Ortega,  así como en las  manifestaciones   de   los   procesados  Rivera  Fuentes  y  Rojas  Hoyos.    

En relación con los primeros, por cuanto de  una  mera  observación  de los patrulleros no se puede inferir, sin incurrir en  especulación,  que  el  vehículo guiado por su defendido escoltaba al otro, y,  respecto  de los segundos, la falta de congruencia en sus declaraciones sobre el  momento  en  el  cual  los dos tomaron el vehículo en manera alguna acredita el  indicio de mentira o de mala justificación.   

De  otra  parte,  precisó  el libelista, la  única  prueba que podría existir contra su representado es la sindicación que  le   hizo   Paternina  Salazar,  imputación  que  considera  no  tiene  ninguna  credibilidad,  por  cuanto  se contradijo en lo afirmado ante los miembros de la  policía  que  realizaron  el  operativo y lo dicho dentro del proceso, esto es,  que   inicialmente   expresó  que  Pabón  Quintana  lo  coartó  a  llevar  el  combustible y luego que le habían ofrecido $100.000.   

Por lo anterior, solicita casar la sentencia  y proferir una de reemplazo que absuelva al acusado.   

CONSIDERACIONES DE LA CORTE:  

          1.  El  recurso  extraordinario  de  casación  no  constituye  sede  adicional  para  continuar  el debate probatorio sobre los hechos investigados y  la  responsabilidad  del  procesado  el  cual  se  cumplió  en las instancias y  concluyó  con  el  fallo  de  segundo  grado,  por  el contrario, exige para la  admisión  de  la  demanda  que el sujeto procesal recurrente tenga presente las  exigencias  formales previstas en la ley en el propósito de demostrar a través  de   un   juicio  técnico-jurídico  que  la  declaración  de  justicia  allí  contenida,  la cual llega a esta sede amparada de la dual presunción de acierto  y  legalidad,  se  sustentó  en  errores  de  hecho  o de derecho ostensibles y  relevantes  o  se  profirió  en  un  juicio viciado, ocurrencias una y otra que  reclaman para sí el necesario correctivo.   

Por  tanto, cuando en el libelo impugnatorio  se  desatienden  los  requisitos señalados en la normatividad llamada a regular  el  caso  concreto  (artículo  212  de  la ley 600 de 2000), y fundamentalmente  cuando  se  soslaya  aquélla exigencia relacionada con la adecuada formulación  del  cargo  y  se  omite  señalar  con  la  claridad  y  precisión debidas sus  fundamentos,  la  consecuencia  procesal  inmediata  no  puede  ser  otra que su  inadmisión según así lo establece la referida norma.   

2.  Las  siguientes  son las falencias de la  demanda  presentada por el defensor del procesado Carlos Edinson Pabón Quintana  que  impiden  tener  por cumplida la exigencia referida a la indicación clara y  precisa de los fundamentos del único cargo formulado, a saber:   

2.1. Omitió señalar las normas sustanciales  supuestamente   transgredidas   y   si  lo  fueron  por  falta  de  aplicación,  aplicación indebida o interpretación errónea.   

2.2.  El recurso extraordinario de casación  es  un  instituto  que  busca  remediar  o  poner  fin  a  la  violación  de la  Constitución  Política,  del  bloque  de  constitucionalidad  y de la ley, que  hubiese  ocurrido  en la sentencia de segunda instancia, por errores de juicio o  de  actividad  en  que  haya  incurrido  el  juez, de manera que la demanda debe  elaborarse  siguiendo  los  derroteros  trazados  por  la  jurisprudencia  y  la  doctrina en las causales previstas por el ordenamiento jurídico.   

2.3.  Por supuesto, no se trata de exigir al  demandante  que  acuda  a  fórmulas  únicas  o sacramentales para postular sus  reparos,  ni  se precisa que utilice la terminología que la técnica casacional  ha  venido  decantando  de tiempo atrás para designar las distintas especies de  errores  en el acopio, contemplación o valoración probatoria,  de derecho  (falso  juicio  de  legalidad  o  falso juicio de convicción) o de hecho (falso  juicio  de  existencia,  falso juicio de identidad o falso raciocinio), pero sí  que  presente  una  argumentación  clara, lógica, coherente y trascendente que  lleve  a  demostrar  que  el  fallo  presenta  irregularidades protuberantes, de  manera que no es factible mantener su vigencia.   

2.4.  La impugnación extraordinaria se rige  por  principios  a  los  cuales  está vinculada la Corte y el demandante, tales  como     el     de     taxatividad     consistente  en  que  no  hay causales de casación distintas de las  consagradas  en  el precepto respectivo (arts. 207, ley 600 de 2000; 181 ley 906  de  2004). Limitación el cual  se  expresa  como  la imposibilidad de la Sala de proceder de oficio   en  la  determinación  de  la  causal  pertinente,  en  tanto  que  siendo  un  recurso rogado  y  limitado  a  la  extensión  que  quiera  darle  el  recurrente,   no  puede  tomar  en  cuenta  causales  que  no  fueron  invocadas  expresamente,  salvo  cuando  advierta transgresión de garantías fundamentales  puede   utilizar   su   facultad  oficiosa.  Prioridad  relacionada  con  el orden de prelación que se deriva  de  la naturaleza y alcance de las causales invocadas, según el cual unas deben  ser  atendidas  y decidas antes que otras, como por ejemplo la causal de nulidad  frente  a  las  restantes  o  al  interior  de  esta  misma  en  cuanto el poder  invalidatorio  abarque una mayor extensión procesal. Y, la situación jurídica  del  recurrente  no se podrá  desmejorar,  salvo  que sujeto procesal con interés jurídico hubiese demandado  (principio     de    no    agravación).   

2.5.  Bajo  el  contexto anterior en sede de  casación  no  se  puede  proponer  un  debate  probatorio  generalizado  y  sin  observancia  de  la lógica argumental que le es inherente, porque este medio de  impugnación  no fue concebido  para  litigar  de  manera  libre,  sino  como  un  excepcional  medio de control  jurisdiccional  de la constitucionalidad y legalidad de los fallos a cargo de la  Sala  de  Casación  Penal  de  la  Corte  Suprema de Justicia, por las causales  taxativamente  señaladas  en la ley, que hubiesen sido seleccionadas y en forma  adecuada desarrolladas en la demanda.   

2.6. Estas elementales y mínimas exigencias  formales  en  la  postulación  y  fundamento  de  las causales de casación las  incumplió  el  defensor del procesado Pabón Quintana, quien pasó por alto que  en  la  causal  primera del artículo 207 cpp de 2000 que regula este asunto, se  establece la violación directa e indirecta de la ley sustancial.   

2.6.1.  En  la  violación directa de la ley  sustancial,   el   error   del   sentenciador   es   de  juicio  o  in  iudicando  al  momento  de  aplicar o  interpretar  la  ley  llamada  a  regular  el  caso  por  resolver, y puede  acontecer en alguno de estos sentidos:   

–   falta   de  aplicación  -error  de  existencia-, cuando se ignora  que  la  norma  existe,  se considera que no está vigente o se estima que está  vigente, pero no es aplicable.   

–   aplicación  indebida   -error  de  selección-,  cuando  la  norma  escogida y aplicada no corresponde al caso concreto. E,   

–  interpretación  errónea   -error   de   sentido-,  cuando  la  norma  seleccionada  es  la  correcta,  pero el juez no le da el alcance que tiene o lo  restringe.   

Frente a esta causal la jurisprudencia viene  enseñando   que  el  demandante  debe  aceptar  los  hechos  y  la  valoración  probatoria  tal  y  como  fueron  plasmados  por  los  jueces de instancia en la  sentencia,  debiendo  proponer una discusión eminentemente jurídica en la cual  demuestre  el  error o errores del intelecto al momento de aplicar o interpretar  la  ley  y  la  consecuente  trascendencia  del  yerro  en el sentido del fallo.   

Cuando   se  demanda  una sentencia por  violación  directa  de  la ley sustancial en cualquiera de sus tres modalidades  (falta  de  aplicación,  aplicación  indebida  o interpretación errónea), el  casacionista  debe  demostrar, sin desconocer los hechos plasmados en el fallo y  sin  discrepar de la forma como el juzgador los declaró probados, que entre las  partes motiva y resolutiva de la providencia no existe armonía.   

2.6.2.  La  violación  indirecta  de la ley  sustancial  se  presenta  por  errores de derecho o de hecho, todos relacionados  con el tema probatorio.   

Cuando  se invoca la violación indirecta de  la  ley  sustancial,  el  recurrente debe concretar el error, si de derecho o de  hecho,  la  prueba  o pruebas sobre las que recae y demostrar su trascendencia o  incidencia  en  la  transgresión de una norma del bloque de constitucionalidad,  constitucional o legal.   

Si   se   trata   de   un   error  de  derecho,  el  cual  entraña la  apreciación  material de la prueba por el juzgador, quien la acepta no obstante  haber  sido  aportada al proceso con violación de las formalidades legales para  su  aducción,  o  la  rechaza porque a pesar de estar reunidas considera que no  las  cumple  (falso  juicio  de  legalidad);   también,   aunque   de   restringida   aplicación  por  haber  desaparecido  de  la  sistemática procesal nacional la tarifa legal, se incurre  en  esta  especie  de  error  cuando  el  juez desconoce el valor prefijado a la  prueba   en   la   ley,   o  la  eficacia  que  ésta  le  asigna  (falso juicio de convicción).   

Ahora:   si   el  yerro   es         de         hecho,    corresponde    indicar  la  modalidad   y   especie  del  mismo, vale  decir  si  el   juzgador  se  equivoca    al  contemplar  materialmente  el medio bien  porque        omite         apreciar         una    prueba     que   obra   en   el  proceso,  ora  porque   la   supone     existente    sin    estarlo    o     se   la   inventa   (falso  juicio  de  existencia);   o   cuando  no  obstante  considerarla  oportuna   y   legalmente   recaudada,    al    fijar    su   contenido    la  distorsiona,    cercena  o  adiciona    en     su     expresión     fáctica,    haciéndole   producir    efectos   que  objetivamente   no   se   establecen   de ella (falso  juicio  de     identidad);     o,    porque       al       apreciar     la     prueba    transgrede    los   postulados de la lógica,  las  leyes de la ciencia o las reglas de la experiencia, esto es, los principios  de  la  sana  crítica  como  método  de  valoración  probatoria (falso raciocinio).   

Cuando el reparo se dirige por error de hecho  derivado     de     falso     juicio     de    existencia    por    suposición   de  prueba,  es  deber  del  casacionista  demostrar  el  yerro mediante la indicación correspondiente de la  sentencia  donde se alude a dicho medio que materialmente no obra en el proceso;  y  si  lo  es  por omisión de  prueba,  compete  concretar  en qué parte de la actuación se ubica ésta, qué  objetivamente  se  establece  de  ella,  cuál  el  mérito  que  le corresponde  siguiendo  los  postulados  de la sana crítica, y cómo su estimación conjunta  con  el  arsenal  probatorio  que  integra  la  actuación, da lugar a variar el  sentido del fallo.   

Si   lo   pretendido   es   denunciar   la  configuración  de  errores  de  hecho  por  falsos  juicios  de identidad en la  apreciación  probatoria,  el  recurrente debe señalar qué en concreto dice el  medio   probatorio,   qué  exactamente  dijo  de  él  el  juzgador,  cómo  se  tergiversó,   cercenó   o   adicionó   haciéndole   producir   efectos   que  objetivamente  no  se establecen de él, y, lo más importante, la trascendencia  del  desacierto  en la declaración de justicia contenida en la parte resolutiva  de la sentencia.   

Y  si  se  denuncia  falso  raciocinio  por  desconocimiento  de  los  postulados  de la sana crítica, se debe precisar qué  dice  de  manera  objetiva  el  medio,  qué  infirió de él el juzgador, cuál  mérito  persuasivo le fue otorgado, señalar cuál postulado de la lógica, ley  de  la  ciencia  o  máxima de la experiencia fue desconocida, y cuál el aporte  científico  correcto,  la  regla  de  la  lógica  apropiada,  la máxima de la  experiencia   que  debió  tomarse  en  consideración  y  de  qué  manera;  y,  finalmente,  demostrar  la  consecuencia del desacierto indicando cuál debe ser  la  apreciación  correcta  de  la prueba o pruebas que cuestiona, y que habría  dado    lugar    a    proferir    un    fallo    sustancialmente   distinto   al  impugnado.   

2.7.  Sin precisar si la transgresión de la  ley  sustancial fue directa o indirecta y sobre cuál precepto de esa naturaleza  recayó  el  desacierto,  el demandante no acreditó  por qué el procesado  Pabón  Quintana  debía ser absuelto cuando el Tribunal halló certeza sobre el  tipo   penal   y   la   responsabilidad  en  la  conducta  punible  investigada,  limitándose  a  exponer  que  al  asumir  tales  determinaciones se basó en la  aprehensión  en  flagrancia,  en algunos indicios y en las declaraciones de los  patrulleros  José  Alexander Jaimes Oliveros y Luis Oswaldo Rivera Ortega, así  como  en  las  manifestaciones de los coprocesados Fabio Gómez Fuentes y Óscar  de   Jesús  Rojas  Hoyos,  cuando  contrario  a  ello  se  debió  admitir  las  explicaciones suministradas por su defendido.   

En  otras palabras, el defensor se limitó a  plantear  que  se  debió  absolver,  sin  sustento  jurídico  alguno  y con la  esperanza  que  la  Corte  asuma  lo  alegado  por  la  defensa por encima de lo  plasmado  en  el  fallo que llega precedido de la doble presunción de acierto y  legalidad  que en manera alguna desvirtúa con la indicación y demostración de  yerros  trascendentes  que  hicieran posible cambiar el sentido de la decisión.   

2.8.  En relación con la prueba de indicios  se  debe  comenzar  por  decir  que  cuando  el reproche recae sobre ella, ha de  observarse  los elementos que la componen, esto es, hecho indicador e inferencia  lógica -hecho indicado-.   

Sobre el punto, la jurisprudencia de la Sala  tiene establecido que:   

“si el indicio es un medio de prueba, debe  tenerse  claro  que  cuando se plantean en casación defectos en su apreciación  como  fundamento  de la violación de la ley sustancial, la vía de ataque tiene  que  ser la indirecta, siendo deber del demandante indicarle a la Corte la clase  del  error  que  denuncia  (de hecho o de derecho), su modalidad y si lo predica  del  hecho  indicador  o  probado,  de  la  inferencia  lógica  o  de la fuerza  persuasiva    obtenida    del    análisis    conjunto    de    los   diferentes  indicios.   

Cuando la indicación se hace recaer en la  prueba  del  hecho indicador, los errores susceptibles de ser planteados son los  siguientes:   

De  hecho  por falso juicio de existencia,  que  tiene ocurrencia cuando se supone esa prueba o se omite considerar otra que  la desvirtúa.   

De hecho por falso juicio de identidad, que  ocurre cuando se distorsiona su contenido fáctico.   

De  hecho por falso raciocinio, que sucede  cuando  la  premisa obtenida a partir de la prueba del hecho indicador, desde la  cual  se  construirá  el  juicio  lógico,  fue  el producto de un razonamiento  apartado de las reglas de la sana crítica.   

De  derecho por falso juicio de legalidad,  que  tiene lugar cuando el juez estima probado el hecho indicador con una prueba  inválida,  o  considera  válida  una  prueba  que  los  desvirtúa1”.   

En    relación   con   la   inferencia  lógica,   

“que no es susceptible de reproche en el  mismo  cargo  en  el  que  se  refuta  el hecho indicador por constituir ello un  planteamiento  contradictorio,  sólo  es  atacable por error de hecho por falso  raciocinio  y es carga del casacionista en tal eventualidad, aparte de probar la  trascendencia,  demostrarle  a la Corte que el proceso intelectual que condujo a  inferir  la  existencia  del otro hecho fue irrespetuoso de la sana crítica, es  decir,  que  contravino  las  leyes científicas, los principios de la lógica o  las reglas de la experiencia.   

La  fuerza  demostrativa  que le otorga el  juzgador   al  conjunto  indiciario  es  también  susceptible  de  reproche  en  casación,  con  fundamento  en  error de hecho por falso raciocinio.  Este  ataque,  que  implica  aceptar  el  hecho probado y la inferencia lógica que en  cada  caso  realizó  el  Juez,  le impone al censor demostrar que en el proceso  intelectual  a  través  del  cual  se  vincularon  los  diferentes indicios, se  desbordaron  las  reglas de la sana crítica y que de no haberse incurrido en el  error  otra hubiera sido la decisión, lo cual lo obliga a desvirtuar los demás  fundamentos  probatorios  en  los que eventualmente se encuentre fundamentada la  sentencia”2.   

2.9.   Ninguna   precisión  realizó  el  libelista  en  torno  a si el yerro recayó en el hecho indicador, la inferencia  lógica  o  la fuerza demostrativa del indicio o conjunto de ellos, ni demostró  por  qué  el fallo de condena contra su prohijado no se podía sustentar, entre  otras,  con  la  prueba indiciaria que se sumó a la testimonial vertida por los  agentes  José  Alexander Jaimes Oliveros y Luis Oswaldo Rivera Ortega, al igual  que  las manifestaciones del coprocesado Féliz Paternina Salazar quien señaló  a  los  ocupantes  del  automotor  conducido  por  Pabón  Quintana como quienes  estaban  encargados  de supervisar lo que ocurriera con el combustible, al punto  que  éste  era  quien  dirigía  la  operación,  lo  obligó a que cargara los  recipientes  con  la  gasolina  o que le había prometido $100.000, aspectos que  para  el  Tribunal  concordaban  en  lo  esencial  con  la versión de Paternina  Salazar.   

3.  Como  la  Corte  no  puede  suplir  las  deficiencias  ni  corregir  las  imprecisiones  de  la  demanda,  se  impone  su  inadmisión,  de  conformidad  con lo dispuesto por los artículos 221 y 213 del  Código   de  Procedimiento  Penal,  además  que  no  encuentra  violación  de  garantías que ameriten protección oficiosa.   

En  mérito  de  lo  expuesto,  la  Sala de  Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia,   

RESUELVE:  

INADMITIR   la  demanda  de  casación  presentada  a nombre del procesado Carlos Edinson Pabón  Quintana.   

Contra  la  presente  decisión no proceden  recursos.   

Notifíquese,  cúmplase  y  devuélvase al  Tribunal de origen.   

JAVIER ZAPATA ORTIZ  

JOSÉ       LUIS       BARCELÓ  CAMACHO                   JOSÉ  LEONIDAS  BUSTOS MARTÍNEZ                     

FERNANDO      ALBERTO      CASTRO  CABALLERO              SIGIFREDO ESPINOSA  PÉREZ                                          

ALFREDO           GÓMEZ  QUINTERO            MARÍA DEL  ROSARIO GONZÁLEZ DE LEMOS   

          

AUGUSTO       J.       IBÁÑEZ  GUZMÁN                                      JULIO                                  E.                                  SOCHA  SALAMANCA                                                    

NUBIA  YOLANDA  NOVA  GARCÍA   

Secretaria.   

    

1 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia   noviembre   26   de   2003,  radicación 11.135.   

2 CORTE  SUPREMA     DE    JUSTICIA,    Sala    de    Casación    Penal,    sentencia   septiembre   23   de  2003,  radicación 14.093, entre otras.     

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